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lunes, 10 de diciembre de 2012

Libres, sólo 56 de los 70 detenidos el 1º de diciembre

Excarcelados narran infinidad de irregularidades que se cometieron en sus arrestos
Abogados trabajan para obtener un amparo y liberar a los 14 jóvenes presos
Mirna Servín Vega
 
Periódico La Jornada
Lunes 10 de diciembre de 2012, p. 9
De las 70 personas detenidas tras los desmanes ocurridos el primero de diciembre, 56 obtuvieron, ayer por la mañana, la libertad por falta de elementos en su contra y 14 personas –13 hombres y una mujer– recibieron el auto de formal prisión.
La juez 47 de lo penal en el Reclusorio Norte, María del Carmen Patricia Mora Brito, determinó la situación jurídica de 13 personas y el juez 11 penal, Eduardo Mata Carrillo, la de Bryan Reyes Rodríguez. La mayoría fue acusada del delito de ataques a la paz pública y en algunos casos también de daño en propiedad. Sin embargo, Juan de Dios Hernández Monge, explicó, por parte de la defensa, que no se les había notificado formalmente el auto de formal prisión, por lo que esperaban que hoy lunes se conocieran los detalles de las acusaciones.
Después de esperar toda la noche del sábado y la madrugada del domingo, los familiares congregados principalmente en las afueras del Reclusorio Norte, aguardaban conocer los nombres de los liberados.
La primera noticia llegó poco después de las 7 horas, cuando 10 mujeres fueron puestas en libertad en el penal de Santa Marta Acatitla.
La única que recibió auto de formal prisión fue Rita Emilia Nery, egresada de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia, lo que causó temor entre otros familiares, ya que esperaban que salieran todas.
A partir de las 8 horas, abogados de los detenidos empezaron a valora los nombres de quienes dejarían la prisión y quienes se quedaban, ya que los mismos consignados empezaron a comunicarse con ellos en cuanto les notificaban su situación jurídica, lo que sucedió durante la madrugada.
El llanto se apoderó de algunos cuyos nombres no fueron mencionados, como la madre de Carlos Miguel Ángel García, quien antes de ser detenido trabajaba en un Centro de Salud de Neza. Sin embargo, se consolaban con la idea de que no era una lista definitiva.
A las 8:40 salió el primer bloque de varones.
Los aplausos fueron espontáneos. Las consignas retumbaron. Los puños en alto se transformaron en abrazos. Más llanto y gritos. No somos libres mientras haya un sólo detenido, dijeron.
Poco a poco empezaron a salir grupos de seis a nueve personas. Más abrazos, entre ellos, entre abuelitas y niños confundidos entre tanta auforia.
Los liberados confirmaron que sus detenciones se llevaron a cabo mientras caminaban en la calle. Por ejemplo, Luis, de 19 años, quien iba a buscar trabajo a la zona del Centro Histórico como repartidor, fue detenido cuando los policías lo vieron tomando fotos. El joven narra que ese día obtuvo el trabajo que buscaba, pero perdió su libertad.
José Darlin, de 19, carpintero de Chiapas que fue a comprar un celular al Eje Central, explicó que en cuanto terminara el mitin iría con su patrón para ver si aún me va a dar trabajo, si no me regreso para mi tierra. Aquí me trataron como delincuente, asegura.
Irving Adrián, un joven que llegó de Durango para viajar por el país, cuenta que lo detuvieron cerca de la Universidad del Valle de México, en la colonia San Rafael. “Cuando vi que se aventaron contra mí traté de corre, pero una patrulla se me cerró y el policía desenfundó su arma y me dijo ‘si corres te disparo’. De ahí me subieron a la patrulla y me llevaron hasta avenida Juárez y me pasaron a otro vehículo, donde pusieron unos palos y un paliacate”.
Al salir del penal, a Rigoberto Zamora nadie se le abalanzó a reconfortarlo u ofrecerle ropa de distinto color a la del penal. El joven de 25 años de edad, cuyo acento es foráneo, explica que en el Distrito Federal no tiene familia, pues es originario de Colima.
Aquí trabajaba de mesero, hasta antes de que me detuvieran. Yo creo ahorita ya ni trabajo tengo. Dormía en un hotel, con lo poco que ganaba y ahorita no tengo dónde ir. Los compañeros allá adentro me dijeron que ellos me iban a ayudar, que estábamos juntos y yo aquí me quedo a apoyar.
Otro de los que obtuvo su libertad fue el fotógrafo rumano Mircea Topoleanu. Sin embargo, el no abandonó el reclusorio por donde lo hicieron los demás. Su hermana Ana trataba de explicar al guardia de la reja que las autoridades penitenciarias se había comunicado con ella para informarle que Mircea sería trasladado a las autoridades migratorias, donde se definiría si su estatus actual le permitía permanecer en el país o ser deportado.
Para nosotros está bien si lo mandan a mi país. Lo que él menos quiere es quedarse después de cómo lo han tratado, pero necesito ver qué es lo que se tenía que arreglar y en dónde, relató su hermana, quien corría de un lugar a otro para que alguien le diera acceso al penal.
Entre los hombres que recibieron auto de formal prisión en el Reclusorio Norte está César Llaguno, un joven bolero de 22 años, sin familia y quien dormía en la calle, explica la abogada Rosalba Hernández Salazar, quien lo defiende gratuitamente.
Cómo es posible que le den prisión a un joven en situación de calle, si las autoridades dicen que los que se quedan son los responsables de los destrozos.
Paradójicamente, César trabajaba como bolero en las inmediaciones del Tribunal Superior de Justicia del DF, donde es conocido por otros boleros e incluso abogados que se dan grasa con él.
De nada valió presentar cartas de abogados que lo conocían o de sus propios compañeros. Simplemente fue consignado como un delincuente, aseguró su defensora, a quien César le dijo desde la primera vez que la vio: yo aquí estoy sólo. No tengo a nadie.
Juan de Dios Hernández Monge, vocero del equipo de defensores, explicó que buscarán llevar el caso al ámbito federal mediante un amparo para obtener la libertad de los 14 aún presos.

Ebrard y Mondragón dieron la orden de pasar de contener a detener: agente del DF

Es inexplicable que no se utilicen los videos captados por las cámaras de la ciudad, añade
Foto
Cerca de Bellas Artes ocurrieron refriegas entre activistas y elementos de la policía capitalina. La falta de orden era evidenteFoto Jesús Villaseca
Julio Hernández López
 
Periódico La Jornada
Lunes 10 de diciembre de 2012, p. 7
Un policía capitalino que actuó el pasado primero de diciembre asegura que sus compañeros pasaron de la contención a las detenciones en la avenida Juárez cuando por radio se les informó que debían realizarlas por orden directa de Marcelo Ebrard, todo en un vacío de mando, como un limbo, en la transferencia de poderes.
El uniformado señala que hubo aprehensiones fuera como fuera, que algunas instrucciones eran lanzadas por radio con la clave del jefe Mondragón que ya no era jefe, que varios de los destructores del Centro Histórico llevaban un guante negro con los dedos cortos y algunos no sabían ni pintar el símbolo de los anarquistas, que las cámaras del Centro de Control y Comando (C2) se han quedado inexplicablemente inutilizadas para saber qué pasó ese día y que los policías están nerviosos por temor a que los políticos nuevamente se limpien con ellos a la hora en que los estudiantes exijan castigo a los responsables de las detenciones sin fundamento.
Es un agente grado primero que se identifica ampliamente pero pide guardar su identidad. Lleva el uniforme puesto y acepta ser videograbado, de espaldas. De mediana edad, dice haber terminado la secundaria y conocer a la policía a profundidad; tiene hijos que son universitarios y deplora que la política ponga a pelear a las familias. Le mueve a hablar el haber visto ese caos que llevó a injusticias contra ambos bandos y el abandono en que siempre se tiene a los policías, como sucedió en Tláhuac, en el News Divine y en otros casos en los que la hebra se rompe por el lado de los agentes y no de los verdaderos responsables. Mondragón y Ebrard, en este caso.
En el auge de la campal
¿De quién provino la orden de comenzar a detener gente?: “Por las frecuencias de radio, por el Tetra (marca del sistema de radioenlace Terrestrial trunked radio: N. de la R.) ya no se sabía, los mandos ya no sabían; algunas órdenes las lanzaban con la clave del jefe Mondragón, que para ese entonces se supone que ya no era el jefe de nosotros porque ya estaba tomando protesta en San Lázaro, y en el auge de la campal, en la situación cuando ya está más fuera de control, ya las órdenes decían que ya venían directo de Marcelo Ebrard”.
Narra parte de lo que vivió: Estaban todos, el jefe Centro, el jefe Revolución, el jefe Morelos, el jefe de los Pumas, prácticamente de todos los cuadrantes de la delegación Cuauhtémoc. Es obvio que nadie dice la orden es directa, pero se escucha por el Tetra; en el nerviosismo o en el caos, no sé de quién salía directo la orden y salió así, ¿no?, la orden directa de Marcelo. La orden de cuando dejamos de contener, porque primero fue pura contención, resistir los embates, porque eso sí fue muy real, la policía no llegó de que llegamos y los atacamos, la policía atacó hasta después de una hora de estar resistiendo; aventaban de todo, los videos son muy claros, y allí se dio la orden R9, de hacer detenciones... ¡R9, R9 ya!, y es el momento de que, pos pásale, ¿no?
En la Alameda “era un caos en el que ya no se podía hacer nada. Llegó el momento en que las corretizas ya eran un desastre. Las frecuencias saturadas por ambulancias, detenciones de ‘súbete a la patrulla’ y vámonos, fuera como fuera. Unos actuaban y otros no. Hubo un momento de confusión en el Hemiciclo a Juárez, entre que unos comenzaban ya desesperados a golpear o, más que nada, a defenderse, y había órdenes de ‘no, todavía no pueden intervenir, sólo contención’, como en otras manifestaciones. Pero las otras son pacíficas, a lo mucho nos arrojan pintura, orines, agua, lo que sea. Y aquí empezaron que ¿quién está ordenando?, ¿quién, a ver? Seguramente al calor del momento: ‘la orden es directa de Marcelo Ebrard’. La orden ya de hacer el R9, ¿no? Detenidos, ya quieren detenidos”.
¿Aprehensiones arbitrarias, injustas?: “cuando dicen deténganlos, muchos sí fueron agarrados de los que estaban golpeando a los policías; muchos otros fue al momento pues ya de, presta, ¿no?, de mucha gente que se paraba a reclamarnos, ¿no?, porque te los llevas. De los que sacan el celular, eso es muy típico, ¿no?, todo mundo nos graba, hagamos lo que hagamos, y pues sí en la molestia, impotencia y la frustración de todos nosotros. Además de que la orden era ‘agarren ya’: no fue una orden así de ‘agarren a todos’, pero sí de ‘agarren a todo aquel que se ponga pendejo’ (...) no a todos los que se agarró fue a los que estaban agrediendo o causando destrozos. Incluso de todos los detenidos que vi, en la 50 en el búnker, no vi a nadie de los grupos que se hacen llamar anarquistas que estuvieron ese día. Muchas señoras que sí, o gente que va pasando y que en ese momento dice ‘no te lo lleves’, pero que a lo mejor no estuvo en la marcha”.
El policía de primer grado dice que siempre hay infiltrados para controlar a los más agresivos. Por ejemplo: señoras llenas de trenzas de pelo amarillo, pintado; parecerían de la Facultad de Filosofía, . Cuando se les detiene, se identifican con la clave X3 o muestran el radio Tetra que llevan escondido, exclusivo de la policía, y son liberados. Dice que un problema legal evidente es que los detenidos fueron aventados a las patrullas y luego se integraron mal las averiguaciones previas, con errores en cuanto a lugar y circunstancias del apresamiento.
Recuerda que el C2 es capaz de ubicar a un par de ladrones en el Centro Histórico, seguirlos, avisar a una patrulla por dónde se metieron hasta a otra colonia para que los alcancen, pero el primero de diciembre no siguió a los encapuchados. Afirma que los anarquistas que él conoce son puros alcohólicos y drogadictos, que tienen protesta contra el gobierno, pero sin organización como la que se les achaca. Comenta que varios de los destructores eran vendedores ambulantes, de los que siempre están afuera de la Plaza de la Computación. Lamenta que al necesitar más contingentes los mandos policiacos recurran a policías bancarios, que cuidan oficinas o fábricas y son puestos a controlar manifestaciones y detener gente.
Y cierra mencionando que en la policía hay un chingo de descontento contra los mandos y en especial contra Ebrard y Mondragón, porque actúan con fines políticos y sacrifican a los agentes para cuidar sus figuras.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Imágenes de los disturbios del 1 de Dic #Faltan14 #TodosSomosPresos

