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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Copetelandia y sus dos años


2 DE SEPTIEMBRE DE 2014 
ANÁLISIS

Peña Nieto durante su Segundo Informe de Gobierno. Foto: Eduardo Miranda
Peña Nieto durante su Segundo Informe de Gobierno.
Foto: Eduardo Miranda
MÉXICO, D.F. (apro).- Copetelandia es un reino virtual creado en un pueblo lejano llamado Atlacomulco. Empezó a construirse cuando un tal Arturo Montiel cayó en desgracia, pero heredó el trono a un joven con ganas de salir de la provincia al gran mundo.
Una televisora muy ambiciosa, la misma que destronó a Montiel, le susurró al oído a este joven y le dijo: “Nosotros no sólo te salvaremos del escándalo de corrupción sino te llevaremos a la Presidencia de la República. Te haremos guapo, moderno y hasta estadista”.
Nada era gratis. A cambio de dejarse seducir, el joven ambicioso les dio carretadas de dinero y les abrió las puertas de su intimidad. En efecto, la televisora lo convirtió en la imagen más vista en todos lados. Gracias a esa popularidad construida con la espuma de los spots más caros del mundo, el joven convenció a sus amigos que refundarían el reino, lograrían grandes negocios, sacarían al PRI del pasmo –una fábula venida a menos– y lograrían atrapar a los opositores con dinero, palabras bonitas, intercambio de favores y posiciones privilegiadas en Copetelandia.
Lograron su cometido. Convirtieron a Palacio Nacional en un gran set televisivo. Transformaron a Los Pinos en un casting fotográfico permanente. Hicieron delselfie un estilo personal de gobernar: la fotografía de quien se ve a sí mismo y no mira a los demás. Transformaron al Poder Legislativo en la más espectacular fábrica de leyes al gusto del joven rey de Copetelandia. Enviaron virreyes y policías a aquellas entidades que miraron con recelo los delirios del joven convertido en monarca.
En menos de dos años Copetelandia se ha puesto en marcha. Se ve a sí misma. Se mueve intensamente, pero en el mundo virtual. Reúne a la República para autoproclamar su triunfo. Y graba sus aplausos, sus risas y algunos llantos que se cuelan entre los convidados al reino.
A dos años de iniciada Copetelandia tiene ya características puntuales. Algunas las podemos identificar:
1. En Copetelandia no existe el discurso político, sólo mantras de autoayuda: “Mover a México”, “Culminamos el ciclo reformador”, “México se atrevió a cambiar”, “Los cimientos de un nuevo México están puestos”, “Estamos movimiendo a México” y otras frases que se escuchan bonitas.
2. En Copetelandia sólo importa el porvenir, no el presente. La economía crecerá al 5% en algún momento, el empleo se generará por arte de carisma, el salario dará para todos cuando las grandes potencias vengan a invertir, tendremos uno de los aeropuertos más grandes del mundo en la década venidera, los hogares estarán conectados a la banda ancha, pero mientras les regalamos televisores digitales, etc.
3. En Copetelandia hay palabras prohibidas: corrupción, impunidad, burocratismo, ineficacia, desnacionalización, privatización, despojo, ecocidio, etc. A cambio, las hadas del reino sólo pronuncian cosas positivas. Nombrar es hacer.
4. En Copetelandia no existe el gabinete sino una gran Corte de aduladores. Los colaboradores reciben órdenes. Los consejeros reciben mantras. Los estrategas escriben spots. Los politólogos hacen guiones. Los comunicadores son publicistas. Los periodistas son propagandistas. Los encuestadores ahora son mal vistos. Los medios son cajas registradoras. Y los espejos especiales se colocan por todos lados para que el rey no vea su deterioro.
5. En Copetelandia no se problematiza, se ejecutan órdenes. Problematizar es demostrar vulnerabilidad. Dar órdenes es signo de fortaleza. Ordenan detener a los aliados de antes. Ordenan callar a los insumisos. Ordenan espiar a los revoltosos. Ordenan seducir a los críticos. Ordenan el desorden permanente.
Copetelandia es la fábula autocumplida. El problema es que afuera del reino, la economía no crece más de 2%, el país cayó en los índices de competitividad, las inversiones prometidas no llegan y la pobreza que se multiplica sólo ha aprendido una lección: leer el discurso del joven rey exactamente al revés.
Twitter: @JenaroVillamil

