Mostrando entradas con la etiqueta caro quintero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta caro quintero. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de enero de 2014

Gobierno federal pudo detener liberación de Rafael Caro Quintero …¡y no lo hizo!

Investigación de Noticias MVS revela de los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto tuvieron información suficiente sobre los recursos y estrategia legal que promovía el narcotraficante buscando su liberación, y que consiguió en agosto de 2012.
murillocaro

Los dos últimos gobiernos de México tuvieron a su alcance información suficiente para detener laliberación de Rafael Caro Quintero, uno de los líderes históricos del narcotráfico mexicano.
Sin embargo, el capo abandonó su celda el pasado 9 de agosto sin que hasta el momento, se conozca de su paradero.
A lo largo de dos años y cuatro meses, en el periodo que va de mayo de 2011 a agosto de 2013, los gobiernos de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto recibieron nueve alertas oavisos de que el capo buscaba su libertad con argumentos novedosos, reveló esta mañana una investigación de Noticias MVS primera emisión.
Para el gobierno de Peña Nieto, la liberación de Caro Quintero fue producto de “un fallo judicial incomprensible”, dijeron entonces el procurador general de la república, Jesús Murillo Karam, y el canciller, José Antonio Meade.
“En el  caso de esta sentencia, de primera entrada -ya lo dije y lo puedo repetir-, me produce un escozor, no entiendo el mecanismo mental (del juez)”, dijo Murillo Karam.
“Ya ha comentado el procurador que nosotros no coincidimos con el criterio que adoptó el juez en el caso Caro Quintero”, comentó Meade.
No obstante, Noticias MVS pudo constatar que los avisos sobre la posible liberación de Caro Quintero fueron notificados a la Procuraduría General de la República, a laCancillería y a la Secretaría de Gobernación, de acuerdo con documentos oficiales.
Esto sucedió primero durante el gobierno de Felipe Calderón y, recientemente, en la admnistración de Enrique Peña Nieto.
Durante todo este tiempo (2011-2013), la PGR nunca informó al gobierno de Estados Unidos sobre la situación de caro Quintero para que pidiera la extradición y, por otro lado, el gobierno de Washington tampoco lo hizo por su propia iniciativa.
Alegato novedoso
La historia de la liberación del capo no es un asunto nuevo. Ni tampoco se resolvió en una cuantas horas.
En realidad, empezó desde el 1 de mayo del 2011, cuando los abogados defensores pidieron un amparo con un novedoso alegato: Caro Quintero fue condenado en 1985 por el secuestro y homicidios del agente estadounidense de la DEA, Enrique Camarena Salazar, y del piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar, por un “juez incompetente”.
La defensa de Caro Quintero argumentó que la condena por 20 años de prisión debió dictarla un juez del fuero común y no uno federal.

Primera alerta
El 10 de mayo del 2011, la Ministerio Público federal responsable del caso, Magdalena Sinecio González, fue notificada personalmente de este juicio de amparo.
La PGR estaba en manos en Marisela Morales, quien actualmente se desempeña como cónsul de México en Milán, Italia. La propia ministerio público, estaba enterada de ese argumento presentado por el capo, el mismo que, dos años depués, le abrió las puertas de la carcel.
En un oficio fechado el 12 de mayo del 2012 puede leerse lo siguiente:
“Respecto al juicio de amparo promovido por el quejoso Rafael Caro Quintero, solicito que se me proporcionen los autos del expediente de que se trata, con el objeto de realizar un estudio y emitir, en su caso, el procedimiento que corresponda”.
Este documento tiene sellos oficiales y está firmado por la ministerio público Magdalena Sinecio. De hecho, la PGR presentó alegatos contra este amparo.
Esta es la notificación del amparo, en 2011:
1 2 3 4 5

Segunda alerta
El 12 de junio del 2012, la magistrada Rosalía Moreno notificó a la PGR que estaba por cerrar el juicio de amparo.

Tercera alerta
Entre junio del 2012 y marzo de 2013, ya en el sexenio de Enrique Peña Nieto, la defensa del Caro Quintero presentó tres alegatos. En todos ellos, insistió en la incompetencia del juez para condenar a Caro Quintero, según consta en el Expediente 180/2011.

En el último de ellos, fechado el 4 de marzo del 2013, el actuario Judicial, José Daniel Lomelí, notificó a Magdalena Sinecio sobre los movimientos de los abogados defensores. La ministerio público Magdalena no respondió.

Cuarta alerta
El 26 de junio del 2013, el tribunal informó que el juicio sería resuelto en su sesión del 3 de julio, es decir, siete días después.
Este aviso, como cualquier otro, se colocó en los estrados del tribunal y, cualquier persona, lo pudo consultar. Los ministerios públicos están obligados a atender dichas listas para estar al tanto de los asuntos relevantes.
Magdalena Sinecio tuvo a la vista esa agenda durante una semana, pero los magistrados no lograron ponerse de acuerdo y el expediente fue pospuesto una semana.
La resolución del caso ya era inminente.

Quinta alerta
El 3 de julio de 2013, la PGR fue notificada de que Caro Quintero tramitó un amparo para detener cualquier juicio de extradición promovido por Estados Unidos, según consta en el expediente 1319/2013, también fueron notificadas la Secretaría de Gobernación y la Cancillería.
Aun más, la propia PGR, la Cancillería y Gobernación negaron que existiera una orden de aprehensión contra el capo.

