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jueves, 16 de julio de 2020

¿Por qué México es un país enfermo?

Aurora Eloisa Pedroche y Luz María Arrieta.
Comunicación.


El origen de la problemática.
La comida chatarra no es culpable de la obesidad infantil: Córdova ...
"La comida chatarra no es la causa de la obesidad infantil en México": Córdova Villalobos.
Secretario de salud de Vicente Fox. 



¿Por qué los mexicanos somos una población más vulnerable ante las complicaciones y la alta mortalidad ante el COVID-19?


Al día de hoy México se enfrenta a la pandemia de COVID-19 padeciendo ya de una atroz epidemia de obesidad y diabetes. 

Asociadas a la obesidad y la diabetes, la hipertensión y las enfermedades del corazón son los principales factores de riesgo para el incremento de complicaciones y muerte por COVID-19. 

Es por esta razón que el 70% de las muertes por COVID-19 corresponden a  personas que padecían enfermedades generadas por la mala alimentación. 


Con base en datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2019, el sobrepeso y la obesidad afectan al 33% de la población infantil y al 72.5% de la población adulta, siendo estos niveles de los más altos a nivel mundial. 


La pandemia del COVID 19 en México agrava la situación de la salud pública al combinarse con las epidemias de obesidad y diabetes ya que éstas, por sí mismas, son  de las principales causas de muerte en el país. 
Profesionales de la salud asisten a un paciente

Con base en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha estimado una tasa de letalidad por COVID-19 de entre 4 y 5% a nivel mundial, mientras que la población en México,  se muestra  más vulnerable debido a la alta prevalencia de las enfermedades   crónicas ya mencionadas. 

La evidencia clínica demuestra que el sobrepeso, la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2, son factores que incrementan el riesgo de presentar COVID-19 en su forma grave. 

La obesidad tiene un impacto negativo en la función pulmonar incrementando la dificultad ventilatoria.

 La pérdida de peso en la población en general, a través de la adopción de hábitos saludables, reducirá el impacto negativo del COVID-19 sobre la función y mecánica pulmonar, disminuyendo el riesgo de presentar neumonía grave y aumento de la mortalidad en pacientes con obesidad.


La OPS alertó sobre el sobre el riesgo que significaba para México la existencia de epidemias intensas consecuencia de los malos hábitos alimenticios y estimó una letalidad del 9.0% causada por COVID19. Sin embargo, al día de hoy y de acuerdo a los datos emitidos por la Universidad de John Hopkins (julio, 2020), la tasa de  letalidad en México, ya asciende al 11.7%.
Adiós vaqueros! Osito Bimbo, Tigre Toño y Chester Cheetos se van ...

Pese a que desde el año 2016 se decretaron como “emergencia epidemiológica” a la
obesidad y la diabetes, nada ha cambiado ya que los gobiernos anteriores omitieron atender las causas de este mal por lo que ha ido creciendo.

Esta condición es más grave en la población de menores ingresos, particularmente en comunidades  rurales e indígenas donde enfermedades como la diabetes casi no existía, hasta la llegada de la comida chatarra y las bebidas azucaradas. 

Un estudio realizado en el año 2015, por la Organización Panamericana de la Salud, colocó a México como el mayor consumidor de alimentos ultraprocesados en América Latina y el cuarto en todo el mundo. Y esto no ha cambiado al día de hoy, pero se hacen esfuerzos por cambiarla.

En marzo del 2020, al inicio de la pandemia en México, la "Alianza por la Salud Alimentaria“ se anticipó y predijo de manera muy acertada, que la mayoría de las muertes que ocurrirían en México durante esta epidemia, estarían asociadas con el grave problema de la obesidad y la diabetes generado en gran parte, por no haber aplicado oportunamente una normatividad adecuada al etiquetado de los alimentos chatarra.

Esta debió  haberse implementado hace diez años pero las presiones de la industria de alimentos lograron que esto no se realizara.

La mercadotecnia ha jugado un papel preponderante en la epidemia de obesidad y diabetes en México.  Por la influencia de ella, se han modificado las preferencias de consumo de alimentos no saludables sobre todo entre los niños. Los gobiernos anteriores no han regulado de manera adecuada, sino al contrario, han permitido que se publiciten los alimentos chatarra en los horarios con más audiencia infantil, así como la publicidad en internet, en redes sociales, en puntos de venta, en espacios exteriores, en medios impresos y hasta en el interior de las escuelas. 

En realidad no ha habido regulación alguna y sólo se ha beneficiados a los dueños de las grandes compañías.

Se han invertido recursos públicos en supuestas acciones de regulación alimentaria  que han sido sólo de papel,  ya que detrás de ellas siempre ha estado la industria de alimentos y bebidas, misma que ha controlado los diversos niveles de gobierno para evitar, por ejemplo, la aplicación de la Norma de etiquetado. 



Siempre se ha favorecido un entorno que promueve la obesidad (obesigénico), que beneficia a la fabricación de alimentos ultra procesados, que además los pone al alcance de la mano del consumidor carentes de información nutrimental o con información poco adecuada, confusa y hasta engañosa (etiquetado).

Pero el engaño no solo está en los etiquetados poco claros y mal intencionados.

