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domingo, 21 de septiembre de 2014

Riqueza al amparo del poder político

PROCESO 1977

La fortuna de Germán Larrea se fundamenta en algunos de los episodios más ominosos de la historia reciente mexicana. La fiebre privatizadora del salinismo lo bendijo, el oligopolio mediático lo enriqueció, el desastre de Pasta de Conchos lo hizo más poderoso, la corrupción del panismo lo apuntaló y la destrucción ambiental fue el precio por su emporio… Este es el perfil de uno de los hombres de negocios más esquivos del panorama nacional.
Durante los regímenes priistas del siglo XX, Jorge Larrea fue contratista, concesionario minero e influyente personaje del mundo de los negocios al amparo del poder público. Esa fortuna, grande hasta entonces, se multiplicaría después. Durante los gobiernos surgidos del PAN, con Vicente Fox y Felipe Calderón, el heredero del emporio, Germán Larrea Mota-Velasco, elevó a su máximo ese patrimonio, hasta figurar entre los 50 hombres más ricos del mundo.
En 2001, el primer año de la alternancia, Germán Larrea se ubicaba en el lugar 490 de la lista de billonarios de la revista Forbes, con un caudal estimado en mil millones de dólares.
Para 2011, Larrea había dejado atrás a 450 millonarios del mundo, al colocarse en el lugar 39 del catálogo, con una riqueza estimada en 16 mil millones de dólares. Posteriormente sus haberes decrecieron hasta colocarse en 15 mil 700 millones de dólares, lo que le valió el lugar 64 del ranking global.
Envuelto en el misterio, a Larrea se le han dedicado reportajes completos sobre su discreción. Aunque existen registros públicos de su participación en reuniones –por ejemplo, la sostenida con el presidente Enrique Peña Nieto el pasado 16 de enero–, las fotografías que circulan de él no son del todo confiables y prácticamente nadie lo conoce fuera de su círculo de colaboradores y del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios.
Su auge se fundamentó en las privatizaciones de los años noventa, que permitieron el crecimiento de Grupo México.
La división minera del consorcio está integrada por Southern Cooper Corporation, Industrial Minera México (IMMSA), Southern Perú y Asarco en Estados Unidos. Esos corporativos se dedican a actividades extractivas en 13 minas y siderúrgicas.
Su división transporte agrupa a las empresas Ferrosur y Ferromex, así como México Intermodal, una compañía de logística que cubre más de 70% del territorio nacional.
En su división infraestructura, las subsidiarias son Perforaciones México (Pemsa, especializada en el sector petrolero con 13 proyectos actuales de perforación); México Compañía Constructora, dedicada a la realización de infraestructura, con una división industrial, y Consutec.
Miembro del Consejo de Administración de Televisa, Larrea incursionó en el negocio del entretenimiento al adquirir Cinemex y fusionar otras pequeñas cadenas de cine, hasta convertirse en el segundo operador más grande del país.
El favoritismo de los gobiernos panistas hacia Grupo México fue notorio: una consulta al portal de Obligaciones de Transparencia, realizada el viernes 19, muestra que sólo con las razones sociales conocidas públicamente, el gobierno federal le asignó 11 mil millones de pesos en obra pública, principalmente en Pemex Exploración y Producción, entre 2005 y 2012.
La cifra es significativa: en 2012 eran precisamente 11 mil millones de pesos los que esa trasnacional le debía al fisco.
Con Felipe Calderón obtuvo contratos de perforación petrolera, transportación de combustibles e hidrocarburos y, por si fuera poco, numerosas obras públicas realizadas en diferentes zonas del país sirvieron para favorecer la conectividad de sus propias operaciones.
No fue todo. Grupo México adquirió diversas concesiones mineras, entre las que destaca una con las mayores reservas probadas de cobre en el planeta.
Fueron los años en que incursionó en la transportación aérea hasta convertirse en accionista mayoritario de Grupo Aeroportuario del Pacífico, operador de aeropuertos como el de Los Cabos.
