martes, 27 de septiembre de 2011
El ridículo de René Arce. Ciudad Perdida
Un fracaso monumental
Preocupación priísta
Miguel Ángel Velázquez
Más allá del poder de las encuestas, que mueven voluntades, castran deseos o manipulan ambiciones, está la realidad que mata mediciones aviesas.
Un ejemplo palpable se dio este fin de semana, para ser precisos el sábado, en el Monumento a la Revolución. Allí, el ídolo de las encuestas, Enrique Peña Nieto, no logró juntar más allá de 3 mil o 3 mil 500 seguidores del Distrito Federal. No más, confiesan los mismos priístas, que miraron con preocupación que el jalón, eso que se ha dado en llamar el efecto Peña Nieto, en esta ciudad nomás no pega.
Se pueden ofrecer mil pretextos para minimizar el tamaño del fracaso, pero la verdad es que ni con las prácticas priísta más conocidas –el acarreo, la torta y el refresco– se pudo congregar a un número por demás significativo de seguidores.
El acto por sí solo no era tan importante. El senador René Arce, rechazado por PRI, ahora arrumbado en el Partido Verde, se presentó a “informar” sobre sus actividades, cosa que a muy pocos o a nadie podía importar, pero con la esperanza frustrada de que Peña lo ungiera candidato a la jefatura de Gobierno, se expuso al ridículo.
El platillo fuerte, lo que parecía trascendente, era la presentación, en una plaza de la importancia del Monumento a la Revolución, del político que recién había acudido a dar el sí a sus visibles patrocinadores.
Nadie esperaba que Peña Nieto lanzara en ese acto alguna idea trascendente para la vida del país. Si no lo hizo en seis años en el estado de México, no tenía por qué hacerlo aquí. Eso pudo ser un factor importante para que la gente no acudiera, pero lo malo es que no fueron ni siquiera por morbo.
Alrededor de la edificación histórica, la gente pasaba, miraba y seguía su camino sin dar la importancia que se le brinda a cualquiera de las “estrellas” del firmamento al que él pertenece. El desaire acusó en Marcelo Ebrard tal ánimo, que pasó el guante por la cara del mexiquense y lo retó a un debate de ideas y hechos. Reto al que no responderá el ex gobernador, por razones ya conocidas.
Un poco en tono de excusa, alguno de los militantes, que se confesaba agraviado por la escasa asistencia, advertía que Enrique Peña Nieto había caído en un engaño, porque, según cuenta, Arce prometió que sus miles de seguidores –más de 10 mil, dicen– estarían presentes y jubilosos por el encuentro con el ahora precandidato presidencial del PRI.
La realidad fue otra, el desaire monumental, cosa que por otra parte no desvió a Peña Nieto del segundo propósito que lo llevó al lugar: declarar a Beatriz Paredes su candidata a la jefatura de Gobierno de la capital del país.
El retrato de lo que allí pasó preocupó mucho más de lo que se ha comentado a los militantes de ese partido. Ni estaban los seguidores del senador, ni existió el jalón del ex gobernador, ni el PRI pudo mostrar el músculo que algunos pensaron que enseñaría. El acto fue un fracaso.
Y es que, en contraste, poco antes la misma plaza se había llenado –también hubo acarreo– de muchos miles de defeños interesados en escuchar los programas de educación como medida, como muro y remedio contra la delincuencia y la violencia. Las diferencias fueron enormes.
Mal cálculo, pues, para los priístas, que pretendieron opacar el acto del Gobierno del Distrito Federal y exhibieron, al final, una gran pobreza de seguidores, cuando menos en lo que respecta a la ciudad de México. Ya vendrán otros actos, nuevos acarreos, y quizá hasta el éxito. Por lo pronto, en el debut del más agraciado por las encuestas –podríamos calificarlo así–, el gozo se fue al pozo. Ni modo.