Lamentablemente los supermercados están invadidos por alimentos funcionales que,   incorporando ciertos elementos, ofrecen una "solución" para subsanar las deficiencias  nutricionales de nuestro organismo y evitar ciertas enfermedades, más allá de su valor nutricional u organoléptico, que nos prometen mejorar nuestra flora bacteriana, nuestro tracto intestinal, bajarnos el colesterol, mejorar nuestra salud,  todos ellos avalados por supuestos estudios científicos. Un engaño más de la industria de alimentos protegida por los gobiernos neoliberales

A través de la mercadotecnia, algunas empresas de alimentos aprovechándose de la  preocupación de la gente por llevar una correcta alimentación, inducen el consumo de ciertos productos como los bio (ecológicos), orgánicos o de un supuesto origen natural. ¿Cuántos de estos alimentos son fraude y se dejan proliferar?, ¿por qué se permitió en gobiernos anteriores, que un alimento sea sostenible únicamente por tener el sello de agricultura ecológica u orgánica o de origen natural?

El gobierno de la 4ta Transformación, desde su inicio ha estado muy preocupado por esta situación. De hecho ha planteado medidas importantes para, por ejemplo, promover el deporte en las escuelas, la alimentación sana; ha creado el INSABI para llevar la atención médica a toda la población.

Igualmente, desde el inicio del gobierno de la 4ta transformación a través de la Secretaría de Salud, se ha luchado para establecer medidas como los impuestos y la regulación de su
publicidad, con el fin de lograr el objetivo final que es desincentivar el consumo de 
productos que no promueven la salud, a través de etiquetados ciertos y de fácil compresión  para toda la población. 

Sin embargo y en contra de la salud de los mexicanos, los grandes corporativos de alimentos, se han opuesto a toda regulación.
Saturados 55 hospitales en CDMX y Edomex

Se necesita legislar para garantizar  que las nuevas políticas  instrumentadas permanezcan y se articulen los diferentes elementos. Esto quiere decir que no sólo se debe legislar en cuestión de salud, sino también de nutrición, educación, medidas fiscales, publicidad y comunicación.

Se debe regular la publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a la infancia. Se debe fortalecer un ambiente escolar sano, regulando la oferta de alimentos y bebidas no saludables así como la promoción de la actividad física, fuera y dentro de las escuelas.

Y vale mucho la pena preguntarnos : ¿quiénes son los principales interesados de que la situación no cambie?

Las grandes empresas de alimentos y bebidas que tienen capturados muchos sectores, no sólo a sus consumidores, sino también a sus proveedores que son agricultores a los que les compran sus productos a precios bajísimos, con prácticas de acaparamiento. 

Empresas que roban el agua a las comunidades vecinas a sus plantas industriales, en las que laboran obreros en empleos de muy baja calidad.

Empresas que han desarrollado un sistema altamente eficiente de distribución que les permite llegar con su veneno hasta los lugares más recónditos del país.

Por si fuera poco, a estas empresas no sólo se les condonaban los impuestos, sino hasta llegaban a devolvérselos.



REFERENCIAS


Alianza por la Salud Alimentaria. México se enfrenta a pandemia de COVID-19 en medio de la epidemia de obesidad y diabetes. 2020. Consultado en:
https://alianzasalud.org.mx/2020/03/mexico-se-enfrenta-a-pandemia-de-covid-19-en-medio-de-la-epidemia-de-obesidad-y-diabetes/ .

FAO y OPS. 2017. Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe. Santiago de Chile.

Meza R et al. Burden of type 2 diabetes in Mexico: past, current and future prevalence and
incidence rates. Preventive Medicine. 2015; 81: 445-450.

Johns Hopkins, University and Medicine. Mortality Analyses. 2020. Disponible en:
https://coronavirus.jhu.edu/data/mortality .

Sattar N, McInnes B, McMurray J. Obesity a Risk Factor for Severe COVID 19 Infection :
Multiple Potential Mechanisms . [Internet]. [Consultado en Mayo 2020 ]. Disponible en: http://
ahajournals.org.

Norbert S, Etal. Obesity and impaired metabolic health in patients with COVID-19. Nature
Reviews| Endocrinology. https://doi.org/10.1038/s41574-020-0364-6.

Dietz W. Obesity and its Implications for COVID-19 Mortality. 2020. Obesity, Vol. 28 (6).
www.obesityjournal.org .

López M. COVID-19 and the Patient with Obesity –the Editors Speak Out. By Donna H Ryan.

Eric Ravussin and Steven Haymsfield, Editors of the Journal “Obesity”. Link:
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/oby.22808.

martes, 1 de octubre de 2019

Aprueban diputados nuevo etiquetado en productos "chatarra"