La impunidad
Más allá de los favoritismos gubernamentales que alimentaron el auge de Grupo México, los funcionarios panistas le garantizaron impunidad.
 En 2002, los daños ambientales provocados en Monterrey por una fundición de IMMSA fueron desestimados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), dependencia que jamás sancionó los daños al entorno de su siderúrgica en San Luis Potosí.
La muerte de 65 mineros en Pasta de Conchos en 2006 no sólo quedó impune, sino que el Estado mexicano litigó contra los deudos de los trabajadores, viudas, hijos y ancianos, que jamás supieron qué ocurrió en ese lugar: el gobierno de Vicente Fox y especialmente el de Felipe Calderón lo impidieron por todos los medios.
Defensora de derechos humanos laborales, Cristina Auerbach Benavides, integrante de la organización Familia de Pasta de Conchos, recuerda la serie de impunidades que sufrieron en unos 45 procesos de diferentes materias jurídicas. A todos los casos se les dio carpetazo.
Entre muchos, dice Auerbach, tres hechos evidencian que el ocultamiento de lo ocurrido en esa mina se convirtió en una tarea de Estado:
Primero se cancelaron los trabajos de recuperación de cuerpos y, por ende, de peritajes que esclarecieran las causas del siniestro. Para conseguirlo, Grupo México contrató a un supuesto consultor estadunidense, cuyas conclusiones, por absurdas que resultaran, fueron repetidas una y otra vez por el entonces titular del Trabajo calderonista, Javier Lozano Alarcón. Se difundió que si seguían las excavaciones habría “una pandemia” en la región de salmonela, tuberculosis y sida.
Lo segundo es que no había cuerpos, pero el gobierno de Coahuila emitió actas de defunción que, sin satisfacer los requisitos legales, fueron aceptadas por la Procuraduría Federal para la Defensa de los Trabajadores (Profedet), a fin de tramitar las pensiones ridículas que se asignaron a los deudos. Los familiares de los fallecidos, además, fueron disminuidos como sujetos de derecho, cuando la Procuraduría General de la República decidió que no procedían sus denuncias por carecer de personalidad jurídica, lo cual fue avalado por tribunales.
La tercera razón es que, ante la cadena de violaciones a derechos no sólo laborales, sino fundamentales, la Familia de Pasta de Conchos, apoyada por sindicatos solidarios y organizaciones de la sociedad civil, acudió a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde tras un largo proceso se concluyó que los deudos tenían la razón en 27 de 29 reclamaciones.
Sin embargo, Lozano Alarcón declaró una y otra vez que la OIT había cerrado el caso sin responsabilidad para el Estado mexicano y que las víctimas eran “viles”, “ruines”, que sólo pretendían “lucrar con la tragedia”. El caso se sigue desahogando en la OIT y el gobierno de Enrique Peña Nieto se ha mantenido inamovible en el tema. (Proceso 1772)
Como ha ocurrido con la contaminación de ríos en Sonora, la concesión minera de Grupo México no se canceló en Pasta de Conchos, aunque eso sí ha ocurrido con minas en las que mueren dos trabajadores, como en el caso de la mina Lulú, cuya concesión fue cancelada en 2011.
La Secretaría de Economía no sólo evitó cancelar la autorización, sino que la renovó. El título de concesión minera número 240977 cambió el nombre del lote minero de Pasta de Conchos a “Unificación Fresnos” y lo refrendó el 16 de noviembre de 2012, a punto de concluir el gobierno de Felipe Calderón, por lo que ahora tendrá vigencia hasta 2031. (Proceso 1974)
Miembro del consejo de Vamos México, la fundación creada para satisfacer los delirios presidenciales de Marta Sahagún, esposa de Vicente Fox, Larrea consiguió también una persecución judicial contra el dirigente minero Napoleón Gómez Urrutia.
 El gobierno no se inhibió cuando la pesquisa judicial y la imposición de un dirigente ilegítimo, Elías Morales, paralizó por semanas la minería nacional; ni se frenó para reprimir con operativos policiacos y militares a los trabajadores inconformes, como ocurrió en Lázaro Cárdenas, Michoacán, el 20 de abril de 2006, con saldo de dos trabajadores muertos y más de 40 heridos.
