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domingo, 7 de julio de 2013

El tren cargado de crudo de Canadá iba sin conductor cuando descarriló



Tres personas han fallecido como consecuencia de la explosión, aunque la policía espera que la cifra aumente


Lac-Megantic, una localidad a 120 kilómetros de Montreal, ha despertado este domingo envuelta en llamas, 24 horas después de queun tren cargado de petróleo y descontrolado descarrilara en sus inmediaciones. Los 6.000 habitantes de la ciudad canadiense siguen preguntándose cómo es posible que el convoy de 72 vagones de crudo y cinco locomotoras pudiera haberse salido la madrugada del sábado del las vías, provocando la explosión de cuatro de los furgones que han calcinado buena parte del pueblo causando la muerte, de, al menos, tres personas, dejando docenas de desaparecidos y que ha obligado a evacuar a un tercio de su población. Las primeras informaciones confirman que el convoy iba sin conductor cuando se produjo el siniestro. La policía espera que crezca el número de víctimas, si bien sostiene que la cifra de desaparecidos podría ser menor ya que muchos familiares han denunciado las ausencias del mismo individuo varias veces.
"Cuando ves el centro de tu ciudad casi destruido, uno se pregunta cómo vamos a poder recuperarnos de algo así”, ha asegurado, compungida, la alcaldesa de Lac-Megantic, Colette Roy-Laroche, en una conferencia de prensa. Aunque aún se ignoran las causas del siniestro, es un hecho que, en el momento del descarrilamiento, el tren no tenía conductor. Por alguna razón que se desconoce, quizás para cambiar a los componentes de la tripulación, los miembros del convoy decidieron parar a 13 kilómetros al norte de esa localidad. En un momento determinado, la máquina comenzó a moverse, convirtiéndose en un ferrocarril fantasma fuera de control y un anticipo de destrucción.
Edward Burkhardt, el presidente de Montreal, Maine & Atlantic Railway, la compañía que opera el convoy, ha confirmado a Reuters que el ingeniero al cargo de la conducción del tren, paró la máquina horas antes del siniestro. “Él asegura que puso los frenos a los cinco motores y que activó los de un buen número de los vagones”, ha señalado Burkhardt.
Un miembro del Departamento de Transportes de Canadá ya se ha desplazado a la zona para iniciar una investigación sobre el desacarrilamiento que ha obligado a evacuar a 2.000 habitantes de Lac-Megantic y que ya ha calcinado 30 edificios de la localidad, La Cruz Roja ha abierto un hospital de campaña en una localidad cercana a donde ya se han desplazado para ser atendidos más de 300 vecinos.
A lo largo de la noche del sábado se han sucedido las explosiones. La policía y los más de 150 bomberos que tratan de controlar las llamas creen que, al menos, 50 tanques de crudo ya han ardido, pero temen que aún puedan estallar varios más. “Pensamos que hay vagones que están presurizados, pero no lo sabemos con certeza porque no nos podemos acercar lo suficiente, así que trabajamos con la hipótesis de que todos ellos podrían reventar. Por eso el progreso es tan lento y duro”, ha explicado el jefe de bomberos local, Denis Lauzon
Además de sus esfuerzos en controlar el fuego, las autoridades están centradas en la localización de las personas desaparecidas. La existencia de un bar cerca del lugar donde descarriló el convoy permitió a muchos ciudadanos protegerse de las llamas. A última hora del sábado la policía confirmó la existencia de un fallecido. A lo largo de la pasada madrugada han sido hallados dos cadáveres más. “No quiero dar una cifra concreta, pero esperamos encontrar más muertos”, ha asegurado este domingo Guy Lapointe, el portavoz de la policía provincial de Quebec. La cifra de desaparecidos no es fiable ya que se han contabilizado varias veces a las mismas personas debido a que los familiares han denunciado su ausencia en diversas ocasiones y a distintos organismos, ha señalado Lapointe.