Ciudad de México. En larga espera de doce años, hoy se tomó en San Lázaro una relevante decisión en materia de salud pública, por la cual se combate los nada honoríficos primer lugar mundial de México en obesidad infantil y segundo lugar en población adulta. La Cámara de Diputados aprobó en lo general la reforma a la Ley General de Salud que impone a todos los alimentos chatarra y bebidas con altos niveles calóricos, el etiquetado frontal de advertencia en esos productos.
El proceso vivió sus asegunes y una paradoja. En el contexto de que se reconoció la presión de la industria procesadora y la mayoría de la bancada de Morena se pronunció por respaldar la reforma, el ex perredista y ahora morenista, Rubén Terán pretendió colocarle un dique, para que el etiquetado entre en vigor un año después, con el argumento de que las secretarías de Salud y Economía requieren de un año para elaborar las normas oficiales mexicanas en materia de etiquetado.
Por improcedente y fuera de lugar el pleno echo abajo esa proposición, y una vez resuelto el escollo en que se constituyó la propuesta de reserva de Rubén Terán, con el respaldo de todas las fuerzas parlamentarias, y ante el embate político y mediático de las empresas dedicadas al procesamiento de alimentos elaborados con elevados grados de azúcar, sal y grasas poliinsaturadas (grasas saturadas) y calorías, se aprobó en lo general y lo particular con 445 votos a favor y tres abstenciones de diputadas del PAN.
Las empresas refresqueras, productoras de galletas, de pan, de papas fritas que a lo largo de décadas se constituyeron en emporios alimenticios sin que mediara norma alguna para alertar a los consumidores de los riesgos, intentaron echar abajo la nueva reforma. En los últimos meses, el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (ConMéxico) y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) dedicaron un amplio cabildeo con diputados y senadores, para frenar el proyecto de decreto que entonces se elaboraba en la Comisión de Salud en San Lázaro.
Incluso, ese poderoso consejo empresarial, consiguió que la Secretaría de Gobernación convocara, en el palacio de Covián, a un encuentro con los legisladores involucrados en el tema, el cual no fructificó a su favor, y el contenido del documento se mantuvo en sus términos: se aplicará el etiquetado en todos esos productos dañinos a la salud de millones de niños, jóvenes y adultos.
Hoy, los diputados se enfocaron en tres líneas sustantivas, tendientes a proteger la salud de los habitantes del país, pues esos avisos permitirán a cualquier persona, evaluar si la cantidad de un nutrimento crítico es alto o bajo, sin la necesidad de ser experto en alimentación; comparar el contenido de un nutrimento crítico entre productos similares o entre diferentes tipos de producto; y decidir si consumir un producto es saludable o no.
Este medio día en el pleno de la Cámara de Diputados, se presentaron representantes de organizaciones civiles dedicadas a combatir la crisis alimentaria y la emergencia que por obesidad afecta con padecimientos como diabetes y enfermedades cardiacas a niñas y niños. Y todos los partidos respaldaron una reforma, con la que el Congreso Federal quedó a deber al a sociedad, desde décadas.
Así, una de las reformas más urgentes se presentó y aprobó en sus términos. En ella se matiza, como norma de ley, establecer acciones que promuevan una alimentación nutritiva y la actividad física:
“Los programas de nutrición promoverán la alimentación nutritiva y deberán considerar las necesidades nutricionales de la población. Por lo que, propondrán acciones para reducir la malnutrición y promover el consumo de alimentos adecuados a las necesidades nutricionales de la población; y evitar otros elementos que representen un riesgo potencial para la salud”, reza el texto en su artículo 114.
Así el etiquetado deberá –por obligación de las empresas-, establecer las necesidades nutrimentales que deban satisfacer los cuadros básicos de alimentos evitando los altos contenidos de azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio. Tratándose de harinas industrializadas de trigo y de maíz, se exigirá la fortificación obligatoria de éstas, indicándose los nutrimentos y las cantidades que deberán incluirse.
Los productores de alimentos chatarra y bebidas azucaradas tendrán que cumplir con lo siguiente: “el etiquetado frontal de advertencia deberá hacerse en forma separada e independiente a la declaración de ingredientes e información nutrimental, para indicar los productos que excedan los límites máximos de contenido energético, azúcares añadidos, grasas saturadas, sodio y los demás nutrimentos críticos e ingredientes que establezcan las disposiciones normativas competentes”.
Así, sin que nadie se atreviera a controvertir la reforma, los diputados de Morena, se sumaron a la moda de colocarse una camiseta blanca con la leyenda: etiquetado claro ya. Estoy del lado de la salud…
Por su parte, Rubén Moreira, diputado del PRI, expuso que con la reforma se pone freno al marketing que tanto daño ha causado al pueblo de México: “la perversidad se concreta cuando los productos se ofrecen al consumidor, ocultando sus efectos nocivos; los carbohidratos y el azúcar son un notable adictivo. El productor de papa vende el kilo a diez pesos, y el empresario gana una proporción de tres mil por ciento. Agradezco a la Comisión de Salud, es esfuerzo y que enfrento a la presión de los empresarios. No es suficiente lo que aprobamos, pero es un gran paso”.
Quien no dejó pasar el hecho, de nueva cuenta fue el petista, Gerardo Fernández, quien aduciendo qué si Enrique Peña Nieto no leía, pues la población no lo hace a la hora de consumir la chatarra: “No comparto la alegría. Nos reíamos de que EPN no ha leído un libro en su vida, pero el pueblo no está mejor. No se leen las etiquetas de lo que se come. El etiquetado que se plantea es un paso, pero es insuficiente. La obesidad es generada por la fructuosa que se usa en lugar del azúcar para endulzar”.
También el panista, Marco Antonio Adame, dijo que como médico y como ex gobernador de Morelos, productor cañedo, expuso que le preocupa el carácter fáctico del debate. “El tema es un tema de educación, el etiquetado no será la solución mágica per se, si bien hay recomendaciones de organizaciones internacionales, no hay evidencia empírica”, de que los alimentos chatarrra dañen a la salud. Adame, a quien se asocia con la producción de azúcar, puso sobre la mesa que se aplazara la votación para escuchar a los productores de azúcar, al igual que el petista Francisco Favela.

lunes, 30 de abril de 2018

México, un país de niños obesos por injerencia del Estado y la industria


¿A qué se debe que tengamos malos hábitos como población?, ¿qué pasó para que ese tipo de alimentos terminara en nuestros platos y nosotros con esas elecciones? Un doctora zacatecana investigó cuáles son las causas de raíz que provocaron la epidemia de obesidad infantil en México en qué medida el estado y la industria alimentaria han sido cómplices.

