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jueves, 29 de agosto de 2019

Fidel y el incendio en la Amazonia

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l discurso de Fidel Castro en la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro, 1992) cuando enumeró las causas y vaticinó los desastres que produciría la grave alteración del clima, ha surcado los últimos días las redes digitales. Consternados ante la Amazonia pasto de las llamas, en grave riesgo de desaparecer, y del neofascista presidente Jair Bolsonaro, negado a mover un dedo para contrarrestarlo, muchos en busca del origen de la catástrofe han descubierto ahora con asombro la certeza con que Fidel predijo el colapso climático y las acciones que debían emprenderse con el fin de evitarlo.
Para miles el descubrimiento es doble, pues no tienen idea del Fidel de vasta cultura, filósofo, líder y teórico de una de las más grandes revoluciones de la historia. Mientras, la imagen que han recibido del Fidel ser humano, es igual de perversa que la del líder revolucionario: injuriosa, mendaz y cargada de odio que, durante décadas, ha difundido y difunde con insistencia el aparato de guerra cultural de Estados Unidos. Se trata de una acción de todos los medios de comunicación hegemónicos del planeta, sistemas escolares, grandes editoriales, universidades y púlpitos espurios de Occidente, para arrebatar a los pueblos sus mejores y más nobles símbolos: grandes hombres y mujeres sensibles y solidarios con sus semejantes, entregados al estudio y búsqueda de soluciones a los más complejos problemas sociales, económicos y políticos y a liderar la lucha por la liberación del género humano.
Volviendo a los fuegos en la Amazonia brasileña, hay dos cuestiones evidentes. Primera, la deforestación y los incendios asociados forman parte de la extracción de recursos naturales y destrucción de la naturaleza típicos del capitalismo, incrementados en la actual etapa neoliberal de capitalismo por desposesión, muy extendidas y acentuadas en las áreas del mundo ricas en recursos naturales y hogar de pueblos originarios. Brasil, con más de 3 millones de kilómetros cuadrados de selva tropical, alberga 60 por ciento de la Amazonia, que se extiende a otros siete estados sudamericanos y aporta 20 por ciento del oxígeno de la Tierra.
La deforestación y los incendios disminuyeron considerablemente en los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, cuando se reforzaron las políticas e instituciones científicas de prevención y conservación y las leyes y regulaciones sobre la selva, incluyendo un gran avance en la titulación de tierras al millón de personas pertenecientes a los innumerables pueblos originarios, campesinos y afrodescendientes que viven y hacen posible en gran medida, con sus prácticas ancestrales, la conservación de la selva.
Segunda cuestión, Bolsonaro es el máximo responsable del incremento de los incendios. Ya desde su campaña electoral inició una campaña de descalificación de las instituciones, leyes, regulaciones y multas dedicadas a la protección de la selva amazónica. Llamaba, y lo ha seguido haciendo después de llegar a la presidencia, a invadir y depredar las tierras que ocupan los mencionados pueblos, desforestándolas y quemándolas para extender la frontera agrícola, dedicada sobre todo a la ganadería.
Otro de sus escándalos, nombró ministro de Medio Ambiente a una persona ajena a la comunidad ecologista brasileña, el que ha secundado sus criminales llamados a dedicar la selva a los negocios. Disminuyó a la mitad los presupuestos para prevención y extinción de incendios, despidió al director del Instituto de Investigaciones Espaciales por realizar un informe que mostraba la rápida difusión de los incendios y cuando éstos se hicieron inocultables culpó de ellos a las organizaciones ambientalistas, que en la mayoría de los casos realizan un encomiable esfuerzo para proteger la selva y los pueblos que en ella residen.
Los incendios de esta temporada y desde que comenzó el año, superan ya los de todos los años desde que en 2013 comenzaron a llevarse registros y en 83 por ciento los de igual periodo del año pasado; 72 mil 800 focos de incendio de enero a la fecha. En julio de este año hubo un aumento de la deforestación de 278 por ciento comparado con el mismo mes del año anterior. Presionado por protestas populares en muchas ciudades de Brasil y de otros países, amenazado de que la Unión Europea suspendiera cautelarmente el tratado de libre comercio con el Mercosur y regañado en el G-7, fue 21 días después de desatarse la crisis que el neofascista movilizó a miles de soldados y envió dos grandes aviones cisterna, que habían permanecido en tierra desde que se desataron los incendios.
En contraste, Evo Morales ha respondido con efectividad y celeridad a los incendios en la Chiquitanía, el bosque seco mejor conservado de Sudamérica, poniéndose al frente del combate y trabajando con sus propias manos junto a una brigada, que forma parte de los 4 mil voluntarios y más de 3 mil militares movilizados por el presidente. Los focos de incendio se han reducido de 11 mil 468 a mil 362 y continúan disminuyendo. El 7 por ciento del fuego se encuentra fuera de áreas protegidas y no existe amenaza contra ellas. Hay cinco aeronaves luchando contra las llamas, entre ellas el supertanker contratado, que ha sido decisivo en zonas críticas.
En 1992 dijo Fidel: no más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación. Desparezca el hambre y no el hombre.
Twitter: @aguerraguerra

