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miércoles, 24 de junio de 2015

Reforma educativa: engaño, mito y fraude .- Imanol Ordorika

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L
as acciones y discursos del gobierno federal en torno a la llamada reforma educativa se han convertido en factor de polarización social y política en nuestro país. Sus impulsores y defensores han generado grandes expectativas respecto de la mejora del sistema educativo nacional. En realidad esta reforma sólo ha constituido un engaño, un mito y un fraude.
El engaño radica en que se ha hecho creer a la sociedad que cambios normativos –cuyos propósitos son el control político y laboral de los maestros, el realineamiento y continua sumisión del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) al partido oficial y al gobierno, y el sometimiento de otras organizaciones gremiales de oposición– son una reforma educativa de verdad, enfocada al mejoramiento de la educación pública. La evidencia del engaño es la ausencia de una propuesta educativa general, que tuviera como referente la realidad actual, las necesidades del país y el proyecto de desarrollo nacional, a la que correspondiera una filosofía educativa bien definida y planteamientos pedagógicos consistentes.
El engaño se funda en un mito insostenible: la evaluación de profesores de educación básica es la acción fundamental para elevar la calidad educativa. La evaluación, que es la propuesta central y casi única de lo que han dado en llamar reforma educativa, tendrá efectos en las nuevas contrataciones, la promoción, la carrera magisterial y la remoción de maestros del trabajo docente. Ninguna de estas acciones produce por sí misma una mejora de la educación.
El mito está sustentado en la denostación y desprestigio intencional de los maestros mexicanos, a quienes se les presenta como el problema principal de la educación en México. En esto han jugado un papel fundamental las campañas de Televisa y las diatribas del grupo de presión Mexicanos Primero. Para la Secretaría de Educación Pública (SEP) y estos grupos el problema son los maestros, y la solución que han puesto en práctica son estas medidas de control.
El fraude radica en que tanto la SEP como el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) saben que las evaluaciones que han propuesto son impracticables. Que sólo están en condiciones de realizar valoraciones superficiales e incompletas. Que éstas no tendrán los resultados que les han atribuido y que impactarán negativamente las condiciones profesionales, laborales y de vida de decenas de miles de maestros mexicanos.
Desde la creación del INEE, en documentos oficiales y declaraciones de su presidenta, se ha señalado que la evaluación docente no podía ser homogénea, sino que era necesario considerar en las acciones de evaluación, desde el sistema educativo y hasta el aula de clases, la diversidad de realidades, culturas y lenguas que existen en el país, lo que sin duda es una de sus mayores riquezas(INEE, La evaluación en el contexto de la reforma educativa).
De acuerdo con las normas y leyes establecidas, la SEP, bajo la autoridad del INEE, realizará cuatro tipos de evaluaciones: para el ingreso a la profesión docente, para la promoción (la que se acaba de realizar), para la permanencia y para promoción en la función por incentivos, antes carrera ­magisterial.
La evaluación más problemática es la de permanencia. Según la ley, 1.4 millones de maestros tienen que ser evaluados cada cuatro años. De ello depende su continuidad en el ejercicio de la labor docente. Significa que cada año tendrán que ser evaluados más de 350 mil maestros, sólo en esta modalidad. El INEE y la SEP nos hacen creer que pueden concretar una evaluación completa y a profundidad, que atienda la diversidad y heterogeneidad existentes en el país. Ellos saben que esto es imposible. Por eso es un fraude.

