Jenaro Villamil
“Soy el ángel de la muerte de los panistas voladores”. Esa es la presentación de la cuenta @Mareoflores, del joven ilustrador Mario Flores Vargas. El viernes 11 de noviembre, el mismo día de la muerte de los 8 tripulantes del Súper Puma que trasladaba al secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, Flores twiteó:
“No salía tan temprano del trabajo desde que se cayó la avioneta de Mouriño. Anden con cuidado funcionarios voladores”.
“¿Algún día volarán libres los secretarios de Gobernación?”.
“Me dan ganas de comprar todos los secretarios de Gobernación, abrir sus jaulas y dejarlos volar en libertad con los otros secretarios”.
Por estos mensajes, 6 agentes de la Procuraduría General de la República lo detuvieron sin orden de aprehensión el domingo 13 de noviembre. Lo llevaron a las instalaciones de la dependencia en la Plaza de la República, del Distrito Federal, y después de varias horas de comparecer, lo dejaron libre. Según la PGR, Mario Flores declaró “en calidad de testigo”.
¿Testigo de qué? Nadie sabe, nadie supo. Sólo se especuló que estos mensajes lo hacían probable responsable de algún delito que los agentes ministeriales quieren inventar. ¿Será que piensen que los mensajes en redes sociales desploman helicópteros?
El propio Mario Flores informó en su cuenta de Twitter que ya había salido de las instalaciones de la PGR y emitió este mensaje:
“Quiero agradecer al delegado de la PGR Noe Rodríguez por la disculpa que le hizo a mi familia. Al parecer el problema vino de la PGJDF”.
En Twitter decenas de usuarios, amigos y seguidores protestaron a las afueras de las instalaciones de la PGR exigiendo la liberación de Flores.
Se suma esta detención, por más disculpas que se hayan pedido a la familia, a una serie de medidas que las autoridades federales y estatales han adoptado contra usuarios de las redes sociales que sólo confirman una tendencia: criminalizar, vigilar y perseguir a quienes se salgan del “guión” de la información controlada.
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lunes, 14 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
Destino fatal. Jesusa Cervantes
12 de noviembre de 2011 Análisis
Chalco. El desplome. Foto: David Deolarte |
MÉXICO, D.F. (apro).- Un paso detrás de Juan Camilo Mouriño. Así estuvo siempre Francisco Blake Mora desde que ambos conocieron a Felipe Calderón Hinojosa, en agosto de 2000.
Los tres, Calderón, Blake y Mouriño, formaron parte de la LVIII Legislatura federal; cuando el actual titular del Ejecutivo Federal los conoció, hizo a un lado a su equipo compacto que por años lo había acompañado, entre ellos, a César Nava, Germán Martínez y Julio Castellanos.
Poco a poco, Calderón fue sumando a Mouriño y a Blake a su trabajo político. Al primero lo hizo coordinador nacional de su campaña y al segundo lo dejó a cargo del estado de Baja California.
Ahí, Blake Mora, desde tres años antes conformó el grupo político llamado “Los rojos”. A él pertenecían, por ejemplo, Héctor Osuna Millán –herencia de Vicente Fox en la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel)–, Cuauhtémoc Cardona, quien conoció a Calderón cuando éste fue dirigente nacional del PAN; Guadalupe Osuna Millán, quien pasó a ocupar la diputación cuando Blake Mora concluyó su periodo. Blake y Osuna Millán trabajaron juntos en el Ayuntamiento de Tijuana; el primero era regidor y el segundo, presidente municipal.
“Los Rojos”, grupo del que era líder Blake Mora, tenía a su antagónico dentro del PAN. Ese grupo lo encabezaban el exgobernador interino Alejandro González Alcocer y el diputado federal Francisco Vega. En la contienda por la candidatura del PAN al gobierno de Baja California, Calderón se inclinó por apoyar a “Los Rojos” con Osuna Millán como candidato. Osuna Millán ganó y Blake Mora pasó a ocupar la Secretaría de Gobierno.