Hechos similares, con decenas de trabajadores heridos, se reprodujeron en Sombrerete, Zacatecas; Monclova y Torreón, Coahuila; Cananea y Nacozari, Sonora, así como en otros centros mineros del país. O para encarcelar a colaboradores de Gómez Urrutia, o fundando un nuevo sindicato, como ocurrió con el de Carlos Pavón.
Un informe publicado por el Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal) en 2012 concluyó que los gobiernos panistas representaron “una decena trágica para los trabajadores”, entre éstos los mineros, pues en 2010 en Cananea el gobierno posibilitó que una huelga declarada legal por las instancias laborales fuera liquidada mediante la figura de “terminación de relaciones laborales por causas de fuerza mayor”.
Los hechos ocurrieron entre el 6 y el 9 de junio de 2010. Lozano Alarcón mintió de nuevo al declarar que la Policía Federal ingresó a la mina Mexicana de Cananea para cumplir el laudo que finiquitó las relaciones laborales. En realidad, fue por orden de un Ministerio Público para realizar una cuantificación de daños. Los policías, por su parte, llevaban órdenes de reestablecer el orden público en “las instalaciones del Estado”, cuando en realidad se trataba de un fundo privado. (Proceso 1778)
El abogado de Grupo México era Fernando Gómez Mont, quien durante el sexenio de Calderón fue secretario de Gobernación y que, junto con Lozano, sentó el precedente de la extinción del derecho de huelga. Ese derecho se ganó en Cananea, tras la lucha obrera de 1906, y en Cananea se perdió, para favorecer a Germán Larrea.
Interrupción
Hombres cercanos al gobierno de Enrique Peña Nieto, como Claudio X. González y Valentín Diez Morodo, figuran en el Consejo de Administración de Grupo México.
La continuidad del favoritismo gubernamental parecía clara. Además del mencionado litigio ante la OIT, el hoy exsubprocurador Ricardo García Cervantes y el procurador Jesús Murillo Karam incumplieron sus promesas de esclarecer el caso Pasta de Conchos.
García Cervantes dejó el cargo el pasado 14 de mayo, presuntamente por las presiones respecto del caso Pasta de Conchos. Una vez fuera, al caso se le dio un nuevo carpetazo.
Por esos días, Xavier García de Quevedo, presidente de IMMSA, y otros ejecutivos anunciaron que Grupo México se preparaba para ampliar sus operaciones en el sector energía, donde ya es proveedor de la Comisión Federal de Electricidad y Pemex.
No obstante, siguió luego el desastre ambiental provocado en Sonora, la inusual sobreexposición mediática que confrontó al gobierno federal con el de Sonora, el envío de una comisión especial y la aplicación de sanciones que, si bien resultan irrisorias para los ingresos del consorcio, rompieron todos los registros de castigos a la empresa.
En medio del escándalo por daño ambiental, un tribunal exoneró a Gómez Urrutia de todos los cargos que pesaron sobre él durante los gobiernos de Vicente Fox y de Felipe Calderón.
Hoy, los aliados de Grupo México empiezan a alejarse. Convertido en senador, Javier Lozano enfrenta una denuncia de juicio político que, interpuesta el 25 de noviembre de 2010 por Gómez Urrutia, está en vías de reactivarse.
En este contexto, el pasado 1 de septiembre Grupo México publicó un desplegado para argumentar, otra vez, que la responsabilidad del derrame en Sonora no fue de la empresa sino de un contratista, versión que, como la primera (cuando atribuyó el derrame a lluvias inusuales), fue descalificada el viernes 19 por la Unidad de Protección Civil en Sonora, que denunció que la contaminación era deliberada y, al menos hasta el viernes 19, continuaba.
El comunicado era casi una súplica que iniciaba felicitando a Peña Nieto por su segundo informe y las reformas impulsadas. Concluía así: “Señor presidente: No dude de nuestro compromiso de cumplir con México y con los objetivos de su gobierno, especialmente en este momento, en la atención de los efectos y consecuencias de este lamentable accidente”.