martes, 20 de agosto de 2013

Reforma educativa: menú empresarial a la carta

Luis Hernández Navarro
E
l 14 de agosto, en su cuenta de Twitter, el empresario Claudio X. González escribió, jubiloso y categórico: Ya era hora que Ejecutivo enviara iniciativa de leyes secundarias educativas. Ahora toca al Legislativo ir a fondo para transformar el sistema. Ese mismo día, remató su regocijo con un nuevo mensaje: El arte supremo de la guerra es vencer al enemigo sin necesidad de pelear: Sun Tzu.
El beneplácito del presidente de Mexicanos Primero hacia la iniciativa del gobierno federal y su orden al Legislativo fueron desencadenados por el anuncio del secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, la tarde del 13 de agosto, de que la Presidencia de la República enviaría esa misma noche al Congreso las iniciativas de leyes secundarias de la reforma educativa.
La cita de Sun Tzu no fue un desplante de erudición, sino algo mucho más banal: una notificación, no muy sofisticada, de que el proyecto educativo de la coalición que él representa, se había impuesto sin tener que luchar abiertamente. Sus chantajes, presiones y amenazas dieron resultado. El Ejecutivo presentó como propia la propuesta empresarial de reforma a la enseñanza, diseñada por la Organización para la Cooperación al Desarrollo Económicos (OCDE) y cabildeada por las cámaras patronales.
Por supuesto, quien salió a defender y explicar las iniciativas de leyes en público no fue el gobierno federal, sino el mismo Claudio X. González. Para que no quedara duda de que la propuesta educativa es suya, el hasta hace no mucho tiempo presidente de la Fundación Televisa, dijo a Denise Merker que ya era hora de que se aprobaran leyes secundarias para evaluar la función de los profesores frente a grupo. Y detalló: Si entraste como profesor antes de la modificación al artículo tercero de la Constitución, tienes derecho a tres pruebas, si repruebas las tres se te retira del grupo y se te reubica, ya sea en el servicio público o bien dentro de la Secretaría de Educación Publica, y “si eres profesor ‘nuevo’ y repruebas las tres pruebas dejas el servicio público y no se te reubica en ninguna parte”.
Unos cuantos días antes, el 9 de agosto, Emilio Chuayffet justificó su propuesta arguyendo que busca permitir al Estado recuperar la rectoría del sistema educativo, prisionero de los poderes fácticos. Sin embargo, la apresurada proclamación de triunfo de Claudio X. González, demuestra que la afirmación del funcionario es fallida. El Estado no recuperará la rectoría del sistema pedagógico nacional, sino que se la entregará a la iniciativa privada y a la OCDE. A partir de ahora, la agenda y el marco normativo de la educación pública estarán en manos de esos dos poderes fácticos.
En lugar de reconocer que las leyes secundarias presentadas por el Ejecutivo al Congreso son un menú a la carta dictado por los intereses empresariales, Chuayffet pretende disfrazar su sometimiento afirmando que éstas incorporan las propuestas del magisterio democrático. Algunas –aseguró– fueron entregadas a las autoridades del Pacto por México, y evidentemente tuvimos en cuenta algunas de esas propuestas. Por supuesto, sus palabras son falsas. El secretario no hace sino copiar el mismo guión de Enrique Peña Nieto, que trata de legitimar sus pretensiones de privatizar la industria petrolera usando la figura de Lázaro Cárdenas. No hay en ello novedad. Como suele hacer, Chuayffet miente. Esto no es cierto. Lo que se incorporó a las leyes secundarias fueron palabras e ideas de la CNTE de manera aislada y descontextualizada, dejando fuera lo central de su argumentación.
Las iniciativas de leyes secundarias presentadas por el Ejecutivo son un asalto a las conquistas la­borales del magisterio y al principio de bilateralidad en la negociación de sus condiciones de trabajo. Confirman que la reforma educativa es, en realidad, una reforma laboral y administrativa que busca desprofesionalizar al magisterio, vigilarlo, controlarlo y castigarlo. Una reforma basada en la evaluación que hace de la amenaza y el miedo al despido o a la degradación laboral el centro de una supuesta mejoría profesional del magisterio y la ruta para alcanzar lacalidad educativa.
Los empresarios, que tienen menos pruritos que los legisladores, lo han reconocido con absoluta claridad. “La importancia real de la evaluación docente recae –sostuvo el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado– en las consecuencias que deben enfrentar los maestros de no cumplir con los requisitos que marque la ley. No puede haber marcha atrás en lo que ya se legisló en esta materia.” Y, para que no hubiera duda en sus propósitos, la Confederación Patronal de la República Mexicana advirtió que la evaluación de los docentesdebe tener consecuencias, positivas y punitivas también.
La aberración de este proyecto salta a la vista si se considera que ni los médicos que trabajan como personal de base en las instituciones públicas, ni los abogados que litigan, ni los ingenieros que realizan obras son evaluados permanentemente para ejercitar su profesión. Una vez que se han recibido, cuentan con su título y cédula profesional y han sido contratados, pueden laborar sin tener una espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza. Sin embargo, la nueva legislación establece que los maestros son trabajadores de excepción con un régimen laboral especial, y que deben estar sujetos a vigilancia permanente.
Por si fuera poco, el corazón de las propuestas que se discutirán a partir de mañana en el Congreso implica, en los hechos, el fin del normalismo. Las escuelas normales seguirán existiendo, pero su función estará completamente desnaturalizada. Sus egresados no se diferenciarán en nada de los de otras instituciones educativas.
Las leyes secundarias en materia de enseñanza no resolverán los grandes problemas educativos del país, por el contrario, los agravarán. Lo que sí harán será incendiar la pradera del descontento magisterial. Los grandes empresarios pueden estar contentos, pero no deberían olvidar que no son los únicos que leen a Sun Tzu.
Twitter: @lhan55

