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martes, 17 de septiembre de 2013

La obesidad se deriva de vida sedentaria, malos hábitos y factores genéticos: Coca Cola


Coca Cola. El mensaje engañoso. Foto: Coca Cola
Coca Cola. El mensaje engañoso.
Foto: Coca Cola
MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- Coca Cola presenta hoy en los medios impresos un desplegado en contra de la reforma hacendaria que pretende gravar los refrescos para desincentivar su consumo en el país.
Ante los señalamientos reiterados de especialistas que consideran que el consumo de este producto es factor en la obesidad, diabetes y distintas enfermedades, Coca Cola México publica una inserción de plana completa en los principales diarios del país que titula “Unidos hacia una solución”.
La empresa afirma que la obesidad “es un problema multifactorial” en el que deben trabajar en conjunto el gobierno, organizaciones civiles y el sector privado.
“El sobrepeso y la obesidad se derivan de estilos de vida sedentarios, de malos hábitos alimenticios, de factores genéticos, metabólicos, emocionales y sociales, entre otros”.
Por eso señala que, como parte de su compromiso con la sociedad, trabaja en las siguientes áreas estructurales: transparencia en la inclusión nurtimental de sus productos, mediante la difusión de información del contenido calórico de sus productos en su etiqueta frontal.
También presume aplicar una política responsable en venta en escuelas, para distribuir sus productos únicamente en planteles donde los padres de familia los soliciten; autorregulación de publicidad dirigida a menores, con lo que retiraron los anuncios en todos los programas de contenido infantil.
También presume que cuenta con una plataforma de productos con menos de 100 calorías por unidad; y una promoción de actividad física, con 4 mil actos deportivos al año en México y una inversión en medios de 300 millones de pesos para fomentar el movimiento.

jueves, 11 de julio de 2013

Ocupa México primer lugar mundial en obesidad; supera a EU


Joven sube a un taxi en la Ciudad de México. Foto: Benjamín Flores
Joven sube a un taxi en la Ciudad de México.
Foto: Benjamín Flores
MÉXICO, D.F. (apro).- En el mundo hay unos 2 mil millones de personas que sufren de una o más deficiencias de micronutrientes, mil 400 millones más viven con sobrepeso y, de éstas, 500 millones son obesas, según expertos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
El primer lugar en obesidad en todo el mundo, de acuerdo con el organismo, es México.
Ante ese panorama, el organismo internacional con sede en Roma lanzó este martes una campaña mundial para erradicar la malnutrición que genera carencias alimentarias y obesidad.
En un informe titulado Sistemas alimentarios para una mejor nutrición, la organización señala que el costo de la desnutrición para la economía mundial en pérdida de productividad y gastos de atención sanitaria es “inaceptablemente alto” y podría alcanzar hasta 5% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial: unos 3.5 billones de dólares estadunidenses, equivalentes a 500 dólares por persona.
Esa cifra representa casi el PIB anual de Alemania, la mayor economía de Europa, señala el documento.
La FAO refiere que si bien continúa su lucha para disminuir, entre 2010-2012, el número de personas que padecen hambre en el mundo, unas 870 millones de personas, es “crucial” combatir la malnutrición y sus consecuencias.
“Se trata de un informe muy importante, porque la malnutrición tiene un costo duradero humano, social y económico”, dijo a la agencia AFP Jomo Sundaram, asistente del director general de la FAO, el brasileño Graziano da Silva.
Según el experto, para muchos países de América Latina es posible eliminar el hambre, es decir, que la población cuente con suficientes calorías, pero lo más difícil es mejorar la nutrición.
“Se trata de un gran desafío porque en muchas naciones no existe un responsable para la nutrición. Ese asunto lo manejan varios ministerios y por ello es necesario hacer un gran esfuerzo de coordinación.
“El desafío es muy diferente si se trata de un país rico o de un país pobre”, abundó Sundaram.
Actualmente, dijo que el país con el mayor nivel de obesidad es México, más que Estados Unidos, y consideró que “una política oficial puede marcar la diferencia”.
Según el estudio de la FAO, 26% de todos los niños menores de cinco años sufren retraso del crecimiento y 31% sufre de deficiencia de vitamina A.
“En términos sociales, la desnutrición infantil y materna siguen reduciendo la calidad de vida y la esperanza de vida de millones de personas, mientras que los problemas de salud asociados a la obesidad, –como las enfermedades cardiacas y diabetes–, afectan a millones más”, refiere la FAO.
Para combatir la malnutrición, el organismo internacional refirió que se debe comenzar con la alimentación y la agricultura.
“La forma en que cultivamos, criamos, procesamos, transportamos y distribuimos los alimentos influye en lo que comemos”, sostiene el informe.
El problema de la malnutrición, según el organismo, es cada vez más evidente en países con economías emergentes, como China y Brasil, debido al incremento de la población urbana y al aumento de recursos económicos.
Por ello, recomienda que se invierta e investigue para aumentar la productividad de cereales básicos, como maíz, arroz y trigo, así como de legumbres, carne, leche, verduras y frutas.
También destaca la importancia del papel de la mujer para que logre controlar los recursos e ingresos que beneficien su salud y la de sus hijos.
De acuerdo con el estudio, por primera vez en la historia, el número de personas con sobrepeso comienza a equipararse con el número de personas subnutridas en todo el mundo.
En Colombia, por ejemplo, 41% de la población tiene sobrepeso; en Brasil, 36%; en China, la proporción de adultos con sobrepeso aumentó más de 50% entre 1969 y 1992. En Namibia, 21% de las mujeres tiene sobrepeso y en Zimbabwe más de 23%.
“Aunque se considera a menudo un símbolo de riqueza y abundancia, la obesidad suele ser un signo de nutrición deficiente”, advierte la FAO a los países en desarrollo, al tiempo que los invita a avanzar en la educación de la población acerca del consumo de los alimentos apropiado para evitar lo que podría ser una “abrumadora” carga económica y social en los próximos 15 ó 20 años.

