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lunes, 29 de septiembre de 2014

Los legisladores, tan vulnerables como corruptibles

Votación en la Cámara de Diputados. Foto: Octavio Gómez

El asesinato del diputado Gabriel Gómez Michel evidenció la debilidad del Poder Legislativo: es fácil atentar contra sus integrantes –representantes de miles de mexicanos y garantes de la institucionalidad– y es fácil corromperlos. Las historias se multiplican. Hay legisladores secuestrados, prófugos, denunciados, con familiares que han sufrido ataques o que están vinculados con el crimen organizado…
Los diputados tienen miedo. El secuestro y asesinato del diputado federal Gabriel Gómez Michel (PRI) exhibe “lo vulnerable” de uno de los tres poderes del Estado mexicano, el Legislativo. Existe otro temor: que sus integrantes se corrompan con mayor facilidad cada vez.
Esta es la opinión de Silvano Aureoles Conejo, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, para quien el caso obliga a que los órganos de inteligencia y la Secretaría de la Defensa Nacional investiguen a todos aquellos que aspiren a puestos de elección popular. De lo contrario, dice el perredista, “no vamos a quitarles la tentación” a las bandas delincuenciales de “penetrar en los poderes del Estado”. Y revela: “Esa es la magnitud del poder alcanzado por los grupos delincuenciales”.­
Originario de Michoacán, uno de los estados con mayor presencia y evidencia de infiltración del crimen organizado en la estructura gubernamental, Aureoles revela que, después del asesinato de Gómez Michel, otros legisladores federales han sido amenazados de muerte. De hecho, Proceso pudo confirmar el levantón y liberación de otro diputado federal días antes del ataque perpetrado en Jalisco.
A lo anterior se suman secuestros y atentados contra legisladores que representan los distritos de mayor virulencia en Guerrero, Michoacán, Estado de México y Jalisco.
Aureoles, representante legal del Congreso de la Unión, acepta que en el pasado ha habido casos en que diputados federales o sus familiares han tenido víncu­los con el crimen organizado –se refiere al del perredista Julio César Godoy Toscano, desaforado y prófugo de la justicia federal. Sin embargo, asienta, en la actual LXII Legislatura federal “no hay indicios de ello”.
En una revisión periodística, Proceso detectó que por lo menos cinco legisladores cuentan con familiares cercanos que han estado en contacto con mensajeros u operadores de algunos cárteles de la droga. Este conteo no incluye el grupo de panistas que, en enero de 2014, asistió a una fiesta que presuntamente auspició un hombre detenido, acusado y posteriormente puesto en libertad por sus vínculos con la mafia en 2004.
El tamaño exacto
En los años ochenta, Colombia padeció el asesinato de candidatos presidenciales, ministros de justicia, jueces y diputados federales, así como la entrada en el Poder Legislativo del narcotraficante, secuestrador y homicida Pablo Escobar Gaviria.
Aureoles Conejo se niega a hacer un símil con ese país sudamericano. Revela, eso sí, que el jueves 25 un diputado federal, del que omite el nombre por razones de seguridad, recibió amenazas de muerte; recuerda también el secuestro en febrero pasado del diputado guerrerense Marino Miranda Salgado (PRD) y la decapitación de Joel Miranda Salgado (hermano del anterior) el miércoles 3 –tres semanas antes del asesinato de Gómez Michel–, además del atentado que sufrió Ramón Montalvo Hernández, diputado federal por el Estado de México, el 8 de mayo.
“Espero que no lleguemos al nivel que hubo en Colombia. Paralelamente, quienes han sufrido estos atentados o privación de su libertad no son legisladores que anden promoviendo iniciativas para atacar el crimen organizado o que busquen endurecer las penas.
“Llevamos 15 años en una dinámica de inseguridad y violencia. Esto es muy preocupante y grave. Afortunadamente no es un asunto de todo el país, pero en la inmensa mayoría hay indicios de descomposición grave”, sostiene Aureoles.
