sábado, 3 de abril de 2021

El desprecio de los miserables #Fifís

Desea AMLO a presidente de Argentina pronta recuperación de Covid

 



Ciudad de México. El presidente Andrés Manuel López Obrador envió ánimos y sus deseos de recuperación a su homólogo de Argentina, Alberto Fernández, quien dio positivo a una prueba de Covid-19.

“Alberto Fernández, amigo y presidente de Argentina: deseo que te recuperes pronto. Tienes mucha fortaleza y la mayoría de los argentinos te está transmitiendo buenas vibras porque te quiere, como nosotros. Ánimo, compañero”, escribió en Twitter.

El mandatario argentino visitó México el 22 de febrero pasado.

lunes, 22 de marzo de 2021

En 2017 ya se había denunciado la enorme corrupción del poder judicial

Familiares de 500 jueces y magistrados, en la nómina del Consejo de la Judicatura



 


CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Hijos, parejas, papás, sobrinos, tíos, cuñados y hasta suegras de al menos 500 jueces y magistrados del Poder Judicial ocupan plazas en tribunales y juzgados de su adscripción o de otros, revela un estudio realizado en 31 estados y que fue entregado al Consejo de la Judicatura Federal (CJF) y a la Suprema Corte de Justicia de la nación (SCJN). 


Dicho estudio, elaborado por el consejero de la Judicatura, Felipe Borrego Estrada, llegó a manos también de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y revela además que las “redes clientelares” de los jueces y magistrados se extienden a siete mil 148 servidores públicos de 31 circuitos que también tienen familiares en la nómina. 


De acuerdo con el diagnóstico, casi la mitad de los jueces y magistrados federales tienen parientes en el Poder Judicial: de mil 31 plazas revisadas en 31 circuitos, 501 tienen familiares, lo que representa el 48.6%. Según el reporte, 112 jueces y magistrados habrían utilizado sus facultades para conseguir empleo a su esposa o pareja, 180 a sus hijos, 136 a sus hermanos y 27 a sus papás, y aunque identifica a cada juzgador y empleado por su número de expediente, el estudio no proporciona sus nombres. 


El artículo 97 de la constitución faculta a jueces y magistrados para nombrar y remover a los funcionarios y empleados de los Tribunales de Circuito y de los Juzgados de Distrito. Dicha disposición legal fue concebida para garantizar la autonomía de los jueces, pero sólo ha servido para el nombramiento discrecional de parientes. Y peor aún, no sólo los magistrados de circuito y jueces de distrito logran generar redes clientelares haciendo mal uso de esta atribución. 


El estudio muestra que secretarios, actuarios, oficiales y administrativos tienen familiares en el mismo circuito y en otros, e influyen en la designación sin que sea posible incoarles (iniciarles proceso o expediente) ningún tipo de responsabilidad. Incluso, los juzgadores intercambian empleos para sus familiares con colegas de otros circuitos, quienes corresponden de igual manera. 


Uno de los casos más notables es el de un magistrado del circuito de Durango que integró a 17 miembros de su familia, entre hijos, hermanos, concuños, cuñadas, primos y sobrinos en puestos administrativos, con cargos de actuarios, secretarios de tribunal y juzgado, asesor jurídico y analista especializado. 


Otros dos magistrados de San Luis Potosí y de Baja California tienen 11 parientes cada uno, señala el estudio, cuyos datos fueron recopilados por el consejero Felipe Borrego Estrada en visitas realizadas del 28 de enero de 2016 al 31 de enero de 2017 en 31 circuitos del país, y la información recabada fue corroborada con información del CJF.


 Hay estados donde el nepotismo es más grave. Es el caso del circuito décimo sexto, correspondiente a Guanajuato, donde 38 de 46 titulares tienen familiares, es decir, el 82.61%. El único circuito no incluido en el estudio es el primero, correspondiente a la Ciudad de México, debido a que “los responsables del estudio no pudieron obtener información”.


 Tampoco consiguieron datos en los órganos jurisdiccionales de Nezahualcóyotl y Naucalpan. En el circuito correspondiente a Aguascalientes, el 81% de los jueces y magistrados tienen parientes trabajando con ellos. De 16 titulares de tribunales y juzgados, 13 cuentan con familiares. El circuito correspondiente a Jalisco ocupa el tercer lugar con más juzgadores que tienen parientes en el Poder Judicial, con 76%. Pese a ser el estado más pequeño, Tlaxcala registra uno de los más altos porcentajes de nepotismo judicial, del 70% en el caso de juzgadores y de 45% entre los funcionarios del vigésimo octavo circuito. Mientras que el tercer circuito, que corresponde a Jalisco, ocupa el primer lugar nacional en contratar a los hijos de jueces y magistrados: 33 juzgadores tienen en el mismo Poder Judicial Federal a 54 de sus hijos. 


