martes, 7 de abril de 2015

Una mala telenovela llamada Angélica Rivera .- Jenaro Villamil

Angélica Rivera, esposa de Enrique Peña Nieto. Foto: Octavio Gómez

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- La mezcla de farándula y política puede tener un buen inicio, pero casi nunca culmina bien. En Argentina, Evita Perón logró lo que pocas primeras damas alcanzaron en América Latina: convertirse en un fuerte capital social a favor de su esposo, pero fue víctima de sus propios excesos. Y en Francia, el romance de Nicolás Sarkozy con Carla Bruni le generó popularidad efímera al mandatario de centro-derecha, pero no evitó su caída ante los votantes franceses.
En México, el “romance de telenovela” entre Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera toma cada vez más tintes de pesadilla o de mal melodrama.
La versión oficial de esta telenovela es que inició como un “flechazo” entre el entonces gobernador del Estado de México y la actriz de Televisa que prestó su imagen para la campaña televisiva de los 300 logros peñistas.
La versión extraoficial es que hubo un claro acuerdo contractual para que ambos aparecieran como “la pareja del año” en portadas de revistas de sociales, programas de espectáculos y Peña Nieto recibiera el impulso necesario en esta mezcla de entretenimiento y publicidad (advertainment) para alcanzar las mieles de la popularidad.
La fórmula funcionó, como suele ocurrir con la mercadotecnia televisiva. La Gaviota le inyectó rating, popularidad y cierto glamour a un personaje menor en el escenario político nacional que en menos de cinco años logró el “milagro” de ser conocido por el 95 por ciento de la población.
Rivera y Peña Nieto prolongaron su noviazgo a conveniencia de los tiempos electorales. Se casaron en 2010, a pesar de las dudas sobre la anulación matrimonial de la primera frente al Vaticano. Formaron una “pareja feliz” en las revistas de la socialité mexicana. Disciplinada, la “Mamá Gaviota” también participó en la campaña presidencial del 2012 y prestó su imagen, de acuerdo a lo convenido.
La fórmula comenzó a tener problemas, cuando Rivera no se limitó a ser una primera dama cualquiera. No aceptó el bajo perfil y mucho menos el papel secundario para fortalecer a su marido. Algo en el guión de esta telenovela falló. Y La Gaviota surcó los pantanos de la corrupción y el conflicto de interés con más ansias de protagonismo de lo usual.
En menos de dos años y medio, los principales problemas relacionados con Angélica Rivera y sus desplantes telegénicos fueron provocados por ella misma. Veamos:
1.-La principal pista sobre la propiedad de la ahora famosa Casa Blanca la aportó la propia Angélica Rivera. Con desparpajo apareció fotografiándose en las mismas revistas de sociales que la encumbraron presumiendo una “casa nueva” y al arquitecto que la rediseñó.
No fue necesario que el exjefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, “filtrara” al equipo de investigación de Carmen Aristegui los datos necesarios para encontrar la trama entre Grupo Higa y la Casa Blanca. Fue la propia Angélica Rivera la que abrió las compuertas del infierno.
