Mostrando entradas con la etiqueta feminicidios edomex. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta feminicidios edomex. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de mayo de 2017

Asesinan a 300 mujeres y desaparecen 2 mil en 13 meses en Edomex

La alerta de género es letra muerta
Resultado de imagen para feminicidios en el estado de mexico
Roberto Garduño
 
Periódico La Jornada
Sábado 20 de mayo de 2017, p. 16
Entre enero de 2016 y el mismo mes de 2017 se registraron 300 homicidios de mujeres en el estado de México, y 2 mil desapariciones de ellas, en su gran mayoría niñas y adolescentes, denunció el PRD en la Cámara de Diputados.
Omar Ortega, vicecoordinador de ese partido en San Lázaro, elaboró un punto de acuerdo a presentarse en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión para que la Secretaría de Gobernación y el gobernador Eruviel Ávila rindan un informe detallado sobre la violencia de género que se registra en la entidad mexiquense.
Casi dos años de aplicación de la Alerta de Violencia de Género y cuantiosos recursos públicos destinados a seguridad pública, pero en el estado de México no cesa la violencia feminicida y, por el contrario, sigue en aumento, lo mismo que las declaraciones triunfalistas de los gobiernos federal y estatal para ocultar su incompetencia, consideró el diputado perredista.
Por tanto, propuso que la Secretaría de Gobernación, el gobernador Eruviel Ávila Villegas, y la Auditoría Superior de la Federación (ASF) revisen la aplicación de los recursos destinados a dicha alerta, porque a todas luces sus resultados, en la práctica, son nulos en favor de las mujeres. Que el llamado se haga extensivo a los tres poderes de las entidades federativas, pues el fenómeno de agresión a las mujeres por el simple hecho de serlo se repite en la mayoría de ellas.
Menores, principales víctimas
El representante perredista refirió que Chalco, Chimalhuacán, Cuautitlán Izcalli, Ecatepec de Morelos, Ixtapaluca, Naucalpan de Juárez, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Toluca, Tultitlán y Valle de Chalco Solidaridad, entre otros, son los municipios donde más crímenes de este tipo se cometen y donde, por lo mismo, la Declaratoria de Alerta de Género es letra muerta.
Además de 263 asesinatos en 2016 y 37 tan sólo en enero de 2017, en el estado de México se han registrado en los dos años recientes más de 2 mil desapariciones de mujeres, la gran mayoría niñas y adolescentes.

lunes, 11 de enero de 2016

Las vírgenes de la impunidad

El 34 por ciento de los casos de violencia sexual registrados en el país ocurren en el Estado de México