De pasadita
Ahora resulta que Manlio Fabio Beltrones y Marcelo Ebrard proponen para el país un gobierno chilaquil, donde, todos revueltos, las élites políticas mantengan el poder. La reunión de M y M sólo sugiere que en sus respectivos flancos hay debilidades insalvables, y desde luego muy poco respeto por la gente. Y lo peor, se confirma que a fin de cuentas unos y otros son lo mismo. Piensan igual, actúan igual y podrían dejarnos igual. Nada nuevo, pues.
ciudadperdida_2000@yahoo.com.mx • ciudadangel@hotmail.com
'Estúpido', continuar con estrategia anticrimen de Calderón: Espino
2011-09-27 17:30:00
El ex dirigente y miembro del Partido Acción Nacional, Manuel Espino, aseguró que sería "estúpido" continuar con la estrategia que implementó Felipe Calderón contra el crimen organizado durante el presente sexenio.
"Sería estúpido que el siguiente presidente de México sostenga la actual estrategia fallida anticrimen. Urge cambiar enfoque de esa lucha", sugirió en un mensaje publicado en su cuenta personal de twitter.
Ante la sugerencia, por parte de tuiteros, de que hiciera una propuesta, el ex panista aseguró que ya le envió a Calderón una "Estrategia para la paz justa", la cual habría sido ignorada.
2.4 toneladas. Pedro Miguel.
De acuerdo con cifras oficiales, el peso promedio de los mexicanos es de 70 kilos. Si los números no mienten, los 35 cadáveres instalados hace una semana frente al centro comercial Las Américas, en Veracruz-Boca del Río –a unos metros del sitio donde un día después se realizaría la reunión de procuradores–, deben haber pesado, en conjunto, 2.4 toneladas. Quienes no hayan pasado por la experiencia amorosa o truculenta de trasladar en vilo a un difunto, vayan con el tablajero de su colonia, pídanle que les permita cargar un pedazo de res equivalente en peso y pregúntenle lo que implica la manipulación de un embarque 35 veces mayor. Luego, decidan si es creíble o no la versión oficial de que ninguna autoridad civil o militar se dio cuenta de que en uno de los puntos más concurridos y transitados de Veracruz estaban siendo depositadas dos toneladas y media de carne humana sacrificable y tranquilizadora.
Eso fue precisamente lo que dijo el procurador local, Reynaldo Escobar Pérez: “esto es algo que puede tranquilizar a la población, que no se trata de civiles”. De esos primeros resultados, el funcionario concluyó que “por lo que se ve (los 35 muertos) deben ser en su totalidad pertenecientes a una organización criminal”.
Luego, el gobernador Javier Duarte saldría a enunciar lo que llamó “una verdad innegable que no admite debate” y que ha de estar causando carcajadas en la tumba ignota de Jack el Destripador: “los criminales irremediablemente tienen siempre un final trágico: o van a la prisión o pagan con su vida (el) haberse ido por el camino del crimen”. Luego arguyó que “es lamentable el asesinato de 35 personas, pero lo es más que esas mismas personas hayan escogido dedicarse a extorsionar, secuestrar y matar”.
Es notable el parentesco moral entre tales palabras y las empleadas por un “Grupo Matazetas del Cártel de Jalisco” en un video difundido en julio pasado en el que anunciaba su inicio de operaciones en Veracruz. Tras expresar su repudio al ex gobernador Fidel herrera y su respeto al sucesor en el cargo, afirmaba: “Esta gente no respeta nada: violan, secuestran, matan e imponen sus famosas cuotas. Ya no le demos largas a este asunto que mañana te podrá afectar a ti o a un ser querido; es el momento que cualquier que tenga información de algún zeta, denúncielos, que por lo que a nosotros corresponde, lo haremos a nuestra manera. La muestra se las hemos dado dándole muerte a cada uno de los que agarramos” (transcripción literal).
Cabe preguntarse si la masacre no fue una aplicación de la “doctrina de cazadores de hombres”, referida por Lydia Cacho en un artículo reciente, y que consiste en impulsar, desde el poder público, confrontaciones mortíferas entre grupos delictivos rivales, o bien una medida de limpieza social (el exterminio extraoficial de aquellos a quienes la autoridad considera delincuentes reales o en potencia, como personas en situación de calle, sexoservidores, adictos o simples jóvenes marginados de la formalidad económica). Abona a esta posibilidad el hecho de que las declaraciones de culpabilidad de los muertos, emitidas por Duarte y su procurador, tenían cuando menos tres posibles errores: los cuerpos de dos menores entre los 35: una de 17 y uno de 15. El muchacho había sido “levantado” días antes por la patrulla 717 de la Policía Estatal, según dijo su madre al reconocer el cadáver. Otra víctima que sale de la caracterización oficial es Brigitte, una famosa transexual del puerto, y cuya ocupación, harto conocida, distaba mucho de secuestrar y matar.
