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lunes, 24 de septiembre de 2018

Integrante del GIEI gana sentencia por calumnia; pedirá a medios mexicanos aclaren “falsedades”

 ,en PROCESO
La exfiscal colombiana Ángela Buitrago. Foto: Eduardo Miranda
La exfiscal colombiana Ángela Buitrago. Foto: Eduardo Miranda

BOGOTÁ (apro).- La abogada colombiana Ángela María Buitrago, integrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que investigó el caso Ayotzinapa, pedirá esta semana a medios mexicanos que publicaron ataques contra ella que rectifiquen la “información falsa” que usaron para intentar desacreditarla.
Buitrago, quien ya se encuentra en México, aprovechará su estancia en el país para entregar a televisoras, diarios y estaciones radiales que la atacaron una sentencia por calumnia que ganó en Colombia en mayo pasado.
La doctora en derecho asegura que ese fallo le hace justicia por partida doble.
Por un lado, afirma, desacredita la campaña de desprestigio que desató en su contra la ultraderecha colombiana en 2010, cuando era fiscal y llevó a la cárcel a varios militares implicados en las desapariciones que ocurrieron tras la toma del Palacio de Justicia por parte de un comando de la guerrilla del M-19, en 1985.
Por otro, aunque el fallo no tiene efecto legal en México, le servirá para “exhibir las falsedades” que algunos medios mexicanos publicaron contra ella “para intentar desprestigiar la investigación del GIEI” sobre la desaparición de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa en septiembre de 2014.
El 28 de mayo anterior un juzgado penal de Bogotá condenó a 20 meses de prisión por los delitos de injuria y calumnia al ultraderechista bloguero colombiano Ricardo Puentes, quien acusó a Buitrago de prevaricato y de usar falsos testigos cuando ella era fiscal, en 2010.
La sentencia contra Puentes, que ya quedó en firme y no tiene posibilidades de ser apelada, sostiene que las afirmaciones que el bloguero hizo contra Buitrago “no se basan en pruebas o evidencias y, por consiguiente, son totalmente falsas”.
Buitrago afirma que algunas de las afirmaciones de Puentes fueron usadas para atacarla en medios mexicanos. Recuerda que, incluso, el bloguero fue entrevistado en la televisora MVS por el conductor Alejandro Cacho.
“Ahí repitió sus acusaciones contra mi persona, las mismas acusaciones que la justicia colombiana consideró falsas”, dice a Apro la abogada penalista.
Otros medios, asegura, “usaron los infundios” de Puentes para intentar desacreditar su labor de investigadora en el caso Ayotzinapa y la del resto de integrantes del GIEI.
Buitrago señala que llevará copias de la sentencia al diario La Razón, a Radio Fórmula, a la televisora MVS y a “algunos periodistas” cuyos reportes de la época en que ella estuvo en México ya revisó.
“Me interesa llevarles copia de la sentencia a todos los periodistas que participaron en la campaña contra el GIEI, sobre todo para que se den cuenta de que asumieron de manera ciega las mentiras que se dijeron acerca de las personas del grupo”, asegura.
Derecho de réplica
Buitrago, quien participará junto con los miembros del GIEI en una reunión con el futuro subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, dice que pedirá a los medios que la atacaron otorgarle el derecho de réplica y dar a conocer a su público que muchas de las acusaciones que le hicieron son calumniosas.
Las afirmaciones de Puentes fueron usadas por medios mexicanos para atacar a la abogada penalista luego de que el GIEI emitiera en México su primer informe sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Ese reporte refutó, por inconsistente, la investigación que había realizado hasta entonces la PGR y la “verdad histórica” con que esa dependencia intentó dar carpetazo al caso.
Además, planteó la importancia de entrevistar a los militares del Batallón 27 de Iguala que habían sido testigos directos y reportaron de manera pormenorizada en informes de inteligencia la violenta acción de contra los normalistas el 26 y el 27 de septiembre de 2014.
A partir de ese momento, el GIEI, y en especial Buitrago, fueron objetos de una dura campaña mediática que recogió las acusaciones de Puentes contra la abogada colombiana.
La sentencia contra Puentes obliga al bloguero, quien reside en Estados Unidos, a retractarse de las acusaciones infundadas que hizo contra la exfiscal.
También le ordenó eliminar de la página web de “Periodismo sin fronteras” una columna titulada “Se derrumba el muro de Berlín en la fiscalía”, en la que acusa a Buitrago de usar falsos testigos en el proceso que llevó hace una década militares acusados de crímenes atroces durante la retoma del Palacio de Justicia.
La columna de Puentes fue subida en México al portal del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, que dirige el abogado ultraconservador José Antonio Ortega, el más enconado crítico del GIEI desde que este grupo insistió en interrogar a los militares que presenciaron los ataques a los 43 normalistas de Ayotzinapa.
El futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador planea retomar las investigaciones del GIEI para encontrar la verdad de lo ocurrido con los estudiantes y hacer justicia.
De acuerdo con Buitrago, Ortega “fue un activo participante de una campaña coordinada desde altos niveles y orientada a desprestigiar la investigación que adelantábamos sobre la desaparición de los 43 muchachos”.
En esa campaña, asegura, “participaron La Razón y MVS; Ciro Gómez, de Radio Fórmula, y José Antonio Ortega desde su portal y con declaraciones en contra nuestra”.
Buitrago dice que, aunque la sentencia por injuria y calumnia que le otorga la razón no tiene un impacto jurídico en México “sí debe tener un efecto ético, moral y social que al menos haga reflexionar a los medios y periodistas que usaron afirmaciones falsas en mi contra”.
En una columna publicada el 6 de septiembre de 2010 en la página web de “Periodismo sin fronteras”, Puentes no sólo acusó a la exfiscal de cometer “prevaricato” (tomar decisiones arbitrarias o ilegales en el ejercicio de un cargo público) sino de hacer un “montaje” contra el coronel Luis Alfonso Plazas Vega.
El militar fue procesado junto con otros oficiales del Ejército por su responsabilidad en las desapariciones forzadas que se produjeron en el Palacio de Justicia de Colombia en noviembre de 1985, durante un operativo militar para retomar esa sede judicial que había sido asaltada por 35 guerrilleros del M-19.
Plazas Vega, quien fue comandante del operativo en que murieron 98 personas, fue sentenciado a 30 años de prisión como responsable de la desaparición del administrador de la cafetería de la sede judicial, Carlos Rodríguez, y de la guerrillera Irma Franco.
Ricardo Puentes acusó a Buitrago de estar dedicada “a vengar a los hampones de la guerrilla y el narcoterrorismo”. Esos mismos señalamientos los repitió en sus entrevistas con medios mexicanos.
Plazas Vega, quien este año se postuló sin éxito al Senado por el derechista partido Centro Democrático, del expresidente Álvaro Uribe, recobró la libertad en diciembre de 2015 por decisión de la Corte Suprema de Justicia, pero el fallo jamás mencionó que Buitrago fabricó pruebas en su contra.