Los jueces también suelen integrar a sus parejas en la nómina: entre los 31 circuitos analizados, se identificó a 112 juzgadores que tienen a su cónyuge, pareja o exesposa trabajando en el Poder Judicial. Destacan el circuito sexto de Puebla, en donde se ha dado trabajo a 11 parejas de jueces y magistrados, el décimo sexto de Guanajuato con 10 casos y el décimo octavo de Morelos con nueve.


 Por último, el estudio revela que 136 juzgadores tienen hermanos que trabajan en los juzgados y tribunales. En este caso Michoacán está en primer lugar, con 20 de estos casos, seguido de Jalisco con 17, y en el caso de emplear a los padres, esta práctica se dio en once circuitos, donde trabajan los padres de 27 magistrados. Destaca el caso de Puebla, donde se empleó a papás o mamás de 13 juzgadores. mlv

viernes, 19 de marzo de 2021

Operación Berlín y Operación Carlos Fuentes, conspiración de derecha intelectual mexicana


Vargas Llosa, el padre maestro y patrón de Krauze, quien le ríe al oido.


 Gilberto Avilez Tax

Foto: Fernando Eloy
La Jornada Maya

Martes 26 de marzo, 2019

Carlos Fuentes le llamó “cucaracha ambiciosa” a Krauze después de que éste había escrito [i]La comedia mexicana de Carlos Fuentes[/i], un ensayo con harta mala leche en la revista de Paz. Alberto Ruy Sánchez calificaría ese ensayo como de “estalinista y xenófobo”, y Paz, como Zeus tronitronante, lamentó que los comentarios de Ruy Sánchez se hayan vertido, cuatro largos años después, en “campo enemigo”, en el Coloquio de invierno de [i]Nexos[/i] de 1992: la mafia literaria, acuñada por el Salinato, se daba de dentelladas, no había pie para el disenso cuando Salinas prodigaba el presupuesto cultural vía el recién parido Sistema Nacional de Creadores y otras bolsas editoriales.

En ese texto, Krauze le dice a Fuentes, palabras más, palabras menos, que se trata de un gringo que escribe desde Hollywood sobre México, país al que no conoce más que por sus lecturas de probeta. En la obra de Fuentes, Krauze leía que “México era un libreto, no un enigma ni un problema y casi nunca una experiencia”. El biógrafo y hagiógrafo de Paz, Christopher Domínguez Michael, adjetivó como “demoledora” esa crítica krauzeana en la cual “algún eco había de las opiniones de Paz sobre Fuentes”. Es cierto lo que dice Domínguez Michael: “[i]La comedia mexicana de Carlos Fuentes[/i]” fue “un punto de no retorno en la historia de la crítica literaria en México”, pero aquello sobrepasaba los límites de la crítica y se metía, como dijo claramente Paz, en los lábiles y subjetivos vericuetos de la psicología y las “querellas personalistas”. Ese fue el motivo del alejamiento de Fuentes hacia Paz, por una “cucaracha ambiciosa”.

Los comentaristas de izquierda vieron como una vendetta velada del poeta lo que Krauze había escrito sobre el novelista que se consideraba un fuerte competidor mexicano para agenciarse el premio de los suecos. Del mismo modo, algunos comentaron que el texto de Krauze era una continuación del Discurso de Frankfurt de Paz contra la izquierda latinoamericana, al denunciar éste la “dictadura burocrático-militar” sandinista. Lo cierto es que ese ensayo marcó el alejamiento de estos dos escritores. Tal vez Paz no había perdonado a Fuentes cuando, después de lo de Frankfurt, guardó silencio al saber de la quema en efigie del poeta.

En las cartas que Octavio Paz le envió a Pere Gimferrer, el 7 de abril de 1977, Paz menciona a su amigo catalán, acerca de “Krauze, el nuevo secretario de Redacción de su revista” [i]Vuelta[/i] (con el tiempo, este secretario llegaría a ser subdirector de ella). No había aparecido ese nombre en la correspondencia previa, que se remontaba a 1966; en 1976, Paz insistía a Gimferrer que le mandara una “nota” sobre la más reciente novela de Fuentes, la monumental e imprescindible [i]Terra Nostra[/i]. Dice la carta del 15 de junio de 1976: “Ya recibí tu nota sobre Carlos Fuentes. Me gusta de veras. La publicaremos junto con otra menos entusiasta de un joven mexicano, Adolfo Castañón. Tu nota, por supuesto, irá al frente. Lo que dices en ella me ha incitado a leer [i]Terra Nostra[/i]. En un principio había dejado la novela para leerla en Cambridge pero creo que empezaré ahora, apenas termine dos o tres cosas urgentes”.