Exhiben otro caso de abuso policiaco en disturbios del 1 de diciembre




México, DF.- Obed Palagot Echavarría tiene 23 años, es estudiante de biología en la FES Iztacala y estuvo presente en la marcha que derivó en una batalla campal el 1 de diciembre en el centro de la Ciudad de México, durante la toma de posesión del presidente Enrique Peña Nieto. Está consignado en el área de ingreso del reclusorio norte en espera de la sentencia que se dictará a más tardar este domingo a las 9:30 de la mañana.

Su madre, Edith Echavarría, está en un jardín de la FES Iztacala al que llaman los gises, habla por celular mientras camina de un lado a otro, está a la espera del currículum académico de Obed firmado por alguna autoridad de la Facultad para mostrarlo a los medios y a quien dude de la inocencia de su hijo. Muy cerca de ella está su hija mayor Edith, también con el celular al uso.

La madre con los párpados hinchados, quizá tanto llanto, responde a cada pregunta con mucha tranquilidad, segundos de silencio para ordenar sus ideas. Dice que no imaginaba esto, que no pensó que Obed acudiera a la marcha pese a la invitación de su novia Ana Lilia, estudiante de sociología de la Facultad de Ciencias políticas y Sociales de la UNAM.

Obed fue para ver, para tomar fotos y saber de qué se trataba y cómo sería, dice su madre. Simpatizaba con el 132 pero no era parte activa de ellos, aseguran sus amigos. Obed tiene criterio y saca sus propias conclusiones experimentando, no le gusta que le cuenten, coinciden amigos y familia.

Pero para las autoridades la inocencia de Obed no está clara. Sus amigos de la escuela juntaron los videos de Youtube en los que aparece Obed para reconstruir el momento de la detención y demostrar que no atentó contra nadie.

La secuencia en los videos sucede así:

Obed está con Ana Lilia en 5 de mayo y Eje central, caminan y observan. Un grupo de personas acababan de terminar de aventar piedras a los policías quienes avanzan hacia ellos y éstos se repliegan, entonces se cae un chico de sudadera roja, llegan los policías, lo golpean y en ese momento otro grupo de muchachos se acerca corriendo para tratar de rescatar al chico de rojo, entre ellos va Obed y tras él su novia Ana Lilia. No lo consiguen pero permanecen cerca.

En el embrollo, Obed increpa a los policías, se observa que empuja a un policía con escudo. Ana Lilia está junto a Obed. Los hacen replegarse a la pared del edificio de correos, están acorralados por los policías, se alcanza a ver que tratan de rechazar a los policías con las manos.

Otra secuencia muestra a Obed recibiendo golpes sin intentar defenderse, sin palos ni piedras en las manos y sin cubre bocas, ya no se ve a Ana Lilia. Ahí fueron detenidos los dos.

Después, en la primera visita en el reclusorio, Obed contó a su hermana Edith que recibió de un policía tres o cuatro golpes en la cabeza con una piedra. Esto no se ve en los videos pero Obed tiene las marcas en el cráneo, asegura su hermana.

Capturados en el mismo lugar, al mismo tiempo y por la misma razón, Ana Lilia salió libre por falta de pruebas, Obed permanece detenido. Estas son las incongruencias de las declaraciones de los policías, señala el abogado David Peña, quien lleva la defensa de Obed y de otros cinco jóvenes detenidos el 1 de diciembre.


Sin Embargo/Fuentes Fidedignas

Agentes dejaron el campo libre para hacer destrozos: testigos

Tras fingir persecución, policías abandonaron avenida Juárez por 15 minutos, acusan
Luego de que los vándalos se retiraron, los uniformados iniciaron las aprehensiones
Gustavo Castillo García
 
Periódico La Jornada
Domingo 9 de diciembre de 2012, p. 4
El primero de diciembre, luego de que sujetos que llevaban cadenas en el cuello –como los efectivos de la Policía Federal que estuvieron en el cerco de San Lázaro– se enfrentaron a agentes y les lanzaron bombas molotov en la esquina de López y avenida Juárez, los uniformados fingieron una persecución y luego se replegaron en Eje Central y Madero.
Dejaron sin vigilancia durante 15 minutos avenida Juárez. Eran cuarto para las dos de la tarde. El tiempo fue aprovechado por los sujetos –que antes lanzaron cosas a los policías– para atacar hoteles, vehículos y comercios sin que nadie los detuviera, narraron dos testigos de lo ocurrido, que accedieron a dar su testimonio con la única condición de no revelar su identidad. En la zona no había un solo uniformado, insistieron.
Los testigos habían acudido a tomar fotografías de la marcha que encabezaban profesores de la sección sindical 22, pero ante los disturbios captaron imágenes de quienes lanzaron bombas molotov a los policías y que, aseguraron, luego hicieron destrozos en la zona.
“Todos corrimos cuando los policías fingieron que salían corriendo para detenernos sobre avenida Juárez, pero luego de dos calles nos dimos cuenta de que habían desaparecido. En ese momento, de varias calles que desembocan a Juárez salieron grupos de hombres que rompían todo.
Foto
Marcha del CCH Vallejo al Reclusorio Norte en demanda de la liberación inmediata de los detenidos en las protestas contra Enrique Peña NietoFoto Yazmín Ortega Cortés
 
 
“Ante esa situación, los profesores decidieron apurar el paso y terminar su movilización. La mayoría se fue al metro. Otros corrimos hacia Reforma, y después de las dos de la tarde los policías estaban otra vez en la avenida Juárez. Detenían a todo aquel que caminara por el lugar. Pero eso –las aprehensiones– ocurrió cuando los que provocaron la violencia ya se habían ido.
“Sobre Paseo de la Reforma los policías detuvieron a varios fotógrafos y personas que deambulaban por allí –contaron los testigos–; no les importaba que presentaran sus credenciales, y en algunos casos un supuesto empleado del hotel Hilton identificaba a presuntos atacantes y los policías los detenían sin más. Nosotros nos retiramos ante el temor de que nos agredieran los uniformados o también nos aprehendieran.”

viernes, 7 de diciembre de 2012

Admite Mondragón existencia de infiltrados durante disturbios del 1 de diciembre


“A los universitarios buenos sí se les infiltraron decenas o centenas de personas con otros pensamientos y sentimientos”, aseguró Manuel Mondragón y Kalb, encargado del Despacho de la Secretaría de Seguridad Pública federal.