Esta vez, el espot fue en vivo: ‘‘México es otro, ya cambió’’

Se reditó en Palacio Nacional el ritual del Día del Presidente

Foto
El mandatario federal, al término de la lectura del segundo Informe de gobiernoFoto Cristina Rodríguez
Arturo Cano
 
Periódico La Jornada
Miércoles 3 de septiembre de 2014, p. 7
Érase un país que esperaba ansioso el ‘‘mensaje político’’ del Presidente de la República el día de su Informe. Tal discurso contenía, o así se esperaba, las claves del futuro inmediato y anuncios trascendentes que ameritaban ser reservados para la ocasión.
El mensaje del presidente Enrique Peña Nieto es una sorpresa: sin darnos cuenta, sin que lo sepan los 50 millones de pobres o los cientos de miles víctimas de la inseguridad y la violencia, México ya cambió, ya es otro.
El Ejecutivo afirma y aporta números que sus críticos pondrán en duda. Así es y así será. Alrededor del Informe presidencial, las fuerzas políticas se trenzan habitualmente en un desigual duelo de argumentos y cifras frente a los cuales el ciudadano debe ejercer un acto de fe. Si no fuera por la realidad del día a día, claro.
Los casi tres minutos de aplausos que reciben a Peña Nieto dejan claro que no todo es novedad: este sigue siendo el Día del Presidente. Hoy también lo es, claro, de sus invitados especiales e incluso de los vehículos de sus invitados especiales, que encuentran estacionamiento de lujo en la plancha del Zócalo, otrora espacio para la protesta y el festejo.
‘‘México está en movimiento’’, alarga el espot el Presidente y se lleva el aplauso número 21 de los 22 que coronan su comparecencia ya no frente al ‘‘honorable Congreso de la Unión’’, sino frente a las todopoderosas pantallas de la televisión.
Idílicas imágenes tipo Bilbatúa
El espot es en vivo. El Presidente habla, apoyado en dos teleprómters, y a sus espaldas, en dos pantallas gigantescas, se van sucediendo imágenes dignas de un documental de Demetrio Bilbatúa: hombres y mujeres trabajando, campos verdes, fábricas humeantes, carreteras perfectas, niños felices.
‘‘Por primera vez se lograba un gran acuerdo nacional que no surgía de la necesidad de enfrentar una emergencia o una crisis, sino de la voluntad compartida de transformar a México’’, dice Peña Nieto sobre el Pacto por México, y en las pantallas aparece el rostro sonriente del dirigente perredista Jesús Zambrano.
El remate de la pieza oratoria, de poco menos de una hora y media de duración, podría ser la envidia de cualquier manual de autoayuda. ‘‘Un mejor México está en nosotros’’, dice el oriundo de Atlacomulco, luego de dibujar –en uno de los raros pasajes que no echa campanas al vuelo– las dificultades para lograr las reformas.
Viene otro cambio necesario, dice Peña Nieto, quizá más difícil que cualquiera de los conquistados hasta ahora, para hacer posible la transformación completa. ‘‘Me refiero a un cambio de actitud, de mentalidad, a un cambio cultural’’, va cerrando el entrenador que anima al equipo y aplauden, sentados, uno al lado del otro, los líderes del magisterio y los petroleros, Juan Díaz de la Torre y Carlos Romero Deschamps, respectivamente.
El Presidente no se refiere a ninguno de los presentes por sus nombres. Como es su costumbre, sólo menciona sus cargos (la excepción es su esposa). Y fiel a esa costumbre saluda a quienes lo acompañaron en el estrado antes de arrancar su mensaje: ‘‘Valoro que dos representantes de la izquierda mexicana conduzcan los trabajos de ambas cámaras en el Congreso de la Unión. Su presencia en este acto republicano reafirma la vocación democrática, nuestra condición de madurez y de civilidad política, y de normalidad democrática’’. La sonrisa complacida de Luis Miguel Barbosa, presidente del Senado, completa el cuadro.
