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sábado, 22 de noviembre de 2014

Acusan amenazas, incomunicación y presiones contra 11 estudiantes detenidos por #20NovMx

Miles marchan al Zócalo por normalistas desaparecidos. Foto: Alejandro Saldívar




MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- La historia no se repite, empeora. Tal como hace 15 días, un grupo de 11 estudiantes se encuentra en las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO). Fueron detenidos por los miles de granaderos que dispersaron con violencia a la multitud de manifestantes que permanecía en el Zócalo capitalino la noche del pasado jueves 20, después de la marcha masiva en apoyo a los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.
Hace dos semanas, el pasado sábado 8, un reducido grupo de encapuchados forzó la puerta del Palacio Nacional, lo que provocó la intervención de los granaderos.
Procedieron a una ola de detenciones arbitrarias en las calles aledañas a la Plaza de la Constitución, cuando los encapuchados ya se habían esfumado. Los 18 estudiantes y jóvenes detenidos –muchos de ellos ni siquiera habían acudido a la marcha– fueron llevados a la SEIDO donde las autoridades los acusaron de los delitos de “motín” y de “delincuencia organizada”.
Esta vez, en el caos que provocaron las bruscas avanzadas de los bloques de granaderos para desalojar el Zócalo, 14 estudiantes fueron subidos a las camionetas de la Policía Federal –según fuentes oficiales–. A varios los detuvieron en las calles Francisco I. Madero y 16 de Septiembre, mientras corrían con el torrente humano que huía del Zócalo.
Al llegar al edificio de la SEIDO, algunos fueron desnudados. Varios de ellos no pudieron realizar la llamada telefónica a la que por ley tienen derecho. En el transcurso del viernes y bajo amenazas, los uniformados los forzaron a declarar con un abogado de oficio e impidieron entrar a algunos defensores. Al menos a una estudiante le falsificaron su declaración.
Hasta la noche de este viernes se había confirmado la presencia de 11 detenidos en las instalaciones de la SEIDO.
Y los cargos que les imputan son muy graves: además de “motín” y “delincuencia organizada” -tal como a los del 8 de noviembre-, les añadieron los de “terrorismo” y “tentativa de homicidio”. La averiguación previa es pgr/seido/ueita/194/2014.
‘Les cambiaron el nombre
Lo anterior fue lo único que padres, familiares y amigos de cuatro de los detenidos, quienes se encontraban enfrente del edificio de la SEIDO la noche del viernes, lograron saber a lo largo del día.
Hillary González Holguín, estudiante de 22 años de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, logró llamar a su mamá Ana Cruz, a las 21:30 horas del jueves. “Mamá, mamá, estoy en problemas, me están grabando”, pudo oír su madre hasta que se cortó la llamada. Ana Cruz trabaja en Hidalgo. Viene a la Ciudad de México para ver a sus hijas cada fin de semana.
No durmió. Revisó durante toda la noche el Internet y vio las listas de los detenidos. Por la madrugada llegó a la capital junto con su esposo. Buscaron a Hillary por todos lados pero no aparecía. Acudieron al Centro de Apoyo de Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.
Ahí, funcionarios trataron de localizar a la joven, sin resultado. Le dijeron que, a lo mejor, ella había regresado a su casa. Se trasladaron a su domicilio en dos ocasiones, pero la puerta seguía cerrada y su hija, ausente.
Luego regresaron a la CAPEA, donde la persona que los atendió llamó a la Procuraduría General de la República (PGR), de la cual depende la SEIDO. Pero los funcionarios de la PGR insistieron en que nadie de ese nombre se encontraba ahí.
La hija menor se enteró por las redes sociales que Hillary se encontraba en la SEIDO. “Pero aquí nos dijeron que no estaba. La tenían con otro nombre. A algunos les cambian su nombre”, reveló Ana Cruz a proceso.com.
Fue hasta las 11 de la noche del viernes que Ana Cruz pudo ver a su hija. La encontró “lastimadita de un ojo”. Ella le explicó que durante una avanzada de los granaderos se había caído, que los uniformados la habían encapsulado y pegado.
-Le duelen las costillas porque dice que la pegaron los militares, o no sé qué son… -relató.
-…los granaderos, precisó su esposo.