jueves, 13 de junio de 2013

Pipa se estrella en caseta de cobro y mata a siete profesores de la CNTE


El accidente en San Ángel Zurumucapio. Foto: Tomada de Twitter
El accidente en San Ángel Zurumucapio.
Foto: Tomada de Twitter
MÉXICO, D.F. (proceso.co.mx).- Una pipa que transportaba chapopote se impactó contra una caseta de cobro de la autopista federal Siglo XXI en la que se manifestaban profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), dejando un saldo de siete muertos y 14 heridos, de acuerdo con el gobierno de Michoacán.
La caseta de la tragedia conocida como San Ángel Zurumucapio, conecta a las dos ciudades más importantes del estado, Morelia y Uruapan y se ubica a unos 300 kilómetros de la capital michoacana.
Fuentes gubernamentales señalaron que los fallecidos son dos mujeres y cinco hombres, todos maestros de la CNTE.
Sobre los heridos, se reportó que cinco presentan lesiones de gravedad.
El accidente se registró cerca de las 11:20 horas.
José Ortega, secretario general de la Sección 18 de la CNTE, informó que en el lugar se encontraban decenas de maestros participando en una manifestación contra la reforma educativa.
De acuerdo al testimonio de algunos maestros, Ortega dijo que al parecer la pesada unidad se quedó sin frenos y detuvo su carrera contra el área de sanitarios contigua a la caseta.

sábado, 8 de junio de 2013

D.F. : Conductora ebria arrolla a tres enfermeras; una de ellas muere


MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Una mujer en aparente estado de ebriedad se quedó dormida al volante y arrolló esta mañana a tres enfermeras, una de las cuales falleció, sobre la avenida Revolución y Miguel Cabrera en la colonia Mixcoac, delegación Benito Juárez.
Amanda Macedo Macedo, de 26 años, circulaba a exceso de velocidad en el carril de extrema derecha a bordo de un automóvil Renault Clío color rojo, placas MBJ-9800 del Estado de México, alrededor de las 8:00 horas.
La conductora se impactó contra la banqueta y atropelló a las enfermeras, quienes intentaban cruzar la avenida por una esquina.
La mujer que falleció en el lugar del accidente fue identificada como Maricela Vigil Alejandro, de 54 años.
Mientras tanto, Leticia Vargas Seguro y Francisca Villegas Sánchez fueron trasladadas en condición grave al Hospital de Traumatología Zona 2 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Las tres enfermeras laboran en el Hospital Santa Coleta.
Macedo Macedo quedó en calidad de detenida y fue llevada a la Coordinación Territorial de Procuración de Justicia Benito Juárez 1.
Trascendió que dentro del vehículo de la conductora había varias latas de cerveza.

martes, 6 de septiembre de 2011

Vuelcan marinos "navegando" en Insurgentes

 

México, DF. Cinco personas murieron y 6 más resultaron heridas luego de que un camión que transportaba a 33 integrantes de infantería de la Marina volcó tras impactar con un vehículo de carga en avenida Insurgentes, al norte de la ciudad. Xinhua

domingo, 9 de noviembre de 2008

La muerte de Juan Camilo Mouriño. Álvaro Cueva

Voy a escribir algo espantoso: la muerte le sienta bien a Juan Camilo Mouriño.

¿Por qué le digo que escribir esto es espantoso? Porque se puede interpretar como una falta de respeto, pero mi comentario no va por ahí.

Digo que la muerte le sienta bien al señor Mouriño porque este secretario tuvo que morir para recibir el respeto de la clase política mexicana y de muchos sectores de la opinión pública nacional.

Acuérdese, antes de su fallecimiento, Juan Camilo era un personaje al que se le acusaba de tráfico de influencias, al que se le calificaba de incompetente y al que se le pedía su renuncia con singular alegría.

Pegarle a Mouriño era poco menos que un deporte para sus adversarios políticos y para algunos periodistas. Se veía bien, era hasta divertido.

Ahora que Mouriño murió, hasta sus peores enemigos se expresan de él como si hubiera sido un santo, y no lo piensan dos veces antes de hablar con prudencia en los medios de comunicación.

Lo que antes era una maldición, como la posibilidad de que Juan Camilo fuera el sucesor de Calderón, en este momento es como la solución que no llegó, una desgracia.

Acusar de hipócritas a nuestros políticos y a muchos de nuestros líderes de opinión sería la cosa más sencilla del mundo, pero yo creo que aquí hay algo más importante que la lectura moral: la lectura vital.

México entero estaba tan enardecido en lo político y en lo social que lo único que nos podía calmar era la muerte.

No sé usted, pero yo siempre pensé que la única solución para la polarización en la que vivíamos tenía que ser una catástrofe que involucrara el factor tragedia.

¿Por qué? Porque, aunque duela, históricamente siempre ha sido así.

Pensé en otro terremoto que le volviera a remover las entrañas a la Ciudad de México, en otra matanza como la del 68 o en otro magnicidio como el de Colosio.

Como que lo que la gente quería era sangre, mano dura. ¿O qué, no era eso lo que se le pedía al gobierno?