Barbosa y su par, el diputado Silvano Aureoles, se han cuidado de no sumarse al largo aplauso que recibe a Peña Nieto. Muy cerca de ellos, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, no dejó de batir palmas. El poder elige a sus interlocutores, dice el clásico. O a sus empleados, completan en las redes sociales los malquerientes del perredismo.
Hecho el pase que pone palomita a una parte de la izquierda, Peña va a sus prioridades. Presumir las ‘‘estructurales’’, claro, es la línea de flotación del discurso:
‘‘Reformar no es sencillo: reformar es pensar de manera distinta a como lo hemos hecho siempre; reformar implica tomar decisiones y asumir costos; reformar es romper ataduras, es sentar bases para un mejor futuro, reformar es atreverse a cambiar’’.
La suma de eslogans no impide que el mandatario atienda a los descreídos: ‘‘¿Qué sigue ahora? Lo que sigue es poner las reformas en acción. Esto es, lograr que los cambios a la Constitución y a las leyes se reflejen en beneficios concretos para toda la población’’.
El país ‘‘que se atrevió a cambiar”
La paradoja está a la vista. El Presidente que ‘‘mueve a México’’ no lo puede convencer.
El Presidente de la reforma educativa está reprobado. Su calificación demoscópica está debajo de los cinco puntos y su principal reforma, la energética, es rechazada por la mayoría de la población.
El Presidente que hace de la pantalla su espacio de diálogo republicano y democrático, el ‘‘producto de la televisión’’, para muchos opositores, no ha sabido comunicar las bondades de sus reformas ni tiene las riendas del país (esto último lo piensa 55 por ciento de los ciudadanos).
No por falta de empeño de Los Pinos. Contra lo que dicen organizaciones civiles e incluso cifras oficiales, el jefe del Ejecutivo ataca su segundo frente (la inseguridad y la violencia), con la afirmación de que se ha reducido la cifra de delitos.
Siguen la pobreza (el aporte sexenal: cambiar el nombre del programa Oportunidades a Prospera), la vivienda y la educación.
El ‘‘cálido y afectuoso’’ saludo al magisterio nacional no alcanza a los 35 mil docentes que también resultaron ‘‘idóneos’’ en la evaluación oficial, pero que no obtuvieron un puesto de trabajo porque sólo, informa Peña Nieto, se asignaron 14 mil 830 puestos.
El mensaje transcurre de la Fórmula 1 a la cultura (en ese orden estricto), de la política exterior a la reforma en telecomunicaciones, del nuevo aeropuerto a la ampliación del Metro, pero en muy pocos casos asoma algún obstáculo.
El obvio que es, además, bandera panista: ‘‘Estoy consciente de que la reforma hacendaria está demandando de los mexicanos un esfuerzo adicional… La obligación del gobierno de la República es asegurar que los recursos que los mexicanos aportan al Estado se inviertan con honestidad y transparencia, y en más obras y programas que sirvan a la gente’’. (Aplausos).
‘‘… sancionar a cualquiera que atente contra el patrimonio natural de los mexicanos’’ (en obvia referencia al derrame de la empresa de Germán Larrea. Más aplausos).
Palabras recurrentes
Si el contador de palabras no miente, las prioridades del gobierno de Enrique Peña Nieto quedan claras en su mensaje. La palabra ‘‘reforma’’ y sus variantes: 77 veces. Democracia, 8. Seguridad, 15. Corrupción, 1.
Llegada la hora del ‘‘Estado eficaz’’ que delineara como gobernador mexiquense, Peña Nieto ya no ofrece un futuro promisorio, sino una realidad tangible: ‘‘Hoy, México ya está en movimiento. Si algo nos tiene que quedar muy claro es que éste NO es el país de antes, este es el México que ya se atrevió a cambiar’’.
La salida de los invitados especiales es lenta. Desalojar el asta bandera lleva su tiempo. El dietista Miguel Ángel Mancera aprovecha para valorar que, en relación con la capital del país, el mensaje haya sido ‘‘muy nutrido’’.
Detrás de las vallas no hay nadie que increpe a los invitados. El lugar de los habituales gritones es ocupado por la mayor concentración de vehículos blindados en la historia nacional.
Qué bueno que ya cambiamos y no somos más lo que éramos.

