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viernes, 28 de noviembre de 2014

Presidencia mintió sobre la remodelación de Los Pinos

Anabel Hernández

Kerry y Peña Nieto. Los Pinos sin las columnas calderonistas. Foto: Especial
Kerry y Peña Nieto. Los Pinos sin las columnas calderonistas.
Foto: Especial
Dos años lleva la Presidencia de la República negando que se haya reconvertido la casa Miguel Alemán –habilitada por Vicente Fox como oficinas– en un palacete para Enrique Peña Nieto y su familia. Sin embargo, en una entrevista sobre la polémica propiedad de la Casa Blanca de las Lomas de Chapultepec, el vocero Eduardo Sánchez admitió que el mandatario vivió en ésta mientras se remodelaba la residencia Miguel Alemán en Los Pinos. Así evidenció que las respuestas oficiales dadas a Proceso, donde se niega la existencia de las obras, son simples mentiras. Con ellas, Peña Nieto viola la Ley Federal de Transparencia y el Código Penal Federal.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El vocero del presidente Enrique Peña Nieto, Eduardo Sánchez Hernández, reconoció públicamente el 19 de noviembre pasado que se remodeló la residencia Miguel Alemán, en Los Pinos, para transformarla de oficinas a casa habitación de Peña Nieto y su esposa, Angélica Rivera, después de que la Presidencia ha negado esa transformación durante dos años.
En un intento de disminuir la crisis generada por la revelación del presunto conflicto de interés por la Casa Blanca –de la que Rivera se dice propietaria pero que está a nombre de una filial de Grupo Higa, uno de los principales contratistas de los gobiernos de Peña Nieto, el mexiquense y el federal–, Sánchez abrió un nuevo frente sobre la falta de transparencia y rendición de cuentas del jefe del Ejecutivo federal.
En septiembre último este semanario reveló que a inicios del presente sexenio la residencia Miguel Alemán, que abarca más de 5 mil metros cuadrados y se usaba como complejo de oficinas en los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, fue radicalmente remodelada y adaptada con nuevo mobiliario, al estilo de un lujoso palacete para el presidente y su familia (Proceso 1976).
Al admitir que se remodeló la residencia Miguel Alemán, el vocero presidencial tácitamente reconoció que la administración de Peña Nieto ocultó a la opinión pública la obra y los recursos del erario que se gastaron en ella.
El miércoles 19, la periodista Carmen Aristegui entrevistó al vocero en su noticiero radiofónico transmitido por MVS. Sobre la Casa Blanca, que Rivera dice estar pagando con recursos personales pero en el Registro Público de la Propiedad aparece a nombre del contratista, sin hipoteca alguna, la periodista preguntó: “¿Asiste el presidente Peña Nieto a la casa de Sierra Gorda?”.
Sánchez respondió: “El presidente Peña Nieto, recordarás, Carmen, que al principio de la administración, cuando la casa Miguel Alemán, en la residencia oficial de Los Pinos, que está destinada a albergar a la familia presidencial, había sido ocupada para oficinas y en tanto se estaba haciendo esa modificación, el presidente de la República tuvo su domicilio ahí (en la casa de Sierra Gorda)”.
Persistente negación
Desde antes de la transición gubernamental entre las administraciones de Felipe Calderón y Peña Nieto, fuentes vincu­ladas al primer círculo de este último comentaron sobre la remodelación de la residencia Miguel Alemán.
Al inicio de la administración de Vicente Fox, con el supuesto fin de acabar con la imagen de una “presidencia imperial”, la construcción donde vivían los presidentes desde la década de los cincuenta fue transformada en oficinas del mandatario y de su equipo, con salas de espera y de juntas, así como comedores para visitas oficiales.
En la transformación de la residencia Miguel Alemán y de dos cabañas que fueron acondicionadas para que las habitaran Vicente Fox y su familia, se gastaron más de 61 millones de pesos. La administración calderonista mantuvo el uso burocrático de esos espacios.