Por Érika Rodríguez
Zacatecas, Zacatecas. 29 de abril (SinEmbargo/AgenciaConacyt).– Con base en revisiones estadísticas y una investigación documental que comprende un periodo de quince años (de 2000 a 2015), la doctora en estudios del desarrollo Cristina Almeida Perales determinó los factores sociales involucrados en el sobrepeso y obesidad escolar de la zona metropolitana Zacatecas-Guadalupe. Esta tesis de investigación doctoral la hizo acreedora a una mención honorífica por parte de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).
El doctor Rodolfo García Zamora, miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y asesor de este proyecto en la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo (UAED-UAZ), indicó en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt que el estudio referido rápidamente llamó la atención de la sociedad zacatecana debido a la posición que ocupa México a nivel internacional en el tema de desnutrición aparejada con la obesidad infantil.
“A nivel mundial, en este momento México ocupa el poco honroso primer lugar en obesidad infantil. La relevancia de esta investigación consistió en abordar un panorama mundial sobre obesidad y sobrepeso, analizar qué es lo que está pasando con México y conocer cómo se expresa este hecho en esta zona metropolitana, con un trabajo de campo basado en cientos de entrevistas a niños, maestros y padres de familia de las escuelas primarias”.

 Ante esto, informó que la doctora Cristina Almeida determinó en su investigación cuáles son causas estructurales, económicas, sociales, familiares y personales que podían explicar este fenómeno pernicioso de desnutrición y obesidad en la población infantil en escuelas primarias públicas y privadas de los municipios de Zacatecas y Guadalupe.
“Es importante señalar que para este proyecto, la doctora Cristina contó con el respaldo de una experta en cuestiones alimentarias, la doctora Michelle Chauvet Sánchez, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Azcapotzalco, así como del doctor Felipe Torres Torres, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, que fortalecieron al doctor Roberto Soto y su servidor como los asesores de esta investigación”.
Manifestó que los principales hallazgos y aportes de este proyecto de investigación ya han sido presentados y publicados en dos eventos internacionales de alimentación y nutrición. El primero en el XV Congreso Internacional del Observatorio de la Alimentación y Fundación Alicia, en Barcelona, España, en junio de 2015; el segundo, en el IV Foro Bienal Iberoamericano de Estudios del Desarrollo, del 16 al 18 de mayo en Quilmes, Argentina.

MÁS ALLÁ DE LAS CAUSAS INMEDIATAS

La doctora Cristina Almeida Perales, quien se desempeña desde hace 12 años como docente investigadora en estadística dentro del área de Ciencias de la Salud de la UAZ, expuso que entre la experiencia con sus alumnos era muy repetitivo el tema de sobrepeso y obesidad, cuyos resultados eran enfocados en las causas inmediatas, hecho congruente con el perfil, estilos de vida, dieta y actividades físicas del paciente.
“En estos trabajos se obtenían las causas inmediatas que intervienen en el sobrepeso y obesidad de las personas; pero luego empezó nuestra inquietud y quisimos darle un nuevo enfoque para conocer más allá de ellas, ¿a qué se debe que tengamos malos hábitos como población?, ¿qué es lo que sucede cuando muchos tenemos la voluntad de cambiar nuestra forma de alimentación pero persisten estas prácticas?, ¿qué pasó para que ese tipo de alimentos terminara en nuestros platos y nosotros con esas elecciones?”.
Exteriorizó que desde 2006 este tema en México se convirtió en un foco rojo cuando la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición indicó que 34 por ciento de los niños en edad escolar tenía sobrepeso y obesidad. Esto hizo que activistas y organizaciones sociales se preguntaran qué había hecho el estado para evitar o prevenir el problema y al revisar las políticas públicas no encontraron nada en absoluto.
“Con esto surgió el interés de revisar esa parte y saber en qué medida el Estado y la industria alimentaria habían sido cómplices de esta situación y en el que terminan con un discurso que indica que cada uno de nosotros es responsable de lo que está comiendo y de la condición en la que se encuentra. Entonces nos dicen que es cuestión de elección individual, algo que es válido cuando una persona se desarrolla en un entorno favorable y con información para tomar mejores decisiones. Esto no sucede con la mayor parte de los mexicanos, ya que más de la mitad vive en condiciones de pobreza”, dice.
Almeida Perales aclaró que otros de sus alumnos han documentado que tener un buen ingreso económico no asegurará la buena calidad de alimentación de las personas, pues también tiene que ver su conocimiento en nutrición y en qué medida desean mantener su nivel de salud.

HÁBITOS Y DISTRIBUCIÓN DE ALIMENTOS

Al revisar la literatura, la doctora Cristina Almeida encontró que la malnutrición y la manera en que se reproducen y distribuyen los alimentos a nivel mundial tiene una repercusión directa en México, situación que se desencadenó a partir de la crisis de 1982, cuando México comenzó a adoptar las políticas del modelo neoliberal capitalista y después con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN).
Explica: “Al ser la agricultura una actividad estratégica y México un fuerte productor de granos básicos como maíz y frijol, con estas políticas de ajuste estructural, se impuso una disminución importante de esta producción para impulsar el cultivo de otros alimentos no tradicionales para su importación, pues había que seguir el paradigma de las ventajas comparativas, que sostiene la preferencia de comprar mercancías que resulten más económicas para el país, que el costo de producirlas localmente”.
Esto ocasionó que en los últimos 10 años, el coeficiente de dependencia alimentaria (valor de importación de alimentos sobre el valor de producción alimentaria total) se ha mantenido en una proporción media de 45 por ciento.
“Asimismo, mediante análisis en censos económicos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE), comprobamos que la cantidad de supermercados y tiendas de conveniencia se mantiene a la alza. A pesar de que en México ya teníamos marcas muy bien posicionadas, empezaron a situarse en nuestro país competidores extranjeros que ahora prácticamente lideran las ventas del mercado en detalle en alimentos”.

