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martes, 27 de enero de 2015

Están equivocados quienes están llamado al abstencionismo: Paco Ignacio Taibo II

pacoignaciotaiboii

(27 de enero, 2015).- El escritor y periodista Paco Ignacio Taibo II consideró que el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y los movimientos que están llamando al abstencionismo en este proceso electoral están equivocados porque al no acudir a las urnas están fortaleciendo al Partido Revolucionario Institucional (PRI). El también Secretario de Cultura del Comité Ejecutivo Nacional de Morena estuvo ayer en Tuxtla Gutiérrez para ofrecer una conferencia al sector juvenil del Movimiento de Regeneración Nacional.
Durante su conferencia, el escritor dijo que respeta la posición de los movimientos que están llamando al abstencionismo “a los zapatistas los quiero mucho, pero están equivocados”. Insistió en que al no acudir a votar se fortalece al PRI, quien ya tiene un voto corporativo.
“Las personas que van a votar por el PRI por una despensa no van a dejar de hacerlo por el llamado que se está haciendo ahora, ese voto va a seguir y es el que va a seguir haciendo que los priístas continúen gobernando. En donde incide este llamado es en el voto de la izquierda” señaló Taibo. El escritor se refirió también al gobierno de Chiapas encabezado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). “El Partido Verde es una mala broma, es una franquicia, que está rodeado constantemente de los escándalos de sus dirigentes”.
Al ser entrevistado, antes de iniciar su conferencia, criticó que los partidos políticos postulen a candidatos sólo porque tienen recursos económicos para hacerlo, sin considerar si cuentan con el perfil y los principios ideológicos. “Un partido político que se dice de izquierda y postula a alguien sólo porque tiene plata, no puede llamarse de izquierda, esa no es izquierda”. Durante su conferencia, Paco Ignacio Taibo II criticó las reformas promovidas por Enrique Peña Nieto y exigió la presentación con vida de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