Del secuestro y asesinato del diputado priista Gómez Michel, el presidente de la Mesa Directiva de Cámara de Diputados considera: “Enluta al Poder Legislativo. Mi más enérgica protesta como el encargado de velar por la integridad y seguridad de todos los legisladores. Es un golpe al Poder Legislativo. Expresa la magnitud del poderío que han alcanzado los grupos delincuenciales y que no les importa a quién le hacen daño. El comentario que hoy escucho es ‘si ello le ocurre a un miembro de uno de los poderes del Estado mexicano, ¿qué puede esperar un ciudadano común que no tiene ningún nivel de protección?’”.
El Congreso de la Unión, abunda, ha mostrado su vulnerabilidad ante el crimen organizado. “Corren riesgos los legisladores, sobre todo quienes somos de regiones altamente conflictivas, en donde la violencia e inseguridad siguen, por momentos, fuera de control. Viajamos en condiciones de altísimo riesgo y solos por carretera”.
Insiste en que el Estado debe “tomar las medidas pertinentes: no te voy a dar nombres, pero ayer me amenazaron a otro diputado de muerte”. Sobre este amago, dice, ya habló con el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, para proteger la vida de su colega.
Se le comenta que la semana pasada un comando levantó a un diputado federal por unas horas. Lo admite.
Proceso habló con el legislador que fue privado de su libertad. Su nombre se omite por el riesgo que eso le representaría. Cuenta que un comando lo trasladó de un estado a otro, con el que colinda. Al final estuvo en un punto vigilado por no menos de 15 hombres que portaban armas largas.
Los pistoleros le hicieron varias acusaciones, pero el legislador las negó. Le dijeron que sabían cuánto ganaba, dónde vivía y quién es su familia. Luego de un par de horas se convencieron de que el político no había participado en lo que mencionaban. Decidieron liberarlo, pero le advirtieron que tenía un mes para reunir 1.5 millones de pesos y entregárselos.
“Esto es preocupante”, comenta el presidente del Congreso al referirse a la amenaza de muerte, para luego recordar el caso de Marino Miranda, en Guerrero, y Ramón Montalvo, en el Estado de México. “Así hay muchos ejemplos, pero también es el grado de riesgo que corren los ciudadanos en general y del cual no está exento quien tiene un cargo público”.
Un ejemplo más lo encarnan los hermanos Monreal Ávila (Ricardo, diputado, y David, senador), a quienes un grupo de sicarios pretendía ejecutar, según reveló la PGR el 4 de abril de 2013. La intentona fue descubierta y desactivada.
–¿Las amenazas, secuestros y asesinato son para presionar al Congreso? –se le pregunta a Aureoles Conejo.
–Es parte de la propia inseguridad. No quiero pensar que haya alguna motivación para atacar el Congreso. Nosotros sólo hemos cumplido con nuestro trabajo.
Acepta que en otras legislaturas ha habido integrantes que han tenido vínculos directos o indirectos con el crimen organizado –“Es correcto, así fue” –, pero en la actual “yo no tengo indicios. No conozco ningún caso. Ha habido algunos muy sonados y están bajo investigación”.
–¿Qué se debe hacer para evitar que el crimen organizado se filtre? –se le inquiere.­
–En el marco de los hechos de Michoacán planteé que los partidos postulantes asuman el primer filtro. Que ante la autoridad competente solicitaran información. Hoy digo que debiera haber una opinión expresa de los órganos de inteligencia del Estado, la PGR, el Cisen y la Defensa Nacional, para que no andemos con sorpresas.
Si no ocurre esto, añade, “no vamos a quitarles la tentación a las bandas delincuenciales de querer penetrar en los poderes del Estado. Ya lo han logrado de manera visible en los ámbitos locales; en los municipios ya no cabe duda: controlan un número importante de ellos en distintos estados. Se han atrevido, y creo que lo han logrado, a llegar a nivel de gobernadores, y sin duda con legisladores locales y, en algunos casos, federales.