¿CUÁNTA PROTEÍNA Y GRASA DE CONSUME?



Mediante un estudio documental con estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), la doctora Cristina Almeida hizo un esquema que refleja los niveles de proteínas y grasas del consumo del mexicano entre 1999 y 2011.
“En el consumo de proteínas hubo una disminución de 98 a 85 gramos al día; sin embargo, en donde visualicé cambios notables fue en el consumo de grasas, pues de 75 gramos al día que se detectó en 1990, en 2011 aumentó a 93 gramos. Esto pareciera que se mantiene en un comportamiento lineal positivo, que nos indica que a la próxima consulta podría tener un número más alto”.

SOBREPESO Y OBESIDAD EN ZACATECAS

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), la población del estado de Zacatecas, en 1999, tenía una tasa de sobrepeso y obesidad de 17 por ciento. En 2006, hubo un incremento de más de diez puntos porcentuales, a 29 por ciento. En 2008, fue de 30 y en 2012, de 27 por ciento. Las cifras correspondientes a 2016 ya fueron publicadas por Ensanut a nivel nacional, pero faltan los resultados por estado para conocer la situación de Zacatecas.
“Aunado a esto, ¿qué sucede con el abasto y la distribución de los alimentos en el estado de Zacatecas? En la zona metropolitana hay un crecimiento notable y una saturación de supermercados. En 2010, de 101 tiendas de conveniencia, teníamos 56 en la zona metropolitana. En 2015, de 167 tiendas, 88 se localizaban en esta zona también. El número sigue creciendo y cerca de la mitad sigue distribuida en estas dos ciudades. Esto tiene gran influencia en la alimentación y es ahí cuando notamos que nuestras elecciones de consumo no son tan individuales, pues estamos sometidos una disponibilidad alimentaria perniciosa que se transforma en ambientes obesogénicos convertidos en oportunidades de influencia de una sobrealimentación”, explicó la doctora Cristina Almeida.
A pesar de que las estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) han indicado que Zacatecas es de las entidades del país con una mayor producción de frijol, la doctora Cristina Almeida expuso que al revisar la frecuencia de consumo de alimentos en los alumnos de escuelas primarias de Zacatecas y Guadalupe, encontró que uno de cada diez niños no consume frijol o alguna leguminosa de esta familia.
“Además, en función del plato del buen comer, más de 50 por ciento de los niños consume leguminosas por debajo de lo recomendado, al igual que en el caso de frutas y verduras, ¿qué es lo que están consumiendo en su lugar? Azúcares y cereales, principalmente. Luego tenemos los productos de origen animal y lácteos. Esta es una dieta occidentalizada y estadounidense que está adoptando México en sus patrones de consumo”.
La doctora Cristina Almeida expuso que las encuestas no indicaron distinción de sobrepeso y obesidad entre las escuelas públicas y privadas. La diferencia es que en las escuelas privadas tienen un mayor consumo de productos de origen animal y lácteos, mientras que en las escuelas públicas comen mayormente cereales.
Este dato coincidió con un estudio desarrollado en 2015 por el cuerpo académico de Modelación Matemática Multidisciplinaria de la UAZ, liderado por la doctora Leticia Adriana Ramírez Hernández, en donde el equipo detectó que son los mismos factores que se reportan en el modelo general de sobrepeso y obesidad entre escuelas públicas y privadas del estado de Zacatecas; el contraste fue en los casos de desnutrición, con dos por ciento más de presencia en las instituciones públicas.
“Esto me hizo llegar a la conclusión de que no se está atacando el problema desde la raíz, sino superficialmente. Con esto también observamos que el sobrepeso y obesidad están relacionados con el régimen alimentario vigente, que beneficia a las grandes empresas trasnacionales que transcriben la alimentación de la población y también someten a la agricultura. Es lo que sucede en México y lamentablemente no son buenas noticias”, expuso Cristina Almeida.

INTERVENCIONES EDUCATIVAS

La doctora Cristina Almeida hoy en día ha contribuido y planea continuar en la solución de este problema con una serie de intervenciones educativas alimentarias, con la intención de educar en temas de nutrición, hábitos y elecciones de alimentación a la población escolar y padres de familia.
“En un principio, los padres de familia se sorprendieron pero luego se interesaron. Entonces, como resultado hemos tenido respuestas, mucha claridad en el tema, y en lo personal y profesional me sirvió como punto de partida para desarrollar otras investigaciones al respecto. Ojalá podamos implementar estas propuestas en más escuelas del estado y sean consideradas a nivel nacional”, concluyó.
Por Redacción / Sin Embargo