Ya que tiene autoridad administrativa y la responsabilidad del uso del inmueble, la Presidencia autorizó la mencionada remodelación para reconvertir nuevamente las oficinas en residencia al gusto de la familia Peña-Rivera. Pero lo hizo sin explicación, en la opacidad absoluta.
Una investigación realizada por Proceso durante dos años documentó, incluso con fotografías de la propia Presidencia, los notorios cambios al inmueble.
Entre noviembre de 2012 y septiembre de 2014 se hicieron cinco solicitudes de información, a través de la Ley Federal de Transparencia, acerca de la remodelación y redecoración de la casa Miguel Alemán (solicitudes números 021000134112, 0210000064213, 0210000076514, 02100000 94114 y 0210000094014).
El segundo de estos requerimientos especifica:
“En diciembre de 2012 presenté la solicitud de información 021000134112, en la que pedí los contratos, convenios o cualquiera que fuera la modalidad para la realización de remodelaciones en Los Pinos, incluyendo la residencia Miguel Alemán y las cabañas que han servido de casa habitación para el presidente y su familia desde el sexenio de Vicente Fox.
“La Presidencia no informó sobre los trabajos de remodelación que actualmente se llevan a cabo para adecuar las instalaciones a las necesidades del presidente Enrique Peña Nieto y su familia, así como las actuales remodelaciones a oficinas que se están llevando a cabo en Los Pinos.
“La propia esposa del presidente, la primera dama Angélica Rivera, en la entrevista concedida recientemente a la revista Hola, afirmó que se estaban llevando a cabo remodelaciones en Los Pinos.
“Con base en la Ley de Transparencia solicito que la Presidencia de la República me informe desde qué día comenzaron las remodelaciones que se están realizando en Los Pinos con motivo de la llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia, así como de su familia. Solicito el desglose detallado de qué trabajos específicos se están realizando, en qué edificios y áreas de Los Pinos se están haciendo dichos trabajos y cuándo serán concluidos cada uno de ellos.
“Solicito copia del documento, minuta o cualquiera que sea la modalidad en la que se autorizaron dichos trabajos y bajo qué criterio. Así como el plan de obras, si es que éste existe.”
Como respuesta a esta y las otras solicitudes, el Estado Mayor Presidencial, la Dirección General de Finanzas y Presupuesto y la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales, dependientes de la Coordinación General de Administración de la Presidencia, afirmaron que no existía tal remodelación en la residencia Miguel Alemán.
Aseguraron, también oficialmente, que no existía ningún registro documental, ni de ningún tipo, del contrato de servicios y presupuesto destinado a la “remodelación, adecuación o construcción de dicho inmueble”.
No obstante, las fotografías de antes y después de los trabajos muestran el dramático cambio: se demolieron cuatro columnas de cantera monumentales que enmarcaban el recibidor de la residencia; se quitaron los plafones falsos y la instalación eléctrica propia de oficinas, y se construyeron nuevos baños, recámaras, clósets, vestidores y estancias para la familia Peña-Rivera.
El nuevo menaje
Para atender los gustos de los nuevos inquilinos se le quitó a la residencia el estilo mexicano contemporáneo que se le impuso en la costosa remodelación realizada en el inicio del sexenio de Fox, y se le dio el aspecto de palacete.
Se decoró con nuevo mobiliario de estilos Luis XV y provenzal. Se amueblaron las salas con sofás y sillones de tapices capitonados, de terciopelo y telas con brocados. Se eligieron mesas doradas y plateadas. Se cubrieron paredes con tapices de brocados y rayas, y se colgaron en los grandes ventanales, algunos de doble altura, cortinas con cenefas drapeadas tipo imperial en forma de cascada. Se colocaron cuadros y tapetes de tipo persa.