Mientras esto ocurría en Baja California, Juan Camilo Mouriño se mantenía como jefe de la Oficina de la Presidencia; este cargo se lo ofreció primero Calderón a Blake pero éste prefirió irse a su estado a apoyar a Osuna Millán.
Antes de que Juan Camilo Mouriño llegara a la Secretaría de Gobernación, Calderón le ofreció el cargo a Blake; pero la oposición lo bloqueó y esa fue la causa por la que finalmente quedó el campechano.
Luego, cuando Eduardo Medina Mora fue removido como procurador general de la República, Calderón llamó a Blake, quien ya había aceptado el cargo pero de nuevo fue bloqueado su nombramiento, entre ellos, por Diego Fernández de Cevallos.
Finalmente, Blake llegó al a Secretaría de Gobernación en sustitución de Fernando Gómez Mont.
Mouriño y Blake crecieron al amparo de Felipe Calderón; quizá tuvieron suerte al coincidir con Calderón en la LVIII Legislatura y podría calificarse como un acierto político que se hubieran mantenido cerca del michoacano, pero también esta cercanía que los llevó en su momento a la Secretaría de Gobernación, la que los llevó a su destino fatal.
Blake siempre estuvo un paso atrás de Mouriño, los cargos que Balke despreciaba Moouriño los aprovechaba, pero al final, cuando Blake logró finalmente colocarse en el gobierno federal y aceptó lo que durante cuatro años le ofreció Felipe Calderón, lo que encontró fue la muerte y no un futuro promisorio. Igual que su compañero de bancada Juan Camilo Mouriño.
Finalmente, Calderón no sólo ha llevado a la muerte a 50 mil mexicanos, sino también a sus dos amigos y recientes hombres de confianza. A otros, a su equipo de siempre como Germán Martínez y César Nava también los ha llevado a la muerte, pero política.
Comentarios mjcervantes@proceso.com.mx
Los tres, Calderón, Blake y Mouriño, formaron parte de la LVIII Legislatura federal; cuando el actual titular del Ejecutivo Federal los conoció, hizo a un lado a su equipo compacto que por años lo había acompañado, entre ellos, a César Nava, Germán Martínez y Julio Castellanos.
Poco a poco, Calderón fue sumando a Mouriño y a Blake a su trabajo político. Al primero lo hizo coordinador nacional de su campaña y al segundo lo dejó a cargo del estado de Baja California.
Ahí, Blake Mora, desde tres años antes conformó el grupo político llamado “Los rojos”. A él pertenecían, por ejemplo, Héctor Osuna Millán –herencia de Vicente Fox en la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel)–, Cuauhtémoc Cardona, quien conoció a Calderón cuando éste fue dirigente nacional del PAN; Guadalupe Osuna Millán, quien pasó a ocupar la diputación cuando Blake Mora concluyó su periodo. Blake y Osuna Millán trabajaron juntos en el Ayuntamiento de Tijuana; el primero era regidor y el segundo, presidente municipal.
“Los Rojos”, grupo del que era líder Blake Mora, tenía a su antagónico dentro del PAN. Ese grupo lo encabezaban el exgobernador interino Alejandro González Alcocer y el diputado federal Francisco Vega. En la contienda por la candidatura del PAN al gobierno de Baja California, Calderón se inclinó por apoyar a “Los Rojos” con Osuna Millán como candidato. Osuna Millán ganó y Blake Mora pasó a ocupar la Secretaría de Gobierno.
Mientras esto ocurría en Baja California, Juan Camilo Mouriño se mantenía como jefe de la Oficina de la Presidencia; este cargo se lo ofreció primero Calderón a Blake pero éste prefirió irse a su estado a apoyar a Osuna Millán.
Antes de que Juan Camilo Mouriño llegara a la Secretaría de Gobernación, Calderón le ofreció el cargo a Blake; pero la oposición lo bloqueó y esa fue la causa por la que finalmente quedó el campechano.
