miércoles, 18 de julio de 2012

Una probadita de lo por venir

Gracias a : http://exijamosloimposible.blogspot.mx/
Juan José Morales
Escrutinio
La manera como Pedro Ferriz de Con fue echado de la televisora Cadena Tres, en la cual mantuvo un noticiario durante muchos años, es una especie de probadita de lo que está por venir si Enrique Peña Nieto se sale con la suya y llega a la presidencia de la República.
Ferriz de Con —hay que subrayarlo— dista mucho de ser un periodista independiente, aguerrido y combativo, que defienda los intereses populares o de las minorías y se enfrente a los poderes políticos y económicos. Por lo contrario, siempre ha estado al lado de ellos, y hasta puede decirse que les ha servido con eficiencia y dedicación. Se ha beneficiado con los famosos apoyos y contratos gubernamentales por servicios periodísticos, y fue —junto con López Dóriga, Loret de Mola, Gómez Leyva y otros—, uno de los más activos participantes en las campañas blancas, grises, turbias y negras contra López Obrador.
Pero, por razones que desconozco, hace algún tiempo criticó agudamente a Peña Nieto. De él dijo en una conferencia que “es un ignorante” (lo cual es cierto), que “pertenece a un sistema político que está acostumbrado a robar” (cierto también), que “todos sus colaboradores son multimillonarios” (evidente), que “todos se han hecho multimillonarios en el sistema político mexicano” (ciertísimo), que “su padrino político es Arturo Montiel, quien si no se robó el estado de México fue porque no le cupo en la cartera”
(absolutamente cierto), y otras cosas por el estilo, entre ellas lo que muchísima gente opina: que el ascenso de Peña Nieto a la Presidencia sería una regresión, y que eso es algo que él, Pedro Ferriz de Con, no quiere para México.
Pues bien, antes siquiera de tomar formalmente el poder, Peña Nieto ya comenzó a ejercerlo en la forma tradicional de los gobiernos priístas, y Ferriz de Con fue echado de la televisora —oficialmente renunció— y amordazado. O, como dijo en su despedida ante las cámaras, “callaré un rato”, pues “creo que necesito un tiempo para pensar, para reflexionar.”
Ciertamente, de Peña Nieto no podía esperarse otra cosa más que una actitud vengativa y represiva como ésta. Ha demostrado, como gobernador del Estado de México y como candidato a la Presidencia, que no tolera críticas ni opiniones adversas, y como hemos señalado en esta columna, sus fuentes de inspiración y sus guías y modelos políticos, son presidentes caracterizados por la mano dura, la represión y la supresión de garantías y libertades, como lo fueron Adolfo López Mateos —que llenó las cárceles de presos políticos y aplastó movimientos sindicales— y Gustavo Díaz Ordaz, el chacal de Tlatelolco, cuyas palabras para justificar aquella matanza casi repitió textualmente Peña Nieto para justificar a su vez la represión en Atenco.
Y no deja de ser irónico que ahora Ferriz de Con reciba el mismo trato que hace diez años él aplicó a Carmen Aristegui y a Javier Solórzano, cuando en su calidad de funcionario del grupo radiofónico Imagen, les canceló sin previo aviso su noticiario y les impidió groseramente la entrada a las instalaciones.
Por supuesto, aunque no es santo de mi devoción y creo que su calidad ética deja mucho que desear, de ninguna manera aplaudo que ahora Ferriz de Con sea objeto de censura y represión. Eso es condenable, y lo ocurrido debe servirnos de advertencia sobre las sombrías perspectivas que se ciernen sobre la libertad de prensa si un hombre como Peña Nieto, intolerante, duro, arbitrario y vengativo, llega al poder.

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