miércoles, 7 de agosto de 2019

Resultados de la “dictadura” de Fidel Castro en Cuba

Algunos de los resultados del paso de Fidel Castro por Cuba. Foto tomada de Facebook.
Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Uno de mis lectores en Facebook me ha comentado un post con esta imagen. Seguro que llegarán unos cuantos deseosos de encontrar en este blog las huellas de la “tragedia” que, según algunos medios,  Fidel Castro ocasionó en Cuba. Ya quisieran muchos en este planeta que sus naciones vivieran una dictadura al estilo de la cubana.
Esta es apenas una sencilla lista y usted puede, o no, estar de acuerdo. Son como para ponerse a pensar y sumar muchos otros, porque han sido logrados a pesar del bloqueo de Estados Unidos. Hagamos un ejercicio similar al de hace un tiempo con las cosas que no hay en Cuba. Ustedes tienen la palabra…

miércoles, 30 de noviembre de 2016

En homenaje a Fidel Castro, destaca EPN apertura económica y política de Cuba

Peña en La Habana. Foto: AP / Ricardo Mazalan
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Sin alusiones al bloqueo económico o a la solidaridad castrista que destacaron otros líderes mundiales, la apoteosis a Fidel Castro Ruz sirvió al presidente Enrique Peña Nieto para enfatizar “los pasos” que Cuba da hacia la apertura en lo económico y lo político.
Desde la Plaza de la Revolución, al pie del Memorial a José Martí en La Habana –lugar por el que desfilaron durante horas jefes de Estado y representantes de numerosas naciones–, Peña Nieto cerró su discurso con una afirmación:
“Cuba y México estamos construyendo una agenda amplia y moderna que se consolidó con la visita de Estado del presidente Raúl Castro a México en noviembre pasado y que habremos de continuar, basados en nuestros fuertes vínculos de amistad”.
El mandatario mexicano adoptó un tono neutral para hablar del líder cubano fallecido el pasado viernes 25, para expresar que el mundo recuerda la vida, obra y trayectoria de Fidel Castro, pero de inmediato añadir:
“México refrenda su amistad incondicional al pueblo cubano en estos momentos. Reconocemos los pasos que, de manera soberana, se han dado hacia un país más abierto en lo económico y en lo político.
“Los mexicanos expresamos nuestro compromiso de seguir acompañando a Cuba y a su pueblo, como amigos, como siempre lo hemos hecho, en su marcha histórica hacia una sociedad más incluyente y próspera”.
Al inicio de su mensaje, Peña Nieto recordó el paso de los revolucionarios cubanos –mencionando a los hermanos Fidel y Raúl Castro, este último actual presidente de los consejos de Estado y de Ministros–, en 1956 en México, donde “encontraron protectores y simpatizantes” que los “cobijaron y respaldaron su causa”.
También mencionó la travesía del Granma, que zarpó de Tuxpan Veracruz, con lo que dijo, la Revolución Cubana “germinó en México”.
Peña Nieto, añadió:
“La misión que se trazaron era la de construir un nuevo gobierno que estuviera al servicio del pueblo cubano y se guiara por los ideales de libertad, justicia e igualdad. Desde entonces, la República de Cuba y el pueblo cubano han dado ejemplo de dignidad y perseverancia”.
El presidente de México sólo se refirió a Fidel Castro –a quien conoció en 2014 y de quien dijo, quería mucho a México– en una ocasión y con el mismo tono neutral:
“Fue el constructor de la Cuba revolucionaria, pero, más aún, fue una de las figuras emblemáticas de la segunda mitad del siglo XX”.

¡Yo soy Fidel!

