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domingo, 10 de febrero de 2013

El IFE, en “quiebra moral”


El consejero Sergio García Ramírez (izquierda) junto al titular del IFE, Leonardo Valdés (derecha). Foto: Cuartoscuro.

El viejo PRI, “el mañoso, de triquiñuelas”, está plenamente reinstalado, coinciden en afirmar Lorenzo Meyer y José Antonio Crespo a la luz de la votación que en el Instituto Federal Electoral exoneró de cualquier irregularidad al excandidato priista y ahora presidente de la República, Enrique Peña Nieto. Ven los dictámenes de la Unidad de Fiscalización “irrisorios, ridículos e increíbles”, y señalan especialmente la vergonzosa actuación del ahora exconsejero Sergio García Ramírez, priista de muy viejo cuño y quien acabó con lo que le restaba de credibilidad al IFE.
Las votaciones del Instituto Federal Electoral (IFE) relacionadas con el Monexgate y el tope de gastos de la campaña presidencial –ejes centrales del cuestionamiento que la oposición le hace al triunfo de Enrique Peña Nieto– evidenciaron que esa institución “jugó con el PRI y cuidó la imagen” del priista, pero además certificó que “el viejo sistema del PRI, el mañoso, de triquiñuelas y autoritario, se instaló de nuevo”.
Así resumen los analistas políticos e historiadores Lorenzo Meyer y José Antonio Crespo la actuación de funcionarios y consejeros electorales, de quienes dicen que pusieron en relieve “la quiebra moral” del IFE, “robándole su credibilidad”.
Uno califica de “irrisorios, ridículos e increíbles” los dictámenes que elaboró la Unidad de Fiscalización y votó el consejo general; otro los considera “casos turbios, opacos, sucios, en donde el fiscalizador los limpió hasta donde pudo”, para beneficiar al PRI.
Crespo, quien hasta el miércoles 6 había sido benévolo con la institución al considerar su desempeño, “no espectacular pero sí adecuado” en las pasadas elecciones presidenciales, hoy lo considera sesgado, aunque centra su señalamiento en Alfredo Cristalinas, titular de la Unidad de Fiscalización y encargado de elaborar los dictámenes.
A las evidentes dudas sobre una actuación imparcial de los consejeros electorales se sumó la del hoy exconsejero Sergio García Ramírez, gracias a quien el PRI pudo evadir en primera instancia una multa por 75 millones de pesos por no haber informado al IFE que recurrió al uso de las tarjetas Monex.
La exoneración del PRI, respaldada por cuatro consejeros y rechazada por otros cuatro, se consumó justo cuando García Ramírez, reconocido exfuncionario priista y cercano colaborador de Luis Echeverría en su mandato presidencial, decidió no excusarse del Monexgate y respaldar a su partido.
La actuación de los nueve consejeros del instituto –Leonardo Valdés, Marco Baños, Francisco Guerrero, Sergio García Ramírez, María Marván, Macarita Elizondo, Alfredo Figueroa, Benito Nacif y Lorenzo Córdova– y de Cristalinas puso al organismo en el centro de las críticas y los señaló como artífices de la “quiebra moral” del IFE y de haber acelerado su descomposición.

