miércoles, 2 de noviembre de 2016

Spot de MORENA censurado por el INE 2016

TRUMPada-Hernández

El fascismo en la sociedad .- Marta Lamas

Contingente a favor de la "familia tradicional". Foto: Miguel Dimayuga

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Hace años una autora –o un autor– cuyo nombre lamentablemente no recuerdo acuñó el concepto de “fascismo societal”. Con esa formulación aludía no a un régimen político, el tradicional de “fascismo” que surge en Europa en los años treinta y cuarenta del siglo pasado, sino a una expresión social. Ésta(e) intelectual señalaba que dicha forma de fascismo societal se despliega en este estadio salvaje del capitalismo que conocemos como “neoliberalismo” y, si no mal recuerdo, también planteaba cómo ciertas propuestas fascistas, aunque no se lleven a cabo, sirven para mantener aterrada y disciplinada a la población.
Da la impresión que nuestro país vive un proceso de “fascistización” social y que la propuesta del senador Jorge Luis Preciado (PAN) de permitirle las armas a la población es una expresión ominosa de ello. México ha tenido un lento proceso civilizatorio de despistolización, que ha contribuido, si bien todavía se queda corto, a frenar reacciones violentas de ciudadanos machistas que le vaciaban su pistola a quien los amenazara u ofendiera. La propuesta de Preciado aparece ahora, ante las dificultades de los grupos del Estado a cargo del control del delito, pero habría que interpretarla como un indicador más de la descomposición política que estamos viviendo y que augura el aumento del fascismo societal.
También aparece con fuerza otra expresión social vinculada al proceso de fascistización: la reacción de un sector de la sociedad ante el matrimonio igualitario. Valdría la pena analizar la forma y el fondo de los dichos de personas actualizadas en técnicas de comunicación, tanto en internet como en Twitter, con preparación universitaria, ligadas de algún modo a partidos políticos de centroderecha, a jerarquías eclesiásticas y a organizaciones ciudadanas: ¿qué implica su desfachatada oposición al matrimonio igualitario? Ante el proceso de igualación de derechos ciudadanos, que lleva ya varias décadas y que ha inclinado la balanza hacia el lado de los derechos universales, o sea, derechos iguales para todos los seres humanos, ¿es ignorancia o fascismo societal lo que muestran esas posiciones?
Al dar un vistazo a la actualidad mundial, sin ignorar la diversidad de las situaciones dependiendo de la región del mundo de que se trate, de los regímenes políticos y de la pertenencia a una determinada clase social o categoría sexual, es posible observar el aumento de violencias de toda índole. Y también es posible ver las similitudes en las respuestas sociales fascistas que ocurren, y los miedos que provocan. Por ejemplo, el antropólogo Marc Augé habla de “los nuevos miedos”, y señala que las violencias actuales pueden repartirse en tres categorías: las violencias económicas y sociales; las violencias políticas (entre las que se incluyen el racismo y el terrorismo); y las violencias tecnológicas y de la naturaleza, estas últimas desencadenadas por las anteriores. Esas tres formas de violencia engendran miedos específicos que se agregan y combinan entre sí. Augé dice que estos miedos se manifiestan por “la obsesión que despierta el otro, en una confusión de todas las categorías de alteridad”, y también por el miedo al futuro.
En México estamos comprobando “la obsesión que despiertan” esos seres “diferentes” –las parejas homosexuales que desean casarse civilmente– que demandan un derecho igual al de los demás. Y la obsesión se vuelve miedo a la “desin­tegración” de la sociedad por el matrimonio igualitario, y está cobrando expresiones de fascismo societal. Algunas consignas de las pancartas de la marcha en “pro de la familia” muestran que estos grupos, que operan al margen del conocimiento sobre los derechos humanos, aprovechan el indudable proceso de desgarramiento social que estamos viviendo para tratar de retroceder democráticamente. Estos grupos “profamilia”, vinculados con una derecha retrógrada y unas iglesias conservadoras, rechazan derechos sociales conquistados desde la democracia (divorcio, despenalización del aborto, matrimonio igualitario) y alientan un discurso ignorante y fanático, que poco a poco promueve la “fascistización” social.
¿Cómo contrarrestar esta situación? ¿Cómo recuperar la solidaridad social? Difícil decirlo, pero las propuestas que circulan van en el sentido de promover encuentros y generar espacios donde se reflexione y se debata públicamente. Convertir los barrios, las escuelas, las plazas en territorios de comunicación e intercambio, de educación y discusión pública. ¡Cómo añoro esos clubes que durante el Porfiriato reunían a la gente a debatir sobre lo que estaba pasando en la sociedad y en la política! Los clubes liberales se organizaron con el objetivo de “velar por el cumplimiento de las leyes y hacer pacífica propaganda liberal”, y se dedicaron a la tarea de educar políticamente al pueblo y a defender los principios políticos de la Reforma. ¡Cuánta falta nos hace que existan clubes similares hoy en día! Espacios cívicos donde informar sobre cómo se constituye la orientación sexual, donde educar sobre que todos somos seres humanos y deberíamos tener los mismos derechos humanos, donde se explique el artículo primero de nuestra Constitución y se den argumentos para convencer que es imprescindible hacerlo valer.