Luego, cuando Eduardo Medina Mora fue removido como procurador general de la República, Calderón llamó a Blake, quien ya había aceptado el cargo pero de nuevo fue bloqueado su nombramiento, entre ellos, por Diego Fernández de Cevallos.
Finalmente, Blake llegó al a Secretaría de Gobernación en sustitución de Fernando Gómez Mont.
Mouriño y Blake crecieron al amparo de Felipe Calderón; quizá tuvieron suerte al coincidir con Calderón en la LVIII Legislatura y podría calificarse como un acierto político que se hubieran mantenido cerca del michoacano, pero también esta cercanía que los llevó en su momento a la Secretaría de Gobernación, la que los llevó a su destino fatal.
Blake siempre estuvo un paso atrás de Mouriño, los cargos que Balke despreciaba Moouriño los aprovechaba, pero al final, cuando Blake logró finalmente colocarse en el gobierno federal y aceptó lo que durante cuatro años le ofreció Felipe Calderón, lo que encontró fue la muerte y no un futuro promisorio. Igual que su compañero de bancada Juan Camilo Mouriño.
Finalmente, Calderón no sólo ha llevado a la muerte a 50 mil mexicanos, sino también a sus dos amigos y recientes hombres de confianza. A otros, a su equipo de siempre como Germán Martínez y César Nava también los ha llevado a la muerte, pero política.
Comentarios mjcervantes@proceso.com.mx
sábado, 12 de noviembre de 2011
“En México los accidentes parecen atentados y los atentados parecen accidentes” : El País
La Redacción de Proceso.com
12 de noviembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- En un artículo publicado este sábado en la edición electrónica del periódico El Mundo de España, el periodista Jacobo G. García aborda la muerte del secretario de Gobernación, Francisco Blake, y pone en tela de juicio las causas del accidente en el que fallecieron el funcionario y siete colaboradores.
García también cuestiona al presidente Felipe Calderón en sus declaraciones hechas ayer en el sentido de que investigará las causas del siniestro, aun cuando la muerte de Juan Camilo Mouriño, en 2008, siguen sin esclarecerse.
A continuación se reproduce una parte del artículo publicado por El Mundo, titulado “México vive de nuevo bajo la sombra del sospechosismo”.
Fue el ex presidente Vicente Fox el que inventó el término “sospechosismo”, un concepto tan disparatado gramaticalmente como muchas de sus frases, pero que trataba de definir el ambiente de duda permanente que rodea la gestión del Gobierno.
Y es que México tiene la habilidad para que los accidentes parezcan atentados y los atentados parezcan accidentes. Del asesinato de Colosio a la muerte de Blake Mora, el listado de dudas, da igual quien ocupe la silla del Águila, es más largo que el de certezas.
A pesar de que toma fuerza la hipótesis de la mala climatología como causa del siniestro, pocas veces como ésta, el término “sospechosismo” cobra sentido tras la muerte del secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, fallecido al estrellarse el helicóptero en el que viajaba junto a siete de sus más íntimos colaboradores.
Tres ministros muertos en accidentes aéreos en seis años: Huerta en 2005, Mouriño en 2008 y Blake en 2011, son muchos para digerirlos sin más explicación que la del “trágico accidente”.
Ni siquiera para el presidente Felipe Calderón, que apareció desecho ante todo el país.
Otra vez Calderón volvió a llorar por la muerte de un amigo, un leal colaborador. Un tipo de Tijuana criado en sus pechos que no se desmarcó ni un ápice de la línea marcada por Calderón. Porque la lealtad, y no otro, fue el principal mérito tanto de Blake Mora como de Mouriño, fallecido tres años antes cuando su avión se desplomó en medio del Distrito Federal. Otra vez Calderón vuelve a quedarse sólo en lo personal y en lo político.