2.-Su respuesta ante el escándalo de noviembre de 2014 fue un video en su blog personal mal hecho, con una versión “oficial” de los ingresos de Angélica Rivera que la convirtió de primera dama en hazmerreír nacional. En los mismos pasillos de Televisa pegaron el grito al cielo ante los millonarios salarios que La Gaviota ventiló. El ridículo mayúsculo de la primera dama se vio acrecentado por la soberbia de la actriz y su incapacidad de empatía en uno de los momentos más críticos del gobierno de Peña Nieto.
Sin experiencia, sin capacidad de convencimiento, Rivera fue lanzada al ruedo de los leones furiosos de la crítica con la pretensión de salvar a su esposo. El resultado fue exactamente el contrario. Hundidos ambos, la “pareja presidencial” decidió incrementar su soberbia e indiferencia frente al encono social.
¿Cómo era posible que el presidente que encabezaba la “Cruzada Nacional contra el Hambre dejaba que su esposa posara provocativamente para presumir la remodelación de Los Pinos y su nueva casa en las Lomas de Chapultepec?
3.-Reincidente, Rivera pretendió recuperar su sitio entre las revistas de la socialité y cometió nuevos excesos que ahora la convierten en símbolo de la frivolidad. En la reciente gira de Peña Nieto a Londres, junto con una comitiva de 200 invitados, Angélica Rivera convirtió sus cenas, paseos y visitas al palacio de Buckingham en un set fotográfico para lucirse en la revista Hola!
“La impactante reaparición de la primera dama en su estilosa visita oficial a Reino Unido”, tituló la famosa revista de resabios franquistas en la portada donde aparece La Gaviota en pose mal fotografiada de La Doña, María Félix.
Rivera presumió sin recato vestidos de más de 20 mil dólares junto con sus hijas que seguramente fueron engalanadas a costa del erario. La insensibilidad de esta portada coincidió con el despido de Carmen Aristegui en MVS Noticias y el resurgimiento del tema de la Casa Blanca.
4.-Este martes 7 de abril, la cadena Telemundo publicó un reportaje televisivo donde mostró a Angélica Rivera en su única afición ampliamente documentada: la compra compulsiva de ropa en las tiendas de marca de Beverly Hills, acompañada de sus hijas y de las de Peña Nieto.
“Mamá Gaviota” ya no parece simpática sino abusiva. Una mala réplica de Imelda Marcos y sus cientos de pares de zapatos, mientras México se encamina a uno de los peores años económicos ante el recorte del gasto público.
O Peña Nieto ya no controla a su Frankeinstein o francamente es un desplante convenido entre ambos. O simplemente asistimos a la transformación de la telenovela en un melodrama político-electoral con tintes de corrupción, soberbia y profunda ignorancia a las formas y fórmulas del recato presidencial. Uno de los riesgos más altos de mezclar farándula y política.
La Gaviota pasó de ser el principal activo político a uno de los pasivos más grandes para el gobierno de Peña Nieto que atraviesa por los peores índices de aceptación pública, que ya acumula varios escándalos de colaboradores Mirreyes que utilizan helicópteros públicos para fines privados (David Korenfeld) y de miembros del clan Atlacomulco que repiten con un cinismo inaudito los peores gestos del priismo nepotista y cleptocrático.
Twitter: @JenaroVillamil