jueves, 20 de septiembre de 2018

El 68 y los medios de comunicación: los gritos del silencio

Jenaro Villamil
La protesta de 1968 en Tlatelolco. Foto: Archivo Procesofoto
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La mañana del 3 de octubre las ocho columnas de los periódicos principales de la Ciudad de México retomaban así la matanza de horas antes en la Plaza de las Tres Culturas:
Excélsior.-“Recio combate al dispersar el ejército un mitin de huelguistas”.
El Universal: “Tlatelolco, campo de batalla”.
El Heraldo de México: “Sangriento encuentro en Tlatelolco”. “26 muertos y 71 heridos. Francotiradores dispararon contra el ejército: el general Toledo lesionado.
Novedades: “Balacera entre francotiradores y el ejército, en Ciudad Tlatelolco”.
El Día: “Muertos y heridos en grave choque con el ejército en Tlatelolco”.
El Sol de México: “Responden con violencia al cordial llamado del Estado. El gobierno abrió las puertas del diálogo”.
Como claramente se ve, las palabras “represión”, “matanza”, “ejecución” estaban ausentes de los titulares. El sometimiento de los medios impresos y más el de los electrónicos fue total, no sólo al día siguiente de la matanza del 2 de octubre sino durante toda la cobertura del Movimiento Estudiantil.
No había otra “línea” en las líneas ágata de los periódicos más que la dictada desde las oscuras oficinas de la Secretaría de Gobernación, encabezada por el instigador de la matanza, Luis Echeverría, o la sumisión absoluta al abogado de barandilla Gustavo Días Ordaz transformado en presidente de la República en los momentos más delicados de la nación.
Carlos Monsiváis, en su extraordinario ensayo-crónica El 68, La Tradición de la Resistencia resumió así la situación de un país de la unanimidad con el presidente de la República en los medios informativos:
“En 1968, al sistema informativo de los capitalinos lo norma la prensa (leída por la minoría significativa), la televisión (espacio de la mayoría crédula y distante) y el rumor, ocupado sobre todo en las alzas y las caídas de las fortunas políticas. El periodismo dominante es ‘totémico’, que apenas se lee pero se compra porque defiende las causas del lector. El anticomunismo es parte del sentimiento colectivo y el nacionalismo es todavía la ideología sentimental al uso”.
(Pp. 167-168).
Pequeñas “perlas” de protesta escandalizaron un absoluto divorcio de los periódicos ante la población: el cartón negro de Abel Quezada, con la pregunta “¿Por qué?” le valió una dura reprimenda del gobierno a Julio Scherer. director del Excélsior; la corbata negra, en señal de luto, de Jacobo Zabludovsky en la pantalla le valió una reprimenda del presidente Gustavo Díaz Ordaz.
Un poema de Rosario Castellanos, chiapaneca, priista y respetada fue apenas un destello de lucidez frente a una clase intelectual aplastada y controlada: “la Plaza amaneció barrida; los periódicos dieron como noticia principal el estado del tiempo”; el poeta Octavio Paz renunció a la embajada mexicana en la India, en medio de la indiferencia de los medios, siendo ésta la protesta más fuerte al interior del gobierno.
La indignación silenciada en los medios ante una matanza que excedió con mucho los 27 muertos oficiales (quizá 250 o más de 350, según los cálculos de los testigos) sólo es equiparable con el miedo a una represión más extendida. Sólo se puede contextualizar con la invisibilidad o la sanción en contra de eventos claves como la Marcha del Silencio del 13 de septiembre, la renuncia del rector Javier Barros Sierra el 23 de septiembre ante la ocupación militar de Ciudad Universitaria o la cobertura casi inexistente de los enfrentamientos y los muertos en el Instituto Politécnico Nacional.
Un tremendo silencio fue acrecentando la sospecha generalizada de una matanza de grandes dimensiones. Sólo la prensa extranjera retomó lo ocurrido como una matanza que cortó el vuelo del movimiento estudiantil mexicano, enlazado con el Mayo Francés del mismo año; las protestas por los derechos civiles en Estados Unidos; y lo ocurrido en Praga: la intervención rusa para frenar el intento de reforma del régimen comunista. El periódico británico The Guardian fue el primero en mencionar la cifra de 300 muertos, más decenas de heridos que llegaron a los hospitales capitalinos.
La periodista italiana Oriana Fallaci, presente el día de la matanza, escribió en la revista Look, el 12 de noviembre de 1968, el primer testimonio de una reportera que desmintió la versión oficial del ejército mexicano:
Después del anuncio, una chica de unos 17 o 18 años, con voz como de pajarito, dijo: ‘Quiero pedirles que permanezcan tranquilamente’. Todos aplaudieron. Luego, otro dijo: “Queremos enseñarle al gobierno que sabemos otras formas de lucha. El lunes, iniciaremos una huelga de hambre.
En ese momento, un helicóptero apareció sobre la plaza, bajando, bajando. Unos segundos después, lanzó dos luces verdes en medio de la multitud. Yo grité: ‘Muchachos, algo malo va a pasar. Ellos han lanzado luces’. Me contestaron: ‘Vamos, usted no está en Vietnam’. Pero yo repliqué: ‘En Vietnam, cuando un helicóptero arroja luces, es porque desean ubicar el sitio a bombardear.
