martes, 11 de enero de 2011

EL PINCHE VIEJO DE GUADALUPE Y CALVO Ramón Quintana Woodstock


Ya de regreso, tuve que hacer una parada en chihuas. Finalmente reviví mi garro y llegué oscureciendo a la Capital del Estado. Sin saber andar por esos caminos, de repente apareció el palacio de gobierno, debo de contarles que las veladoras que “mandaron quitar” ya están de regreso, comienzan por el frente y le dan vuelta al edificio formando una escuadra, al paso que va, en poco tiempo le darán la vuelta, y créanme que así será ya que hay gente a todas horas, desde aquel que toma la foto hasta el niño que va a dejar otra luz de esperanza y justicia. También debo de plasmar aquí que no es éste un espectáculo turístico, mas bien es la esencia de aquellos que no les vale madre el asunto de Marisela.

Me duele decirlo pero la capital es hermosa, no sé como le hicieron pero es deveras para admirarse, sus calles son limpias y hay muchas construcciones para enorgullecerse, es muy diferente a mi ciudad, aunque todos sabemos que de aquí han salido muchos de los dineros que se han repartido entre todos los municipios del estado. Uno de ellos por supuesto ha sido la Capital, aunque sus ciudadanos sólo piensen en Juárez como puente hacia El Paso. La verdad es que en los días de abundancia los impuestos de las maquiladoras, las placas, la tenencia, fueron a parar –en parte- a embellecer las calles de Chihuahua. Patricio Martínez sabrá de eso, ya que castigó severamente a este desierto, lo olvidó por mucho tiempo, y por eso no es bienvenido a mi casa.

Me gusta pasar por ahí, porque la capital es hermosa, aunque Ciudad Juárez tiene el enigma de haberme embrujado, quizás sea una relación de dependencia, en donde lo malo de Juaritos es lo que me mantiene asido. Irónicamente salgo corriendo de aquí pero cuando vuelvo encuentro un entupida calma que a la postre puede resultar ridícula. Sin embargo no se me olvida que caminar en Juárez es como una ruleta rusa, pero que he de hacer si es la ciudad que me vio nacer, si aquí vivo, estudio, y labro el futuro de mis hijos, sólo me queda ser buen ciudadano, apechugar y respetar a la muerte.

En chihuas todavía se puede caminar normalmente, hay infinidad de negocios abiertos, parece no haberles afectado mucho, aunque también tiene niveles escandalosos de violencia, allá las cosas se perciben de otro modo, quizás porque acá los negocios de bares estaban apoltronados en no mas de cinco lugares, entonces ahí estaban las minitas de oro, y por ende había que usufructuarlas, allá todavía se ven filas para entrar a divertirse. Por ejemplo, apenas es miércoles y he decidido encontrar la cantina más vieja de la capital, a duras penas y sin conocer sus calles me abalanzo, y por fin estoy ahí, se llama “La antigua paz” es un lugar donde convergen jóvenes y viejos, los jóvenes son los más cool, los de la clase media alta o clase media que ven en la cantina algo así como un escaparte para el snobismo.

Pero que importa, es miércoles y esta lleno. Eso no pasa en mi ciudad desde hace más de tres años, ni entre semana ni en fin de semana. Allá los parroquianos andan sueltos. A mi lado están dos gordas que celebran algo, o quizás nada, le piden a Tabares, uno de los la barra, que les sirva “otras iguales”, las gordas lo apapachan y le dan de sus bocadillos, el Tabares se deja querer y se lame los bigototes, las gordas tiene aspecto a mujeres de oficina, o quizás de maestras, sus peinados y ropajes las delatan.

La barra es una cuadrilátero, en medio están los licores, del otro lado de encordado se haya un famoso locutor que hizo buenos tiempos en Juárez: Guillermo Terrazas Villanueva, -el Cabezón Terrazas, le decían- a quien recientemente los escuchamos en la Hora Nacional, con su extraordinaria voz narrativa e histriónica. Por supuesto que no lo saludé, ni en vida me hace; lo escuchaba de niño, ahora le toca leerme.

A mi izquierda están dos hombres ya rufles, son abogados, parece que se acaban de encontrar porque siguen reviviendo tiempos de la antigua UACH. Mientras tanto el grupo de norteños sigue sonando /ando bien pedo/ bien loco/……de repente se toman la del estribo y su lugar lo ocupa un contador, también se arrechola uno de los meseros y pregunta fusilante: –¿de aquí? -nopi, de Juárez. Uu! Pa’ que les decía, recibí trato de estrella. -Hace unos días estuve en Juárez, me toco la nevada. Dijo el mesero. El contador agrega: yo viví mucho tiempo en Juárez. Y remata: ese pinche viejo que esta pagando el grupo así como lo vez esta podrido en lana, es de Guadalupe y Calvo, por eso pide esas macuarradas… /ando bien pedo/ bien loco/

PARA DEGLUTIR: Iván Guerra desde Puebla. SIC.

Ese mi reymon saludotes acá stamos todavía mi carnal esperando a ver cuando te dignas venir a visitarnos jejejeje, ntc., pero si ya ví tu foto en el feis, te pareces a Fdz de Cebollas nomás que mas chavito oie mi hermano pués espero que estés bien y mas que eso felíz y contento acá anda mi jefita se ganó un primer premio nacional de literatura por su autobiografía asi que ya sabrás bien orgullosotes tod@s yo si te mando un abrazo y un agarrón de nalga aunque no seas morrita al cabo que quién se ha muerto de eso jajajaja, a no, si hay verdad!!! jijijijijiji saludos y ahitamos no te pierdas mi carnal.

Mi jefa se llama Josefina Gutiérrez se gano el 1er premio del concurso DEMAC en la categoría de autobiografía a nivel nacional con su libro ¨La abuela de los baños¨ el año 2010 pero la premiación será este 2011 quieres platicar con ella? por cierto me enteré que corrieron al retrograda de tu jefe jejejeje felicidades y esperemos que el que viene sea mejor mi Reymon.

Ramón Quintana Woodstock
refrigerador97@hotmail.com

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