lunes, 1 de septiembre de 2014

De corrupción e impunidad no se hablará en informe de EPN: Mesa MVS

Los analistas recuerdan que no se creó la Comisión Nacional contra la Corrupción, una promesa de campaña. Señalan que el caso de la Guardería ABC es un caso emblemático, que incluye a personajes impunes de la política.
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Lorenzo Meyer, Sergio Aguayo y Denise Dresser coincidieron en dos temas de los que no hablará el presidente Enrique Peña Nieto en su segundo informe de gobierno: corrupción e impunidad.
En entrevista para Noticias MVS primera emisión, señalaron que ambos temas fueron olvidados por la presente administración, pese a que están presentes en diferentes casos.
Meyer comentó que la Comisión Nacional contra la Corrupción fue una promesa de campaña, que ahora está “durmiendo el sueño de los injustos”.
Uno de los casos que está ligado a la corrupción y que no se ha resuelto es el de laGuardería ABC, del que este lunes se difundieron testimonios que apuntan a que el incendio fue provocado en una bodega contigua, donde querían quemar papeles comprometedores del gobierno de Sonora.
El historiador apuntó que hay muchas madejas de corrupción en el país, y este tema es el talón de Aquiles del sistema.
“No quisieron enfrentar el gran problema y no hay nada que se haya hecho en su contra”, sostuvo.
Incluso, refirió que el presidente Peña Nieto lo explica como un asunto cultural.
“El tema de la corrupción es de instituciones, son las que están fallando, cualquier corrupto se cuidaría muchísimo de hacerlo, pero si hay impunidad, lo que se está haciendo es prolongar esa cultura de la corrupción que no es otra cosa que debilidad institucional que favorece a unos y perjudica a la mayoría”, aseveró.
A su vez, Sergio Aguayo mencionó que todos los escándalos tienen algún enganche con un acto de corrupción, en el que participa cualquier partido.
Puso de ejemplo el hecho de que los diputados del PAN aún no dicen quién pagó pagó la fiesta en la que se les observó conviviendo con prostitutas.
“Una de las principales causas de inconformidad es la corrupción”, refirió sobre las recientes encuestas sobre la administración peñista.
“Presumirá reformas pero guardará silencio sobre la corrupción”, aseguró.
Ante ello, consideró que la vida pública mexicana flota sobre una laguna de corrupción.
Denise Dresser apuntó que tampoco se va a hablar de la impunidad en el informe de gobierno de Peña.
Sobre lo ocurrido en la Guardería ABC, indicó que no ha habido una investigación creíble y confiable de lo ocurrido.
Dresser enlistó una serie de personajes que estuvieron involucrados en los hechos y continúan en la política, como es el caso de Juan Molinar Horcasitas.
“No fueron tocados ni con el pétalo de una recriminación”, refirió sobre los políticos.
“Ojalá que hablara de eso, del país donde nunca pasa nada”, agregó.
Y lamentó que en el país no se ponga por encima la rendición de cuentas a la protección política.

