jueves, 3 de marzo de 2011

La familia Reyes, otro caso de impunidad


José Gil Olmos



MÉXICO, DF, 2 de marzo (apro).- En poco más de un año, cinco miembros de la familia Reyes Salazar han sido asesinados y ninguna autoridad ha investigado a fondo los casos para dar con los responsables, entre los que podrían estar miembros del Ejército y del crimen organizado.

La historia trágica de esta familia de Chihuahua inicia la tarde del 21 de agosto del 2009, cuando miembros del Ejército detienen a Miguel Ángel Reyes Salazar, de 26 años, mientras se encontraban lavando un automóvil en el Valle de Juárez. Después de varios días, tres de ellos en huelga de hambre, lo dejaron libre, pero el 4 de septiembre lo detuvieron nuevamente acusándolo de formar parte de una banda de sicarios conocida como Los Escajeda.

En un comunicado, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) explicaba que en un patrullaje por Nuevo Casas Grandes habían sido detenidos un grupo de individuos a bordo de vehículos blindados, quienes estaban encabezados por Rodolfo Escajeda, El Riquín, acusado de trabajar para el cártel del Golfo.

El boletín de la Sedena decía que Escajeda estaba vinculado “con los hechos suscitados el 23 de enero del 2006, cuando a las orillas del río Bravo se registró un enfrentamiento entre policías de Estados Unidos y hombres armados, vestidos con ropa militar que arribaron en un vehículo Hummer y descargaron paquetes de mariguana de una camioneta que se había atascado a mitad del río, a la cual prendieron fuego después; esto después de una persecución que se había iniciado en territorio norteamericano por alguaciles del condado de Hudspeth, Texas”.

Sin embargo, nada decía de Miguel Ángel, salvo que lo identificaban como El Sapo y que en su declaración ubicó a Escajeda “como una persona dedicada al tráfico y trasiego de drogas”. Sólo eso. A partir de entonces el primer miembro de la familia Reyes quedó detenido sin prueba alguna.

Josefina, su madre, se dedicó a pedir su liberación. Iba con todas las autoridades, incluidas las castrenses, preguntando por Miguel Ángel sin que le dieran informes de su situación. Ante el silencio oficial, empezó a realizar diversas protestas e incluso una huelga de hambre. De nada le sirvió esto.

El 3 de enero del 2010, Josefina Reyes Salazar, que para entonces ya había creado una organización de derechos humanos en Valle de Juárez, fue asesinada a mansalva en un expendio de comida ubicado en la carretera Juárez-Porvenir.

Antes de ser ejecutada a tiros, Josefina ya había sido amenazada de muerte en varias ocasiones por desconocidos. Presentó denuncia de hechos ante la delegación estatal de la Procuraduría General de la República (PGR) y en la Subprocuraduría de Justicia del Estado, Zona Norte, pero en ninguna de las dos instancias investigaron el caso.

En las exequias, los hermanos de Josefina denunciaron que toda la familia tuvo que abandonar sus casas y trabajo por las amenazas de presuntos integrantes del crimen organizado. Tampoco les hicieron caso.

En agosto del 2010, un nuevo miembro de la familia fue ultimado. Rubén Reyes Salazar, de 49 años, fue ejecutado. Su cuerpo fue encontrado en el poblado de Guadalupe, "con huellas de violencia, múltiples heridas producidas por proyectiles de arma de fuego en toda la superficie corporal", señaló la Procuraduría de Justicia del Estado de Chihuahua (PGJE).

Cada vez que encontraban ultimado a un miembro de la familia, las autoridades difundían historias sin corroborar acusándolos de ser miembros de algún grupo del crimen organizado.

En realidad, la familia Salazar tiene un largo historial en la lucha social de Chihuahua, a través de los Comités de Defensa Popular que desde hace décadas pugnan por la autogestión y la defensa de las colonias en el norte del país. Desde entonces se enfrentaron a los abusos de las autoridades y fueron hostigados por éstas, quienes los señalaron de estar vinculados a la lucha armada.