¿Y qué fue lo que sucedió? La combinación perfecta de dolor político y dolor social.

Dolor político porque murió Juan Camilo Mouriño y eso tuvo, necesariamente, que sensibilizar a nuestros gobernantes.

Dolor social porque aquello fue un avionazo que mató a un montón de personas inocentes en uno de los puntos más emblemáticos de nuestra capital.

¿Ya se puso usted a pensar en lo que pasó por la mente de todos esos políticos cuyo único negocio es defender sus intereses?

¿Qué hubiera pasado si el muerto hubiera sido Felipe Calderón o Andrés Manuel López Obrador?

Esa sensación no pudo haber estado ajena en los corazones de nuestros políticos la noche del 4 de noviembre, especialmente por nuestra obsesión por pensar que todo lo malo que nos pasa es por un complot.

¿Ya se puso usted a pensar en lo que pasó por la mente de todos los hombres y las mujeres que viven cerca del lugar donde cayó ese avión, en los que trabajan por ahí, en los que circulan por ahí?

¿Qué hubiera pasado si a la hora del avionazo hubieran estado comprando chicles en esa esquina, saliendo de trabajar o si hubieran andado por ahí camino a su casa, a ver a la novia o a cenar con sus hijos?

Tan sencillo como esto: ¿Qué hubiera pasado si ese avión le hubiera caído encima a una manifestación de maestros, a los competidores de una carrera o a los espectadores de un desfile?

No hay manera de no pensar en eso y de no impresionarse, de no reflexionar, de no cambiar.

La muerte lo cambia todo, todo, y si no me cree, nomás acuérdese de ese gran Marcelo Ebrard que apareció entre los escombros del avión de Mouriño para tomar las riendas de la emergencia y atender a la prensa.

Considere, por favor, el espléndido e insólito acceso a la información que la gente de Comunicaciones y Transportes ha ofrecido alrededor de este incidente.

Y, lo más fuerte, reflexione sobre la transformación que se está dando alrededor de la imagen de Felipe Calderón.

Don Felipe ya no es tan espurio, ahora es más víctima, una víctima más en un país de víctimas y eso le abre un abanico de posibilidades que antes no tenía.

Los enemigos de Calderón van a tener que ser muy astutos a partir de hoy, porque en nuestra cultura quien habla mal de los muertos y de sus víctimas se condena.

La muerte le sienta bien a Mouriño, y el luto a Calderón. ¿A poco no? pm

¡Atrévase a opinar!

jueves, 6 de noviembre de 2008

Pereció la víctima 14 del avionazo; podría incrementarse ese número

Bertha T. Ramírez, Ángel Bolaños y Agustín Salgado

El percance aéreo ocurrido el martes ha provocado ya la muerte de 14 personas; sin embargo, el director del Servicio Médico Forense del Distrito Federal (Semefo), Felipe Takajashi, no descartó que exista otra víctima mortal, debido a que han recibido “una serie de fragmentos corporales” y no se ha podido comprobar que pertenezcan a los cadáveres que ya fueron entregados a sus familiares. Además, de las 13 personas hospitalizadas, tres son reportadas graves.

Los primeros cuerpos ingresaron al Semefo casi a las cuatro de la mañana de este miércoles.

En conferencia de prensa a la que también asistió el titular de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), Miguel Ángel Mancera, Takajashi indicó que ninguno de los nueve pasajeros de la aeronave Learjet 45 presentó muestras de intoxicación.

Los cuerpos de los seis ex funcionarios de Gobernación fueron los primeros en ser identificados, así como el de la sobrecargo Giselle Carrillo.

Cerca del mediodía, el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, llegó al Semefo, en la colonia Doctores, y tras permanecer ahí unos 15 minutos se retiró sin realizar declaración alguna.

Por la noche se presentaron en el Semefo los deudos del piloto y del copiloto del avión.

Acerca de las personas que estaban en tierra, Takajashi informó que dos fueron identificadas como Patricia María del Carmen Oropeza y Alan Christian Vázquez Vargas. Los familiares de este último afirmaron que “no han recibido” apoyo suficiente de las autoridades federales ni locales.

En la conferencia de prensa, Mancera anunció el fallecimiento de Pedro Sánchez, de 42 años, quien estaba internado en el hospital 20 de Noviembre.

Por otra parte, en entrevista, el secretario de Salud del Distrito Federal, Armando Ahued, se refirió a tres pacientes reportados graves, que están internados en el Hospital Rubén Leñero.

Ahued indicó que los lesionados presentan quemaduras de segundo grado, su estado de salud es estable y se llaman Josefina Núñez García, Víctor Altamirano López y Edmundo Abarca.