No más de tres segundos después, escuchamos el fuerte ruido de carros militares acercándose y estacionándose bajo alrededor de los dos lados de la plaza. Los soldados saltaron con su ametralladora y abrieron fuego inmediatamente. No al aire, como para amedrentar, sino contra la gente. En seguida, nos dimos cuenta que en los balcones habían más soldados con ametralladora y pistolas automáticas. Habían estado ocultos. Me helé. Sócrates, el muchacho que tenía el micrófono, gritaba: “¡Compañeros, no corran, no se asusten. Es una provocación. Quieren atemorizar. No corran!”.
Las armas apagaron su voz. El volvió a gritar: “¡No corran!” y las armas volvieron a disparar. Había mujeres brincando por las escaleras y por las paredes con niños en sus brazos. Yo no tenía idea de a dónde ir y, de repente, escuché un fuerte ruido en las escaleras.
Estaban disparando y fuimos rodeados por policías vestidos de civil. Cada uno de ellos tenía un guante o un pañuelo blanco en su mano izquierda, para que pudieran reconocerse. Saltaron sobre los dirigentes estudiantiles y sobre mí. Uno me jaló los cabellos y me tiró contra la pared. Me golpeé la cabeza, me doblé y caí”.
El relato de Fallaci estremece aún. Fue una de las pocas crónicas periodísticas publicadas días después que rompió con la versión oficial. Líneas abajo, la periodista italiana relató que el tiroteo empezó a las 5:45 de la tarde. Ella fue herida cerca de una hora después. Y permaneció en Tlatlelolco hasta las 8:30 pm. Ella vino a cubrir Las Olimpiadas y se convirtió en una feroz crítica del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y le reclamó al gobierno italiano que retirara su delegación deportiva.
Fallaci no regresó a México. El Sol de México canceló los servicios de la United Press International (UPI) por la cobertura de su reportero Mike Hughes, quien llegó a mencionar la posibilidad de cancelar los Juegos Olímpicos.
Los ocho minutos del noticiario Excélsior
A pesar del férreo control gubernamental, hubo imágenes que no se pudieron evitar. El Excélsior era el responsable del Noticiero de Excélsior que se transmitía en la noche en el canal 2 del entonces Telesistema Mexicano (hasta 1972 se convertiría en Televisa).
Las imágenes eran una secuencia filmada desde el tercer piso del edificio Chihuahua, de Tlatelolco. La cámara estaba a ras del suelo y se veía a los líderes del Consejo Nacional de Huelga, tirados. Se escuchaban las ráfagas. El presentador afirmó que había ocurrido “algo muy grave, hubo un tiroteo”.
Monsiváis recordó en entrevista con Jesús Ramírez Cuevas que “después pasaron como ocho o 10 minutos al aire: se ve la gente tirada, se oyen los gritos, las quejas, los insultos, todos estaban tirados: el reportero que narraba y el camarógrafo. Nadie se levantaba. Luego se ve cuando entra un grupo civil y se lleva a los estudiantes, a los que se ve bajar las escaleras reptando en medio de la balacera. Ahí se interrumpe la transmisión”.
“Monsiváis propone una lectura: nada tuvo la contundencia de las imágenes de los jóvenes tirados en el piso. Ahí se ve a un movimiento pacífico pecho-tierra ante la conversión de la plaza en un campo de batalla. Esos minutos transmitidos por Excélsior fueron importantísimos. Era la prueba más contundente que no habían disparado los estudiantes ni habían resistido” (Masiosare, en La Jornada, 20 de octubre de 2002).
La revista Por qué, del periodista yucateco Mario Renato Menéndez fue la única que publicó un número con fotografías de jóvenes ejecutados, apilados en una barda. En su portada se leía: “La matanza. ¡Asesinos!. ¿Quién manda en México?”. La osadía le valió la cárcel a Menéndez, quien pasó algunos años en Lecumberri por órdenes de Luis Echeverría, entonces secretario de Gobernación.
Menéndez recordó en entrevista con El Mañana que fueron muchos periodistas quienes le dieron sus fotografías. “Todas esas fotografías estaba prohibido publicarlas. ¿Entonces qué pasa, qué ocurrió? Fotógrafos de los distintos medios se sintieron ofendidos y entraban a verme llorando, decían: ‘usted puede publicar, a nosotros nos prohibieron todo esto. Y yo estaba tan alterado también que eché para adelante todo” (El Mañana, 3 de octubre de 2015).
El 4 de octubre, a dos días de la matanza, se aprueba en la Cámara de Diputados un punto de acuerdo del PRI y del PARM que acusa a los estudiantes de ser “marionetas” y justifica la represión en respuesta al “clamor popular de que se mantuviera el orden público”. Incluso, el entonces diputado federal priista Víctor Manzanilla Schaffer, yucateco para mi desgracia, sentencia en la tribuna un silogismo memorable: “preferimos ver los tanques de nuestro ejército salvaguardando nuestras instituciones, que los tanques extranjeros cuidando sus intereses”. Por supuesto, fue la frase más destacada por los medios de comunicación.
La minoría de legisladores del PAN y del PPS, los dos extremos unidos en contra de la represión, rechazan el punto de acuerdo. El diputado panista Gerardo Medina les reprocha: “no hay diálogo, señores, porque las balas nunca han sido un instrumento de diálogo”.
La misma noche del 4 de octubre, Juan García Ponce, Nancy Cárdenas y Héctor Valdés llevan a Excélsior un manifiesto de protesta de la Asamblea de Artistas, Intelectuales y Escritores. Al salir, son detenidos por la policía judicial. Sólo la intervención del director del periódico Julio Scherer los libera horas después. Este manifiesto se convirtió en la primera descripción de lo que realmente sucedió en Tlatelolco:
“1.-El mitin, iniciado alrededor de las 17:30 horas, estaba desarrollándose en perfecto orden.