Del declive a la perdición

Analista del sistema político mexicano, Meyer sentencia: Fueron los partidos los que le robaron la credibilidad al IFE y sus consejeros no son ciudadanos “ideales” para estar ahí.
Recuerda que cuando surgieron los consejeros ciudadanos como Miguel Ángel Granados Chapa, fue el “momento estelar del IFE”, pese a que no controlaban la maquinaria electoral. El consejo de 1998 con José Woldenberg a la cabeza “era creíble” y pasaron la prueba en 2000, pues el cambio del PRI al PAN en la Presidencia no molestaba los intereses creados, “no cambiaba mucho esa parte de quién consigue qué, cómo, cuándo y dónde”.
Sin embargo, previo a la competencia de 2006, donde se avizoraba el enfrentamiento de dos modelos de país –el de Andrés Manuel López Obrador y el de la derecha, de Felipe Calderón–, los partidos tomaron “de rehén” al instituto.
En octubre de 2003 fue la maestra Elba Esther Gordillo quien junto con el panista Germán Martínez operó en la elección del nuevo consejo.
“Fue una captura abierta”, recuerda Meyer. “De ahí en adelante se echa a perder todo y sigue estando así: Capturado por los partidos en lugar de que esté por encima de los partidos”.
Estos, añade, tienen intereses políticos, económicos, con personajes, con estructuras de poder ya creadas… ellos son los que capturaron al IFE.
En la sesión del pasado 23 de enero, Alfredo Cristalinas no sólo corroboró las denuncias de la izquierda e indagaciones de medios de comunicación sobre el Monexgate, sino que además amplió las pruebas revelando que 14 empresas mercantiles habían participado en la triangulación, además de cinco bancos y cuatro personas físicas.
Aun así, en su documento perdonaba al PRI sus operaciones, desconocía el origen y destino de los millonarios recursos y ni siquiera proponía multarlo por no reportar los movimientos bancarios.
Crespo dice a Proceso: “Está muy sucio el caso. Es opaco, turbio, y la Unidad de Fiscalización lo limpió hasta donde pudo. Incluso contradiciéndose en la participación de dos empresas que en dictamen posterior sí acepta como proveedores del PRI”.
Se refiere a Koleos y Tiguan, que participaron en la triangulación del caso Monex y que en el dictamen el PRI aseguró no conocer ni tener relación comercial con ellas. Esto fue aceptado como verdad por Cristalinas, pero 15 días más tarde, en otro dictamen, el de presentación de gastos, no cuestiona cómo es que el propio PRI las presenta como sus proveedoras y muestra que las conocía de tiempo atrás.
En cuanto al dictamen sobre gastos de campaña en donde se asegura que el Movimiento Progresista de Andrés Manuel López Obrador rebasó el tope con 63 millones de pesos y por lo cual propone una multa de 129.8 millones de pesos y a la coalición de PRI-PVEM nunca le detecta rebase de gastos en la campaña de Enrique Peña Nieto, Meyer lo considera “irrisorio, ridículo, que podrá ser formalmente legal pero sustantivamente no tiene credibilidad”.
Ese dictamen sería discutido y votado por los nueve consejeros el 30 de enero; sin embargo ante las denuncias y reclamos del Movimiento Progresista –que evidenció una auditoría favorable al PRI y la premura con que se pretendía aprobarlo– los integrantes del consejo pospusieron una semana la discusión.

Trampas cristalinas

Entre los errores más evidentes y contradictorios que muestran criterios distintos para auditar a uno y otro partido está por ejemplo que Cristalinas dividió los gastos del PRI entre los 365 participantes en la contienda; es decir entre 300 candidatos a diputados, 64 a senadores y uno a la Presidencia. De ahí que a Peña Nieto sólo se le sumaron porcentajes mínimos del gasto y por eso nunca rebasó el tope de campaña.
Por ejemplo una gorra con las iniciales de EPN Cristalinas la contabilizó en 12 centavos, y una con el nombre de López Obrador, en 12 pesos, pues nunca dividió el gasto para el Movimiento Progresista.
Para el representante del PRD ante el IFE, Camerino Márquez, ése no es el problema más grave; el error en que incurre Cristalinas, sostiene, es que aun cuando en un evento está sólo Peña Nieto –como en los espots televisivos– su gasto se divide, pese a que eso está prohibido por la ley y todo debería recaer en él.
Otros beneficios para el PRI y muestra de cómo acomodó el IFE los números a favor del aquel se ven con claridad en los cierres de campaña. En el estadio Azteca el 24 de junio a Peña Nieto se le suman 46 mil 845 pesos, sólo se le carga 1%. Pero nunca reportan la renta del estadio. Para subsanar el punto la Unidad de Fiscalización ofreció el miércoles 6 una “fe de erratas” donde establece que se gastaron 99 mil pesos por este rubro y el 1% se le cargó a Peña Nieto. Por la presentación de la banda El Recodo reporta que gastó 346 mil pesos, de los cuales 122 mil son de Peña Nieto; sin embargo esa banda suele cobrar por un evento de este tipo 1 millón y medio de pesos, según denunció el senador panista Javier Corral.
En el cierre del Estado de México a Peña Nieto se le imputan sólo 105 mil pesos de los 6.3 millones que supuestamente gastó el PRI; en el de Yucatán, de los 5 millones a Peña sólo le tocan 343.1 mil pesos, y el cierre en Monterrey, que costó 2 millones de pesos, le significaron 74 mil 518 pesos.
Otro dato más del dictamen es que el informe de gastos que el PRI presentó al IFE el 14 de diciembre de 2012, no reportó ni un centavo en “gastos de producción de radio y TV”.
El PRD lo denunció antes de la sesión del miércoles 6; sorpresivamente la Unidad de Fiscalización presentó una fe de erratas de más de 70 páginas en donde aclara que sí hubo un gasto de 44.3 millones de pesos, pero que el PRI lo había incluido erróneamente en otro apartado.
La discusión del dictamen, programada para el 30 de enero, se pospuso para el miércoles 6 y al final, después de todos los datos presentados por el PRD –que reclamó que el IFE utilizó criterios diversos para auditar a los partidos–, cinco consejeros lograron que el dictamen fuera devuelto para nuevo análisis.
“Pospusieron la discusión porque hasta ellos (los consejeros) rebasaron los límites; ya no les quedaba otra, su credibilidad estaba perdida”, sostiene Meyer, quien considera que se regresó el dictamen sobre gastos porque “se les pasó la mano, fueron muy burdos. Fue para disminuir la crisis en la que están. Lo retrasaron hasta julio. Dicen que Peña no rebasó los gastos, pero hasta los más despistados saben que no fue así. Ahora están buscando cómo cuadrar el círculo… a lo mejor lo logran pero la credibilidad ya no la van a tener”, sentencia.
Para Crespo y Meyer el IFE “ya se agotó”, pero no debe desaparecer sino modificar el método de elección de los consejeros.