Redacción El Estado de México tiene el primer lugar en casos de violaciones sexuales cometidos a mujeres; una gran parte de estos actos de violencia sexual terminan en feminicidios.
De 2011 a mayo de 2015 hubo 24 mil 958 denuncias por violación sexual, según la revista Variopinto, información obtenida vía transparencia.
Los municipios con mayor incidencia en ese delito reportados en dicho periodo son: Ecatepec con mil 127; Nezahualcóyotl 588;Tlalnepantla 434; Toluca 672; Chimalhuacán 465; Naucalpan 639; Tultitlán 233; Ixtapaluca 429; Valle de Chalco 305; Cuautitlán Izcalli 424; y Chalco 409.
En los bordes de la gran urbe la violencia a las mujeres también tiene rostro de violencia sexual. Mujeres que al salir de su casa son levantadas para ser el objeto de festejo de los grupos criminales que operan sin reservas. Mujeres menores de edad que son atacadas sexualmente entre las calles solas y el abandono social.
En esos márgenes de concreto los cuerpos de las mujeres son el espacio donde los hombres marginados y excluidos escriben con violencia su frustración que produce el desempleo y el abandono social.
Mujeres jóvenes que son vistas para demostrar con saña y violencia el poder de mando y sometimiento. Mujeres que simbolizan la sumisión y el padecer escrito también desde los simbolos y discursos religiosos; el símbolo del dolor, el sufrimiento y el abandono son fuertemente femeninos; la mujer sometida es un festejo y rito de culto, es un clamor para la redención y la alegoría de una sociedad que normaliza el sometimiento de las mujeres.
Es en esos espacios donde las mujeres se sienten como incompletas y con el rostro desdibujado por la misma vida precaria que ha construido el modelo económico neoliberal, ese modelo que promueve el vaciamiento del estado y la reducción del gasto público, ese vacío de Estado que ha generado impunidad donde el machismo y la misoginia criminal se pasean de manera cotidiana entre la vida precaria, la corrupción de las autoridades y lo ilegal.
Estos factores entre otros han determinado que el tema de la violencia sexual se desdibuje, que se omita y que al mismo tiempo se normalice.
Ante ese escenario las mujeres de la periferia son vistas como espacios para depositar violencia, afianzar y enfatizar poder, cuerpos para marcar propiedad y territorio.
La Red de Denuncia Feminicidios en el Estado de México es un proyecto social y político que evidencia desde el arte las formas de la violencia a las mujeres en esa entidad a favor de una cultura de la equidad y el respeto de los derechos humanos de las mujeres. Es importante buscar las formas de evidenciar y denunciar una realidad que pareciera no se debe tocar y voltear a mirar como lo es la violencia sexual a las mujeres.
No más ataques a las mujeres y exigencia de la puesta en marcha de la Alerta de Violencia de Genero en el Estado de México que a más de 4 meses que se declaró el gobierno de Eruviel Avila no ha dado a conocer las estrategias y mecanismos para frenar esa ola de violencia e impunidad que vivimos las mujeres de dicha entidad.
de Somos el Medio



lunes, 29 de junio de 2015

El Estado de México desbanca a Ciudad Juárez como 'capital' del feminicidio : RT

Dominio público

El Estado de México ya ha superado ampliamente a Ciudad Juarez por el número de feminicidios, si bien las autoridades y los medios no abordan el problema en toda su escalofriante dimensión. La revista Vice ha publicado la primera parte de un documental que arroja luz sobre estos crímenes y la inacción de la autoridades.
En el Estado de México los femicidios o asesinatos violentos de mujeres a manos de hombres por razones de género han adquirido una dimensión "pandémica", según la ONU, si bien el Gobierno se niega a reconocer el problema, mientras que la mayoría de los medios permanecen en silencio, según denuncia un documental de la revista digital Vice, que durante un año ha investigado varios casos. Cada día 6 mujeres resultan asesinadas en el Estado, según la ONG Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.
En Estado de México (Edomex) han sido asesinadas más mujeres que en el municipio de Juárez, que era considerado el lugar más peligroso del mundo para las mujeres. Sin embargo, las autoridades suelen menospreciar o ni siquiera reconocen la existencia del problema, según denuncia el periodista Humberto Padgett, que colaboró en el documental.
En el periodo que va de 1993 a 2014 en Ciudad Juárez se registraron 1.530 femicidios, mientras que en Edomex se registraron 1.997 en tan solo seis años, desde 2006 hasta 2011, periodo en el que esta entidad fue gobernada por el actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto.
No se trata de asesinos en serie, sino de una "sociedad en descomposición que mata a sus propias mujeres", asegura el periodista. En muchos casos las autoridades declaran que los asesinatos son suicidios, algo que las familias de las víctimas niegan, mientras que pruebas que, por alguna razón, a los jueces les parecen verosímiles, en realidad no resisten la menor crítica, explica el documental.
Las autoridades de todos niveles buscan pretextos para explicar la situación, reza el reportaje. Tanto policías como jueces esgrimen como causa que las mujeres se ponen faldas demasiado cortas o que salen con hombres equivocados, entre otros pretextos. Además, justifican el gran múmero de mujeres asesinadas en el Estado de México, porque se trata del Estado con más población del país, sostienen.
La revista ha publicado la primera parte del documental, que se divide en tres partes.
Sepá más sobre el problema de feminicidios en proyecto especial de RT: América Latina declara la guerra a la violencia de género

miércoles, 25 de marzo de 2015

Obliga la Suprema Corte al Estado de México investigar feminicidio

Irinea Buendía Cortez en la SCJN. Foto: César Martínez López / Cimac
Los padres en la SCJN