El 7 de febrero de este año, tres integrantes más de la familia Reyes Salazar fueron secuestrados por un grupo de hombres armados en Valle de Guadalupe: Malú y Elías Reyes Salazar, hermanos de la activista Josefina, así como Luisa Ornelas Soto, esposa de Elías, fueron levantados y desaparecidos.

Casi al mismo tiempo, otro grupo de hombres armados incendió con bombas molotov la casa de doña Sara, la cabeza de la familia, por lo cual tuvieron que huir de Valle de Juárez.

A partir del nuevo atentado, los hermanos Olga Lidia, Marisela y Ángel Reyes Salazar comenzaron a protestar exigiendo medidas de protección y la aparición con vida de sus familiares. Marisela se declaró en huelga de hambre, la cual tuvo que suspender a los 19 días porque su estado de salud era delicado.

Una vez más no tuvieron respuesta. El 26 de febrero de este año fueron encontrados muertos Malú y Elías Reyes Salazar, así como Luisa Ornelas Soto. Supuestamente tenían un mensaje de un grupo de narcotraficantes, pero no se confirmó.

Lo único cierto es que Jorge González Nicolás, fiscal de la Zona Norte, informó que los cuerpos fueron localizados en el Valle de Juárez, sobre la carretera Juárez-Porvenir, y tenían evidencias de haber sido exhumados. Es decir, los habían ejecutado y enterrado en una fosa clandestina.

El caso de la familia Reyes Salazar ya traspasó las fronteras, y organizaciones como Naciones Unidas y Amnistía Internacional pidieron al gobierno mexicano que le brindara medidas de seguridad. Pero todo fue en vano.

Cinco miembros de la familia Reyes Salazar ya fueron asesinados y su caso es otro ejemplo de cómo la impunidad y la corrupción de las autoridades han dado pie a más violencia, al desamparo de la sociedad y, sobre todo, al crecimiento del crimen organizado, fenómeno que ha rebasado a todas las autoridades haciendo del terror su principal arma de control ilimitado.

Rechaza AMLO cualquier acuerdo con EU que comprometa soberanía

Con motivo de la reunión entre Calderón y Obama, el tabasqueño dijo estar a favor de la cooperación para el desarrollo porque la militar no resolverá los problemas.

Elio Henríquez, corresponsal
Publicado: 03/03/2011 17:24



Tuxtla Gutiérrez, Chis. Andrés Manuel López Obrador afirmó que independientemente de lo que hayan acordado los presidentes Felipe Calderón y Barack Obama, “no vamos a aceptar ningún acuerdo que comprometa nuestra soberanía” y “vamos a estar pendientes para hacer respetar los principios de la Constitución de no intervención y de autodeterminación de los pueblos”.

Su mensaje “respetuoso” al gobierno del vecino país del norte fue que “estamos a favor de la cooperación pero fundamentalmente para el desarrollo porque la cooperación militar no va a resolver los problemas. Nosotros queremos que haya cooperación para que en México pueda haber crecimiento, se puedan generar empleos y haya bienestar, no que remos intervencionismo de ningún gobierno extranjero”.

Entrevistado en esta ciudad, donde encabezó una reunión de evaluación con los representantes de la estructura del “gobierno legítimo” en Chiapas, añadió que los cables dados a conocer recientemente por Wikileakes sobre México “demuestran que Calderón no ha sabido defender nuestra soberanía y hemos venido insistiendo al gobierno estadounidense que no abuse de la debilidad” del mandatario.

Con motivo de la reunión entre Obama y Calderón, “expresamos una vez más que no aceptamos intervencionismo, no queremos ser un protectorado del extranjero; una colonia de ningún gobierno porque México es un país libre, independiente y soberano”, añadió antes de que se conocieran los resultados del encuentro en la Casa Blanca.