jueves, 1 de enero de 2015

El abstencionismo es un berrinche: Fernández Noroña

fernandez norona

La crisis política que vive el país es la más severa de la historia reciente. Ésta seguirá agudizándose en los meses por venir. No vamos más lejos, sumado a una devaluación de más de 12% de nuestra moneda frente al dólar, de una dramática caída en el precio del petróleo, empezamos el año con un aumento de casi 2% al precio de las gasolinas.
Los 43 normalistas desaparecidos siguen sin aparecer y el gobierno no podrá responder a la exigencia de presentarlos vivos. Encima, el baño de sangre del país seguirá en aumento, junto con la impunidad y la barbarie con que viene aparejado.
Podría continuar con una larga lista de agravios al pueblo de México pero con estos ejemplos es suficiente para generar un enorme estallido social. De hecho, la rebelión ya está en marcha.
Si las diversas formas de manifestación de la inconformidad por esta situación no logran la renuncia de Enrique Peña Nieto antes de las elecciones federales de junio del 2015, éstas se realizarán en un marco de rechazo y de muy fuerte abstencionismo. Hay quienes frente a esta situación, promueven el abstencionismo como una forma de evidenciar la falta de legitimidad del actual gobierno y de la representación popular que surja de los citados comicios, a ellos llamo yo los anulados. Pregunto a éstos: ¿Pero es que tiene alguna legitimidad el desgobierno de Peña? ¿Acaso tiene alguna legitimidad la actual Cámara de Diputados surgida de los comicios del 2012? La respuesta a ambas preguntas es que carecen de legitimidad real. Eso no sólo no les importa, sino que se siguen arrogando el derecho de representar al pueblo de México a pesar de traicionarlo cotidiana y sistemáticamente.
Pongamos que hubiera un 90% abstencionismo en los comicios federales del 2015. Los anulados o promotores del abstencionismo estarían de fiesta. Habrían logrado su objetivo, hasta con el 80 % se dan por bien servidos. Sostienen que con ese abstencionismo la falta de legitimidad del gobierno sería evidente. Yo les pregunto: ¿El gobierno de Peña se caería? La respuesta es un no rotundo.
Pregunto ahora a los anulados: ¿Cuál es el siguiente paso, si a pesar de lograr el abstencionismo necesario según ellos para quitar legitimidad a la Cámara de Diputados, ésta sigue funcionando sin mayor dificultad? Porque no deben convocarnos a no votar sin hacerse cargo del siguiente paso si no se logra el objetivo y no se obtiene el resultado que ellos plantean alcanzar. El objetivo, evidentemente, no debe ser restar legitimidad al sistema político, pues con o sin elección carece de ella. El objetivo debe ser lograr la renuncia de Enrique Peña Nieto y desmantelar el sistema político caduco y corrupto que impera en el país
La posición de quienes llaman al abstencionismo es terriblemente irresponsable. Lo único que harán al retirar de las urnas a quienes están inconformes con el PRI es justo lograr que este partido tenga mayoría en la Cámara de Diputados. No quieren ver que al sistema no le importa ser legítimo, si acaso le interesa parecerlo.¿Pruebas? Van algunos ejemplos: No le importó a Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa carecer de toda legitimidad para ejercer la presidencia de la República. Como no le importa a Enrique Peña Nieto carecer de toda legitimidad y respaldo para seguir al frente del cargo político más importante de nuestra nación. Como no les importa a la mayoría de los integrantes del Congreso ser repudiados, votar por consigna, estar traicionando al pueblo, vivir del pueblo y apuñalarlo constantemente, y carecer igualmente de toda legitimidad. Quienes ostentan cargos públicos en la actualidad, carecen no sólo de legitimidad sino de autoridad y viven un profundo y enérgico rechazo de la mayoría de la sociedad, salvo honrosas excepciones y ello no les quita el sueño. Siguen ejerciendo y cobrando, muy bien por cierto y como es evidente en cada una de sus apariciones públicas eso llamado legitimidad les tiene sin cuidado, son unos cínicos y unos desvergonzados.
Ingenuos e irresponsables son quienes consideran que sólo con no votar lograrán derrocar al sistema. Reitero mi convicción de que el proceso electoral federal del 2015 no es camino para la transformación del país. A pesar de esa certeza, seré candidato a diputado federal intentando regresar al Congreso. Las razones que sustentan esta decisión merecen una reflexión aparte, pero adelanto que considero un error renunciar a un espacio de lucha y defensa de los intereses populares como lo es la Cámara, a pesar de su evidente deterioro. La tribuna de la Cámara de Diputados es un espacio privilegiado para combatir, exhibir y reclamar acciones del gobierno en turno. Asumiendo la representación popular con entereza, se pueden defender con cierta eficacia los intereses del pueblo y de la Nación.
Sin embargo insisto y seguiré insistiendo en que si la rebelión decide impedir que se realicen los comicios, yo estaré apoyando sin ninguna reserva una iniciativa de esta envergadura y es obvio que para hacerlo, tendría que renunciar a toda aspiración de regresar al Congreso. Renunciaría sin dudarlo a mi candidatura, pues impedir la elección del relevo de la actual Cámara de Diputados sí que sumiría al desgobierno de Peña Nieto y al sistema político mexicano en una crisis de la cual no podrían recuperarse. La renuncia de Peña Nieto sería una conclusión lógica a un golpe de esta dimensión.
Claro que para lograr una medida de tal magnitud se requiere que la gente la haga suya y que asuma los riesgos que realizarla implican. No votar es un berrinche, un desahogo, al igual que todas sus derivaciones tales como romper la boleta, anularla, votar por el pato Donald y todas las ocurrencias y variantes de los anulados. Estas medidas no implican ni mayor esfuerzo, ni mayor riesgo. Tampoco generan mayor impacto.
No permitir la realización de los comicios es correr un riesgo fuerte y lograr el objetivo tiene un alto grado de dificultad, que sin embargo, de alcanzarse, tendría como resultado un impacto político demoledor.
Así que déjense de berrinches y de desahogos y como dice Federico Arreola: sean serios. Si tenemos que optar debemos escoger una medida real de cambio social profundo para el país.
“El pueblo tiene derecho a vivir y a ser feliz”.
Gerardo Fernández Noroña. México, DF a 1 de enero de 2015.

