viernes, 21 de junio de 2013

Admite JFCA demanda de los trabajadores de Mexicana de Aviación




Miriam Posada García
 
Periódico La Jornada
Viernes 21 de junio de 2013, p. 29
La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) admitió ayer la demanda de los trabajadores de Mexicana de Aviación para que Banorte y el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) sean nombrados patrones sustitutos y paguen los 14 mil millones de pesos de pasivo laboral, ya que son ellos quienes tienen los bienes con los que la aerolínea podría haberse mantenido activa y no suspender actividades hace ya casi tres años. El abogado de los trabajadores de tierra, Joaquín Ortega Esquivel, refutó las declaraciones del director de Bancomext, Enrique de la Madrid, en el sentido de que es muy difícil que Mexicana vuelva a volar, lo que está haciendo es evadir la responsabilidad que tienen porque ellos detuvieron la operación de Mexicana al retener los aviones en garantía de pago, dijo. Explicó que el lunes 24 de junio será la primera audiencia en la JFCA a la que la representación legal de Bancomext y Banorte tendrán que acudir para atender la demanda de los sindicatos de trabajadores de tierra, pilotos y sobrecargos de Mexicana, en la que solicitan que sean esas entidades los patrones sustitutos de los 8 mil 500 empleados de la empresa. La demanda que consta en el expediente IV-35/2013 se basa, dijo, en que a través de fideicomisos Bancomext y Banorte tienen en su poder bienes con los que la empresa podría haber seguido trabajando.

