domingo, 7 de febrero de 2021

Los padrinos de Claudio X. González

 


Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad –fundada por Claudio X González- tiene como una de sus banderas la transparencia. Sin embargo, maneja con opacidad las donaciones que recibe, casi todas provenientes de la élite empresarial.

La organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad –fundada por Claudio X González Guajardo, opositor declarado del gobierno de Andrés Manuel López Obrador– tiene como una de sus banderas la transparencia. Sin embargo, maneja con opacidad las donaciones que recibe –casi todas provenientes de la élite empresarial mexicana– y en algunos casos éstas no cuadran con lo que reporta al SAT, de acuerdo con documentos a los que Proceso­ tuvo acceso y que identifican a los benefactores y sus aportaciones.

 

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El Consejo Mexicano de Negocios (CMN) es llamado “la cúpula de cúpulas” del sector privado porque agrupa a los empresarios más ricos y poderosos de México. Varios de sus expresidentes y miembros financian a Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), la plataforma sobre la cual Claudio X. González Guajardo ha construido el proyecto político-electoral antagónico al presidente Andrés Manuel López Obrador.

González Guajardo ahora encabeza la iniciativa “Sí por México” que, por consejo de los historiadores Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, pretende un “bloque” electoral contra López Obrador en las elecciones de 2021 y cuya “agenda ciudadana” ya asumieron los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD).

PRI: bienvenido al sí”, respondió con entusiasmo González Guajardo al presidente nacional de ese partido, Alejandro Moreno, quien se sumó a la iniciativa con toda la carga de corrupción del gobierno de Enrique Peña Nieto.

“¡Estaremos muy contentos de avanzar juntos por el bien de México!”, dijo el priista.

PAN: Bienvenido al sí”, expresó también el empresario a la respuesta del dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, el 29 de octubre último, de adherirse “por el bien de México” a ese proyecto político electoral, pese a que arrastra numerosos expedientes de corrupción como partido y gobierno.

El expresidente Vicente Fox (PAN) también ya expuso su respaldo a Sí por México –“sí, vamos todos”, exclamó– y está en curso la incorporación del expanista Felipe Calderón, tras el fracaso por obtener el registro de su partido político (México Libre).

La corrupción de esos partidos y sus personajes parece no importarle al impulsor de Sí por México, cuyo padre, Claudio X. González Laporte, presidió el CMN justo cuando se instauró el modelo neoliberal con Carlos Salinas –de quien fue asesor como presidente de la República–, y fue el primer donador de MCCI, con 2 millones de pesos; el segundo donante fue Kimberly-Clark, la empresa familiar fabricante de jabones, papel higiénico y toallas sanitarias, que aportó 3 millones más.

Con esos 5 millones de pesos nació financieramente MCCI, el grupo de presión que González Guajardo presidió de 2016 hasta julio último, y cuya sucesora, María Amparo Casar Pérez, fue la coordinadora de asesores del secretario de Gobernación de Vicente Fox, Santiago Creel, tutor político del excandidato presidencial Ricardo Anaya y de Marko Cortés.

A partir de los donativos familiares a la organización civil de González Guajardo, depositados el jueves 16 de abril de 2016, como consta en documentos que obtuvo Proceso, comenzó la cascada anual de transferencias millonarias por parte de prominentes empresarios que, desde la elección de 2006, se han opuesto radicalmente a López Obrador.

Entre los mecenas de MCCI, que aportan un promedio de 70 millones de pesos anuales y de los cuales González Guajardo obtiene millonarios ingresos, se incluye el expresidente del CMN Valentín Diez Morodo, quien encabeza el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), cuyo exdirector Juan Pardinas dirige el diario Reforma.

Otro patrocinador es Antonio del Valle Ruiz, exdueño del banco HSBC y presidente del Grupo Kaluz, padre del actual presidente del CMN, Antonio del Valle Perochena; otro promotor es Alejandro Ramírez Magaña, quien presidió “la cúpula de cúpulas” en la elección de 2018 y que, junto con González Laporte y otros expresidentes del organismo, impulsó el proyecto presidencial de Anaya.