Nacer muerta-Rocha

Trump-Clinton: México ya perdió .- Legitimación de Hillary

 Intervencionismo mexicano
 ¿Justiciero paramilitar?
Julio Hernández López
Foto
ALTO A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES. Integrantes de grupos feministas marcharon de la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México al Hemiciclo a Juárez en protesta por el aumento de feminicidios y desapariciones de mujeres en todo el paísFoto Cristina Rodríguez
H
a sido exagerada, fuera de contexto y desmemoriada la cargada de personajes mexicanos (e hispanos o latinos, en general) en apoyo a Hillary Clinton para que presida Estados Unidos. La explicable repelencia a las posturas del republicano Donald Trump, explícitamente adverso a nuestro país, se ha convertido en una suerte de legitimación torpe y oportunista del perfil de la demócrata Clinton, cuyo historial y posturas solamente son menos estridentes que las del verboso multimillonario nacido en junio de 1946 en Queens, Nueva York.
De los besos y cánticos del emblemático charro Vicente Fernández, a la exhortación hecha por el cantante del grupo Maná (Fher Olvera) a votar por el partido que no es racista (ha de entenderse que se refiere al Demócrata), el abanico de apoyos a Clinton ha ido hilando una historia sonrosada de la política nacida en Chicago en octubre de 1947. No es desorbitado señalar que la esposa de Bill Clinton es, hoy, la candidata de las élites mexicanas, incluyendo al gobierno peñista que ha buscado de manera desesperada desmarcarse del error del último día de agosto (cuando Trump fue recibido en Los Pinos) y que ahora ha promovido cuanta forma de apoyo a Hillary Diane Rodham le ha sido posible.
La campaña de beatificación política de la candidata Clinton, tan circunstancial como injustificada, no ha recibido a cambio ninguna promesa de milagro por realizar, salvo el posible efecto visual de que el nicho de la Casa Blanca sea ocupado por alguien distinto al satanizado Trump. Pareciera una estrategia de extrema inteligencia ajedrecística, en la que se infló a las amenazantes piezas negras varoniles para que las femeninas, igualmente negras, parecieran blancas a los ojos de las futuras víctimas de cualquiera de los dos verdugos, el escandaloso Donald o la taimada e incluso más peligrosa Hillary. Y, en esa partida, los peones mexicanos, desde abajo del tablero, han pretendido jugársela primero con el inmobiliario, y luego, cuando los momios variaron, con la ex secretaria de Estado. Y a los mexicanos se les ha suministrado medicamento mediático de emergencia para hacerles creer que con la dama demócrata se estará ganando, a contracorriente de lo que sucedería con el alfil republicano.
Ingredientes de corte delictivo y mafioso han trastocado en días recientes lo que parecía un enfilamiento claro de la Clinton hacia una victoria final. Ni más ni menos que la FBI se ha convertido en factor de rediseño del escenario electoral, luego de dar a conocer que revisa correos electrónicos que son un punto particularmente débil de la ex jefa de la diplomacia estadunidense, y apenas ayer, al difundir por Twitter el expediente de 15 años atrás sobre el muy significativo perdón de Bill Clinton, en el último día de su gobierno, a un multimillonario (Marc Rich, ya muerto) que había sido acusado de tratos con miembros del crimen organizado, evasión de impuestos por millones de dólares y compras ilegales de petróleo. La esposa de Rich era en aquellas fechas uno de los principales donantes de fondos para el Partido Demócrata, el de los Clinton.
Nada en el historial de Hillary permite entenderla en disposición de ayudar a los intereses populares mexicanos. Todo lo contrario, el conglomerado de intereses y apoyos a los que sirve y de los que se sirve representan una abierta y sabida amenaza a los valores de la nación mexicana, aunque en pleno entendimiento con ciertos segmentos de las cúpulas de nuestro país.
Gane quien gane en esta final que cada día parece más cerrada, con algunas encuestas de opinión asegurando que Trump va rebasando ligeramente a Clinton, México habrá sufrido un desgaste como nunca en este proceso electoral estadunidense. Sea hombre o mujer quien llegue a la Casa Blanca, será obligado para el ocupante tomar en cuenta el peso de un enardecido segmento de votantes que se ha manifestado en contra de la migración ilegal de mexicanos a Estados Unidos y de su permanencia en este país. Si Clinton ganara, el reconocimiento de su triunfo y su viabilidad política estarían condicionadas al cumplimiento de algunas de las principales propuestas de Trump, entre ellas, de manera principal, las relacionadas con mexicanos y musulmanes.
Hay otro flanco delicado que ha quedado abierto. El equívoco activismo peñista en el proceso electoral estadunidense, los actos, campañas, declaraciones y definiciones de personajes mexicanos respecto de la manera de votar de ciudadanos de otro país justificará una recíproca intervención gringa en los comicios mexicanos de 2018, con la embajadora Roberta S. Jacobson como adelantado ejemplo, tan amable y sonriente como Clinton. ¿Quién podrá intentar poner un alto al abierto injerencismo estadunidense en las próximas elecciones presidenciales mexicanas si este año se ha producido la más abierta de las intervenciones mexicanas en los comicios del país vecino?
Sigue en penumbras el caso de quien ya es llamado justiciero, que este lunes habría asesinado a cuatro presuntos asaltantes en un tramo de la carretera México-Toluca, a la altura de la Marquesa. Los familiares de los difuntos ya recogieron los cuerpos y un dirigente de la sección mexiquense de una cámara del autotransporte federal aseguró, sin temor a equivocaciones, que los asesinados eran asaltantes consuetudinarios. Pero aún no se tienen datos firmes respecto del pasajero que con una pistola calibre nueve milímetros disparó con precisión y frialdad contra los ladrones y los remató afuera del autobús, dejándolos tirados en el asfalto. La falta de claridad en el tema ha permitido que corran versiones que asignan la identidad del justiciero a algún militar o policía federal, tal vez como parte de un operativo secreto de ajusticiamiento directo de ese tipo de delincuencia. Terrible sería que se entrara a un esquema de vigilantes o justicieros paramilitares, auspiciados por segmentos gubernamentales pragmáticos. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero

Bonita tradición-Helguera

A puerta cerrada, EPN entrega reconocimiento del ITAM a Calderón

Peña entrega el reconocimiento a Calderón en el ITAM. Foto: Twitter @ferlelo
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ante el patriarca del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Alberto Bailleres, el presidente Enrique Peña Nieto entregó anoche un reconocimiento a Felipe Calderón, su antecesor en el cargo, por sus supuestas contribuciones al desarrollo político, económico y social del país.
El reconocimiento de Peña a Calderón se produce a un año de que Bailleres, uno de los principales multimillonarios del país, recibió la medalla “Belisario Domínguez”, impulsada por las bancadas del PRI y PAN en el Senado, y cuando la esposa del panista, Margarita Zavala, busca ser la candidata presidencial.
La información fue publicada hoy como primicia por el diario capitalino Reforma, pero la Presidencia de la República y Peña Nieto nada dieron a conocer al respecto. Calderón, a su vez, agradeció el reconocimiento al ITAM, recibido en el marco del 70 aniversario de su fundación.
Agradezco mucho al @ITAM_mx por el reconocimiento otorgado esta noche, pero en especial por sus enormes enseñanzas. Felicidades!
El diario publicó una fotografía en la que aparece Bailleres flanqueado por Peña Nieto y Aurelio Nuño, secretario de Educación, y cerca de ellos Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la capital del país.
Calderón estudió una maestría en economía en el ITAM, y el premio que Peña le entregó se llama Carrera al Universo, la máxima distinción que esa institución brinda a un exalumno por su aporte al desarrollo del país.
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Miguel A. Mancera saluda a Don Miguel Mancera