El rostro del barón .- Carlos Fernández-Vega


G
ermán Larrea se vio en la fastidiosa necesidad de descender al mundo terrenal, mostrar la cara y rozarse públicamente con la plebe del poder mortal, porque finalmente su desmedida ambición rebasó todos los límites, si es que algún día se los marcaron, y puso a parir incluso a quienes desde el gobierno todo le permiten y encubren, pues el costo político de mantenerlo impune alcanzó niveles exorbitantes.
Más allá de sus socios, padrinos políticos, abogados de cabecera y amigos en el mundillo de las carreras de caballos (una de sus pasiones y, desde luego, de sus negocios), hasta ahora nadie conocía bien a bien la fisonomía del llamadomultimillonario sin rostro, pero el ecocidio provocado por una de sus minas en Sonora terminó por desnudarlo, en todos los sentidos: desde la mismísima Presidencia de la República circularon su fotografía, actual, sin retoques y a todo color. Así, se acabó el anonimato, pero aún no la impunidad.
A lo largo de su historia familiar, cuando menos son cuatro los principales ángeles de la guarda que los Larrea pueden presumir, todos ex presidentes de la República: Miguel Alemán Valdés, Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox y Felipe Calderón. En la primera etapa, con Jorge Larrea Ortega, fundador del clan, los dos primeros fueron decisivos en los negocios y el incremento de los haberes; en la segunda, con el junior Germán al frente de la tribu, el par de panistas se convirtió en pieza clave para la consolidación del imperio y la fortuna, fundamentalmente con los bienes de la nación.
Poco antes de morir, en marzo de 1999, a papá Larrea (fundador del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, la élite de élites) Forbes le atribuyó una fortuna cercana a mil 100 millones de dólares, producto de su participación en los negocios a la mexicana, su cercanía con los ex presidentes y sus amistades en la alta clase política: Tubos de Acero de México (asociado con Bruno Plagiai), Cementos Tolteca, Banca Serfin (rescatada por Fobaproa), TMM, Industrial Minera México, Inverlat (que se quedó con el Banco Comermex, también rescatado por Fobaproa), DESC, Seguros América, Mexicana de Ácido Sulfúrico, La Caridad (quebrada en 1988 por el patriarca, saneada por el gobierno y regresada poco después al mismo patriarca) y la joya Minera de Cananea (entregada a precio matado por Carlos Salinas, luego de asumir pasivos, sanearla financieramente y utilizar al ejército para limpiar la casa y el contrato colectivo), con lo que de la noche a la mañana acaparó 90 por ciento del cobre nacional).
No es casual, que algunos de los socios del clan Larrea hayan sido el citado Pagliai, Carlos Girón Peltier (yerno del ex presidente Alemán) Miguel Alemán Velasco, Claudio X. González Laporte (chile de todos los moles), Antonio Ruiz Galindo, Juan Sánchez Navarro, Prudencio López Martínez, José Mendoza Fernández, Rómulo O’farril Jr., Enrique Rojas Guadarrama, Rafael Moreno Valle (abuelo del actual gober-bala de Puebla) y Rolando Vega Íñiguez, comerciantes, industriales, banqueros y, especialmente, amigos y socios de la clase política. Por cierto, en 1993, con Jorge Larrea Ortega en primera fila, muchos de ellos asistieron a la famosa cena en casa de Antonio Ortiz Mena, durante la cual Carlos Salinas de Gortari pasó la charola (25 millones de dólares por cabeza, y se los dieron) para financiar la campaña presidencial priísta.
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Germán Larrea, al pendiente de su cuadrilla de caballosFoto La Jornada
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A la muerte de su padre tomó posesión de su imperio y multiplicó la herenciaFoto La Jornada
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Sólo el aparato judicial estadunidense ha logrado sentar en el banquillo de los acusadosFoto La Jornada
Poco antes de que Salinas entregara la Compañía Minera de Cananea a Jorge Larrea Ortega, en 1990, los activos totales de Grupo México (entonces denominado Grupo Industrial Minera México) no rebasaban los mil millones de dólares; al morir el patriarca –ya Cananea en su inventario– reportó activos cercanos a 10 mil millones, y al cierre del primer semestre de 2014 sumaban cerca de 22 mil millones.
Murió papá Larrea y Germán tomó plena posesión del imperio. En apenas dos sexenios –los de Fox y Calderón– multiplicó por 15 la fortuna heredada y se fue a las nubes (de las que no acostumbra descender), hasta convertirse en el segundo hombre más rico de México y en el número 64 a nivel mundial, con 15 mil 700 millones de dólares, de acuerdo con el más reciente informe de Forbes, equivalente a 1.3 por ciento del PIB mexicano para él solito. Aunque también fue beneficiado con otras privatizaciones, rescates y extranjerizaciones (por ejemplo, Banamex, Banco del Atlántico, Ferronales), el incremento sustancial y permanente de sus haberes está en el sector minero, donde hace y deshace a capricho, sin que autoridad alguna lo incomode. La nación, pues, a su servicio.
En tiempos panistas, más allá de los propios inquilinos de Los Pinos, Germán fue impúdicamente protegido (especialmente en su ataque al sindicato y en Pasta de Conchos) por los gabinetazos blanquiazules, aunque de forma destacada por los secretarios de Gobernación y del Trabajo: Carlos Abascal (quien ocupó las dos posiciones), Juan Camilo Mouriño, Fernando Gómez Mont (sempiterno abogado del barón de la minería), Francisco Javier Salazar Sáenz (proveedor de productos químicos para Grupo México) y Javier Lozano Alarcón, hoy premiado con un escaño. Y, cuando menos hasta antes del derrame tóxico, por la misma senda caminaba el actual titular de la STPS, Alfonso Navarrete Prida. Lo anterior, desde luego, sin olvidar los muchosfavores recibidos –no gratuitos, cierto es– por parte de los gobiernos estatales y de los poderes Legislativo y Judicial.
Hasta ahora sólo el aparato judicial estadunidense ha logrado sentar a Germán Larrea en el banquillo de los acusados. En junio de 2008 un tribunal texano lo culpó por la quiebra fraudulenta de Asarco, que el barón adquirió en 1999 y reventó seis años después, tras canibalizar a la empresa, sacarle lo mejor y trasladarlo a Southern Perú Cooper, de su propiedad, y simplemente quebrar lo demás. Sin embargo, todo se arregló con una multimillonaria multa.
En fin, he allí algunos elementos que pintan de cuerpo entero al ahoramultimillonario con rostro, quien con sus cuadrillas de caballos (San Jorge) también hace de las suyas en el Hipódromo de las Américas.
Sólo resta conocer si Los Pinos se limitó a circular la foto o irá mucho más allá, como debe ser.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Germán Larrea, en la puja por una de las cadenas de TV abierta: Forbes