-Sí, los granaderos. Sin misericordia. Ahora está consternada, me dijo “Mamá, ¡Había niños y no les importó! Nos encapsularon”. Llora. Dice que no es justo.
La voz de Ana Cruz se quebró. Escondió su rostro entre las palmas de las manos y sollozó.
Artista detenido
En las escaleras del edificio de la PGR, ubicado enfrente de la SEIDO, un grupo de estudiantes de la escuela de arte La Esmeralda trajo cobijas, tortas, garrafones de agua, manzanas y un poco de café para aguantar la noche, así como la fina y fría neblina que se instalaba.
Los estudiantes colocaron mantas en la banqueta, en las que exigían la liberación de su camarada Atzín Andrade González, estudiante de artes plásticas de 29 años. En la misma banqueta, la directora de la escuela, Carla Ripey, platicaba con la madre y la hermana del detenido.
Según lo que dijo a su hermana, quien le pudo visitar en la SEIDO, Atzín asistió a la marcha con dos amigos, desde el Monumento a la Revolución. Pero en el Zócalo, cuando los granaderos empezaron a replegar los ocupantes de la plaza, perdió de vista a sus compañeros.
Acordó con ellos de verse por debajo de la monumental bandera nacional, justo en el centro de la plancha.
Narró a su hermana que de repente salió de una nube de gas un grupo de granaderos que lo sometieron. Se puede ver en un video de YouTube que Atzín no tenía el rostro cubierto ni llevaba mochila.
“Estaba parado allá, no hacía nada”, responde el estudiante retenido por granaderos al camarógrafo.
A las 11 de la mañana le permitieron hablar con su hermana por teléfono. Le indicó que estaba preso y le pidió que viniera con un abogado. Pero los funcionarios de la SEIDO no permitieron el ingreso del licenciado y Atzín tuvo que declarar ante el defensor de oficio.
Cuando su hermana lo vio, le dijo que los custodios se burlaban de él: “Por andar en marchas te vas a ir al reclu”.
Sus camaradas movilizaron a los trabajadores de La Esmeralda y pasaron una carta que ya firmaron 25 profesores, indignados por los cargos que pesan sobre el estudiante.
Falsa declaración
Tania Damián Rojas también se comunicó con su padre, Enrique, para anunciarle que la habían detenido en la calle Madero, junto con su novio Hugo Bautista Hernández. Le informó que los iban a trasladar a la SEIDO. Enrique se apresuró y acudió al edificio de la PGR ubicado en Paseo de la Reforma.
Vestido con traje y corbata a pesar del frío de la noche del viernes, Enrique, quien es abogado, relató que al presentarse a la SEIDO los uniformados le aseguraron que no tenían a nadie detenido. No fue sino hasta las 10 de la mañana del viernes que el grupo de derechos humanos de dicha instancia le confirmó que su hija se encontraba en las instalaciones.
Pasada la una de la madrugada del día siguiente, lo dejaron ingresar al edificio. Salió 20 minutos después, tras haber platicado un corto tiempo con su hija, cuyo párpado derecho seguía marcado por los golpes recibidos durante la noche del jueves.
Dijo a proceso.com que todos los detenidos, a excepción de Hugo, habían declarado con la presencia de un abogado de oficio.
Según le contó su hija, la mujer que recibió su declaración la transcribió tal como ella se le dijo. Pero el documento de la declaración que presentó a Tania para que la firmara concluía con una frase que nunca había pronunciado: “Fui subida a una camioneta por ataques a la paz pública”.
“Fue tanta la presión psicológica por parte del agente del Ministerio Público federal que ella firmó”, denunció su padre, al añadir que la mujer amenazó a su hija con “ponerle otros delitos”.
Hace 15 días, las autoridades dejaron salir a los jóvenes detenidos bajo reserva de ley. Juntos con sus padres, éstos se esfuerzan todavía por cancelar la investigación en su contra y consideran la posibilidad de demandar a los policías responsables de las detenciones arbitrarias por “privación ilegal de la libertad”.
Por ahora, familiares y amigos de los detenidos la noche del jueves 20 buscan impedir a toda costa que los policías los trasladen a reclusorios. Convocaron a una conferencia de prensa a las 10 de la mañana de este sábado y llamaron a una marcha que saldrá del Ángel de la Independencia a las 2 de la tarde y se dirigirá rumbo a la SEIDO.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Una movilización gigantesca y la provocación… acompasada con el poder