Admite Mondragón existencia de infiltrados durante disturbios del 1 de diciembre

“A los universitarios buenos sí se les infiltraron decenas o centenas de personas con otros pensamientos y sentimientos”, aseguró Manuel Mondragón y Kalb, encargado del Despacho de la Secretaría de Seguridad Pública federal.
Durante una entrevista exclusiva para la Primera Emisión de NoticiasMVS Mondragón negó rotundamente la existencia de tácticas como el 'encapsulamiento' o el uso de balas de gomas durante la dispersión de los manifestantes que se concentraron el primero de diciembre en la zona centro del Distrito Federal.
"Nosotros no encapsulamos, estrictamente protegimos vallas. Durante las acciones hubo beligerancia de parte del grupo y lesionaron a 3 policías".
"Por ejemplo se habló de balas de goma, eso yo lo estoy investigando a fondo. No sacaron (las fuerzas federales) ninguna arma en ese sentido, lo que tienen son proyectiles de gases, es decir, existen los proyectiles aunque ya estoy investigándolo a fondo", sentenció.
Además, quien fuera secretario de seguridad pública durante el mandato de Marcelo Ebrard, consideró que existieron acciones dirigidas violentas.
"Hubieron acciones dirigidas de personas con bombas molotov, petardos con canicas y piedras además iban embozados...", señaló.
Por otra parte, luego de que la conductora y periodista de la Primera Emisión, Carmen Aristegui, diera lectura del tuit de Andrés Manuel López Obrador en el que responsabiliza al actual secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, de utilizar 'halcones' y reprimir a los manifestantes, Mondragón y Kalb negó categóricamente.
"No puedo ser más radical: es totalmente falsa esa apreciación. Quien piense de esa manera, le puedo decir que tiene una concepción totalmente equivocada de lo que el secretario de Gobernación hizo ese día antes y después. El secretario de Gobernación no tuvo nada que ver con esto (las manifestaciones)", apuntó.

Mondragón y Kalb, la clave del 1 de diciembre

Mondragón y Cienfuegos durante la presentación del gabinete de Peña. Foto: Octavio Gómez
Mondragón y Cienfuegos durante la presentación del gabinete de Peña.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F. (apro).- El ahora encargado de la desahuciada secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) y que en unos días más será el poderoso comisionado policial de la secretaría de Gobernación es pieza clave para explicar la violenta provocación del 1 de diciembre durante las manifestaciones contra la asunción de Enrique Peña Nieto como presidente.
Manuel Mondragón y Kalb tiene información de sobra. Desde los primeros minutos de ese día, formalmente tomó el control de la Policía Federal que, con la desaparición de la SSP, pasa a Gobernación, junto con la anunciada Gendarmería Nacional.
Horas antes, había dejado la secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, donde todavía participó en el diseño del operativo de seguridad para el día del cambio de poderes en México.
Se coordinó con el omnipotente Estado Mayor Presidencial (EMP) y la propia Policía Federal –que desde una semana antes habían ocupado los alrededores de San Lázaro–, y puso al frente de la ejecución del plan a uno de sus hombres, Darío Chacón Montejo, en ese momento subsecretario de Operaciones Policiales del DF, responsable del mando operativo de la corporación en la capital del país.
Las manifestaciones contra la llegada de Peña Nieto eran parte de los escenarios de riesgo. En eso no había nada nuevo. Varias organizaciones habían anunciado que irían a la sede del Congreso a expresar su rechazo al nuevo presidente.
Destacaba la presencia del movimiento #YoSoy132, en cuyo origen está uno de los momentos más bochornosos de Peña Nieto como candidato presidencial cuando tuvo que esconderse en los baños de la Universidad Iberoamericana para protegerse de la inconformidad estudiantil.
Mondragón y Kalb tiene que explicar muchas cosas. Está en la obligación de hacerlo. Primero porque él no fue ajeno al operativo policial, segundo porque es el encargado de la seguridad pública de todo el país.
Aunque la ciudad de México fue el principal escenario de los desmanes en algunas partes del país, algunos de los hechos ocurrieron en zonas “esterilizadas” por la Policía Federal y el EMP.
Por la manera en que ocurrieron los hechos, es posible pensar en una operación planeada y ejecutada para desprestigiar las protestas antiPeña.
Hay material gráfico y grabado que demuestra que los elementos de la Policía Federal desplegados en San Lázaro protegieron a los grupos de choque. También hay evidencia suficiente de quiénes fueron los agresores y en qué momento actuaron en el corredor Reforma-Alameda y la posterior arremetida de la policía del DF.
Durante más de un año, como secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Mondragón y Kalb fue el responsable del Centro de Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo, Inteligencia, Integración, Información e Investigación (C4-I4).
Es la oficina más grande de su tipo de América Latina, inaugurada por el exjefe de gobierno Marcelo Ebrard en octubre del año pasado y que está ubicada justamente a un lado de la Cámara de Diputados.
Desde allí, se sabe lo que pasa en la ciudad de México. Cuenta con 180 pantallas en las que se proyectan las imágenes que captan más 10 mil cámaras colocadas en calles, Metro y Metrobús. Las instalaciones federales y estratégicas ubicadas en el DF fueron las primeras en ser cubiertas.
Con 13 mil imágenes por segundo, el C4-I4 tiene información de sobra que el propio Mondragón debe conocer. No es el único, el flamante jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, y su secretario de Seguridad Pública, el exprocurador Jesús Rodríguez Almeida, también tienen que dar la cara para dar explicaciones.
El Distrito Federal no es Atenco. Ni 2012, 1971, el año del halconazo. Pero si el gobierno de Mancera y el de Peña Nieto se empeñan en ocultar los hechos, dilatar su esclarecimiento y encarcelar a inocentes, a la lastimada imagen internacional de México por la violencia del narcotráfico, habrá que agregarle la de la represión y la intolerancia política.
jcarrasco@proceso.com.mx
@jorgecarrascoa

#YoSoy132 acusa a la PGJDF de violar proceso de detenidos

Estudiantes exigen la liberación de sus compañeros en Santa Martha. Foto: Eduardo Miranda
Estudiantes exigen la liberación de sus compañeros en Santa Martha.
Foto: Eduardo Miranda
MÉXICO, D.F. (apro).- El movimiento #YoSoy132 denunció que en el caso de las 69 personas que se encuentran detenidas por los disturbios del primer día de diciembre, las autoridades policiacas del Distrito Federal han incurrido en diversas violaciones al debido proceso y a los derechos humanos.
Para la oerganización estudiantil, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) abrió cinco averiguaciones previas, imputando a todos el delito grave de ataques a la paz pública con agravante de pandilla, “a pesar de que la propia Comisión de Derechos Humanos local ha documentado por lo menos 22 casos de detención arbitraria”.
Según Claudio González y Ana Laura Dino, integrantes del Comité Jurídico y de Derechos Humanos del movimiento estudiantil (Cojudh-132), la policía del Distrito Federal actuó con lujo de violencia durante la detención de los manifestantes que, encima, agregaron, ni siquiera participaron de los disturbios.
“Estas (violaciones) comenzaron con la violencia empleada para detener a los manifestantes y a distintas personas de forma arbitraria”, dijo en conferencia de prensa Ana Laura, quien acusó que dichas arbitrariedades se extendieron al cerco “ilegal” que la Procuraduría dispuso para impedir el acceso de familiares, abogados y miembros del Cojudh-132 a la Agencia 50 del Ministerio Público (MP), durante la noche del domingo, “evitando así poder constatar en qué estado se encontraban nuestros compañeros”.
“Esto es claramente violatorio de lo dispuesto en el artículo 20 constitucional, apartado A, fracción IX. Posteriormente, los detenidos fueron consignados durante la madrugada, sin haberse desahogado las pruebas existentes, dándose una nueva violación al debido proceso y al derecho humano a la presunción de inocencia”, reclamó la estudiante.
Pacífico desde sus principios fundamentales, el movimiento rechazó haber sido parte de “cualquier acto de violencia”; y aseguró que sus integrantes que se encuentran detenidos fueron privados de su libertad arbitrariamente. A ellos, como al resto de los consignados, declararon su apoyo “incondicional”: “Todos son nuestros presos”, dijeron.
Acompañados por representantes del grupo autodenominado Liga de abogados 1 de diciembre, conformado por 30 litigantes que hicieron suya esa causa, los estudiantes también denunciaron que el día de ayer, mientras sus compañeros detenidos se encontraban en audiencia, las autoridades volvieron a hostigarlos y a violar sus derechos.
“De nueva cuenta se formó un cerco policíaco en la entrada de los juzgados del reclusorio Norte, que llegó a impedir el acceso de algunas personas que fungirían como testigos y puso en peligro la labor de defensa de varios de los abogados solidarios. De nueva cuenta, nos encontramos con que la autoridad incumple con la ley, esta vez impidiendo se actuase conforme a lo establecido en el artículo 59 del Código de Procedimientos Penales del Distrito Federal, en donde se nos dice que toda audiencia será pública”, dijo González.
En cuanto a medios de comunicación, #YoSoy132 denunció al periódico Excelsior y a un medio local de Oaxaca por haber violado los derechos humanos de sus compañeros:
“La criminalización en los medios de comunicación de todos los detenidos ha sido constante, calificándolos de ‘vándalos’ y violando nuevamente el derecho humano a la presunción de inocencia. Esto ha sido particularmente grave en los casos de los compañeros Stylianos García Vackimes, Mario Flores Guerrero, Ángel Boydan Florezco, Miguel Ángel Zepeda Patlani y Judith Gómez Contreras, a quienes la Procuraduría ha señalado como ‘líderes de la revuelta’. Esto no hace más que demostrar su ignorancia de la forma en la que el movimiento está organizado y la falta de profesionalismo a la hora de investigar.
“Aunado a esto, se facilitó esta desinformación a distintos medios como Excelsior y NSSOxaca, destruyendo así la presunción de inocencia y promoviendo entre la sociedad la idea de que nuestros compañeros son culpables, celebrando de esta forma un juicio mediático ilegal e injusto”, lamentó Ana Laura Dino.
Por su parte, Juan de Dios Hernández, abogado defensor de los detenidos, dio a conocer que en el caso de todos los consignados, las autoridades actuaron con nada más que los dichos de los policías aprehensores. “No tienen ni una sola prueba de cargo. Apenas el dicho de los granaderos. Y de ellos hay pruebas de que nunca hubo una actitud disuasiva de las fuerzas represivas. Sirvieron como mensajeros del dolor y del sufrimiento”, dijo el abogado, quien recordó que el plazo para resolver la situación jurídica de los 69 detenidos vence el próximo domingo a las 18 horas, y concluyó:
“Esto es un caso evidentemente político. No jurídico. El domingo la juez tendrá que resolver en uno de dos sentidos: o dicta un auto de libertad por falta de méritos, o dicta un auto de formal prisión y convalida esta violación del estado de derecho en México”.

