martes, 4 de junio de 2019

Panismo agónico festeja su lenta desaparición

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Marko Cortés dice que AN ganó en votos a Morena a pesar de la burda injerencia
 
Periódico La Jornada
Martes 4 de junio de 2019, p. 9
El líder nacional del PAN, Marko Cortés, sostuvo que en el proceso electoral del domingo hubo baja participación y uso faccioso de recursos públicos federales para favorecer a los candidatos de Morena.
El blanquiazul, dijo, ganó en Aguascalientes, Durango y Tamaulipas, tres de las seis elecciones en juego, con lo que retoma la ruta del crecimiento electoral, mientras que Morena cae en las preferencias electorales.
Por medio de un comunicado, Cortés detalló que al sumar el total de votos emitidos en los seis estados para cada partido, Acción Nacional obtuvo un millón 361 mil 639 sufragios, frente al millón 186 mil 364 de Morena.
Agregó que en el caso de Puebla el PAN se consolidó como la primera fuerza política al conseguir 414 mil 356 votos, mientras Morena por sí misma sólo logró obtener 390 mil 805, casi 24 mil más.
El dirigente panista mencionó la baja votación con la que ese partido ganó en Puebla (14.1 por ciento del padrón) y en Baja California (11 por ciento), lo que pone en duda la legitimidad de los nuevos gobiernos de esos dos estados.
Agregó que Acción Nacional se consolidó como alternativa y contrapeso de poder, aún en los mejores momentos que todavía tiene el Presidente de la República y su gobierno.
Con la tendencia de caída de Morena, en el 21 va a perder la Cámara de Diputados. Esa es nuestra apuesta, que regrese el debate y la pluralidad. En esta elección, agregó, Acción Nacional sale ganando a pesar de la burda injerencia del gobierno federal para apoyar a los candidatos de Morena.

VECINO ABUSIVO-Fisgón

lunes, 3 de junio de 2019

Llanto y crujir de dientes

La severidad de los métodos de López Obrador para cambiar a México guarda proporción con la magnitud de la tarea

López Obrador, durante una conferencia de prensa.