Sostuvo que de ganar las selecciones en 2012 él continuará la guerra contra el narcotráfico, “pero no de esa manera; yo no le llamaría guerra, hay que declarar una lucha, un combate frontal a la pobreza, hay que generar empleos, dar oportunidad a los jóvenes, pues la paz y la tranquilidad son fruto de la justicia. No se va a resolver el problema de la inseguridad y la violencia nada más con medidas coercitivas, con el Ejército, los policías y cárceles”.

En su discurso posterior ante unas dos mil personas reunidas en la palapa de la feria internacional, López Obrador manifestó que es necesario poner orden en todo lo que tiene que ver con la explotación de los recursos naturales en el país porque “se viola flagrantemente la Constitución”

“Nosotros no vamos a hacer nada que no esté escrito en la Constitución; pero la han venido violando”, abundó y expuso que el artículo 27 establece que “la Nación es la dueña originaria de los recursos naturales pero desde (el gobierno de Carlos) Salinas le han dado la vuelta y no se cumple lo que establece; han reformado leyes secundarias para entregar concesiones a particulares nacionales y extranjeros, y nunca una ley secundaria puede estar por encima del mandato constitucional”.

Peña Nieto opera "teledestape" de precandidatos del PRI al Edomex

¡¡Exijamos lo Imposible!!

Jenaro Villamil
MÉXICO, D.F., 3 de marzo (apro).- El gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, operó un teledestape para la candidatura del PRI en su entidad afirmando que los cinco aspirantes son Alfredo del Mazo Maza, alcalde de Huixquilucan, Eruviel Avila, edil de Ecatepec, el diputado federal Luis Videgaray, el líder de los priistas en el Congreso estatal, Ernesto Némer, y el dirigente estatal del tricolor, Ricardo Aguilar, al tiempo que afirmó que el 16 de septiembre, al día siguiente de terminar su mandato, confirmará si se postula como precandidato presidencial del PRI para el 2012.
En extensa entrevista con Primero Noticias, la emisión matutina de Televisa, Peña Nieto negó sentir “temor” a las alianzas entre partidos y rechazó que pueda registrarse una desbandada en el PRI mexiquense al definirse la candidatura, entre finales de marzo y principios de abril.
“No critico a las alianzas en sí mismas, sino las alianzas de los partidos cuya plataforma es totalmente contraria. Imagina qué puede esperar un ciudadano, cuál será su estilo y la forma de gobernar de quienes representan esas alianzas antagónicas entre sí”, le señaló Peña Nieto a Carlos Loret de Mola, conductor de la emisión matutina de Canal 2.
Con preguntas cómodas, Peña Nieto también afirmó que los cinco aspirantes a sucederlo como candidatos del PRI tienen su confianza.
“Los cinco han sido colaboradores de tu servidor, los cinco conocen el Estado de México; la opinión que tengo de ellos es positiva. Vamos a esperar a que el proceso se decante”, advirtió el mandatario priista.
El teledestape de Peña Nieto ocurre al día siguiente que una encuesta publicada por El Universal ubican a Alfredo del Mazo Maza, su primo y alcalde de Huixquilucan, como el mejor posicionado, con 31 por ciento de preferencias entre los militantes del tricolor y 26 por ciento de la población general.
A Del Mazo Maza le sigue Eruviel Avila, con 20 por ciento de preferencias entre priistas y 18 por ciento entre la población en general. El alcalde de Ecatepec, el municipio más poblado del país, fue mencionado como un posible candidato de la alianza opositora PRD-PAN, pero él ha negado su interés de salirse del PRI.
En tercer sitio, el coordinador de los diputados locales del PRI, Ernesto Némer, primo político de Peña Nieto, tiene el 11 por ciento de preferencias entre los priisas consultados y 9 por ciento de la población en general.
La misma encuesta, levantada entre el 12 y 14 de febrero entre mil personas advierte que el PRI ganaría con 38 por ciento de los votos, mientras el PAN tiene el 13 por ciento de las preferencias, el PRD el 11 por ciento y existe un 19 por ciento de voto indeciso.

