martes, 20 de enero de 2009

La columna de Julio Hernàndez

Astillero
Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ Tarjetas espam

■ Reparto tramposo de plásticos

■ Encinas, Lotenal, SLP

El senador Ricardo Monreal ha acertado al dar fundamento jurídico a las posibilidades populares de negarse a pagar en condiciones tensas y desventajosas los saldos de las tarjetas de crédito expedidas de manera tramposa por bancos en el pasado reciente. Enviadas por correo, cual si fueran propaganda sin mayor compromiso, y activadas sin que se cumplieran las mínimas formalidades de un contrato mercantil, como sería, por ejemplo, la firma de aceptación de las condiciones supuestamente acordadas, las tarjetas espam (término éste usado en Internet para referirse al correo electrónico no deseado) fueron el primer anuncio, dolosamente envuelto en el celofán de las “promociones” bancarias no pedidas, de la crisis financiera por venir.

No se promueve con esta fórmula de defensa de la economía popular un impacto grave a las arcas de los importantes bancos extranjeros que, salvo Banorte, operan en México, pues la mayoría de ellos han reportado utilidades anuales extraordinarias e incluso, como en el caso de BBVA, las ganancias conseguidas en nuestro país han servido para paliar los malos resultados en otros países y terminar con números altamente positivos, gracias a esa nueva forma de saqueo colonial. El reporte oficial del primer trimestre de 2008 del Grupo Bilbao Vizcaya Argentaria mostró una ganancia de 29.9 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, debido fundamentalmente a las aportaciones mexicanas. Solidario sería, a la luz de las extraordinarias ganancias habidas, que esos bancos implantaran fórmulas ingeniosas para ayudar a quienes este año se preparan para enfrentar el catarrito convertido en pulmonía económica. En cambio, la gran mayoría de esos consorcios han optado por la vía de la presión a cargo de despachos de abogados que acosan a los deudores con terminología jurídica amenazante y anuncios de presuntos embargos inminentes.

La organización de los deudores de tarjetas de crédito tiene, evidentemente, ribetes políticos por sí misma y más en un año electoral como el presente. El hecho de que su principal impulsor sea el multifacético Monreal, usuario de una peculiar “licencia” otorgada por sí mismo para dejar provisionalmente el perredismo y convertirse en petista líder de la bancada senatorial, y que su presentación en público vaya a ser el próximo 25, durante una movilización convocada por López Obrador, le otorga un tinte específico que se inscribe en el doble carril que este año utilizará ese movimiento, el de la presencia social activa y el de la lucha electoral.

Rezagado y con una carga de duda respecto a la autenticidad y la eficacia de los propósitos que anuncia, Alejandro Encinas también ha hecho saber sus planes para el año en curso. Oficialmente buscará “fortalecer el debate y el desarrollo ideológico para favorecer una cultura verdaderamente democrática del PRD y recuperar la legalidad interna”, pero más allá de tan rimbombante declaración de repostería política lo que se busca es echar a caminar la vertiente lopezobradorista que en el sol azteca enfrente a los Chuchos dominantes y, sin dejar los terrenos presupuestalmente cálidos de ese partido, mantenga al mismo tiempo “un pie fuera del partido”, sumándose abiertamente a proyectos plurales en los que no encajaría el orteguismo. Tanto Encinas como AMLO apuestan a una lucha laberíntica en el PRD, convencidos de que éstos no son los mejores momentos para desarrollar lo que sus seguidores piden a gritos, es decir, el abandono de las estructuras carcomidas del PRD y la creación de nuevas formas de participación política y electoral que estén absolutamente ajenas al tianguis de colores negro y amarillo al que los ex jefes de gobierno pretenden reformar.

Otra jefa de gobierno ha decidido hacer modificaciones en sus propiedades. Condómina del poder pinolero gracias a sus inversiones electorales en moneda Mapache hechas en 2006, la profesora Elba Esther Gordillo ha nombrado nuevo gerente personal de la Lotería Nacional, que forma parte del lote presupuestal que Felipe el Católico le entregó en suertudo pago. Para sustituir a quien durante largos años le había servido como cerebro financiero, Francisco Yáñez, sempiterno portador de portafolios repletos de billetes que eran repartidos a quienes la profesora compraba o liquidaba, la Hoffa designó a otro miembro de su corte sumisa, Miguel Ángel Jiménez, a quien ya había usado como presidente del Panal. El carácter patrimonial privado que el calderonismo asignó a la Lotería Nacional, a favor de la acreedora Gordillo, ha tenido impúdica confirmación con la continuidad facciosa asignada al dependiente Jiménez.

En San Luis Potosí la hipótesis de la continuidad se está enredando. Oficialmente, el gobernador panista, Marcelo de los Santos, estaría en condiciones de garantizar que siguiera en el poder un miembro de su mismo partido, el senador con licencia Alejandro Zapata Perogordo. Pero las diferencias entre el mandatario en funciones y el candidato a la sucesión han provocado raras circunstancias, como la protesta hasta ahora formalmente insustanciada de Eugenio Govea, quien fue contrincante interno de Zapata y alegó fraude para no reconocer la candidatura de AZP, impulsada desde Los Pinos. Ahora, en una tramposa elección abierta, ha surgido como virtual candidato tricolor empanizado quien era secretario de Salud del gobierno estatal panista, el formalmente priísta Fernando Toranzo, a quien el adversario Jesús Ramírez Stabros (desarraigado y con malos padrinos, el principal Emilio Gamboa) acusa de haber sido impulsado con recursos públicos por el gobierno marcelista.

Y, mientras Obama se va ajustando a los factores reales de poder en medio de la gran esperanza mundial que cree posible que haya cambios mágicos, ¡hasta mañana, en esta columna que propone al presidente municipal de Guanajuato para recibir un premio a la hipocresía de última hora, El Beso del Romero Arrepentido!

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