miércoles, 5 de junio de 2013

Se reúnen funcionarios de Gobernación y CNTE por filtración de Enlace


Maestros de la Coordinadora han denunciado públicamente que la prueba, aplicada esta semana en todas las primarias públicas y privadas del país, ha sido filtrada y vendida para obtener ventajas en la evaluación.
Fabiola Martínez
Publicado: 05/06/2013 14:11
México, DF. Integrantes de la comisión negociadora de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE ) se encuentran en la Secretaría de Gobernación (SG) para deslindar responsabilidades acerca de la presunta filtración de ejemplares de la prueba Enlace.

Los maestros llegaron a Bucareli poco después del medio día y son atendidos por Alejandro Ozuna Rivero, Jefe de la Unidad de Enlace Federal.
Maestros de la Coordinadora han denunciado públicamente que la prueba, aplicada esta semana en todas las primarias públicas y privadas del país, ha sido filtrada y vendida para obtener ventajas en la evaluación.

sábado, 1 de junio de 2013

Rebelión contra la reforma educativa también en EEUU


Revés a exámenes estandarizados en EU
En Seattle, Chicago y NY crecen protestas de padres y maestros
Es una propuesta corporativa libre de hechos y basada en la fe
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La Unión de Profesores de Chicago marchó contra el cierre de 54 escuelas, medida que algunos especialistas consideraron racista porque afectó, en su mayoría, a niños afroamericanosFoto Reuters
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 1º de junio de 2013, p. 2
Nueva York, 31 de mayo.
Maestros, estudiantes y padres de familia festejaron en Seattle el triunfo para anular la imposición de exámenes estandarizados, parte de una creciente rebelión en varios puntos del país –desde Texas a Illinois y Nueva York– contra una reforma educativa que busca emplear los exámenes para evaluar a estudiantes, maestros y escuelas con un esquema corporativo que para algunos es parte del esfuerzo para romper los sindicatos y privatizar lo que algunos llaman el mercado de la educación pública.
De hecho, algunos expertos afirman que ya se ha iniciado una revolución en la educación pública en este país. Es siempre difícil decir exactamente cuándo inicia una revolución. No soy experto, pero hasta yo puedo ver que una está tomando forma en la educación pública estadunidense, escribió John Tierney en la revista The Atlantic. Tierney fue profesor de política durante 25 años en el Boston College y después fue maestro en una preparatoria en la misma ciudad.
Como evidencia señaló el creciente número de maestros que se rehúsan a aplicar exámenes estandarizados, padres de familia que optan por sacar a sus hijos de la escuela el día de pruebas y el boicot de estudiantes. También hay cada vez más políticos y legisladores expresando públicamente sus dudas sobre los exámenes y otras iniciativas de la reforma educativa.
Hay cada vez más indicadores de que las reformas basadas en la evaluación de maestros y escuelas por examen estandarizado –con un esquema empresarial impulsado durante la pasada década por multimillonarios como Bill Gates (Microsoft), Mark Zuckerberg (Facebook), Michael Bloomberg (alcalde de NY) y la familia Walton (Walmart), entre otros, y endosadas por los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama– enfrentan su primer y mayor desafío en cada vez más esquinas del país.
En enero, maestros de la preparatoria Garfield en Seattle decidieron no aplicar el examen conocido como medidor de progreso académico (MAP son sus siglas en inglés), declarando que era una pérdida de tiempo y de fondos que podrían ser empleados mejor para otros fines de apoyo académico, además que era una manera injusta para evaluar a maestros.