Anuncia SME nuevo plantón en el Zócalo

Notimex

2011-03-03 12:04:00

México.-El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) anunció que instalará un plantón indefinido en el Zócalo capitalino, en el que prevé iniciar huelga de hambre en demanda del regreso de su fuente laboral y el respeto a la autonomía sindical.

En rueda de prensa Martín Esparza, secretario general del SME, informó también que la tarde de este jueves se reanudará el diálogo con la Secretaría de Gobernación, en el que participarían diputados federales entre ellos Jorge Carlos Ramírez, presidente de la Mesa Directiva de ese órgano legislativo.

El dirigente sindical puntualizó que, adicional a ese plantón en el primer cuadro de la ciudad de México y al que mantienen desde hace varias semanas en la Cámara de Diputados, instalarán otro en la Cámara de Senadores.

Adelantó que la posición que asumirá el SME ante la Segob no será de negociación sino de exigencia para que se restituya la legalidad, supuestamente violentada con el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro (LFC).

Esparza Flores comentó que en el informe presentado en la Cámara de Diputados por la Unidad de Evaluación y Control del Sector Eléctrico del órgano legislativo se demostró que las razón para la extinción de LFC no fue el alto costo laboral.

“La Comisión Federal de Electricidad le vendía caro el kilowatt hora a LFC y obligaba a ésta a venderlo barato a sus usuarios, situación que generó un déficit presupuestal del organismo superior a los 42 mil millones de pesos”, según Esparza Flores.

El informe, agregó, también apunta que otro factor que debilitó LFC fue el adeudo por siete mil millones de pesos de los organismo operadores de agua y los municipio de la zona centro.

Martín Esparza recordó que varias empresas grandes le adeudaban a Luz y Fuerza del Centro casi dos mil millones de pesos y todos los costos los absorbió la empresa.

Mexicana: farsa burda y costosa Miguel Ángel Granados Chapa Periodista


Distrito Federal– Con un argumento de deudor tramposo: “es que no me depositaron a tiempo el dinero ofrecido”, PC Capital hizo mutis en el escenario en que se ha montado, desde julio pasado, una farsa para atentar contra los derechos de los trabajadores de Mexicana de Aviación, aunque con ello se infiera también un daño irreversible a la transportación aérea mexicana.

En noviembre pasado, y no obstante que no era la mejor oferta para adquirir el 95 por ciento de las acciones en manos de Tenedora K, el administrador y el conciliador del concurso mercantil de la otrora línea aérea emblemática de México determinaron que PC Capital controlara el capital de la empresa. Esa era una apariencia, sin embargo, en realidad, esa elección y la decisión de empujarla a su consumación, o quizá a su deliberada frustración, partió de los secretarios de Comunicaciones y del Trabajo, Juan Molinar y Javier Lozano.

Ahora se ve que se trataba sólo de hacer que corriera el tiempo, para abatir aún más el ya muy disminuido valor de Mexicana, y demandar de los sindicatos con los que contrata una reducción todavía mayor de la ya aceptada en los términos de sus contratos colectivos. Es la culminación de una serie de maniobras que comenzó desde que el Grupo Posadas operaba la aerolínea y resolvió que no podía hacerlo con la carga laboral que para ellos representaban los derechos adquiridos por pilotos, sobrecargos y personal de tierra, conforme a los cuales dicho grupo compró la empresa al Ipab, en 2005.

Apenas recibida la empresa se inició una estrategia de desmantelamiento orientada a achicar a la compañía, colocándola con ello en dificultades y aun la imposibilidad de hacer frente a sus obligaciones laborales. El sindicato de pilotos accedió a un compromiso de contribuir con 200 millones de dólares a la capitalización de la empresa, pues a eso ascendía la suspensión de incrementos salariales durante cuatro años. Pero la empresa no cumplió la porción del compromiso que le correspondía. En vez de allegarse capital contrajo deuda en montos tales que su pasivo superó a sus activos. Por eso el sindicato de sobrecargos evitó caer en la trampa en que por su buena disposición quedaron atrapados los pilotos, y entonces los accionistas plantearon un insólito conflicto colectivo de naturaleza económica para que la justicia laboral impusiera con la fuerza de la ley lo que rehusaba ese gremio.