Brasil: primeras reflexiones

Continúa rebelión en Brasil por despilfarro del gobierno. Foto: AP
Emir Sader
E
l movimiento iniciado en Brasil como resistencia al aumento de las tarifas del transporte fue inédito y sorprendente. Quien diga en este momento que alcanza a captar todas sus dimensiones y proyecciones futuras, muy probablemente tendrá una visión reduccionista del fenómeno, presionando la sardina para defender preconceptos, para confirmar sus propios argumentos, sin darse cuenta del carácter multifacético y sorprendente de las movilizaciones.
No vamos a intentar eso en este artículo, sino apenas allegar algunas primeras conclusiones que nos parecen claras.
Fue una victoria del movimiento la anulación del aumento; muestra la fuerza de las movilizaciones, aún más cuando se apoyan en una reivindicación justa y posible: tan así que se pudo concretar.
Esa victoria, en primer lugar, refuerza concretamente el que las movilizaciones populares valen la pena, sensibilizan a las personas, hacen que se hable a toda la sociedad y sirven como fuerte factor de presión sobre los gobiernos.
Además de lo anterior, el movimiento puso en discusión una cuestión fundamental en la lucha contra el neoliberalismo –la polarización entre intereses públicos y privados–, sobre quién debe financiar los costos de un servicio público esencial que, como tal, no debería estar subordinado a los intereses de las empresas privadas, movidas por el lucro.
La conquista de la anulación del aumento se traduce en un beneficio para los extractos más pobres de la población, que son los que comúnmente utilizan el transporte público, demostrando que un movimiento debe abarcar no sólo las reivindicaciones que corresponden a cada sector de la sociedad en particular, sino tiene que atender demandas más amplias, especialmente las procedentes de los sectores más necesitados de la sociedad, de quienes tienen mayores dificultades para trasladarse.
Tal vez el aspecto central de las movilizaciones haya sido el haber incorporado a la vida política amplios sectores de la juventud, no contemplados en las acciones gubernamentales que, hasta aquí, no habían encontrado formas específicas de manifestarse políticamente. Este poder ser es la consecuencia más permanente de las movilizaciones.
Quedó claro, también, que los gobiernos de los más diferentes partidos –unos más, los de derecha; otros menos, los de izquierda– tienen dificultades para relacionarse con las movilizaciones populares. Toman decisiones importantes sin consulta y cuando se enfrentan con resistencias populares tienden a reafirmar tecnocráticamente sus decisiones –no hay recursoslas cuentas no cierran, etcétera–, sin darse cuenta de que se trata de una cuestión política, de una justa reivindicación de la ciudadanía apoyada en un inmenso consenso social, a la que deben darse soluciones políticas para la que los gobernantes fueron elegidos. Sólo después de muchas movilizaciones y de desgaste de la autoridad gubernamental, las decisiones correctas se asumieron. Una cosa es afirmar que se dialoga con los movimientos y otra es enfrentarse efectivamente con sus movilizaciones, más cuando contestan y contradicen decisiones tomadas por la autoridad.
Con certeza, un problema que el movimiento enfrenta son las tentativas de manipulación desde fuera. Una de ellas, representada por los sectores más extremistas, que buscaron incorporar reivindicaciones maximalistas, delevantamiento popular contra el Estado, buscaba justificar sus acciones violentas caracterizadas como vandalismo. Son sectores pequeños, externos al movimiento, con infiltración o no de la policía. Alcanzan a ser destacados de inmediato por la cobertura que los medios promueven, pero son rechazados por la casi totalidad de los movimientos.
La otra tentativa fue de la derecha, claramente expresada por la actitud de los viejos medios de comunicación. Inicialmente se opusieron al movimiento, como acostumbran hacer ante toda manifestación popular. Después, cuando se dieron cuenta de que podría representar un desgaste para el gobierno, promovieron e intentaron incidir artificialmente, con sus orientaciones dirigidas contra la autoridad federal. Fueron igualmente rechazadas esas intenciones por el conjunto de los movimientos, en el que siempre existe un componente reaccionario que se hace presente, como el rencor típico del extremismo derechista, magnificado por los envejecidos medios.
Hay que destacar la sorpresa de los gobiernos y su incapacidad para entender la explosividad de las condiciones de vida urbana y, en particular, la ausencia de políticas dirigidas a la juventud por parte del gobierno federal. Las entidades estudiantiles tradicionales también fueron sorprendidas y estuvieron ausentes de los movimientos.
Dos actitudes se distinguieron a lo largo de las movilizaciones: la denuncia de las manipulaciones intentadas por la derecha –expuesta claramente en la actividad de los medios tradicionales– y sus intenciones de apoderarse del movimiento. La otra, la exaltación acrítica del movimiento, como si él contuviese proyectos claros y de futuro. Ambas son equivocadas. El movimiento surgió a partir de reivindicaciones justas, compuesto por sectores de jóvenes, con sus actuales estados de conciencia, con todas las contradicciones que un movimiento de esas características contiene. La actitud correcta es la de aprender del movimiento y actuar junto a él, para ayudarlo a tener una conciencia más clara de sus objetivos, de sus limitaciones, de las intenciones de ser usado por la derecha y de los problemas que orginó, así como llevar adelante la discusión de sus significados y mejores formas de enfrentar sus desbordes.
El significado completo del movimiento va a quedar más claro con el tiempo. La derecha se interesará en sus estrechas preocupaciones electorales, en sus esfuerzos desesperados para llegar a la segunda vuelta de los comicios presidenciales. Los sectores extremistas buscarán interpretaciones acerca de que estaban dadas las condiciones de alternativas violentas, aunque esto desparecerá rápidamente.
La más importante son las lecciones que el propio movimiento y la izquierda –partidos, organizaciones populares, gobiernos– saquen de esta experiencia. Ninguna interpretación previa explica la complejidad y el carácter inédito del movimiento. Es probable que la mayor consecuencia sea la introducción del significado político de la juventud y de sus condiciones concretas de vida y de expectativas en el Brasil del siglo XXI.
Traducción: Ruben Montedónico