Otros miembros de la élite empresarial que financian a MCCI de González Guajardo son Eduardo Tricio Haro, accionista mayoritario de Grupo Lala y de Aeroméxico, y Carlos Álvarez Bermejillo, dueño del Grupo Pisa, que controla los medicamentos contra el cáncer y que fue una de las empresas de medicamentos vetadas por el gobierno de López Obrador, ambos miembros del CMN.

El grupo detrás de González Guajardo, auxiliado en su nuevo proyecto por el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos Walther, lo integran –además de Ricardo Guajardo Touché, exdirector de Bancomer– los hermanos Torrado, de Grupo Alsea, que controlan las franquicias StarbuksDomino’s y Vip’s, entre otras, y los dueños de tiendas Chedraui, estos dos últimos también son integrantes del CMN.

MCCI comenzó a recibir aportaciones desde antes del 17 de junio de 2016, cuando obtuvo la autorización de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para recibir donativos nacionales y extranjeros –el dinero que le depositan es deducible de impuestos–. 

Antes de esa fecha recibió 38 millones de pesos, incluidos los 5 millones de González Laporte y de Kimberly Clark.

Del 18 de junio al 31 de diciembre de 2016, MCCI recibió 97 millones de pesos para un total de 136 millones en donativos sólo en ese año, según información financiera documental obtenida por el reportero, que identifica el respectivo Registro Federal de Contribuyentes de los donantes y el folio fiscal de cada uno. 

Desde entonces, de acuerdo con los reportes de Hacienda, Mexicanos Contra la Corrupción y la impunidad ha tenido solvencia: recibió 73 millones 57 mil 528 pesos en 201760 millones 856 mil 296 pesos en 2018 y 73 millones 990 mil 482 pesos en 2019.

El objetivo oficial de MCCI es el “desarrollo de proyectos de investigación de las causas y efectos y mecanismos de funcionamiento de la corrupción e impunidad”, para ello creó un equipo académico y otro periodístico, así como el Despacho de Investigación y Litigio Estratégico –al que llama su “brazo jurídico”– que ha promovido amparos contra el actual gobierno federal.

El origen del dinero

Pese a que la organización fundada por González Guajardo tiene en la transparencia una de sus exigencias centrales al poder público, actúa con opacidad. No sólo su fundador se ha negado a las solicitudes de entrevista que se le han formulado desde 2019, sino que oculta el financiamiento y manejo de los recursos que obtiene mediante donativos nacionales y extranjeros.

“Con la finalidad de garantizar la independencia y libertad de los investigadores de Mexicanos vs. Corrupción e Impunidad AC, así como la seguridad e integridad de nuestros donantes, la identidad de los mismos no es divulgada ni al interior ni al exterior de la organización”, explica MCCI en su página en internet. 

Sin embargo, con base en información oficial, Proceso identificó a los principales patrocinadores de MCCI de González Guajardo, quien –por ejemplo– financió más de 150 amparos contra la construcción del aeropuerto en Santa Lucía y recursos similares por el desabasto de medicamentos en el sector salud.

Uno de los primeros empresarios que comenzó a financiar a MCCI fue Joaquín Diez Morodo vía la Fundación Maelva, de la que es representante legal; desde 2016 aporta 5 millones de pesos anuales.

Otro impulsor de la asociación civil es Antonio del Valle Ruiz, quien presidió a los banqueros cuando sus pasivos se convirtieron en deuda pública mediante el Fobaproa, en 1998, y quien mediante la Fundación Kaluz, que dirige Blanca del Valle Perochena, dona millonarias cantidades anualmente.

Dicha fundación, a la que también pertenece el actual presidente del CMN, donó 2.5 millones de pesos en 2016, 5 millones más en 2017, otros 4 millones en 2018 y 3 millones 2019.

Además de González Laporte, Diez Morodo y Del Valle Ruiz, otro expresidente del CMN, que también financia a la asociación fundada por González Guajardo, es Alejandro Ramírez Magaña, dueño de Cinépolis, quien en 2016 aportó 2 millones de pesos.

Eduardo Tricio Haro, vicepresidente del Consejo Mexicano de Negocios, encabeza el consejo de administración de Grupo Lala y es consejero de diversas empresas nacionales, como Aeroméxico, y del Grupo Nuplen, desde donde destinó 5 millones de pesos para el arranque de MCCI.