El Presidente @EPN da reconocimiento a @FelipeCalderon
Según la información del diario Reforma, que recogió testimonios de asistentes –porque la ceremonia se realizó de manera privada–, cuando Peña entregó a Calderón el reconocimiento en propia mano, “el auditorio respondió con una ovación. Ambos lucieron sonrientes, así como los integrantes del presidium”.
Justo cuando ya está en curso el proceso para la sucesión presidencial de 2018 y una de cuyas contendientes pretende ser Margarita Zavala, esposa de Calderón, se celebra este hecho en el ITAM, institución que es semillero de la alta burocracia federal en las más recientes tres décadas.
Esta es la primera vez que un presidente de la República entrega a su antecesor de otro partido un reconocimiento del ITAM, galardón que también fue entregado al gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, primer secretario de Hacienda de Calderón.
Bailleres, dueño del Grupo Ball y uno de los hombres más ricos de México, recibió el año pasado la medalla Belisario Domínguez en un proceso deslucido de principio a fin: Por primera vez desde que el Senado creó la presea, hace seis décadas, se rompió la unanimidad; sólo un voto –el de un perredista– evitó el rechazo, y la ceremonia de la entrega fue desairada por la mitad de los legisladores.
Pero sucedió algo peor: En el Senado se maquinó un fraude para alterar la votación y aumentar el número de senadores que se pronunciaron por honrar al tercer hombre más rico de México, dueño de múltiples negocios y beneficiario de la privatización del petróleo aprobada justamente por sus premiadores.
Los 65 votos computados en la sesión del 4 de noviembre –una raquítica mayoría de la mitad más uno– se convirtieron en 72. Siete sufragios de senadores aparecieron, repentinamente, en la versión estenográfica y en la votación oficial.
Eso también pasó con los votos en contra de otorgar el reconocimiento al magnate: De 12 pasaron a 13.
Se trata de una adulteración de la voluntad del Senado que presidía en ese momento el panista Roberto Gil Zuarth, egresado del ITAM, y cuya Junta de Coordinación Política estaba encabezada por el priista Emilio Gamboa Patrón, máximos jerarcas de ese órgano del Poder Legislativo federal y de quienes pudo venir la orden para cometerla.
La turbia operación de la triada PRI-PAN-PVEM para entregarle la medalla a Bailleres, que se otorga a los mexicanos que se han “distinguido por su ciencia o su virtud en grado eminente como servidores de nuestra patria o de la humanidad”, tuvo un desenlace sin lustre.
La ceremonia solemne del jueves 12 de noviembre fue desairada por casi la mitad de los senadores –la sesión se instaló con sólo 68 de los 128–, a tal punto que 21 de 38 panistas que votaron por él se ausentaron y también 11 de los 22 perredistas, cuyos escaños fueron ocupados por ujieres.
Miguel Barbosa, coordinador de los senadores del PRD, aseguró que la entrega de la Belisario Domínguez a Bailleres fue una orden de Peña Nieto.
“Tengo perfectamente claro que de Los Pinos se le hace al grupo parlamentarios del PRI una orientación política para galardonar a un empresario emblemático de ese sector y con ello mandar un mensaje de reconocimiento del poder hacia los empresarios”.
Para el perredista, el respaldo de la bancada del PAN a Bailleres –quien incrementó su fortuna en los sexenios de Vicente Fox y Calderón– es lógico, porque “este partido tiene un perfil político cercano al sector empresarial y este reconocimiento es también un asunto de concepción de país”.
Barbosa le dijo al reportero Arturo Rodríguez que en la ceremonia de premiación, los discursos de Bailleres y de su promotor, el senador Roberto Albores Gleason, fueron a favor del sector privado.
“Son discursos de empresarios para los empresarios. El reconocimiento del poder público, en este caso del Senado, es para los empresarios de México”.

Bailleres se hizo acompañar de los dos máximos jerarcas de la cúpula del sector privado: Claudio X. González Laporte, presidente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, y el entonces dirigente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Gerardo Gutiérrez Candiani.

Green Go