Simultáneamente a la venta y transferencia de sus activos, los accionistas de Mexicana de Aviación crearon el Nuevo Grupo Aeronáutico, constituido por ellos mismos pero con una personalidad jurídica que le permitió plantear el concurso mercantil, figura del derecho corporativo previa a la quiebra y destinada a evitarla. Pero extrañamente, al mismo tiempo que apelaba a los mecanismos legales de concertación con los acreedores para preservar sus operaciones, la empresa suspendió sus vuelos y ventas, con lo que sus dificultades de liquidez crecieron hasta hacerse insuperables. Cegar su principal fuente de ingresos fue una decisión sólo explicable en el sentido de envilecer la sociedad anónima y hacerla inviable y con ello incumplir sus obligaciones laborales, fiscales y mercantiles.

Apareció entonces, agosto del año pasado, una misteriosa Tenedora K, integrada por los grupos Omega y Arizán, que adquirieron mediante un precio simbólico el 95 por ciento de las acciones. Pero pronto quedó claro que tal tenedora no operaría la aerolínea, sino conseguiría capitales para sacarla de su marasmo, costoso sobre todo para los trabajadores dejados al garete y para la clientela que dejó de contar con un servicio necesario, con muchos casos de pagos adelantados que no fueron correspondidos. En ese punto la Secretaría de Comunicaciones debió ejercer su facultad legal de requisar la aerolínea, pues su obligación es garantizar la continuidad del servicio público de la concesionaria. A la abstención de cumplir una responsabilidad la suplió un extraño activismo oficioso. Al margen de los mecanismos del concurso mercantil o sobreponiéndose a ellos aunque simularan lo contrario, los titulares de la SCT y Trabajo se convirtieron en partes de un proceso mercantil que les era ajeno. Identificaron y calificaron a grupos de inversionistas dispuestos a adquirir las acciones ya abaratadas de la empresa en creciente crisis. Disimularon esa irregular intervención con el ejercicio de sus funciones, como certificar las condiciones de vuelo de la empresa que pasaría de manos y asegurar el cumplimiento de los contratos colectivos de trabajo, pero no los originales sino los ya menoscabados en perjuicio de los trabajadores aunque con su voluntad.

En eso Juan Molinar fue separado de su cargo al comenzar enero, y ello parece haber sido una variable con la que no contaba PC Capital, escogido en noviembre por el propio secretario y por Lozano. Todavía, sin embargo, el 27 de febrero la SCT informó que se avanzaba en la acreditación de “las capacidades técnica, financiera, administrativa y jurídica de la empresa”. Sin embargo, sólo dos días después, el 1 de marzo, las secretarías autoinvolucradas, y no los funcionarios del concurso mercantil anunciaron que “concluyen pláticas con PC Capital”, elusiva manera de admitir que ese consorcio incumplió “su parte de identificar inversionistas solventes”.

Ahora habrá que empezar de nuevo, ante el desconcierto de los trabajadores que hace seis meses perdieron en los hechos su fuente de empleo. Esta escena de la farsa ha terminado. Pero el espectáculo continuará.

El museo y la Tarahumara Sergio Conde Varela Abogado


Los hechos llaman la atención de la opinión pública nacional. El primero, la inauguración del Museo Soumaya, propiedad del mexicano más rico del mundo Carlos Slim y el viaje extraño del presidente Calderón a nuestro estado, según las fuentes oficiales, para poner en marcha un plan turístico excepcional.