martes, 11 de abril de 2017

Mis recuerdos de Josefina

La entonces titular de la SEP respondió en declaraciones públicas que no sacaría la comida chatarra de las escuelas. Foto: SEP/Archivo
En 2006 México se convirtió en un centro de atención para los expertos en nutrición y salud de muy diversas nacionalidades al darse a conocer que era el país que había presentado el crecimiento más acelerado de sobrepeso y obesidad en el mundo. La Encuesta Nacional de Nutrición y Salud 2006 reportó, entre otros datos, que el sobrepeso y la obesidad en niños de 5 a 11 años había aumentado cerca de 40 por ciento en solamente 7 años (1999-2006).
El Instituto Nacional de Salud Pública explicaba que las escuelas se habían convertido en ambientes obesogénicos. Nosotros tradujimos este concepto para decir que las escuelas eran fábricas de niños obesos. Lo que el INSP encontraba en las escuelas era una falta de actividad física, pero, sobretodo, un alto consumo de bebidas azucaradas y comida chatarra al interior de estos planteles que llevaba a una ingesta de más de 560 calorías durante la corta jornada escolar. Esas 560 calorías que consumían en promedio era después de desayunar y antes de comer. Ahí se encontraba un aspecto crucial en el combate a la obesidad infantil, en el que México llegaría ocupar el primer lugar.
Por otro lado, otro estudio del INSP reportó que entre 1984 y 1998 las compras de frutas y verduras habían caído 30 por ciento y las de bebidas azucaradas habían aumentado 40 por ciento. Era urgente actuar al interior de las escuelas contra el deterioro de la salud que llevaría a reconocer más tarde, que uno de cada tres niños mexicanos va a desarrollar diabetes a lo largo de su vida. Podría desde entonces haberse decretado la emergencia epidemiológica en obesidad y diabetes que la Secretaría de Salud decretó el año pasado, sin embrago, imaginamos que entonces, como ahora, no se hubiera hecho nada efectivo en materia de política de prevención.
En este contexto, Josefina Vázquez Mota fue elegida Secretaria de Educación Pública. Frente a lo que llamamos desde ese momento la epidemia de obesidad en México demandamos que se regulara el expendio de alimentos y bebidas en las escuelas, que salieran las bebidas azucaradas y los alimentos chatarra de los planteles escolares. Era una de las recomendaciones internacionales más importantes. Esta propuesta nunca prospero con la Secretaria Vázquez Mota. Presentamos los datos de las investigaciones que se habían realizado en México para demostrar que era urgente actuar, dimos a conocer las evaluaciones que se habían realizado en otros países que demostraban que la salida de las bebidas azucaradas y la comida chatarra de las escuelas era una medida exitosa, logrando controlar el sobrepeso y la obesidad en los niños e, incluso, reduciéndolas.
Realizamos foros académicos, difundimos información, protestamos ante las oficinas de la Secretaria, junto con la Red por los Derechos de la Infancia en México y maestros, con botargas de una zanahoria y una manzana demandamos alimentos saludables en las escuelas.
La Secretaria Vázquez Mota respondió en declaraciones públicas que no sacaría la comida chatarra de las escuelas, que enseñaría a los niños a realizar elecciones saludables. Al respecto no hay que ahondar mucho en la evidencia de que los niños no tienen la capacidad de tomar decisiones bajo el criterio de la salud y de que está comprobado que si hay la opción, elegirán los productos con alto contenido de azúcar, grasas y/o sodio, los llamados productos competitivos, ya que está comprobado que desplazan el consumo de alimentos naturales.
En vez de escuchar las recomendaciones que se le hacían desde la salud pública, Josefina siguió el camino opuesto. En 2007 la Secretaría de Educación firmo con la empresa Pepsico un convenio para para permitirle entrar a las escuelas con su programa “Vive Saludable Escuelas”. Para firmar el convenio viajo a México la misma presidenta mundial de Pepsico, Indra K. Nooyi. La Secretaría había estimado que el programa llegaría a más de 3 millones de alumnos. Un par de semanas  después, la Secretaria Vázquez Mota firmó otro acuerdo, en esa ocasión, con Coca Cola, para la entrada en las escuelas de su campaña “Movimiento Bienestar”. Por parte de Coca Cola, el convenio fue firmado por Robert James Quincey, presidente de Coca Cola México y ahora presidente de Coca Cola Mundial.
La situación cambió al dejar Vázquez Mota la Secretaría de Educación y ser relevada por Alonso Lujambio en abril de 2009. La Secretaría de Salud encontró en Lujambio un aliado que no había encontrado en Vázquez Mota, para impulsar la regulación en las escuelas y, tan sólo un año después, en mayo de 2010, Lujambio estaría presentando los lineamientos para alimentos y bebidas en las escuelas al lado del Secretario de Salud Córdova Villalobos y con la presencia de todos los secretarios de educación y salud de los diversos estados de la República. En ese año, ambos secretarios enfrentaron una fuerte campaña contra los lineamientos por parte de la industria de alimentos y bebidas que fue acompañada por todo el sector industrial, incluso el Consejo Coordinador Empresarial, que se opusieron en conjunto contra los criterios establecidos en esa regulación.
Nota: estos comentarios no van contra el PAN en este momento en que Josefina Vázquez Mota es su candidata al Gobierno del Estado de México, tienen la intención de aportar lo que conocí de cerca de parte de su ejercicio como funcionaria pública en relación al tema mencionado. En los hechos, considero que Javier Corral, otro panista, es uno de los hombres más honestos ejerciendo la gubernatura de un Estado. Creo en la honestidad de unos cuantos políticos no en los partidos políticos.