jueves, 11 de julio de 2013

Todos ganaron, hasta el abstencionismo


Baja California. Jornada electoral en Lomas Taurinas, Tijuana. Foto: Xinhua / Guillermo Arias
Baja California. Jornada electoral en Lomas Taurinas, Tijuana.
Foto: Xinhua / Guillermo Arias
TIJUANA, B.C. (apro).- Concluidas las elecciones en 14 estados, ahora resulta que todos ganaron, hasta el abstencionismo, que alcanzó una de las cifras más altas: 60%.
El líder del PAN, Gustavo Madero, es uno de los más felices, pues al parecer en Baja California su partido se mantendrá otros seis años en el gobierno, aunque falta que se realice el nuevo conteo tras el estruendoso fracaso del Programa de Resultados Electorales (PREP) que puso en duda el triunfo de cualquiera de los candidatos en esa entidad.
Aun así, Gustavo Madero, angustiado por mantenerse al frente de su partido, sostiene que contabilizando la población de las 14 entidades donde hubo elecciones, en 2010 el PAN gobernaba 9 millones 235 mil personas, y con los resultados del pasado domingo y esa cifra aumentó a 12 millones 51 mil, mientras que el PRI, dijo, disminuyó su población gobernada al pasar de 22 millones 594 mil a 20 millones 361 mil.
A partir de los comicios pasados, los panistas sueñan con regresar a la presidencia de la República en 2018, sin tomar en cuenta que el saldo dejado por los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón es más profundo y no se resuelve con lo ocurrido el pasado domingo 7.
En la magia de los números el PRI no se queda atrás. Se dicen felices porque en 11 de los 13 estados donde se renovaron los congresos estatales, los priistas lograron la mayoría. Tuvieron carro completo en algunos estados como Hidalgo y Quintana Roo.
En el hashtag “#GanamosTodos”, César Camacho, presidente nacional del PRI, agradeció a los más de 7 millones que –aseguró– votaron por su partido. Igualmente prometió que “sus representantes trabajarán para que sus familias vivan en mejor”.
Ello a pesar de que el Revolucionario Institucional perdió 126 municipios que gobernó en los últimos tres años, principalmente en Aguascalientes, Puebla y Veracruz, aunque ganó 84 alcaldías en entidades donde su poder estaba disminuido, como en Quintana Roo, Chihuahua y Zacatecas. El saldo del PRI, con base en los resultados de los programas de resultados electorales de las 14 entidades donde se realizaron comicios, es de 42 alcaldías menos.
Y el PRD también se muestra feliz porque en coalición con el PAN ganaron las ciudades capitales de Aguascalientes, Puebla, Tlaxcala, Saltillo y Mexicali. Eufórico, el líder del partido, Jesús Zambrano, dice que ya demostraron que el PRD gana sin Andrés Manuel López Obrador. Cierto, ahora lo hace con su enemigo ideológico, Acción Nacional.
De igual manera, Movimiento Ciudadano presume sus triunfos al obtener 40 presidencias municipales y 14 diputaciones locales, además de que en aproximadamente 50 municipios se convirtieron en segunda fuerza.
Los partidos rémora que buscaron sobrevivir con las alianzas –PVEM, PT y Panal– también están felices porque tuvieron algunos triunfos nadando en las espaldas de los partidos más grandes.
Obviamente también Enrique Peña Nieto se siente triunfador porque su partido mantuvo la preponderancia, y hasta la derrota en Baja California le sabe a victoria porque le permite seguir adelante con el Pacto por México con el que se coaligó con el PRD y el PAN.
Sin embargo, el verdadero ganador fue el abstencionismo, que sin hacer campaña, sin gastar dinero en marketing político, despensas, propaganda y guerra sucia, tuvo el mayor porcentaje de simpatía con 60% de los que no votaron.
Si fuera un partido, el abstencionismo tendría la mayoría de los congresos, las alcaldías y muchas de las gubernaturas en algunos estados.
La apatía, la falta de sentimiento de representatividad, el rechazo, el aburrimiento y el desinterés por participar en los comicios organizados por y para los partidos políticos fueron los grandes ganadores de esta elección intermedia.
Esta es la cara de la política que los partidos políticos no quieren ver en los procesos electorales. Se conforman con lograr que voten unos cuantos y con eso tener la justificación legal de que pueden gobernar.
Pero la legitimidad social de cada uno de estos triunfos queda suspendida por unos cuantos alfileres chatos en las escasas boletas tachadas por los ciudadanos que llegaron a las urnas, y basta con que aparezcan algunos errores en el proceso electoral, como el caso del PREP en Baja California, para que se ponga en cuestionamiento y en entredicho todo el proceso electoral que cuesta miles de millones de pesos que se van al suelo apenas termina la validación de una elección en la que el abstencionismo es el ganador.
Twitter: @GilOlmos

