jueves, 5 de mayo de 2011

Sanción a PT, no a AMLO Julio Hernández López

Astillero
Señales 2012
Erosión en IFE y TEPJF
Cenas, luego exculpas



El aparato institucional que organiza y juzgará los comicios federales del año próximo sigue perdiendo legitimidad con precisión profesional. El Instituto Federal Electoral (IFE) se ha aplicado a conciencia a reducir los de por sí angostos márgenes de confianza que podrían quedar en ese organismo luego del sucio comportamiento que con Luis Carlos Ugalde al frente se tuvo en 2006. El actual presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, no ha tenido talla ni condiciones para superar aquel déficit y ha propiciado que la institución se enfangue en acusaciones serias y constantes de corrupción interna, sin siquiera una pizca de propuestas políticas de recuperación, allanados ya los consejeros directivos a la triste realidad de su descalificación irremontable, dedicados a gozar de sus ofensivos sueldos y privilegios, a la espera de los momentos críticos en los que habrán de poner sus cultivadas incapacidades al servicio del mando que en su momento dé instrucciones electorales. Al cuadro trágico del IFE se añade la prolongada riña interpartidista por el botín constituido por tres consejerías vacantes en las que el PRI, a como dé lugar y en pleno sometimiento al poder de Televisa, pretende imponer a una teleconsejera, Arely Gómez. De consumarse tal designación largamente impugnada, el IFE quedará expresamente convertido en una prolongación burocrática de los designios de pantalla que tan definitorio papel jugaron en 2006 en la manipulación de las percepciones de lo político y lo electoral: un IFE de Tercer Grado, en espera de la moderación, por vía familiar, de un vicepresidente de Televisa.
En el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) también son notables los afanes de erosión por cuenta propia. Ayer mismo, la presidenta de este organismo cumplió con las muy publicitadas quinielas que apostaban a que daría satisfacción en los salones oficiales del llamado Trife a los deseos de interesados políticos mexiquenses a los que había recibido en su casa a cenar semanas atrás, en el contexto del delicado litigio que pretendía, conforme a resolución del IFE, adjudicar sanciones al poderoso candidato virtual priísta a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, por difundir fuera del estado de México sus presuntos logros anuales. A pesar de lo negativamente sugerente que resulta que la cabeza de un órgano juzgador reciba en la intimidad doméstica y en términos de amistad a partes de un conflicto de primer nivel, la presidenta del TEPJF no se excusó de seguir atendiendo el caso e incluso se mantuvo como ponente de una salida que atiende más a la politiquería que al buen sentido jurídico, pues reconoce que hubo violaciones al código electoral con la reproducción de mensajes relacionados con el quinto informe de Peña Nieto en todo el país –excepto Tlaxcala–, pero no acepta que la responsabilidad sea de quien así es declarado una especie de intocable, EPN, sino de las empresas encargadas de esa difusión en pantallas, Televisa y Televisión Azteca (en política, todo lo que se arregle con dinero siempre será barato: multen, castiguen, reconvengan en términos administrativos y comerciales a las empresas, que seguirán siendo muy beneficiadas, pero no toquen con el peso de una sanción al candidato que reiteradamente usa las pantallas para promoverse).
Los efectos de la cena en casa de la magistrada presidenta María del Carmen Alanís solamente alcanzaron para una votación apretada: cuatro contra tres, y para una postura judicial sumamente extraña, que trata de castigar a los mensajeros (las televisoras) y no al emisor del mensaje y contratante de su publicitación destacada. Signos preocupantes que hacen recordar los momentos estelares de la abyección del poder electoral que en 2006 aceptó las graves irregularidades cometidas por Los Pinos, empresarios y otros actores para dañar a un competidor y favorecer a otro pero que acabó, ese poder electoral, convalidando los resultados ajustadísimos (según el conteo oficial siempre impugnado) que abrieron la puerta a la desgracia sexenal del gran caldero lleno de sangre.
El tramposo y casi partidista ajuste hecho anoche por el TEPJF a la previa resolución del IFE por el caso Peña Nieto fue acompañado de otra resolución equívoca. Si en el estado de México se salva al candidato y se responsabiliza a las televisoras, en el expediente de acusaciones contra López Obrador y el PT por presunta campaña electoral adelantada se decidió dejar también a salvo al candidato, pero responsabilizando al partido que le ha dado cobijo, el del Trabajo. Al aspirante radicado en Toluca se le pretende dibujar como inocente palomita que nada tiene que ver con la difusión nacional de mensajes estatales que le muestran como exitoso gobernante, y al tabasqueño en busca de su segunda postulación se le trata de clasificar como una especie de locutor encargado de leer textos que le son ajenos, una voz y figura que solamente reproduce lo que un punible partido le encaja. Imprecisiones politiqueras del citado tribunal: si el PT es culpable de adelantos, también lo sería AMLO, pero el Trife peñanietizado prefiere escalar conflictos y se queda en el plano meramente petista,equiparando circunstancias: salvar a los candidatos, aunque en realidad lo hace solamente con Peña Nieto, amigo de magistradas y magistrados electorales, y castigar a los otros, televisoras y partido. Varas de medidas varias, retorcimientos jurídicos, acomodos a cuenta del cliente tricolor y daños colaterales al petismo. Justicia electoral a la carta, en cenadurías particulares que van advirtiendo con claridad el tipo de banquete que desean y los repartos a los que aspiran.
Y, mientras FC sale de noche por televisión para tratar de conjurar con rutinas oratorias la marcha encabezada por Javier Sicilia, que hoy comienza y será reproducida luego en otras partes del país para desembocar en el DF el próximo 8, ¡hasta mañana, con arreglos de alto nivel para convocar a periodos extraordinarios en San Lázaro que destraben las reformas pendientes, entre ellas la de Seguridad Pública!