Sí usó la Policía Federal balas de goma contra manifestantes

Foto
Un video grabado por el canal6dejulio muestra a policías federales en el momento en que accionan un rifle cargado con balas de goma, en el cerco de seguridad instalado en la zona del Palacio Legislativo de San Lázaro
Una compañía llevaba esos proyectiles y cartuchos de químicos, revelan funcionarios
Los agentes capitalinos también las manejaron, sostienen
No se cumplieron protocolos; se utilizaron armas no letales antes de aplicar métodos de pacificación, afirman los entrevistados

Gustavo Castillo García
 
Periódico La Jornada
Viernes 7 de diciembre de 2012, p. 3
La Policía Federal desplegó el pasado primero de diciembre, como parte de los mil 500 hombre que envió al cerco de seguridad en el Palacio Legislativo de San Lázaro, una compañía (33 integrantes) dotada con balas de goma que utilizaron durante los disturbios, revelaron altos mandos de la corporación que dirige la comisionada Maribel Cervantes.
Luego de los enfrentamientos ocurridos sobre la avenida Eduardo Molina, desde el centro de mando de la policía del Distrito Federal, el entonces jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard Casaubon, dirigió las operaciones de la corporación capitalina y pidió apoyo a la Policía Federal para realizar labores de contención en la zona centro. Allí actuó la compañía que horas antes utilizó balas de goma en el perímetro de San Lázaro, pero acudieron sin armas, porque las dejaron a resguardo de sus compañeros, informaron los funcionarios consultados.
Aseguraron que también los agentes del Distrito Federal utilizaron balas de goma durante los enfrentamientos del día primero.
Con el compromiso de que su identidad no fuese revelada, las fuentes consultadas señalaron que los agentes que llevaban balas de goma y cartuchos de químicos “partieron del Contel (centro de mando de la Policía Federal, en Iztapalapa) una noche antes y se colocaron detrás de la valla de seguridad que rodeaba el Palacio Legislativo, ya que Manuel Mondragón y Kalb –designado la noche del 30 de noviembre subsecretario de Participación Ciudadana y Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal– decidió apoyarse en la corporación que más conocía”.
Los policías federales llevaban balas de goma en sus arneses y algunas cayeron al piso cuando se enfrentaron cuerpo a cuerpo con los manifestantes en la zona de la avenida Eduardo Molina y la calle Zapata.
En los enfrentamientos ocurridos en ese lugar dos personas resultaron gravemente heridas: Uriel Sandoval Díaz, quien perdió un ojo, y Francisco Kuykendall, el cual permanece en estado de coma.
Los entrevistados narraron que la mayor parte de los agentes federales comisionados en la zona de San Lázaro para resguardar la asunción del presidente Enrique Peña Nieto, llevaban tolete, escudo y cartuchos de químicos; en la zona del enfrentamiento también fueron desplegados 250 hombres de la División de Inteligencia, vestían de civil y son parte del grupo que aparece en diversos videos con sombreros, gorras y uno de ellos con un guante negro en una mano, los cuales también llevaban al cuello cadenas que supuestamente servían para sujetar las vallas metálicas.
Había mucho más personal de inteligencia vestido de civil que uniformados; ellos formaron parte de un primer cinturón con elementos de la policía capitalina, el segundo cerco se estableció con elementos de fuerzas federales y el tercer cinturón de seguridad estaba integrado por personal del Estado Mayor Presidencial, pero ellos ni se notaban; las confrontaciones se dieron con nosotros, con la Policía Federal.
Las fuentes consultadas señalaron que sí se usaron las balas de goma contra los manifestantes, pese a que en los reportes oficiales de la Policía Federal se dice que el equipamiento y todas las balas de goma fueron devueltas.
Sin embargo, diversos videos y testimonios han dado cuenta de que sí se utilizaron las armas no letales, y muestran también que los agentes federales no cumplieron los protocolos establecidos, ya que algunos cartuchos con químicos fueron disparados en línea recta, y esos proyectiles, al igual que las balas de goma, deben rebotar en el piso o ser dirigidas a los pies. Allí no todos cumplieron”, señalaron las fuentes consultadas.
Desatendieron los protocolos para el uso de la fuerza
El primero de diciembre, Comunicación Social de la SSP federal difundió que sus agentes no llevaban balas de goma.
Según los protocolos para el uso de la fuerza, la preservación de evidencias y la presentación de los detenidos, dados a conocer por la Presidencia de la República en abril de este año, los elementos de la SSP federal podrán hacer uso legítimo de la fuerza en los niveles de presencia disuasiva, persuasión verbal, control físico de movimientos, utilización de fuerza no letal y utilización de fuerza letal, esta última cuando otros medios sean ineficaces.
De acuerdo con los funcionarios consultados, esto no se cumplió al haber utilizado armas no letales antes de poner en marcha otros métodos de pacificación.

CDHDF: sí hubo capturas arbitrarias y torturas

Ombudsman: 22 personas fueron apresadas de forma arbitraria
Presume que en otros cuatro casos hubo tortura
En tres, con armas
Alejandro Cruz
Juan Uriel Sandoval Díaz, estudiante de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, fue dado de alta en el Hospital General luego de perder el ojo derecho y sufrir fracturas en un pómulo y la nariz, producto del estallido de un objeto –una bala de goma, de acuerdo con familiares– durante las protestas del primero de diciembre en la toma de posesión de Enrique Peña Nieto
 
Periódico La Jornada
Viernes 7 de diciembre de 2012, p. 44
La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) acreditó que durante el operativo realizado por la Secretaría de Seguridad Pública capitalina por las protestas del pasado 1º de diciembre por la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como presidente de la República, fueron detenidas al menos 22 personas de manera arbitraria, además de que presume que otras cuatro fueron víctimas de tortura.
Sobre estos últimos casos, los agraviados manifestaron que a pesar de encontrarse sometidos, fueron golpeados a bordo de las patrullas y camiones. Cuatro personas presentan signos físicos de haber sido víctimas de tortura, tres de ellos con armas que producen descargas eléctricas. Uno fue desnudado, le tomaron fotos y lo golpearon en las costillas, y a otro más un policía le hizo tocamientos de carácter sexual, lo escupieron y de los cabellos lo subieron a la patrulla.
En total, 88 personas –entre ellos 12 adolescentes— denunciaron haber sido aprehendidas de manera injustificada, acusadas de participar en desmanes ocurridos en distintos puntos de la ciudad, cuando en realidad se manifestaban pacíficamente; o se encontraban dando seguimiento y cobertura a la manifestación –tomando fotos, videos y grabaciones–; se acercaron a auxiliar a otras que eran agredidas físicamente por los elementos de la SSP o se encontraban en el lugar de los hechos de manera circunstancial.
De estos casos, destaca la detención de 15 jóvenes en la calle de Filomeno Mata y 5 de Mayo, a los que se relacionó con los desmanes ocurridos en avenida Juárez, pese a que fueron detenidos en el momento en que dichos disturbios estaban ocurriendo. De hecho, aseguró el ombudsman de la ciudad, Luis González Placencia, ninguno de más de 100 presentados ante el Ministerio Público (MP), de los cuales 69 fueron consignados, fue detenido en flagrancia.
Una mujer de 52 años que iba saliendo del Metro Pino Suárez, con su nuera y su nieta fue detenida, entre las 19 y las 20 horas, es decir, varias horas después de concluidas las manifestaciones. Un fotógrafo de nacionalidad rumana cubría hechos para una revista, y hasta un bolero en la Alameda Central.
La comisión señaló que la información recopilada se entregará a la juez 47 penal, que lleva el proceso contra los 69 jóvenes consignados, con el propósito de que la considere elemento de prueba para definir la situación jurídica de los acusados –lo cual se espera que ocurra el próximo domingo– y continuará su investigación, por lo que solicitó los videos de las cámaras de seguridad, así como los testimonios de los policías que participaron en el operativo.
Sobre lo ocurrido en las inmediaciones de la Cámara de Diputados, el ombudsman capitalino aclaró que es competencia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) investigar las eventuales violaciones a las garantías individuales cometidas por elementos de la Policía Federal.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Cuando lanzaron los gases corrí; después sentí el golpe en la cara: Uriel Sandoval

El joven perdió el ojo derecho por un impacto, presuntamente de una bala de goma
 
Asunto federal, los ataques al estudiante y a Francisco Kuykendall, señala la CDHDF
Foto
Familiares de los jóvenes detenidos por los disturbios del primero de diciembre se manifestaron en la sede del juzgado 47 del Reclusorio Norte, donde están detenidosFoto Víctor Camacho
Bertha Teresa Ramírez y Ángel Bolaños
 