Señaló que por instrucciones del mandatario capitalino, Marcelo Ebrard, se ha ofrecido apoyo a los pacientes e indicó que los demás heridos están en hospitales privados y públicos fuera del ámbito de la administración local.

La columna de hoy de Julio Hernández

Astillero
Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ La desmemoria como pedestal

■ Por decreto: accidente

■ Homenajes electorales


El mejor promotor de la hipótesis del atentado es el propio gobierno federal. La insistencia oficial en que no hay cabida más que para pensar en lo accidental ha generado una rápida propagación del espectro de las conspiraciones, con material especulativo que va desde las dudas respecto de la verdadera identidad de los irreconocibles restos calcinados hasta las razones políticas que habrían estado detrás de las presuntas maquinaciones en las que, según esos ánimos públicos desatados, habrían podido participar intereses petroleros traicionados o venganzas de narcotraficantes (sobre todo por la detención de El Rey Zambada), o maniobras de falsa desaparición para luego disfrutar riquezas acumuladas, e incluso ajustes internos de cuentas o pleitos despiadados entre derechistas desesperados por seguir en el poder. De la aparición de esas y otras variantes de la imaginación colectiva ha de responsabilizarse al mal manejo de la crisis del Learjet que ha hecho la administración felipista, en particular su nada confiable secretario de comunicaciones y transportes, el transexenal Luis Téllez, que produce suspicacias en la misma proporción en que se ha aferrado desde unas horas después del accidente aéreo a instalar la teoría del tirador solitario, perdón, del accidente como opción solitaria, sin practicar la necesaria apertura a todas las variables que un investigador honesto y sin consigna habría de mantener cuando menos durante el lapso inmediatamente posterior a un suceso tan altamente polémico. Y la rapidísima campaña de información internacional organizada por la normalmente lenta y aguada cancillería, como si una orden superior estuviese conminando a ciertos subordinados a luchar para asentar con fuerza la idea del accidente como posibilidad única.

Otra falla evidente del felipismo es la pretensión de transmutar un pasivo político de horas atrás (el secretario de gobernación en vías de ser reacomodado, el conflicto de intereses en el tema de los negocios petroleros, el padre protegido en indagaciones sobre lavado de dinero) en un activo al que mediante homenajes de cúpula y certificados postmortuorios de buena conducta se busca convertir en una especie de héroe panista de la desmemoria cívica, en ejemplar caballero andante de la hipocresía que para no perturbar los convencionalismos fúnebres prefiere olvidar el historial de ciertos difuntos para centrarse en aspectos que con benevolencia son maquillados, descafeinados u ocultados. El PAN-gobierno está usando la muerte de uno de sus personajes más cuestionables para tratar de construir un presunto mártir en tiempos previos a las elecciones más difíciles para ese binomio decadente. Calderón está pensando en el grupo, en la facción, en los amigos y sus intereses (al respecto, Juan Manuel Rodríguez escribió a esta columna: “Calderón no dedicó ni una sola palabra de aliento o consideración por las víctimas peatonales del accidente. No ofreció hacerse cargo de ellas y su pena. Estaba ensimismado. Era el presidente de unos cuantos cuates, no de los mexicanos, como pretende ser. Por otra parte, sus palabras y su gesto no corresponden al impacto de una muerte accidental, sino al de un acto de guerra. Guerra que él declaró, sin consultarnos. Entonces, tal vez considera que los muertos peatonales son sólo daños colaterales. No respondió como el presidente de los mexicanos, sino como el presidente y gran cuate de Mouriño. ¿Responderá como Aquiles ante la muerte de Patroclo?”)

Devastado por el golpe directo a su círculo íntimo, sin la agilidad política necesaria, el michoacano deja que asuma provisionalmente la secretaría de gobernación el empresario lechero Abraham González Uyeda, el dueño del rancho de la zona conurbada de Guadalajara en donde se produjo el destape del entonces secretario de energía que luego sería despedido por un Vicente Fox que pretendió regañar por ese acto al entonces gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, que siempre ha sido el verdadero jefe de González Uyeda, a quien pretenden convertir en 2009 en candidato plurinominal a diputado local para que coordine la fracción blanquiazul del congreso tapatío, mientras Ramírez Acuña busca la diputación federal de Zapopan para pelear la coordinación de la bancada panista en San Lázaro y, aunque usted no lo crea, intentar desde allí la postulación a la Presidencia de la República en 2012. La caída del jet que provenía de la plaza estatal vendida a los zetas también permitió maniobrar para abollarle un poco la corona al jefe mínimo de la contrarrevolución, Plutarco Elías Fox, que se organizó la llamada Cumbre San Cristóbal en el monumento a la corrupción llamado Centro Fox, donde se reunirían líderes pertenecientes a la Internacional Demócrata de Centro, pero a la cual ya no irá la plana mayor calderonista, dedicada a organizar los homenajes de hoy y el próximo domingo. Las puntualizaciones del caso fueron hechas por el aspirante al relevo en Bucareli, Germán Martínez, que desde allí comenzaría a tejer sueños presidenciales.