Germán Larrea, dueño de Grupo México. Foto: Bleucoast.com
Germán Larrea, dueño de Grupo México.
Foto: Bleucoast.com
MÉXICO, D.F. (apro).- El empresario Germán Larrea Mota Velasco, considerado el segundo hombre más rico de México, con una fortuna estimada en 14 mil 700 millones de dólares, competirá por la licitación de una de las dos nuevas cadenas de televisión abierta que ofertó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
Así lo informó la revista Forbes México esta semana, al precisar que el dueño de Grupo México –compañía responsable del derrame de sustancias tóxicas en los ríos Bacanuchi y Sonora, que dejó afectaciones en siete municipios– se habría presentado al concurso de licitación a través de la compañía Empresarios Industriales de México SA.
Según la revista, no será la primera vez que Larrea incursione en el ámbito de las telecomunicaciones, ya que también forma parte del Consejo de Administración de Grupo Televisa.
El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) fijó en 830 millones de pesos el valor mínimo de referencia de cada una de las cadenas de televisión, cifra que deberán cumplir los interesados en la licitación, entre los que destacan al menos otros seis competidores, aparte del dueño de Grupo México.
Ellos son: Mario Vázquez Raña, dueño de Organización Editorial Mexicana (OEM), que publica los periódicos El Sol, Esto y La Prensa, y entró a la licitación por medio de Grupo Tepeyac, y Manuel Arroyo, presidente de Grupo Lauman –que engloba a Comtelsat, proveedora de equipos y servicios de transmisión para diversos canales– y propietario del periódico El Financiero.
En la lista también aparecen Ariel Picker, dueño de Seguritech, proveedora de equipos de videovigilancia (entró a concursar por las cadenas a través de Conseg); Olegario Vázquez Aldir, director general de Grupo Ángeles y dueño del equipo de futbol Gallos Blancos de Querétaro y del diario Excélsior, y Francisco Aguirre, presidente del Consejo de Administración de Grupo Radio Centro, y presidente y director general de Grupo Radio México. También es propietario de la XEH.
En sexto lugar aparecen los hermanos Luis y Anuar Maccise, propietarios de Grupo MAC (periódicos Capital de México, Rumbo de México y Estadio). En febrero adquirió una participación en Reporte Índigo y también tiene acciones en el grupo editorial PRISA, que edita El País, en España.
Entre el 2 y 3 de septiembre, el IFT recibió las solicitudes de las empresas que participarán en la licitación, mismas que deberán presentar una garantía de seriedad por 415 millones de pesos.
Se prevé que hasta enero de 2015 el órgano regulador presente en detalle las propuestas participantes.