Periódico La Jornada
Jueves 6 de diciembre de 2012, p. 38
Todo se nubló alrededor de Uriel Sandoval Díaz, de 22 años, estudiante de la UACM y originario de San Luis Potosí, la mañana del primero de diciembre, cuando una bala de goma presuntamente lanzada por policías que mantenían cercada la Cámara de Diputados, lo alcanzó y le produjo heridas en el rostro que le provocaron la pérdida del ojo derecho.
Ese día, alrededor de las 9:30 de la mañana, llegó junto con su novia por la calle de Zaragoza a ese recinto para sumarse a las protestas que ya estaban ahí, comenta que su participación fue pacífica.
Sólo había caminado algunos metros cuando los policías federales comenzaron a lanzar gases lacrimógenos. Lo que yo hago con mi chica es correr; después de unos metros volteo hacia donde están los policías federales y lo único que alcanzo a ver es que un proyectil me alcanza, se nubla la vista y cuando intento abrir mis ojos percibo que mi ojo izquierdo es el único que ve mi ropa ensangrentada, y noto que mi otro ojo estaba sangrando puesto que me lo toqué y vi que era pura sangre. No lo podía abrir; mi nariz estaba rota, respiraba por la boca.
Agrega que no estaba con ninguna organización. Yo sólo iba por mi parte, yo sólo iba a expresar mis ideas.
–¿Estas ideas en qué se basan?
–En la justicia, en la equidad, lo cual este presidente no es algo que representa; recordemos los feminicidios del estado de México, la represión contra Atenco, 1968, 1971. Son muchísimas las cosas que representa y que se siguen viendo, como ahora en la UACM, donde estamos en una huelga por la defensa de la legalidad.
El ombudsman local, Luis González Placencia, dijo que se hizo el deslinde al titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CDHF) sobre el caso de Uriel y del profesor Juan Francisco Kuykendall, internado en el hospital central de la Cruz Roja por una lesión en el cráneo.
Es muy importante que la CNDH haga la denuncia correspondiente ante la PGR y deslinde. Explicó que al ser autoridades federales las responsables de las lesiones de ambos manifestantes, la CDHDF no tiene competencia y sólo en caso de que se demuestre que no tuvieron participación surgiría la competencia a favor nuestro.
Adelantó que hoy presentará un informe sistematizado, con datos de los videos que se han difundido en redes sociales. Básicamente son testimonios que tenemos de detenciones arbitrarias en la calle de Filomeno Mata; detenidos que ni siquiera participaban en ningún tipo de protesta y personas que no estaban uniformadas y pudieron haber hecho detenciones.
La escritora Elena Poniatowska consideró un horror la situación de ambos manifestantes y consideró importante esclarecer si hubo provocadores de las mismas corporaciones federales para generar violencia.
Lo importante, apuntó, es que los nuevos gobiernos hagan todo para apoyar a los jóvenes, a los estudiantes, a la educación, y no se dediquen solamente a enriquecer a unos cuantos.

Tenemos luz verde y nos vale lo que digan, advertían policías a jóvenes

Afectados narran abusos y arrestos arbitrarios de agentes
 
Fernando Camacho y Emir Olivares
 
Periódico La Jornada
Jueves 6 de diciembre de 2012, p. 10
En las manifestaciones del pasado primero de diciembre contra la toma de posesión de Enrique Peña Nieto no bastaba mantenerse ajeno a los actos de vandalismo para evitar ser detenido. Al menos así lo narran personas que –literalmente– no rompieron ni un vidrio, pero de todas maneras fueron aprehendidas y luego puestas en libertad por falta de pruebas.
Uno de dichos casos de detención arbitraria es el de Alejandro Orozco Hidalgo, ayudante de maestro en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien acudió a la movilización del pasado sábado sin saber que iba a pasar más de 30 horas detenido en los separos.
Luego de atestiguar la destrucción de escaparates, semáforos, cámaras de vigilancia y cajeros automáticos por toda avenida Juárez hasta llegar a la Glorieta de Colón, el estudiante de doctorado en filosofía en la Universidad de París 8 dio la vuelta sobre la calle Ignacio Ramírez, para ir al Monumento a la Revolución, cuando se encontró con un grupo de policías que le cerró el paso.
Uno de los agentes le cortó el escape al derribarlo de una patada en la rodilla –lo que le provocó una herida en el codo al momento de caer–, y ya en suelo le advirtió: tú nos las vas a pagar, ya te cargó la chingada.
Luego de interrogarlo sin advertirle que lo que dijera podría ser tomado como una declaración, los policías le informaron que estaba acusado por el cargo de ataques a la paz pública, considerado grave, aunque finalmente fue puesto en libertad la mañana del lunes 3 de diciembre por falta de pruebas.
La acusación era totalmente falsa. Ese día nunca tomé una sola piedra, pero decían que yo había participado en la destrucción de una patrulla y me habían detenido en la esquina de Juárez y Balderas, cuando en realidad estaba en Ignacio Ramírez. Además, el policía que nos acusaba decía poder reconocer plenamente a un grupo de 50 personas, como si tuviera memoria de Robocop, señaló.
Al estar detenido, recordó el estudiante, notó que había muchos casos más de detención arbitraria, como el de Rosa María Vargas, aprehendida sólo por reclamar a los policías su forma de actuar; José Darli Gómez, quien había ido esa tarde al Centro Histórico para comprar dos celulares, y un bolero ambulante que fue detenido al acercarse a ver la marcha por curiosidad.
Tenemos luz verde y nos vale lo que digan. Tal era la respuesta de los policías capitalinos a quienes les reclamaban su aprehensión, luego de las trifulcas suscitadas el primero de diciembre. Así lo relatan varios de los liberados el lunes, después de que no se les pudiera comprobar responsabilidad alguna en los hechos.
Guadalupe Castillo, profesora de la Preparatoria 7 de la UNAM, y su hija Fernanda Preciado Castillo, estudiante de literatura dramática y teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de esa casa de estudios, fueron detenidas junto con más de 25 jóvenes en la esquina de Filomeno Mata y 5 de Mayo.
La docente narra que tras casi dos días de retención en la agencia 50 del Ministerio Público, la madrugada del lunes, uno a uno de los detenidos fue conducido ante personal de la PGJDF con la intención de que hicieran su declaración sin la presencia de abogados.
“Era una trampa. Primero nos pasaron al médico legista y posteriormente nos llevaban ante un hombre que estaba sentado en una computadora y su argumento era que deseaban verificar datos como nuestros nombres, dirección, etcétera, y aseguraban que no se trataba de una declaración.
“En mi caso –y después pudimos ver que fue a todos– este sujeto me preguntó si quería relatar lo que había pasado el sábado. No acepté y señalé que no hablaría hasta que no estuviera presente mi abogado. El hombre me dijo: ¿Entonces se reserva su derecho a declarar? Yo respondí que entonces sí se trataba de una declaración.”
Sin embargo, recuerda Castillo, muchos de los jóvenes sí detallaron lo que vieron y vivieron el sábado, y muchos de ellos son quienes ahora están consignados.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Policías federales usaron civiles contra anarquistas

 


Videos, fotografías y fuentes federales y del DF confirman que jóvenes se mezclaron entre los manifestantes para azuzarlos y generar caos en San Lázaro y el primer cuadro de la ciudad
MARÍA IDALIA GÓMEZ e ITZEL REYES
diciembre 5, 2012  1:15 am
La Policía Federal utilizó grupos de civil que portaban cadenas, varillas de metal y mazos, para enfrentar las protestas violentas del sábado pasado, revelan videos y fotografías. También fue confirmado por fuentes de seguridad de los gobiernos federal y local.

Las imágenes, colocadas en las redes sociales y fotografías tomadas por el equipo de 24 HORAS muestran a 11 hombres jóvenes que visten de forma muy similar a los manifestantes, con pantalones holgados, bermudas, sudaderas con capucha, sombreros de paja, gorras de beisbol o tejidos. Al menos dos de ellos, portan un guante color negro.

Los hombres aparecen junto a los Policías Federal, detrás de la valla colocada para impedir el paso de manifestantes a San Lázaro. En esa zona se aprecia que otro grupo de civiles descienden de un camión blanco y se suman a los que estaban antes, al vehículo se le aprecia al costado un logo de una empresa denominada www.nuevaimagen2001.com, aparentemente dedicada a la renta de vallas y equipo para espectáculos, aunque su página de Internet está caída y no aparece en la lista de proveedores del gobierno federal.

Los 11 hombres se acercan al camión y de allí bajan distintos objetos que no se alcanzan a distinguir en un primer momento, pero en una toma posterior, se ve a uno de ellos con un martillo o mazo en las manos.

De acuerdo a la información recabada por este diario, durante la manifestación del primero de diciembre este grupo de personas se mezclaron entre los manifestantes para azuzarlos y generar caos.

Tarea que no era difícil, porque conocían los antecedentes de grupos anarquistas que, entre 2011 y 2012 han protagonizado enfrentamientos violentos contra policías, particularmente en la manifestación por el 2 de octubre, además de un intento de colocación de un artefacto explosivo cerca de las instalaciones del IFE previo a las elecciones pasadas.

En las manifestaciones los investigadores consultados identificaron también a simpatizantes y posibles integrantes de grupos subversivos mexicanos, a partir de fotografías, de su vestimenta con botas tipo militar y del comportamiento que manifestaron al momento de atacar a la policía y replegarse.

Las fuentes explicaron que al presidente Enrique Peña Nieto se le reportó la presencia de grupos anarquistas y dos más vinculados a guerrilleros mexicanos, además de la presencia de hombres vestidos muy similarmente a los jóvenes portando cadenas, varillas de metal y mazos, a quienes la Policía Federal protegía, por lo que se ordenó a las áreas de inteligencia definir quiénes son y cuáles pueden ser sus acciones futuras.