Los hermanos Torrado donan anualmente 2 millones de pesos a MCCI vía la Fundación Alsea.

La Fundación Gentera, de la financiera del mismo nombre y que también integra al CMN –en cuyo consejo de administración participan González Guajardo y el exdirector del Fobaproa Javier Arrigunaga Gómez del Campo–, aporta 2 millones cada año a MCCI.

La familia Chedraui, de las tiendas de autoservicio, también financian a González Guajardo: 5 millones de pesos desde 2016.

El regiomontano Juan González Moreno, hijo de Roberto González Barrera y presidente del consejo de administración de Gruma, también es uno de los mecenas de MCCI: vía Gruma SAP aporta 2.5 millones de pesos al año.

El tapatío Carlos Álvarez Bermejillo, dueño de Laboratorios Pisa y de la distribuidora de medicamentos Dimesa –ya inhabilitadas por el gobierno federal–, fue uno de los primeros impulsores de González Guajardo: el 2 de mayo de 2016 desembolsó 3 millones de pesos para su asociación civil.

El empresario Alejandro Martí, mediante la asociación Sistema de Observación para la Seguridad Ciudadana, es otro prominente donante de la organización de González Guajardo: en 2016 dio 4 millones 552 mil pesos; en 2017, 3 millones 810 mil pesos, y en 2018 aportó 6 millones 985 mil pesos.

Otros mecenas de MCCI son el Centro de Estudio Espinosa Yglesias, que dio 2 millones de pesos; Gigante Grupo Inmobiliario –que también es parte del CMN–, 2 millones; Frisa Forjados, del regiomontano Eduardo Garza, 2 millones; Comercializadora Interceramic, 1 millón más, y el empresario Alfredo Achar Tussie aportó 1 millón 50 mil pesos sólo en 2016.

Hasta Banamex, como persona moral, hizo aportaciones a González Guajardo, quizá porque Diez Morodo es presidente del consejo de administración de ese grupo financiero: el 15 de junio de 2016 transfirió 2 millones de pesos.

La lupa del SAT

Abogado de la Escuela Libre de Derecho y activo participante en las campañas presidenciales priistas de Carlos Salinas, en 1988 –de quien su padre es asesor y amigo–, y Ernesto Zedillo, en 1994, Claudio Xavier González Guajardo ha combinado sus actividades empresariales con la filantropía, en cuyo ámbito se incluye a Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

También fundador de Empresarios para la Tecnología en la Educación (Únete), Mexicanos Primero y Aprender Primero, así como miembro de las empresas financieras Gentera y Compartamos Banco, esta figura ha sido hábil para recaudar grandes cantidades de dinero a favor de MCCI, pero es una asociación reñida con la transparencia y la rendición de cuentas.

La página oficial de la asociación consigna que “recibe fondos de diversos organismos internacionales”, como las fundaciones Ford y McArthur, así como los organismos NED y USAID, pero en el apartado “obligaciones financieras y fiscales” no hay ninguna información, salvo la reproducción de una declaración de impuestos de 2018.

Tampoco coinciden los montos de los donativos que recibió MCCI con los que reportó ante Hacienda, por ejemplo, en 2016. En el año de su fundación declaró donativos por 66 millones 983 mil 975 pesos, pero en los registros de donantes que este semanario conoce la cifra es de 136 millones 45 mil 512 pesos.

Se trata de 2 mil 3 donaciones de personas físicas y morales, así como las fundaciones ya enunciadas, cuyas aportaciones fue posible consultar en el catálogo de actividades de las donatarias autorizadas por Hacienda, pero que en 2019 ya no es posible identificar.

Dicha labor filantrópica de González Guajardo comenzó a ser investigada por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) en 2017, a raíz de tres solicitudes que presentó Ricardo Monreal, actual coordinador de Morena en el Senado, en respuesta a que MCCI le imputó que, como delegado en Cuauhtémoc, otorgó contratos a empresas vinculadas a los amigos de su hija Catalina Monreal.