martes, 26 de agosto de 2014

Cruento II Informe de Gobierno: 36 mil 718 ejecuciones en México


Estado de México, Guerrero, Chihuahua, Michoacán y Jalisco son los cinco estados con más homicidios intencionales, indica 'Zeta'.
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*Texto íntegro del Semanario ZETA
No puede Enrique Peña Nieto bajar la incidencia delictiva relacionada con homicidios tal como lo pregonó en campaña presidencial en 2012 y en sus primeros meses de gobierno, luego de 20 meses de administración y a propósito de su II Informe de Gobierno.
El Ejecutivo Federal inició su administración el 1 de diciembre de 2012 con la promesa de que “en un año” se empezarían a ver resultados de la supuesta estrategia contra el crimen organizado, la violencia e inseguridad y que por lo tanto habría una hipotética “disminución” en los delitos que más aquejan a los mexicanos como es el caso de los homicidios tanto dolosos como culposos.
Ante la ausencia de datos duros que respalden los dichos de Enrique Peña Nieto, su gobierno prefiere encabezar una cruzada mediática repitiendo la misma perorata aferrándose a la premisa “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad” (del alemán Joseph Goebbels basado en ruso Vladimir Lenin) que tanto les gusta a los propaganderos de los gobiernos totalitarios.
Tanto Enrique Peña Nieto como Miguel Ángel Osorio Chong, el Secretario de Gobernación, han comprado esa idea para repetirla hasta el cansancio en cuanto foro se presenten para borrar por decreto a los muertos que aparecen todos los días en las zonas urbanas y suburbanas del cementerio mexicano, desde colgados hasta decapitados, desenterrados de narcofosas o encajuelados, incinerados y desmembrados, despellejados o hasta con el tiro de gracia.
Cuando el Ejecutivo Federal acudió al Foro de Davos en enero de 2013 declaró que “ha habido una disminución real en el número de homicidios que se cometen en nuestro país, una disminución de prácticamente el 30 por ciento de homicidios vinculados al crimen organizado, lo cual nos resulta alentador”.
Y luego, de plano Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación, declaró el 29 de julio de 2014: “La violencia se ha reducido a su mínima expresión”.
Ésos han sido los relatos que los peñistas repiten en los días previos al II sangriento Informe de Gobierno.
EPN supera a Calderón
La administración de Enrique Peña Nieto es ya más cruenta que la gestión de su antecesor Felipe Calderón Hinojosa. Las estadísticas oficiales así lo confirman.
Para empezar, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), durante los primeros 20 meses de gobierno peñista, del 1 de diciembre de 2012 al 31 de julio de 2014 fueron registradas 57 mil 899 averiguaciones previas por homicidios doloso y culposo, mientras que en los primeros 20 meses de administración calderonista (del 1 de diciembre de 2006 al 31 de julio de 2008) la suma fue de 43 mil 694; es decir, el gobierno priísta supera al panista con 14 mil 205 homicidios tanto culposos como dolosos.
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo, durante los primeros 20 meses de gobierno peñista, en el rubro de homicidios dolosos se registraron 29 mil 417 averiguaciones previas; aunque en los primeros 20 meses de administración de Calderón se registraron 18 mil 451 en el mismo rubro del total de asesinatos intencionales.
Durante los últimos 20 meses del calderonato, el SNSP reportó oficialmente 37 mil 421 “averiguaciones previas” por homicidio doloso.
Tal como lo ha venido haciendo documentando en los últimos años, Semanario ZETA investigó la cantidad de homicidios dolosos en los primeros 20 meses de gobierno de Enrique Peña Nieto.