“2.-El primer orador estableció que después del acto, los asistentes debían retirarse de la Plaza, también ordenadamente.
“3.-No se hizo ningún disparo anterior a la intervención de la fuerza pública
“4.-El ejército no previno a los asistentes en forma alguna antes de la agresión.
“5.-La fuerza pública mantuvo un fuego intermitente.
“6.-La fuerza pública hizo detenciones masivas en forma ilegal.
“7.-Hasta el momento, hay un gran número de desaparecidos que fueron capturados en el lugar de los hechos por la fuerza pública, responsable de su seguridad.
“8.-Se allanó un gran número de hogares con lujo de violencia.
“9.-Ninguno de estos actos delictuosos puede ser justificado por las autoridades ni ha sido explicado legalmente”.
En Excélsior, el periodista José Alvarado publicó un artículo el 12 de octubre de 1968 con estos párrafos notables:
“Había belleza y luz en las almas de los muchachos muertos. Querían hacer de México morada de justicia y verdad: la libertad, el pan y el alfabeto para los oprimidos y olvidados. Un país libre de la miseria y el engaño.
“Y ahora son fisiologías interrumpidas dentro de pieles ultrajadas.
“Algún día habrá una lámpara votiva en memoria de todos ellos”.
El texto fue lo más osado. Sin embargo, “no hay reportajes de investigación, no es posible verificar el número de muertos, los funcionarios no conceden entrevistas, ocupados en pronunciamientos exterminadores”, recordó Carlos Monsiváis en el capítulo “La Prensa y los Poderes”, escrito para Tiempo de Saber, Prensa y Poder en México, en coautoría con Julio Scherer.
“Sólo a partir de 1971 se inicia, y no con rapidez, el conocimiento detallado de la matanza y del Movimiento Estudiantil, abordado en forma extraordinaria por el coro testimonial reunido por Elena Poniatowska en La Noche de Tlatelolco”, sentenció Monsiváis.
El libro de Poniatowska sigue siendo el más leído, vendido y referido para investigar lo ocurrido con el movimiento y con la matanza. Fue el primer material periodístico que rompió el cerco del silencio. Los gritos comenzaron a escucharse desde entonces, a pesar de la segunda matanza que fue el Jueves de Corpus, en el halconazo de 1971.
“La sangrienta conjura contra México” que señaló Gustavo Díaz Ordaz y que se reprodujo al infinito en las notas, artículos, reportajes, comentarios de aquellos años dejó una impronta que esperamos nunca vuelva a ocurrir: la mordaza autoimpuesta para callar la peor matanza de estudiantes en los últimos 50 años del país.
¿Qué le deben los medios mexicanos al 68?
Cincuenta años después, nos encontramos en las antípodas del 68 mexicano con todos sus contrastes. No podemos explicarnos la lenta, pero irreversible apertura de los periódicos mexicanos sin la herencia del 68. El golpe a Excélsior, ocho años después, fue también el mismo gesto represor de Luis Echeverría que dio la orden de correr a Julio Scherer y a su equipo, pero escondió la mano detrás de un supuesto conflicto de la cooperativa.
El “golpe a Excélsior” modificó para siempre el escenario de la prensa capitalina. Surgió el Unomasuno, nació la revista Proceso, considerada heredera de una tradición en contra de la censura diazordacista y echeverrista. En los años ochenta nació La Jornada, en medio de una trepidante batalla por informar más allá de la versión oficial frente a los sismos de 1985, cuyo epicentro trágico también se localizó en Tlatelolco.
La televisión y la radio mexicanas tardaron mucho más en cambiar. Ha sido muy lenta la apertura en los medios masivos mexicanos y muchos los intereses que se agolpan en torno al consenso de la derecha mediática frente a la represión del 68.
En 1969 el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz “castigó” a los concesionarios con un impuesto en especie, el 12.55 de los tiempos oficiales que, en realidad, fue un acuerdo de mutua conveniencia para el gobierno y para la cúpula empresarial de la radio y la televisión, a cambio de una sumisión al presidente en turno.
“Soldados del presidente”. Así describió Emilio Azcárraga Milmo, El Tigre, el mantra de los concesionarios frente al régimen que llegará a su fin el próximo 1 de diciembre.
La libertad de expresión y el derecho a la información, batallas que nacieron en paralelo con el Movimiento del 68, aún tienen nuevas plazas de Tlatelolco y nuevas marchas del silencio que defender y que cubrir. Nunca la libertad de expresión puede ser completa ni el derecho a la información es una causa plena, menos en un sistema que ha decidido sembrar la ignorancia a través de los medios masivos y una generación de jóvenes y adultos que se rebelaron en las redes sociales, pero que aún no encuentran espacios reales de deliberación, de diálogo y encuentro, y no meros desfogues de la ira o del malestar frente al derrumbe de una clase política.
El principal desafío que nos deja el Movimiento del 68 para los periodistas que nacimos después de Tlatelolco y vivimos el ciclo histórico de la próxima transformación es enorme: la historia no se repite de manera exacta, pero las conductas represivas de los poderes y la violencia contra el disidente, el libertario, el rebelde es una constante en una cultura política tan arraigada en el autoritarismo. Para ser jóvenes permanentes que acudimos a nuestra plaza simbólica de las Tres Culturas simplemente debemos tener presente que la mejor tradición que nos deja el 68 no es la del victimismo sino la tradición de la resistencia y de la búsqueda de la verdad.