Marchas y represión se salen de control en Brasil

En el gigante sudamericano, las mayores manifestaciones en 29 años
La falta de dirección y organización favorece a los sectores más conservadores
Grupos infiltrados imponen el desorden en las movilizaciones pacíficas
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Río de Janeiro fue una de las casi 100 ciudades donde se realizaron ayer protestas multitudinarias. En Ribeirao Preto un manifestante murió tras ser arrolladoFoto Reuters
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Un manifestante es sometido durante la protesta en Río de JaneiroFoto Ap
Eric Nepomuceno
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Viernes 21 de junio de 2013, p. 2
Río de Janeiro, 20 de junio.
Las cuentas no coinciden, pero giran entre los que dicen que han sido más de un millón de personas en las calles de todo el país y los que dicen que han sido poco menos. En fin: ha sido la más espectacular (y peligrosa, y contradictoria) manifestación popular de Brasil en los últimos 29 años, desde las formidables marchas exigiendo el retorno de las elecciones libres para presidente, en 1984. Ni siquiera la movilización para defender la suspensión parlamentaria del corrupto presidente Fernando Collor de Mello, en 1992, logró atraer tanta gente en tantas calles de tantas ciudades en Brasil.
¿Por qué peligrosa? Porque la falta de dirección y organización favorece a los sectores más conservadores, que siempre tienen la imagen de vandalismo para justificar su argumento de que es necesario imponer represión para reponer el orden. ¿Por qué contradictoria? Porque en toda esa espectacularidad resalta lo obvio: el divorcio entre los canales democráticos de diálogo y negociación y el descontrol de grupos que se infiltran en manifestaciones pacíficas para imponer el desorden.
Esta noche, terminó en duros conflictos la mayor manifestación colectiva de los últimos 29 años en Brasil. En Sao Paulo han sido más de 100 mil. Río reunió 300 mil. Hubo otros 50 mil en Porto Alegre, 30 mil en Brasilia, 100 mil en Recife, 20 mil en Salvador. Por la noche lo que había en Porto Alegre y Brasilia, Belem y Río de Janeiro, eran escenas de batalla callejera.
En el municipio de Ribeirao Preto murió un manifestante tras ser arrollado. Las protestas en todo el país han dejado unas 90 personas heridas.
Los violentos incidentes ocurrieron un día después de que los alcaldes de Sao Paulo, de Río y de otras 12 ciudades del país anunciaron que daban marcha atrás en el aumento de los pasajes del transporte público.
Ese incremento fue lo que originó, hace dos semanas, las primeras manifestaciones en Sao Paulo. Al principio fueron marchas limitadas, sin mayor consecuencia, realizadas por jóvenes.
El jueves 13 la policía militar de Sao Paulo actuó con una truculencia que no se veía desde los tiempos de la dictadura. Ha sido la estopa para que la ola de protesta avanzara por todo el mapa brasileño.
La actuación salvaje de la policía militar de Río volvió a alcanzar su auge alrededor de las nueve de la noche, cuando una brigada de motociclistas de esa corporación disparó balas de goma contra manifestantes que estaban en la puerta del hospital Souza Aguiar buscando noticias sobre los más de 20 heridos que habían sido conducidos para la emergencia.
No hay registro en la memoria, ni siquiera en tiempos de la dictadura, de que fuerzas policiales lanzasen gas lacrimógeno en un hospital público. El gobernador de Río, Sergio Cabral, se mantuvo en silencio.
Lo que se puede concluir de todo eso es la falta absoluta de control tanto de los que convocan las movilizaciones como principalmente de parte de las fuerzas de seguridad. Hubo una tensa repetición de acontecimientos: las marchas empiezan de manera pacífica y razonablemente organizada, hasta que los manifestantes se acercan a edificios públicos. Ha sido así en la asamblea legislativa de Río el lunes, o el palacio de gobierno en Sao Paulo, o el Congreso nacional en Brasilia. Este jueves todo eso se repitió.
Este jueves el trayecto a ser recorrido fue previamente combinado con la policía. En Sao Paulo hubo algunos incidentes, cuando grupos portando banderas del PT o de la Central Única de Trabajadores fueron expulsados de la protesta. Los que convocaron la marcha habían advertido claramente que no serían admitidas banderas o camisetas partidarias o de organizaciones sindicales o estudiantiles.
Hasta las siete de la noche sólo habían sido registrados enfrentamientos al principio de la tarde en Salvador de Bahía, cuando manifestantes intentaron acercarse al estadio donde se disputan partidos de la Copa Confederaciones.
Al anochecer todo cambió. Frente a la alcaldía de Río hubo una refriega entre los propios manifestantes. Explotaron morteros, y la tropa de choque de la policía empezó a disparar bombas de efecto moral y de gas lacrimógeno. En poco menos de media hora la situación escapó totalmente del control.
En Brasilia ocurrió algo similar: manifestantes intentaron romper la barrera policial que impedía que entrasen al Congreso, y empezaron los enfrentamientos. Alejados del Congreso, los manifestantes intentaron invadir el palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, una de las más bellas obras de Oscar Niemeyer. Escenas de vandalismo de un lado; la dura acción policial de otro.
En Sao Paulo, curiosamente, no hubo ningún enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas de seguridad. La ciudad que vio nacer las manifestaciones asistió a una tranquila conmemoración de poco más de 100 mil personas.
Queda por ver cuáles serán los desdoblamientos de esas jornadas. La exigencia inicial fue alcanzada. Pero el pliego de peticiones engordó mucho a lo largo de esos días. Ahora se exige educación pública de calidad, una atención pública de salud que no sea tan ofensiva, transporte público a precios razonables y mucho más.
Llama la atención la inercia de los partidos políticos. Es verdad que Dilma Rousseff hizo un contundente pronunciamiento, advirtiendo sobre la necesidad de que los gobernantes oigan la voz de las calles. Pero ningún dirigente político, ningún parlamentario de relieve, nadie logró salir del estupor provocado por la velocidad con que esas manifestaciones crecieron.
Ni siquiera el PT, partido nacido de manifestaciones populares, supo qué hacer. Ayer intentó sumarse a los manifestantes en Sao Paulo. Sus militantes fueron rechazados. Queda la pregunta: ¿los partidos ya no representan a nadie? Y otra: ¿hasta qué punto los políticos están desmoralizados junto a la opinión pública? Y otra más: ¿no hay cómo controlar la acción truculenta de la policía?
Es imposible prever cuáles serán los pasos siguientes. O prever hasta cuándo los políticos mantendrán su silencio. Pensándolo bien, ¿tendrán algo a decir?
La primera conclusión es que los alcaldes, especialmente el de Sao Paulo, Fernando Haddad, llevaron demasiado tiempo hasta tomar una decisión política, es decir, cancelar el aumento del pasaje de autobús. Prefirieron una visión contable, tecnócrata, en una muestra evidente de insensibilidad e inhabilidad. Eso, para no mencionar los vínculos poco mencionables entre esos empresarios y la clase política.
Las escenas de vandalismo fueron provocadas claramente por pequeños grupos. No se debe descartar la presencia de infiltrados, cuya misión sería precisamente provocar la reacción descontrolada de una policía formada en tiempos de la ‘doctrina de seguridad nacional’ de la dictadura militar. Es decir: cuando no hay control alguno tanto de quien organiza como de quien tiene la responsabilidad de asegurar el derecho constitucional de manifestar opinión, lo que se ve es lo que se vio hoy.
Mientras, la clase política permanece atónita. Es como si nadie supiese la extensión de la distancia que separa los políticos profesionales de la realidad del país.