Recurriendo como metodología a la contraposición de la información recabada en las diversas fiscalías y procuradurías, registros hemerográficos o de asociaciones civiles, servicios periciales e institutos forenses locales, Semanario ZETA documentó que del 1 de diciembre de 2012 al 31 de julio de 2014 sucedieron en el país 36 mil 718 homicidios dolosos, cifra que a las “Ejecuciones”, “Enfrentamientos”, “Homicidios-Agresiones”, los homicidios dolosos producto del narcomenudeo y hasta los supuestos “crímenes pasionales” con arma de fuego de alto calibre o con el tiro de gracia; los datos duros evidentemente son superiores a las 29 mil 417 averiguaciones previas por el mismo concepto que reporta el SNSP en el mismo período.
INEGI ya no reporta total de asesinatos
Durante el sexenio de Felipe Calderón, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), registró puntualmente los homicidios dolosos en el país; no obstante, en la administración de Enrique Peña Nieto el Instituto reporta menos homicidios dolosos que las propias procuradurías y fiscalías de los estados.
Por ejemplo, el 23 de julio de 2014, en su boletín de prensa número 301/14, el INEGI reportó solo 22 mil 732 homicidios dolosos. El Instituto aclaró que se trata de “cifras preliminares con corte al 10 de julio del 2014, debido a que aún no concluyen los procesos de generación de la estadística”; pero el gobierno de Enrique Peña Nieto ya toma la estadística como definitiva para pregonar la supuesta disminución del 30 por ciento en asesinatos.
Recurriendo principalmente como fuente a diversas procuradurías y fiscales, instituciones forenses y ministerios públicos, Semanario ZETA documentó que en realidad en 2013 sucedieron en el país 23 mil 850 homicidios dolosos; es decir, el INEGI no informó de por lo menos mil 118 homicidios dolosos sucedidos en ese año.
Semanario ZETA investigó en cada una de las entidades federativas para detectar en cuáles las procuradurías y fiscalías registraban el total de homicidios dolosos, a diferencia de las estadísticas menores que reporta el INEGI; el resultado fue sorprendente: En el estado de Jalisco en 2013 sucedieron mil 584 homicidios dolosos y no mil 485 como reportó el INEGI el 23 de julio; en pocas palabras, el INEGI no consideró por lo menos 99 homicidios dolosos de ese año.
En Baja California, Semanario ZETA documentó con información del Consejo de Seguridad que en 2013 ocurrieron 865 asesinatos dolosos; mientras que el INEGI solo reportó 770; es decir, el Instituto no informó de por lo menos 95 homicidios dolosos en ese año. Incluso, el SNSP informó de 775 “averiguaciones previas” por homicidio doloso, es decir, más averiguaciones previas que asesinatos intencionales incluso cuando se sabe que una expediente puede tener hasta dos o más víctimas.
Otro ejemplo claro es Michoacán: Información derivada del gobierno estatal y registros hemerográficos reveló que en 2013 en ese estado acaecieron mil 415 muertes por homicidio doloso; pero el INEGI solo informó que sucedieron 916.
En el caso de Sinaloa, autoridades estatales reportaron mil 292 homicidios dolosos sucedidos en 2013 en esa entidad, en tanto que el INEGI solo informó de mil 200.
Y así, sistemáticamente, en el sexenio de Enrique Peña, el INEGI ya reporta menos homicidios dolosos que las procuradurías, fiscalías, ministerios públicos e instituciones forenses.
El sexenio de los accidentes
Mientras el gobierno de Enrique Peña Nieto continúa su campaña de “disminución en la incidencia delictiva”, “homicidios a la baja”, o como dice Osorio Chong que “la violencia se ha reducido a su mínima expresión”, y en tanto el INEGI ya no reporta el total de homicidios dolosos, a la par aumentan los “accidentes”.