miércoles, 4 de mayo de 2011

Estamos unidos mexicanos-Rius

8 de mayo-Hernández

Basta de sangre-Ahumada

La prisa por echarlo al mar-Rocha

Marcha nacional-Fisgón

Coahuila minada Julio Hernández López

Astillero
Villano contra blindado
Tutelaje electoral
Unidad (gastronómica)




El peregrino Felipe se confiesa en Roma ante el cura Joaquín para precisar que no aceptará pecaminosos votantes que se atrevan el año entrante a revivir infiernos de tres colores. Libre albedrío electoral condicionado a que los resultados coincidan plenamente con el deseo del tutor de blanco y azul que bien sabe lo que a la feligresía conviene y, por tanto, no dudará en imponerle esa verdad: “No me preocupa, desde luego, que haya alternancia de partidos, porque eso es precisamente” (el diccionario político convertido en aditamento prescindible: las cosas son “precisamente” lo que son, que nadie tenga dudas), “siempre y cuando lo decidan los ciudadanos” (o el Trife, o la embajada decisoria, o las televisoras, o algún otro poder supremo que no sean las urnas). “Lo que en todo caso me preocuparía no es cambio o no de partidos, que siga el mismo o que venga otro” (¿podría, por ejemplo, crearse el Partido Multiusos del Cambio, que siga siendo el mismo aunque parezca ser otro?: pregunta susceptible de experimentar alguna alternancia a gusto del patrón), “lo que me preocuparía es que se reditaran prácticas autoritarias y de inequidad que sí hicieron mucho daño a la democracia en México”.
La entrevista dada por Porfirio Díaz a James Creelman, pero al revés: el pueblo mexicano no está aún maduro para la democracia, dice el Héroe del 0.56 por ciento, pues corre el riesgo de no entender que puede votar por el partido que quiera, pero siempre y cuando no sea el que el ocupante de la casa presidencial detesta. Hipismo foxista fraudulento vuelto al lugar del crimen electoral: cambiar de jinete, pero no de caballo, era la recomendación del presidente embotado, que sin lugar a dudas logró mantener continuidad equina. Advertencia inequívoca de lo que pasa por la mente laberíntica y rencorosa de quien está dispuesto a incendiar la plaza antes de entregarla a su obsesión bélica del momento: Peña Nieto, un peligro para Calderón. Una nueva guerra ha sido declarada: el Aferrado al Poder contra quien le parezca en el momento que es su principal competidor, en este caso el priísta del copete políticamente bombardeado, a reserva de lo que se acumule en el cuarto oscuro de las maldades pinoleras.
El Villano Favorito II (el original es su preceptor, Carlos Salinas de Gortari) escucha en su propio gallinero al Visitante Blindado que lee el libreto de inculpación predeterminada: altamente reprobable es que alguien frene los sacros propósitos reformistas del gobierno federal, dice el sesgado Felipe, sin precisar al destinatario inequívoco, el mismo que un día antes ya había establecido con gel su raya de inocencia al precisar que él no es el responsable del estancamiento y acaso el suministro de los santos óleos a las pretensiones modificatorias en materias laboral, política y de seguridad nacional, y que también había acusado al panismo de perder la brújula.