Las características

Las distintas fotografías y videos muestran distintos patrones de conducta de varios de los manifestantes. Uno de ellos, por ejemplo, es la destreza en el uso de cadenas metálicas sólo puede tenerse con un entrenamiento tipo policiaco-militar previo, porque es una herramienta de ataque y defensa. No sólo las fuerzas de seguridad tienen este tipo de adiestramiento; también la guerrilla.

En las distintas manifestaciones de los últimos años, no se habían utilizado cadenas para provocar daños. Si bien no todos los que las portaban las manejaban con habilidad, otro grupo logró dañar inmuebles al usarlas, sin provocarse daños personales.

Otro de los elementos que llamaron la atención a las fuentes consultadas es que otro grupo estaba uniformado con ropas negras, en el brazo portaban un listón color rojo o su pañoleta era de ese color, y tenían guantes negros. Sus rostros estaban cubiertos, utilizaban gorras y en algunos casos máscaras antigas. Son precisamente esos jóvenes que, por ejemplo, robaron un camión de basura que estrellaron en una de las vallas metálicas con la intención de derribarlas, pero no lo consiguieron y luego intentaron prenderle fuego. Estos jóvenes formarían parte de la organización anarquista Bloque Negro México.

Una de las operaciones tácticas empleadas fue el uso de células con tareas definidas. Es decir, un grupo preparaba las bombas molotov, otro más las lanzaba y había una tercera célula que se encargaba de los primeros auxilios, portando vendas, gasas, vinagre y coca-cola para aliviar el efecto de los gases lanzados por los policías federales. Este tipo de organización es propia de tácticas urbanas de guerrilla.

Otra de las características que se pudieron observar entre algunos de los manifestantes, fue el uso de botas tipo militar, guantes negros y blancos, que también son distintivos que se llegan a utilizar entre personas con algún tipo de entrenamiento.

Los agentes federales, por su parte, no sólo se encargaron de lanzar gases y disparar balas de hule, elementos que no reconocen oficialmente haber lanzado. Aparentemente se dieron a la tarea de mostrar mayor destrucción atribuida a los manifestantes, como fue el caso del camión de basura que había sido estrellado en sus vallas, y que cuando los agentes se acercaron a él, lo que hicieron fue destruirle el parabrisas.

Por cometer un delito grave detenidos no alcanzan fianza: juez

 

Disturbios en el Centro Histórico el sábado pasado. Foto:
 
MÉXICO, D.F. (apro).- Los 58 hombres consignados por los disturbios del pasado sábado 1, en el marco de la toma de protesta de Enrique Peña Nieto como presidente de México, fueron acusados del delito de ataque a la paz pública calificada en pandilla, que es considerado grave, por lo que no alcanzan libertad bajo fianza.
Así lo determinó la juez Patricia Mora Brito, titular del Juzgado 47 de lo Penal con sede en el Reclusorio Preventivo Norte, luego de que los inculpados rindieron su declaración preparatoria.
Sobre el grupo de 11 mujeres consignadas por la misma falta y quienes se encuentran en prisión preventiva en el Centro Femenil de Santa Martha, señaló que aún falta tomarles su declaración.
Por separado, los defensores de los acusados solicitaron la duplicidad del término constitucional para la aportación de pruebas, por lo que será hasta dentro de 144 horas cuando se les dicte auto de formal prisión o libertad.
Según el movimiento #YoSoy132, varios de sus compañeros fueron detenidos de forma arbitraria el día de los enfrentamientos, primero en la Cámara de Diputados y luego en el Centro Histórico, por lo que se han dado a la tarea de conseguir los datos directamente con los familiares de aquéllos.
Para coordinar la defensa de los 69 detenidos, integrantes de la Liga Mexicana de Defensa de Derechos Humanos, Asociación de Abogados Democráticos, Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, y Coalición de Abogados Zapatistas, entre otros, se unieron para consolidar la Liga 1 de Diciembre.
Y mientras esas agrupaciones se encargan de la defensa de los inculpados, #YoSoy132 recopila la evidencia de lo que califican como “represión de Estado”.
Sobre el caso, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Luis González Plascencia, sostuvo que las autoridades deben dar una muestra clara de que no hay impunidad ni tolerancia ante actos vandálicos, y se pronunció por que en las investigaciones que se llevan a cabo se demuestre la responsabilidad de quienes se acusa.
Afirmó que la CDHDF dará seguimiento puntual a las investigaciones y el próximo jueves 6 presentará un informe previo de los hechos.
El ombudsman capitalino indicó que el organismo que preside ha recibido diversas quejas en las que se señala que el día de los disturbios se registró la detención de personas que paseaban por la Alameda Central, y la actuación de la policía, dijo, sorprendió a la ciudadanía por el exceso de la fuerza.
No obstante, consideró que no se pueden fincar responsabilidades en ese sentido, ya que el día de los enfrentamientos pudo haber confusión y falta de claridad en las instrucciones por el cambio de poderes.
González Plascencia evitó calificar a los detenidos como “presos políticos”, y señaló que se debe tener cuidado con el término, ya que una cosa es el derecho a la manifestación y otra los actos vandálicos como los que se registraron el pasado sábado 1.
Según una nota publicada este martes por el diario Reforma, los provocadores que participaron en la protesta violenta contra Enrique Peña Nieto planearon sus ataques desde cuando menos dos semanas antes.
El diario cita fuentes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, las cuales afirman que mediante redes sociales los agresores fueron convocados a participar en acciones violentas a cambio de 300 pesos.
Refiere que hubo una reunión física en la delegación Cuauhtémoc, en la que los agitadores acordaron detalles de cómo ejecutar los actos vandálicos, y posteriormente la comunicación fue vía Internet.

Denuncian desaparición de una docena de personas en disturbios

 

Manifestantes exigen la liberación de una de las estudiantes detenidas el sábado. Foto: Miguel Dimayuga
Manifestantes exigen la liberación de una de las estudiantes detenidas el sábado.
Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO, D.F. (apro).- Más de 10 organizaciones sindicales del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) así como la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), exigen la liberación de las 11 mujeres y los 58 hombres presos el pasado 1 de diciembre.
Entre los 69 detenidos se encuentran el alumno de Antropología Social, Alejandro Cortés y la estudiante del Colegio de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Mariana Muñiz Nieto.
En conferencia de prensa profesores, investigadores y arquitectos del INAH e investigadores de la Escuela Nacional de Música, la Escuela Superior de Música, Técnicos y Manuales de Museos y Grupos Artísticos del INBA, entre otros grupos, repudiaron “la estrategia orquestada por el gobierno federal y de la Ciudad de México del sábado pasado”, por lo que también pidieron la presentación con vida de “los primeros desaparecidos de este gobierno”.
Manifestaron que lucharán hasta la liberación de cada uno de los detenidos y demandaron a los nuevos gobiernos federal y local una aclaración pública de “la orquestación de estos condenables hechos, en particular la presencia de civiles con guante negro que hacen presumible la evidencia organizada de una provocación oficial”.
Agregaron que el contexto social de crisis económica, política y de alta violencia cotidiana que ha vivido el país en los últimos años “ha provocado la indignación de numerosos sectores de nuestra sociedad; en este sentido, los ciudadanos del 1 de diciembre manifestaban su repudio de forma pacífica a la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como presidente de la República; lo hicieron dentro del marco legal que otorga la Constitución al derecho de libre expresión y manifestación a cualquier ciudadano de México”.
Pese a ello, destacaron que las autoridades federales y de la Ciudad de México instalaron el día 25 de noviembre fuertes y diversos cercos policiacos y militares alrededor del Congreso de la Unión, Palacio Nacional y en otros puntos del centro del Distrito Federal “de manera por demás intimidante y sin fundamento legal”.
Destacaron que mediante este inmenso despliegue de fuerza iniciaron los policías desde hora temprana del 1 de diciembre “una ofensiva de represión, golpes y detenciones arbitrarias en contra de la ciudadanía que se encontraba a lo largo del trayecto de la manifestación”.
El historiador Felipe I. Echenique March, secretario general del sindicato de profesores e investigadores del INAH, delató:
“Estas acciones implicaron la violación sistemática de los derechos humanos de todos los ciudadanos y derivó en personas apresadas, desaparecidas y gravemente heridas, como el caso de Juan Francisco Kury Kendall, de 65 años, entre muchos otros”.
Mauro Mendoza Posadas e Israel Espinosa Ramírez, alumnos de la ENAH, explicaron que, según su lista, hay más de 69 detenidos, y no saben nada de alrededor de otras 12 personas. “No queremos dar a conocer los nombres por seguridad y queremos actuar con responsabilidad porque es la vida de nuestros compañeros, pero no sabemos si están detenidos o heridos”, argumentaron.
También relataron que Alejandro Cortés fue visto por última vez en Balderas e Independencia rumbo a Chapultepec, el 1 de diciembre  a las 19:00 horas.
“Le dijo a una compañera que iba a la Agencia 50 a ver qué pasaba, y a esa hora y en ese lugar no hubo enfrentamientos, entonces ¿cómo y por qué fue detenido?
“El DF no ha publicado una lista detallada con las especificaciones de cada detención con la hora y el lugar, porque los enfrentamientos fueron a horas específicas y en lugares específicos, y no se puede detener, por ejemplo, a una persona en Coyoacán”, cuestionaron.
Explicaron que acudieron a la protesta entre 15 estudiantes de la ENAH que pertenecen al movimiento #YoSoy132, e iban preparados con tapabocas, vinagre y Cola-Cola porque sabían que iban a usar gases. “Pero nunca nos imaginamos que las cosas iban resultar así”, admitieron.
Los dos estudiantes hablaron en nombre de la comunidad de la ENAH:
“Repudiamos los hechos represivos. La intención era desmovilizar y criminalizar la protesta social, orquestados por la Policía Federal y el Gobierno del Distrito Federal, a este último lo denunciamos como poseedor de un grave y alto nivel de responsabilidad sobre los hechos del 1 de diciembre, pues mantuvo una excesiva fuerza pública en las calles con el ánimo de violar nuestros derechos a la protesta y al libre tránsito; realizó detenciones arbitrarias, tuvo colusión con grupos de choque y realizó acciones que violentaron la integridad física de los habitantes de la ciudad”.
Además, denunciaron que fue visto en el cerco de San Lázaro un camión de la UNAM que trasportaba granaderos:
“Hay fotos de eso. El rector de la UNAM, José Narro Robles, nos debe dar una explicación”.
Terminaron con un llamado:
“Demandamos el cese de la violencia desatada por el Estado y hacemos responsables a los titulares de los órdenes de gobierno de cualquier atentado en contra de nuestra integridad y la de cualquier manifestante”.
Echenique March pidió que liberen de inmediato a las 11 mujeres que están en Santa Martha Acatitla “porque es la peor cárcel de México y las compañeras no merecen estar ahí, es muy peligrosa”.