El factor García Ramírez

Las maniobras de la Unidad de Fiscalización para salvar al PRI del Monexgate y con la presentación de los gastos de campaña –además del voto inesperado del hoy exconsejero García Ramírez–, afectan a Peña Nieto y deslegitiman su Presidencia, sostiene Crespo.
“Nada quita que hubo un gasto evidente y con criterios equitativos (en la auditoría) sí hubiera rebasado el tope… Y en el caso de Monex no creo que la imagen de Peña Nieto quede limpia: Fue obvio que hubo una triangulación. El dictamen es inverosímil. Con su actuar el IFE debilita su credibilidad y ahora sí están los elementos para que AMLO diga que hubo un sesgo.”
En esta fase, añade, que era muy importante porque es la base del cuestionamiento a la Presidencia de Peña Nieto, se demuestra un sesgo claro.
En la votación de dicho dictamen, el del Monexgate, el voto de García Ramírez fue determinante para exonerar al PRI pues estaba dividida cuatro contra cuatro. Crespo opina que no debió votar y los propios consejeros no lo debieron permitir.
El 31 de enero el consejero anunció que dejaría el cargo y reveló que aunque fue electo hasta 2019, avisó a quienes lo propusieron que sólo estaría durante la calificación del proceso electoral.
Meyer y Crespo califican de cínica su posición; sin embargo para Crespo los responsables de que formara parte del consejo fueron los diputados que lo eligieron y sabían que estaría poco tiempo.
“La crítica que yo hago es que ha sido militante del PRI; notable integrante, militante activo, importante, como si no hubiera gente desvinculada de los partidos. ¡Claro que iba por un año, a la elección presidencial y a jugar con el PRI!, ¿por qué?, ¡pues porque es del PRI!
“El problema no es si se quedaba un año o los nueve como consejero, el problema es poner gente tan vinculada a los partidos como árbitros de los partidos, y eso es violar la Constitución, porque ahí se establece que deben ser imparciales y por ello se entiende gente sin partido”, acusa Crespo.
Para Meyer la renuncia de García Ramírez no es importante pues “el daño ya está hecho”.
Si alguien duda de la militancia ignominiosa de García Ramírez, basta con citar lo que él mismo narra en su libro Para la Navidad del 2012,  de cómo debe su vida de funcionario a Luis Echeverría, que lo fue nombrando de cargo en cargo durante su sexenio.
Y remata:
“… No omito mi afecto y respeto por el personaje que gravitó sobre mi propia vida, para bien, en el curso de seis años que pasaron volando entre mis treintas y mis cuarentas. Para mí, corrieron hacia arriba y hacia adelante, como dijo el lema que Echeverría proclamó en su campaña y que muchos asumimos y repetimos…”

miércoles, 6 de febrero de 2013

Ahora García Ramírez se abstiene de votar en sesión del IFE

Renuncia Sergio García Ramírez como consejero del IFE
Tienen razón su ex-esposa y su hija : Es un borrachín 