En todo caso, los sacrificados de Veracruz no representan ni la milésima parte de las tres mil quinientas toneladas de cuerpos humanos difuntos producidas en el país a lo largo de la administración calderonista en el marco de su “guerra contra la delincuencia”, y datos sólidos indican que muchos de esos “delincuentes que se matan entre ellos” son, en realidad, víctimas de programas –municipales, estatales o federales– de limpieza social. Pero el auge imparable de esta industria sugiere que se trata de una actividad exitosa en términos económicos, y lo demás no importa. El país va a toda madre, cuenta con destinos turísticos de ensueño y ocupa el primer lugar mundial como exportador de televisores.

Obscena y cínica sociedad: Televisa-Peña Nieto
Jesús Cantú
Análisis
Foto: Eduardo MirandaMÉXICO, D.F. (Proceso).- El pasado 19 de septiembre, la teleaudiencia mexicana presenció la representación más obscena y cínica (hasta el momento) de la sociedad entre Televisa, el principal consorcio televisivo mexicano, y Enrique Peña Nieto, en estos momentos (de acuerdo con las encuestas de preferencia electoral) el más fuerte aspirante a la Presidencia de la República.
En el espacio estelar del noticiario nocturno del canal insignia de Televisa, tras haberlo anunciado en titulares y avances noticiosos, el ya exgobernador del Estado de México, presente en el estudio y en entrevista en vivo, afirmó: “Sí quiero ser presidente; sí aspiro a ser el candidato de mi partido; sí aspiro a participar en la contienda electoral del próximo año y aspiro a ser el presidente de los mexicanos. Así de claro, así de abierto, así de franco”.
El noticiario de Joaquín López Doriga fue la vía que Peña Nieto y sus mercadotecnistas (parte del mismo Grupo Televisa, como ha documentado Proceso) eligieron para confirmar formalmente a los priistas y a los mexicanos lo que ya todo el mundo sabía: las intenciones del personaje de ser presidente de la República. No lo hizo en un mensaje a sus correligionarios, no en una conferencia de prensa, no en una entrevista desde la sede de su partido o, al menos, desde su oficina particular, sino en una entrevista en vivo en el estudio de la televisora.
Más allá de lo poco que dijo en los nueve minutos que la televisora le concedió de pantalla y micrófono, los mensajes implícitos en dicha decisión son claros: él le apuesta a Televisa (no a los medios de comunicación masiva, no a las nuevas tecnologías de la información) para comunicarse con los priistas y los mexicanos, con todo lo que eso implica.
En el ámbito concreto de la relación político-ciudadanía, impone una comunicación unidireccional, es decir, únicamente del político hacia la ciudadanía, sin posibilidades de interlocución y retroalimentación. Y, nuevamente, con el desprecio que dicha postura conlleva hacia las posiciones, argumentos, opiniones y expresiones de sus correligionarios en particular y de los mexicanos en general.
Peña Nieto, a través de sus seguidores, desde hace tiempo ha creado diversas plataformas en internet como parte de su estrategia de posicionamiento; sin embargo, en este caso (que seguramente él considera una decisión importante y trascendente) no optó por esta vía, sino por Televisa, impulsando la concentración y el poder del principal consorcio televisivo de México.
Uno de los pendientes más acuciantes del país es precisamente diseñar e implementar las normas (leyes y reglamentos) que permitan la construcción de un sistema mediático que garantice el acceso a los medios de comunicación masiva a la diversidad existente en la sociedad mexicana, lo cual hoy no sucede por la existencia del duopolio televisivo (Televisa y TV Azteca, que concentran 94% de las frecuencias comerciales del país y aproximadamente el mismo porcentaje de audiencia televisiva), que se convierte en un obstáculo infranqueable para amplios sectores de la sociedad mexicana.