MÉXICO, D.F. (apro).- La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estableció que las muertes violentas de mujeres deben ser investigadas con perspectiva de género y sin discriminación.
En una decisión sin precedentes, la Primera Sala del máximo tribunal concedió un amparo a Irinea Buendía para que la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) rehaga la investigación sobre el asesinato de su hija, Mariana Lima Buendía, como un probable feminicidio.
Abogada de 29 años, Mariana Lima apareció muerta en su casa de Chimalhuacán, en 2010. Desde entonces, los familiares de la víctima responsabilizan a su esposo, Julio César Hernández Ballinas, un agente policial de la propia PGJEM.
El Ministerio Público mexiquense investigó el caso como un supuesto suicidio, pues el esposo declaró que la encontró muerta en su cama.
De acuerdo con la madre, Mariana Lima apareció muerta después de que decidiera denunciar penalmente a su esposo por violencia.
A propuesta del ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, la Sala decidió por unanimidad no sólo conceder el amparo a Irinea Buendía, de 62 años, sino que pidió que se establezcan responsabilidades a los funcionarios públicos encargados de haber desviado la investigación.
Sin dejar lugar a dudas, los ministros establecieron que en la investigación hubo “irregularidades, falencias, omisiones y obstrucciones a la justicia”, lo que ha evitado que se sepa la verdad.
Los ministros determinaron que el Ministerio Público mexiquense debe “completar” la investigación “de manera oportuna, inmediata, seria e imparcial”, desde la perspectiva de género, y remueva todos los obstáculos de la anterior averiguación previa.
De acuerdo con el criterio establecido por la Corte, las autoridades administrativas deben investigar toda muerte violenta de una mujer con perspectiva de género, siguiendo los estándares internacionales, nacionales y locales, para determinar si se trata o no de un feminicidio.
Precisó que se deben preservar evidencias específicas para determinar si hubo violencia sexual y si la víctima vivía bajo un contexto de violencia. Asimismo, estableció que se debe investigar de oficio las posibles connotaciones discriminatorias por razón de género.
La inacción y la indiferencia estatal ante las denuncias de género reproducen la violencia que se pretende atacar e implica una discriminación en el derecho a la justicia, señalaron.

sábado, 24 de mayo de 2014

En el Edomex “hay cosas más graves que atender” que los feminicidios: gobierno mexiquense