Diputado panista amenaza a reportero: “Lo que te hace falta es un levantón”


El diputado federal del PAN, Guillermo Anaya. Foto: Eduardo Miranda
El diputado federal del PAN, Guillermo Anaya.
Foto: Eduardo Miranda
SALTILLO, Coah. (apro).- El compadre del expresidente Felipe Calderón y actual diputado federal del PAN, Guillermo Anaya, habría amenazado a un reportero de Torreón al término de una conferencia de prensa efectuada el pasado jueves 13, con motivo de la visita a esa ciudad del excoordinador de los senadores panistas, el también calderonista, Ernesto Cordero.
“A ti lo que te hace falta es que te den un ‘levantón’”, le dijo Anaya al periodista, según consigna en su columna “La punta de la madeja” que publica en el diario El Heraldo de Saltillo, el articulista Julio Parra Ibarra.
Según Parra Ibarra, en la rueda de prensa, un reportero le preguntó al senador Cordero su opinión respecto de que en Coahuila se dice, “recio y quedito”, que Memo Anaya tiene “secuestrado” al PAN.
“Al terminar la rueda de prensa, el exprimer compadre de México (Anaya) se dirigió al autor de la pregunta, para decirle que ya le fuera bajando”, escribió el columnista.
El reportero, de quien se omite su nombre, le respondió que los que se meten a la política corren el riesgo de ser cuestionados.
“Anaya mostró su rostro más oscuro: ‘A ti lo que te hace falta es que te den un levantón’, le espetó al periodista ante el azoro de los presentes”, refirió Parra en su columna.
“Esto por lo menos tiene que quedar consignado y tenerlo como antecedente, en la dependencia que encabeza otro panista y lagunero, Ricardo García Cervantes: la Subprocuraduría de Derechos Humanos de la Procuraduría General de la República, en su área dedicada a la Atención de Delitos contra Periodistas”, dice la columna.
Apro buscó al diputado federal Guillermo Anaya, por diversos medios, para conocer su versión de la presunta amenaza, pero el panista no respondió.