En este caso, Peña Nieto no eligió el duopolio televisivo, sino sólo a Televisa, que por sí sola concentra 57% de las frecuencias comerciales del país. Es decir, se trata de un compromiso con esa concentración.
Desde su postulación como candidato tricolor a la gubernatura del Estado de México, en febrero de 2005, Peña Nieto dirigió sus esfuerzos a construir una imagen ganadora en Televisa. El 3 de julio del 2005 consiguió la mayoría de votos en la elección, y el 15 de septiembre rindió protesta como gobernador. Desde entonces se acrecentó su cercanía con Televisa, y su presencia en los espacios de esa televisora se multiplicó, aunque en los noticiarios de TV Azteca también aparece con frecuencia.
A pesar de que las dos televisoras le brindan un trato preferencial y una presencia prominente en las pantallas, las diferencias en la relación de una y otra televisoras son evidentes: con TV Azteca es fundamentalmente una relación comercial, donde el gran flujo de recursos del erario a la televisora le asegura un tratamiento deferente; y con Televisa, el lunes más que nunca fue evidente que, más allá de la relación comercial, comparten un proyecto: llegar a la Presidencia de la República.
En el año 2002, el Instituto Federal Electoral convocó al VI Certamen de Ensayo Francisco I. Madero, con el tema Democracia y medios de comunicación. Uno de los participantes que obtuvo mención honorífica en dicho certamen, Claudio López-Guerra Fernández, inició su documento con el siguiente párrafo: “Si un candidato tuviera la oportunidad de elegir un recurso, cualquiera, para asegurar el triunfo electoral, no pediría ser el más elocuente ni tener el mejor programa de gobierno ni estar rodeado de la gente mejor preparada ni contar con la mejor estructura partidaria ni ser el más experimentado para el cargo. Así como un militar escogería, antes de la batalla, el arma más poderosa, el candidato seguramente elegiría, en la actualidad, controlar los medios de comunicación: los resultados electorales dependen de la opinión pública, de las preferencias ciudadanas, y los medios –según abundantes estudios, como se verá– tienen hoy un poder sin igual para alterarlas”.
Peña Nieto actuó de acuerdo con dicha sentencia, pero no eligió “controlar a los medios de comunicación”, sino asociarse con el medio de comunicación más influyente en México: Televisa. Él sabe que Televisa ha sido un factor importantísimo para que, en estos momentos, tenga el apoyo de 86.2% de los priistas y alrededor de 48% de las preferencias electorales en una eventual competencia abierta (de acuerdo con la encuesta de agosto de Consulta Mitofsky), y, por ello, apuesta a que el mismo consorcio le permita ganar la elección presidencial del 1 de julio de 2012.
Sin embargo, presumir con tanta obscenidad y cinismo su sociedad puede resultar contraproducente, por las consecuencias negativas que implica.
Análisis
Foto: Eduardo MirandaMÉXICO, D.F. (Proceso).- El pasado 19 de septiembre, la teleaudiencia mexicana presenció la representación más obscena y cínica (hasta el momento) de la sociedad entre Televisa, el principal consorcio televisivo mexicano, y Enrique Peña Nieto, en estos momentos (de acuerdo con las encuestas de preferencia electoral) el más fuerte aspirante a la Presidencia de la República.
En el espacio estelar del noticiario nocturno del canal insignia de Televisa, tras haberlo anunciado en titulares y avances noticiosos, el ya exgobernador del Estado de México, presente en el estudio y en entrevista en vivo, afirmó: “Sí quiero ser presidente; sí aspiro a ser el candidato de mi partido; sí aspiro a participar en la contienda electoral del próximo año y aspiro a ser el presidente de los mexicanos. Así de claro, así de abierto, así de franco”.
El noticiario de Joaquín López Doriga fue la vía que Peña Nieto y sus mercadotecnistas (parte del mismo Grupo Televisa, como ha documentado Proceso) eligieron para confirmar formalmente a los priistas y a los mexicanos lo que ya todo el mundo sabía: las intenciones del personaje de ser presidente de la República. No lo hizo en un mensaje a sus correligionarios, no en una conferencia de prensa, no en una entrevista desde la sede de su partido o, al menos, desde su oficina particular, sino en una entrevista en vivo en el estudio de la televisora.