El gobernador del Edomex, Eruviel Ávila. Foto: Octavio Gómez
El gobernador del Edomex, Eruviel Ávila.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F. (apro-cimac).- En el Estado de México “hay cosas más graves que atender”, respondió el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, luego de que el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) le pidió una reunión para que informara sobre las acciones instrumentadas en la entidad para detener la violencia contra las mujeres.
Como parte de la campaña “Ni un feminicidio más en el Estado de México, Declaratoria de Alerta de Género ya”, integrantes del OCNF viajaron a Toluca para reclamar justicia por las mujeres asesinadas entre 2007 y 2013 (más de mil 500) y por las más de 600 menores de 20 años que han desaparecido en lo que va de la actual administración.
La tarde de este viernes, luego de que en un primer momento Ávila se negó a recibir a las activistas que le solicitaron una reunión, el gobierno estatal envió un correo electrónico al OCNF para informarle que el mexiquense había recibido el mensaje de ese organismo y dio instrucciones para que el área correspondiente atendiera su solicitud.
En el Congreso local, durante la presentación del libro Las muertas del Estado de México. Feminicidios durante la administración mexiquense de Enrique Peña Nieto, OCNF denunció que cuando el actual presidente gobernó la entidad se permitió ese tipo de agresiones, pues en lugar de proteger a las víctimas, las autoridades decidieron cuidar su imagen pública y cotos de poder.
Al concluir el evento las activistas se dirigieron al Palacio de Gobierno, acompañadas por representantes de la Alianza por los Derechos de las Mujeres en el Estado de México; la diputada local Ana Yurixi Leyva Piñon, del PRD; Norma Andrade, fundadora de “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”, así como madres de víctimas, entre ellas Irinea Buendía, cuya hija Lima Buendía fue asesinada por un judicial mexiquense.
En ese lugar pidieron una reunión con el gobernador mexiquense, para conocer el contenido del informe que en breve presentará ante el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.
En entrevista, María de la Luz Estrada, coordinadora del OCNF, señaló que después del maltrato por parte de elementos de seguridad que pretendían impedirles el arribo a las puertas del Palacio de Gobierno, encararon la negativa de los funcionarios y trabajadores para atender su demanda.
“Nuestra intención era conocer qué es lo que se va a informar a las integrantes del Sistema”, y si los datos y acciones sobre las que se dará cuenta se van a limitar a la gestión de Peña Nieto, dijo.
También, agregó, “si el informe se va a limitar a lo que ellos ya archivaron o a las acciones paliativas que están emprendiendo y anuncian con bombo y platillo, pues el informe no tiene ningún sentido, ya que la investigación la harán las dependencias federales, y éstas por lo menos deben incluir la voz de las víctimas”.
La primera respuesta del gobierno local fue que las activistas entregaran el escrito a Oficialía de Partes y que “nos conformáramos con el sello”.
Después los funcionarios que las atendieron argumentaron que el tema no correspondía al gobierno del estado, sino a la Procuraduría General de Justicia, “así que nos mandaron a esa dependencia sin considerar que el procurador acababa de renunciar”.
Tras la insistencia de las activistas y la presión de la diputada Ana Yurixi Leyva, finalmente una comitiva fue recibida por José Luis Bárcena Trejo, coordinador de Concertación de la Subsecretaría de Gobierno, y un funcionario de seguridad del estado, quienes les dijeron que entendían la demanda, “pero por el momento la reunión no es posible, pues en el Estado de México hay problemáticas más graves que resolver”.
Bárcena Trejo ofreció al OCNF que antes de concluir la investigación buscará que el gobernador se reúna con las activistas.
“No es que seamos pesimistas, más bien somos realistas y sabemos que la reunión tiene pocas posibilidades de realizarse, pues en todos estos años el gobierno del Estado de México no ha hecho más que demostrar que no tiene interés por escuchar a las madres de las víctimas, tampoco en garantizar a las mujeres que habitan en la entidad que no serán asesinadas en cualquier momento, y tan es así que la propia fiscal de Feminicidio (con la que sostuvieron una reunión hace dos semanas) desconoce el número de casos”, criticó Estrada.
Por ello, subrayó, decidieron emitir una Alerta Ciudadana.
“Era algo que teníamos pensado, pero a lo que nos rehusábamos, porque nosotras no somos Ministerio Publico y no tenemos la obligación de investigar o atender a las víctimas y, sobre todo, no tenemos las atribuciones de sancionar a los responsables de los delitos, pero no nos dejaron otra opción para impedir que las mujeres sigan siendo asesinadas o desaparecidas”, apuntó.
Precisó que una de las acciones de la Alerta Ciudadana –que arrancó ayer en Ecatepec– es determinar rutas de riesgo para las mujeres con base en información de activistas o de propios familiares, es decir, que a partir de las denuncias que se presenten se pueda identificar cuáles son las calles, colonias o municipios donde están desapareciendo o matando a las mujeres.
En segundo lugar se busca crear una base de datos alterna sobre los casos de violencia, no sólo feminicida, que sea alimentada por la ciudadanía y los informes de prensa, para contabilizar de manera clara la incidencia de casos.
En esta primera fase de la Alerta Ciudadana también se realizará un diagnóstico de acceso a la justicia, con base en los expedientes con los que cuenta el OCNF y demás grupos civiles de la entidad.