Jueves negro: se devalúa el peso 3.3 % y la Bolsa cae 3.91%


La caída en Wall Street. Foto: AP
La caída en Wall Street.
Foto: AP
MÉXICO, D.F. (apro).- El anuncio de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos —reducir sus compras mensuales de bonos—, sigue desatando un oleaje en los mercados financieros internacionales y México no fue la excepción:
El peso terminó hoy con una devaluación de 3.3%; la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cerró la jornada con una baja de 3.91%; mientras que en el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero (CESF) se encendieron los focos amarillos.
De entrada, en el Consejo integrado por las autoridades de la Secretaria de Hacienda (SHCP), el Banco de México (Banxico), la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) y el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), soltó:
“Las recientes declaraciones en el sentido de que la Fed podría comenzar a reducir su ritmo de compras de activos financieros hacia fines de este año, aunado a la publicación de diversos indicadores que apuntan a que continuará la mejoría en la economía de los Estados Unidos han propiciado ajustes de portafolio a nivel internacional que han afectado a los mercados financieros de las economías emergentes, incluyendo a México.”
Mediante un comunicado, con motivo de su décima segunda sesión ordinaria, el CESF agregó que lo anterior ha sucedido al tiempo que los bancos centrales de otras economías avanzadas, como la zona del euro y Japón, han incrementado sus estímulos monetarios.
Eso sí, el Consejo aclaró que si bien no se ha podido evitar que la mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales se refleje en nuestro país, los sólidos fundamentos de la economía mexicana han permitido que los mercados financieros nacionales se ajusten de manera ordenada.
Entre esta marejada financiera, las autoridades federales de este país enfatizaron la necesidad de aprobar la reforma financiera y otras que serán presentadas en el segundo periodo de este año como la hacendaria y la energética, las cuales “diferenciarían aún más a nuestro país en cuanto a su capacidad para enfrentar choques provenientes del exterior”.
Por lo pronto, el CESF dijo que se mantendrá alerta a la evolución de los mercados financieros internacionales, así como al impacto que el aumento observado en la volatilidad de las principales variables financieras pudiera tener sobre el sistema financiero nacional.
Mientras eso sucede, el tipo de cambio cerró en 13.40 pesos por dólar a la compra y 13.41 a la venta, es decir, tuvo una depreciación de 43.79 centavos frente a los 12.97 pesos por cada billete verde en el día de ayer; esto coloca a nuestra moneda en su peor nivel en los últimos 11 meses.
En el mismo tono, la BMV registró su peor baja desde septiembre del 2011 al registrar una variación negativa de mil 527 unidades (-3.91%) respecto al nivel anterior, dando como resultado 37 mil 517 puntos. Las empresas más afectadas en este día fueron Peñoles, Elektra, Liverpool y Frisco, principalmente.
Este resultado de la BMV está en línea con los mercados estadounidenses que fueron los primeros en ser afectados por la volatilidad: El Dow Jones perdió 2.34%; Standard & Poor’s 500 bajó 2.50 por ciento; mientras que el índice tecnológico Nasdaq descendió 2.28%.
Y así en las principales bolsas del mundo: La Bolsa de Madrid retrocedió 3.41%; en Milán, el Índice FTSE MIB cayó 3.09%; en París, el CAC cayó 3.66%; en Londres, el Índice FTSE 100 bajó 2.98%; mientras que el DAX de Francfort disminuyó 3.28%; mientras que del otro lado del mundo, el Índice Nikkei 225 de Japón descendió 1.74%.
Así transcurrió este jueves en los mercados financieros, en medio de la volatilidad y vientos de incertidumbre.
Para el secretario de Hacienda (SHCP), Luis Videgaray lo ocurrido hoy fue “una reacción abrupta y exagerada”.
En entrevista radiofónica, el funcionario adelantó que la volatilidad de la moneda mexicana persistirá en los próximos días, aunque los movimientos en los mercados son una “sobrerreacción” al discurso del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.
Para Videgaray, el tipo de cambio está sirviendo para absorber estos choques y que no se transmitan al resto de la economía, como ocurría en años anteriores.