Sexta alerta
Casi un mes después, el 26 de julio de 2013, Caro Quintero presentó un nuevo amparo para evitar su trasladado del penal estatal de Puente Grande, en Jalisco, o a cualquier otra prisión. La PGR y la Secretaría de Gobernación fueron notificadas de este nuevo juicio.
De acuerdo con el expediente1594/2013, con estos amparos, la defensa del capo intentaba atajar cualquier movimiento del gobierno para mantenerlo tras las rejas. Pero en realidad, no había nada más en su contra.

Séptima alerta
El 1 de agosto del 2013, el Tribunal Colegiado encargado del caso informó que el juicio de amparo mediante el cual Caro Quintero buscaba su libertad se resolvería, de forma definitiva, el 7 de agosto a las 11:00 horas.
De nuevo, la ministerio público Magdalena Sinecio tuvo a la vista la agenda del Tribunal durante una semana.

Octava alerta
El 7 de agosto los magistrados Rosalía Moreno Ruiz, José Félix Dávalos Dávalos y Lucio Lira Martínez otorgaron a Rafael Caro Quintero.
Ese mismo día, a las tres de la tarde, el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal de Jalisco publicó el sentido del fallo en sus estrados.
A partir de ese momento, Magdalena Sinecio tuvo oportunidad de conocer el revés sufrido por la PGR y de avisar del fallo a sus superiores dentro de la delegación de la PGR en Jalisco, actualmente a cargo de Gerardo Octavio Solís Gómez.
En el Tribunal no recuerdan a la ministerio público preguntando por el sentido de la resolución o consultando las listas para ponerse al tanto.
La sentencia, fue enviada de inmediato al Segundo Tribunal Unitario Penal de Jalisco para que, un plazo máximo de 24 horas, dejaran en libertad a Caro Quintero.

Novena alerta
El 8 de agosto del 2013, el Tribunal Colegiado publicó la resolución sobre la libertad otorgada a Caro Quintero.
La ministerio público Magdalena Sinecio no se presentó para conocer la resolución, según se desprende de dos notificaciones firmadas por la actuaria judicial, Mónica Ibarrola Chagollán, a las cuales tuvo acceso Noticias MVS.
En la segunda de ellas, se dice lo siguiente:
“El 8 de agosto del 2013 al no haberse presentado las partes hasta las 14:00 horas, se tiene por hecha la notificación que se fijó por lista el día de hoy (….)”
A diferencia de la PGR; los abogados defensores sí actuaron.
La abogada Janette Iliana González Linares, llegó hasta el Tribunal Colegiado para darse por enterada, formalmente, del fallo favorable a su cliente.
La misma actuaria que dio fe de la ausencia de la PGR por la mañana, fue la encargada de atender a la abogada del narcotraficante.
El mismo 8 de agosto, pero a las 23:00 horas, el Tribunal Unitario emitió la sentencia que liberó a Caro Quintero.
Esa misma noche salió del penal estatal de Puente Grande, en Jalisco.
A pesar de los nueve avisos, el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam,responsabilizó al Poder Judicial de no avisarle a tiempo para impedir la libertad del capo.
“Fuimos notificados de su liberación horas después de que ya había salido. Y en ese momento, como usted se imaginará, nosotros no teníamos un instrumento legal de detención porque habíamos agotado todas las acusaciones en el proceso, y de repente
en un juicio de amparo, que tenía que haber tenido una resolución para efectos, resuelven la salida inmediata, la cumplen con una inmediatez impresionante, y nos quedamos prácticamente sin posibilidad de alguna detención porque aunque hubiésemos sido notificados a tiempo, no tenía yo ningún instrumento legal para detenerlo, hoy lo tengo”, dijo el titular de PGR.
Fue hasta el 16 de agosto del 2013, ya con Rafael Caro Quintero Libre, la ministerio público responsable del caso solicitó copias certificadas de la sentencia, así como de las listas y estrados que siempre estuvieron a la vista de todos, incluso de ella.
Poco después, Magdalena Sinecio desapareció del Tribunal. Al principio se creyó que estaba de vacaciones, pero jamás regresó.
En noviembre pasado llegó una nueva ministerio público, Ana Elsa Lepe Estrada.
De acuerdo con la delegación estatal de la PGR en Jalisco, Magdalena Sinecio sólo fue cambiada a un juzgado de amparo. No existe ningún procedimiento penal o administrativo en su contra por su actuación. Tampoco se le investiga por una actuación indebida.
Por otro lado, la PGR tampoco presentó una queja contra los magistrados ante el Consejo de la Judicatura, aun cuando públicamente los criticaron.
(Investigación especial de Noticias MVS. Juan Omar Fierro, reportero. Coordinación: Daniel Lizárraga)


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Caro Quintero y la misteriosa aeronave


