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martes, 22 de septiembre de 2015

Porros atacaron a activistas del CCH Vallejo que operan una estación de radio

Reporta la UNAM 3 heridos trasladados a hospitales; alumnos señalan 100 golpeadores
Integrantes del grupo Tres de Marzo ocuparon el plantel de las 15 a las 19 horas
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Algunos activistas encapuchados bloquearon los accesos al plantel e impidieron el ingreso de personas ajenas a su grupoFoto Carlos Ramos Mamahua
Emir Olivares Alonso
 
Periódico La Jornada
Martes 22 de septiembre de 2015, p. 13
Integrantes del grupo porril Tres de Marzo ingresaron ayer de manera violenta al plantel Vallejo del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y atacaron a los activistas que operan la estación Regeneración Radio.
En un comunicado, las autoridades de la máxima casa de estudios condenaron los hechos e informaron que se presentará una denuncia penal ante instancias locales y federales a quienes resulten responsables de los actos de violencia y del daño a las instalaciones del plantel. Asimismo, se realizarán todos los trámites correspondientes para llevar a los implicados ante el Tribunal Universitario para la aplicación de las sanciones correspondientes.
Alumnos señalaron a este diario que antes de las 15 horas varios porros –algunos dijeron que por lo menos eran 100– entraron al inmueble y golpearon a los activistas que trataron de hacerles frente.
La UNAM informó que el enfrentamiento dejó tres lesionados –ninguno de gravedad–, quienes inicialmente fueron atendidos por personal de los servicios médicos de la casa de estudios y posteriormente fueron trasladados a hospitales cercanos al plantel. Testigos aseguraron que al menos uno fue herido en la región abdominal luego de que los agresores le clavaron un lápiz.
Director de plantel cesado
Hace unos días el director del CCH Vallejo, Jesús Ceja Pizano, fue cesado por el director general del CCH, Jesús Salinas Herrera. Trascendió que el motivo fue una diferencia entre ambos. En estos días se lleva a cabo el proceso para elegir al nuevo director del plantel.
Integrantes de la emisora radiofónica independiente –que transmite por el 105.3 de FM– denunciaron que los porros se apoderaron de varios cubículos de los colectivos estudiantiles, incluida la cabina de Regeneración Radio, en la que destruyeron material y equipo, además de que realizaron pintas sobre las paredes.
Consultados al respecto, funcionarios de la casa de estudios confirmaron que el conflicto se prolongó varias horas debido a que los agresores se hicieron del control del plantel por largo tiempo, lo que orilló a unos 25 universitarios –entre integrantes de la emisora independiente y de otros colectivos– a resguardarse en las oficinas de la dirección para garantizar su seguridad.
Fueron varias las horas de tensión en el CCH Vallejo, lo que obligó a estudiantes y profesores a suspender las actividades.
Se informó que alrededor de las 19 horas los porros abandonaron el plantel y tras ello los activistas –algunos con los rostros cubiertos– se hicieron del mismo, bloqueando los accesos e impidiendo el ingreso a personas ajenas a su grupo. Hasta el cierre de esta edición seguían adentro del colegio.
La UNAM hizo un enérgico llamado a estos jóvenes para exigir la inmediata liberación de las instalaciones y permitir la reanudación de las actividades académicas. El boletín de prensa fue difundido después de las 22:30. En éste la UNAM confirmó el enfrentamiento entre ambos grupos y censuró los hechos. También externó su más profundo repudio y condena en contra de la violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, que atente contra la integridad de la comunidad universitaria y la continuidad de la actividad académica.
José Luis Suaste, integrante de Regeneración Radio, dijo que desde hace varios días miembros de ese colectivo habían sido amenazados y agredidos; por ello, ayer por la mañana, al filo de las 11, dieron a conocer en un comunicado que a partir de ayer dejarían de transmitir desde la cabina que se encuentra en el CCH Vallejo.

lunes, 9 de febrero de 2015

“Van a desaparecer como los normalistas”, la amenaza contra estudiantes de la BUAP que fueron torturados