MÉXICO, D.F. (apro).- Mientras en la Cámara de Diputados se procesaba la renuncia del consejero del Instituto Federal Electoral (IFE), Sergio García Ramírez, éste continuaba participando en la sesión de este miércoles, e incluso votó el orden del día aunque se abstuvo de participar en la última parte de la discusión, debido al reclamo del PAN.
Al arrancar la sesión en el IFE, García Ramírez fue el primero en intervenir en el tema del dictamen sobre los gastos de campaña que presentó la Unidad de Fiscalización.
Hizo un llamado a reflexionar bien el voto pues se veía una discusión y una votación “no fácil” y lejos de llegar a la unanimidad, “ni dentro ni fuera de este Consejo General”.
Les recordó a los ocho consejeros restantes que en su decisión estaría en juego no sólo la justicia electoral sino también “la conciliación entre ciudadanos”. Y agregó que “en cualquier litigio se mira al pasado y el árbitro debe ver a futuro y las consecuencias de sus decisiones”.
En esta discusión, añadió, hay que ver la forma y el fondo, “no se puede ver con reglas inequitativas” este reporte de gastos de campaña.
En ese momento apenas arrancaba en el recinto legislativo de San Lázaro la primera sesión en forma.
García Ramírez, el mismo consejero que hace 15 días logró con su voto decisivo que el IFE exonerara al PRI en la triangulación de los recursos para la campaña presidencial, mejor conocido como Monexgate, anunció el jueves pasado que renunciaría al cargo de consejero aunque evitó anticipar alguna fecha.
De ahí que los consejeros no vieron mal que este día participara en la sesión e incluso comentaron que era su decisión el renunciar al cargo en el Consejo General del IFE.
Sin embargo, poco antes de la votación –y que García Ramírez se estaba reservando–, el representante del PAN, Rogelio Carbajal, pidió que se aclarara si tal renuncia ya se había dado o no, y es que, reveló, en la Cámara de Diputados ya se había realizado el anuncio.
La respuesta de García Ramírez es que no votaría pero sí que estaría en la sesión como “invitado”.
Para ese momento, en la Cámara de Diputados, su presidente, Francisco Arroyo Vieyra anunciaba que se había recibido una carta del presiente del IFE, Leonardo Valdés Zurita en donde notificaba la renuncia del consejero.
A su vez, el coordinador de la fracción del PRI, Manlio Fabio Beltrones Rivera, aclaraba a la prensa que no sólo se trataba de un anuncio de que renunciaría, sino que la separación “ya está presentada. He sido informado por la Mesa Directiva que ya fue presentada y será la Junta de Coordinación Política donde evaluaremos el procedimiento para su sustitución”.
Lo anterior lo reportó el propio representante del PAN en el Consejo General del IFE, por lo que pidió que se aclarara la situación en que se encontraba García Ramírez; entonces el consejero Valdés aceptó haber enviado la misiva a los diputados.
Así, García Ramírez ya no votó y, contrario a lo que él mismo había dicho antes, de “que permanecería en la sesión como invitado”, mejor optó por salirse de la reunión.
Esto ocurrió momentos después de que la consejera Macarita Elizondo adelantara que votaría por regresar el dictamen de gastos y con lo cual anuló el sufragio que emitiera García Ramírez, a favor o en contra, ya no tendría importancia su voto.
Así, el IFE cerró la sesión con ocho consejeros y será la Junta de Coordinación Política la que defina el procedimiento para sustituir al hoy exconsejero García Ramírez.

viernes, 1 de febrero de 2013

Anuncia Sergio García su renuncia del Consejo Electoral del IFE #Miserable


El consejero del Instituto Federal Electoral (IFE), Sergio García, renunciará formalmente a su cargo en cuanto sea elegido un sustituto.
Sergio García Ramírez tomó protesta como nuevo consejero electoral del IFE en 2011. (Foto: Archivo/Cuarto Oscuro).


El consejero del Instituto Federal Electoral (IFE), Sergio García Ramírez adelantó que dejará su cargo, descartó que sea por motivos de salud o tras las recientes resoluciones polémicas del organismo.
García Ramírez afirmó que su estado de salud es bueno, “ahora todos decimos, como es costumbre, ¿cómo está usted? Uno dice pues, me estoy defendiendo, estoy bien”.
Descartó que su salida sea consecuencia de las críticas en el fallo del IFE sobre elcaso Monex o sus vínculos personales con la familia Fraga, involucrada en el asunto.
“En lo absoluto. Mis buenas relaciones, mis buenas amistades de todo tiempo ahí están a la vista de todo mundo, no hay nada que decir”, aseguró García Ramírez.
Aclaró que su cargo en el Consejo General del IFE era temporal, y que dejará oficialmente su puesto cuando sea elegido un sustituto.
Tras una prolongada discusión en la Cámara de Diputados, García Ramírez fue electo consejero electoral junto a María Marván Laborde y Lorenzo Córdova Vianello el 15 de diciembre de 2011, y estaba previsto que su periodo concluyera en octubre de 2019.
(Con información de NotimexEl Universal y Reforma)