martes, 26 de agosto de 2014

Oligarquía exige a Peña Nieto impunidad plena para Germán Larrea

Daños producto de la contaminación de Grupo México
(26 de agosto, 2014).- Ahora sí, la oligarquía desenvainó la espada para colocársela en el pecho a Enrique Peña Nieto. Con el cinismo y la soberbia que caracteriza a sus más prominentes miembros, le exigieron impunidad plena para Germán Larrea. No obstante el terrible daño ambiental que provocó en el estado de Sonora el derrame de químicos altamente tóxicos,  los dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Gerardo Gutiérrez Candiani; y el de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Juan Pablo Castañón, salieron en defensa del magnate.
 ​Los argumentos de ambos dirigentes son de antología, demostrativos del gran desprecio que le tienen a la sociedad mexicana. Para ellos no cuenta en absoluto el futuro del país, sino la posibilidad concreta de acrecentar sus fortunas y privilegios, aunque con ello causen dramáticos daños, muchos de ellos irreversibles, como los que ha estado ocasionando Grupo México por la voracidad enfermiza de su principal accionista, cuya mentalidad es propia de un señor feudal.
 ​Gutiérrez Candiani afirmó: “Grupo México es una empresa muy seria, que invierte mucho en México, es muy comprometida y se necesita porque genera miles y miles de empleos. Yo creo que hay que componer lo que se tenga que componer, y si se determina que pague la multa que sea necesaria y así evitar que vuelvan a suceder este tipo de situaciones”. Por su parte, Castañón dijo: “Antes de tomar medidas precipitadas se debe hacer un estudio verdadero y profundo sobre las causas del derrame. Desde nuestro punto de vista, Grupo México es una empresa sumamente seria, con un historial importante y no puede estar sujeta a un criterio rápido y fácil”.
 ​Ambos consideran que la justa protesta ciudadana, en particular la de los afectados, “es una medida política” que “evidentemente mandaría un mal mensaje a los inversionistas”. El mensaje que ellos demandan es el de que aquí en México pueden hacer lo que se les pegue la gana, mientras a los oligarcas “mexicanos” les conviden del pastel que significa la entrega de nuestros recursos energéticos a las grandes empresas trasnacionales.
 ​Hacer valer realmente el Estado de derecho, que sería lo mínimo en cualquier democracia del primer mundo, es para Castañón una “medida precipitada”. Para él lo recomendable es que las autoridades se coludan con los empresarios, los protejan y permitan una explotación de los asalariados como si estuviéramos en el siglo diecinueve. Tal es su noción de Estado de derecho, aunque para engañarse solos digan, como el dirigente del CCE: “Nosotros abogamos porque haya un Estado de derecho pleno y todos los mexicanos, empresas o agentes, cumplan con la ley”. Todos menos ellos, por supuesto.
 ​Para ellos, Germán Larrea es víctima de una “medida política”, no el propietario de una organización que ha sabido ganarse el desprecio de la sociedad por sus abusos. Ser llamado a cuentas, por su criminal proceder “empresarial”, es una “medida precipitada”. Si nada pasó por el siniestro fatal que costó la vida de 67 mineros en la mina Pasta de Conchos, en Coahuila, no se explican cómo es que ahora, por un simple derrame de 40 mil toneladas de productos químicos sumamente tóxicos en dos ríos esenciales para la vida de siete municipios en Sonora, se pida que se ejerza la ley. ¡No se vale!
 ​Ahora la solución de este nuevo crimen industrial está en manos de Peña Nieto. Es incuestionable que el modo como lo haga será determinante para el futuro rumbo del país. Dejar que sea el tiempo el que haga olvidar los agravios es una apuesta impensable, como lo demuestra la firmeza con la que las viudas de los mineros muertos en la mina de Coahuila siguen en la lucha en demanda de justicia. Si a la cúpula empresarial interesara que en México hubiera un Estado de derecho pleno, lo conducente sería que apoyaran a las víctimas de tan deleznable multihomicidio, que lo fue desde el momento en que Larrea jamás hizo nada por corregir las fallas de seguridad largamente denunciadas por los trabajadores.
 ​Se puede apostar que Grupo México seguirá gozando de plena impunidad; para garantizar que así sea está en el poder la extrema derecha, que no tendrá empacho en reprimir al pueblo hasta donde haya que hacerlo, para eso se organizó la Gendarmería. Sería utópico pensar en que haya justicia en un Estado fascista.