20 DE NOVIEMBRE DE 2014 
DESTACADO

Miles marchan al Zócalo por normalistas desaparecidos. Foto: Miguel Dimayuga
Miles marchan al Zócalo por normalistas desaparecidos.
Foto: Miguel Dimayuga
MEXICO, D.F. (apro).- Precedida por los peores augurios de violencia y miedo, que tuvo en Enrique Peña Nieto a uno de sus instigadores, la de hoy fue una marcha gigantesca, vigorosa y festiva aun en el luto y la indignación por los crímenes contra los normalistas de Ayotzinapa, entraña de la movilización de alcance planetario.
La movilización tuvo dos cualidades: una fue que los contingentes estaban poblados de jóvenes, casi niños, y aun niños, nacidos en el apogeo del neoliberalismo que sepultó la Revolución Mexicana –que hoy conmemoró su 104 aniversario sin desfile–, y otra fue que aisló, neutralizó y repudió a los provocadores.
Pero la contención duró sólo hasta la finalización de la jornada, porque los provocadores cumplieron, otra vez, su cometido: Volvieron a desvirtuar una movilización que, además de la exigencia de que aparezcan con vida los 43 normalistas, tuvo un imperativo: “¡Peña, renuncia!”
Otra vez los embozados que, cuando ya había concluido el mitin y los familiares de los normalistas desaparecidos se habían replegado frente a la Catedral, intensificaron su acción, que desembocó, una vez más, en represión generalizada e indiscriminada.
Tras el choque del mediodía, en las inmediaciones del aeropuerto capitalino, el ambiente se hizo aún más denso. Las avenidas principales se vaciaron de vehículos cuando se aproximaba la hora de la tres marchas que convergieron en el Zócalo.
La siembra del temor fracasó. Miles y miles de ciudadanos fueron llegando al Ángel de la Independencia, al monumento a la Revolución y a la Plaza de las Tres Culturas.
Pasadas las cinco de la tarde, el Paseo de la Reforma se preñó de contingentes que, en orden, avanzaron hasta avenida Juárez, 5 de Mayo y hasta el Zócalo, pletórico.
Una vez más, desde que desaparecieron los 43 jóvenes de la normal de Ayotzinapa, el viernes 26 de septiembre, los juveniles manifestantes se unieron a veteranos de las marchas, hombres calvos, canosos, barrigones.
Unos y otros hermanados en viejos ritos de la izquierda, sobre todo las mismas consignas revolucionarias de los sesenta, sólo que ahora eran contra los criminales y el Estado, Peña en particular.
“Peña, renuncia”, fue el imperativo a lo largo de la marcha que exhibió la creatividad de los participantes en todo tipo de pancartas, hechas de cartulinas, hojas carta, cajas de huevo o de zapatos.
“¿Qué cosecha el país que siembra cadáveres?”, pregunta una joven que sostiene, seria, el letrero. “¿Por qué asesinan la esperanza de América Latina?”, se lee en otra.
“Por 43 despertaron miles”, reivindica una señora con la bolsa del mandado, sentada sobre la banqueta de avenida Juárez. “Somos más nosotros”, dice, con firmeza, una manta colgada en un balcón de 5 de Mayo.
Otra joven porta con dignidad un mensaje sobrecogedor: “Mamá, salí a defender mi patria. Si no regreso, me fui con ella”.
Los manifestantes soportan el frío y la leve llovizna de este 20 de noviembre sombrío, acosados también por los augurios de violencia desde el gobierno y desde la provocación que suele tomar todas las formas posibles, hasta de revolucionarios.
Eso fue lo que ocurrió cuando estaba en curso el mitin en el Zócalo: un grupo de no más de diez mozalbetes se aproximó a las vallas instaladas en derredor del Palacio Nacional, detrás de las cuales había una fila de militares custodiando el edificio.
La acometida no tuvo éxito. Otros jóvenes y un hombre mayor los hicieron desistir. “Compañeros, que no se desvirtué nuestro movimiento”. Desde el templete también se llamaba a aislar a los embozados. “Son provocadores”.
Los embozados se dispersaron, aunque luego reaparecieron trepados en las vallas, cubiertas sus cabezas con capuchas de sus sudaderas. Lanzaban insultos a los militares.
Cuando el mitin concluía, un grupo de cinco muchachos, con cachuchas que tenían una estrella roja al frente, hicieron bolita para hurgar en sus mochilas. No extrajeron nada al saberse observados. Y se dispersaron rápidamente.
Pero para entonces, casi las 20:00 horas, ya proliferaban los embozados que lanzaban proyectiles contra los militares, mientras estaban en formación más de 500 policías federales en la calle de Corregidora.
Al menos dos sujetos, con corte de pelo militar, incitaban a gritar y lanzar objetos hacia el Palacio Nacional. Estaban ostensiblemente ebrios. Otros, ya con los rostros cubiertos, tomaban formación.
“¡Infiltrados, infiltrados! “, gritaba la mayoría de los asistentes que, sin embargo, no se alejó de la muchedumbre en que se confundían manifestantes pacíficos, provocadores y periodistas.
Finalmente, el grupo provocador tuvo éxito: Enardeció a los militares y a los granaderos federales y del gobierno de Miguel Mancera, que acometieron contra quienes encontraron.
Otra vez la provocación se acompasó con el poder…