Miles de cubanos rinden homenaje póstumo al jefe de la revolución
Representantes de más de 60 países enaltecen al líder
En Santiago de Cuba, Raúl Castro dirá el discurso final
Foto
Una marea humana colmó la Plaza de la Revolución para rendir homenaje póstumo a Fidel Castro, líder de la revolución cubanaFoto Xinhua
Arturo Cano
Enviado
Periódico La Jornada
Miércoles 30 de noviembre de 2016, p. 2
La Habana.
Una, dos, tres, miles de plazas de la Revolución se llenaron con los discursos de Fidel Castro. Los abandonó cuando se retiró del poder hace ya 10 años, pero es como si fuera la primera vez que se siente su ausencia.
Pasan de las seis de la tarde y no hay música en los altavoces. Se le ha echado de menos desde la noche del viernes pasado. ¿Y qué es La Habana sin música? Un funeral, sin ironía sea dicho.
Sólo habrá unas cuantas canciones, una de ellas compuesta para la ocasión por Raúl Torres, el mismo cantautor que hizo una pieza para las exequias de Hugo Chávez.
Es el primero de una multitud que viene a un mitin político, no a llorar, aunque no faltan lágrimas que escapan aquí y allá. Es sobre todo una multitud que recuerda, reafirma y grita. Comienza como un murmullo, en la parte de atrás de la plaza, lo que será el grito más repetido de la noche: ¡Yo soy Fidel, yo soy Fidel!
En julio de 1978, Fidel Castro clausuró el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Fue en esta misma plaza en la que se le rinde tributo. Donde no hay mitin de cuerpo presente ni aparece la urna con sus cenizas. De hecho, los miles que desfilaron en su honor durante dos días lo hicieron frente a una célebre fotografía y algunas de las condecoraciones recibidas por el ex presidente del consejo de Estado.
Al comenzar aquel discurso de 1978 Fidel quiso ser atento con los miles de delegados jóvenes que no hablaban su idioma: Por ello seré breve, prometió. Y habló una hora y media a los pies de la estatua de José Martí.
Por eso se entiende que Raúl Castro, orador número 18 de la noche, bromee: Soy el último.
El presidente de Cuba y hermano del homenajeado advierte que le corresponderá el discurso de despedida final, el próximo día 3 de diciembre en Santiago de Cuba, un día antes de que las cenizas de Fidel sean colocadas en el cementerio de Santa Ifigenia, al lado de los restos del héroe de la independencia nacional, José Martí.
Raúl Castro hace un recorrido realmente breve. Diez minutos por algunos de los pasajes que marcaron la historia de la revolución cubana: Playa Girón, la reforma agraria, la declaratoria del fin del analfabetismo, la muerte del Che, el periodo especial, el atentado contra una aeronave de Cubana de Aviación. Termina con la consigna esperada. Y viene música, pero triste: A los héroes, en voz de la ya fallecida Sara González, una de las mujeres de la nueva trova.
En el lugar donde Fidel habló cientos de veces, colocan hoy las sillas destinadas a los presidentes de decenas de países, a los héroes de la revolución, además de las cúpulas del Partido Comunista y de las fuerzas armadas.
Pragmatismo diplomático
En esas sillas también hay lugar para la simbiosis entre principios y pragmatismo diplomático, como prueban algunos invitados. Digamos, por ejemplo, Cuauhtémoc y Lázaro Cárdenas, hijo y nieto del general que defendió la revolución cubana trepado en el toldo de un automóvil en el Zócalo, y Carlos Salinas de Gortari, cobijado por Fidel en su autoexilio durante el zedillato.
Los largos discursos de Fidel son sustituidos por los que pronuncian representantes de 18 naciones.
La lista de oradores trae a la Plaza de la Revolución el ajedrez geoestratrégico que jugó Fidel Castro en su larga estadía en el poder.
Rafael Correa, primero en el micrófono, se reconoce formado por jesuitas, como Fidel. Evaluar el éxito o fracaso económico de Cuba haciendo abstracción del bloqueo es pura hipocresía, dice.
Para el presidente Mao, el mundo es China, le dijo Zhou Enlai a Julio Scherer en los años 70, porque el Gran Timonel sólo dejó dos veces su inmensa tierra (ambas para ir a Moscú).
Fidel, en cambio, fue un viajero incansable que, como recordó un orador, envió medio millón de soldados a África a lo largo de 30 años.
Los chinos no faltan a la cita para homenajear a Fidel. El vicepresidente Li Yuanchao lo llama coloso de nuestra era y recuerda que Cuba fue el primer país latinoamericano en establecer relaciones diplomáticas con la potencia de Oriente.
En el nombre de Dios, comienza su discurso Majid Ansari, vicepresidente de la República Islámica de Irán, quien valora las cualidades de la oratoria de Castro y remata: Viva la amistad entre los dos pueblos revolucionarios de Cuba e Irán.
Entre los escuchas está Pedro Lazo, presidente de la Iglesia islámica de Cuba. Lo acompañan líderes de otras denominaciones religiosas, invitados especiales al homenaje. Por ejemplo, el doctor Enrique Alemán Gutiérrez, de la Federación Espiritista de La Habana. Varios de los dirigentes religiosos no sólo aplauden los discursos, sino corean las consignas revolucionarias.
En esa línea, el converso Daniel Ortega descubre el cristianismo de Fidel y Raúl. Se vale de un muerto para acomodar su discurso de campaña, pero no le basta y recurre a otro cadáver: Hugo Chávez. Le roba así parte de su discurso a Nicolás Maduro, quien expresa su descontento cuando corrige en público al nicaragüense (equivocado en la fecha del fallido golpe de Estado de Chávez contra Carlos Andrés Pérez).
Hablan también el enviado de Vladimir Putin, el emir de Qatar (Que la paz sea con vosotros, la clemencia de Alá y sus bendiciones), el presidente pro témpore de Caricom, un enviado de Bielorrusia, la presidenta de la Asamblea Nacional de Vietnam (“Llevamos siempre en el corazón la frase que el compañero Fidel nos dedicó: ‘Por Vietnam, Cuba está dispuesta a dar hasta su propia sangre’”).
En la lejana Grecia nos acompañará siempre el ejemplo de Fidel, dice Alexis Tsipras, quien, como la mayoría de los oradores, valora la resistencia de Cuba, condena el bloqueo y exalta sus logros en salud, educación y deporte.
Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica, reconoce en Fidel Castro a uno de los grandes héroes de nuestro tiempo, recuerda su amistad con Nelson Mandela y agradece que, a lo largo de 30 años, Cuba haya enviado al continente africano medio millón de soldados para respaldar las luchas por la independencia y contra el imperialismo.
Hage Geingob, presidente de Namibia, completa el cuadro africano: informa que en su país se decretó un duelo de tres días y agradece a la plaza entera: Los cubanos no fueron allá a buscar oro y diamantes. Solamente se llevaron de allá los restos de sus caídos.
¡Cuba y Venezuela, una sola bandera!
Los aires de Chávez, muy reconocibles en la oratoria de Nicolás Maduro, pueden ser chocantes para la oposición venezolana y los analistas políticos, pero en la Plaza de la Revolución los adoran. La ovación que lo recibe quizá sólo se compara con la dedicada a Evo Morales.
Maduro, único mandatario que se hace acompañar de su esposa y a quien sientan al lado de Raúl, hace el discurso cumplidor del hijo de Chávez que resulta, en consecuencia, nieto de Fidel.
La plaza se le rinde al grito de ¡Cuba y Venezuela, una sola bandera! y ¡Maduro, Maduro, al yanqui dale duro!
No me provoquen, ríe el venezolano, el único que presenta, además, a toda la delegación de su país, que incluye a las dos hijas y al hermano mayor del extinto presidente.
Hace décadas los edificios que rodean la Plaza de la Revolución –el monumento de José Martí en el centro– lucen las imágenes de Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara. Vas bien, Fidel, dicen las letras bajo la silueta de Camilo. Hasta la victoria siempre, las otras.
Han añadido dos, provisionales por ahora. Una enorme foto de Fidel mochila a la espalda. Y una frase: “Y esto que la sombra se volviera luz, esto tiene un nombre, sólo tiene un nombre… ¡Fidel Castro Ruz!”
Este miércoles las cenizas de Fidel emprenden el camino contrario a su trayecto de 1959. Ernesto Guevara y Camilo Cienfuegos llegaron a La Habana el 2 de enero de ese año y Fidel, quien partió de Santiago de Cuba, lo hizo el día 8. Sus restos harán la ruta del regreso para terminar al lado de los de Martí.
Será un viaje de tres días, encabezado en cada tramo por los jefes militares de cada región y con vigilias en Santa Clara, Camagüey y Bayamo, el lugar donde se cantó por primera vez el himno nacional de Cuba.