Los rasgos pintorescos de Andrés Manuel López Obrador, su rijosidad a ratos incomprensible, sus fatigosas reiteraciones llevan a buena parte de sus críticos a confundir la forma con el fondo. Nos detenemos obsesivamente en el último desliz o en el contratiempo administrativo convertido en escándalo insoportable. Lo que no vemos es que poco a poco está poniendo las bases para una revolución en el ejercicio de gobierno que habrá cambiado a México en más de un sentido.
El combate al dispendio es un buen ejemplo. La austeridad franciscana que Andrés Manuel López Obrador ha impuesto en el gasto público ha provocado el llanto y crujir de dientes en muchos estamentos de la sociedad mexicana. Los recortes de presupuesto han sido brutales y en muchos casos cuestionables. Hospitales que se quedan sin medicinas, escolares sin la beca prometida, plantas de combustible sin los insumos para hacer su trabajo. La precariedad alcanza en ocasiones momentos anecdóticos. Desde ver al presidente con sus zapatos desgastados hacer fila en aviones comerciales (y llegar retrasado a su giras) hasta la prohibición de vuelos al extranjero por parte de funcionarios a menos que reciban la aprobación personal del mandatario. Los cuellos de botella que se están creando en la operación de la administración pública son importantes y, al decir de los economistas, tendrán un impacto significativo en el PIB de este año.
 mbargo la tozudez del presidente es infranqueable. Defiende la severidad de los talibanes de la secretaría de Hacienda contra tirios y troyanos, incluyendo las protestas de sus propios ministros, obligados a entregar resultados con tres pesos. En el fondo, me parece que la severidad de los métodos de López Obrador guarda proporción con la magnitud de la tarea.
La austeridad es la piedra nodal de su propuesta de cambio por tres razones: primero, porque es la única manera de mantener finanzas públicas sanas, evitar un descalabro de la moneda, procesos inflacionarios incontrolables y fuga de capitales. Por más que fustigue todos los días a los gobiernos neoliberales que le precedieron, su disciplina financiera en algunos puntos es más ortodoxa que la de todos sus predecesores. En buena medida gracias a ello ha logrado conjurar los riesgos de desestabilización que suponía el ascenso al poder de un líder popular de izquierda.
Segundo, necesita esos ahorros para financiar los nuevos programas para combatir la pobreza (su promesa más vehemente y reiterada). Su intención de trasladar directamente y sin intermediarios decenas de miles de millones de dólares a los más desprotegidos no puede financiarse exclusivamente con los ingresos convencionales a disposición del gobierno. La eliminación de viajes, seguros médicos, reducción de sueldos y prestaciones, y muchos otros privilegios de la llamada “burocracia dorada” ha sido implacable a costa, incluso, de llevarse entre las patas programas sanos y tareas esenciales. Como en el caso de las medicinas, el gobierno prefiere corregir donde haya cometido excesos que flexibilizar sus intenciones.
Tercero, el combate a la corrupción no se circunscribe a la austeridad pero forma parte esencial de ella. “No pido que me den, solo que me pongan dónde hay” rezaba el cínico lema del político acostumbrado a medrar con los bienes públicos. López Obrador está decidido a que ya no “haya”. La clase política y la élite que la rodea se habían acostumbrado a considerar el patrimonio público como un patrimonio gremial, la cosa pública como cosa nostra. Un fenómeno latinoamericano que en México adquirió proporciones faraónicas y parecía inscrito en el código genético de los servidores públicos (un político pobre es un pobre político, acostumbraba decir uno de los próceres del pasado).
La austeridad no es la única propuesta de cambio radical, desde luego. Se refuerza con otros tres campos igualmente vitales y auto reforzantes. La transparencia de la información, el combate a la inseguridad pública y la mirada gubernamental a favor de los pobres. No siempre los métodos del presidente son obvios y a ratos parecen contradictorios, pero demos por sentado que él tiene claro a dónde quiere ir y no cambiará de rumbo. No será fácil ni el éxito está asegurado, pero algo importante está sucediendo aunque no queramos verlo.
Nos quejamos de sus ruedas de prensa mañaneras porque no siempre contesta de manera puntual y directa, sin ver que está inaugurando una práctica que revoluciona la opacidad en la que operaban los presidentes. Revela el destino del gasto publicitario, antaño un secreto sagrado, y nos molesta (con razón) la manera desaseada en que se dio a conocer. Y sin embargo, algo fundamental se ha modificado en esta materia.
La búsqueda de los negros en el arroz impide percatarnos de que se están poniendo otros guisos sobre la mesa. El problema de nuestra percepción de López Obrador es que los memes sustituyen la interpretación de fondo; mientras nos entretenemos con el dislate de la semana, él está cambiando el país pese al llanto y crujir de dientes.