El edificio del museo, propiedad del mexicano Slim de origen libanés tuvo un costo aproximado de 800 millones de dólares, lo cual representa una inversión cuantiosa sobre todo en estos tiempos en que el dinero brilla por su ausencia, pero que ciertamente favoreció a que el dinero se moviera por la mano de obra empleada, la compra de materiales y el apoyo a los profesionales encargados de la majestuosa obra.

Grandes personalidades estuvieron presentes en la inauguración, como el premio Nóbel de literatura Gabriel García Marquez, el presidente Calderón y su esposa, el comunicólogo norteamericano Larry King y muchos personajes de la banca, industria y el comercio, además de algunas cabezas de la comunicación como Emilio Azcárraga Jean, el cual hizo volátil presencia al acto así como gran parte de la familia libanesa en México.

La capacidad del museo será según los enterados de 60 mil obras de arte que podrán ser vistas gratuitamente por todos los mexicanos.

El nombre Soumaya, obedece al deseo de Carlos Slim de que llevara el nombre de su esposa quien descendía de Antonio Domit Dib conocido en nuestro país como un productor de calzado en grande escala. El matrimonio según los biógrafos fue oficiado por el controvertido en los últimos tiempos Marcial Maciel, fundador de los legionarios de Cristo.

La señora Soumaya se caracterizó por una voluntad manifiesta por las obras de beneficencia que de alguna manera impactaron al presidente del grupo Carso, que une las primeras letras de Carlos y Soumaya. Desde luego no queremos hacer de esto una crónica social, sino anotar algunos datos que nos parecen positivos en los momentos que vivimos los mexicanos.

Sin embargo esto también nos lleva a una reflexión social. Creemos que cualquier persona puede hacer lo que guste con su dinero y mas tratándose de un edificio que sirve para coleccionar obras de arte y que por ello promueve la cultura.

El llamado a quienes detentan las grandes fortunas es que al país vive horas angustiosas de desabasto moral, económico y social. Por ello, urge que las inversiones tomen otro camino y no es otro que el de la solidaridad social de motivar un replanteamiento de inversión social para que los mexicanos, 54 millones de pobres, salgan de un estado de pobreza manifiesta. Hay junto con Slim 26 mexicanos cuyas fortunas mínimas son de 1000 millones de dólares, las cuales pueden ser empleadas para el resurgimiento de México y sus estados, entre otros el de Chihuahua, como centros de promoción humana. Sólo así, se pueden entender este tipo de inversiones.

Por otro lado, el presidente Calderón acaba de estar en la Sierra Tarahumara. El propósito de su viaje según se dijo fue para promover el turismo en esa zona y aquí también le empezamos los juarenses a hacer gestos a esa visita.

No entendemos cómo se promociona el turismo, cuando según las encuestas el principal problema de los mexicanos es el de la inseguridad y el primerísimo para los juarenses es ese flagelo. La pregunta es ¿porqué se soslaya el problema, cuando se tiene el hilo de la solución cuando en pocas horas se detiene a los autores del asesinato del agente norteamericano y las lesiones a su compañero?

Nos parece que las prioridades y la información oportuna de lo que sucede, la debe tener el Ejecutivo. El turismo es esencial, pero en estos momentos no ocupa el primer lugar para ser resuelto, sobre todo en un estado tan chicoteado como el nuestro por el flagelo de la inseguridad y por la violación de las garantías elementales. Conviene que este tipo de cosas se estimen en su verdadera dimensión y no se dejen al garete, porque cuando se quiere, sí se pueden resolver. Por otra parte, Juárez fue una potencia turística.

Nuestro problema es interno Lorenzo Meyer ANALISTA POLÍTICO


Peculiaridad Mexicana. Hoy se reúnen en Washington, D. C. Felipe Calderón y Barack Obama. Este encuentro obliga a examinar la capacidad de negociación del gobierno de nuestro país con unos Estados Unidos cuya presencia es tan abrumadora que casi cubre la totalidad del horizonte internacional mexicano.