A su cuestionada estrategia de combate al ‘narco’ que ha dejado casi 50,000 muertos, se suma ahora la desdicha de que “todos los hombres del presidente”, que conforman el círculo intimo de Calderón, han fallecido en negligentes “accidentes” aéreos, lo que irrita aún más.
Calderón explicó que los pilotos eran expertos y que el Puma de 1987, de fabricación francesa, había recibido mantenimiento. También que la aeronave estuvo siempre vigilada por el Estado Mayor antes de despegar y que la zona presentaba una gran nubosidad a esa hora de la mañana.
De hecho los funcionarios que esperaban en Cuernavaca la llegada del Ministro confirmaron que recibieron una llamada desde el helicóptero avisando que llegarían tarde porque estaban buscando rutas alternativas debido al mal tiempo, así lo confirmó el gobernador de Morelos, Marco Adame. También el alcalde del Distrito Federal, del opositor PRD, Marcelo Abrard.
Calderón no descarta ninguna hipótesis
El propio presidente Calderón habló de “accidente” pero añadió que no descarta ninguna hipótesis y advirtió que su estrategia de seguridad sigue adelante.
“Como me pasó con Juan Camilo Mouriño hace tres años, extrañaré y necesitaré mucho a Francisco Blake. Pienso en ellos y, al margen de la amistad que nos unía, pienso en los ideales que compartimos. Con ellos compartí la idea de hacer un México más seguro donde impere el Estado de Derecho y donde los mexicanos puedan vivir en libertad”, dijo frente a las cámaras en un mensaje a los mexicanos.
“No me desmayaré y redoblaré la lucha por la construcción de un México mejor. Tenemos que ser fuertes…”, añadió en televisión.
La paradoja es que aunque Calderón ofreció una investigación “exhaustiva” y “transparente” sobre las causas del siniestro, la muerte de Mouriño, en 2008, sigue sin esclarecerse y el Gobierno decretó el “secreto” sobre la misma por un periodo no menor a 12 años.
12 de noviembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- En un artículo publicado este sábado en la edición electrónica del periódico El Mundo de España, el periodista Jacobo G. García aborda la muerte del secretario de Gobernación, Francisco Blake, y pone en tela de juicio las causas del accidente en el que fallecieron el funcionario y siete colaboradores.
García también cuestiona al presidente Felipe Calderón en sus declaraciones hechas ayer en el sentido de que investigará las causas del siniestro, aun cuando la muerte de Juan Camilo Mouriño, en 2008, siguen sin esclarecerse.
A continuación se reproduce una parte del artículo publicado por El Mundo, titulado “México vive de nuevo bajo la sombra del sospechosismo”.
Fue el ex presidente Vicente Fox el que inventó el término “sospechosismo”, un concepto tan disparatado gramaticalmente como muchas de sus frases, pero que trataba de definir el ambiente de duda permanente que rodea la gestión del Gobierno.
Y es que México tiene la habilidad para que los accidentes parezcan atentados y los atentados parezcan accidentes. Del asesinato de Colosio a la muerte de Blake Mora, el listado de dudas, da igual quien ocupe la silla del Águila, es más largo que el de certezas.
A pesar de que toma fuerza la hipótesis de la mala climatología como causa del siniestro, pocas veces como ésta, el término “sospechosismo” cobra sentido tras la muerte del secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, fallecido al estrellarse el helicóptero en el que viajaba junto a siete de sus más íntimos colaboradores.
Tres ministros muertos en accidentes aéreos en seis años: Huerta en 2005, Mouriño en 2008 y Blake en 2011, son muchos para digerirlos sin más explicación que la del “trágico accidente”.
Ni siquiera para el presidente Felipe Calderón, que apareció desecho ante todo el país.
Otra vez Calderón volvió a llorar por la muerte de un amigo, un leal colaborador. Un tipo de Tijuana criado en sus pechos que no se desmarcó ni un ápice de la línea marcada por Calderón. Porque la lealtad, y no otro, fue el principal mérito tanto de Blake Mora como de Mouriño, fallecido tres años antes cuando su avión se desplomó en medio del Distrito Federal. Otra vez Calderón vuelve a quedarse sólo en lo personal y en lo político.