El buey y la carreta

“Corrupción habrá, porque de plano esto estaba de la tiznada”, me dijo aquél, uno de los hombres del Presidente"
AMLO y Nahle en Dos Bocas. Sí, sí, ¡pero ya! ¡A echar a andar proyectos! Foto: Cuartoscuro
“Corrupción podría haber, pero no será corrupción tolerada; no será corrupción oficial y nunca, te lo puedo garantizar, nunca será una corrupción a los niveles escandalosos de Fox, Calderón y Peña”. Me lo dijo uno de los hombres del Presidente.
Yo le planteaba otra cosa. Le hablaba sobre la preocupación que existe por la economía y por el gasto público. Se lo he planteado a dos cercanos del Presidente. Me interesa saber qué está pasando y qué están pensando.
Les dije que una cosa es empujar despacio a un buey hacia la cresta de la montaña y otra, muy distinta, era tratar de detener al buey cuando ya agarró vuelo en la bajada. Esos bueyes ya no se paran. Corren cuesta abajo, hasta que chocan con algo. Así pasó a principios del Gobierno de Ernesto Zedillo. Muchos no recuerdan esa tragedia. Aquello fue el peor escenario, claro. No se compara  al actual escenario, aunque el freno en la economía es real.
Me dijo que en la administración pública federal existe la misma preocupación que pesa entre los privados. Recordé el parafraseo que hizo Alfonso Romo el pasado 30 de mayo: “Creo que se nos ha pasado la mano, y fuerte [con los recortes]. Agregó: “La psicosis de la corrupción nos está llevando, me incluyo, a tomar decisiones que tienen un efecto peor en la sociedad que el ahorro mismo”.
Mi fuente atajó: atacar la corrupción es lo prioritario, es lo fundamental. “Y no habrá más corrupción”, puso el dedo índice en la mesa. “Eso se les acabó”. En el mismo discurso de AMLO. Sólo faltó el “me canso ganso”.
Un entusiasta dentro del Gobierno federal, de buen nivel, que le entiende bien a los números, me argumentó que la corrupción genera una economía falsa. “Burbujas que revientan”, dijo. “Piensa en lo que pasó con la refinería inexistente de Felipe Calderón. Es un ejemplo menor y sólo para ilustrar. Se pagaron terrenos a sobreprecio para beneficiar a algunos; se pagaron estudios para beneficiar a otros; se gastó en una barda que dio empleo a cinco albañiles o los que sean. Sigo ejemplificando. Y ya. Algunos ganaron. Cero empleos a los pocos meses. ¿Qué le queda al país? Un terreno baldío, improductivo; sólo ganancias para quienes lo operaron”.
O lo que pasó con cualquiera de los hospitales que hizo Peña, dijo: empleos para un año cuando mucho; un robadero brutal y luego  obras abandonadas. “O lo que sucedió con las miles y miles de casas de cartón que hicieron Fox y Calderón por todo el país. Eso no es tirar dinero: eso fue simular que tiraban el dinero… para llevárselo. Ahora ni empleos, ni casas”.
“Corrupción habrá, porque de plano esto estaba de la tiznada”, me dijo aquél, uno de los hombres del Presidente. “Pero nunca como en los últimos sexenios. Llegamos al tope. Y eso, les guste o no, se acabó”. El discurso de López Obrador
Muchos factores afectan la economía. La violencia es uno de ellos. El pleito de Trump con China y el enfriamiento del comercio global es otro. Y, claro, la amenaza de estos días: imponer aranceles graduales a México; nos pega duro.
Pero si a eso se le agrega que el Gobierno no está soltando el gasto porque la prioridad es frenar la corrupción, pues peligro.
Carlos Urzúa Macías se ha ganado enemistades dentro del Gobierno federal. El Secretario de Hacienda tiene frenado el gasto y está soltándolo a cuentagotas. Pero la orden que tiene es rotunda, me dicen, y viene del Presidente: el gasto se liberará en los distintos sectores cuando se tenga la certeza de que no le pegarán una mordida. Entonces, claro, muchas dependencias están sufriendo y la economía también. Es lo que argumentaba Germán Martínez en su carta, pero no es el único.
En una reunión de hace algunas semanas, algunos de los encargados de los órganos desconcentrados casi renuncian en bola por falta de dinero. Así me lo contaron. Dijeron que no pueden moverse para ningún lado.
“Y si a eso le sumas, como es mi caso, que para pedir un lápiz hay que hacer montones de memorándums, pues imagínate. La ortodoxia y el elefante del que habla AMLO están ahorcando a la administración pública”, me dijo la semana pasada uno de los directores de uno de los órganos.
¿Y luego?, le pregunté.
Me dijo que es aguantar, aguantar.
Aguantar, ajá. ¿Aguantar cómo? El gasto público funciona en la economía como el buey de una carreta: si no lo alimentas, se para el buey pero además se para la carreta. El gasto del gobierno detona el gasto de los privados. Pero si el buey ya va echando el bofe, no es sólo el buey: son el buey y la carreta los que se agotan.
Veo un riesgo externo en estos momentos con Trump. Uno muy grande. Quizás el más grande en décadas.
Y si el buey va subiendo la cuesta, pues bueno, detendrá lentamente su marcha. Ya la retomará.
Pero si el buey se detiene y detiene la carreta, uno y otro se jalarán fuerte hacia abajo. Y esos bueyes de bajada ya no se paran. Corren cuesta abajo, hasta… la barranca.
Había otras condiciones entonces, pero lo que pasó a principios del Gobierno de Ernesto Zedillo fue una tormenta con distintos frentes. Insisto en que no son las mismas condiciones hoy que entonces. Pero las condiciones se crean, se generan. Trump puede ser el frente que desate la tormenta coordinada. No puede agarrarnos con crecimiento estancado y mandarnos a negativos.
Se necesita echar a andar los proyectos productivos ya, y no conformarme con el posible efecto que tendrá el reparto de becas y pensiones. Se necesita, urgentemente, generar fuentes de empleo: echar a andar el dinero del gobierno y el de los privados. Pero a la voz de ya. O, como digo, cuando el buey y la carreta vengan de bajada será una tarea de titanes detenerlos para que vuelvan a tomar el paso.

domingo, 2 de junio de 2019

El marqués vargas Llosa es un sicario cobarde de la derecha.