Rafael Caro Quintero.
Rafael Caro Quintero.
MÉXICO, D.F. (apro).- Un mensaje en Twitter del alto mando militar venezolano Vladimir Padrino López dio inicio a la historia más reciente e intrigante de una presunta narcoaeronave mexicana destruida en el país sudamericano. El jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana presumió la foto de un avión quemado el lunes 4 de noviembre en Apure, un municipio colindante con Colombia.
Resultó que esta aeronave era mexicana, apenas a las 11:59 horas del mismo lunes había partido del aeropuerto de Querétaro, que se desconocía el paradero de sus ocupantes y que no fue “derribada” sino destruida en una pista clandestina por las autoridades venezolanas.
Se inició así una serie de informaciones a medias, donde alguna de las varias partes involucradas oculta lo que sabe o sabe más de lo que dice.
El primero en informar sobre el avión Hawker 400-731, con 44 años de servicio como taxi aéreo, fue el secretario de Desarrollo Sustentable de Querétaro, Manuel López. Confirmó que partió de esa entidad el lunes 4 de noviembre y que habría llegado de Nuevo León. Su presunto dueño, Jorge Salazar Ochoa, no ha hablado hasta el momento. Tampoco se sabe qué hizo antes en Nuevo León y a quiénes les dio servicio.
Un día después, martes 5 de noviembre, el secretario de Gobierno de Querétaro, Jorge López Portillo Tostado, reveló los nombres de los pasajeros: Isaac Pérez Dubond, Susana Bernal Rivas, Adriana Gesabel Cruz Méndez, Sergio Franco Moga y Manuel Eduardo Rodríguez Benítez, más dos pilotos.
“Sé que la aeronave estuvo tres días aquí (en Querétaro), pero no sé qué movimiento hizo y no he visto la bitácora”, afirmó el funcionario del gobierno del priista José Calzada, un político vinculado al coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones.
El revuelo comenzó cuando el gobierno mexicano le reclamó a su homólogo venezolano que no hubiera aportado información puntual sobre la nave “desintegrada” en su territorio.
El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, afirmó que los cinco pasajeros y los dos pilotos viajaron con identidades falsas, incluyendo pasaportes y, hasta ahora, se ignoran sus verdaderos nombres. A su vez, la cancillería mexicana le reclamó al gobierno venezolano y convocó al embajador de este país Hugo José García Hernández.
Ni siquiera en el asunto del espionaje del gobierno de Barack Obama a los emails y llamadas telefónicas de Enrique Peña Nieto las autoridades diplomáticas mexicanas reaccionaron con tal molestia.
Para el sábado 9 de noviembre, el asunto se había convertido en una crisis diplomática entre ambos países. El presidente venezolano Nicolás Maduro reiteró que la aeronave viajaba “hasta el full (llena) de cocaína”, pero no informó dónde quedó la droga, cuánto transportaba y mucho menos qué pasó con sus ocupantes.
El domingo 10 de noviembre en la noche, ante la falta de datos nuevos, la Dirección General de Aeronáutica Civil, de la SCT, aportó el elemento más inquietante de la historia: la aeronave Hawker no voló directamente hacia suelo venezolano. Antes se dirigió hacia Bonaire, en las Antillas Holandesas. Ahí descendieron cuatro de sus cinco pasajeros. Y siguió su vuelo por territorio venezolano.
“Se tiene información no oficial de los servicios de tránsito aéreo de las Antillas Holandesas en el sentido de que una vez que dicha aeronave arribó a Las Antillas se presentó un nuevo plan de vuelo para que la misma saliera de Bonaire hacia La Ceiba, Honduras”, afirmó el boletín de la SCT.
“La información con que se cuenta indica que la aeronave transportó en ese vuelo a sólo tres personas: a los 2 pilotos y de nueva cuenta a Isaac Pérez Dubón”, afirmó la SCT. Es decir, cuatro de los cinco pasajeros descendieron en Bonaire, una isla de 288 kilómetros cuadrados, de menos de 15 mil habitantes, ubicada en el sur del mar Caribe, que forma parte, desde diciembre de 2011, de la nueva ruta del crimen organizado mexicano para transportar droga, según Rodney Benson, exjefe de Inteligencia de la DEA.
El mismo domingo 10 que se emitió el boletín de la SCT, el periódico La Razón publicó una de las versiones más inquietantes de la historia: citando fuentes anónimas de la PGR, se cree que en esa aeronave viajaba el narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero. Lo más sintomático de esta versión es que esta presunción no constituye una “pista de investigación” para la PGR mexicana, según la misma versión periodística.
Desde el 9 de agosto, el paradero de Caro Quintero es un misterio. El exjefe del Cártel de Guadalajara, acusado y condenado como autor de la muerte de Enrique Camarena Salazar, el agente de la DEA que descubrió sus amplios cultivos de mariguana en Chihuahua en 1984, se desvaneció.
Nadie ha confirmado ni negado este rumor sobre la presunta “huida” de Caro Quintero en la aeronave. Lo que sí es un hecho es que dos días después de que el taxi aéreo partiera de Querétaro con rumbo a Las Antillas, la mayoría de los ministros de la primera Sala de la Suprema Corte de Justicia revirtió el amparo que había dejado en libertad a Caro Quintero el 8 de agosto pasado.
A Caro Quintero le faltaban 12 años para cumplir la condena por haber sido el autor del crimen contra Camarena. Llevaba 28 años. Una corte federal de distrito de California giró una orden de detención provisional contra Caro Quintero, con fines de extradición, apenas se supo de su libertad. La DEA evidentemente ha presionado para que Caro sea extraditado a Estados Unidos.
La intriga todavía es mayor, ya que la culpabilidad de Caro Quintero en el asesinato de Camarena ha sido puesta en duda por exagentes de la DEA, tal como ha documentado la revista Proceso. Las versiones difundidas desde hace un mes es que a Camarena no lo mandó matar Caro sino la CIA, en complicidad con la Dirección Federal de Seguridad, la otrora poderosa policía política mexicana, para ocultar la triangulación de fondos provenientes del narcotráfico que sirvieron en la operación Irán-Contras.
La trama al estilo de las mejores novelas de espionaje ha cobrado relevancia frente a los rumores sobre la huida de Caro Quintero y la posibilidad de que en Venezuela, en la frontera con Colombia, haya aterrizado un avión donde viajaba un hombre que se hacía llamar Isaac Pérez Dubond, pero pudo ser el hombre más buscado por la DEA en los años ochenta.
La historia apenas comienza. La Operación Leyenda continúa.
Twitter: @JenaroVillamil