lunes, 28 de noviembre de 2016

"Los que bailan por la muerte de Fidel en Miami se van a llevar una sorpresa"

Varios expertos de RT tratan de explicar los motivos que hay detrás de las muestras de alegría por la muerte de Fidel Castro y analizan la importancia de su figura.
Gente en la Pequeña Habana (Miami) celebra la muerte de Fidel Castro

El fallecimiento del líder de la Revolución cubana ha dejado muestras de pena y dolor no solo en Cuba, sino a lo largo de todo el mundo. Sin embargo, las expresiones de júbilo de la colonia de exiliados cubanos de Miami también dieron la vuelta al mundo. Analistas políticos han contado a RT los motivos de esta actitud.
El exparlamentario británico y presentador del programa de RT 'Sputnik', George Galloway, afirma con rotundidad que Cuba "no era más que un casino" antes de la "Revolución comandada por Fidel Castro" y que "no hay país en el mundo al que más gente haya ido o quiera ir". Cree que esto es así porque "los iconos de Fidel Castro, Che Guevara, Camilo Cienfuegos y la Revolución cubana son algo realmente difícil de borrar".

Los logros de Cuba

George Galloway piensa que "es posible que los que bailan en Miami crean que se volverá a los casinos y burdeles de antes, pero se van a llevar una sorpresa". Para el exparlamentario británico, Cuba es "la oveja descarriada" que dio "esperanza al mundo".
El presentador añade: "Cuba es una increíble historia de éxito". La esperanza de vida en Cuba es más alta que en EE.UU. y tienen unos sistemas sanitario y educativo "completamente gratuitos de la cuna a la tumba" que se pueden comparar "con los de los países escandinavos". Como ejemplo, Galloway explica que "las mayores exportaciones de Cuba no son el tabaco o el ron, son los médicos", y que cada vez que hay una emergencia o un desastre, "los cubanos son los primeros en llevar ayuda y sustento a la gente".
El director de la organización británica Cuba Solidarity Campaign, Rob Miller, considera que "si eres pobre en la parte sur del planeta, te gustaría que tu hijo fuera cubano, porque en Cuba la sanidad y la educación son gratuitas para todo el mundo, sin importar raza, género o capacidad económica".

La visión de los exiliados y de los medios

Rob Miller valora la reacción de la diáspora cubana como "triste pero comprensible", pero "se trata de un millón de personas que se fue de la isla, frente a 11 millones que se quedaron". El motivo de su marcha y de su protesta es "que les devuelvan su riqueza, sus privilegios, sus plantaciones, las mansiones de las que disfrutaban antes de la Revolución de 1959".
Miller entiende que "habrá un proceso de normalización" en las relaciones entre ese millón de exiliados y los 11 millones de cubanos que viven en la isla a pocas millas de Florida.
Al ser preguntado no por la reacción de los medios de comunicación, Rob Miller responde que se encuentra dentro del "plan de agresión de la mayor potencia del mundo contra un pequeño estado caribeño" y que se basa en un razonamiento "anacrónico" que data de la Guerra Fría.