domingo, 27 de abril de 2014

Estado de México: la verdad que ni Peña Nieto puede acallar

PROCESO-1956

Un fenómeno que se engendró en el anterior gobierno del Estado de México y aún no cesa, el asesinato sistemático de mujeres, es expuesto con toda su crudeza en el libro de próxima aparición Las muertas del estado. Feminicidios durante la administración mexiquense de Enrique Peña Nieto, de los periodistas Humberto Padgett y Eduardo Loza. Los autores documentan esa y otras gravísimas expresiones de violencia que tanto la autoridad estatal como la federal, ambas priistas, han tratado de ocultar para no dañar la imagen del presidente de la República ni la de quien aspira también al cargo, Eruviel Ávila. En el prólogo de la obra, que se reproduce aquí con autorización de editorial Grijalbo, Lydia Cacho refiere que, cuando era gobernador del estado, Peña Nieto ignoró las voces que le advertían que el grado de la tragedia era peor ya que el de Chihuahua: “Y ordenó (…) que sus subalternos recortaran cifras”.

¿Acaso la forma en que un hombre se proyecta frente a las demás mujeres revela cómo trata a las de su entorno? Ésta es una pregunta que me arrebató el sueño luego de leer este libro.
¿Acaso cuando un hombre deja a su paso migajas que son huellas, huellas que son atisbos, esos atisbos revelan la filosofía detrás de su poder público? Acaso gobierna como vive: con el desprecio a la vida de las otras que no son sus mujeres, sus fieles seguidoras. Las suyas como pertenencia política, cultural y física. Acaso el trato que dio en el pasado a las mujeres que consideró propias revelaba ya la importancia que como presidente daría a la violencia brutal contra niñas, adultas y ancianas.
Me atrevo a decir que sí. Que Enrique Peña Nieto, el Niño bonito de la política mexicana, no ha sido develado antes como en este libro. Porque no es sólo la corrupción –la suya y la de su partido, que comparten muchos otros políticos bajo cualquier insignia–, es la elección que de manera informada llevó a cabo durante los 2 mil 190 días de su mandato como gobernador del Estado de México: eligió no mirarlas, ni vivas ni en riesgo ni muertas. Después intentó desaparecerlas nuevamente.
Eligió ignorar lo que las voces más conocedoras y prestigiadas en materia de violencia contra las mujeres le dijeron en foros públicos, en redes sociales, en sesiones privadas, en artículos periodísticos, en informes de derechos humanos: su estado, señor gobernador, se está convirtiendo en un sembradío de cadáveres femeninos. Su estado, señor gobernador, ignora la violencia sexual que en muchos casos conlleva feminicidio. Su estado, señor gobernador, ése que usted maneja como el terrateniente de una finca propia, ha rebasado la tragedia de los asesinatos de mujeres y niñas en Chihuahua. Pero el joven político eligió repudiar las voces y ordenó, como lo hace hoy a nivel federal, que sus subalternos recortaran cifras, que fabricaran bochornosos discursos plagados de equívocos insostenibles, todo para negar la muerte: la muerte que no conviene a un político en ascenso. Esa muerte que se suma, que crece como una montaña de papel en las procuradurías, que encarna en el dolor íntimo, gélido en los refrigeradores del servicio forense.
Las mujeres no son desechables, le dijimos. Pero él siguió sonriendo.
Las niñas no son objetos de placer, le dijeron. Pero él siguió sonriendo.
Y se rodeó de mujeres lindas para que todos vieran que a él esas mujeres sí le interesan.
Una vez harto, dio órdenes: Quienquiera que sea el responsable, que se encargue de resolver este escándalo. Porque para el señor gobernador cada asesinato, cada violación, cada mujer raptada y mutilada era un escándalo: las quería acarreadas, votantes, fans, bellas y maquilladas, sólo así. Y la mayor parte de la prensa local hizo su tarea, habló de “lo importante”, retomó los boletines oficiales; hizo, vamos, lo que le pagan por hacer, bailar al son del que paga para que no le peguen, y los boletines se convirtieron mágicamente en noticia. Y la telenovela subió el rating.