Por ejemplo, en los primeros 20 meses de gobierno calderonista sucedieron 25 mil 243 averiguaciones previas por homicidio culposo, es decir accidentes; mientras que en los primeros 20 meses del gobierno peñista la suma ascendió a 28 mil 482; es decir Peña Nieto supera a Calderón Hinojosa con 3 mil 239 “accidentes”.
Incluso, en los últimos 20 meses de gobierno panista el SNSP informó sobre 26 mil 333 averiguaciones previas por homicidio culposo y, como ya se anotó, en los primeros 20 meses de administración priísta la cifra ascendió a 28 mil 482; es decir, en el periodo de 20 meses antes y 20 después del cambio de color en el gobierno federal, los accidentes aumentaron en 2 mil 149.
Los más violentos
Luego de una investigación minuciosa en cada una de las entidades federativas, ZETA documentó 36 mil 718 homicidios dolosos, en los primeros 20 meses de gobierno peñista, del 1 de diciembre de 2012 al 31 de julio de 2014.
El Estado de México, que gobierna el priísta Eruviel Ávila, es líder en cadáveres: Este Semanario documentó que la entidad gobernada por Enrique Peña Nieto entre 2005 y 2011registró 4 mil 876 homicidios dolosos en los primeros 20 meses de gobierno tricolor.
El segundo estado más violento es Guerrero, con 3 mil 301 homicidios dolosos; le sigue en tercer sitio el estado de Chihuahua con 3 mil 062 homicidios dolosos; después Michoacán con 2 mil 403 y en quinto escaño se ubica Jalisco con 2 mil 385.
Hay que considerar que la zona que incluye el Estado de México, Guerrero, Michoacán y Jalisco concentra 12 mil 965 homicidios dolosos, cantidad que representa el 35 por ciento del total de 36 mil 718.
Información recabada por este Semanario de las procuradurías y fiscalías estatales revela que Acapulco es la ciudad más violenta con mil 371 homicidios dolosos sucedidos en los primeros 20 meses de gobierno peñista; mientras que el segundo lugar es para el Distrito Federal con mil 267 en el mismo período.
El municipio de Tijuana, o la “ciudad modelo” tanto Calderón como de Peña, continúa en el tercer sitio con 897 homicidios dolosos cometidos en los primeros 20 meses de gobierno peñista; mientras que Ciudad Juárez se ubica como la cuarta ciudad más violenta con 779 homicidios dolosos en el mismo período y Ecatepec, Estado de México, los homicidios dolosos ascendieron a 769 en el mismo lapso.
Homicidios dolosos durante el gobierno de Enrique Peña Nieto
(Del 1 de diciembre de 2012 al 31 de julio de 2014)
NÚM.
ESTADO
TOTAL
1
Estado de México
4,876
2
Guerrero
3,301
3
Chihuahua
3,062
4
Michoacán
2,403
5
Jalisco
2,385
6
Sinaloa
2,050
7
Distrito Federal
1,649
8
Tamaulipas
1,636
9
Baja California
1,406
10
Nuevo León
1,333
11
Coahuila
1,199
12
Oaxaca
1,197
13
Veracruz
1,180
14
Guanajuato
1,180
15
Sonora
1,052
16
Morelos
1,002
17
Chiapas
866
18
Durango
782
19
Puebla
775
20
Zacatecas
556
21
San Luis Potosí
511
22
Tabasco
357
23
Quintana Roo
348
24
Nayarit
329
25
Colima
308
26
Hidalgo
305
27
Querétaro
175
28
Tlaxcala
145
29
Campeche
116
30
Baja California Sur
85
31
Yucatán
75
32
Aguascalientes
74
TOTAL
36,718

Ciudades y municipios más violentos en el sexenio de EPN
(Homicidios Dolosos del 1 de diciembre de 2012 al 31 de julio de 2014)
LUGAR
CIUDAD
CANTIDAD
1
Acapulco, Guerrero
1,371
2
Distrito Federal
1,267
3
Tijuana, Baja California
897
4
Ciudad Juárez, Chihuahua
779
5
Ecatepec, Estado de México
769
6
Culiacán, Sinaloa
751
7
Chihuahua, Chihuahua
549
8
Torreón, Coahuila
511
9
Monterrey, Nuevo León
458
10
Guadalajara, Jalisco
416
FUENTE: Procuradurías y fiscalías estatales

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