Tormenta .- Rapé

El gran fraude dizque verde .- Pablo Gómez


MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Nada hizo falta más que dos apoyos básicos (Televisa y Azteca) para que el Partido Verde, así llamado, se lanzara en septiembre a una campaña electoral anticipada mediante anuncios del todo ilegales.
Nada hizo entonces falta para que prosiguiera con su campaña ilegal más que el silencio cómplice de Lorenzo Córdova y otros consejeros del INE, por petición del gobierno federal.
Todo parece en realidad una conspiración delictiva, una forma de asociación para eludir y violar toda clase de disposiciones legales tan largamente procesadas en muchas negociaciones entre los partidos políticos de México.
Casi 400 mil impactos de televisión (spots) y muchos miles de cineminutos, así como una cantidad inusitada de letreros en autobuses, paraderos, espectaculares y otras muchas formas de publicidad, así como calendarios y tarjetas de descuento enviados a los domicilios de personas desconocidas para ese partido.
El flamante INE, con sus nuevos y viejos consejeros se tomó la libertad de no hacer caso de las quejas presentadas, negó las llamadas medidas precautorias, es decir, la suspensión de los spots televisivos, pero también demoró una investigación que en realidad no era para investigar absolutamente nada sino para hacer tiempo.
Finalmente, el PRD recurrió al Tribunal Electoral para solicitarle que detuviera la campaña en televisión aunque fuera a destiempo, lo cual fue admitido por dicha instancia y así empezó todo: van 185.5 millones de pesos en multas, entre otras, por haber desobedecido la suspensión de los cineminutos, así nomás, por su propia decisión y en abierta transgresión de sus más elementales obligaciones como partido político, que así se autonombra.
Al Verde, así llamado, le han multado por casi todo, pero ahí no terminará el asunto: existe una queja de fiscalización presentada por el PRD en la que se denuncia al así llamado por recibir aportaciones de sociedades mercantiles, en especie. ¿Cuáles podrían ser tales sociedades? Ni más ni menos que las dos grande televisoras del país que le entregaron los spots a precio reducido fuera de mercado, lo cual está, obviamente, prohibido.
El Partido Verde, así llamado, carece de vínculos con las asociaciones internacionales de partidos ecologistas del mundo, no tiene tampoco la menor relación con otras organizaciones defensoras del medio ambiente. En México, carece de contacto con cualquier agrupación ecologista, ya sea de asociaciones no gubernamentales o de grupos de la academia. Es más, todos los ecologistas de México y del resto del mundo se avergüenzan por el hecho de que el PVEM, así llamado, se ostente como verde y como ecologista sin tener la menor relación con el movimiento nacional y mundial de defensa de la naturaleza.
El Verde fue producto de una decisión del gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Después, apoyó a Vicente Fox. Luego se alió con el PRI. Nunca ha sido nada por sí mismo. Es un grupo de personas que se dedica al negocio del tráfico de influencias, carente del menor principio ideológico o político, con capacidad de argumentar lo que sea en el momento que sea para defender a quien sea, siempre que todo eso deje dinero.
En alguna ocasión negué mi firma para un dictamen sobre la autorización legal de la destrucción de manglares en zonas de desarrollo turístico. Había dos senadores que querían la reforma de la ley: el presidente de la comisión de ecología, un “verde”, y otro legislador, priista por añadidura y actual gobernador por suerte (de sí mismo), de Sinaloa, donde los manglares ya han sido destruidos en más de la mitad. Por azares de la vida y de la política, mi voto resultó decisivo en la comisión de estudios legislativos, integrada por tan solo cuatro senadores, de tal manera que se rechazó el proyecto. ¿Cuánto dinero iban a aportar los dueños de las compañías hoteleras que querían construir? O para decirlo en palabras del llamado “niño verde”, líder “verde” del partido “verde”: “¿cuánto nos va a tocar a nosotros?”.
El Tribuna Electoral ha sido, por su parte, demasiado simpático para el Verde, así llamado, pues le ha puesto las cosas muy cómodas. El Verde, así llamado, puede pagar todas las multas porque los spots y los cineminutos le salieron baratos. 165 millones no es nada para un partido que inició su campaña electoral en septiembre y lo hizo como el único partido. El INE debió haber detenido la campaña anticipada del Verde, así llamado, pero el gobierno le ordenó a ese Instituto, también así llamado, que no metiera las manos. Al final tuvo que hacerlo, pero ya era calculadamente tarde. Esto se llama falta de credibilidad de las instituciones.
Y luego se preguntan de dónde viene el llamado fenómeno de la falta de confianza.

Y ahora el PVEM informa que repartió 650 mil boletos de cine

Los boletos de cine distribuidos por el PVEM. Foto: Tomada de Twitter

MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- El senador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) Carlos Puente dio a conocer que dicho instituto político repartió 650 mil boletos de cine en todo el país.
En rueda de prensa, el legislador precisó que los boletos de cine son para acudir a salas de la empresa Cinemex.
Los boletos fueron enviados a domicilios de militantes y afiliados del PVEM antes del inicio de las campañas.
Es oportuno recordar que el Consejo General del Instituto Nacional Electoral multó al PVEM con 67 millones de pesos por desacatar la orden de retirar anuncios en cine y sus espectaculares.
El costo por anuncio fue de 30 pesos, cuando a los particulares se les cobran por dos mil pesos, se denunció en sesión del INE.
El consejero Arturo Sánchez estimó que el impacto de la campaña en cines del PVEM fue de 14 millones de espectadores.

Papá Pitufo, apoya a candidato del PRI a Gobernador de Michoacán

Sabemos que los mochos piden moche, ¿a poco no? #PRIvsPAN

Partidos y sus bases


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