Luego ya no hubo silencio y las voces regresaron. Entonces mandó traer a la “caballería buena”: sacó la chequera pública y Rosario Robles, exjefa de Gobierno del Distrito Federal, llegó con las cubetas, el trapeador y la escoba a limpiar como los anteriores afanadores las cifras reales, a borrar la sangre de las muertas. La feminista, decidida a vender su alma al candidato a cambio de una vigencia vacua, se convirtió en uno de los instrumentos del silenciamiento oficial; ella, la que otrora marchara por las muertas de Juárez, la que en otros tiempos trabajara codo a codo con miles de mujeres para evidenciar la desgracia de la desigualdad, la tragedia de la violencia de género, se sumó a la larguísima lista de los cómplices del señor gobernador, ora entrenando policías para saber qué decirle a la prensa sobre la violencia contra las mujeres, ora capacitando al equipo del gobernador para elaborar discursos sensibles, ora limpiando la sangre de más y más mujeres, siempre negando la realidad.
Comparable a una puesta en escena de teatro del absurdo, el discurso oficial no solamente buscaba negar el real y evidente aumento de violencia feminicida en el Estado de México; además su meta final era librar todo obstáculo hacia la Presidencia, a cualquier costo. Entonces pagaron más a los medios electrónicos para entrevistar a la experta, al fiscal, a los recientemente entrenados, para que se asimilara el discurso de las notables criminólogas que saben de violencia contra las mujeres; luego de asimilado lo mutilaron, lo hicieron confuso, lo maquillaron con lugares comunes. La estrategia funcionó: muchas atestiguamos el proceso de desmantelamiento de las redes de apoyo para las familias de las víctimas de violencia mortal en el Estado de México, seguimos paso a paso cómo los estrategas de la campaña presidencial desmembraron la realidad como abyecto colofón a las mutilaciones en niñas y jóvenes de carne y hueso.
Pero hacía falta la historia completa, la radiografía que revelara la real dimensión de la deuda de un gobernador que llegó a presidente sobre los cuerpos, las vidas y las voluntades de las mujeres.
Tan conocida es la tragedia de las miles de desaparecidas y asesinadas por su condición femenina en México, que ya casi nadie repara en la gravedad que implica que en nuestro país se mantenga a las familias en vilo, durante meses o años, sin definir si los cadáveres o esqueletos hallados en fosas u olvidados en el Semefo pertenecen a sus hijas. De allí que resulte tan importante hablar de la vida de las víctimas, no solamente hablar de su muerte como si fuera un incidente numérico.
Eduardo Loza, fotorreportero, hace honor a su trabajo como comunicador: este libro hace patente la mirada empática del investigador, que nos muestra en imágenes lo que ya ninguna voz puede repetir sin quebrarse. Aquí están las niñas frente a la tumba de Nena, el corrido escrito a mano para la niña asesinada; aquí los moños, los padres tristes como paisajes desolados, las madres cansadas y en pie de lucha. Aquí las declaraciones de amor rasgadas en una pared, canto a la desesperación que no olvida el nombre ni la sonrisa de su muerta; crucifijos, ángeles, cristos piadosos, santos protectores de la infancia, moños de luto, muñecos de peluche sobre una cama fría que no volverá a sentir el peso de la pequeña cuya vida arrebataron los explotadores de mujeres. Lotes baldíos, como baldía sigue siendo la política pública para revertir el fenómeno de la violencia misógina. Baldío: despoblado, inerte, infestado de yerba mala que bajo la tierra oculta basura, basura bajo la cual se escondieron los cuerpos de ellas.
Y sí, muchas activistas y académicas han trabajado afanosamente para demostrar algo de lo que los autores de este libro revelan. Pero hay más: dos hombres –habían de ser dos hombres, y necesitábamos que así fuera– caminan sobre los pasos de las mujeres y lo hacen con profesionalismo, con ética, entendimiento y respeto; vaya que hacía falta mirar a través de su lente, escucharlos a ellos así, como en esta obra.