“Si no cuidamos eso, el riesgo de contaminación es muy alto, porque si prevalecen algunos o muchos grupos delincuenciales es porque han contado con la protección e impunidad. Sin duda la madre de todo esto ha sido la impunidad y protección de la que gozan delincuentes en muchas regiones. Tiene que haber limpia total, si no, vamos a seguir autoengañándonos.”
Y como ejemplo, insiste, está Michoacán. “Desde el inicio se dijo de los riesgos, se habló de evidencias, y todo mundo se comportó de manera complaciente, omisa… y ahí está el resultado”.
–¿Es posible que el crimen ya esté en algunos poderes federales?
–No lo sé, pero yo quisiera evitar el riesgo. Se ha avanzado. Diría que veía las cosas más vulnerables hace algunos años… Y es importante que las investigaciones sean sólidas, creíbles.
Se le recuerda a Aureoles que el anterior propietario de la camioneta donde viajaba Gómez Michel es el diputado federal del PRI Marco Antonio Barba Mariscal. También se le hace notar que el hermano de éste, Alfredo Barba, es alcalde de Tlaquepaque. Éste incorporó a su gobierno –como parte del Consejo Ciudadano de Transparencia e Información Pública de Tlaquepaque– a Janette Iliana González Linares, una abogada que el jueves 11 fue considerada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como integrante del equipo de abogados del narcotraficante José Esparragoza, El Azul.
El presidente de la Mesa Directiva de San Lázaro responde: “Ninguna línea se tiene que descartar; por eso la exigencia de que se investigue a fondo. Pero tampoco será aceptable adelantar juicios en donde digan que ‘algo’ hacía o ‘tenía ciertas amistades’”.
Las muestras
En una situación similar a la del diputado Barba Mariscal –cuyo hermano supuestamente está vinculado con delincuentes– se encuentra el legislador federal del PVEM por Michoacán Ernesto Núñez Aguilar. Afiliado al PRI pero representante del PVEM en la Cámara, está casado con una hija del notario público 97 de aquel estado, Emilio Solórzano Solís, quien dejó el cargo en meses recientes. Su notaría fue traspasada a su hija en mayo último por el entonces gobernador Fausto Vallejo.
Esa notaría estuvo presuntamente involucrada en un secuestro: hace algunos años, Los Caballeros Templarios plagiaron a un michoacano. Proceso habló con el hombre, quien detalló cómo, cuándo y dónde fue retenido, en qué casa de seguridad lo mantuvieron y cómo le exigieron, para liberarlo, poner su casa a nombre de la persona que le indicaría “un notario”.
Un familiar llevó a la Notaría 97 las escrituras y las dejó ahí. El interior del lugar era custodiado por tres miembros del cártel; cuatro más vigilaban la entrada y otros seis esperaban afuera. Todos estaban armados, según narró.
“Por órdenes de La Tuta le tuve que firmar una cesión de derechos por 99 años sobre mi casa, con una cláusula especial de dominio; es decir, en ese tiempo la pueden vender, regalar, rentar o lo que quisieran. El nombre de a quien se la cedí fue de un joven. El notario Emilio Solórzano no estaba: dejó el documento firmado y la secretaria lo llenó conforme se lo dictaban los miembros de Los Caballeros Templarios. Además de la casa, se tuvo que dar una fuerte suma en efectivo”, detalla.
“Nunca olvidaré la notaría. Ahí quedó mi casa de toda mi vida, pero no me quedaba de otra. Los sicarios me dijeron dónde había trabajado, todo sobre mi familia, y ese notario fue quien dio fe, sin estar, de la cesión de mi casa, no sé si por acuerdo o forzado, pero fue en su notaría”, recapitula.
Paralelamente, el miércoles 17, Isaac Solórzano Patiño –otro hijo de dicho notario y por lo tanto cuñado del diputado Núñez Aguilar– apareció calcinado dentro de un auto BMW. Hasta el momento se desconoce el móvil de su asesinato.