Lo que no debió ocurrir en la Ciudad de México

martes, 4 de diciembre de 2012

“Los policías agarraron parejo”, relatan víctimas de disturbios

 

 
MÉXICO, D.F. (apro).- A menos de 48 horas de los disturbios registrados el pasado 1 de diciembre en diversas calles del Centro Histórico, comienzan a conocerse testimonios de detenidos, la mayoría de los cuales van en el sentido de que fueron aprehendidos de manera arbitraria y que, sin deberla ni temerla, ahora los acusan de delitos equiparables a terrorismo.
Luego de que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) consignó a 69 detenidos al Reclusorio Norte y al Centro Femenil de Santa Martha, decenas de padres de familia se apostaron afuera de la Agencia del Ministerio Público No. 50, pero grande fue su sorpresa al enterarse de que sus hijos ya no estaban ahí.
“Me dijeron que yo iba a poder ver a mi hijo en cuanto declarara y ya se lo llevaron”, dice Alejandra, madre de Alejandro Lugo Morán.
“Mentirosos”, gritaba a los empleados del lugar, quienes, molestos con el calificativo, enviaron a los policías antimotines a detenerla.
El resto de los padres de familia ahí presentes pidieron que dejaran en libertad a la mujer, mientras los abogados del MP le exigían una disculpa.
“Golpean a mi hijo, lo detienen injustamente, nunca pude verlo porque no había declarado, ¿y aun así piden que me disculpe? No me quedó de otra”, platica entre lágrimas a la reportera.
Leonardo Arteaga Ramírez, otra de las personas que esperaban afuera de la agencia del MP, narra que a su hermano Gustavo, de 33 años, lo detuvieron en Bellas Artes. Se encontraban ahí, dice, en visita de turistas, porque ellos son de Monterrey, Nuevo León.
“De repente ya no vi a mi hermano, hasta que me avisó que lo tenían detenido en un camión de la policía. Me dijo que de repente lo habían cercado, junto con maestros de la UNAM y madres de familia. Agarraron parejo. A él lo detuvieron por traer la camiseta con la leyenda ‘Peña no es mi presidente’, por eso lo agarraron, (pero) no tenemos nada que ver con los movimientos”, subraya.
Según Leonardo, su hermano le contó que les dijeron que los iban a desnudar para revisarlos y que iba a estar preso al menos dos días.
Jaqueline Ramírez, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacalco de la UNAM, recibió dos golpes en la espinilla y camina con dificultad.
Ella cuenta que iban al evento convocado por Andrés Manuel López Obrador en el Ángel de la Independencia, “pero nos perdimos, y cuando estábamos cerca, la gente que asistió al mitin ya regresaba. En eso vimos que encapuchados empezaron a llegar y rompieron los vidrios de los bancos. Había elementos de tránsito que traen chaleco amarillo y corrieron, al rato llegaron los de Seguridad Pública y detuvieron a un muchacho que no tenía nada que ver con la revuelta. Una señora lo defendió y los policías la agredieron con las macanas y la tiraron al piso”.
Prosigue:
“Al ver esto, mi novio les dijo a los policías que la dejaran. En respuesta, lo agarraron y lo subieron detenido a una camioneta. A los que ocasionaron los disturbios los dejaron”.
Con lágrimas en los ojos, agrega:
“No les interesó si traías o no arma, si venías o no con capucha, así te agarraban y te llevaban, incluso a mí me golpearon porque yo no quería soltar a mi novio”.
Leticia Duarte denuncia la detención injusta de su hermano, Roberto Fabián Duarte García, de 38 años, quien “andaba en la Alameda y pasaba por ahí en el momento de los hechos”.
Según Leticia, su hermano Roberto “es un nini de 38 años que estaba buscando un oficio; es una persona depresiva que no toma decisiones propias para andar en esos disturbios”.
Indignada, relata la detención de su hermano: “Iba a cruzar la Alameda porque había visto en el periódico un empleo en un lugar cercano, y pues se dirigía hacia allá, entonces, cuando empezaron los disturbios en la calle Juárez, él corrió y tropezó. Al caer, los granaderos lo recogieron, le quitaron los zapatos y se lo llevaron”.
Lourdes Nieto, madre de Mariana Muñiz, cuenta que su hija fue a la protesta con su novio Sergio. “La detuvieron en Filomeno Mata. A mediodía le llamé porque vi lo que pasaba en las noticias. Me dijo que estaba cercada por granaderos, pero que estaban tranquilos. A la siguiente llamada me dijo que la Policía la había subido un camión”.
Añade:
“Esto es una injusticia. Ellos no hicieron nada. Si usaran toda esa fuerza contra los delincuentes, otra cosa sería”.
Martha Colmenares, madre de Carolina Gallegos, dice que sólo pudo ver a su hija “tres minutos a través de una mica y como 12 horas después de que me la detuvieron. Ella estudia Literatura y Arte Dramático. Estaba haciendo un performance en Filomeno Mata y 5 de Mayo, pero en el expediente dice que la detuvieron en la avenida Juárez. Ella no estaba ahí. Me habló asustada. No entiendo por qué la detuvieron. Era un grupo pacífico. Esto es lamentable”.
Mariana Muñiz Nieto, quien cursa el primer semestre de la licenciatura de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), también fue detenida en la calle Filomeno Mata y esquina 5 de Mayo, en el Centro Histórico de esta ciudad.
En una carta dirigida a Manuel Mondragón y Kalb, subsecretario de Planeación y Protección Institucional y encargado de Despacho de la Secretaría de Seguridad Pública, familiares y amigos de Mariana puntualizan:
“A las 12:20 del mediodía ya había sido rodeada por granaderos para su detención. Posteriormente es trasladada al Ministerio Público No.50 en donde llega a las 2:30 p.m. aproximadamente, y es registrada hasta las 9:00 de la noche.
“Sin embargo, como lo señala el abogado de Derechos Humanos, Jesús Robles Maloof, quien lleva el caso de la acusada, existen incongruencias en las declaraciones realizadas por los integrantes de Seguridad Pública que ejecutaron su detención, quienes afirman que Muñiz Nieto fue detenida a las 12:45 del día en la calle Balderas y a la 1:30 de la tarde aproximadamente, de ese mismo día, se encontraba haciendo disturbios sobre Eje 1 Norte. Dichas versiones resultan evidentemente inconsistentes, puesto que Mariana Muñiz Nieto no fue liberada en ningún momento durante su detención, situación que hace imposible el que ella pudiera encontrarse detenida y simultáneamente realizando ataques a la paz pública (cargo que se le imputa), mismos que en ningún momento realizó.
“Pedimos la pronta liberación de Mariana Muñiz Nieto, quien ha sido apresada injustamente por manifestarse de manera pacífica, y actualmente se encuentra recluida en el penal de Santa Martha Acatitla de la Ciudad de México”, se lee en la carta.
Este mediodía, los familiares presentaron un comunicado dirigido al “pueblo mexicano”, en el que informaron que los detenidos están acusados de “perturbación contra la paz pública”, un delito “equiparable con actos terroristas”, es decir, uno de los más graves que contempla el Código Penal y que es sancionado hasta con 30 años de cárcel y sin derecho a fianza.