jueves, 28 de diciembre de 2017

NYT y la prensa oficialista: Grupo Imagen, La Razón, Excélsior…

SinEmbargo

+ Gobierno de Peña y la censura financiada
+ “No te pago para criticarme”
A esas vocerías oficialistas, a esa penosa conducta periodística, se refiere The New York Times. Foto: Presidencia/Cuartoscuro

El reportaje de The New York Times – bajo el cabezal: “Con su enorme presupuesto de publicidad, el gobierno mexicano controla los medios de comunicación”-, desnuda y exhibe dos asuntos vergonzantes: la manera como el gobierno de Peña Nieto controla y censura la información en México, y la complicidad otorgada por algunos (subrayo algunos) dueños de medios, directivos y periodistas – no todos, por fortuna-, que forman parte de esa alianza y que censuran temas incómodos o contrarios hacia el gobierno, reprimiendo a periodistas críticos y alquilando su pluma no sólo para defender al PRI, sino también, para atacar a sus opositores.
La prensa vendida, pues.
Esa prensa oficialista beneficiada que incluye, de acuerdo al revelador reportaje de Azam Ahmed en NYT, una inversión por…¡2 mil millones de dólares durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, destinado a publicidad en medios! El despilfarro más alto en la historia. Y Ahmed retoma y actualiza un viejo lema del gobierno hacia los medios: “No te pago para criticarme”.
Obligado, leer el reportaje de NYT.
Y obligado para periodistas mexicanos, también, contribuir a denunciar la censura mediática que impera en México. ¿Cómo? Exhibiendo algunos casos concretos de cómo opera, de manera interna, esa censura en medios para favorecer a gobiernos y a políticos, la forma como se justifica, y cómo se amenaza inclusive a diarios críticos que no aceptan condiciones de priistas en su línea editorial, con nombres y apellidos.
En esta columna, algunos casos:
GRUPO IMAGEN
Resultado de imagen para ciro gómez leyva y páramo
Mensajes vía Whats App enviados a sus conductores de televisión y radio para ordenarles qué temas deben ser censurados en sus noticieros. Fueron emitidos por Jorge Basurto, asistente del director de Noticias y Contenidos de Grupo Imagen Multimedia (GIMM), Ignacio Anaya Cooley, en octubre pasado, y entregados a esta columna:
“Hola, nos ayudan con estos temas que nos están encargando por favor….
“No subamos cosas negativas sobre Graco, Gali y Raúl Cervantes por favor. El tema de Gamboa y el helicóptero no nos vamos a subir.
“También nos piden que no nos subamos a este tema por favor…(y anexa una información publicada en SinEmbargoMX el 17 de octubre, bajo el título “Secta llamada NXIVM marca a mujeres con hierros calientes; en México, hijo de Salinas es miembro).
Así opera la censura de temas en Grupo Imagen.
“Juntos somos libres”, es su eslogan.
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LA RAZÓN.
 Un columnista se reunió con un alto directivo del diario La Razón de México. Al abordar el tema de la línea editorial, lo primero que se le dijo, fue:
-Para que seamos claros: este periódico sobrevive gracias a que el ochenta por ciento de su publicidad es del gobierno federal, y un quince por ciento más proviene del gobierno del Estado de México. ¿Estamos?
Nada qué agregar.
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EXCÉLSIOR.
 Tamaulipas ardía. El crimen organizado mandaba y masacraba. Gobiernos ausentes. La población civil era asesinada.
Como columnista de Excélsior, escribí del tema Tamaulipas de frente, sustentado, en mis Archivos del poder. Lorena Rivera, editora de opinión, me avisó que la columna no se publicaría “por órdenes del ingeniero Rivera (Ernesto Rivera, director del periódico)”.