Ya con su libro Los muchachos perdidos este dúo consiguió un trabajo periodístico capaz de reivindicar el valor de la imagen como forma narrativa, no solamente como complemento de la palabra escrita sino como fuente de información, porque en ésta, la era del shock, en que los medios se regodean en un paseíllo de seres humanos desmembrados bañados de líquido carmesí, en que se muestra lo evidente, lo que las palabras ya dijeron sobre la muerte, Loza redime la vida de las víctimas y de quienes les sobreviven. Ése es el mejor fotoperiodismo, el que necesitamos para llamar las miradas de otros sobre la crueldad de la violencia feminicida, para mostrar que con cada vida arrebatada un mundo se colapsa, un microcosmos se fractura y su eco no se detiene. Ese mundo de lo individual que es colectivo acaso comienza a sanar cuando dos reporteros salen a la calle, entran en los hogares y las vidas de las mexicanas y desentrañan la mirada de otros hombres: la de los padres, que no entienden, y la de quienes han ignorado la devastación moral de un país que minimiza el asesinato sistemático de mujeres y niñas, vistas aún por millones como objetos de compra-venta, como propiedad privada, como seres desechables; como sujetas de desprecio, como culpables de algo inasequible.
Que no se olvide que detrás del líder que ordenó el silencio están muchos más: empresarios entrados a políticos, políticos convertidos en empresarios. Son ellos los que han pagado millones para hacer negocios, con permisos que de suyo rompían reglas y leyes; los que con su dinámica con el poder han solidificado la corrupción y la impunidad, e imposibilitan el fortalecimiento del sistema judicial.
Este libro me duele y me hace pensar en todos los involucrados en este monumental escenario criminal que Humberto Padgett desentraña con cifras cristalinas, con detalles comparativos indispensables. Mezcla la crónica y el reportaje, la entrevista y la historiografía; no por nada ha obtenido premios tan importantes.
Este documento señala también a los responsables visibles e invisibles, aquellos que detentan monopolios y se hacen los mártires cuando alguien los cuestiona. Son esa generación de mexiquenses que conducen autos blindados, que se codean con las élites y con los pomposos y corruptos líderes eclesiásticos que más que a Dios sirven al poder que finge ser deidad.
Ellos también nos gobiernan; ellos han contribuido, junto con los gobiernos anteriores, al debilitamiento de las organizaciones de la sociedad civil; son ellos y no otros quienes desde hace dos décadas niegan los feminicidios y la corrupción que los oculta, y nutren la impunidad que ahora les asombra.
Son ellos y no otros quienes durante décadas han considerado que México es su coto, su changarrito, su lodazal para revolcarse. Son ellos y no otros quienes desprecian la vida de las mujeres; empresarios y líderes que parecen sorprendidos ante la realidad, como si no fuesen arquitectos de la patria que tenemos en ese Estado de México mortífero.
Son los líderes inmorales de este país los que le tendieron la cama a Peña Nieto, porque creyeron que más de lo mismo es bueno (aunque sea un espejismo, hasta para ellos). Brindaron por el regreso del PRI, por que la geografía de la inmoralidad reviva y extienda sus brazos, para apropiarse de la Ciudad de México como hicieran con el vasto Estado de México. Se quejan por las extorsiones de los narcos como si esa descomposición social no tuviera padres, como si con su manipulación mediática no desinformaran en la TV, con el espectáculo telenovelero de la ignorancia que finge ser periodismo. Son ellos los que, entre la ética y el desprecio por la humanidad, optan siempre por este último.
Esos patriarcas del mal –entre ellos el extinto fiscal Abel Villicaña– son los que ahora se preguntan: “¿Quién defenderá a nuestras hijas?”. Son los que ahora piden a gritos que se blinden sus fronteras para que no entren “los malos”, como si no los hubieran prohijado con su cultura de desprecio a la justicia y de amor a la mentira pública.
Pero la realidad actual, la que este libro retrata, es también su hechura, de allí que Eruviel Ávila se negara tantas veces a hablar con los autores de esta obra.
Suman millones las personas hartas de los empresarios y políticos que pelean por perpetuar un patriarcado mortal que en cada proceso electoral cabalga sobre los hombros de las mujeres, incluidas las que prefieren la sumisión y la muerte con ellos que sin ellos, la existencia como hijas del patriarcado antes que la invisibilidad que les enseñaron a temer en la infancia.
Aquí un documento para recordar que el país es nuestro, que no hay rendición ni la habrá. Aquí están las voces de Mariana, de Jazmín, de Cecilia y de cientos de mujeres y niñas que viven en estas páginas. La verdad que ni el presidente podrá acallar.