[b]Terrible terremoto de 1988[/b]

Existen otras referencias amigables de Paz sobre Fuentes en años posteriores. El 17 de mayo de 1980, Paz, que se aprestaba para ir a Harvard a recibir un doctorado honoris causa, hizo referencia de “nuestros malquerientes de México, que son ya legión”. Y acto seguido, aclaraba: “Digo nuestros porque, aunque yo soy el blanco principal (han dejado descansar un poco a Fuentes), el objeto real de su animadversión es [i]Vuelta[/i] y lo que representa”. Pero en 1988 vendría el terrible terremoto no sólo en el sistema político mexicano, cada vez más rupestre y sarmentoso, sino en la República de las letras mexicanas, “la magnitud de la demolición emprendida por el subdirector de [i]Vuelta[/i]” contra el escritor más visible de una izquierda pasteurizada y para nada radical. En la correspondencia con Gimferrer, el poeta hará mención de esta ruptura que fue vista como la reactualización del mito entre Caín y Abel a la mexicana. La carta está escrita en Paseo de la Reforma 369-104, fechada el 12 de julio de 1988, y en el Postdata de ella va la versión pazceana del asunto (Fuentes nunca respondió, pero “en dos o tres ocasiones no se aguantó las ganas de referirse ofensivamente al historiador”). Transcribo:

“Ya terminada esta carta y antes de echarla al correo, vuelvo al primer párrafo. Perdóname el pequeño desahogo que vas a leer. Como si no fuese bastante con el desajuste íntimo que experimento apenas regreso a México, debo ahora enfrentarme al pequeño escándalo provocado por el ensayo de Enrique Krauze sobre (contra) Carlos Fuentes. Yo hubiera preferido no publicar ese texto en [i]Vuelta[/i]. No pude. Lo siento de verdad. Tú me conoces y sabes que lo que digo es cierto. Y no hubiera querido publicar ese escrito apasionado, por dos motivos. El primero: la vieja y sincera amistad que me une (o unía, no sé) a Fuentes. Una amistad resignada a sus intermitencias y a sus desapariciones súbitas seguidas por sus apariciones no menos súbitas. El segundo, porque soy enemigo de las querellas personalistas. Mis polémicas y batallas han sido siempre (o casi siempre) intelectuales e ideológicas. Pero, ¿cómo hubiera podido yo, que tantas veces he defendido la libertad de opinión, negar las páginas de la revista a un escritor mexicano –aparte de que ese escritor es, nada menos, el subdirector de [i]Vuelta[/i]? La reacción, previsible, no se hizo esperar: varios artículos de desagravio a Fuentes y otros de crítica acerba en contra de Krauze. Naturalmente, no han faltado los renacuajos que dicen –uno ya lo escribió– que se trata de una maniobra inspirada por mí para desacreditar a un rival aspirante al premio Nobel. ¡Qué infames! Jamás he ambicionado ese malhadado premio –es otra mi idea de la gloria– y nunca he movido ni moveré un dedo para tenerlo. Pero este incidente ha hecho más amargo mi regreso. No solamente he perdido a un amigo (inconstante y escurridizo, es cierto, pero también inteligente, generoso y cálido) sino que debo soportar callado las calumnias… Para colmo, regresé en el momento de las elecciones. La incompetencia de los del Gobierno –deberían haber aceptado la derrota del PRI hace dos años, en Chihuahua y en Sinaloa: eso les habría dado autoridad moral y credibilidad– y la antidemocrática intolerancia de los dos partidos de oposición me hacen temer lo peor. Ojalá y no perdamos en estos meses próximos los pocos espacios democráticos que habíamos ganado en los últimos años”.

[b]Cuauhtémoc Cárdenas[/b]

Paz no veía con buenos ojos el crecimiento vigoroso de la izquierda mexicana, en esos últimos años de la Guerra Fría, año del viraje profundo del Estado mexicano hacia el neoliberalismo pregonado por los halcones de Washington y la nueva clase de políticos mexicanos tecnócratas que habían estudiado en Harvard y otras universidades gringas, en donde el poeta daba sus cursos de literatura. La percepción de Paz sobre la oposición política era diametralmente distinta al posicionamiento de Fuentes (en 1987, Fuentes se había agenciado el premio Cervantes) sobre Cárdenas y Salinas: “Todos los elementos modernizantes de la sociedad mexicana –decía Fuentes a la prensa española– le han prestado el apoyo a Cuauhtémoc Cárdenas, candidato de un movimiento de izquierda, en tanto que los elementos más arcaizantes, es una paradoja, se la han prestado a un hombre que propone la modernización”.

No sé si[i] La comedia mexicana de Carlos Fuentes[/i] guarde alguna relación con las elecciones del 6 de julio de 1988, cuando la izquierda mexicana ganó en los votos y perdió frente a la caída del sistema del “ogro filantrópico”; pero lo cierto es que, 30 años después, muertos Paz y Fuentes, el oscuro señor Krauze, convertido durante el sexenio peñanietista en el hijo predilecto del presupuesto cultural, sería el autor principal de la fallida Operación Berlín junto con su secuaz, Fernando García Ramírez.


*Doctor en historia

[b]vilaxgilberto@outlook.es[/b]

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