Más allá de lo poco que dijo en los nueve minutos que la televisora le concedió de pantalla y micrófono, los mensajes implícitos en dicha decisión son claros: él le apuesta a Televisa (no a los medios de comunicación masiva, no a las nuevas tecnologías de la información) para comunicarse con los priistas y los mexicanos, con todo lo que eso implica.
En el ámbito concreto de la relación político-ciudadanía, impone una comunicación unidireccional, es decir, únicamente del político hacia la ciudadanía, sin posibilidades de interlocución y retroalimentación. Y, nuevamente, con el desprecio que dicha postura conlleva hacia las posiciones, argumentos, opiniones y expresiones de sus correligionarios en particular y de los mexicanos en general.
Peña Nieto, a través de sus seguidores, desde hace tiempo ha creado diversas plataformas en internet como parte de su estrategia de posicionamiento; sin embargo, en este caso (que seguramente él considera una decisión importante y trascendente) no optó por esta vía, sino por Televisa, impulsando la concentración y el poder del principal consorcio televisivo de México.
Uno de los pendientes más acuciantes del país es precisamente diseñar e implementar las normas (leyes y reglamentos) que permitan la construcción de un sistema mediático que garantice el acceso a los medios de comunicación masiva a la diversidad existente en la sociedad mexicana, lo cual hoy no sucede por la existencia del duopolio televisivo (Televisa y TV Azteca, que concentran 94% de las frecuencias comerciales del país y aproximadamente el mismo porcentaje de audiencia televisiva), que se convierte en un obstáculo infranqueable para amplios sectores de la sociedad mexicana.
En este caso, Peña Nieto no eligió el duopolio televisivo, sino sólo a Televisa, que por sí sola concentra 57% de las frecuencias comerciales del país. Es decir, se trata de un compromiso con esa concentración.
Desde su postulación como candidato tricolor a la gubernatura del Estado de México, en febrero de 2005, Peña Nieto dirigió sus esfuerzos a construir una imagen ganadora en Televisa. El 3 de julio del 2005 consiguió la mayoría de votos en la elección, y el 15 de septiembre rindió protesta como gobernador. Desde entonces se acrecentó su cercanía con Televisa, y su presencia en los espacios de esa televisora se multiplicó, aunque en los noticiarios de TV Azteca también aparece con frecuencia.
A pesar de que las dos televisoras le brindan un trato preferencial y una presencia prominente en las pantallas, las diferencias en la relación de una y otra televisoras son evidentes: con TV Azteca es fundamentalmente una relación comercial, donde el gran flujo de recursos del erario a la televisora le asegura un tratamiento deferente; y con Televisa, el lunes más que nunca fue evidente que, más allá de la relación comercial, comparten un proyecto: llegar a la Presidencia de la República.
En el año 2002, el Instituto Federal Electoral convocó al VI Certamen de Ensayo Francisco I. Madero, con el tema Democracia y medios de comunicación. Uno de los participantes que obtuvo mención honorífica en dicho certamen, Claudio López-Guerra Fernández, inició su documento con el siguiente párrafo: “Si un candidato tuviera la oportunidad de elegir un recurso, cualquiera, para asegurar el triunfo electoral, no pediría ser el más elocuente ni tener el mejor programa de gobierno ni estar rodeado de la gente mejor preparada ni contar con la mejor estructura partidaria ni ser el más experimentado para el cargo. Así como un militar escogería, antes de la batalla, el arma más poderosa, el candidato seguramente elegiría, en la actualidad, controlar los medios de comunicación: los resultados electorales dependen de la opinión pública, de las preferencias ciudadanas, y los medios –según abundantes estudios, como se verá– tienen hoy un poder sin igual para alterarlas”.
Peña Nieto actuó de acuerdo con dicha sentencia, pero no eligió “controlar a los medios de comunicación”, sino asociarse con el medio de comunicación más influyente en México: Televisa. Él sabe que Televisa ha sido un factor importantísimo para que, en estos momentos, tenga el apoyo de 86.2% de los priistas y alrededor de 48% de las preferencias electorales en una eventual competencia abierta (de acuerdo con la encuesta de agosto de Consulta Mitofsky), y, por ello, apuesta a que el mismo consorcio le permita ganar la elección presidencial del 1 de julio de 2012.