Después de Fidel

El historiador británico Martin McCauley entiende que "ni Cuba ni el comunismo" son ya una amenaza para EE.UU., y cree que Donald Trump "tendrá una actitud más relajada y pragmática hacia Cuba".
Rob Miller ve en las muestras de dolor que se vivieron en todo el mundo la pena por un hombre que representó una "esperanza" para un mundo nuevo y una "forma distinta de hacer las cosas". Cree que especialmente ahora, "en época de austeridad, la gente busca cambios que beneficien a la mayoría y no solo a una élite".

"El fascismo festeja; esa es la cultura del imperialismo", señala Evo Morales

Trump, un ignorante; sus palabras, prueba de lo que puede esperar AL: Rafael Correa

Carmen Paz, hija de Salvador Allende, recuerda con cariño y agradecimiento al líder cubano
Foto
Celebración en La pequeña Habana, en Miami, por la muerte del líder cubanoFoto Afp
Dpa, Xinhua y Pl
 
Periódico La Jornada
Lunes 28 de noviembre de 2016, p. 31
La Paz.
Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Ecuador, Rafael Correa, rechazaron este domingo enérgicamente las declaraciones del manadatrio electo de Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó al fallecido líder cubanoFidel Castro de dictador brutal.
El presidente electo de Estados Unidos con un grupo de personas hace fiesta. El fascismo con mucho cinismo festeja la muerte de Fidel. Esa es la cultura del imperialismo, afirmó Morales en un acto público celebrado en una zona rural del departamento de La Paz.
El presidente boliviano calificó de facista el mensaje de Trump. Evo Morales visitaba al menos dos veces al año a Fidel Castro. La última vez fue cuando el líder cumplió 90 años, en agosto pasado.
Según el mandatario, el mejor homenaje que se le puede hacer al líder cubano es identificar a los enemigos internos y externos de los gobiernos progresistas, y acusó a sus opositores en Bolivia de respaldar las celebraciones por el deceso del ex gobernante cubano.
Nuestro líder, Fidel Castro, en este tiempo debe considerarse como Túpac Katari, porque enfrentó la dominación estadunidense, al sistema capitalista, al sistema imperialista, como enfrentó nuestro abuelo Túpac Katari y Bartolina Sisa a la colonia española, afirmó en una ceremonia pública en La Paz.
Túpac Katari encabezó en 1781 un levantamiento indígena contra la colonia española, y por esa insurrección fue condenado a morir descuartizado, atado a cuatro caballos.
Para el gobernante ecuatoriano, Rafael Correa, los dichos de Trump son palabras de un ignorante, indicó en Twitter. Una muestra de lo que puede esperar América Latina, agregó el gobernante socialista.
Carmen Paz Allende, hija mayor del fallecido presidente chileno Salvador Allende, recordó a Castro con mucho cariño y agradecimiento por permitirle a mi hijo estudiar medicina en Cuba, mientras las jóvenes diputadas chilenas Karol Cariola y Camila Vallejo reiteraron sus sentimientos de admiración hacia el comandante cubano, al considerarlo como una de las figuras imprescindibles de la historia.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Al odio de Washington siempre respondió con solidaridad para el pueblo estadunidense