viernes, 25 de enero de 2013

El consejero García Ramírez: Soy priista #IFEapesta



El consejero del IFE, Sergio García Ramírez. Foto: Octavio Gómez
El consejero del IFE, Sergio García Ramírez.
Foto: Octavio Gómez
En diciembre de 2011, la Cámara de Diputados eligió como consejeros del IFE a María Marván, Lorenzo Córdova y Sergio García Ramírez, este último militante del PRI durante cinco décadas y exsecretario general y quien ayer definió la votación que exoneró a su partido de ser castigado por el caso Monex… Unos días después de tomar posesión de su cargo, Proceso publicó una entrevista con él, en la que habla de su priismo de cinco décadas y que a continuación se reproduce.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- – En 2011, año en que cumple medio siglo de militancia en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), por el que estuvo a punto de ser candidato presidencial en 1988 –en lugar de Carlos Salinas–, Sergio García Ramírez fue electo consejero del Instituto Federal Electoral (IFE).
“Soy lo que soy, soy quien soy y soy lo que he sido, no lo niego”, enfatiza el doctor en derecho quien entre 2000 y 2001 fue secretario general del PRI, aunque aclara:
“En este momento soy consejero electoral y estoy perfectamente consciente de que aquí uno no tiene que militar en favor de ningún partido sino aplicar la ley con objetividad, con firmeza, con independencia.”
Último procurador general de la República que duró todo un sexenio –el de Miguel de la Madrid–, identificado a menudo como quien incubó el auge del narcotráfico, lo que él rechaza, García Ramírez insiste en que será imparcial como consejero del IFE: “He tenido una trayectoria dentro de un partido político en función de mis convicciones políticas y sin embargo puedo ser perfectamente independiente y objetivo”.
En entrevista con el reportero la mañana del 22 de diciembre de 2011, García Ramírez revela que cuando los miembros de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados le ofrecieron ser consejero les hizo una pregunta: “¿Ya reflexionaron sobre mi trayectoria vital? No está oculta, no es misteriosa, es pública y notoria”.
Detalla: “Todos los que participaron en la invitación, que fueron todos los partidos políticos que finalmente determinaron el rumbo de la elección, dijeron: ‘Sí, ya lo meditamos y estamos de acuerdo en que sea usted. Confiamos en que usted va a ser objetivo, imparcial e independiente’. ‘¿Están seguros? ¿Conceden esa confianza?’. Dijeron: ‘Sí’. Y yo dije: ‘Muy bien, lo tomo y honraré ese compromiso’”.
–¿Aunque siga usted siendo militante del PRI?
–Aunque siga teniendo las convicciones que tengo.
–Como militante del PRI.
–Sigo teniendo las afinidades políticas que tengo. No quisiera yo generar en torno a mi persona una sombra de sospecha. Si quienes me eligieron me depositaron su confianza, debe usted dar la oportunidad de acreditar que merecí la confianza.
–Es un dato.
–Sí, es un dato, ahí está mi vida a la vista. No estoy negando toda la vida que he llevado. Estoy tratando de ser cuidadoso en mis expresiones para no fomentar debates innecesarios.
A punto de cumplir 74 años, García Ramírez tiene una trayectoria impresionante en la administración pública desde que, en 1961, comenzó a trabajar en la penitenciaría del Distrito Federal –el legendario Palacio de Lecumberri–, hasta cargos de talla continental, como juez y presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos entre 2004 y 2007.
Experto en las materias penal, procesal y constitucional, miembro del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, García Ramírez dice ignorar si su nombramiento obedeció a que domina también el tema del crimen organizado, que gravita en los procesos electorales.
De hecho, además de su paso por la PGR, entre los numerosos libros que ha escrito uno se titula precisamente El crimen organizado y uno de los más recientes es sobre la reforma penal constitucional, aunque lo electoral no le es ajeno: En 1970, cuando fue subdirector general de Gobierno de la Secretaría de Gobernación y luego subsecretario, en el sexenio de Luis Echeverría, era el responsable del área electoral.