lunes, 8 de julio de 2013

“La democracia” tuvo un emperador: la abstención


Oaxaca. Jornada electoral 2013. Foto: Hugo Cruz
Oaxaca. Jornada electoral 2013.
Foto: Hugo Cruz
MÉXICO, D.F. (apro).- Hoy, el emperador de la democracia mexicana fue el abstencionismo.
“No es casualidad que hoy el triunfador es el abstencionismo. Sentimos que la gente no ha ido a votar por el proceso que se tuvo en las elecciones. La gente se fue decepcionando de los políticos, luego de los partidos y finalmente del gobierno”, admitió el candidato de Movimiento Ciudadano a la gubernatura de Baja California, Felipe Ruanova.
Era difícil que no hubiera desencanto. En estos comicios, la desesperanza comenzó hace tres meses. En abril pasado, el PAN dio a conocer que el gobierno de Veracruz y la Secretaría de Desarrollo Social maniobraban para desviar recursos federales a las elecciones locales.
A partir de ahí todo fue guerra sucia y violencia descarnada: asesinatos, levantones, espionaje, amenazas, acusaciones, robos y corrupción rampante.
Todos los partidos, excepto el PRI, admitieron esta situación: “Las campañas sucias han desanimado a la gente, la gente se desanima por eso”, admitió el secretario de elecciones del PAN en Baja California, Arturo García Portillo.
De los 14 estados en los que hoy hubo elecciones, el único en el que se disputó una gubernatura fue Baja California.
En la mañana, García Portillo era pesimista: calculaba que la afluencia no sobrepasaría 50%. Tras el cierre de casillas se estimaba que la votación real había sido bastante menor: 25%.
Los priistas tuvieron otro enfoque: en Ciudad Juárez, Chihuahua, Javier González Mocken (candidato suplente del PRI a la alcaldía) admitió que hubo una abstención “muy alta” que hasta el momento “no se ha roto”. “Siempre hay niveles altos de abstencionismo”, enfocó.
En Veracruz —uno de los estados más violentos y en cuyo gobierno menudean las acusaciones de corrupción— se calculó una abstención alta. “Tenemos un abstencionismo muy elevado. Lamentablemente se tenía proyectado unas cifras muy alentadoras por parte del personal del Instituto (electoral de la entidad) de 60%, pero no a nosotros nos han reportado que no llegan a 50% la participación electoral”, dijo el representante del Partido Alternativa Veracruzana, Alfredo Arroyo López.
El abstencionismo no fue sólo producto de la apatía: la violencia (mediante homicidios incluso) y las seculares delitos electorales jugaron su papel. Una de las víctimas fue Gustavo Madero, líder nacional del PAN. Le aplicaron el “ratón loco” a él y a los votantes de su casilla (históricamente panista). Esta práctica consiste en ir remitiendo al votante a lugares falsos, para que en algún momento se canse de buscar su casilla y abandone.

Green Go