miércoles, 30 de abril de 2014

Con sobrepeso u obesidad, uno de cada tres niños en México: ASA


Comida chatarra. Foto: Eduardo Miranda
Comida chatarra.
Foto: Eduardo Miranda
MÉXICO, D.F. (apro).- En México, uno de cada tres niños tiene sobrepeso u obesidad, según la Alianza por la Salud Alimentaria (ASA) y para combatir esta cifra, la organización lanzó una campaña en contra de la comida chatarra.
“Basta. Nuestros niños son primero. Saquemos toda la publicidad de comida chatarra de su mundo”, es el lema promocionado en un video de 31 segundos. En las imágenes se acusa a la industria de refrescos y comida chatarra de anunciar sus productos de manera intensiva hacia las niñas y niños, generándoles malos hábitos de alimentación desde temprana edad.
Además, se muestran escenas de publicidad de comida chatarra en videojuegos de Internet, anuncios espectaculares en la calle, en juguetes que se regalan en bolsas de frituras y cajitas de hamburguesas y en el transporte público.
Enseguida, muestran a un adulto que sufre un infarto al corazón en plena calle, a una mujer en la cama de un hospital enferma de cáncer, a un anciano con un pie amputado por diabetes y a una mujer con un bebé en brazos junto al ataúd donde yace su esposo.
La obesidad infantil, según la ASA, es generada “en gran medida por la publicidad indiscriminada de comida chatarra y bebidas azucaradas”.
Previo a la celebración del Día del Niño, Alejandro Calvillo, director de la agrupación civil El Poder del Consumidor e integrante de la ASA, comentó que “no es casualidad que el aumento de esta epidemia (la obesidad infantil) en México coincida con la alta incidencia del mercadeo de refrescos y comida chatarra que invade a los niños por todos los medios y en todos los espacios, utilizando todo tipo de herramientas de manipulación y engaño”.
Y es que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la publicidad de los alimentos chatarra aprovecha la inexperiencia y credulidad de los menores, lo que los pone en mayor riesgo, durante su desarrollo, de sufrir enfermedades del corazón, diabetes y algunos tipos de cáncer.
México ocupa el primer lugar en obesidad infantil en el mundo y el segundo en adultos, sólo por debajo de Estados Unidos, de acuerdo con la OMS.
Por estas razones, la ASA lanzó la campaña para eliminar la publicidad de todos los espacios donde a la vista de los niños: “La calle y las tiendas, el Internet, los restaurantes, los cines, el radio y la televisión, incluyendo los juguetes, regalos y promociones”.

viernes, 23 de agosto de 2013

El 81% de los padres de familia a favor de prohibir la comida chatarra en escuelas


Un vendedor de frituras en un parque de la ciudad de México. Foto: Benjamin Flores
Un vendedor de frituras en un parque de la ciudad de México.
Foto: Benjamin Flores
MÉXICO, D.F. (apro).- La asociación civil El Poder del Consumidor constató que 81% de los padres de familia está “algo o muy de acuerdo” con prohibir la venta de productos chatarra en las escuelas, entre ellos las bebidas azucaradas, cuya ingesta aumenta el riesgo de padecer obesidad.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Obesidad, que este jueves publicó la Alianza por la Salud Alimentaría, en 77% de las escuelas mexicanas se permite la venta de comida chatarra (refrescos, papas fritas y golosinas), y sólo 47% de ellas cuentan con bebedores de agua potable, hecho que la asociación civil consideró alarmante.
La encuesta detalla que 67% de los padres de familia con hijos de entre seis y 16 años de edad consideran que la comida que venden en las escuelas es “poco o nada sana”, y el mismo porcentaje asegura que los niños consumirían menos chatarra si estuviera prohibida.
De igual manera, 38% de los entrevistados afirman que en las escuelas existe publicidad a favor de la comida chatarra, sobre todo de refrescos y bebidas carbonatadas. De hecho, puntualizan, 46% de la publicidad se centra en bebidas azucaradas, contra 9% de agua natural.
Si bien los padres aseguran que la publicidad no los engaña (64% considera falsos los mensajes), 86% estima que aquella influye de manera importante sobre sus hijos al incluir juguetes o regalos promociónales en los productos.
Más de la mitad afirmó haber visto publicidad para alimentos no saludables en la televisión más de una vez al día, y sólo 3% se manifestó ajeno a cualquier tipo de publicidad.
El Poder del Consumidor reveló que 81% de los entrevistados apoya la prohibición de la publicidad para comida chatarra en los programas y canales de televisión infantiles, y 77% pide que se suprima la inclusión de juguetes en los empaques.
Engaño publicitario
La encuesta observa que las etiquetas poco claras de los empaques generan confusión entre los compradores: 49% de los padres de familia las consideran “poco o nada comprensibles” en términos de información nutricional.
En ese sentido, 87% de los entrevistados dan su visto bueno a un sistema de señalamiento claro, como un semáforo con una escala de colores según el carácter saludable del producto.
En su portal de Internet, El Poder del Consumidor suele publicar “radiografías” de productos de acceso y consumo común en México para esclarecer sus composiciones nutricionales, sin caer en la publicidad.
El pasado lunes mostró que un paquete de seis galletas de avena con pasas marca Quaker –de PepsiCo– contiene entre 100% y 133% de la cantidad de azúcar máxima que puede ingerir un niño cada día.
También hizo “radiografías” a otros productos, entre ellos el jugo de soya AdeS, un equivalente a leche para bebé de Nestlé, o las mantecadas Bimbo sabor vainilla.
“Las empresas han elaborado etiquetas engañosas, han establecido autorregulaciones en la publicidad dirigida a los niños que les permite continuar con el engaño y la manipulación de la infancia”, manifestó Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor.
Según la encuesta, 97% de los entrevistados reconoce que la obesidad es un problema grave en México, que de acuerdo con un informe de la Organización de las Naciones Unidas difundido en julio pasado, arrebató ya el título de país más obeso a Estados Unidos.
No obstante, pese a que 90% de las personas con problemas de sobrepeso está consciente que esa situación pone en riesgo su salud, sólo 35% admite padecer de obesidad o sobrepeso, mientras el Índice de Masa Corporal (IMC) revela que 53% de ellos adolece de alguna de ellas.
En la página del Poder del Consumidor, Luis Manuel Encarnación Cruz, de la organización Contrapeso, lamenta que “a pesar del reconocimiento de la gravedad de la obesidad en nuestro país y de los riesgos que representa para la salud, 89% de las personas que padecen obesidad no reconoce sufrir esta situación, al igual que 49% de los que sufren sobrepeso. Es evidente que hay una falta de conciencia de la situación personal, que se traduce en falta de cuidado”, puntualiza.
En contraparte, la Asociación Nacional de Productoras de Refrescos y Aguas Carbonatas (ANPRAC) dirige una campaña para disminuir la idea de que las bebidas azucaradas aumentan el riesgo de padecer obesidad y con ello enfermedades cardiacas, entre ellas diabetes e hipertensión.
Por ejemplo, el pasado 20 de marzo criticó un estudio de la Asociación Americana del Corazón, que establecía una relación entre el consumo de refrescos con enfermedades crónicas, y lo calificó de “científicamente débil”.
“La ingesta de azucares y otros carbohidratos no son los causantes directos de la diabetes”, afirma la ANPRAC en su informe, mismo en el que detalla que en el país se consumen al año 16 mil millones de litros de refrescos, cuya producción requiere un millón de toneladas de azúcar.
Poco después, el pasado 25 de abril, citó un estudio de la revista Diabetología, con lo que trató de demostrar que la diabetes tipo II tenía varias causas posibles. No obstante, admitió que “quien tiene declarada la enfermedad debe cuidar la ingesta” de refrescos.