Fueron amenazados con ser suspendidos por las autoridades escolares de la ciudad, pero empezaron a recibir apoyo de maestros no sólo en Seattle, sino de todo el país. Mientras tanto, cientos de maestros, estudiantes y padres de otras escuelas en la urbe empezaron a participar en el boicot de los exámenes (seis preparatorias se sumaron). Después de meses de lucha, la semana pasada las autoridades decidieron ceder y el superintendente de escuelas de la ciudad José Banda declaró que los MAP ahora son opcionales y que aquellos que deciden no usarlos tienen que buscar una forma alternativa para evaluar a los estudiantes.
Jesse Hagopian, maestro de historia y representante sindical en la preparatoria Garfield, dijo que se perciben como parte de movimientos en todo el país contra los exámenes estandarizados, desde padres que se rehusan a que sus hijos tomen los exámenes hasta la asociación de directores de escuelas del estado de Nueva York afirmando que ya basta con estas pruebas.
En entrevista con el programa de noticias Democracy Now, Hagopian afirmó que este triunfo –en el cual de manera unánime toda la facultad de su escuela votó en contra de instrumentar el examen– es “una crisis real para estos promotores de una reforma de educación corporativa… porque todo su sistema depende de… reducir la enseñanza y el aprendizaje a una sola calificación, que pueden utilizar para cerrar escuelas, como lo que estamos viendo en Chicago y Filadelfia, para degradar la educación, extraer ganancias de eso y privatizar nuestras escuelas, volviéndolas escuelascharter… Y creo que por eso es que tantos maestros, estudiantes y padres de familia en el país están celebrando este triunfo”.
Hagopian, como tantos otros opositores a la agresiva reforma educativa que se ha impulsado durante la pasada década, afirma que no están en contra de la evaluación de maestros y escuelas, y que de hecho sus colegas han elaborado alternativas que ofrecen medir todo tipo de capacidades que no se registran por los exámenes estandarizados. Estamos en contra de evaluaciones que no son culturalmente relevantes, no alineadas con nuestro currículum, y que no promueven el tipo de capacidades que creemos son necesarias en el mundo hoy.
Pero tal vez más sorprendente ha sido el movimiento de padres, maestros y estudiantes en Texas, donde la legislatura estatal –obligada por la presión popular– aprobó a finales de abril medidas para reducir el número y uso de los exámenes estandarizados en el estado. Esto sucedió en la cuna de la reforma educativa que se ha promovido a escala nacional, primero con George W. Bush, quien llevó a Washington su supuesto milagro en educación realizado como gobernador de Texas para aplicarlo a escala nacional, y el cual ha sido modificado, pero sin cambiar sus premisas, por el gobierno de Obama.
Todo empezó con un grupo de ocho madres en Austin y Houston, a quienes todos descartaron por ser novatas en la política. Pero su ira contra los mandatos estatales que sometían a sus hijos cada vez más a exámenes estandarizados y los efectos que eso tenía sobre la enseñanza impulsó una organización que al finalabrumó a las fuerzas empresariales y políticas que habían convertido a Texas en la capital de los exámenes estandarizados, reportó el Austin American-Statesman.
“¿Quién permitió que estos big boysfueran a jugar con la educación? Ahora las madres tenemos que limpiar todo, como siempre”, indicó Theresa Treviño, siquiatra que ayudó a impulsar uno de los grupos de padres de familia –compuesto por toda la gama política– que han logrado inundar al Capitolio estatal y obligarlos a reducir, para empezar, de 15 a cinco los exámenes requeridos para egresar de las escuelas públicas.
Acusan que las reformas han sido unfracaso colosal.
De hecho, voceros de 86 por ciento de los distritos escolares de Texas afirmó que los exámenes están estrangulando nuestras escuelas públicas.