Astillas

Margarita Rodríguez Pérez reprocha: “Independientemente de tus filias y fobias, deberías ser un poco más sensible para reconocer la tragedia humana que se vivió, no sólo por Mouriño o Vasconcelos, sino todas las personas que fallecieron en el accidente y todos los heridos. Parece que tu inteligencia ha sido nublada por tu cerrazón partidista, más sensibilidad por favor.”... Kenneth Parra envía correos a esta columna desde octubre de 2007, siempre altamente críticos, pero a partir del 28 de agosto de este año anunció: “te recordaré todos los días para que no se te olvide quien es tu presidente”, y a partir de entonces envía irregularmente la siguiente frase al buzón de esta sección: “¡Viva México Cabrones! y ¡Viva Felipe Calderon Presidente de México!” Pero ayer sí pasó a una etapa superior de su obsesión, pues colocó cinco mensajes con los siguientes textos: “Ustedes sólo dividen y desinforman”, “Gente como ustedes no necesita México”, “Putos, mezquinos, perdedores”, “Hijo de tu puta madre, ya estarás contento”, y “Cómo chingas, tú y AMLO son los que debieron haber muerto”... Y, mientras los profesores de Morelos regresan a clases, ¡hasta mañana!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Dos tragedias similares

MÉXICO, D. F., 4 de noviembre (apro).- La muerte del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, uno de los colaboradores más cercanos del presidente Felipe Calderón, ocurrió en condiciones similares a la de Ramón Martín Huerta, secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Vicente Fox.
El 21 de septiembre de 2005, Ramón Martín Huerta perdió la vida en las montañas de Xonacatlán, Estado de México, cuando se estrelló el helicóptero Bell 412-EP en el que viajaba.
El "trágico accidente", como en ese entonces lo calificó el gobierno de Vicente Fox, costó la vida a nueve personas, entre las cuales también se encontraba el comisionado de la Policía Federal Preventiva, Tomás Valencia Ángeles.
De acuerdo con una nota publicada en la revista Proceso (1508), especialistas en aeronáutica atribuyeron el accidente a fallas de seguridad, como el cambio de ruta decidida por el piloto de la aeronave, el capitán Habacuc de León Galicia, quien fue patrullero de la Federal de Caminos, después realizó cursos de piloto aviador y luego trabajó en el helicóptero de Radio Monitor, cuatro años antes de incorporarse a la SSP federal.
El último contacto que se tuvo con la aeronave en la que falleció Martín Huerta fue a las 11:38 horas, antes de que las condiciones climatológicas motivaran que el helicóptero desviara su rumbo hacia el norte, buscando "mejores condiciones de vuelo", según un boletín emitido entonces por la Secretaría de Gobernación.
El helicóptero se estrelló e incendió a 11 mil 200 pies de altitud en la zona montañosa conocida como Llano Largo, La Cima o Cumbre Las Peñas, cercano al poblado de San Miguel Mimiapan.
Martín Huerta, quien incursionó en la política en 1987, fue un personaje clave en el foxismo.
Durante 13 meses estuvo al frente de la SSP, tiempo en el que aumentó el crimen organizado y los grandes capos amenazaron de muerte a miembros de primero y segundo nivel del gabinete del entonces presidente Vicente Fox (Proceso 1508), entre ellos José Luis Santiago Vasconcelos.
La nota publicada el 25 de septiembre de 2005 señala que "el exprocurador Rafael Macedo de la Concha; el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, y el de Economía, Fernando Canales Clariond, se convirtieron en objetivos del capo Osiel Cárdenas Guillén, mientras que el exprocurador de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, José Luis Santiago Vasconcelos, ha sido amenazado por Joaquín El Chapo Guzmán Loera, según lo confirmaron fuentes oficiales".
Tres años después de aparecida la nota, José Luis Santiago Vasconcelos perdió la vida al desplomarse la nave en la que viajaba.

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