sábado, 9 de noviembre de 2013

Caro Quintero: Cuatro maneras de hacer el ridículo


Caro Quintero en el Penal de Puente Grande, Jalisco. Foto: AP
Caro Quintero en el Penal de Puente Grande, Jalisco.
Foto: AP
MÉXICO, D.F. (apro).- El sistema judicial mostró una sorprendente capacidad para tropezarse cuatro veces con la misma piedra: el capo Rafael Caro Quintero. Y lo logró en un tiempo récord: tres meses.
El sinaloense estaba preso desde hacía 28 años. El principal delito por el que seguía en la cárcel era el asesinato de Enrique Kiki Camarena, agente de la Oficina Antidrogas de EU (la DEA) ejecutado el 9 de febrero de 1985. Caro aún debía purgar 12 años de cárcel. El sistema judicial mexicano lo liberó, y el mismo sistema lo volvió a declarar prófugo.
El primer tropiezo
El 7 de agosto pasado el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito ordenó la libertad de Caro Quintero, fundador del cártel de Guadalajara. Salió la madrugada del día 9.
Los jueces Félix Dávalos, Rosa Isabel Moreno Ruiz y Lucio Lira Martínez no lo declararon inocente: Igual que en el caso de Florence Cassez, fue un tecnicismo el que le abrió las rejas. Los jueces asentaron que Estados Unidos no había acreditado a Camarena como agente de la DEA en México. Por lo tanto, no debía haber sido juzgado por un tribunal federal, sino por uno del fuero común. Y para fuera.
El procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, no dio muestras de enterarse de la resolución inmediatamente. El 9 de agosto salió rasgándose las vestiduras. No era posible, clamó. El juez no debía haber ordenado la anulación del juicio, sino simplemente remitir el caso a un tribunal calificado, dijo. Anunció también que se inconformaría ante la decisión.
El caso se convertía así en uno de los mayores varapalos (en su modalidad de autogol) a la administración federal de Enrique Peña Nieto.
El mexiquense había llegado a la Presidencia gracias a dos postulados centrales. El primero era que el PRI sabía gobernar. El segundo, que modificaría la desastrosa guerra contra el narco de su antecesor, Felipe Calderón.
La liberación de Caro Quintero refutaba ambas premisas. El capo era el narco más importante detenido por el priismo, y ahora era el propio priismo el que lo dejaba libre. El sistema judicial no había sido saneado y el procurador no se había enterado a tiempo…
Segundo trompicón
No sólo Murillo se enojó. Estados Unidos estaba furioso. Lo había pedido en extradición y México no la había concedido. Había varias razones: La ley mexicana especifica que no deben extraditarse presos que, en el país de destino, puedan afrontar la cadena perpetua o la pena de muerte. Otra razón es que —a contentillo— el gobierno puede ordenar que un reo cumpla su pena en México antes de enviarlo a otro país. La tercera razón era la nebulosa situación jurídica que Camarena tenía en México.
Sin embargo, el 15 de agosto (una semana después de la liberación), la Procuraduría anunció que había recibido una nueva petición de Estados Unidos.
“Al día de hoy, se cuenta con una orden de detención provisional con fines de extradición en contra de Rafael Caro Quintero, por diversos delitos por los que se le acusa ante una Corte Federal de Distrito en California”, detalló la dependencia. La misma dependencia que no había estado al tanto de todo el proceso, y que había tenido oportunidad de extraditarlo durante 28 años.
Tercera caída
De nuevo, el golpe vino de la Unión Americana. Phil Jordan, exdirector del Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC); Héctor Berrellez, exagente de la DEA, y Tosh Plumlee, un expiloto que trabajó para la Agencia Central de Inteligencia (CIA), denunciaron que el gobierno estadunidense fue el que había ordenado la ejecución de Kiki Camarena, y no Caro Quintero. (Proceso 1930 y 1931).
Estados Unidos presuntamente secuestró, torturó y ejecutó a Camarena porque había descubierto que Washington se asoció con el narcotraficante y usaba las ganancias del trasiego de drogas para financiar las actividades de la contrarrevolución nicaragüense.
Los tres agentes que hacían la revelación habían estado relacionados con la indagatoria del caso.
“Durante esta investigación descubrimos que algunos efectivos de una agencia de inteligencia de Estados Unidos, infiltrados en la DFS (Dirección Federal de Seguridad), participaron en el secuestro de Camarena. Dos testigos identificaron a Félix Ismael Rodríguez. Ellos eran de la DFS y nos dijeron que incluso él (Rodríguez) se había identificado como ‘inteligencia norteamericana’”, señaló Berrellez.
La revelación tundía directamente a los gobiernos mexicano y estadunidense. Éste, por el tamaño del presunto crimen perpetrado contra uno de los suyos. Aquél, por la ignorancia no ya de los supuestos hechos, sino de la hipótesis.
El Departamento de Estado de EU respondió anunciando que ofrecía una recompensa de hasta 5 millones de dólares por información que conduzca al arresto de Caro Quintero.
Cuarto traspié
El miércoles 6 vino la puntilla. La Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó el fallo judicial que le había dado la libertad a Caro Quintero.
La decisión fue respaldada por cuatro de los cinco magistrados de la Primera Sala del Supremo tribunal. “No fue adecuada la sentencia del Tribunal Colegiado, ya que, acorde a los tratados internacionales de los cuales México es parte, se podía advertir que Enrique Camarena Salazar, en su carácter de agente de la DEA, era una persona internacionalmente protegida”.
Pero el detalle: en marzo pasado, la Corte había rechazado analizar el amparo solicitado por Caro Quintero por considerar que no era un asunto de trascendencia o relevancia, por lo que decidió regresar el expediente al Primer Tribunal Colegiado de Jalisco. Esa instancia, finalmente, fue la que decidió amparar al narcotraficante.
Twitter: @JCOrtegaPrado