CUEP denuncia agresiones contra estudiantes. Foto Ángel Flores/ Esimagen‏
CUEP denuncia agresiones contra estudiantes. Foto Ángel Flores/ Esimagen‏
PUEBLA, Pue., (proceso.com.mx).- “Van a desaparecer como los normalistas”, fue la amenaza que usaron supuestos porros para aterrar a estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) que la madrugada del domingo fueron levantados, golpeados y torturados para posteriormente ser abandonados en un paraje baldío a las afueras de esta ciudad.
Cinco de los ocho jóvenes aparecieron públicamente casi 24 horas después de la agresión, justo cuando los integrantes del Colectivo Universitario para la Educación Popular (CUEP) ofrecían una rueda de prensa en el Paseo Bravo para denunciar el desalojo del que fueron víctimas por parte de presuntos grupos porriles custodiados por policías estatales y municipales.
Con hematomas visibles, manchas de sangre en sus ropas y aún bajo crisis nerviosas, dos muchachos y tres jovencitas narraron que el grupo de choque que los agredió, además de golpearlos con bates, varillas, tubos, macanas y desarmadores, los mantuvo secuestrados durante al menos una hora y media bajo la amenaza de que los desaparecerían.
Desde el jueves, cinco estudiantes de la BUAP realizaban una huelga de hambre en el Zócalo de esta ciudad para pedir que la rectoría les permita usar las instalaciones a fin de impartir cursos propedéuticos gratuitos para el examen de admisión a la universidad.
En la rueda de prensa, los jóvenes explicaron que fueron reprimidos en dos ocasiones, la primera cuando un grupo de unos 30 sujetos se llevó a ocho de los participantes en la protesta y la segunda minutos después, cuando los estudiantes trataron de recuperar las pertenencias que guardaban en el campamento.
Un cartel que portaba una joven resumía la protesta: “1968-2015, ser estudiante más peligroso que ser delincuente”.
Diego, estudiante de la Facultad de Contaduría Pública, quien estaba de guardia en el campamento, contó la forma en que inició el operativo represivo, alrededor de las 3:20 de la madrugada:
“En su mayoría venían en estado de ebriedad y venían drogados (…) al principio seis sujetos se acercaron al campamento, uno de ellos se bajó la bragueta, sacó su parte, su sexo, nos la enseñó y nos dijo que nos iba a cargar la chingada”.
Luego de esto, señaló que los agresores tomaron sillas y golpearon las casas de campaña donde dormían los estudiantes, quienes ayer domingo cumplirían cuatro días en huelga de hambre.
Esmeralda Manzano, de 17 años de edad, denunció que cuando estaba en el interior de una de las casas de campaña, recibió un golpe en la cabeza que la descalabró. Mostró la herida que debió ser cerrada con ocho puntadas.
Posteriormente llegaron otros 25 sujetos encapuchados que lanzaron una “bomba de humo” y después golpearon y persiguieron a los 23 estudiantes, entre hombres y mujeres, que a esa hora se encontraban en el Zócalo.
Fidel Sánchez, de la Facultad de Economía, uno de los jóvenes que estaba en huelga de hambre, relató que fue despertado por los golpes. Aunque en ese momento levantaron las manos y dijeron estar dispuestos a retirarse, aseguró que los sujetos no dejaron de agredirlos.
En medio de agresiones verbales y empujones, indicó, fue llevado hasta una camioneta negra cerrada sin logotipos y con vidrios polarizados que estaba estacionada en la calle 2 Sur. “Empecé a gritar mi nombre y a decir que me estaban llevando por si alguien no me había visto”, recordó.
Los estudiantes se quejaron de que al lado de esa camioneta estaban policías que no los ayudaron.
“Suben a otros compañeros a la misma camioneta y a todos nos empiezan a golpear”, agregó Fidel: “Me golpearon con bates y muchos puñetazos en la cara, tenía mucha sangre entre la nariz y mi boca, y se pararon sobre mi cuello, ya no me podía mover, me estaba ahogando y aun así me seguían pegando”.
“Nos decían: no que te sentías muy chingoncito, primero muy valiente y ahora chillas como nena (…) varias veces nos dijeron que nos iban a hacer lo mismo que a los normalistas, que a ver quién nos iba a encontrar después hubo mucha tortura psicológica y física”.
Al tiempo que los golpeaban y gritaban esas amenazas, arrancaron a gran velocidad en la camioneta: “Todo el camino fui con un desarmador en la nuca, me decía que si me movía me lo iban a enterrar”.
Otra joven relató que en el trayecto le rasgaron los pantalones y le quitaron la ropa interior y advirtieron que la violarían, junto a sus compañeros.