No es necesario recurrir a los documentos internos del gobierno norteamericano que han sido publicados por WikiLeaks, para suponer que Washington debe tener serias reservas en relación a las capacidades del actual gobierno mexicano para cumplir con uno de los papeles que desde hace tiempo le ha asignado a nuestro país: el de mantener la estabilidad en su frontera sur. Sin embargo, los inesperados papeles de WikiLeaks confirman la sospecha de que a Washington le preocupa México.

La enorme asimetría de poder entre México y el vecino del norte –que a partir de la desaparición de la URSS es la única gran potencia–, ha hecho que algunos de los instrumentos clásicos de la política del poder entre las naciones –la fuerza militar, las alianzas, la capacidad de la economía, la dimensión territorial o demográfica del país, entre otros–, no signifiquen gran cosa en la relación México-Estados Unidos. En esas peculiares condiciones, resulta que para nuestro país y desde el siglo XIX, la mejor política externa ha sido contar con una sólida política interna: una basada en el más un amplio consenso posible en torno a la agenda nacional. Sólo en esa condición se puede minimizar la posibilidad de que los responsables del gobierno en Washington nos definan como un problema y decidan actuar en consecuencia.

Desafortunadamente, desde hace ya tiempo el proceso político mexicano está muy alejado del consenso y hoy aparece como un tejido lleno de agujeros. Como nuestra economía no cumple aceptablemente con las exigencias materiales mínimas que el país demanda, muchos mexicanos se ven empujados a buscar oportunidades en el mundo de la ilegalidad, de la criminalidad y el narcotráfico (véase el documento de la SSP publicado en La Jornada del 28 de febrero) o a emigrar a Estados Unidos. México lleva más de tres lustros como parte de la integración económica de la América del Norte, pero su democracia y sus sistemas de seguridad y justicia permanecen muy lejos de las normas de legalidad y convivencia que se supone deben privar en esa región. En fin, que hoy el principal instrumento de negociación del gobierno de México con el exterior –la legitimidad de su régimen político, la fuerza de sus instituciones y la buena marcha de sus asuntos internos– está mellado y eso, inevitablemente, le debilita en el esfuerzo por defender el interés nacional, como quiera que se le defina.

Como resultado de la derrota militar de México frente a Estados Unidos en la guerra de 1846-1848 primero, y luego por la pérdida de influencia de Europa en nuestro país tras el fracaso de la aventura francesa de 1862-1867 y el debilitamiento posterior de la posición británica en México a inicios del siglo XX, México terminó por quedarse solo frente a Estados Unidos. Fueron esas condiciones las que llevaron a que la mejor defensa del interés mexicano fuera evitar que Washington se preocupase por nuestros problemas, fuesen estos políticos, económicos, legales, de seguridad, sociales o una combinación de ellos. Hoy, pese a que la Casa Blanca tiene sus manos llenas con sus dificultades en el mundo islámico, ya no puede ignorar que al otro lado de su frontera sur hay un sistema político que está siendo rebasado por sus retos.

2000 y, peor aún, 2006. A partir del acuerdo entre el presidente Plutarco Elías Calles y el embajador norteamericano Dwight Morrow en 1927, Washington encontró conveniente aceptar al régimen priísta porque mantenía el control político del país y porque, no obstante cierta retórica nacionalista, izquierdista y antiimperialista, en la práctica cooperaba con Estados Unidos en el contexto internacional. Sin embargo, ese sistema envejeció, se hizo obsoleto y en el 2000 México inició lo que se suponía una nueva era política, una de cambio impulsado por una legitimidad revitalizada, democrática. Sin embargo, no fue ese el caso. Y al final del 2006, la embajada norteamericana en México tuvo que admitir, según el despacho del 15 de noviembre de 2006 y hecho público por WikiLeaks, que el primer gobierno post priísta encabezado por Vicente Fox, estuvo “lejos de ser perfecto”. El espacio político que se abrió entonces como consecuencia de la derrota electoral del PRI, fue desaprovechado como resultado de la falta de visión, de estrategia y de capacidad política del nuevo gobierno. Ni las instituciones ni la clase política mexicanas, concluyó la embajada, estuvieron a la altura de la ocasión. La oposición detectó pronto la debilidad del “primer presidente realmente electo democráticamente” y lo desafió con éxito en cada oportunidad, al punto que su único gran logro fue haber ganado la elección.