lunes, 14 de octubre de 2013

Caso ‘Kiki’ Camarena destapa nexo CIA-narco mexicano: mesa política en MVS


Los analistas de la mesa política sostienen que el homicidio del agente estadunidense es un punto de quiebre en la relación de EU con México; reconocen presencia de elementos de la CIA en nuestro país y llaman a abrir nuevas pesquisas.
Caso ‘Kiki’ Camarena destapa nexo CIA-narco mexicano: mesa política en MVS
Los analistas políticos Lorenzo Meyer, Sergio Aguayo y Denise Dresser coincidieron en que el gobierno de México debe abrir una investigación sobre el asesinato del ex agente estadounidenseEnrique Camarena Salazar en 1984.
Durante la mesa política en Noticias MVS primera emisión, los expertos compartieron sus posturas sobre el reportaje publicado por la revista Proceso que afirma que Camarena fue asesinado por luchas internas de Estados Unidos, y no por el capo recién liberado Rafael Caro Quintero.
Lorenzo Meyer comentó que la versión publicada por el semanario es factible; además, sostuvo que este hecho podría tener implicaciones enormes en México, pues hay antecedentes de que operadores de la CIA colaboran dentro de las estructuras de inteligencia y seguridad en nuestro país.
“Una vez que se dice que Camarena es asesinado con complicidad de la Agencia Federal de Seguridad (AFS, hoy extinta), nos percatamos que la agencia (CIA) estaba corrompida por el narco”, dijo.
Meyer recordó el descubrimiento y la incautación en el Rancho El Búfalo, que era considerado como el más grande productor de mariguana en el país con alrededor de mil hectáreas donde trabajaban 10 mil personas en la cosecha.
El historiador de El Colegio de México afirmó que el asesinato del agente fue al estilo narco mexicano, pero declaraciones de informantes refieren que fue torturado y por un conflicto internos entre las agencias estadunidenses la DEA y la CIA.
“¿En qué estamos si la CIA torturó a un agente de la DEA? si son aliados”, cuestionó.
Por su parte, Sergio Aguayo señaló que la década de los años 80 es fundamental en la historia de México en el tema del crimen organizado:
En 1984, el gobierno incauta el Rancho El Búfalo, en 1985 desaparece la AFS, al año siguiente Estados Unidos le declara la guerra al narco.
Si vemos en perspectiva estas revelaciones, sostiene el analista, en primer lugar la magnitud de los cultivos de drogas y “eso hace dimensionar hasta donde eran los alcances”.
Aguayo afirmó que es necesario considerar el contexto político actual en el que esta información sale a la luz.
“Esto va en contra de la administración de Barack Obama, y porque Proceso es la independencia de los medios medios impresos en México. Estos temas forman parte de una transformación regional importante”, sostuvo.
En su intervención, Denise Dresser afirmó que Estados Unidos lleva mucho tiempo “lanzándonos piedras” para pregonar superioridad moral pero cierran los ojos ante la corrupción en sus propias instituciones, venta de armas en Irán y conflictos políticos en Centroamérica.
“El gobierno mexicano tiene la obligación de responder a todo esto, porque creo que la narrativa dice que México es el lugar de la infiltración, y donde las instituciones no funcionan pero también vemos que Estados Unidos y la CIA operan aquí de forma opaca e impune”, declaró.
Para la experta, el asesinato de Camarena, cuyo cadáver fue encontrado en febrero de 1985, es punto de quiebre en la relación bilateral: fue cuando la Unión Americana empezó a involucrarse, y a su vez México inicia los cuestionamientos sobre cómo combatir el narcotráfico.
Esto es lo que se dijo durante la mesa política.