A su cuestionada estrategia de combate al ‘narco’ que ha dejado casi 50,000 muertos, se suma ahora la desdicha de que “todos los hombres del presidente”, que conforman el círculo intimo de Calderón, han fallecido en negligentes “accidentes” aéreos, lo que irrita aún más.
Calderón explicó que los pilotos eran expertos y que el Puma de 1987, de fabricación francesa, había recibido mantenimiento. También que la aeronave estuvo siempre vigilada por el Estado Mayor antes de despegar y que la zona presentaba una gran nubosidad a esa hora de la mañana.
De hecho los funcionarios que esperaban en Cuernavaca la llegada del Ministro confirmaron que recibieron una llamada desde el helicóptero avisando que llegarían tarde porque estaban buscando rutas alternativas debido al mal tiempo, así lo confirmó el gobernador de Morelos, Marco Adame. También el alcalde del Distrito Federal, del opositor PRD, Marcelo Abrard.
Calderón no descarta ninguna hipótesis
El propio presidente Calderón habló de “accidente” pero añadió que no descarta ninguna hipótesis y advirtió que su estrategia de seguridad sigue adelante.
“Como me pasó con Juan Camilo Mouriño hace tres años, extrañaré y necesitaré mucho a Francisco Blake. Pienso en ellos y, al margen de la amistad que nos unía, pienso en los ideales que compartimos. Con ellos compartí la idea de hacer un México más seguro donde impere el Estado de Derecho y donde los mexicanos puedan vivir en libertad”, dijo frente a las cámaras en un mensaje a los mexicanos.
“No me desmayaré y redoblaré la lucha por la construcción de un México mejor. Tenemos que ser fuertes…”, añadió en televisión.
La paradoja es que aunque Calderón ofreció una investigación “exhaustiva” y “transparente” sobre las causas del siniestro, la muerte de Mouriño, en 2008, sigue sin esclarecerse y el Gobierno decretó el “secreto” sobre la misma por un periodo no menor a 12 años.
viernes, 11 de noviembre de 2011
“A las 11/11 caerá un secretario del cielo”, predijo tuitero
El mensaje de Morf0. Foto: Twitter.com |
MÉXICO, D.F. (apro).- Quince horas antes del accidente aéreo donde falleció el secretario de gobernación, Francisco Blake Mora, el usuario de Twitter @Morf0 mandó un mensaje que decía:
“Mañana a las 11/11 les caerá un secretario del cielo, evite reforma” (sic)
El usuario, autor del blog El Chahuistle (elchahuistle.com), se caracteriza por hacer comentarios ácidos e irónicos respecto a temas políticos.
A las 12 horas el usuario escribió: “¡Mira mamá! Veo el futuro ¬¬”, posteriormente se autonombro Morfodamus.
La aparente macabra coincidencia ya le ha hecho ganar el mote de #Nostramorf0us.
Aunque algunos usuarios lo acusan de estar implicado en la caída del helicóptero, otros le manifiestan su apoyo virtual.
“Después de leer el tuit del tal Morf0 me doy cuenta que lo de Blake no fue un accidente” (@E_Juncal)
“Javier Duarte pedirá cárcel al “clarividente” @Morf0, “terrorismo tuitero paranormal” le llaman.”
“Envía morfo al 21111 y recibe la fecha de tu muerte (@Zamoritta)”
Aunque es una aparente macabra coincidencia, las sospechas sobre la persecución del usuario ya han hecho del nombre de la cuenta un tema nacional.
“Mañana a las 11/11 les caerá un secretario del cielo, evite reforma” (sic)
El usuario, autor del blog El Chahuistle (elchahuistle.com), se caracteriza por hacer comentarios ácidos e irónicos respecto a temas políticos.