Adiós, Fidel Castro
Fue declarado enemigo oficial por desafiar al superpoder en su propio patio trasero
Foto
Fidel Castro (centro) y el líder soviético Nikita Jruschov (centro a la izquierda), afuera del hotel Theresa, en el barrio neoyorquino de Harlem, el 20 de septiembre de 1960Foto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 27 de noviembre de 2016, p. 9
Nueva York.
En Estados Unidos, Fidel Castro fue desde el inicio declarado enemigo oficial por desafiar al superpoder en su propio patio trasero, sobreviviendo a unos 11 presidentes estadunidenses, muchos de los cuales habían ordenado su asesinato o financiaban intentos contrarrevolucionarios para derrocar su gobierno. Su respuesta fue la solidaridad con el pueblo de Estados Unidos.
En su primera visita oficial a Estados Unidos para asistir a la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 1960, el comandante Fidel Castro no se quedó en los recintos elegantes y oficiales de los mandatarios del mundo, sino que se salió de su lujoso hotel en protesta por la forma injusta y ruda de tratamiento, amenazó con acampar en pleno Central Park, afirmando que no sería gran cosa, ya que somos gente de la montaña.
Finalmente él y su delegación se trasladaron al hotel Theresa, en Harlem, el histórico barrio afroestadunidense en esta ciudad, una cuna de rebelión y jazz, para convivir con los pobres del ghetto, reunirse con Malcolm X, los poetas Langston Hughes y Allen Ginsberg y otros mandatarios que lo deseaban ver (incluyendo Nikita Jrushchov, en la primera entrevista cara a cara entre el líder soviético y el revolucionario cubano, además de Nasser, de Egipto, y Nehru, de India) y también, desde ahí, admirar a otro tipo de yanqui en esta ciudad: el equipo de beisbol los Yankees de Nueva York.
Feroz ataque
Ante la ONU, donde dijo al inicio que sólo tenía unas cuantas breves palabras que compartir, ofreció un discurso de casi cuatro horas y media (un récord que sigue intacto) incluyendo un feroz ataque contra la política estadunidense, entre otros temas sobre el llamado orden internacional, y con ello marcando el inicio ya explícito de lo que sería un enfrentamiento con Washington que duraría más de medio siglo.
Ya para entonces, el presidente Dwight Eisenhower había aprobado un complot secreto para derrocarlo. Cuando el presidente estadunidense lo excluyó de una comida que ofreció para líderes latinoamericanos que asistían a la Asamblea General, Castro respondió al ofrecer al mismo tiempo una comida en un salón del hotel Theresa donde invitó a la gente pobre y humilde de Harlem.
En octubre, menos de un mes después, Estados Unidos impuso la primera parte del bloqueo que aún está vigente, y en enero del siguiente año Washington rompió relaciones diplomáticas con La Habana.
No fue su primera visita. Llegó a esta ciudad en abril de 1959, sólo cuatro meses después del triunfo de la revolución. Reportajes de ese tiempo cuentan cómo captó la atención de esta ciudad, como si fuera una estrella de rock seguido por cámaras de televisión, probando la comida local (hot dogs), tomándose fotos con ciudadanos, incluyendo un grupo de estudiantes de primaria estadunidenses todos disfrazados como él, con barba y hasta visitando el famoso zoológico del Bronx.
Regresó otra vez en 1995, para el 50 aniversario de la ONU, y donde de nuevo regresó a Harlem. Ahora a una iglesia histórica en ese barrio, la Abysinnian Baptist Church, donde abundó sobre las más de tres décadas de enfrentamiento con Washington desde su pasada visita, pero recordando que Harlem, y su gente, eran sus amigos y hermanos (https://www.youtube.com/watch?v=eNW9ibGXhEk). A la vez, fue invitado a visitar el New York Times y el Wall Street Journal, y nos alaba más que se escapara a ver otros barrios, incluyendo al famoso chino, donde se le antojaba una sopa (https://www.youtube.com/watch?v=dAvOwy1KNAM).
Castro regresó a Harlem en octubre de 2000 en su última visita a este país. De los 150 mandatarios que asistieron a la Cumbre del Milenio de la ONU, fue la estrella de la fiesta. Durante esa misma estancia, se presentó ante más de 3 mil asistentes –religiosos, sindicalistas, latinos afroestadunidenses, artistas, políticos maestros, estudiantes e inmigrantes– en la histórica iglesia Riverside Church, desde donde dio su discurso más revolucionario Martin Luther King en 1967. Fidel, durante cuatro horas y 16 minutos que concluyó con un buenos días ya que era la madrugada del día siguiente, bromeó sobre su presencia en una iglesia, algo que no había hecho como líder en Cuba, pero sabía justo dónde estaba.
Uno de los principios más sagrados de la Revolución Cubana es la solidaridad. Para los que creen en el hombre, en la bondad, para los que aman a los seres humanos... para los niños que sufren o mueren... la humanidad sólo cambiará cuando a una persona le duela igual que a la familia que lo sufre, la muerte de cualquier niño como si fuera uno de sus propios hijos, afirmó bajo la mirada de un Jesucristo desde el fondo del templo. Sé que algunos de ustedes son cristianos, que estamos en una iglesia. Y Cristo quería exactamente eso, amar al prójimo como a sí mismo.
Habló de la solidaridad cubana con los pueblos del mundo, desde el envío de médicos a África y América Latina, de becas para estudiantes, las batallas contra las fuerzas del régimen apartheid de Sudáfrica”. Y todo sin cobrar un solo centavo, ni buscar concesiones o inversiones. En ese barrio históricamente marginado en este país, Castro habló de que, a pesar de la situación económica cubana y los efectos del bloqueo, no se había cerrado una sola escuela, ni se habían abandonado servicios de salud, algo que no se podía decir en el caso de Harlem y otras partes del país. Comentó que un legislador de Misisipi le había comentado que en parte de su estado pobre no había médicos, y que Cuba ofreció enviar doctores, pero que si no llegaban como exiliados, el gobierno de Estados Unidos no entregaría visas para tal cosa.
Unos cinco años después, ante el desastre humano causado por el huracán Katrina en Nueva Orleans y la costa del Golfo, en el sur de Estados Unidos, el gobierno de Castro ofreció mil 600 médicos, hospitales de campo y 83 toneladas de material médico para atender la crisis, lo cual fue rehusado por el gobierno de George W. Bush. Pero los médicos especializados en atender víctimas en este tipo de crisis mantuvieron hechas sus maletas por si acaso eran necesitados, reporto NBC News desde La Habana en 2005.
Castro, junto con tal vez sólo Ricardo Flores Magón y, en el siglo XVIII, el venezolano Francisco de Miranda (quien participó y colaboró con las fuerzas independentistas de este país), fue uno de los pocos líderes latinoamericanos que, más allá de desafiar a Washington, se atrevieron a ofrecer solidaridad al pueblo estadunidense. Mientras los gobiernos de Estados Unidos buscaban anularlo y patrocinaban actos terroristas contra su pueblo, el gobierno encabezado por Fidel Castro ofrecía música, educación y doctores al pueblo estadunidense.
Fue tal vez el mandatario latinoamericano más conocido en Estados Unidos. De un lado, porque lo nombraron oficialmente como uno de los enemigos más peligrosos que ha enfrentado Wa­shington, pero de otro porque fue desde inicios de la revolución referente y héroe para estadunidenses en luchas sociales aquí. No hay otra figura política de las Américas, tal vez con la excepción del Che, que ha estado tan presente dentro de este país.