miércoles, 14 de agosto de 2013

Ordena juez arresto de Caro Quintero para extraditarlo a Estados Unidos

El narcotraficante Rafael Caro Quintero. //Foto: Cuartoscuro

La PGR tramitó, con carácter de urgente, la solicitud del gobierno estadunidense, y en pocas horas obtuvo el mandamiento judicial contra el ex líder del cártel de Guadalajara, requerido en ese país por diversos delitos.
Gustavo Castillo
Publicado: 14/08/2013 17:01
México, DF. Rafael Caro Quintero es nuevamente prófugo de la justicia. Un juez federal libró ya la orden de localización y detención con fines de extradición en su contra, con base en la solicitud que realizó el gobierno de Estados Unidos para que el narcotraficante mexicano enfrente un proceso penal ante una corte del estado de California, en ese país.
La PGR tramitó, con carácter de urgente, la solicitud enviada por el gobierno de Estados Unidos, y en unas cuantas horas obtuvo el mandamiento judicial que permite detener nuevamente al ex líder del cártel de Guadalajara.
El gobierno de Estados Unidos cuenta con 60 días para entregar el expediente que indique las razones y justifique que es viable la extradición de Caro Quintero. Hasta el momento la PGR solamente ha informado que el capo mexicano enfrentará diversas acusaciones criminales.
La PGR recibió este miércoles del gobierno de Estados Unidos una solicitud de detención con fines de extradición en contra del ex líder del cártel de Guadalajara, Rafael Caro Quintero, a fin de que sea juzgado por diversos delitos en aquella nación, informaron colaboradores del procurador Jesús Murillo Karam.
La semana pasada, tribunales federales sobreseyeron cuatro de sus procesos penales -esto significa que dejaron sin efecto las sentencias impuestas en esos juicios-, en otra acusación más se le absolvió y en un sexto juicio se le condenó a 15 años de prisión, los cuales ya había cumplido, pues fue detenido en 1985, es decir, hace 25 años, 18 más de los que la condena marcaba.
Caro Quintero obtuvo su libertad, entre otros procesos penales, por una acusación de delitos contra la salud por el cultivo, producción y distribución de mariguana, así como por los homicidios de cuatro personas, entre ellos los del agente de la DEA Enrique Camarena y el piloto de la Secretaría de Agricultura, Alfredo Zavala.

domingo, 11 de agosto de 2013

Como un animal salvaje

Rafael Caro Quintero. Foto: Xinhua.

Lejos ya del papel de capataz de los cerca de 7 mil jornaleros que participaban en las tareas relacionadas con el tráfico de drogas desde el rancho El Búfalo, Rafael Caro Quintero, quien decía hallarse “jodido” y estar “hasta la madre” tras 17 años de prisión, admitió que era “enamorado de tiempo completo”, que era rebelde desde pequeño porque le resultaba “muy difícil acatar órdenes”, y que tanto él como sus hermanos le tenían miedo a la gente. “Es mala comparación pero éramos como animales salvajes”, dijo en la entrevista que se reproduce enseguida y que se publicó en el libro Máxima Seguridad, de Julio Scherer García.