En dos de las solicitudes de información interpuestas por Proceso con base en la Ley de Transparencia se pidió a Los Pinos el monto erogado, las facturas y los correspondientes registros –en el inventario que por ley se lleva en todos los inmuebles públicos– de las cortinas, muebles, floreros y demás adornos que se ven en las fotografías de la residencia Miguel Alemán publicadas en internet por la Presidencia.
A través de la Secretaría Particular de Peña Nieto, el Estado Mayor Presidencial y la Dirección de Finanzas y Presupuesto, la Presidencia respondió que no tenía información sobre esos bienes.
La Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales contestó que los muebles, adornos y cortinas “son propiedad particular perteneciente a la familia que ocupa el inmueble”, pero no entregó documentos de prueba; además, se negó a proporcionar las bitácoras de registro de cuando fueron ingresados a Los Pinos los muebles y objetos decorativos supuestamente propiedad de la familia Peña-Rivera.
Según la declaración patrimonial que Peña Nieto hizo pública la semana pasada, entre propiedades, obras de arte y joyas, es dueño de un menaje con valor de 1 millón de pesos. Pero los muebles y cortinas que se encuentran en la residencia Miguel Alemán, y que a decir de la Presidencia son propiedad de su familia, superan con mucho esa cantidad.
El engaño en que incurre la Presidencia al ocultar la remodelación de los edificios mencionados y su costo viola la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública, lo mismo que el Código Penal Federal.
De acuerdo con la primera, se hacen acreedores a una sanción administrativa los funcionarios que sustraigan, destruyan u oculten total o parcialmente “información que se encuentre bajo su custodia, a la cual tengan acceso o conocimiento con motivo de su empleo, cargo o comisión”.
También incurren en responsabilidad al “actuar con negligencia, dolo o mala fe en la sustanciación de las solicitudes de acceso a la información o en la difusión de la información a que están obligados conforme a esta ley”, y al “entregar intencionalmente de manera incompleta información requerida en una solicitud de acceso”.
A su vez, el artículo 214 del Código Penal Federal señala que el delito “de ejercicio indebido de servicio público” lo comete aquel funcionario que “por sí o por interpósita persona, sustraiga, destruya, oculte, utilice, o inutilice ilícitamente información o documentación que se encuentre bajo su custodia o a la cual tenga acceso, o de la que tenga conocimiento en virtud de su empleo, cargo o comisión”.
Lo mismo ocurre con el servidor público que “por sí o por interpósita persona, cuando legalmente le sean requeridos, rinda informes en los que manifiesten hechos o circunstancias falsos o niegue la verdad en todo o en parte sobre los mismos”.
Desde septiembre pasado el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) procesa diferentes recursos de revisión interpuestos por este semanario contra la Presidencia por las respuestas mencionadas.

martes, 16 de septiembre de 2014

Presidencia niega una y otra vez lo evidente: la ostentosa remodelación de Los Pinos

PROCESO 1976

Son obvios los cambios en Los Pinos, la casa oficial de Enrique Peña Nieto y su familia pero que paga el pueblo: se trata de transformaciones profundas que hasta se han publicado en fotografías oficiales y en una revista de modas. Las remodelaciones de la residencia del mandatario son manifiestas, pero el Ejecutivo las niega una, dos, tres… seis veces, correspondientes a sendos requerimientos de información para averiguar cuánto dinero público se ha usado para reconvertir la residencia Miguel Alemán así como las famosas “cabañas de Fox”. La respuesta fue la misma: no hay remodelaciones, no hay información. Es decir, la opacidad, la cerrazón, el autoritarismo…
Con la llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia, la Residencia Oficial de Los Pinos sufrió profundas transformaciones: Fue redecorada y remodelada e incluso hay nuevas construcciones. Pero el Ejecutivo trata de ocultar esos cambios y se niega a dar cuentas sobre los recursos públicos erogados.
Los gastos de remodelación, construcción y menaje en Los Pinos durante los dos sexenios panistas, habitualmente escandalosos, al menos mostraron indicios de transparencia. Ahora no.