Ayer se murió Fidel, y hoy ando como huérfano

Ayer se murió Fidel, y hoy ando como huérfano

 Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)
26 de noviembre de 2016. Sabía que tenía que morir. Nadie vive siempre. Nadie vive todos los días del mundo. Pero duele que haya fallecido. Duele porque Fidel demostró con sus palabras, y especialmente con sus hechos, que al poderoso los débiles le pueden poner batalla, le pueden poner dignidad. Por eso duele que se haya muerto. Por eso hoy ando como huérfano: un titán, referente de millones, que dio ejemplo a millones, que inspiró a millones, se puso sin respiración.
Fidel es símbolo. Símbolo de una América Latina que dice no al imperio. Que dice no a los Estados Unidos y a todas las naciones del mundo (y sus gobiernos), ésas que piensan que por tener dinero, armas y medios de comunicación hegemónicos, pueden hacer lo que les venga en gana. Pueden matar, marginar, precarizar. Pueden hacer que millones vivan siempre en la pobreza y no tengan más futuro que la pobreza. Fidel es símbolo. Y es sinónimo de resistencia y justicia.
Fidel era de una isla bien pequeñita que se había transformado en colonia-burdel de los Estados Unidos. Antes de él, Cuba era pobrecita, era sin palabras, mansa, dominable, expropiable. Era sin logros más allá de casinos y hoteles lujosos para extranjeros poderosos. Así como son hoy y han sido siempre cientos de países. Y llegó Fidel, y Fidel dio dignidad: miró que había necesidad de educación, de trabajo, de pelear contra los poderosos. Y Cuba, en poco tiempo, en un tiempo corto, se transformó de país pobrecito en espacio de dignidad, de isla colonizada en ejemplo de competitividad en educación, en deporte, en arte, en resistencia.
A mí cuando pequeño me decían: “Fidel es un dictador”. Y todavía me lo dicen. Los cubanos en Miami, enarbolando un muñeco con la forma de Donald Trump como si fuera héroe, gritaron y se emborracharon y bailaron diciendo que Fidel era un dictador y que qué bueno que se hubiera muerto.
Yo me pregunto, ¿qué clase de dictador es aquél que proporciona educación gratuita y de calidad a sus “sojuzgados”? ¿Qué clase de dictador hace todo lo posible para que, en su país, no haya pobreza ni analfabetismo, y que los sistemas de salud funcionen bien para todos? ¿Qué clase de dictador hace del deporte un bastión de desarrollo para sus “oprimidos”? ¿Qué clase de dictador defiende a su nación de la humillación, de los imperios que desean siempre colonias en lugar de naciones, que desean pobres en lugar de gente con dignidad? ¿Qué clase de dictador era Fidel Castro que siempre defendió a los desfavorecidos y atacó a los ladrones y poderosos asesinos?
Yo crecí cuando Fidel era ya hombre de estado. Una piedra en el zapato del imperio estadounidense. Y crecí pensándolo como ejemplo de dignidad: “Cuba sí yanquis no”. Crecí creyendo que esa pequeña isla había detenido a un imperio, al imperio más grande, poderoso y violento que ha visto la humanidad. Y el verlo ahí, siendo astuto, siendo dignidad, me proporcionó las ganas para pensar que un mundo y un país como México podrían ser distintos, que no debíamos apocarnos y dejar que unos cuantos decidan por todos, que se podía pensar en los demás, en los jodidos, en nosotros (porque somos los jodidos), y quizá un día, podíamos cambiar el mundo. Aunque sea un poquito. Aunque sea una cosa de nada.
Fidel y el Che
Hoy que se nos murió Fidel me siento huérfano. No se muere un hombre querido-amado-admirado-detestado-odiado-vilipendiado. Se muere un ejemplo. Un camino a seguir. Una forma de mirar el mundo.
Ayer se murió Fidel, y hoy me siento huérfano. Y no soy, pienso, el único. Somos muchos. Cientos. Miles. Millones.  
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Calderón y Zavala, al igual que Trump, celebran muerte de Fidel Castro

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Los Calderón con sus patrones

El ex presidente Felipe Calderón Hinojosa y su esposa Margarita Zavala celebraron la muerte del líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro, al igual que el presidente electo en Estados Unidos, Donald Trump.
A través de su cuenta de Twitter, Felipe Calderón se refirió a Fidel Castro como dictador de Cuba y expresó su deseo de que la libertad llegue a los cubanos.
“Cuando nací Fidel Castro ya era Dictador en Cuba. Fui Presidente de México y seguía siéndolo. Ojalá llegue pronto la Libertad a los pueblos cubanos”, publicó.
Por su parte, Margarita Zavala también encomió la muerte de Fidel Castro y escribió: “Que el nuevo amanecer en Cuba traiga la democracia y las libertades negadas durante generaciones”.
En ese mismo sentido, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, quien se ha caracterizado por sus dichos racistas en contra de los mexicanos, también celebró la muerte de Fidel Castro, a quien calificó de ser un “brutal dictador”.
Cuando nací Fidel Castro ya era Dictador en Cuba. Fui Presidente de México y seguía siéndolo. Ojalá llegue pronto la Libertad a los cubanos.