Afloran denuncias por detenciones ilegales y abusos en disturbios

 

Detenciones arbitrarias en avenida Reforma. Foto: Octavio Gómez
Detenciones arbitrarias en avenida Reforma.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F. (apro).- A dos días de los violentos disturbios en esta ciudad en el contexto de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, comienzan a aflorar denuncias por detenciones ilegales y abusos policiacos durante los operativos efectuados en San Lázaro y el Centro Histórico.
De manera paralela, la Cámara Nacional de Comercio y Servicios Turísticos de la Ciudad de México emitió un primer reporte de daños por los actos vandálicos y calculó las pérdidas en al menos 28 millones de pesos.
Por separado, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, advirtió que la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJDF) “tendrá que hacer una investigación muy seria, muy profunda y tener claro qué motivó a estas personas” a actuar como lo hicieron el pasado sábado 1, particularmente en el primer cuadro de la ciudad, donde destruyeron parte del mobiliario urbano, saquearon negocios, rompieron vidrios de bancos y hoteles y pintarrajearon monumentos históricos, como el recién remozado Hemiciclo a Juárez que engalana la Alameda Central.
Ebrard desestimó versiones divulgadas por medios de comunicación, presuntamente extraídas de las averiguaciones, en las que se aseguraba que el GDF estaba enterado de que habría desmanes el sábado pasado.
Este lunes, en efecto, el diario Reforma publicó testimonios de integrantes de un grupo anarquista en los que confiesan que les pagaron 300 pesos por hacer disturbios y reventar la toma de posesión de Peña Nieto.
Al menos ocho integrantes de la Unión de la Juventud Revolucionaria México detenidos el sábado narraron a policías de investigación de la Procuraduría capitalina que fueron citados a las 7:00 horas en la estación del Metro San Lázaro, aunque se negaron a decir quiénes los contrataron.
Los radicales precisaron a los agentes que el objetivo era destruir lo que hallaran a su paso.
Y así lo hicieron: luego de partir de la estación del Metro hacia el recinto legislativo, prendieron fuego a la primera patrulla que hallaron, un vehículo de la PGJDF marcado con el número 3087, tras lo cual continuaron rompiendo vidrios y lanzando bombas molotov.
A menos de 48 horas de que deje el cargo como jefe de Gobierno, Ebrard informó que la víspera de este domingo el secretario de Gobierno, Héctor Serrano, se reunió con empresarios afectados por los actos vandálicos para explicarles que las áreas afectadas en la Alameda Central, recién remodelada, ya han sido reparadas.
Por su parte, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios Turísticos del Distrito Federal (Canaco-Servytur), Ricardo Navarro Benítez, informó que el monto por los destrozos a los establecimientos se cuantificó en 28 millones de pesos.
Agregó que por la violencia en el primer cuadro, los comerciantes dejaron de vender 950 millones de pesos, en tanto que en el área de San Lázaro el monto se estimó en 149 millones de pesos.
Sobre las quejas por abusos policiales, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal  (CDHDF), Luis González Plascencia, consideró que, a la luz de los testimonios recabados por los visitadores del organismo, el gobierno capitalino demostró “una vez más” que no está preparado para enfrentar situaciones como la ocurrida el sábado, pese a que “se sabía de la posibilidad de que hubiera disturbios, sobre todo en los alrededores de San Lázaro”. A su juicio, “nuevamente hubo titubeos”.
El ombdusman capitalino indicó que en estos momentos el personal a su cargo se encuentra procesando la información recabada por los visitadores, la mayor parte de ellos desplegados en las agencias del Ministerio Público en espera de que se deslinden responsabilidades entre las poco más 50 de personas que hasta este lunes aún permanecían detenidas.
“La Comisión condena todos los hechos violentos que se suscitaron, y pensamos también que la respuesta que toda autoridad debe tener es no caer en la venganza. Es importante que se dé un mensaje de justicia, de no impunidad, pero que no resulten inocentes incriminados”, afirmó González Plascencia tras señalar que el organismo está en espera de que los hospitalizados por las lesiones sean dados de alta para recabar quejas concretas.
Ana Lilia Cancino, una de las detenidas liberadas en el curso del día, denunció que fue objeto de abusos por parte de la Policía capitalina.
La joven fue detenida en Eje Central y relató que el día de los hechos caminaba por la acera cuando observó que dos de sus amigos eran llevados por granaderos a un camión en calidad de detenidos.
“Estaban subiendo a la gente (a los camiones de granaderos) cuando yo me acerqué, un policía me dijo: ‘¿qué ves, puta ¿quieres meterte?’ Y yo vi a mi novio y vi a mi amiga, y (el policía) me agarró del cabello”, recordó Cancino.
Durante la detención, aseguró la joven, sufrió vejaciones por parte de elementos de seguridad, aunque dijo que al llegar a la Agencia 50 siempre fueron respetados y tratados de manera amable.
“Me empezaron a pegar entre muchos, mientras me pegaban en medio de la calle me tocaron los senos y me agarraron la parte genital, enfrente de todos, había mucha gente, la gente sólo te tomaba fotos, nadie hacía nada”, relató después de reunirse con sus familiares.
Sobre los acontecimientos violentos tanto en el Distrito Federal como en Guadalajara, decenas de organizaciones civiles, 71 de ellas integradas a la Red de Organismos Civiles Todos los Derechos para Todas y Todos (Red TDT), se declararon “en alerta” por que no se criminalice la protesta social; y anunciaron que están documentando las denuncias por abusos policiacos.
En un comunicado informaron que están documentando los casos de Francisco Kuryk Kendall, Uriel Sandoval y Carlos Valdivia, quienes resultaron gravemente heridos en los actos de protesta de San Lázaro.
Destacaron que “existen otros casos de heridos graves, detenciones arbitrarias, así como de abusos contra manifestantes especialmente en la Ciudad de México y Guadalajara”, que están siendo documentados, y consideraron grave que el Gobierno capitalino haya determinado “fincarles (a los detenidos) cargos graves por el delito de ataques a la paz pública en pandilla, el cual puede alcanzar una pena de cinco hasta 30 años en prisión”.
Tras reconocer que de entre los manifestantes hubo quienes realizaron actos que pueden constituir delitos, recordaron que el procesamiento de los presuntos responsables debe ser tratado con apego a los derechos humanos “evitando valoraciones descontextualizadas que tiendan a criminalizar el derecho a la protesta social”.
Las organizaciones sociales resaltaron que también se registró un “uso desproporcionado de la fuerza por parte de agentes estatales”  y que  pudieron constatar “múltiples abusos en las detenciones de las y los manifestantes”, además de que varias personas resultaron “heridas por el arsenal de las fuerzas policiacas en los diferentes enfrentamientos para disolver y dispersar las manifestaciones”.
En el caso de los hechos ocurridos en Guadalajara, las organizaciones denunciaron 24 detenciones, así como 40 manifestantes que resultaron heridos, “incluso, algunos jóvenes fueron detenidos horas después de dispersada la manifestación”, y se detectó “la presencia de presuntos agentes encubiertos y elementos de seguridad privada de la Feria Internacional del Libro, quienes lanzaron piedras y botellas a los manifestantes con la finalidad de provocarlos”.
En el comunicado las organizaciones sociales demandaron a las autoridades de las ciudades de México y de Guadalajara garantizar el debido proceso de los detenidos, “evitando acciones que puedan atentar contra sus derechos, presentando a todas y todos públicamente, permitiendo el contacto con sus familiares y defensores para que puedan constatar el estado en el que se encuentran”, así como esclarecer “quiénes son los autores materiales e intelectuales de los hechos”.

Libres, 16 de 85 jóvenes arrestados en el operativo del 1º de diciembre

 
Confirman que los policías agarraron parejo, sólo porque pasaban en medio de los disturbios
A mi novio sí se lo llevarán al reclusorio, se lamentaba una mujer recién liberada
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Familiares y amigos de los jóvenes detenidos por los disturbios del sábado pasado en el centro de la ciudad permanecen en plantón afuera de la agencia 50 del Ministerio Público, ubicada en la colonia DoctoresFoto Alfredo Domínguez
Mirna Servín
 
Periódico La Jornada
Martes 4 de diciembre de 2012, p. 33
Los jóvenes liberados durante las primeras horas de ayer confirmaron que fueron detenidos mientras transitaban por calles del Centro Histórico, Eje Central y Avenida Reforma y Juárez, sólo por estar en medio del operativo.
Cuando vimos que todos corrían, tratamos de resguardarnos y fue a los que estábamos ahí viendo, a los que alcanzaron a detener, aseguró un estudiante del Colegio de Ciencias y Humanidades, quien junto con otros compañeros de escuela fue a marchar contra la imposición de Peña Nieto como presidente.
Otros detenidos, entre ellos quien dijo llamarse Manuel, aseguraron que ni siquiera eran participantes de las marchas.
Fui a comprar bolsas de plástico al Centro. No sabía que había manifestaciones, pero estábamos en una calle donde se metieron varios chavos encapuchados y, tras arrinconarnos, empezaron a pegarnos en la cara; nos sometieron y sin ninguna explicación nos metieron a las patrullas, a unas cuadras adelante de donde nos detuvieron, relata.
Sin embargo, los testimonios de abusos y vejaciones causaron diferentes reacciones. Lo único que deseaban hacer la mayoría de los padres que vieron salir sólo a 16, de un total de 85 detenidos, era abrazarlos. La indignación y zozobra de las horas anteriores, de pronto se convirtió en júbilo, sonrisas.
Fueron los otros, los cientos de padres, tías, abuelas y hermanos, los que consternados preguntaban por el resto de los aprehendidos, con muestras de enojo e indignación.
Se van a llevar a Juan Carlos al reclusorio, se lamentaba una mujer junto a su esposo, quien sostenía hojas fotocopiadas con los nombres de todos los consignados.
Desde el sábado en la noche, las instalaciones centrales de la procuraduría capitalina, ubicadas en la colonia Doctores, quedaron rodeadas de granaderos que resguardaban la presencia de familiares.
Tras las primeras 12 horas de espera, todos se organizaban para tener una defensa común, recopilaban fotos y videos que sirvieran como prueba de que en los desmanes no estaban sus hijos y sostenían por horas los teléfonos celulares pidiendo papeles de identificación, documentos escolares y laborales o cualquier cosa que les ayudara a mostrar que eran gente de bien.
El domingo por la noche, aunque hasta un grupo musical de jóvenes estaba en el plantón, el cansancio y desesperación ya habían invadido a la mayoría de los presentes. Habían dormido y comido en la calle con la esperanza de llevarse a su familiar a casa.
Durante la mañana, cuando una de las jóvenes detenidas salió de la Agencia Central de Investigación, dudaba en irse de ahí. “Yo iba con mi novio caminando sobre Paseo de la Reforma. Queríamos llegar a la plaza comercial cuando oímos el desmadre.
Nosotros nos asustamos, porque pensamos que iban a tocar piedras o golpes. Lo irónico es que fueron los policías que llegaron quienes nos tiraron al piso, nos jalaron del cabello y nos trataron como delincuentes. A mi novio sí se lo van a llevar al reclusorio, contó.

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