Descarrila tren en Sonora con ácido sulfúrico de Grupo México

Descarrila tren con ácido; es propiedad de la empresa minera
Ulises Gutiérrez Ruelas
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 26 de agosto de 2014, p. 12
Hermosillo, Son., 25 de agosto.
Un tren cargado con ácido sulfúrico, de las minas de Grupo México, se descarriló a 10 metros del río Santa Cruz, en el municipio fronterizo de Santa Cruz, en el norte de Sonora.
Lo anterior lo informó en conferencia el encargado de despacho de la Unidad Estatal de Protección Civil, Carlos Jesús Arias.
El accidente ocurrió en el lugar conocido como El Cajón o La Canasta, a 44 kilómetros de Nogales, cerca del municipio de Santa Cruz, aproximadamente a las 3:30 de la tarde.
El río Santa Cruz nace en Arizona, Estados Unidos, y se vuelve a internarse en ese país.
Carlos Arias detalló que los contenedores almacenan 80 toneladas cada uno, pero que no hubo derrame; sin embargo, la tarde del lunes un grupo de inspectores de la Unidad Estatal de Protección Civil acudió a verificar que no se haya contaminado la corriente.
Indicó que 20 trabajadores de la empresa Ferrocarriles Mexicanos laboran en el lugar del percance para recuperar los tres vagones que se salieron de las vías, y reconstruyendo el tendido.
Este ácido por lo general se transporta hacia Estados Unidos, y aún no tenemos la causa del accidente, dijo el funcionario. La tarde del lunes se esperaba la llegada de una grúa especializada para levantar los contenedores.
La Unidad Estatal de Protección Civil desconoce hasta el momento si el ácido sulfúrico se generó en Nacozari o en Cananea.
Ellos nos dirán posteriormente si ese ácido era de la mina de Cananea o de la de Nacozari, ambas de Grupo México, dijo el funcionario estatal.

sábado, 23 de agosto de 2014

Germán Larrea, el millonario 'invisible'



Mario Maldonado 26.03.2014
Quienes van al Hipódromo de las Américas o al centro comercial Parque Duraznos, en la Ciudad de México, probablemente se han topado conGermán Larrea, el CEO, Chairman y principal accionista de Grupo México. 