viernes, 24 de mayo de 2013

Sobrepeso y obesidad ya dieron al traste con la generación actual

Probablemente la mayoría vivirá algunos años con discapacidad o morirá pronto: experto
La dieta de casi 70% de mexicanos es de carbohidratos, y los lípidos que se consumen son de riesgo
Ángeles Cruz Martínez
 
Periódico La Jornada
Viernes 24 de mayo de 2013, p. 35
La presente generación ya se dio al traste con la mayoría de las personas, 70 por ciento, con sobrepeso y obesidad; lo más probable es que vivirán varios años con alguna discapacidad o morirán pronto a causa de la diabetes o alguna afección cardiovascular, sentenció Salvador Villalpando, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
Resaltó que alrededor de 70 por ciento de la dieta en México es de carbohidratos y 30 por ciento de lípidos (grasas). De estos últimos, señaló que el problema está en la cantidad que se ingiere, pues es una sustancia esencial para el organismo. Sin embargo, un análisis por tipo de ácido graso encontró que el consumo de los que protegen el corazón (Omega 3 y 6) es de la mitad de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras 50 por ciento de las personas consume grasas saturadas en niveles de riesgo para el sistema cardiovascular.
El especialista participó ayer en el seminario Alimentando un mejor mañana, al que asistieron representantes de empresas y de organismos de los sectores farmacéutico, alimentario y restaurantero, a quienes explicó que los lípidos también representan la principal reserva de energía, forman parte de estructuras celulares y ayudan en la formación de hormonas y algunas vitaminas.
Explicó que hay varios tipos de ácidos grasos, la mayoría de los cuales son obtenidos por los adultos con el consumo de pan, galletas, carne, huevo, leche, antojitos de maíz y frijoles preparados, entre otros.
En tanto, los niños en edad escolar (5-11 años) los ingieren por medio de la leche, el pan, la tortilla, los antojitos de maíz la carne y las frituras industrializadas. En esos y otros productos también están las grasas saturadas, de las cuales la OMS recomienda un consumo no mayor a 10 por ciento.
Ante el elevado nivel de ingesta de ácidos grasos entre los mexicanos, las autoridades de salud recomendaron hace algunos años que los niños de dos años y más de edad tomen leche descremada o semidescremada.
Debido a que 30 por ciento de la dieta en el país corresponde al consumo de lípidos, lo que procede es incrementar las que tienen un factor de protección cardiovascular, pues la ingesta de grasa total está dentro del límite recomendado por la OMS.
En cambio, los carbohidratos se ingieren en exceso. Por eso, Villalpando recomendó que ante el problema de sobrepeso y obesidad que ya existe en el país y los riesgos de enfermedad asociados, las personas deberían, en lo inmediato, cambiar su dieta y no consumir más de medio bolillo o dos tortillas en cada comida y, definitivamente, evitar los refrescos y los jugos, así como los panes artesanales.
De su lado, Javier Morán, director del Instituto de Investigación e Innovación Alimentaria de Murcia, España, comentó que si bien el sobrepeso y la obesidad representan un riesgo para la salud y la vida de las personas por las enfermedades asociadas, no se debe demonizar las grasas porque no son el único factor que contribuye con el aumento de peso corporal.
Sin embargo, reconoció que la afectación a la salud ya es un hecho por padecimientos como la diabetes, que en los próximos 50 años seguirá siendo el problema más importante de salud en el mundo.
En relación con los lípidos, el especialista comentó que estudios han demostrado que las dietas bajas en grasas no son efectivas para bajar de peso, y más bien el objetivo se logra cuando se mantiene el nivel de consumo de dicha sustancia. Lo que debe haber, apuntó, son estrategias de educación para enseñar a las personas sobre los diferentes tipos de grasas que existen, sus funciones y la calidad de las contenidas en los alimentos.
Al mismo tiempo, se debe promover la actividad física como parte de una estrategia integral, en la cual los gobiernos también enfrentan el reto de que los precios de los alimentos saludables y naturales han subido más que los de los procesados.

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