El morenista aseguró que González Guajardo incurría en lavado de dinero, debido a la triangulación de recursos entre las asociaciones civiles que preside y sus empresas, incluido MCCI, además de defraudación fiscal, peculado, fraude, conflictos de interés y desvío de recursos públicos.

“Las actividades del señor Claudio X. González Guajardo revelan otro tipo de corrupción: la empresarial, en la cual las compañías (o sus dueños, a través de éstas) obtienen recursos por medio de donaciones de asociaciones civiles y fundaciones, que son deducibles para los donantes. La sociedad, de manera indirecta, financia tales operaciones”, escribió Monreal en el escrito al SAT del 8 de marzo de 2017.

Por ello, solicitó al SAT practicar una auditoría fiscal para determinar la legalidad de actuación y ejercicio presupuestal del gasto millonario de las asociaciones civiles presididas por el empresario, incluida MCCI, y en caso de irregularidades, que haya sanciones, como la revocación de permisos para recibir donaciones o recursos públicos deducibles de impuestos.

González Guajardo negó las impu­tacio­nes, MCCI se sostuvo en sus acusaciones contra la hija de Monreal y las solicitudes de éste al SAT están, hasta ahora, archivadas.­ 

sábado, 6 de febrero de 2021

Adela Micha contagió de Covid19 a la dentista que ataca a Gatell




 SDP Noticias

La doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie, directora del laboratorio de genética de la UNAM —cuenta, por cierto, con un posgrado en Harvard— publicó un libro durísimo para cuestionar a Hugo López-Gattel. Mucho se ha comentado tal obra de la científica mexicana a quien se aplaude o se cuestiona en función de si la gente que analiza su trabajo simpatiza o no con la 4T.

Así que no me voy a detener en las tesis principales de la autora. Lo que me ha llamado la atención del libro Un daño irreparable. La criminal gestión de la pandemia en México es el capítulo final “Sin lugar para heroínas” en el que narra su experiencia como paciente de covid-19.

La científica se contagió a finales de octubre de 2020, cuando redactaba su libro. Muy mala noticia para ella, porque padece obesidad y esclerosis múltiple, esto es, pertenece a los grupos de alto riesgo. Afortunadamente superó la enfermedad con un tratamiento muy oportuno en su casa.

Lo interesante del caso —interesante para los lectores, “patético y miserable” para la doctora Ximénez— es la forma en que ella se contagió… ¡en una entrevista con Adela Micha!

El equipo de Adela invitó a la científica a expresar sus opiniones sobre Hugo López-Gatell en el sitio de internet de la conocida periodista, La Saga. Lo cuenta en su libro Laurie Ann Ximénez-Fyvie: “El 27 de octubre de 2020 asistí al estudio de Adela Micha, para participar en su programa”.

Por la forma en que la doctora Ximénez narra la historia en su libro, queda claro la producción del program la obligó a asistir, es decir, no le permitieron que su participación se diera por videollamada.

Ella tomó un Uber —después de meses de no moverlo, su coche estaba sin batería—, pero el chofer se perdió; para encontrar la ruta dio demasiadas vueltas, pero pudo llegar al estudio en el que la esperaba Adela. Ahí empezaron los problemas.

Todo el equipo de la periodista traía cubrebocas. Pero ya frente a las cámaras ni Adela ni otros tres invitados portaban la mascarilla. La doctora se sentó con la suya bien puesta.

El problema es que la señora Micha —desde luego, con la autoridad que le daba ser la conductora del programa— le pidió a Laurie Ann Ximénez-Fyvie quitarse el cubrebocas.

Contra sus convicciones, presionada por tan importante figura de la TV, la científica se quitó la mascarilla. Sigue arrepentida de haberlo hecho. La doctora acepta que fue un error suyo y de nadie más. Debió ser terca y no aceptar la instrucción de la famosa entrevistadora, pero no mostró la decisión que se necesita para ser un tanto majadera frente a una anfitriona que fácilmente puede ser considerada una celebridad en México.

Hora y media conversaron sobre los errores de Hugo López-Gatell. ¡Hora y media! Admite Ximénez que todos en el estudio de Adela Micha fueron irresponsables, especialmente ella que tanto ha insistido en que nadie se retire el cubrebocas en espacios cerrados.