Un caso más: el diputado poblano priista Javier López Zavala fue acusado de vínculos con el narcotráfico por el excomandante de la Policía Judicial de Puebla Manuel Antele Velasco. En sus declaraciones ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), el policía dijo que López Zavala recibía una cuota mensual de 200 mil dólares por permitir el libre tránsito de droga por el estado, según da cuenta el portal en internet de SDP noticias.
A su vez, el diputado local de Coahuila Indalecio Rodríguez López acusó al dipu­tado federal del PAN Guillermo Anaya de haber colaborado con el capo Sergio Villarreal El Grande. “Guillermo Anaya no sólo mantuvo relaciones familiares con este sujeto, sino que también lo protegió en sus actividades de tráfico de drogas en La Laguna”, declaró el viernes 19 al diario El Sol de Zamora.
Finalmente está el también panista Fernando Larrazábal Bretón. Él es hermano de Jonás Larrazábal, quien fue captado en un video mientras recibía dinero presuntamente por permitir el manejo de casinos en Monterrey, Nuevo León. Cada uno de estos diputados tiene familiares señalados por sus supuestos nexos con el narco.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Opacidad en San Lázaro


El diputado perredista Silvano Aureoles. Foto: Benjamín Flores
El diputado perredista Silvano Aureoles.
Foto: Benjamín Flores
MÉXICO, DF, (apro).- Los coordinadores parlamentarios y el presidente de la Mesa Directiva llevan mano en lo que a recursos sin comprobar se refiere en la Cámara de Diputados, según versiones que corren por los pasillos de San Lázaro.
La primera versión es que desde septiembre de 2012, cuando el PAN encabezó la Junta de Coordinación Política (Jucopo) con Luis Alberto Villarreal al frente, y el Comité de Administración –instancia que se encarga de autorizar dinero extra a grupos parlamentarios, así como obras–, con el también diputado panista José Martín López Cisneros, autorizó una módica cantidad de 2 millones de pesos mensuales para los coordinadores de PRI, PAN y PRD.
Incluso, Villarreal fue acusado de exigir una comisión a presientes municipales a cambio de lograr la inclusión de obras para sus ayuntamientos en el Presupuesto de la Federación que año con año avala el Congreso. Esto no lo destronó de su privilegiada posición, sin embargo, sí lo hicieron los videos que lo exhiben, junto con otros panistas, entre ellos el diputado López Cisneros, en una fiesta con teiboleras.
Al parecer, los panistas tienen mayores resquemores cuando se les cuestiona su moral que cuando se les acusa de corrupción. Para el caso resulta ser lo mismo, pues una y otra van de la mano al tratarse de un asunto de ética política.
Pues bien, cuando este bailador diputado López Cisneros presidió el Comité de Administración se habría aprobado la entrega de 2 millones de pesos sólo para los coordinadores de PRI, PAN y PRD.
Hoy ambos diputados están fuera del manejo de los recursos, pues fueron destituidos por Gustavo Madero; y para lo que resta de la legislatura, con contratos de obra millonarios “translegislativos” autorizados, ambas posiciones podrían ya no resultar tan vitales para aquello de las aprobaciones.
Pero existe además una vieja versión sobre el manejo discrecional de los dineros en la Cámara de Diputados. Se trata de un acuerdo de la Jucopo en tiempos de Emilio Gamboa Patrón, en la Legislatura 2006-2009. Y tiene que ver justo con la Mesa Directiva de San Lázaro.
Dicho acuerdo consideraría, de ser cierto, que al presidente se le entrega mes a mes un millón de pesos, 750 mil para cada vicepresidente y entre 300 y 400 mil a los secretarios de la Mesa.
Ambas entregas, para los coordinadores parlamentarios como para los integrantes de la Mesa, serían en un mayor porcentaje y sin obligación de ser comprobados. Es decir, como en el caso de las subvenciones extraordinarias que se depositan en las cuentas de cada coordinador parlamentario, éstos pueden hacer uso de esos recursos de manera discrecional, pues no es necesario facturar, sin embargo, se entiende que tales recursos serían para el pago de asesores de la Mesa Directiva. A saber.