Que el nuevo amanecer en  traiga la democracia y las libertades negadas durante generaciones @RosaMariaPaya@yoanisanchez 

Pensamiento Revolucionario : Fidel Castro

Fidel, sinónimo de revolución .- Emir Sader

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F
idel se ha vuelto sinónimo de revolución desde que se publicaron las primeras fotos de aquellos barbudos que derrocaron a un dictador en el ya lejano 1959. Más todavía para nosotros, en América Latina, para quienes ese movimiento era un fenómeno distante en el tiempo y en el espacio –en Rusia, en China, con Lenin, con Mao–. Fue Cuba, con Fidel, quien planteó para nosotros y para tantas generaciones la revolución como actualidad y que era posible en nuestro continente.
Fidel encarnó la revolución en América Latina y en todo el mundo, porque Cuba levantó de nuevo la idea del socialismo, cuando éste se había vuelto algo aparentemente petrificado, postergado.
Empecé mi militancia política en 1959 repartiendo un periódico – Acción Socialista– que tenía estampada la imagen de unos barbudos que habían derribado a un dictador –en aquel momento, de América Central; no se hablaba aún del Caribe–, posando como si fueran jugadores de futbol.
Luego mi generación se volvió la generación de la Revolución Cubana, que sedujo a tantos cuando convocó a los estudiantes a terminar con el analfabetismo en la isla y con las reformas agraria y urbana, la fundación de la Casa de las Américas, la soberanía frente al imperialismo y la proclamación de la revolución socialista, así como con la resistencia contra el intento de invasión en Bahía de Cochinos y frente al plan del cerco naval a la isla; con todo lo que venía de allá, que nos alentaba y señalaba caminos.
Sólo pude ver a Fidel cuando visitó Chile durante el gobierno de Allende, en sus recorridos por el país, hasta su discurso final en el Estadio Nacional.
Después del golpe en Chile pude encontrarme con él por primera vez en La Habana, para discutir las consecuencias de esa acción.
Fue inolvidable verlo entrar, enorme, alto, enérgico, simpático, afectivo, y presenciar su infinita capacidad de escuchar a las personas, de preguntar mucho sobre Chile, el golpe, Allende, Miguel Enríquez y el MIR, así como sobre Brasil.
Tuve el privilegio de convivir con su presencia en la vida cubana durante muchos años. Conocí cómo un dirigente se interesa por todo lo cotidiano de un país y del mundo; pronunciarse sobre todos los problemas, ser el crítico más radical de la revolución, señalando problemas, implacable con los errores, pero siempre proponiendo alternativas y despertando esperanzas.
Verlo hablar en la Plaza de la Revolución tantas y tantas veces fue una de las experiencias más impresionantes que uno pudo tener. En una de esas concentraciones, siempre ante millones de personas, se homenajeaba a las víctimas de un acto terrorista que abatió un avión cubano, en el que murieron, entre otros, jóvenes deportistas isleños. Con todos los cuerpos presentes en la plaza, Fidel pronunció uno de sus discursos más emocionantes, que concluyó diciendo: Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla. Y provocó las lágrimas de aquellos cubanos que se habían desplazado de todas partes de la isla para escucharlo hablar durante horas bajo el sol inclemente.
Fidel siempre sorprendió a todos con su audacia. Desde la primera acción, el asalto al cuartel Moncada, y luego el desembarco del Granma,hasta sus iniciativas posteriores, ya en el poder, valiéndose del factor sorpresa de la guerrilla.
También cuando abrió las puertas de todas las embajadas para que quienes quisieran irse de Cuba lo hicieran, permitiendo que llegaran embarcaciones desde Miami para recogerlos. Un gesto audaz que él supo revertir en favor de la revolución, como todo lo que hacía.
Como cuando proclamó que el niño Elián sería recuperado por Cuba, objetivo que parecía imposible, pero que él, irradiando en todos enorme confianza, logró. Y cuando afirmó que Cuba recuperaría a sus cinco héroes presos en Estados Unidos, lo cual parecía absolutamente inviable, pero él supo construir, una vez más, la estrategia victoriosa para conseguir lo imposible.
Fidel fue sinónimo de revolución durante más de 50 años. Para quien quisiera saber sobre ésta y sobre socialismo, bastaba dirigir su mirada hacia él.
Él y el Che señalaron para muchas generaciones el horizonte del socialismo, de la revolucion y del compromiso militante.
Fidel fue la personificación de la revolución y del socialismo. Su vida y sus palabras han sonado siempre como la voz más fuerte, más digna, más vibrante, con más esperanza y más coraje que la historia ha conocido.

Green Go