Sin embargo, el anonimato por el que ha pagado varios millones de pesos a lo largo de los años le da a este empresario de 73 años la posibilidad de pasar inadvertido prácticamente en cualquier lugar que se aparece. Al menos para quienes no forman parte del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, el Consejo de Administración de Grupo México y de otro puñado de empresas donde tiene inversiones.

Germán Feliciano Larrea Mota Velasco es el tercer hombre más rico de México y el número 79 del mundo, según el ranking 2013 de la revista Forbes, con una fortuna de 13 mil 300 millones de dólares. El Índice de de Bloomberg, que se actualiza diariamente conforme al movimiento de las acciones de las firmas donde los millonarios tienen participaciones, lo sitúa en el número 117, con 9.9 mil millones de dólares, pues este año sus empresas no han tenido brillo en los mercados de valores.
Sin embargo, de todos los hombres que conforman estos listados quizá también sea el más invisible. El más misterioso. El menos público.

En Google aparecen un millón 250 mil vínculos que contienen su nombre, de entre los cuales sólo emergen un par de imágenes: una en blanco y negro, borrosa, en primer plano, que no se sabe bien a bien cuándo fue tomada; y otra más dudosa aún, a color, de la cual ni siquiera se tiene certeza de que es él.

Una de las debilidades de Germán Larrea son los vinos franceses. La afición la heredó de su padre, Jorge Larrea, fundador del Grupo México, quien estuvo al frente de esta organización hasta 1995, cuando pasó la estafeta a su hijo Germán. Como presidente y director general, Germán Larrea convirtió a su brazo minero en el tercer mayor productor de cobre del mundo y a las operadoras Ferromex y Ferrosur es unas de las empresas de ferrocarriles más importantes del mundo; las más extensas de México. Todo esto, casi siempre en medio de controversias y litigios.

Uno de los momentos más difíciles para Germán Larrea y el Grupo México vino tras la muerte de 65 mineros en la mina de Pasta de Conchos, en Coahuila, en febrero del 2006. Esta tragedia que estremeció a la sociedad mexicana culminó con el rompimiento de Larrea y el líder del Sindicato Nacional de Mineros, Napoleón Gómez Urrutia, hoy exiliado en Canadá por el mismo caso.

En su libro “El colapso de la dignidad”, que salió a la venta a inicios del 2014, Gómez Urrutia cuenta una serie de historias sobre encuentros con Germán Larrea, a quien describe como “malhumorado, egocéntrico y sin escrúpulos”. Físicamente lo define como un hombre alto, regordete, de piel pálida, ojos claros y una expresión “arrogante”, con una debilidad por el vino Chateau Haut-Brion que sólo toma si está a la temperatura perfecta.

En su defensa, Valentín Diez Morodo, otro de los multimillonarios mexicanos, accionista de más de una decena de empresas y presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología, lo describe como un hombre agradable, cariñoso con su familia y de conducta intachable.

“Siempre ha sido una persona reservada y evita los reflectores, pero cuando se trata de confrontar problemas, es un hombre que siempre da la cara con carácter y determinación”, escribió Diez Morodo para la revista Expansión.

Actualmente Germán Larrea reparte su vida entre la ciudad de México y la Toscana, Italia, donde ha pasado buena parte de los últimos años con esposa y sus dos hijos, según versiones periodísticas. Sus cercanos dicen que valora como pocas cosas la privacidad y le divierte pasar desapercibido cuando anda por los alrededores de las oficinas centrales de Grupo México, ubicadas en el exclusivo barrio de Las Lomas de Chapultepec, en el Distrito Federal. “Lo hace un poco por seguridad, un poco por estrategia empresarial y otro tanto por diversión”.

Posdata. Por estos días los negocios de Grupo México no andan muy bien. Los ajustes fiscales aplicados al sector minero y las nuevas leyes en el sector ferroviario han puesto a sus empresas el ojo del huracán. Contrario a la relación que su padre solía forjar con la clase política, Germán Larrea mantiene cierta distancia con los políticos. Quizá por eso los cabildeos para evitar las afectaciones a sus empresas no fructificaron... hasta ahora.

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