De lo anterior se deduciría que si antes Silvano Aureoles Conejo, presidente de la Mesa Directiva de San Lázaro, puede disponer desde septiembre de 2012 a agosto de 2014 de las millonarias subvenciones extraordinarias que se entregaron al PRD, ahora podrá hacer lo mismo desde su nueva posición de escaparate como presidente de la Mesa Directiva.
Sería bueno que Aureoles, quien pretende ser gobernador de Michoacán, aclarará cómo utilizó las subvenciones extraordinarias, y si éstas las entregó al resto de sus compañeros de bancada o en qué destinó los recursos. Abonaría con ello a despejar las dudas que pudieran tener los michoacanos a quienes pretende convencer que sería un honesto y eficaz mandatario.
Por lo pronto, el presidente de la Mesa Directiva anda tan ‘encarrerado’ en pos de su candidatura que hasta Enrique Peña Nieto ya lo notó. Aureoles aparece en cuanto evento se le invite y por más sencillo que pudiera ser, él manda elaborar su boletín de prensa, como sucedió el martes 9, cuando por izar la bandera en la plaza cívica de San Lázaro envió un comunicado a todos los medios.
No por nada Peña Nieto le dijo en el evento de líderes, “después de observar que ha sido muy aplaudido Silvano, pareciera que estuviera en campaña, pero bien lo hace al acudir a las mujeres, que son la mayor fortaleza”, luego de que Aureoles pronunciara su discurso y reclamara mayor presencia femenina como líderes.
Durante los dos años que Aureoles estuvo al frente de la fracción del PRD nunca se distinguió por ser un “gran operador político”, y menos aún pronunció algún discurso memorable, a pesar de que encabezó la “segunda fuerza” política en San Lázaro, justo cuando se dieron las reformas que cambiarán la fisonomía del país y la vida de los mexicanos.
Silvano Aureoles pareció más bien limitarse a cumplir las órdenes del presidente de su partido, Jesús Zambrano, e incluso en muchas ocasiones pareció poner mayor atención al coordinador del PRI, Manlio Fabio Beltrones, que a su propia bancada, pues eran constantes sus visitas a la curul del priista.
La clase política que hoy integra la Cámara de Diputados haría bien en transparentar el manejo de sus recursos, pues sobre ella pesan dudan y suspicacias de qué se hizo con las millonarias partidas económicas a las que tuvieron acceso. En este espacio no se acusa a nadie, sólo se da cuenta de los constantes comentarios y versiones que hacen los propios funcionarios de San Lázaro.
Comentarios: @jesusaproceso y mjcervantes@proceso.com.mx

sábado, 6 de septiembre de 2014

Los legisladores más corruptos


5 DE SEPTIEMBRE DE 2014 
ANÁLISIS

Legisladores durante las discusiones de leyes energéticas. Foto: Benjamín Flores.
Legisladores durante las discusiones de leyes energéticas.
Foto: Benjamín Flores.
MÉXICO, D.F. (apro).- “¡Aquí están difamando a todos… no voy a permitir que se manche la reputación de nadie!”, reclamó con estridencia Fernando Belaunzarán, diputado del PRD, quien el jueves 4 buscó defender “la honra” de los legisladores federales.
El motivo que impulsó al “ofendido” diputado a tomar la palabra en San Lázaro se debió a que de nueva cuenta se llevó a tribuna el tema de los “bonos” que recibieron los legisladores por aprobar las reformas de Enrique Peña Nieto. Un asunto que los marcará en la historia del país, lo quieran o no.
Y conforme van pasando las semanas van apareciendo nuevos indicios que robustecen los hechos, aunque los involucrados pretendan hacer de ello “un mito” parlamentario. Basta echar un vistazo a lo sucedido la mañana del miércoles 3 en el Senado de la República, durante la reunión previa de la fracción del PAN y en donde el legislador por Jalisco, José María Martínez, denunció que su coordinador, Jorge Luis Preciado, le ofreció medio millón de pesos a cambio de retirar sus reservas durante la discusión de la reforma político-electoral.