Cuando Peña Nieto, su esposa Angélica Rivera y los seis hijos de ambos se convirtieron en la familia presidencial, la residencia Miguel Alemán (dentro de Los Pinos) fue transformada radicalmente: de albergar oficinas se convirtió en su hogar. Se remodeló para adecuar los espacios y hacerlos recámaras, baños, vestidores y estancias, y además se le quitó al inmueble el estilo mexicano contemporáneo para hacerlo un palacete afrancesado.
En respuestas oficiales a seis solicitudes de información presentadas por esta reportera entre noviembre de 2012 y el pasado martes 9, reiteradamente la Presidencia negó que hubiera remodelaciones, construcción, nuevo menaje o redecoración en Los Pinos.
Pese a que Peña Nieto y su esposa han hecho públicos los cambios en la casa Miguel Alemán en fotografías oficiales y en revistas de modas, y no obstante que una nueva edificación es visible desde la avenida Parque Lira, la Dirección General de Finanzas y Presupuesto, el Estado Mayor Presidencial y la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales de la Presidencia lo niegan todo.
La investigación sobre los gastos en Los Pinos empezó en noviembre de 2012. Las puertas de la casa presidencial están abiertas para jefes de Estado y funcionarios de otras naciones, fiestas e incluso para que el palacete afrancesado fuera set de una sesión de fotos de la revista Marie Claire. Pero ante el escrutinio público esas puertas se cierran.
Tras una revisión de documentos oficiales, testimonios de exfuncionarios de Los Pinos y fuentes vinculadas con la nueva administración, y luego del análisis de las fotografías oficiales de la Presidencia en los sexenios de Ernesto Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, se comprueba que ha habido remodelaciones y construcciones nuevas que el Ejecutivo, en una estrategia de simulación y opacidad, ha intentado ocultar durante dos años.
El Toallagate
En diciembre de 2000, cuando Fox asumió la Presidencia, Los Pinos sufrió una profunda transformación. La casa Miguel Alemán, usada en la era del PRI como habitación de la familia presidencial, fue desmantelada con el supuesto propósito de dejar atrás las épocas de derroche y ostentación.
El inmueble quedó convertido en oficinas para el Presidente y su equipo más cercano, mientras que dos cabañas edificadas en el sexenio de Luis Echeverría fueron transformadas en su hogar. Los trabajos corrieron a cargo del arquitecto Humberto Artigas, quien le dio a todo el conjunto un toque mexicano contemporáneo. Para ello se gastaron más de 61 millones de pesos del erario.
En el primer mes de gobierno de Fox la Presidencia gastó más de 4 millones de pesos en menaje de casa. Entre lo adquirido había tres toallas importadas “con bordado especial” con un costo 4 mil 25 pesos cada una; cuatro juegos de sábanas Wamsutta con valor total de 154 mil 280 pesos; una vajilla “elegante modelo Bavaria en porcelana” con un costo de 40 mil 250 pesos; cama y cabecera de 55 mil pesos; baúl de pie de cama de 32 mil 826 pesos; un colchón, 20 mil pesos; cuatro manteles rectangulares a siete mil 475 pesos cada uno. Esos gastos, revelados por esta reportera en junio de 2001, fueron bautizados popularmente como Toallagate.
Con Calderón se hicieron nuevas remodelaciones en la casa Miguel Alemán, pero siguió siendo sede de oficinas.
En 2012 trascendió que dicha residencia iba a ser la casa habitación de Peña Nieto y su familia. Fuentes vinculadas a la Presidencia confirman a Proceso que los trabajos de remodelación fueron intensos y eso obligó a la familia del mandatario a retrasar su mudanza.
En su momento algunos periódicos –El Economista y La Jornada entre ellos– mencionaron que un equipo de ingenieros encabezado por el contador Édgar Acara llegó a Los Pinos el 5 de octubre de 2012, planos en mano, y los ocupantes de las oficinas de la casa Miguel Alemán fueron desalojados para comenzar los trabajos.