Sin embargo, presumir con tanta obscenidad y cinismo su sociedad puede resultar contraproducente, por las consecuencias negativas que implica.
Al PRI no le preocupan ni el PAN ni Marcelo, sino AMLO
Víctor Hernández
@toliro
2011-09-27
Humberto Moreira, dirigente nacional del PRI, admitió el día de ayer que de acuerdo con las evaluaciones que ha hecho su partido, ni el PAN ni Marcelo Ebrard--a quien ubica “muy abajo” en las encuestas--representan un riesgo electoral para el tricolor.
El verdadero rival electoral para el PRI, admitió Moreira, es Andrés Manuel López Obrador, a quien señala como el único “competidor real” en 2012 contra el PRI.
“Andrés Manuel López Obrador fue creciendo y superó a los precandidatos del PAN” fueron las palabras exactas de Humberto Moreira, quien además reveló que cada domingo revisa las encuestas hechas por el PRI.
Noten el lenguaje que usó Moreira: “competidor real”. Esto quiere decir que el PRI sí tiene miedo de que AMLO le pueda ganar a Peña Nieto. Lo cual significa, a la vez, que la ventaja de Peña Nieto en realidad no es tal, ya que AMLO lo podría superar por admisión del propio PRI.
De esto se desprenden dos conclusiones:
1. Que Marcelo Ebrard NO puede ser el candidato de izquierda, ya que no tiene posibilidad alguna de ganarle al PRI. Qué mas quisiera el PRI que Marcelo fuera candidato para no estar con preocupaciones hasta 2012.
2. Que puesto que el PAN no le preocupa al PRI, ya que no le puede ganar, los panistas desperdiciarían su voto si marcaran la boleta electoral en 2012 por el blanquiazul, y que si de verdad son honestos en su intención de no permitir que el PRI regrese al poder, entonces no tiene de otra: deben apoyar a AMLO.
Es algo muy sencillo de entender. Si el PRI gana en 2012, y el PAN queda en tercer lugar, en 2018 la lucha será entre PRI e izquierda. Pero si gana AMLO, la lucha será entre PAN e izquierda.
Esto significa que si los panistas no apoyan a AMLO en 2012, ya no tendrán partido en 2018.
Para los panistas, entonces, apoyar a AMLO ya no será una cuestión de que les guste o no, o de que les caiga bien o no (razones políticas o económicas para no votar por AMLO no hay), sino de simple supervivencia. Es apoyar a AMLO o desaparecer como fuerza política.
Por eso mejor AMLO 2012.
PD: Si Josefina Vázquez Mota, o Santiago Creel, no declinan en 2012 a favor de AMLO, lo único que harán será ayudarle a Peña Nieto, y por ende traicionar a sus supuestos principios de oposición al PRI.
@toliro
2011-09-27
Humberto Moreira, dirigente nacional del PRI, admitió el día de ayer que de acuerdo con las evaluaciones que ha hecho su partido, ni el PAN ni Marcelo Ebrard--a quien ubica “muy abajo” en las encuestas--representan un riesgo electoral para el tricolor.
El verdadero rival electoral para el PRI, admitió Moreira, es Andrés Manuel López Obrador, a quien señala como el único “competidor real” en 2012 contra el PRI.
“Andrés Manuel López Obrador fue creciendo y superó a los precandidatos del PAN” fueron las palabras exactas de Humberto Moreira, quien además reveló que cada domingo revisa las encuestas hechas por el PRI.
Noten el lenguaje que usó Moreira: “competidor real”. Esto quiere decir que el PRI sí tiene miedo de que AMLO le pueda ganar a Peña Nieto. Lo cual significa, a la vez, que la ventaja de Peña Nieto en realidad no es tal, ya que AMLO lo podría superar por admisión del propio PRI.
De esto se desprenden dos conclusiones:
1. Que Marcelo Ebrard NO puede ser el candidato de izquierda, ya que no tiene posibilidad alguna de ganarle al PRI. Qué mas quisiera el PRI que Marcelo fuera candidato para no estar con preocupaciones hasta 2012.