Desde la perspectiva de la embajada norteamericana, y según el mismo documento, sólo tres instituciones parecieron funcionar en el sexenio foxista: las electorales, la Suprema Corte de Justicia y el Banco de México. Sin embargo, ya antes había reducido las tres a dos. En un informe del 1° de septiembre, la embajada ya había aceptado que el aparato electoral –IFE y TEPJF– había quedado dañado por las dudas que generaron los resultados electorales de ese 2006.

A ojos del representante del gobierno norteamericano a la falta de instituciones “bien preparadas para [hacer funcionar a] la joven democracia multipartidista de México”, se añadía otro tema aún más preocupante, por inmediato: la debilidad de Felipe Calderón. En el despacho ya citado del 1° de septiembre del 2006, el embajador Tony Garza sostuvo que Calderón iba a tener que asumir la Presidencia en “la situación de mayor debilidad política posible” pues no sólo la oposición no aceptaba como legítima su victoria, sino que también le fallaba el apoyo de Fox y de su partido. En esas condiciones, y según el embajador, Calderón necesitaba de “un fuerte respaldo del gobierno norteamericano”. Garza señaló que las felicitaciones inmediatas de tras la declaración del IFE que el panista había sido el candidato más votado, debía reforzarse con otra cuando el TEPJF confirmara esa victoria. Por lo pronto el diplomático ya se había reunido un par de veces con el futuro Ejecutivo mexicano para “hacerle patente nuestro apoyo” y se proponía seguirle respaldando, pues de lo contrario existía el riego de que la debilidad del nuevo gobierno se tradujera en una parálisis de “nuestros asuntos más importantes”.

Los documentos publicados hasta ahora no especifican la naturaleza puntual de esa agenda norteamericana en México. Sin embargo, no es difícil de imaginar y, en todo caso, la experiencia histórica muestra que el apoyo de Estados Unidos o de cualquier gran potencia a un México en estado de debilidad, tiene un precio. Y que ese precio termina por ser una disminución en la soberanía.

Desde el inicio de la administración calderonista, la guerra al narcotráfico (o campaña, para otros) absorbió el grueso de la energía política del gobierno federal. En ese punto coincidieron los intereses del calderonismo, necesitado de una imagen pública de líder fuerte, y los del gobierno norteamericano, que respondió en 2008 con la “Iniciativa Mérida” –formalmente una iniciativa de Calderón para el combate bilateral al narcotráfico–, pues desde hace ya un siglo Estados Unidos insiste en demandar a otros el combate a la producción y trasiego de sustancias prohibidas.

Ahora bien, los propios documentos publicados por WikiLeaks y elaborados ya en la época del nuevo embajador norteamericano, Carlos Pascual, muestran que en paralelo con las expresiones públicas de beneplácito de la Casa Blanca por el gran valor mostrado por Calderón en la lucha contra los carteles de la droga, están las críticas internas por la ineficacia y la extendida corrupción del aparato encargado de esa política, (véase al respecto, y como ejemplo, los cable de l5 y 28 de octubre y 17 de diciembre de 2009 y 29 de enero de 2010).

Resumen. La debilidad de la estructura institucional de México y de su sistema político, más el poco éxito de la campaña contra el narco, dificultan hoy la defensa del interés nacional en las negociaciones con Estados Unidos. En esta coyuntura, una opinión pública inconforme y exigente en la defensa de la soberanía puede y debe contribuir a disminuir las pérdidas en este campo.

Green Go