En su número 331, de mayo de 2013, la revista ¡Hola! publicó en su portada: “Primera entrevista con la esposa del Presidente de México. Angélica Rivera. La Primera Dama, en la intimidad”. Las fotografías se tomaron en la casa de Peña Nieto y Rivera en Las Lomas, no en Los Pinos.
“La familia Peña Nieto ha retrasado su mudanza a Los Pinos porque aún no concluyen los trabajos de remodelación en la casona de estilo francés Miguel Alemán”, se afirmó en esa entrevista, hecha en abril de 2013. La Presidencia nunca desmintió esa información.
Luego de la aparición del número de ¡Hola! de mayo de 2013 se hizo una nueva solicitud de información sobre remodelaciones de diciembre de 2012 a mayo de 2013, haciendo referencia a lo publicado por la revista. La Presidencia negó tener esos datos.
Consultados por Proceso, exfuncionarios que han laborado en administraciones anteriores en el Ejecutivo afirman que administrativamente no es posible la ausencia de registro de los trabajos, pues incluso aunque hubiera sido otra dependencia del gobierno federal la encargada de hacerlos, debe haber constancia de la instrucción para realizarlos.
Sin embargo, la respuesta de la administración de Peña Nieto fue: “El Estado Mayor Presidencial, a través del oficio número 380/13 (…) se permite hacer de su conocimiento que a efecto de dar respuesta a su solicitud le informo que después de efectuar una búsqueda exhaustiva en los archivos, no se encontraron registros documentales de la información que solicita”.
Aunque la Presidencia se negó a responder directamente la pregunta del uso que se le da a la casa Miguel Alemán y a las cabañas, respondió: “En cuanto al resto de los inmuebles ubicados dentro del predio denominado ‘Residencia Oficial de Los Pinos’ o ‘Los Pinos’, se informa que están destinados a oficinas administrativas”.
Esto significaría que las cabañas remodeladas por Fox también son habitaciones y debieron ser reamuebladas.
El 28 de mayo de 2013 se hizo una nueva solicitud de información preguntando la fecha exacta en la cual el presidente y su familia llegaron a vivir a la residencia oficial y las razones por las cuales lo hicieron en esa fecha y no el 1 de diciembre de 2012, cuando inició su mandato.
“El Estado Mayor Presidencial por medio de su oficio número 394/14 de fecha trece de junio de dos mil catorce, manifestó lo siguiente: Con fundamento en los artículos 3/o fracciones III y V, 42, 46 de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, se hace de su conocimiento que después de haber efectuado una búsqueda exhaustiva en los archivos del Estado Mayor Presidencial, no se encontraron registros documentales de la información solicitada, motivo por el cual se declara la inexistencia”, respondió la Presidencia para no tener que aclarar que el mandatario no llegó al inicio de su administración porque la casa Miguel Alemán estaba siendo remodelada.
Exfuncionarios de la Presidencia afirman que es imposible que no haya registro documental de la fecha en la cual llegó, hasta para efecto de los roles de guardia de los escoltas. “Es una cerrazón ridícula” , dice uno de esos exfuncionarios.
En junio de este año se hizo una nueva solicitud relacionada con las remodelaciones, con los “contratos, convenios y convenios modificatorios, o cualquiera que sea el instrumento jurídico de todos y cada uno de los trabajos de mantenimiento, mejoras y remodelación realizados en la residencia Miguel Alemán”, así como su costo, del periodo del 1 de julio de 2012 a junio de 2014.
El martes 9 de septiembre la Presidencia negó rotundamente que se hubieran realizado obras “de mantenimiento, mejoras y rehabilitación, en ninguno de los inmuebles señalados”. Sólo aceptó informar que los gastos de “mantenimiento y conservación de inmuebles” de edificios, terrenos, locales, predios y áreas verdes en general relacionados con esa dependencia en 2013 fueron de 28.6 millones de pesos y que de enero a junio de 2014, fueron 2.5 millones. Dichos gastos no incluyen las remodelaciones que sí ocurrieron.