“Al terminar el programa, conversé unos minutos con Adela Micha, cara a cara”, ha contado la científica. Adela le dijo a su invitada: “Sé que no debería, pero te voy a dar un abrazo”. ¿Por qué una mujer tan informada como la señora Micha puede actuar con tanta ligereza?

Eso fue un martes. El viernes le informaron a Laurie Ann Ximénez-Fyvie que Adela Micha había dado positivo a covid.

El lunes siguiente la doctora amaneció con los peores dolores de cabeza de su vida, cuerpo cortado, febrícula, escalofríos “y un cansancio insaciable”.

De inmediato se puso en manos de médicos especialistas. Su oxigenación llegó al 82% y buscó un tanque de oxígeno. Pero “no había ni uno disponible”. Afortunadamente se recuperó. Supongo que Adela Micha ya se disculpó con Laurie Ann Ximénez-Fyvie. Estoy seguro de que una periodista honorable como ella ya lo hizo.

https://www.sdpnoticias.com/columnas/federico-arreola-cientifica-narra-como-adela-micha-le-contagio-el-covid-19.html

miércoles, 3 de febrero de 2021

Lavado de dinero, financiamiento ilícito y evasión fiscal: corrupción familiar embarra a Lilly Téllez

 



Por El Soberano | Martes, 02 De Febrero Del 2021.

La senadora por el PAN, Lilly Téllez, es famosa por haber traicionado al Obradorismo y al partido que la llevó a la Cámara Alta, además de ser una férrea antivacunas y propagadora de mentiras. Sin embargo, los señalamientos en su contra serían mucho más graves que eso, ya que, según una investigación especial del equipo de redacción de El Soberano, su cuñado, Carlos Espinoza de los Monteros habría financiado la campaña de la ultraconservadora con dinero ilícito.

La hermana de Lilly, Claudia Téllez, es fundadora y directiva de una organización de niños con cáncer, la cual, la familia estaría utilizando para lavar las grandes cantidades de dinero que Espinoza de los Monteros ganaría en organizar peleas de gallos, rifas amañadas y demás juegos de azar. El empresario sonorense, quien además ha sido acusado de abusar de sus empleados, recibe aproximadamente 200 millones de pesos en cada feria.

Lo anterior cobra especial relevancia ya que la senadora habría financiado su promoción y ascenso a la política con dicho dinero que, además, al pasar por la fundación supuestamente benéfica, es libre de impuestos. Afortunadamente hoy está lejos del Movimiento de Regeneración Nacional.

Sobre su hermana Claudia y la fundación, nuestra fuente consultada, quien nos pidió mantener el anonimato por motivos de seguridad, también encontró que tras la cancelación de una serie de eventos el año pasado por la contingencia por COVID-19, los organizadores se negaron a devolver el dinero completo. Sobre esta situación tampoco hay declaración por parte de la panista.

domingo, 31 de enero de 2021

Juan Bermúdez, seudo periodista, difamador y extorsionador

 




Juan Bermúdez ¿usted lo conoce? Bueno, pues le comento que se hace pasar por “periodista”, quien hace algún tiempo fue ¡corrido! de esta casa editora ¡por extorsionador y sinvergüenza!, quien se ha dado a la tarea de difamar a gente que ni siquiera conoce. Este sujeto, que acudió a la delegación Miguel Hidalgo a pretender extorsionar al comunicador de la misma, ha tenido la estúpida idea de meter en sus mal logrados comentarios a gente inocente que nada tiene que ver siquiera con dicha delegación.

¡Cuidado!, si bien es cierto que el trabajo de un periodista, un verdadero periodista delicada, más lo es cuando se trata de “usurpadores de funciones” como este sujeto, a quien en este espacio, la que esta escribe, Karina Rocha Priego, le digo que, luego de 32 años en este medio, se de la clase de gente de la que estoy hablando.

Juan Bermúdez se dedica a extorsionar y difamar, pero no cuenta con que, quienes tenemos la frente bien en alto, sabemos la clase de gente que es, por lo que desde este espacio les digo, a quienes se dedican a esta hermosa labor de informar que ¡tengan cuidado!, este tipo de gente es tan cobarde que ¡no dan la cara!, y con difamaciones, como lo está haciendo, no logrará obtener más que una denuncia en su contra por ¡hocicón!

