jueves, 13 de octubre de 2011

En ríspida comparecencia, García Luna reta a diputados a someterse al polígrafo

Narcoviolencia
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El secretario Genaro García Luna se presentó ante la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados Foto Francisco Olvera
Les dice que si buscan responsable de la violencia causada por la lucha anticrimen, él asume los costos
La mitad de los policías locales, sin atribuciones contra ilícitos
El programa El Equipo, para “contrarrestar campaña mediática de la delincuencia”
Enrique Méndez y Roberto Garduño

Periódico La Jornada
Jueves 13 de octubre de 2011, p. 2
Presionado por diputados de casi todas las bancadas –excepto del Partido Acción Nacional (PAN)–, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Genaro García Luna, afirmó que si los legisladores buscan que alguien asuma el costo de la violencia generada por el combate al crimen organizado durante el gobierno de Felipe Calderón, él está dispuesto a hacerlo.

En una ríspida comparecencia ante la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados, en la que debió guardar un minuto de silencio por los más de 50 mil muertos de la guerra contra la delincuencia, y en la que intercambió acusaciones con sus interlocutores, aseveró que se ha sujetado a controles de confianza, y retó a los diputados a someterse al detector de mentiras.

El priísta Guillermo Márquez le preguntó si está dispuesto a que una organización internacional le aplique la prueba del polígrafo para confirmar que son falsas las acusaciones de corrupción en su contra.

El funcionario respondió: “estoy dispuesto. Es más, ofrezco que nos la hagamos todos. Yo he sido quien más ha participado en la revisión del polígrafo, y no en la secretaría, sino por organismos internacionales. Ahí está la oferta. Sólo basta ver qué ha hecho cada quien en su vida profesional. Yo he estado al frente y en el rescate de víctimas”.

Las críticas de los legisladores de que el aumento del gasto para la SSP no ha logrado reducir el miedo, la violencia, los asesinatos, las desapariciones y la violación a los derechos humanos, ni ha hecho funcional la Plataforma México, exasperaron a García Luna.

La diputada perredista Leticia Quezada pidió al secretario que renuncie, y Teresa Ochoa (Nueva Alianza) cuestionó quién va ganando la guerra contra el narcotráfico y cómo entregará Calderón el país. El funcionario espetó: “¡Es increíble que sigan con sus comentarios a la ligera!”

Ochoa le devolvió: “¿ya se ha puesto a pensar cómo vivirá, cuando deje de ser secretario y sea ciudadano, el problema de la seguridad?” García Luna no contestó.

Cuando una vez más el petista Gerardo Fernández Noroña insistió en acusarlo de tener vínculos con la delincuencia organizada, el funcionario señaló: “usted miente impunemente de que soy asesino y criminal. No hay ningún vínculo, he tenido el orgullo de combatir el delito, el secuestro y de proteger a la comunidad. Usted, tal vez sin querer, apoya la posición de los narcos que quieren parar de inmediato el combate a la delincuencia”.

Arguyó que la SSP autorizó de sus propios fondos el pago de 118 millones de pesos a Televisa para el programa El Equipo, con el fin de “contrarrestar la campaña mediática, de mantas y marchas de la delincuencia”.

El secretario Genaro García Luna se presentó ante la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de DiputadosFoto Francisco Olvera
Cuestionado por diputados pevemistas sobre la intervención en el país de agentes de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), rechazó que éstos tengan autorización para llevar a cabo operaciones encubiertas en México, como la que, de acuerdo con Washington, frustró un presunto complot iraní para asesinar al embajador de Arabia Saudita en la nación vecina.

“Sólo tenemos intercambio de información, pero no hay ninguna acción de orden operativo”, alegó.

Para insistir en su modelo de policía única, sostuvo que “el sistema de policía municipal está colapsado” y constituye un grave riesgo para el país, sobre todo porque de los 391 mil 800 agentes en los estados, la mitad no tiene atribuciones para prevención o combate del delito, sino para aplicar sanciones administrativas, como multas de tránsito.

Además, declaró, tan sólo el pago de sus salarios representa una carga deficitaria de 2 mil millones de pesos mensuales, “y eso es fuente de corrupción”.

Informó que en el sexenio de Felipe Calderón ha sido formados 28 mil policías federales más, 8 mil 600 de los cuales se enlistaron en universidades, fuerza que, añadió, permitió incrementar la capacidad de combate a delitos como el secuestro y el narcotráfico, en contraste con las corporaciones locales, que no han reducido los delitos del fuero común.

Ejemplificó que al final del sexenio de Vicente Fox la Policía Federal sólo detuvo a cinco secuestradores, pero que en el mandato de Calderón ya son mil 695 por plagio, y 2 mil 554 por delitos relacionados con el tráfico de drogas.

El diputado Arturo Santana contrastó: “Estados Unidos introdujo ilegalmente miles de armas, pero el secretario de Seguridad no se dio cuenta. ¿En dónde estaba usted cuando se fraguó el operativo Rápido y furioso?” García Luna tampoco respondió.