Las negativas de la Presidencia fueron firmadas por Manuel Martínez, director de Análisis Jurídico y Gestión Gubernamental.
El palacete
Según información obtenida entre exempleados y personas actualmente vinculadas con Los Pinos, la casa Miguel Alemán consta de tres niveles: sótano, planta baja y planta alta. En los sexenios de Fox y Calderón, en la planta alta había oficinas donde laboraban más de 15 personas.
En la planta baja estaban los despachos del presidente y de su secretario particular, una biblioteca donde recibía a jefes de Estado, salones de espera y dos comedores con muebles de época conservados durante sexenios. El resto del mobiliario era común, como lo reflejan algunas fotografías del sexenio de Fox.
La Miguel Alemán era una casa de cristal. Desde los enormes ventanales de las oficinas y escalinatas se veían los jardines que rodean la residencia, y desde afuera empleados y visitantes podían ver al presidente en su despacho.
Tras la remodelación hecha por Fox, la casa Miguel Alemán quedó al estilo mexicano contemporáneo. Al recibidor se le pusieron pisos de mármol y tenía un enorme candil, una escalera con barandal de hierro forjado y cuatro pilares de cantera de más de cinco metros de alto, que parecían sostener el techo.
Aunque oficialmente se niegan las remodelaciones, la página electrónica de fotografías de Peña Nieto difundidas por el sitio oficial de la Presidencia muestra otra cosa. Esas remodelaciones sí se hicieron.
La prueba más clara: la demolición de las cuatro columnas de cantera del recibidor principal de la casa Miguel Alemán. Hasta septiembre de 2012, cuando se tomaron fotografías de Calderón y Peña Nieto en las reuniones de transición, las grandes columnas estaban ahí. En las fotografías oficiales de mediados de 2013 –las cuales registran los encuentros de Peña Nieto con mandatarios y funcionarios extranjeros–, y en las de mayo de 2014 –cuando el mandatario se reunió con el secretario de Estado estadunidense John Kerry–, ya no están.
Por tratarse de un bien inmueble de la nación, debe documentarse la autorización para eliminarlas. Esas columnas estaban en la casa Miguel Alemán desde los tiempos del presidente Lázaro Cárdenas. Posteriores mandatarios priistas las fueron ensanchando, quién sabe con qué propósito, y finalmente Fox las regresó a su estado original. Ahora desaparecieron.
Una fuente cercana a Los Pinos señala que con la llegada de Peña Nieto, en el sótano de la residencia Miguel Alemán se construyó un búnker para el resguardo del presidente y su familia en caso de una crisis política o un desastre natural.
Ahora la residencia Miguel Alemán se amuebló al estilo Luis XV. Los muebles de líneas sencillas y estilo mexicano contemporáneo fueron sustituidos por sofás y sillones capitonados de terciopelo o con brocados en tonalidades blancas y grises, con maderas pintadas de dorado y plateado, mesas doradas o con madera oscura con toques dorados. Sobre los pisos se colocaron tapetes de brocados.
Excesos y discrecionalidad
El pasado junio la revista de moda y estilo Marie Claire dedicó su portada a Angélica Rivera y a su hija Sofía Castro. Ambas posan en la residencia oficial con atuendos de marcas de lujo. En el reportaje la autora, Adriane Grant, directora editorial de la revista para Latinoamérica, habló de la sesión de fotos en Los Pinos pero nunca especificó en qué lugar exactamente se tomaron.
Personal que conoce el complejo presidencial sostiene que la fotografía de las escalinatas y un ventanal donde aparecen Rivera y su hija fue realizada en la casa Lázaro Cárdenas (otro inmueble del conjunto), donde despacha Peña Nieto y donde se supone que se adoptan las decisiones más importantes del país.