lunes, 10 de junio de 2013

Promueven programas de TV consumo de alimentos que ocasionan obesidad

Refrescos y galletas, dieta en la Costa Chica y la Montaña de Guerrero, revela estudio
La identidad alimentaria cambió; las familias comen lo que hay y para lo que alcanza en las tiendas
Los niños no conocen quelites ni hongos, pero sí recuerdan las marcas comerciales
Angélica Enciso L.
 
Periódico La Jornada
Lunes 10 de junio de 2013, p. 39
Los programas oficiales de ayuda alimentaria y de apoyo al campo son ineficaces y promueven el consumo de alimentos chatarra. La mitad de los recursos que familias reciben del programa Oportunidades es destinado a alimentos; el resto, a otros fines. Entre los productos que diariamente consumen los hogares están galletas y refrescos, señala el estudio Situación alimentaria que se realizó con base en datos del Instituto Nacional de Nutrición.
Ante el hecho de que las transferencias económicas entregadas por conducto de Oportunidades se gastan en productos que ocasionan obesidad, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) analiza los planteamientos de expertos con la finalidad de tener mayor control de los apoyos y que los productos alimentarios adquiridos ayuden a la nutrición, sostuvo Juan Carlos Lastiri, subsecretario de Prospectiva, Planeación y Evaluación de la dependencia.
El estudio de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, divulgado por el Centro de Orientación Alimentaria, se hizo en cinco comunidades de la Costa Chica y Montaña de Guerrero, donde se encontró que cuando los alimentos sanos son escasos o son sustituidos por golosinas, refrescos, botanas fritas y confites, entre otros, aparecen deficiencias de nutrimentos como vitaminas y minerales, especialmente en las etapas tempranas de la vida.
Apunta que la dieta habitual de una comunidad define en gran parte la salud y las enfermedades de sus habitantes. La forma de comer de nuestros pueblos está caracterizada por la disponibilidad y la accesibilidad, es decir, las familias comen lo que hay y para lo que alcanza. Agrega que durante la visita a las comunidades se hizo un registro de la disponibilidad alimentaria y se encontró que las familias han cambiado la dieta porque siembran menos comida y compran más alimentos en tiendas.
Los productos más comprados en los expendios son refrescos, galletas y huevo. La gaseosa más vendida es Coca-Cola de 600 mililitros, y la disponibilidad y la accesibilidad a frutas y verduras es baja, en las tiendas se venden sólo cuatro variedades de frutas y verduras, mientras hace 20 años había 62 variedades de frutas en estas regiones.
Además, niños y niñas son los clientes más frecuentes en las tiendas y son los principales consumidores de refrescos, golosinas y botanas. Los alimentos que consumen las familias casi a diario son: galletas, tortillas de maíz, sopa, arroz, azúcar, frijoles, huevo, refresco, cerveza, cebolla, chile, papa y café soluble.
El estudio, realizado en 2010, detalla que de acuerdo con una encuesta aplicada en esta región 83 por ciento de las familias recibía algún beneficio de programas gubernamentales de ayuda alimentaria, de las cuales 68 por ciento recibe dinero en efectivo, 11 por ciento papillas y complementos vitamínicos y 21 por ciento no contestó a la pregunta.
Oportunidades entrega apoyos económicos para alimentación y becas educativas; lo máximo que un hogar puede recibir al mes son mil 710 pesos si tiene niños en educación básica y 2 mil 765 en educación media superior. No se vigila en qué gastan el dinero esas familias, se indica, pero sólo la mitad de los apoyos se destina a alimentos. Uno de cada tres pesos se invierte en útiles escolares, y el resto se distribuye en vestido, artículos de limpieza y medicamentos.
En las conclusiones destaca que en la Costa Chica y Montaña de Guerrero se ubican los índices más graves de desnutrición infantil no sólo de México, sino de América Latina, y que la identidad alimentaria ha cambiado: los niños no reconocen los quelites ni los hongos, ignoran su proceso de siembra y cosecha, pero son capaces de recordar nombres de marcas comerciales de alimentos anunciadas en la televisión y en la calle. Oportunidades debería ir teniendo modificaciones para vincular el programa a esquemas productivos y cuidar este tema de la alimentación, que los artículos comprados con las transferencias sean productos, que puedan contribuir a la alimentación sana de las familias, sostuvo Lastiri en entrevista.

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