“No tuvo el valor de enfrentar a Fujimori ni desde dentro ni desde fuera de Perú ¿Y pretende criticar a México sin conocerlo?”: tuiteros se lanzan contra Vargas Llosa tras decir que AMLO es un “caudillo”

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El marqués Vargas Llosa, recibiendo su título de la "democratica" corona española

Durante esta semana el escritor peruano, Mario Vargas Llosa visitó la ciudad de Guadalajara, Jalisco, para dar una serie de conferencias a propósito del nuevo sexenio que en semanas cumplirá seis meses de haber iniciado con el Presidente Andrés Manuel López Obrador al frente.
Durante dichas pláticas y en una posterior colaboración para el diario El País, Vargas Llosa declaró junto a Enrique Krauze y Aguilar Camín que el mandatario está debilitando las instituciones de México, lamentando además la enorme popularidad de AMLO con los votantes.
“El pueblo embelesado por los desplantes del presidente López Obrador comprenderá, ojalá sea más pronto que tarde, que la era de los caudillos debe quedar atrás y para siempre en América Latina.” escribió el peruano en su columna del popular periódico español, desatando una serie de mordaces y fuertes críticas por parte de la comunidad de redes sociales.
“No tuvo el valor de hacer frente a Fujimori ni desde dentro ni desde fuera de Perú, se fue a España y se volvió una figura pública, se alejó del pueblo”, declaró uno de los tuiteros molesto por la forma en que el escritor se expresó del popular mandatario, el cual fue elegido por más de 30 millones de mexicanos y cuya popularidad no cae con el paso de los meses.
Mario Vargas Llosa: Peruano, salió de su país porque no lo pelearon, no tuvo el valor de hacer frente a Fujimori ni desde dentro ni desde fuera de Perú, se fue a España y se volvió una figura publica, se alejó del pueblo ¿Y pretende criticar a sin conocerlo?
Ver los otros Tweets de El Crítico Político
Un destacado tuitero y ciberactivista no dudó en calificar a Vargas Llosa como un embelesado por el dinero y por la derecha latinoamericana.
El apátrida decrépito que está embelesado por el dinero y la derecha latinoamericana. Ya lo dijo el Presidente @lopezobrador_, "Mario Vargas Llosa es un buen escritor pero un mal político".
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Finalmente Mario Vargas fue calificado como un conspiranoico que tiende a rechazar todo lo que le parezca de izquierda, sin importar lo moderadas que éstas expresiones sean.
Mario Vargas Llosa es un gran novelista, lamentablemente tiene la opinión política de un adolescente, todavía voluble y sin mucha racionalidad, todo lo que sea tendiente a la izquierda, por más modesto que esto sea, automáticamente es convertido en un complot soviético.

sábado, 1 de junio de 2019

Trump no entiende “la imprudencia de sus acciones”: Nancy Pelosi

La líder demócrata en la Cámara de Representantes convocó al presidente a la creación de una reforma migratoria bipartidista.

Con su anuncio sobre un nuevo arancel a las importaciones mexicanas, el presidente Donald Trump demostró “su falta de conocimiento de política y del proceso en nuestras relaciones comerciales”, afirmó la líder demócrata en la Cámara de Reprsentantes, Nancy Pelosi.

En un comunicado, la líder de la mayoría demócrata añadió que Trump demostró “falta de entendimiento sobre la imprudencia de sus accionesal amenazar con aranceles a México”.

“La amenaza del presidente no está enraizada en política comercial sabia y tiene más que ver con la mala política migratoria de su parte“, expresó Pelosi en un posicionamiento difundido la noche de este viernes.

“Esperamos que el presidente se nos una en una comprensiva y bipartidista reforma migratoria, que sea estratégico acerca de nuestras relaciones comerciales y que reconozca la importancia de la relación Estados Unidos-México”, dijo.
Pelosi concluyó lamentando que Trump haya “sembrado caos” de nuevo sobre la frontera en vez de proponer soluciones para los trabajadores y los consumidores estadounidenses.

Jorge Ramos se dice periodista, pero es un agente de la CIA

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