A las 12 horas el usuario escribió: “¡Mira mamá! Veo el futuro ¬¬”, posteriormente se autonombro Morfodamus.
La aparente macabra coincidencia ya le ha hecho ganar el mote de #Nostramorf0us.
Aunque algunos usuarios lo acusan de estar implicado en la caída del helicóptero, otros le manifiestan su apoyo virtual.
“Después de leer el tuit del tal Morf0 me doy cuenta que lo de Blake no fue un accidente” (@E_Juncal)
“Javier Duarte pedirá cárcel al “clarividente” @Morf0, “terrorismo tuitero paranormal” le llaman.”
“Envía morfo al 21111 y recibe la fecha de tu muerte (@Zamoritta)”
Aunque es una aparente macabra coincidencia, las sospechas sobre la persecución del usuario ya han hecho del nombre de la cuenta un tema nacional.
lunes, 17 de octubre de 2011
New York Times acusó al PRI de pactar con el narco, no Calderón: Blake
Álvaro Delgado
El secretario de Gobernación, Francisco Blake. Foto: Octavio Gómez |
MEXICO, D.F. (apro).- El secretario de Gobernación, Francisco Blake, negó que Felipe Calderón haya acusado al Partido Revolucionario Institucional (PRI) de pactar con el narcotráfico y atribuyó esa imputación al diario The New York Times.
Pese a que ayer la Presidencia de la República negó también que Calderón haya hecho la imputación al PRI, que lo acusó de actuar de manera facciosa, Blake convocó a los medios de comunicación para insistir sobre el tema.
“El presidente nunca afirmó que fuera una postura del PRI pactar con el narco, fue el reportero de The New York Times, como está en la versión estenográfica, quien afirmó que el PRI tiene esa reputación. Por lo mismo es falso que el Presidente haya acusado al PRI como institución o la mayoría de sus miembros de tener la intención de pactar, sino que aludió en concreto a estos priistas que sostienen esta tesis”.
Blake precisó que la entrevista con Calderón con los corresponsales del diario Randal C. Archibold y Elisabeth Malkin fue el 28 de septiembre, en la que “no dijo algo que no se hubiera dicho ya con anterioridad, particularmente la permisibilidad, las faltas de acción y las omisiones que han venido debilitando a las instituciones de nuestro país y que han sido un factor en la estrategia en materia de seguridad; es decir, fortalecer las instituciones encargadas de brindar la seguridad”.
El funcionario insistió en que, “lo sabemos, el crimen potenció y creció en este país gracias a esa complicidad y a esa simulación establecida por muchas décadas, que carcomió a las instituciones de seguridad y fortaleció al crimen organizado”.
Añadió: “Por ello, en relación a una pregunta explícita hecha por los corresponsales del diario al Presidente en que señala que si le preocuparía que el PRI que tiene esa reputación tuviese la Presidencia de la República de nuevo, insisto, pregunta que le hacen los corresponsales, el Presidente señaló, primero, y contestó que depende de qué grupo de priistas prevaleciera”.
Precisó: “Y aquí quiero señalar y subrayar que en la contestación del Presidente dijo que hay muchos priistas que consideran que la política del combate al crimen organizado es correcta, que piensan que la ley tiene que cumplirse y que el Estado no puede transigir ni claudicar ante los criminales”.
Blake dijo que Calderón respondió concretamente que algunos miembros del PRI, en particular el exgobernador Sócrates Rizzo, a quien citó en una conferencia ante estudiantes de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, manifestó en febrero del 2011:
“De alguna manera se tenía resuelto el problema del tránsito de la droga, pero había un control y había un Estado fuerte y un Presidente fuerte, y una Procuraduría fuerte, y había un control férreo del Ejército. Lo que controlaban los gobiernos priistas era que ese tráfico no perturbara la paz social, de que de alguna manera se les decía: ‘Tú pasas por aquí, tú por aquí, tú por aquí, nada más no me toques aquí estos lugares’”.