Rafael Caro Quintero es un zombie. Dejó de vivir. Calada la gorra beige hasta las cejas, corre vueltas y vueltas alrededor del patio. No altera el paso, rítmicos los movimientos, perfectos. El cuello permanece inmóvil y el cuerpo carece de expresión. Nada lo detiene, nadie lo interrumpe.
Desde los centímetros abiertos de una ventana horizontal de vidrios como acero, le grito:
–¡Rafael!
Sé que me escucha. Sigue.
De nuevo:
–¡Rafael!
Sigue.
Otra vez.
Apenas se detiene. Me reconoce.
Hace casi veinte años el país se asomó al escándalo del narco. Fue denunciado “El Búfalo” como una extensión inmensa sembrada de marihuana. El capataz era Caro Quintero, con dominio sobre siete mil jornaleros. Las crónicas de la época afirmaron que se trataba de mano de obra envilecida. Sueldos ínfimos y vigilancia perruna alrededor de sus barracas.
Los tráilers con droga circulaban por la carretera al norte como un automóvil en una vía desierta. Personas importantes estaban detrás del gran negocio. De otra manera costaría trabajo explicarse la impunidad imperante en aquella región de Chihuahua.
Se supo entonces de la vanidad de Caro Quintero. Millonario, apuesto, personaje inédito que rozó la leyenda, fue tema de corridos. Caro Quintero daba entrevistas y se gozaba con sus fotografías en los periódicos. Su sonrisa, anchos y fuertes los dientes, se correspondía con la de un actor.
–¿Qué piensa del narco, Rafael?
–A estas alturas no sé ni qué contestarle. Voy para 17 años preso. Es malo por tanto vicio con la juventud. Creo que ahora está más arraigado con la gente. En aquel tiempo no éramos viciosos. Yo no le pegaba a nada.
–¿Y los demás?
–Pues que yo haya visto, no. En aquel tiempo no era el desmadre que es ahora. No había esos pleitos de hoy, eso de cártel contra cártel.
–¿Se pensaba inocente?
–No le voy a decir que era inocente. Tenía veintitantos años. La necesidad y la falta de estudios me hicieron meterme. Era y soy muy pobre. A estas alturas ya está uno acabado. Ahora ya no somos las personas que caímos.
–¿Perdió todo?
–La mayoría de mis cosas.
–¿Qué tenía?
–Unos ranchos, bastante ganado, todo me decomisaron.
–¿Cuántos ranchos?
–Seis.
–¿Y ganado?
–Como cinco mil cabezas. Era muy bueno. Tenía Indobrasil, Angus, Bravo.
–¿Para quién trabajó?
–Para nadie.
–¿Trabajó para Arévalo Gardoqui, secretario de la Defensa? Miles de jornaleros estaban bajo sus órdenes y había soldados en “El Búfalo”.
–Para nada. Yo no tengo relación con toda esa gente.
–¿De qué complicidades se valió para hacer tanto como hizo?
–A puro valor. A puro valor tonto, porque no era otra cosa. Nada más ir por allí para ver si pegaba, ¿me entiende?
–No, no entiendo.
–A ver si se podía. Pero yo no estaba bien con nadie, con ningún policía.
–¿Y cómo pasaban los tráilers de un lado para otro?
–En aquel tiempo no estaba tan duro como hoy. Y sobre cosas así no me gustaría tocar el tema.
–Cuente.
–No tengo que contar sobre eso. Yo empezaba.
–¿Y hubiera seguido?
–No sé qué habría pasado.
–¿Saldrá de Almoloya?
–Pues si Dios quiere. Tengo muchas esperanzas. Tengo que salir. Tengo una familia que me está esperando. Tengo que ayudarle a mi esposa con mis hijos.
–¿Cuántos?
–Cuatro.
–¿Sólo cuatro?
–Hay otros cuatro por fuera.
–¿Reconoció a los ocho?
–A la mayoría. Aquí es complicado porque sólo pueden entrar doce personas. Mi esposa, mis cuatro hijos, mi mamá, mi suegra y mis cinco hermanas. A mis hermanas les es difícil venir acá. Las atacan por la prensa, la tele, por todos lados.
–¿Recuerda a Julia Sabido? Trabajaba con el doctor Alfonso Quiroz Cuarón y a usted le hizo el examen psiquiátrico cuando ingresó al Reclusorio Norte.
No la recuerda.
–Yo le pedí que me mostrara el estudio psiquiátrico que hizo sobre usted. Me respondió que no. Era confidencial. Le pedí entonces que me dijera cómo es Caro Quintero.
–Muy bronco, le debió haber dicho.
–“Es un hombre muy sensual. Yo le diría que es un sexo que camina, duerme, sueña, platica”. ¿Es usted así?
–Pues no le sé decir.
–Pues dígame.
–Pues yo no sé de esa palabra.
–¿Es usted un enamorado de tiempo completo?
–Para qué le voy a decir que no.
–¿Nunca se detuvo?
–La verdad, no.
–¿Quería usted el billete para las mujeres?
–Yo ayudé a mucha gente pobre, necesitada, nomás que se me hizo un escándalo, un caso político.
–¿Por qué el escándalo?
–Sería porque cayó mucha gente al mismo tiempo. Cayó Fonseca, caí yo y se hizo un gran mitote.
Vuelve al pasado.
–En el Reclusorio Norte se nos dio la oportunidad de arreglar una “íntima”. En el dormitorio donde estábamos metimos una sala y acondicionamos nuestro espacio. Hacíamos talacha diaria y el piso relumbraba. Los muchachos y yo lavábamos con jabón, con pino. Teníamos refri y tele. El módulo era precioso.
–¿Tenían botellas?
–No, pero nosotros preparábamos la comida. Teníamos cocina.
–¿Invitaban a las muchachas?
–Venían algunas novias. Y una vez, cuando se casó uno de los muchachos, tuvimos música que él llevó.
–¿Cuánto le dieron al director para que permitiera la música?
–Era una boda. El novio hizo los preparativos y habló con el director. Le dieron el permiso. La música duró cinco o seis horas.
–Tenían la cocina, la íntima, su propia celda. ¿Qué más tenían?
–La íntima se compartía entre los seis que éramos. Un día cada quien. Un dormitorio lo dividimos en dos partes. En una estaba mi compadre Fonseca y su gente, y la otra me tenía a mí con mi gente.
–Me dijo que Fonseca está muy jodido.
–Así estamos todos. Yo ando mal de la próstata, traigo una colitis que no me la pueden quitar por los nervios.