Al término de una comida colectiva, platiqué con Pascal Beltrán del Río, director editorial de Excélsior:
  • Lo de Tamaulipas es muy grave, Pascal. La situación está cada vez peor. Pero en el diario no quieren que se escriba de ello. ¿Puedes hablar tú con ellos, y hacerles entender la gravedad del conflicto?
  • Yo lo veo, no te preocupes-, respondió Beltrán del Río.
Jamás hubo respuesta. El tema siguió censurado en Excélsior.
Con el tiempo, Pascal Beltrán del Río mostró otro rostro de la censura en el periodismo mexicano: mediante su columna “Chalchihuapan, los hechos”, del 24 de julio de 2014, se convirtió en portavoz del gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, al abordar el conflicto en San Bernardino Chalchihuapan, donde resultó muerto el niño José Luis Tehuatlie por proyectiles usados por policías poblanos, según dictaminó finalmente la CNDH.
Pascal – según reveló el periodista poblano Arturo Rueda-, utilizó “datos de una presentación elaborada por el gobierno morenovallista para deslindarse de los hechos sangrientos ocurridos en Chalchihuapan y los presentó como una `investigación propia` en su columna “Bitácora del Director”. (A mayor detalle, ver el libro El Derrumbe. Martín Moreno. Capítulo “Los aliados de Peña Nieto”. Pags.130, 131, 132,133, 134 y 135).
A esas vocerías oficialistas, a esa penosa conducta periodística, se refiere The New York Times cuando cita, en el reportaje de Azam Ahmed:
“Algunos secretarios de prensa del gobierno, les exigen abiertamente una cobertura positiva antes de firmar un contrato publicitario.
“El resultado es un panorama mediático en el que los funcionarios federales y estatales dictan las noticias de forma rutinaria, exigiéndole a los medios qué es lo que deberían y lo que no deberían informar…”
En el reportaje de NYT, se cita textual:
“Tanto La Jornada como Grupo Imagen, empresa matriz de Excélsior, no respondieron a las repetidas solicitudes de entrevistas para este trabajo”.
*****
“La mayoría de los medios mexicanos han dependido de la publicidad pública durante tanto tiempo que no sobrevivirían sin los aportes del gobierno, lo que otorga a los funcionarios una gran influencia para presionar sobre la cobertura de ciertas noticias y dejar a un lado otras informaciones…”, es otro pasaje del reportaje aparecido en NYT.
¿A qué se refiere el diario neoyorkino?
Damos otro ejemplo incluido, igualmente, en mi libro El Derrumbe (Pg.121):
-Les voy a romper la madre…
Así amenazó Luis Videgaray, brazo derecho de Enrique Peña Nieto, el amigo más cercano al presidente, el secretario de Hacienda, a directivos del periódico Reforma, un diario crítico hacia el poder político, incluido, por supuesto, el grupo hoy gobernante en México.
-Pues esta plática terminará antes de lo previsto-, fue la respuesta a Videgaray.
Tras la amenaza, Grupo Reforma puso un tope al ingreso de publicidad gubernamental en sus páginas, como medida precautoria, tras la fuerte advertencia del alto funcionario del gobierno peñista.
Así se maneja el Grupo Toluca.
Así se maneja Videgaray, el principal aliado del Presidente Peña Nieto.
*****
El PRI, desde siempre, ha utilizado el dinero público para pagar publicidad en medios, comprando así a dueños, directivos, editores y periodistas carentes de ética, ejercer la censura y controlar la información. No es nuevo.
Sin embargo, el enquistamiento del PRI más corrupto, nocivo y antidemocrático: el mexiquense, terminó por conformar la censura en una política de Estado.
Ni más ni menos.
ABRAZO DE AÑO NUEVO. Aunque los signos son más que preocupantes, a los lectores de esta columna y a mis compañeros en SinEmbargoMX, les deseo un 2018 próspero y saludable.
TW: @_martinmoreno
FB / Martín Moreno