Los panistas Sergio González y Lucila Gallegos defendieron la política anticrimen de Calderón. El primero reprochó que “tienen poca vergüenza quienes se dicen comprometidos con México, pero con sus argumentos fortalecen a los criminales”.

Su compañera, en respuesta al aumento del gasto en municiones, ironizó que cuando las fuerzas federales se enfrentan a la delincuencia, “no los puede recibir con dulces, flores o chocolates”.

Saludo en la Plaza Mariana


Sin importar creencias, todos somos guadalupanos: Calderón
Claudia Herrera y Bertha Teresa Ramírez

Periódico La Jornada
Jueves 13 de octubre de 2011, p. 5
En la apertura de la Plaza Mariana, contigua a la Basílica de Guadalupe, el presidente Felipe Calderón afirmó que los mexicanos somos guadalupanos sin importar fe o creencias y celebró que la libertad religiosa absoluta en el país no tiene vuelta atrás.

Anfitrión de la ceremonia, el cardenal Norberto Rivera, arzobispo primado de México, reunió a Calderón con el jefe de Gobierno del Distrito Federal, el perredista Marcelo Ebrard, por primera vez más allá de las sesiones del Consejo de Seguridad Nacional.

Carlos Slim, presidente del Grupo Carso y patrocinador de la construcción de la plaza, también fue testigo del nuevo encuentro en el que panista y perredista se dieron la mano y sonrieron entre sí en dos ocasiones ante camarógrafos y fotógrafos.

Al darles la bienvenida a sus invitados, el purpurado recordó ayer que hace años el entonces jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, fue sensible a las necesidades de los vendedores ambulantes de la zona por el aumento de peregrinos y donó el terreno adjunto a la Basílica de Guadalupe a cambio de la edificación del mercado.

La convivencia entre jerarcas religiosos, políticos y el empresario tuvo lugar en el Centro de Evangelización, uno de los cuatro edificios que conforman la plaza, que a lo largo del día estuvo cercado por cientos de guardias del Estado Mayor Presidencial y de vallas metálicas.

Calderón llegó flanqueado por Rivera y Slim y a dos pasos de él caminaba Ebrard de la mano de su esposa, Rosalinda Bueso, con quien el Presidente tuvo una deferencia al ser el único en saludarla en su discurso. Cerca iba el secretario de Gobernación, José Francisco Blake.

En presencia también del nuncio apostólico, Christophe Pierre, Calderón calificó esta obra como un “momento cumbre” en la historia contemporánea del centro religioso “tan querido por todos los mexicanos” y como una “infraestructura pastoral para el tercer milenio.

“A final de cuentas, en muchos mexicanos, la mayoría de los mexicanos, la señora de Guadalupe es un signo de identidad y de unidad. Somos guadalupanos, independientemente, incluso me atrevería a decir, mucho de la fe, de las creencias y las no creencias y, desde luego, lo es para quienes profesamos la fe católica, a quienes congrega desde luego esta imagen tan representativa de México y de los mexicanos”, resaltó.
Destacó que la Basílica “es un lugar lleno de hechos significativos, desde la aparición de la Virgen a Juan Diego”, punto de referencia religioso, factor de integración social, de unidad nacional y de pluralidad cultural.

Calderón comentó que “la Villa o Villita, como cariñosamente se le nombra”, recibe 20 millones de nacionales y extranjeros, de los cuales nueve millones asisten el 12 de diciembre; entre ellos destacó que su esposa asiste ese día desde hace 30 años, “o por lo menos es lo que dice –bromeó–, sólo que en esta ocasión no pudo estar presente por estar fuera del país”.

Se declaró gustoso de que el diseño esté inspirado en el escudo papal de Juan Pablo II, quien –resaltó– es recordado con cariño por los mexicanos por su mensaje de paz que tanto necesitamos. “Hoy, más que nunca, la libertad de creencia es absoluta. Todas las mexicanas, todos los mexicanos tenemos el derecho de profesar o no en conciencia la religión que satisfaga o que más sea propia de las convicciones de cada persona, sin más límite que el respeto a la ley.”

Consideró que ésta es una conquista de la sociedad mexicana que debemos aquilatar y que el gobierno federal respeta sin cortapisas y “que estoy convencido, no tiene vuelta atrás”.

Por su parte, Marcelo Ebrard explicó que la obra se hizo muy rápido, en 16 meses, y por eso bromeó al decir que ya estaba pensando pedirle ayuda al cardenal en la supervisión de la edificación de los segundos pisos, a fin de apresurar el paso.

También recordó que el gobierno capitalino donó el terreno hace diez años con el “sueño” de recuperar este espacio público simbólico de 78 mil metros cuadrados que contará con un mercado, servicios para los peregrinos y áreas verdes.

A su vez, Carlos Slim se congratuló por el desarrollo arquitectónico del que, señaló, es el templo más visitado del mundo –aunque luego Calderón diría que es la Basílica de San Pedro, en Roma–, y destacó que su apertura se hizo en el aniversario de la coronación de la Virgen.

Complot iraní. Helioflores



Rápido y tramposo


Enamoradizo


Héroe de guerra ajena


Piratería


Green Go