jueves, 20 de noviembre de 2014

BRUTALIDAD DE LA POLICÍA FEDERAL

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Se enfrentan encapuchados y granaderos en el Zócalo; hieren a fotógrafo de Proceso


20 DE NOVIEMBRE DE 2014 
DESTACADO

Miles marchan al Zócalo por normalistas desaparecidos. Foto: Eduardo Miranda
Miles marchan al Zócalo por normalistas desaparecidos.
Foto: Eduardo Miranda
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Al término del mitin en el Zócalo, al que asistieron miles exigiendo justicia para los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, cientos de granaderos avanzaron sobre la gente y lanzaron gases lacrimógenos mientras encapuchados les lanzaban cohetones y bombas molotov. Eran las 21.30 horas.
Durante mas de una hora cientos de jóvenes gritaron “fuera Peña” y lanzaron botellas de agua, basura y bombas molotov hacia las puertas de Palacio Nacional que estaban resguardas por elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP).
En respuesta, entraron por la calle de Corregidora cientos de granaderos y lanzaron gases arremetiendo contra la gente desalojando el Zócalo que aun estaba ocupado en una buena parte de la plancha.
En medio de los gases lacrimógenos los policías arrojaron objetos contra la gente ocasionando algunos heridos, entre ellos, el fotógrafo de Proceso Eduardo Miranda, quien fue lesionado en una pierna.

Destacan campaña de terror por marchas


Estudiantes de la UACM marchan rumbo al aeropuerto. Foto: HUgo Cruz
Estudiantes de la UACM marchan rumbo al aeropuerto.
Foto: HUgo Cruz
MÉXICO, D.F., (apro).- Estudiantes de distintos centros de educación superior denunciaron la orquestación de una campaña de “terror” con el propósito de inhibir su participación en las manifestaciones de este jueves, en solidaridad con las familias de los 43 normalistas desaparecidos.
A través de audios, mensajes a celular y redes sociales se alerta a los estudiantes sobre el inicio de “una segunda revolución”.
En los mensajes se afirma que “grupos de porros”, “gente de Oaxaca e Iguala” y de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, “que es peligrosa”, invadirán las escuelas este jueves 20 para poyar a los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.
“Oigan, cuídense mañana van a venir gente de Oaxaca e Iguala y van a tomar Perisur, Satélite, Walmart. Es gente de la CNTE, es gente peligrosa.
“Están alertando que está la presencia del Ejército en Plaza Antara, va a haber marcha de la Estela de Luz, en el Zócalo y Los Pinos y en la ‘casa blanca’ de Peña Nieto, en las Lomas. Las cosas están muy delicadas, si no tienen que salir, no salgan”, se advierte en uno de los audios.
En otro audio que se difunde por Whatsapp, una joven con acento “fresa”, dice:
“Un amigo de mi papá que se dedica a la seguridad de México le dijo a mi papá que esta semana las cosas se van a poner muy feas, que están muy preocupados porque van a tomar escuelas, que por favor no vayan para nada a CU, de verdad (…)
“Está horrible la situación y que el jueves va a ser el peor día. Si te paran en los altos y te piden que cooperes o te bajes del coche, te paras y te bajas del coche. Si van a ir de antro, guárdense para el sábado”, recomienda.
En un tercer mensaje una voz varonil alerta:
“No sé quién sea, pero me lo acaban de enviar, que literalmente quieren iniciar una segunda revolución, quieren arrancar una segunda revolución mexicana este jueves. Entonces, que sí se van a poner bien agresivas las cosas, que quieren tomar otras universidades y se va a poner bien ojete”.
Los mensajes empezaron a circular desde principios de esta semana, en el marco de la jornada nacional por Ayotzinapa que incluye una mega marcha en esta ciudad –dividida en tres contingentes encabezados por familiares de los normalistas desaparecidos—manifestaciones en distintas plazas del país y del mundo, un bloqueo pacífico al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), que no se concretó, entre otras manifestaciones en las que se subrayó el llamado a la no violencia.

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