lunes, 16 de octubre de 2017

Imagen Televisión recibió 333 millones del Gobierno de EPN en su primer año de transmisiones

El presidente Enrique Peña Nieto en entrevista en agosto pasado con Ciro Gómez Leyva, titular del noticiero estelar de Imagen Televisión.
BuzzFeed News México
Durante su primer año de transmisiones, Imagen Televisión recibió al menos 333 millones 557 mil pesos por publicidad del Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, lo que coloca a esta cadena entre los medios más favorecidos para recibir dinero público.
La tercera cadena de televisión nacional fue lanzada al aire el 17 de octubre del año pasado y es propiedad de los empresarios Olegario Vázquez Raña y Olegario Vázquez Aldir, padre e hijo respectivamente.
El noticiero estelar de Imagen Televisión lo conduce el periodista Ciro Gómez Leyva.
BuzzFeed News México obtuvo el monto a través de solicitudes de transparencia y de la consulta de información pública del Gobierno federal.
Publicidad lanzada por Imagen Televisión en 2016 por el inicio de transmisiones.
Grupo Imagen
Publicidad lanzada por Imagen Televisión en 2016 por el inicio de transmisiones.
Entre 2016 y 2017, Imagen Televisión ha recibido dinero público de Lotería Nacional, Pronósticos Deportivos, el IMSS, Banobras, el ISSSTE, el Ejército, la SCT, la SEP, Salud, la SEMARNAT, la CFE, Economía, y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU).
La entrega de recursos a Imagen Televisión ha ocurrido a pesar de que el Gobierno federal cuenta con tiempos oficiales gratuitos en TV para difundir sus campañas informativas.

Los 333 millones que ha recibido Imagen Televisión se han repartido así entre 2016 y 2017.