Con base en la Ley de Transparencia se pidió el monto y la factura de la compra o arrendamiento –así como registro en el inventario de la Presidencia– de las cortinas estilo imperial, el candil, la cómoda y el sillón plateado que aparecen en la fotografía de Rivera y su hija.
La Secretaría Particular, el Estado Mayor Presidencial y la Dirección General de Finanzas y Presupuesto dijeron no tener en sus archivos ninguna información sobre dichos bienes muebles, en tanto que la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales afirmó que no encontró en sus registros archivos ni expedientes de esa información. Por consiguiente, tampoco especificaron en cuál de las dos residencias (la Miguel Alemán o la Lázaro Cárdenas) se ubicaban los referidos muebles y ornamentos.
Del candil dijeron: “Es un artículo que forma parte de la casa (aquí se refieren en general a Los Pinos) desde la época en que fue construida”, y añadieron que no tienen información de las cortinas, cómoda y sillón, “ya que los bienes son propiedad particular, pertenecientes a la familia que ocupa el inmueble”. No se entregó ningún elemento de prueba.
En lo que respecta a la residencia Miguel Alemán, a partir de la fotografía de Kerry y Peña Nieto se solicitó el monto erogado y factura de la compra o arrendamiento de las nuevas cortinas que aparecen en el ventanal de las escaleras principales, la mesa colocada al centro del recibidor, los floreros plateados, las flores y el candil, así como copia del inventario donde se debe tener registro de todos esos artículos.
La Presidencia respondió que la Secretaría Particular, la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales, ni el Estado Mayor tenían “evidencia documental que contenga la información solicitada”.
La Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales afirmó que “no localizó dentro de sus registros, archivos y expedientes, evidencia documental relativa a la información motivo de la solicitud que atienda el requerimiento del interesado” y afirmó que las cortinas, la mesa, los arreglos florales y jarrones que aparecen en esa foto “son propiedad particular pertenecientes a la familia que ocupa el inmueble”. Tampoco entregaron un documento que sustentara eso.
Sin un control estricto, bienes de la nación podrían luego ser declarados bienes de la familia Peña Nieto.
Un exfuncionario de Los Pinos consultado por Proceso señala que lo respondido por la Presidencia es imposible, pues considera que forzosamente debe haber en los inventarios un registro de dichos bienes.
“Lo que la Presidencia contestó es un exceso de engaño para protegerse; es una locura que prefieran el costo de decir este absurdo que revelar cuánto gastaron”, refiere quien trabajó seis años en Los Pinos y cuyo nombre se reserva para evitarle represalias.
“En la Presidencia todo está inventariado. Todo”, afirma. “Es casi imposible lo que respondió la Presidencia, que los bienes hayan ido comprados por Peña Nieto y su familia; pero si fuera verdad, tendría que haber un registro riguroso de ello. Hay todo un procedimiento para meter y sacar cosas de Los Pinos, desde una computadora hasta herramientas de trabajo o muebles”.
Explica que si un funcionario – como lo es Peña Nieto– quiere meter algo a Los Pinos tiene que informarlo y registrarlo, incluso por seguridad. Los inventarios de bienes muebles e inmuebles, dice, son unas de las cosas más sensibles de la administración pública, por tratarse de propiedad de la nación, sobre todo porque en un lugar como Los Pinos hay obras de arte invaluables, antigüedades y objetos de interés histórico. Sería un delito que se dañaran o extraviaran, opina.
Según la Ley de Normas Generales para el Registro, Afectación, Disposición Final y Baja de Bienes Muebles de la Administración Pública Federal, a la que está sujeta la Presidencia, los oficiales mayores y equivalentes en las dependencias deben hacer inventarios físicos totales de los bienes muebles cuando menos una vez al año y por muestreo físico cuando menos cada tres meses, cotejando los bienes contra los registros.
Según las respuestas oficiales dadas por la Presidencia, dichos controles no se cumplen, lo que abre un margen de total discrecionalidad y pone en riesgo el resguardo y control del patrimonio de la nación.

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