En la Cámara de Diputados, una vez aprobadas las 11 reformas peñistas y avalados los presupuestos millonarios para remodelar el recinto legislativo de San Lázaro, se pretende ahora poner en orden la casa, transparentar el uso de sus recursos y hasta hacer que la Auditoría de la Federación tenga mayor acceso a la forma en que los grupos parlamentarios utilizan el dinero que reciben.
Sin embargo, debe recordarse que sólo en los dos primeros años de la actual legislatura los partidos políticos, a través de sus coordinadores, han recibido al menos mil millones de pesos en lo que se denominan “subvenciones”.
Cuando se discutía el tema de la transparencia y adecuaciones al reglamento de la Cámara, Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Movimiento Ciudadano (MC) y quien desde octubre de 2013 intentó regresar los millones de pesos que han llegado a la cuenta del grupo parlamentario por concepto de “subvenciones extraordinarias”, aplaudió la propuesta, aunque también reconoció que el nuevo coordinador de la Junta de Coordinación Política, Manlio Fabio Beltrones, quiera ofrecer cuentas claras sobre el manejo de las mencionadas subvenciones extraordinarias.
De inmediato, legisladores de PRD y PAN se sintieron aludidos y ofendidos. Fernando Belaunzarán, viejo aliado de Rosario Robles durante su paso como jefa de Gobierno del Distrito Federal (1999), desenvainó la espada de la rectitud y honradez para revirar a Monreal si estaría dispuesto a firmar una iniciativa que obligara a los grupos parlamentarios a dar cuentas del dinero que reciben.
Con esta nueva ley, argumentó el impoluto perredista, “se ayudará a que no se difame a los diputados… diciendo que han recibido dinero en lo individual para apoyar o no ciertas reformas… pero también para acabar con las pantomimas y shows”.
En respuesta, Monreal recordó el vía crucis administrativo que ha seguido su grupo parlamentario para regresar 15 millones de pesos que aparecieron en sus cuentas bancarias por “subvenciones extraordinarias”, recursos que en una parte se depositaron justo en plena discusión de la reforma energética.
Belaunzarán, molesto, sostuvo que en su fracción “no recibimos un peso partido por la mitad” para aprobar las reformas de Peña Nieto, y acusó a Monreal de hacer campaña política a costa de la “reputación y honradez” de los diputados.
Pero no sólo los perredistas salieron prematuramente a defenderse, cuando aún no había acusación por delante, también lo hicieron los panistas, quienes enviaron al veracruzano Víctor Serralde Martínez a defender su honor y honradez.
Se trata del mismo diputado que en noviembre pasado fue señalado por alcaldes de Guanajuato de participar en el cobro de “diezmos” a cambio de lograr dinero para sus municipios. Es el mismo que junto con el grupo cercano al excoordinador Luis Alberto Villarreal recibía millones de pesos a cambio de hacer su trabajo legislativo.
Ese mismo diputado, Víctor Serralde, intentó exhibir a Monreal al decir que no le “hiciera al loco”, que sí quería en verdad regresar el dinero de las subvenciones extraordinarias, que depositara esos recursos.
“Ya pudo haber hecho ese depósito”, dijo triunfante el inexperto político, quien recibió como respuesta de Monreal un duro golpe que no pudo responder: “Yo no le hago al loco, usted es el que no debe hacerle al corrupto”. Y remató diciéndole que al PAN no le dieron 15 millones como al MC, sino muchos millones más, pues ello dependió del número de diputados de cada fracción.
Por cierto, MC sólo tiene 20 y el PAN suma 114.
Mientras Belaunzarán, el viejo colaborador de Rosario Robles y hoy tan cercano a Los Chuchos del PRD, siguió alentando la provocación y con ello exhibiendo a su propio grupo parlamentario.
No pudo soportar se manchara así su honor y de nuevo pidió la palabra para reclamar a Monreal que “decir que fueron corrompidos los diputados, sin ninguna prueba, es una difamación vil”.