Para dar muestra de que no es cierta la división interna que los obliga a comer en público, el propio Quique Gaviotón se hace rodear del rejego Manlio Fabio Beltrones (que sigue en espera de un tropiezo toluquense, natural o provocado, para entrar como relevo emergente, o que cuando menos hará valer su fuerza hasta negociar algún pasaporte grupal valioso con vigencia 2012-2018), de su comisionado en la presidencia nacional del PRI, el coahuilense Humberto Moreira (trazo de humor negro el que produjo al referirse al festival infantil de discursos de siete panistas aspirantes a la Presidencia como carente de una invitada métricamente referencial: Blanca Nieves), y del polivalente Emilio Gamboa. Aparentar unidad aunque sea gastronómica, mesa de concordias en la superficie, con el clásico torpedeo pedestre bajo ella. Tan cierta es la confrontación que es necesario un montaje gráfico para negarla en un mundillo político donde suelen leerse los mensajes al revés.
En la Coahuila de los Moreira, la desgracia minera toca de nuevo a la puerta sabidamente propicia. Apetitos electorales y pugnas por el poder entre el panismo felipista, con su compadre Guillermo Anaya en debilitada busca de la gubernatura, y el caciquismo familiar empecinado en un sexenio más (con el hermano Rubén sustituyendo a Humberto, previa instalación de un interinato facilitador), mientras las condiciones de injusticia y explotación conti- núan presentes en toda la entidad, ya por la desatención cómplice del aparato federal de regulación laboral o por los arreglos político-financieros locales que sustentan las varias campañas en que se mueve el poder local (las propias del estado y el “apoyo” al peñanietismo).
La sombra del foxismo cae de nuevo sobre el calderonismo condenado: Pasta de Conchos fue una cumbre de la irresponsabilidad criminal de funcionarios defensores de empresarios brutalmente enriquecidos a costa de la miseria de los mineros expuestos a peligro absoluto. Pero los entonces secretarios Carlos Abascal y Francisco Xavier Salazar ascendieron en lugar de hundirse: para el primero, sus correligionarios buscan la declaración de beatitud, y al segundo se le premió con cargo directivo en San Lázaro. En el nuevo accidente de tintes fúnebres hay, sin embargo, ingredientes que podrían entenderse mejor en el contexto de la cruda lucha política que se vive allá, con un PRI encaminado firmemente al triunfo electoral en la gubernatura: se habla de la tolerancia local a pozos y minas que han sido transferidos mediante amenaza por pequeños empresarios a criminales protegidos y que para funcionar sin respeto a leyes y reglamentos aportan dinero a políticos protectores. Ya se verá cómo avanza la guerra política sobre el campo minado de las desgracias reiteradas.
Y, mientras en Sinaloa celebran el Día de Jesús Malverde, el famoso “santo” de los narcotraficantes, y en Quintana Roo entablan litigio contra el Inegi y el gobierno federal porque esa entidad considera que le dieron levantón a 191 comunidades que no aparecieron en el censo 2010, ¡hasta mañana, con la Casa Blanca valorando si da a conocer cuando menos una fotito del asesinato de Osama, para contrarrestar escepticismos!
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