–Ésta es una cárcel que se hizo como un filtro. Una cárcel de pasada. Nos iban a tener un tiempo y conforme fuéramos evolucionando nos iban a mandar a nuestro lugar de origen o de donde viniéramos. Cuando llegamos nos aseguraron que nuestra estancia sería por seis meses. Yo en tres días tengo nueve años aquí. Ya no aguanto. Aquí no pueden venir mis sobrinos ni un amigo, nadie fuera de la lista. Para incluir a uno nuevo hay que borrar un nombre de los originales.
“Mi madre anda cerca de los setenta años, cansada de estar viniendo. Ésta es una cárcel muy dura que te afecta mentalmente, te afecta la vista, los órganos, poco a poco. Los medicamentos salen más caros que la comida. Padezco también de la vista y tengo una hernia. Cuando llegué me dieron medicamentos controlados. No los quería tomar. Nunca había tomado pastillas. ¿Cómo se llaman? Psicotrópicos, ¿no?
“Los psicotrópicos me dejaron una depresión que olvídese, una tristeza que no se la deseo a nadie. Se pone uno totalmente triste, sin ánimos, no quiere ver a nadie, sin ganas de nada.”
–¿Ni de la esposa y los hijos?
–De nada. Cuatro años estuve corriendo diario, diario. Hacía otros ejercicios. Jugaba mucho volibol. Dije: “Ya nos van a cambiar, ya mero, espérate, tranquilo”. Y nada. Me puse a correr otra vez. El mes que entra tengo otros tres años corriendo diariamente.
–¿No le aburre correr?
–Estoy hasta la madre. La cárcel es un campo de concentración. Cuando me trajeron a Almoloya mandé a mi abogado, Efraín García Ramírez. Hizo un estudio de esas prisiones que son parecidas a ésta: el sesenta por ciento se suicidó y el otro cuarenta por ciento quedó todos locos.
“En las cárceles francesas había terroristas, gente de ese tipo. Aquí cuánta gente no se ha ahorcado, se ha muerto. Uno oye nada más. Yo tenía un amigo que vivía con nosotros en el módulo y nos llevábamos muy bien. Se llamaba Jorge Zaid Aparicio. Un compañero y yo fuimos a los servicios médicos. Oyó que ahí estábamos y nos gritó. Dijo que ya no aguantaba, que estaba muy malo y que no sabía qué tenía. Se lo llevaron a Santa Marta, su familia lo sacó y lo trasladó a un hospital. Hace unos 20 días nos dijeron que había muerto. Aquí te dejan ir cuando ya no hay nada que hacer.”
–¿Son frecuentes los suicidios?
–Tengo 47 años y no cualquiera aguanta esta cárcel. Mire cómo traigo el pelo. Aparte de mi familia, tenía como nueve años sin hablar con nadie. Ya no coordina uno una conversación, ya no enlaza igual que antes, cuando estabas en un reclusorio donde había mucha gente. Aquí tiene uno el teléfono tres veces al día, diez minutos. Y hay que estar pendiente de los hijos. Ahí van. Ya se recibió el mayor en administración de empresas. La segunda se recibe en mercadotecnia, si Dios quiere, en mayo. El que sigue lleva dos años en medicina. Con el que estoy batallando es como un carajo, porque es gordo. Tiene 18 años.
–No hace ejercicio.
–Ni un carajo. Pesa ciento y tantos kilos y traemos pleito porque no hace la dieta. Ayer le dije a mi esposa que le quitara el carro.
–¿Se tiene autoridad frente a los hijos estando aquí?
–Pienso que sí. Tuve suerte con ellos y quiero que se fijen en mí para que no se me descarrilen. Tanto año yo sufriendo aquí, que ellos no me vayan a hacer una tontería. Por necesidad, por vaquetones, por lo que sea.
–Por las señoras.
–No pensaba en eso. Mis hijos llevan una carrera limpiecita.
–El gordo no tanto.
–El gordo también.
–¿De veras tiene autoridad sobre sus hijos?
–Hace dos o tres años, en junio, les pregunté a los dos más chicos: ¿Pasaron los exámenes? ¿Seguro? No me echen mentiras. Pidieron permiso para ir al rancho en Sinaloa, donde nací. Ahí tengo caballos. Le dije a su mamá que fuera a la escuela a averiguar. Uno reprobó tres materias, el otro dos.
“Llegando a Culiacán con su otra abuela, ya tenían orden de regresarse a Guadalajara y hablar acá, conmigo. Ya tenía un tiempecito de quererlos mandar a un colegio militar. ‘Como ustedes me echan mentiras, yo también voy a ser cabrón con ustedes. Me están engañando, los voy a chingar’. Los mandé por un año a un colegio militar durísimo en San Luis Missouri. Uno volvió malo de la presión, con ciática. Han tenido una mamá muy buena.”
–Me dicen los choferes, allá afuera, que su señora es muy guapa.
De pronto, Caro Quintero me desconcierta. Algo le da vueltas en la cabeza, se fue lejos.
–¿Cómo me dijo que se llamaba?
–¿Quién?
–Julia, Julia qué.
–Julia Sabido.
–¿Qué le dijo? A ver, ¿cómo? Me levantó el ánimo con eso.
–“Julia, usted le hizo el examen psiquiátrico a Caro Quintero. Por qué no me lo muestra”. Fue imposible. El estudio era confidencial. Bueno, Julia, ¿cómo es Caro Quintero? No me dijo es un sexo. Me dijo: “Es una verga que camina, corre, sueña, se alimenta, vive”. Así más o menos. ¿De qué se ríe?
–De eso que me está contando.
–¿Así era usted?
–Yo creo que sigo siendo igual.
–¿Igual, igual?
–No me gusta el pelo blanco.
–No le queda mal. Es usted cobrizo, de una piel brillante.
–Desde muy joven soy canoso. Decían los periódicos que me pintaba rayos. (También decían que pagaba a un masajista en el reclusorio para que le limpiara la cara de barros y espinillas.)
–¿Cómo era usted cuando era bronco?
–Era rebelde. Se me hacía muy difícil acatar órdenes, hasta de mis padres. Me cuereaban mucho de chiquito. Yo soy de una sierra. No entraban los carros, era un barranco donde vivíamos. Cuando oíamos el ruido de las bestias o de los perros era que iba a llegar gente. Mis hermanos y yo corríamos al monte.
–¿Por qué?
–Le teníamos miedo a la gente. Es mala comparación pero éramos como animales salvajes.

Green Go