Su estrategia fue astuta al decirle a Monreal que cuando el zacatecano fue coordinador del PT en el Senado, nunca devolvió las subvenciones extraordinarias. Y, en el colmo del cinismo, Belaunzarán aceptó que la entrega de esos recursos “es una práctica común”.
Más aún, dijo a Monreal que por qué solo quiere regresar 15 millones de los 40 millones que ha recibido el partido del Movimiento Ciudadano.
La impericia política y falta de conocimiento de Belaunzarán lo colocaron en bandeja de plata frente a Monreal, quien aclaró al perredista que él nunca manejó la parte económica del PT, sino la política, y eso por acuerdo del presidente de dicho partido, Alberto Anaya.
Zuleyma Huidobro, también del MC, aclaró al perredista que los 15 millones se regresan porque son ilegales, pero los 25 restantes sí están previstos en la ley e incluso se encuentran etiquetados para qué se deben usar.
La diputada, quien en plena discusión de la reforma energética reclamó la entrega de “bonos” a los diputados –disfrazados de “subvenciones extraordinarias”—, reviró a Belaunzaran que sí son bonos, pues se dieron justamente en las fechas de aprobación de las 11 reformas peñanietistas.
Lo sucedido en la Cámara de Diputados esta semana y lo revelado en el Senado sólo indican que la historia los recordará no por haber formado parte de la legislatura más productiva, sino la más corrupta.
Se trata de la legislatura que a cambio de subastar la patria recibió más de mil millones de pesos, tan sólo para los 500 diputados federales, y ello sin considerar cuánto les tocó a los senadores Por lo pronto, ya sabemos que hubo el ofrecimiento a uno, por una ley, de medio millón de pesos.
Las cifras, sin duda, empezarán a surgir cuando esté en pleno la campaña electoral de 2015. La deshonestidad de algunos legisladores es ilimitada, pero lo verdaderamente vergonzoso es que por unos cuantos millones éstos entregaron el futuro de los mexicanos.
Comentarios: @jesusaproceso y mjcervantes@proceso.com.mx

jueves, 3 de julio de 2014

Conflictos de interés .- JOHN M. ACKERMAN

3 DE JULIO DE 2014 
ANÁLISIS

Emilio Gamboa Patrón, impulsor de la Ley Televisa; Armando Melgar, presidente de Canal 40; Ninfa Salinas, hija de Ricardo Salinas Pliego; Mónica García de la Fuente, miembro jurídico de Televisa; Javier Lozano Alarcón, autor de la Ley Televisa 2; y Arely Gómez González, hermana de Leopoldo Gómez, vicepresidente de Televisa. Fotos: O. Gómez, E. Miranda, M. Dimayuga, G. Canseco, B. Flores
Emilio Gamboa Patrón, impulsor de la Ley Televisa; Armando Melgar, presidente de Canal 40; Ninfa Salinas, hija de Ricardo Salinas Pliego; Mónica García de la Fuente, miembro jurídico de Televisa; Javier Lozano Alarcón, autor de la Ley Televisa 2; y Arely Gómez González, hermana de Leopoldo Gómez, vicepresidente de Televisa. Fotos: O. Gómez, E. Miranda, M. Dimayuga, G. Canseco, B. Flores
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Si México fuera un país democrático, los funcionarios y legisladores defenderían el interés público en lugar de utilizar sus cargos para lucrar personalmente. Personajes como Pedro Joaquín Coldwell, Purificación Carpinteyro, Ninfa Salinas, Luis Videgaray y Javier Lozano podrían desarrollar libremente sus negocios en el ámbito privado, pero sería estrictamente prohibido que ocuparan un cargo público a menos que se deshicieran completamente de todos los intereses económicos, personales y profesionales que pudieran distraerlos de sus responsabilidades con la ciudadanía.
Habría que exigir transparencia absoluta e inmediata de todas las cuentas, relaciones y compromisos de los legisladores y funcionarios federales. Quien no divulgue, que renuncie.