Guerra panista llega al Ministerio Público; se disputan oficina del Senado


Madero y Preciado. Foto: Germán Canseco
Madero y Preciado.
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (apro).- El pleito interno en la bancada de los 38 senadores del PAN llegó hasta el uso del Ministerio Público.
A las 18 horas, el coordinador formal de los blanquiazules, Jorge Luis Preciado, solicitó la presencia de agentes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal en la Torre Azul, edificio ubicado en avenida Reforma, por presunto delito de despojo.
Preciado, denunció que las oficinas de la tesorería panista fueron abiertas sin su consentimiento y que el personal fue desalojado por el senador Francisco Domínguez, quien ayer fue nombrado por la mayoría de senadores panistas nuevo tesorero de su fracción parlamentaria.
En conferencia de prensa, Preciado informó que colocaron sellos ante notario, con lo que, aseguró, se retoma la posesión del inmueble.
El coordinador del PAN consideró “lamentable” el que esta tarde hubieran abierto las oficinas del PAN en la Torre Azul. “Se cometió un acto lamentable e irresponsable. Nuestras personas que llevan la contabilidad en el grupo parlamentario fueron retiradas de la oficina”, acusó.
La presencia de agentes del Ministerio Público se produjo como reacción a la decisión de los senadores afines a Ernesto Cordero de modificar el estatuto de la bancada para quitarle a Preciado el control del dinero de los senadores panistas.
A las 20:40 horas de este jueves salieron los agentes del MP de las oficinas de la bancada del PAN en el Senado sin hacer declaraciones.
Horas antes, el nuevo tesorero había tomado posesión de las oficinas administrativas del grupo parlamentario.
Con un despliegue de elementos de seguridad y resguardo de la Cámara alta, acompañado de su personal, Francisco Domínguez se presentó en el piso 1 de la torre Azul, frente a las oficinas del Senado de la República.
Una vez en el lugar, acompañado de un notario público, el senador, cercano a Ernesto Cordero, entregó los oficios que lo acreditaban como nuevo tesorero de la bancada, y pidió que se le entregaran las llaves de la oficina.

“Asociación delictuosa” de la SCJN para mantener en secreto fortunas: AMLO

El excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. Foto: Miguel Dimayuga
El excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.
Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- La decisión de la mayoría de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de no hacer públicas las declaraciones patrimoniales de los funcionarios, es parte de una “asociación delictuosa” consideró el excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.
El dirigente de Morena escribió en su cuenta de Twitter:
“Los ministros resolvieron no transparentar los bienes de los legisladores y con ello los de EPN.”
“Los legisladores aprueban a los ministros sueldos de 600 mil pesos mensuales y EPN se encarga de que siga operando la red de complicidades. En tanto, los verdaderos jefes, desde sus yates de 180 mdd, traman el próximo ‘negocio’ y celebran con champagne por no pagar impuestos”.
Seis de los 11 ministros de la SCJN rechazaron el lunes pasado, transparentar declaraciones patrimoniales de funcionarios públicos, entre los que se encuentran el presidente de la República, diputados, senadores y los propios ministros.
Se pronunciaron en contra del proyecto de sentencia elaborado por el ministro José Ramón Cossío, quien proponía declarar inconstitucional tener que pedir consentimiento del funcionario para hacer pública su declaración patrimonial.

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