Rafael Cabrera/BuzzFeed News México

Quienes pagaron más

La Lotería Nacional ha sido el organismo público que más dinero ha dado a Imagen Televisión. Tan sólo este año, le entregó 95 millones de pesos por concepto de spots.
Los Pronósticos Deportivos, dedicado también a los juegos y sorteos, fue la segunda entidad pública en dar más dinero a la tercera cadena de televisión: 79.9 millones.
Lotería Nacional/Rafael Cabrera
La SEP, encabezada por Aurelio Nuño, ha pagado por anuncios para promover el nuevo modelo educativo.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) pagó en 2016 y 2017 por anunciarse en el programa Sale el Sol, su versión de revista matutina de los shows Hoy, de Televisa, o Venga la alegría, de TV Azteca.

Cuánto ha pagado cada dependencia a Imagen Televisión.

Rafael Cabrera/BuzzFeed News México

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Para Justine Dupuy, coordinadora del programa de Combate a la Corrupción en la organización Fundar, no hay duda que hay graves implicaciones porque el canal reciba tal cantidad dinero durante su primer año de transmisiones.
Por los 333 millones que ha recibido, explicó Dupuy, Imagen Televisión fácilmente se coloca entre los diez medios más beneficiados por el gobierno de Peña Nieto. Cada año, la organización Fundar publica un informe sobre cómo se reparte el dinero a los medios.
"Que un nuevo medio reciba tanto dinero por publicidad oficial puede hacer dudar de su independencia y capacidad de crítica".
La revista matutina Sale el Sol es uno de los programes principales de Imagen Televisión.
Sale el Sol/Imagen Televisión / Via youtube.com
La revista matutina Sale el Sol es uno de los programes principales de Imagen Televisión.
Pero la tercera cadena de TV es sólo ejemplo de un problema más profundo, de acuerdo con Dupuy:
"El problema no es solamente Imagen Televisión sino el uso de la publicidad oficial en el país".
En 2012, antes de que tomara protesta como presidente, Peña Nieto prometió una iniciativa de ley para regular la publicidad oficial por primera vez. Cinco años después, esto no ha ocurrido pues la propuesta ni siquiera se presentó ante el Congreso.
"La falta de rendición de cuentas hace posible que estos montos millonarias de dinero público sean asignado de manera discrecional a los medios de comunicación y afecten de manera negativa a la libertad de expresión y al derecho a saber en México", dijo Dupuy.

Peña Nieto en su quinto informe, en septiembre pasado.

Carlos Jasso / Reuters

Un poco de historia

Durante más de dos décadas, en México sólo existieron dos cadenas nacionales de TV: Televisa y TV Azteca.
Sin embargo, una vez que Enrique Peña Nieto llegó al poder, impulsó una reforma en materia de telecomunicaciones para crear dos cadenas más de televisión.
Sólo se concretó el lanzamiento de una cadena, Imagen Televisión, la cual es propiedad de las familias Vázquez Raña y Vázquez Aldir.
Estas familias son dueñas también del diario Excélsior, la radiodifusora Grupo Imagen, los Hospitales Angeles, la cadena de hoteles Camino Real, constructoras y quienes tienen la licencia en México del Huffington Post.

Ciudad Imagen, sede de la tercera cadena.

El consorcio Vázquez Raña agrupó sus medios en Ciudad Imagen, en avenida Universidad, en una vieja tienda de muebles Hermanos Vázquez. La construcción generó polémica entre los vecinos porque se autorizó un helipuerto.
@Adriana50s
El consorcio Vázquez Raña agrupó sus medios en Ciudad Imagen, en avenida Universidad, en una vieja tienda de muebles Hermanos Vázquez. La construcción generó polémica entre los vecinos porque se autorizó un helipuerto.
Al inicio de sus transmisiones, Imagen Televisión anunció que tenía 40 zonas de cobertura en el país y un público potencial de hasta 70 millones de personas. Además, planeaba ampliarse pero esta información no ha sido actualizada.
Desde la semana pasada, BuzzFeed News México envió un cuestionario a Imagen Televisión sobre diversos puntos que toca este artículo, pero no hubo respuesta.
El 17 de octubre de 2016, en su primer día de transmisiones, Ciro Gómez Leyva dijo en su noticiero:
"Nuestra oferta es simple: trataremos de hacer buen periodismo y trataremos de hacer buena television para una sociedad cada vez más educada, crítica, que debate, evoluciona y anhela en convertir a México en un país próspero, con libertades, con oportunidades, con justicia".
Por ahora, su periodismo ha ido acompañado de millones de pesos por parte del Gobierno.

Así inició el noticiero de Ciro Gómez Leyva el 17 de octubre de 2016.

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