García Ramírez advierte del propósito de la delincuencia de infiltrar el Estado: “Esa es una posibilidad real. No se puede negar porque esa es la pretensión natural de la delincuencia organizada. Y entonces el cuidado natural del Estado mexicano tiene que ser evitar que semejante cosa ocurra”.
El crimen organizado “como toda gran fuerza oscura, como le suelen llamar, puede tener esa pretensión”, pero debe evitarse. “Este es ya un gran tema político. No tiene que ver sólo con el tema electoral, sino con el manejo general del Estado mexicano”.
–Si Felipe Calderón reconoce que el crimen organizado definió la elección de Michoacán, ¿puede colegirse que tratará de hacerlo en la elección federal?
–Mire, esto de que definió la elección en Michoacán es un punto de vista. Lo dejo en los labios de quien lo dijo, pendiente de mayor explicación para que yo pueda entender la expresión de quien lo dijo. Yo no lo suscribo, no lo tomo necesariamente como una verdad a propósito de lo que ocurrió en Michoacán.
“Me gustaría saber por qué se dijo, me gustaría conocer la explicación, en qué forma intervino, puntual y detalladamente. ¿Será porque mi experiencia de analista y de juez me obliga a pedir generalmente pruebas de lo que se dice? No lo tomo tal cual se dice.”
–Qué más pruebas quieren, dijo Calderón, que el desplegado público en el diario AM de La Piedad…
–Esa es una pretensión, claro, pero no quiere decir que (el crimen organizado) haya intervenido y motivado y movido a la ciudadanía; pero, en fin, no entro en debate con nadie, no me interesa. Simplemente digo: ¿Lo dijo? Muy bien, lo dijo, yo también lo leí. ¿Lo comparto? No necesariamente lo comparto. Pero lo que sí es que debemos evitar que esto pueda convertirse en una realidad en otros lugares del país.
Con el antecedente de que en 2006 Vicente Fox puso en riesgo el proceso electoral, como señaló el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, García Ramírez llama a la prudencia: “Tenemos que ser todos en este momento, y me incluyo, muy prudentes en nuestras expresiones”.
–¿Fue una imprudencia esa acusación de Calderón?
–No. Tampoco he dicho eso. Debemos ser todos muy prudentes. No estoy en la función judicial, no quiero calificar las expresiones de un alto funcionario. Lo dejo en sus labios, las reflexiono, las medito.
El proceso electoral en marcha es muy complejo y, en lugar de echarle leña al fuego, prefiere apagarlo. “Así entiendo yo mi misión: aplicar la ley y tratar de evitar que haya fuegos. Mi invitación sería que seamos todos muy prudentes, que nos ayudemos unos a otros sin ocultar nada, sin soslayar nada, sin negar la realidad, porque la realidad sí existe –valga la perogrullada–, pero al mismo tiempo tratar entre todos de crear una nueva realidad”.
–En su etapa como procurador general de la República se señala que fue cuando se incubó en México el narcotráfico.
–No es así. No es así. La procuraduría que yo entregué la entregué en los términos en que lo hice. La situación de aquel entonces era totalmente distinta de la actual, pero en fin, la historia de esa etapa, de lo que pasó entonces, de lo que ocurrió antes y de lo que ocurrió después, está por escribirse. Ya la escribiré.
Pero hoy el panorama de México, ubica, es muy serio: “No niego la existencia de problemas, son públicos y notorios, pero justamente para eso el IFE ha trabajado con todas las instancias federales y locales a fin de asegurar las condiciones de la elección. Hasta ahí podemos llegar y haremos todo lo que esté en nuestras manos para conseguirlo”.
El jurista advierte que en un contexto como el de México hay tentaciones autoritarias y usa la metáfora de un camino en la selva: “Usted trabaja abriendo la selva, ampliando y transitando el camino, pero un descuido, una noche de sueño, un olvido, puede ser riesgoso porque la selva tiende a volver al camino, tiende a reconocer lo que fueron sus territorios”.
Por eso la protección de la democracia y los derechos humanos es algo cotidiano: “Hay que estar en guardia, invariable y constantemente. En el ser humano existen tentaciones violentas y apacibles, en la sociedad también existen tentaciones autoritarias y democráticas. Tenemos que proteger unas y saber que existen las otras para mantenerlas siempre atrás”.

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