2. Que puesto que el PAN no le preocupa al PRI, ya que no le puede ganar, los panistas desperdiciarían su voto si marcaran la boleta electoral en 2012 por el blanquiazul, y que si de verdad son honestos en su intención de no permitir que el PRI regrese al poder, entonces no tiene de otra: deben apoyar a AMLO.
Es algo muy sencillo de entender. Si el PRI gana en 2012, y el PAN queda en tercer lugar, en 2018 la lucha será entre PRI e izquierda. Pero si gana AMLO, la lucha será entre PAN e izquierda.
Esto significa que si los panistas no apoyan a AMLO en 2012, ya no tendrán partido en 2018.
Para los panistas, entonces, apoyar a AMLO ya no será una cuestión de que les guste o no, o de que les caiga bien o no (razones políticas o económicas para no votar por AMLO no hay), sino de simple supervivencia. Es apoyar a AMLO o desaparecer como fuerza política.
Por eso mejor AMLO 2012.
PD: Si Josefina Vázquez Mota, o Santiago Creel, no declinan en 2012 a favor de AMLO, lo único que harán será ayudarle a Peña Nieto, y por ende traicionar a sus supuestos principios de oposición al PRI.
Ramón Mercader o la redención por el tango
-Me llamo Ramón Mercader del Río y soy el asesino de Liev Davidovich Bronstein, conocido como Trotsky, dijo un cajetilla que se encontraba sentado con los hombres sabios del café.
Julio Paredes, el poeta del barrio, preguntó: ¿-Cómo es que llegó hasta acá?
-Vivo en el cielo y quería dar testimonio de mi redención a través del tango. Julio Jorge Nelson me dijo que hablase con el Espíritu Santo; éste aconsejó que conversara con ustedes para dar una prueba de mi pobre vida paria, y ver si puedo tener buenos amigos aunque me haya portado tan mal.
Debo apurarme porque regreso a medianoche con el tren de Carapachay.
-Mercader lo escuchamos con suma atención, dijo el tordo Laferlita.
Escupió Ramón:-Yo era el más español de España. Nací en Barcelona con una sola idea en la cabeza: la revolución. Un fanático respetable, si es que pueden ser respetables los fanáticos.
En plena guerra civil española, Caridad, mi madre, me conectó con un agente Soviético que se hacía llamar Kotov.
Después de varios días de encuentros furtivos dejó de lado los eufemismos: yo había sido elegido por el genio del gran guía del proletariado mundial, el Camarada Stalin para asesinar a Liev Davidovich, el tristemente célebre León Trotsky.
-Tenés 48 horas para pensarlo, susurró Kotov.
-Cuando le dije que si, viajé con él a la Unión Soviética donde me convertí en el soldado 13. Recibí entrenamiento durante un año y me convertí en Jacques Mornard, belga, hijo de diplomáticos y empresario al cual la política no le interesaba.
Lev Davidovich se había radicado en México invitado por el Presidente Lázaro Cárdenas a instancias del pintor Diego Rivera, que luego lo traicionaría.
León venía rajando de Noruega con la poca familia que le quedaba, y una secretaria nacida en Estados Unidos llamada Silvia Ageloff.
Cuando pasaron por París Silvia se quedó con unos amigos. Uno de ellos era un infiltrado nuestro. Una noche que la secretaria y sus camaradas celebraban en un restaurante hice mi aparición.
Nuestro hombre dijo que yo era un conocido que hacía mucho no veía, y me hizo sentar con ellos.
Seducir a Silvia fue cuestión de minutos. Era una muchacha buena e inteligente, pero como dicen los porteños, un bagallo.
Dos días después vivíamos juntos; viajamos primero a Nueva York y después a Méjico. Ella me introdujo en el círculo íntimo de Liev.
La casa de la Avenida Viena parecía inexpugnable, pero me gané primero la confianza de Natalia Sedova, la mujer de Trotsky.
Me invitaba a tomar el té y recuerdo siempre la primera vez que vi al gran traidor. Quedé paralizado en la silla. Liev, si bien era un soberbio y no le temblaba el pulso cuando debía fusilar, emanaba una energía única. Además tenía un carisma extraordinario.
Yo me había hecho de un piolet, un pequeño pico que usan los alpinistas, y compré un impermeable en París, con grandes bolsillos donde podía esconderlo.