Cuidado, señores funcionarios, de esta casa Editora, por eso se le corrió, como el perro que es, porque no solo no es periodista, sino que, con tal de hacerse notar, “se mete” con gente que no solo no conoce, sino que nada, absolutamente nada, tiene que ver con el Servicio Público y mucho menos con medios de comunicación. ¡Cuidado!, y sé, porque conozco esta clase de gente, que no me dará la cara pues, como buen cobarde, se esconde tras una pantalla que solo él sabe que existe.

miércoles, 13 de enero de 2021

Argentina: murió el paciente que recibió dióxido de cloro por orden de un juez

 


El fallecimiento ocurrió en el Otamendi. La orden había causado rechazo ya que es un tratamiento no autorizado. La familia va a denunciar al sanatorio por “homicidio culposo”.

Murió el paciente que le administraron dióxido de cloro en el sanatorio Otamendi. Había sido por orden de un juez federal, en una decisión judicial que causó rechazo en la comunidad médica ya que se trata de un tratamiento no autorizado.

Según pudo confirmar Clarín, el paciente de 92 años murió después de habérsele aplicado el tratamiento. "Luego de aplicación, el paciente empeoró en lo respiratorio y murió a las 24 horas", informaron desde el sanatorio.

Minutos después de conocida la noticia, el abogado del paciente dijo por C5N que "el paciente no murió a causa del covid".

"​El médico que lo trataba sugirió el dióxido de cloro y el ibuprofeno inhalado y el Otamendi se negó a hacer el tratamiento. Ante esto se presentó un recurso de amparo y lo Justicia lo aplicó", sostuvo Martín Sarubbi, quien adelantó que este martes radicarán una denuncia, "imputando por homicidio culposo al Otamendi".

Siguió: "El sanatorio siguió dilatando el tratamiento. La realidad es que el dióxido no está prohibido. La Anmat lo desaconsejó, pero no lo prohíbe. El hombre fallece a causa por una infección intrahospitalaria y a causa de que se demora el tratamiento".

Rechazo de la comunidad médica

El fallo obligó al Otamendi a a suministrarle dióxido de cloro intravenoso e ibuprofenato de sodio en nebulizaciones. Ninguno de los dos tratamientos recibió autorización de la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT).​

El Juez federal subrogante Javier Pico Terrero, del Juzgado Civil y Comercial Federal N° 7,, en su polémica medida, amparó un pedido de la familia del paciente, la cual estaba desesperada por encontrar un tratamiento que le salve la vida.

El fallo generó mucha polémica en el ámbito de la salud por el dilema ético que plantea a los médicos que deben, por orden judicial, administrar una sustancia no autorizada. Los profesionales del Otamendi se manifestaron el domingo en contra de la orden del juez "haciendo cumplir nuestro juramento hipocrático", expresaron.​

Carlos Damin, profesor titular de Toxicología de la UBA, sostuvo en declaraciones a TN que "el dióxido de cloro es primo hermano de la lavandina. Se utiliza como blanqueador. Nunca jamás fue utilizado como tratamiento. No tiene ningún tipo de evidencia científica que demuestre que como medicamento es bueno. Claramente es una sustancia tóxica y puede provocar daño a la salud. No es utilizada por ningún país del mundo. Salvo Bolivia, que hace poco autorizó su uso".​

"El sanatorio demoró el tratamiento"

"En modo alguno está prohibido este tratamiento. De hecho hay una prescripción médica ordenando este tratamiento específico. No es el único caso: en la provincia de Buenos Aires hay un caso similar donde la justicia ordenó este tratamiento", dijo el abogado.

Añadió: "El sanatorio y en parte la corporación médica y farmacológica desaconsejan este tratamiento por cuestiones eminentemente económicas que no tienen nada que ver con la efectividad del tratamiento (...) Evidentemente la producción de la vacuna y la cura del covid genera una expectativa para generar ingresos".

Cerró: "Aún existiendo la demanda judicial el sanatorio demoró poner a disposición del paciente el tratamiento ex profeso".


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