Entre sollozos y visiblemente temblorosa, una jovencita identificada como Magaly contó cómo la tomaron de los cabellos para aventarla al interior de la camioneta. Quedaron abajo las mujeres y encima de ellas lanzaron a los hombres.
“Nos íbamos asfixiando, no podíamos respirar y encima esos malditos caminaban arriba de nosotros, nos golpeaban con palos y nos torturaban con desarmadores, nos amenazaban de muerte, que nos iba a pasar lo mismo que a los de Ayotzi”, dijo mientras se quejaba de dolores en todo el cuerpo.
Les advirtieron que tenían que entregar los celulares, los “manosearon” para verificar que no trajeran ningún aparato y después les ataron las manos.
Llegaron a un lugar que en un principio no identificaron, pero luego supieron que era un terreno baldío del Complejo Industrial 2000, en la carretera a Tehuacán, en donde los bajan de la camioneta. A los hombres los obligan a quitarse el pantalón y los zapatos.
“Nos decían que eso era para que aprendiéramos a respetar la autoridad”, señaló otro de los jóvenes.
“Nos tiran (al suelo) y nos dicen: el primero que levante la cabeza, se la vamos a volar”, recordó Fidel: “La neta, en ese momento pensamos que nos habían sacado para matarnos ahí, que era la intención, a todos nos pasó nuestra vida por la mente… en verdad creímos que nos iban a matar”.
Sin embargo, los sujetos se subieron a la camioneta y se marcharon. “Un compañero se logra desatar y nos ayuda a los demás, en ese momento nos dimos cuenta que éramos ocho, nos abrazamos y lloramos”.
Indicó que luego de eso empezaron a caminar y que apenas habían avanzado unas tres cuadras cuando se encontraron con una persona que identifica como funcionario de la Secretaría de Gobierno del Estado, que iban en una camioneta Ram negra.
“Bajó la ventana, se empezó a reír y nos dijo: ‘cuídense chamacos’. Se siguió riendo y se fue”, narró.
Los jóvenes siguieron caminando hasta encontrarse con personas que los ayudaron, les dieron primeros auxilios, proporcionaron ropa, dieron de comer y les prestaron celulares para que pudieran comunicarse.
Posteriormente, se refugiaron en una casa, donde planeaban estar escondidos por varios días, pero se enteraron de que el CUE daría una rueda de prensa por lo que decidieron presentarse en ese lugar para denunciar lo ocurrido. Dos de los jóvenes no acudieron porque fueron resguardados por sus padres, mientras que una de las jóvenes decidió abandonar el movimiento.
La segunda represión
La segunda embestida ocurrió unos minutos después de la primera agresión, cuando los estudiantes que se libraron de ser “levantados” regresaron al campamento para ver si estaban aún en el lugar sus pertenencias, mochilas, casas de campaña y equipo de sonido.
Apenas inspeccionaban el lugar cuando regresaron 10 sujetos encapuchados que se distinguían porque además de tubos, palos y varillas, también traían machetes.
“Empezamos a correr y debo agradecer a los meseros de los portales y a los taxistas que nos defendieron, incluso a algunos meseros los tiraron y les empezaron a dar de varillazos, a los taxistas les rompieron los vidrios, les decían que no se metieran, que no era con ellos”, relató un estudiante que se identificó como Miguel Ángel.
Mientras, mencionó, los policías, que estaban en unas seis patrullas alrededor del Zócalo, sólo se mantenían como observadores, a pesar de que los supuestos porros persiguieron por varias cuadras a los muchachos. Incluso un estudiante señaló que en el momento de la represión marcó a la línea de emergencias 066 para pedir auxilio, pero sólo le colgaron.
“Lo único que pedimos son salones para dar asesorías gratuitas ¿y nos mandan este tipo de intimidaciones? entendemos que este es el diálogo del rector Alfonso Ortiz Esparza, que es el diálogo de Peña Nieto y de Moreno Valle”, reclamó Sánchez.
Los jóvenes acudieron al hospital Universitario para pedir la atención médica y para que certifiquen las heridas que presentan ya que, aseguraron, presentarán una denuncia contra quien resulte responsable.
La BUAP se deslinda
La BUAP condenó la agresión contra estudiantes por parte de un grupo de choque:
“La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla condena enérgicamente la agresión a los estudiantes producida en la madrugada de este domingo. La BUAP descalifica las versiones de que fueron “porros” de la rectoría de la universidad los que provocaron estos lamentables incidentes”, refiere la institución en un comunicado.
“Además, la BUAP lamenta profundamente el altercado y reprueba cualquier hecho de violencia sin importar quién lo genere; estará pendiente del deslinde de responsabilidades correspondiente que derive de este hecho”, agrega.

