domingo, 15 de julio de 2012

Cetecientos Cero Ciete. Jaime Avilés


Aunque el IFE tenía la opción legal de instalar 2 mil casillas especiales, sólo puso 902, es decir, menos de la mitad. ¿Por qué? Obvio: Televisa y Milenio, las encuestadoras, Pedro Joaquín Coldwell y la cúpula del PRI, así como las 12 meretrices disfrazadas de consejeros ciudadanos sabían que en ellas la gente sufragaría masivamente a favor de AMLO.

De hecho, los resultados en las casillas especiales fueron los siguientes: 27.8 por ciento se inclinó por Vázquez Mota, 28.1 por Peña Nieto, 41.0 por López Obrador, 1.6 por Quadri, 0.2 por candidatos no registrados y 1.2 por nadie. ¿No es esta la mejor radiografía de la contienda del primero de julio?

Por otro lado, en las 50 mil casillas colocadas en zonas rurales (35 por ciento de las 143 mil que hubo en total) Peña Nieto obtuvo 2 millones 801 mil votos más que López Obrador: en otras palabras, esas boletas tachadas a favor del copetón representan 85 por ciento de los tres millones 300 mil votos de la supuesta “ventaja” que le otorgó el IFE.

No es casualidad que las casillas rurales hayan tenido menor vigilancia, por parte de Morena, que las urbanas: en el campo predominan los poderes fácticos, a saber, los caciques priístas, los curas de derecha, los maestros de Elba Esther Gordillo y los narcos, mientras la población vive en graves condiciones de pobreza.

Al anunciar, anteayer jueves, su decisión de exigir al Tribunal Electoral que declare inválidos los resultados de la elección presidencial del primero de julio, López Obrador reiteró que fue mediante la compra de cinco millones de votos –dos de ellos sólo en los estados de Veracruz, México y Chiapas– como se construyó el “triunfo” de Peña Nieto.

Transcribo textualmente los datos “oficiales” del acta de escrutinio de la casilla 1542, que fue ubicada en el municipio La Trinitaria del estado de Chiapas. “Personas que votaron: 399”. “Boletas de Presidente sacadas de las urnas: 399”. Resultados: “PAN: Cero Cuarenta y Ocho. PRI: Trescientos venti (sic) uno. PRD: Cero Cuarenta y Cinco. PVEM: Cetecientos (sic) siete. PT: Cero Cero Cero. Movimiento Ciudadano: Cero Cero Uno. Panal: Cero Cero Ciete. Candidatos no registrados: Cero Cero. Votos nulos: Cero Cuarenta y Seis. Total: Mil Ciento Noventa y Ciete”.

¿Cómo? ¿Las personas que votaron, según el acta, fueron 399? ¿Y las boletas sacadas de las urnas, también según el acta, fueron 399? ¿Y sin embargo el Verde Ecologista “recibió” 707 votos? ¿Y el total de “votantes” fue de 1197? ¿Y el IFE no dijo nada? ¿Y el Trife ratificará la validez de este esperpento?

En cuanto al rebase del tope de gastos de campaña, de acuerdo con un cálculo hecho por los asesores de AMLO, tan sólo por el pago de las encuestas de GEA ISA, Mitofsky, Telefórmula, Parametría, Excélsior y El Universal, Peña Nieto erogó mucho más de los 336 millones de pesos, límite establecido por la ley.
Pero además, el equipo del mexiquense suscribió por medio de José de Aquino un contrato de 56 millones de dólares (672 millones de pesos) para “mejorar la imagen de EPN en Estados Unidos”, y compró 9 mil 924 tarjetas prepagadas a favor de la cadena Soriana por un total de 70 millones 800 mil pesos. En resumidas cuentas, Peña Nieto derrochó mil 892 millones 987 mil 873 pesos, una cifra que supera por más de mil 500 millones de pesos el tope de 336 millones.

Si todo lo anterior es indignante por cuanto revela que más de 110 millones de mexicanos vivimos sometidos por un minúsculo grupo de poderosos extremadamente ricos y corruptos, la actitud del propio Peña Nieto frente a tal avalancha de pruebas de fraude pone los pelos de punta.

Retratado por José Carlo González, de La Jornada, con dos tarjetas prepagadas para hablar por teléfono celular durante 100 pesos de tiempo aire, en las que sale abrazando a la señora dientona que lo acompañó en miles de carteles pegados por todo el país, Peña Nieto dijo el jueves que era ¡la primera vez en su vida que las veía!

Vamos, que Peña Nieto nunca supo nada acerca de la triangulación entre el PRI y Soriana para comprar votos, ni de los 56 millones de dólares de Monex, ni de las encuestas tramposas, ni de nada de nada. Como no le da trabajo fingir demencia, niega el fraude en todas sus vertientes e insinúa que padece un agudo retraso mental y que por lo tanto nadie puede culparlo de las marrullerías que otros cometieron para beneficiarlo.

Este, definitivamente, no puede ser el sociópata que según el IFE “ganó” las elecciones. Los 16 millones de personas que, en teoría votaron por AMLO, y buena parte de los 12 millones que lo hicieron por Vázquez Mota no lo permitirán y van a seguir movilizándose pacíficamente para decirle al Trife que si se convierte en cómplice del IFE y del PRI y de la banda del crimen organizado que respalda a Peña Nieto, el volcán de la indignación popular entrará en erupción a más tardar el 6 de septiembre y arrasará con este teatro de marionetas en donde quienes jalan los hilos de los títeres, los jalan para ahorcarnos.

Mañana, en estas queridas FuentesFidedignas, publicaré la crónica de la megamarcha de hoy en el DF y a lo largo del día estaré en Twitter, por si ocupan, desde la cuenta @Desfiladero132.

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