Enseguida, Blake añadió: “El Presidente nunca afirmó que fuera una postura del PRI pactar con el narco, fue el reportero de The New York Times, como está en la versión estenográfica, quien afirmó que el PRI tiene esa reputación. Por lo mismo es falso que el Presidente haya acusado al PRI como institución o a la mayoría de sus miembros de tener la intención de pactar, sino que aludió en concreto a estos priistas que sostienen esta tesis”.
Y finalizó: “Quiero remarcar que en este país es deber del Estado mexicano combatir a los criminales y que no es una opción quien simula, quien es omiso, quien pacta con el crimen se convierte en su cómplice y, por tanto, se convierte también en un criminal.”
Pese a que ayer la Presidencia de la República negó también que Calderón haya hecho la imputación al PRI, que lo acusó de actuar de manera facciosa, Blake convocó a los medios de comunicación para insistir sobre el tema.
“El presidente nunca afirmó que fuera una postura del PRI pactar con el narco, fue el reportero de The New York Times, como está en la versión estenográfica, quien afirmó que el PRI tiene esa reputación. Por lo mismo es falso que el Presidente haya acusado al PRI como institución o la mayoría de sus miembros de tener la intención de pactar, sino que aludió en concreto a estos priistas que sostienen esta tesis”.
Blake precisó que la entrevista con Calderón con los corresponsales del diario Randal C. Archibold y Elisabeth Malkin fue el 28 de septiembre, en la que “no dijo algo que no se hubiera dicho ya con anterioridad, particularmente la permisibilidad, las faltas de acción y las omisiones que han venido debilitando a las instituciones de nuestro país y que han sido un factor en la estrategia en materia de seguridad; es decir, fortalecer las instituciones encargadas de brindar la seguridad”.
El funcionario insistió en que, “lo sabemos, el crimen potenció y creció en este país gracias a esa complicidad y a esa simulación establecida por muchas décadas, que carcomió a las instituciones de seguridad y fortaleció al crimen organizado”.
Añadió: “Por ello, en relación a una pregunta explícita hecha por los corresponsales del diario al Presidente en que señala que si le preocuparía que el PRI que tiene esa reputación tuviese la Presidencia de la República de nuevo, insisto, pregunta que le hacen los corresponsales, el Presidente señaló, primero, y contestó que depende de qué grupo de priistas prevaleciera”.
Precisó: “Y aquí quiero señalar y subrayar que en la contestación del Presidente dijo que hay muchos priistas que consideran que la política del combate al crimen organizado es correcta, que piensan que la ley tiene que cumplirse y que el Estado no puede transigir ni claudicar ante los criminales”.
Blake dijo que Calderón respondió concretamente que algunos miembros del PRI, en particular el exgobernador Sócrates Rizzo, a quien citó en una conferencia ante estudiantes de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, manifestó en febrero del 2011:
“De alguna manera se tenía resuelto el problema del tránsito de la droga, pero había un control y había un Estado fuerte y un Presidente fuerte, y una Procuraduría fuerte, y había un control férreo del Ejército. Lo que controlaban los gobiernos priistas era que ese tráfico no perturbara la paz social, de que de alguna manera se les decía: ‘Tú pasas por aquí, tú por aquí, tú por aquí, nada más no me toques aquí estos lugares’”.
Enseguida, Blake añadió: “El Presidente nunca afirmó que fuera una postura del PRI pactar con el narco, fue el reportero de The New York Times, como está en la versión estenográfica, quien afirmó que el PRI tiene esa reputación. Por lo mismo es falso que el Presidente haya acusado al PRI como institución o a la mayoría de sus miembros de tener la intención de pactar, sino que aludió en concreto a estos priistas que sostienen esta tesis”.
Y finalizó: “Quiero remarcar que en este país es deber del Estado mexicano combatir a los criminales y que no es una opción quien simula, quien es omiso, quien pacta con el crimen se convierte en su cómplice y, por tanto, se convierte también en un criminal.”
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