sábado, 12 de abril de 2014

Desaparecen cuatro jóvenes estudiantes en San Quintín, Baja California


12 DE ABRIL DE 2014 
DESTACADO

Los estudiantes desaparecidos. Foto: Tomada del semanario Zeta.
Los estudiantes desaparecidos.
Foto: Tomada del semanario Zeta.
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Cuatro jóvenes estudiantes del CBTA 146 y de la Telesecundaria 29, en San Quintín Baja California, están desaparecidos desde el viernes 4 de abril.
Beatriz Marcos Manuel, de 15 años; Lizet Abilene Luis García, de 16; Juan Carlos Medrano, de 17 y Luis Enrique Ríos Segura, de 15, salieron ese día de sus respectivos domicilios rumbo a sus escuelas pero no llegaron, según información del semanario Zeta.
Aparentemente los jóvenes compraron pasajes con destino a Tijuana en la central de autobuses Costa de Oro, pero al día siguiente uno de ellos se reportó indicando que estaba en Mexicali junto con otros cinco muchachos.
Desesperados, los padres de los estudiantes explicaron que éstos salieron de sus casas alrededor de las 8 de la mañana y que desde entonces desconocen su paradero.
Todo lo que se ha sabido de ellos son mensajes escuetos en las redes sociales y llamadas en las que ninguno articula palabra, indicó la publicación.
“Nuestros muchachos no nos dan información, ya se levantó una averiguación previa con orden de localización para dar con nuestros hijos”, dijeron los padres, según reportes del portal UniEnsenada.
Agregaron que desconocen si los adolescentes se encuentran en Mexicali, Tecate o Tijuana, pues lo único que saben es que tomaron el camión hacia Tijuana.
Las familias esperan que las autoridades de la Procuraduría General de Justicia de Baja California rastreen la ubicación de las llamadas que se han realizado desde el teléfono de Juan Carlos Medrano, uno de los estudiantes desaparecidos, indica el semanario Zeta.
Los padres de los menores mencionaron que desean saber que sus hijos se encuentran bien y obtener información sobre su paradero, para lo cual pusieron a disposición de la ciudadanía los teléfonos (616) 165-11-68, (616) 119-16-30 y (616) 108-65-28.

domingo, 29 de julio de 2012

Nuevo Laredo: protestan por arresto arbitrario de 8 jóvenes

Fueron golpeados, aseguran familiares
 
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Jóvenes arrestados y encerrados en una cárcel improvisada en Nuevo Laredo, informaron que fueron golpeados por elementos de la Secretaría de Marina-Armada de México. Luego de varias horas fueron liberados tras comprobarse que no habían cometido delito algunoFoto Foto Carlos Figueroa
Carlos Figueroa
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 29 de julio de 2012, p. 29
Nuevo Laredo, Tams., 28 de Julio. Familiares de ocho jóvenes –cinco de ellos menores–, detenidos por integrantes de la Secretaría de Marina-Armada de México, protestaron la noche del viernes frente a la nueva Ciudad Deportiva, donde la dependencia federal improvisó una cárcel.
Ante las protestas de las familias y luego de retenerlos durante más de 24 horas, los marinos dejaron en libertad a los retenidos. Los arrestos ocurrieron la madrugada del jueves. La noche del viernes –ante la negativa de la autoridad para reconocer que los tenía– una treintena de familiares se plantaron frente al improvisado sitio de detención.
Uno de los militares, que se identificó como el capitán Raúl Martínez, atendió a los manifestantes. Reconoció la captura y ofreció que serían liberados. Luego de dos horas de que los familiares se instalaron frente a la nueva Ciudad Deportiva, los ocho detenidos fueron liberados y entregados a sus familiares. Varios estaban golpeados.
Tres de los arrestados informaron que fueron golpeados por los elementos de la Marina. Derelia Cardona Guerrero, madre de Arturo –uno de los retenidos– informó que su hijo fue interceptado por los marinos, cuando se dirigía a comprar tacos. “Vivimos en la colonia Solidaridad, somos humildes, no tenemos aire acondicionado y con este calorón nos dormimos tarde. Yo mandé a Arturo por comida y lo levantaron: lo acusaron de ser delincuente”.
Los cinco menores fueron devueltos a sus hogares; los 3 adultos debieron ser trasladados por sus familiares a una clínica para recibir atención médica.

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