Una tarde, mientras tomábamos el té, le dije a Liev que había escrito un breve artículo para los refugiados en París, perseguidos por Stalin.
Agregué: -Quiero que usted me dé su visto bueno.
-Ven ya a mi escritorio y lo leo.
El se sentó y comenzó a leer, munido de un lápiz rojo.
-Esto es basura, dijo y cruzó la hoja con el lápiz. Fue como si me hubiese dado la orden. Levanté el brazo derecho, lo llevé arriba de mi cabeza y cerré los ojos. Justo en ese momento el muy guanaco volvió su rostro hacia mi, y vio como descargaba el golpe sobre su cráneo.
El grito de furia y dolor todavía lo escucho.
Cuando entraron los guardias él les dijo:-no lo maten para que confiese que es un esbirro de Stalin. Me entregaron a la Policía.
Trotsky murió un día después.
Luego de un juicio donde mi abogado, pagado por la KGB, me aconsejó que diera mi verdadera identidad, cosa que no hice, me condenaron a 20 años en la sórdida gayola de Lecumberri. Una sucursal del infierno.
Semana tras semana me interrogaban para que dijese quien era.
Nunca una palabra.
Y acá llega el comienzo de mi redención que se produce cuando empiezo a sentir el tango, y a darme cuenta que las tragedias personales también existen, y no solo los cambios sociales y económicos.
Una tarde vino a la cárcel una delegación artística encabezada por Luis Buñuel, exiliado en México, y la actriz y cantante argentina Libertad Lamarque.
Habían filmado la película “Gran Casino”, donde ella canta varios tangos y pasaron el film en la prisión.
Me conmovió hasta las lágrimas.
Hablaron con los presos y Buñuel, que sabía que yo estaba entre ellos pidió conocerme.
Pudimos estar unos minutos a solas.
Dijo Buñuel:-insistes que la lucha de clases es el motor de la historia.
-Por supuesto, contesté.
-Debo decirte algo. El verdadero motor de la historia se llama Carlos Gardel. Luego me dio la mano y se fue.
A partir de ese día comencé a escuchar toda la obra grabada por el Zorzal, y a leer sobre su vida. Inclusive con los presos amigos cambiamos el sentido de varias letras.
Pensando en la pobre Silvia, a la que yo había engañado de una manera miserable, le dedicamos el tango “Fea” de Alfredo Navarrine.
“Procurando que el mundo no la vea,
Ahí va la pobre fea camino del taller”.
Nosotros cantábamos:
“Procurando que el mundo no la vea,
ahí va la pobre Silvia del brazo de León.”
Cumplí la condena. A los 20 años y un día salí en libertad.
Eso fue en 1960. Pasé por Cuba y llegué a la Unión Soviética donde me condecoraron y me dieron un departamento. Lo primero que hice fue conseguir un pequeño tocadiscos para escuchar al Morocho y armar una peña tanguera.
Después me autorizaron a viajar a Cuba donde estaba a mis anchas. Podía ver cine argentino y escuchar tango hasta cansarme.
En 1978 se produjo mi deceso y elegí el cielo donde me encuentro a gusto. Frecuento “El Pensamiento” y comparto la mesa con Carlos Gardel, Julio Jorge Nelson y Don Osvaldo Pugliese.
El tango hizo de mí una bellísima persona.
-¿Y a Trotsky lo ve? Preguntó Paredes.
-Eligió infierno. Vive en un edificio que fue arrasado por las llamas.
Los otros pisos están habitados por Stalin, Hitler, Mussolini y varios criminales.
Tratan de matarse entre ellos sin resultado alguno porque ya están todos muertos.
Después de un silencio Ramón dijo:-Todavía llevo en mi corazón el alarido de Trotsky. Mirando por la ventana del café masculló:-debo irme para tomar el tren al Paraíso.
-Que tenga un buen viaje, dijo el vidente Locuco.
-Se agradece, contestó Ramón Mercader del Río y se perdió en la noche.
Fuente:
“El hombre que amaba a los perros”
Leonardo Padura.
Tusquets Editores. 2010.
Tomado de : http://rodolfojorgerossi.blogspot.com/
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