jueves, 1 de marzo de 2012

"¿Quiere encontrar a su hija? Pues búsquela usted", autoridades mexiquenses a madre de víctima

 


 
A partir de entonces, Amparo peregrinó por varios centros de justicia mexiquenses. En ninguno le querían recibir la denuncia por desaparición.
 
La noche del 26 de noviembre del año pasado, Eva no contestó su celular, esa fue la primera señal de que algo andaba mal, pero era sólo el comienzo del calvario que padeció su madre, quien casi un mes después la encontró sin vida, pues la adolescente fue víctima de Armando Librado Legorreta, "El Coqueto", un feminicida serial.
Amparo, la mamá de la menor de 16 años de edad, acusó indiferencia de las autoridades mexiquenses, ya que agentes ministeriales y personal de la Subprocuraduría de Tlalnepantla le pedían dinero para agilizar las indagatorias, todo para que al final, cuando detuvieron al presunto violador y homicida, éste se fugara.
La pesadilla inició aquella noche en la que Eva no contestó su celular, ya que su hija había ido a patinar con su novio a una pista en Lomas Verdes, y cerca de las 22:30 horas, el muchacho la dejó en la parada del microbús sobre Periférico Norte, según las declaraciones ministeriales del joven, quien vio por última vez a la víctima.
Luego de unas horas, Amparo siguió llamando a su hija, quien ya no contestó. La joven se topó con Librado Legorreta, quien presuntamente la violó y la estranguló dentro del microbús que se dirigía a Valle Dorado, en el Estado de México.
"Yo sabía que algo había pasado, mi hija siempre me decía: 'ya voy para allá' o me pedía permiso para quedarse más tiempo, pero esa noche ya no contestaba, pensé que era porque no tenía crédito y le puse, pero tampoco, entonces supe que estaba mal y no volví a verla", relató la madre.
A partir de entonces, Amparo peregrinó por varios centros de justicia mexiquenses. En ninguno le querían recibir la denuncia por desaparición.
"Todos me dieron la espalda, andaba de lado a lado buscando a mi hija, con todo el dolor del mundo y los policías me pedían que 200 pesos para la gasolina, que 100 para recargas de teléfono, igual en el MP, uno me dijo '¿quiere encontrar a su hija? Pues búsquela usted', y eso hice.
"Fue el 15 de diciembre, como en la Subprocuraduría andaban muchos de vacaciones entré sin problemas, pregunté dónde estaba Homicidios y ahí me puse a buscar el expediente, pues me había fijado dónde los ponían, lo encontré y les dije 'ella es mi hija' y resulta que todo ese tiempo su cuerpo estaba en el anfiteatro, pero por negligencia no hicieron mucho para que lo identificaran", contó Amparo.
Tras varios meses de investigación, la Procuraduría del Estado de México detuvo la semana pasada a "El Coqueto", a quien se le vincula con 8 violaciones y 7 homicidios de mujeres, sin embargo, éste escapó de una oficina de la Subprocuraduría en Tlalnepantla.
Amparo recordó que ella colocó avisos en paradas de camión y paredes de la calle para localizar a su hija; también visitó domicilios donde llamadas anónimas le decían que ahí estaba Eva e interrogó a microbuseros.
La adolescente practicaba el patinaje sobre hielo y estudiaba la preparatoria en un Bachilleres de Tlalnepantla.
Con información de Antonio Nieto en Revista Emet

Green Go