Entre los más asustados por esto, además de los promotores empresariales y políticos de estas reformas en todo el país, está la multinacional Pearson –la empresa de exámenes y servicios de educación más grande del mundo–, que se ha beneficiado con las reformas al diseñar y administrar los exámenes estandarizados. Pearson tiene un contrato de cinco años por un total de 468 millones de dólares para proveer las evaluaciones estatales en este sistema (la misma empresa está ampliando sus operaciones por todo Estados Unidos en este sector).
De hecho, el gasto de los estados en exámenes estandarizados ha crecido de 552 millones en 2001 a mil 700 millones en 2012, según cálculos del Pew Center y Brookings Institution.
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Manifestantes portan carteles durante una marcha de la Unión de Profesores de Chicago. La Junta de Educación estatal votó el 22 de mayo por el cierre de 54 escuelas de nivel primario, la mayor medida de este tipo en la historia de EUFoto Reuters
Su organización, persistencia e inteligencia ha derrumbado al movimiento en favor de los exámenes en Texas. Lo lograron. Derrumbaron la máquina, festejó Diane Ravitch, tal vez la mayor experta en políticas de educación, ex secretaria asistente de Educación del gobierno federal y una de las criticas más feroces de las llamadas reformas basadas en modelos empresariales.
Por otra parte, directores de escuelas –cientos de ellos en Nueva York, como de otras partes del país– han denunciado públicamente el modelo basado en exámenes estandarizados para la evaluación de estudiantes, maestros y escuelas.
También se reportan rebeliones estudiantiles contra este modelo –de Carolina del Norte, Illinois y Colorado, a la costa oeste– la cuales rechazan los exámenes y otras medidas (reducción de personal, cierre de escuelas y más) con boicots, ocupaciones, y hasta protestas zombie, con las que se burlan de un modelo que los trata como sonámbulos.
La semana pasada, en las ceremonias de graduación de la escuela de posgrado de educación más antigua del país –Teachers College, que celebra su 150 aniversario y es parte de la Universidad de Columbia en Nueva York– algunos estudiantes realizaron una protesta silenciosa contra la oradora invitada, Merryl Tisch, por su papel clave en promover la agenda de las reformas de educación basadas en exámenes estandarizados y la semiprivatización de escuelas públicas. Mientras hablaba, algunos levantaron pancartas en las que se leía No soy una calificación de examen o nuestros estudiantes no son estadísticas. La presidenta de Teachers College, Susan Fuhrman, es integrante de la junta de directores de la empresa Pearson.
Asimismo, hace una semana maestros de Chicago realizaron acciones durante tres días contra el cierre de 54 escuelas públicas en barrios de bajo ingreso, mientras que sus contrapartes en Filadelfia junto con miles de estudiantes abandonaron clases para protestar contra recortes en el sistema educativo.
En el otoño de 2012, el sindicato del magisterio en Chicago realizó su primera huelga en 25 años contra el nuevo régimen de evaluaciones. En algunos estados, hasta una mitad de la evaluación de un maestro se determina ahora con las calificaciones de sus estudiantes en los exámenes estandarizados.
En febrero pasado, más de 200 activistas comunitarios, padres y estudiantes de 18 ciudades llegaron a Washington para enfrentar al secretario de Educación, Arne Duncan, por las clausuras masivas de escuelas públicas como resultado de las políticas de educación instauradas por el gobierno de Obama. Se unieron en una coalición que se llama Movimiento viaje a la justicia y registró varias quejas formales en la oficina de derechos civiles del Departamento de Educación al denunciar que la clausura de la mayoría de las escuelas dañaba abrumadoramente a estudiantes de color; algunos calificaron las reformas como finalmente racistas.