El 15 de enero de 2013, Enrique Peña Nieto y su gabinete quisieron demostrar su supuesto compromiso con la transparencia al organizar una extravagante conferencia de prensa para dar a conocer versiones públicas de sus declaraciones patrimoniales. Resultó una gran farsa. La información difundida se limitó al monto de sus salarios como servidores públicos, así como a algunos datos generales sobre obras de arte y bienes inmuebles que habían recibido “en donación”. Hasta la fecha la sociedad se mantiene en total oscuridad con respecto a los verdaderos intereses financieros, profesionales y personales de los funcionarios federales y sus familiares.
La Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos es meridianamente clara. Todo servidor público debe “excusarse de intervenir en cualquier forma en la atención, tramitación o resolución de asuntos en los que tenga interés personal, familiar o de negocios, incluyendo aquellos de los que pueda resultar algún beneficio para él, su cónyuge o parientes consanguíneos hasta el cuarto grado, por afinidad o civiles, o para terceros con los que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios, o para socios o sociedades de las que el servidor público o las personas antes referidas formen o hayan formado parte”.
Esta ley aplica para los integrantes del Poder Ejecutivo, como Coldwell y Videgaray, y para los del Poder Legislativo, como Carpinteyro, Salinas y Lozano. Los reglamentos correspondientes de la Cámara de Diputados y del Senado de la República reproducen las mismas prohibiciones. Sin embargo, la ciudadanía no cuenta con la información necesaria para poder exigir el cumplimiento de estas importantes disposiciones legales. En consecuencia, impera una vergonzosa simulación y una peligrosa impunidad que amenaza con destruir por completo el carácter público de nuestras instituciones.
Y más allá de transparentar los conflictos de interés imperantes, también habría que realizar reformas para evitar que siquiera existan. En Estados Unidos, por ejemplo, los funcionarios públicos, al asumir sus cargos, se obligan a deshacerse de todos los compromisos económicos que en algún momento pudieran influir negativamente en su desempeño. Esto va mucho más allá de la simple “declaración patrimonial” con la que contamos en México. Además de declarar sus posesiones, deben modificarlas, o remitirlas a fideicomisos “ciegos”, para prevenir cualquier conflicto de interés en el futuro.
Otros países disponen de reglas más avanzadas. Así, Israel prohíbe de forma tajante emplear en una dependencia gubernamental a personas estrechamente vinculadas con los sectores o los actores regulados por la institución. En lugar de esperar a que el funcionario cometa algún delito, estas normas buscan combatir el problema de raíz al bloquear la infiltración del Estado por parte de intereses particulares.
Este tipo de disposiciones no son ajenas al régimen jurídico mexicano. Por eso los requisitos que se aplican a quienes aspiran a ser consejeros electorales, comisionados del IFAI o auditor superior de la Federación responden precisamente a la necesidad de evitar un posible conflicto de interés. Lo más saludable sería extender esta lógica a otros ramos del gobierno. Así como está prohibido que un secretario de Estado o un reciente candidato a un cargo de elección popular sea consejero electoral, el dueño de una empresa en la rama energética debe estar impedido por ley para ocupar posiciones en la Secretaría de Energía. Asimismo, alguien que haya actuado como consultor o empleado de los principales medios de comunicación debería estar excluido de las comisiones de telecomunicaciones en el Congreso de la Unión o de los más altos cargos en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y el Instituto Federal de Telecomunicaciones.
Los conflictos de interés constituyen la contracara de la privatización. Ambas dinámicas abonan el desmantelamiento del carácter público del Estado. Con la privatización se busca descuartizar al Estado para entregarlo en pedazos a intereses particulares. Con los conflictos de interés, los actores privados se infiltran en el Estado para minarlo y debilitarlo por dentro. Las dos prácticas son igualmente reprobables, y como sociedad tendríamos que rechazarlas de manera contundente. El desarrollo político y económico que tanto anhela el pueblo mexicano solamente será posible a partir de una clara defensa de la esfera pública y de los intereses generales, por encima de los intereses corruptos de quienes buscan lucrar con sus responsabilidades públicas.
www.johnackerman.blogspot.com
Twitter: @JohnMAckerman

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