Las escuelas son calificadas por resultados en los exámenes estandarizados con las fórmulas promovidas por el Departamento de Educación, sin tomar en cuenta, dicen opositores, que hay una correlación entre calificaciones bajas y el nivel socioeconómico de los estudiantes en estos planteles.
Sin embargo, Barack Obama y su gobierno muestran confusión ante lo que está ocurriendo. El presidente ha reiterado que prefiere que los maestros no enseñen para el examen, pero al mismo tiempo su programa federal Race to the Top (Carrera a la Cima) señala que estos exámenes se usan como la principal evaluación de cada maestro. o sea, sus carreras y la sobrevivencia de sus escuelas dependen de ellos.
Ante todo esto, tampoco sorprende que haya una crisis entre los maestros, una profesión en donde más de la mitad de los nuevos no aguanta más de cinco años antes de cambiar de carrera. Los veteranos tampoco. Ron Maggiano, maestro de una preparatoria pública en Virginia, quien ganó un par de premios nacionales por su creatividad y talento educativo, anunció su retiro, después de una carrera de 33 años, porque está harto de la obsesión con los exámenes estandarizados que él dice han minado la educación, reportó el Washington Post.No creo que yo esté abandonando el sistema de educación. Creo que el sistema de educación me abandonó a mí, dijo.
Gerald Conti, quien se jubiló después de 27 años como maestro en una preparatoria en el estado de Nueva York, difundió una carta explicando por qué se tenía que retirar, incluyendo la observación de que los políticos nos fallaron al vender los intereses de los niños a industrias como Pearson y cómo los sindicatos no hicieron lo suficiente contra los exámenes estandarizados, entre otras cosas. Me doy cuenta de que no estoy dejando mi profesión, en verdad, me ha dejado a mí, ya no existe. Después comentó que esto es resultado de la supuesta reforma, algo dirigido por gente que no sabe nada sobre educación.
El profesor emérito de educación de la Universidad de Illinois, Bill Ayres, en una carta abierta al presidente Obama enviada a principios de este año, identificó tres aspectos de la llamada reforma de educación que cada vez provocan mayor repudio entre los maestros, estudiantes y padres de familia: el traslado de bienes públicos del sector educativo, incluyendo instalaciones, a administradores privados; el desmantelamiento y represión contra la voz colectiva e independiente de maestros, y la reducción de la educación a una sola medida de evaluación que son los exámenes estandarizados.
Indica que no hay ninguna evidencia objetiva que esto lleve a un mejoramiento de la educación, por tanto la califica deuna reforma libre de hechos y basada en la fe.
Concluye que estos tres pilares de la agenda de reforma que se han promovido descansan sobre una metáfora “seductora, pero totalmente imprecisa: la educación es sólo un bien más como cualquier otro –como un auto, un refrigerador, una caja de tuercas– que se vende y compra en un mercado”. Ante ello, se supone que una escuela es como un negocio administrado por un ejecutivo en jefe, con los maestros como trabajadores y los estudiantes como materia prima que circula por la línea de ensamble. Por ello, afirma, los opositores a este tipo de reforma afirman que la educación es un derecho humano fundamental, no un producto.
“Hemos tenido más de una década de exámenes estandarizados y ahora necesitamos admitir que no está ayudando… Basta ya”, exclamó Ravitch al apoyar el boicot a los exámenes por los maestros en Seattle. La ex subsecretaria de Educación antes era una de las principales promotoras de estas reformas.

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