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viernes, 1 de enero de 2016

Conductora de TV en Juárez identifica a asesinos de su pareja y la ejecutan

América Maribel Alva Larrazolo. Foto: Facebook


CHIHUAHUA, Chih. (apro).- La conductora de un programa de televisión por cable fue ejecutada frente a uno de sus hijos, luego de que hace más de un mes señaló ante las autoridades a los hombres que asesinaron a su pareja, Alejandro Barrón.
América Maribel Alva Larrazolo, de 27 años de edad, quien también fue bailarina en el bar Amadeus de la localidad, fue asesinada el pasado lunes en la colonia Infonavit Oasis en Ciudad Juárez, cuando llegaba a su casa junto con uno de sus tres hijos. El menor, de siete años, resultó ileso.
De acuerdo con la Fiscalía Zona Norte, la causa de muerte de la mujer fue laceración de arteria torácica, producida por proyectil de arma de fuego.
Testigos del crimen dijeron que un hombre que iba en un automóvil verde se bajó y le disparó en el rostro. Murió de manera instantánea.
El 15 de noviembre pasado, Alva Larrazolo presenció el asesinato de su pareja, Alejandro Barrón. Ambos iban en una camioneta Hummer negra, cuando fueron emboscados por hombres que viajaban en dos camionetas en las calles Isidro Favela y José Rosas, en la colonia Infonavit Casas Grandes. El cuerpo de su pareja quedó junto a ella.
Las indagatorias del crimen contra Barrón lo relacionan con integrantes de la pandilla ONDK de Horizontes del Sur, dedicada al narcomenudeo. Hasta ahora no hay detenidos de ese crimen.
Como parte de la investigación, América Maribel Alva Larrazolo reveló la identidad de los agresores de su pareja. Sin embargo, la autoridad no le otorgó el beneficio de seguridad personal.

domingo, 15 de noviembre de 2015

¿Dónde están los meros meros de las desapariciones en Juárez?: madre de víctima

El gobierno de César Duarte no quiere seguir investigando, acusa Irma Pérez
Se cumplen seis años de la sentencia emitida por la Coridh por el caso Campo Algodonero
Foto
En el llamado Hotel o Club Verde fueron explotadas sexualmente cientos de niñas y jovencitasFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 15 de noviembre de 2015, p. 16
Ciudad Juárez, Chih.
Usted quería ver preso a este hombre: pues ya está sentenciado a 697 años. ¡Ya deje todo así, por su salud!, le dijo la funcionaria a Irma Pérez Franco, madre de Olga Alicia Carrillo, desaparecida en esta ciudad hace 20 años. Pero ella no se conforma: ¿Dónde están los meros meros? Faltan los policías, funcionarios y políticos que son parte de esta red de trata y feminicidio.
Doña Irma considera un fraude el llamado juicio histórico que condenó a cinco hombres por secuestrar, explotar sexualmente y asesinar a 11 jóvenes en Ciudad Juárez: ¿Dónde están los que faltan? El gobierno de César Duarte sabe bien lo que está pasando, por eso no quieren seguir investigando. Con 10 años que le dieran a cada cabrón que se hizo pendejo en la investigación, con eso me conformo, aunque no me puedo conformar porque esto apenas empieza.
Mañana se cumplen seis años de la sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Coridh) que sancionó al Estado mexicano por acciones y omisiones en la desaparición, maltrato y muerte de Esmeralda Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos Monárrez y Claudia Ivette González, y que el gobierno de César Duarte no ha cumplido en su totalidad.
“Nosotras proporcionamos mucha información y se giraron órdenes de aprehensión contra estas personas deLos Aztecas del grupo de La Línea,que fueron enjuiciados por trata y feminicidio, pero falta investigar el delito de encubrimiento por la propia policía, la complicidad y corrupción de los funcionarios”, dice en entrevista con La Jornada Imelda Marrufo Nava, coordinadora de la Red Mesa de Mujeres, organización de apoyo a víctimas de violencia.
La sentencia sobre el Campo Algodonero, que ha marcado jurisprudencia en América Latina, exige al Estado mexicano investigar a los funcionarios acusados de irregularidades y luego de un debido proceso, aplicar las sanciones administrativas, disciplinarias o penales a quienes fueron encontrados responsables y sancionar a los autores del hostigamiento de que han sido objeto algunos familiares de las víctimas.
Sin embargo, a seis años de esa condena, esto no ha sido cumplido por el gobierno de César Duarte:Exigimos que se hagan investigaciones en contra de todas esas autoridades que en ese tiempo participaron y fueron cómplices de trata y feminicidio. Nos parece positivo que se haya sentenciado a estos cinco hombres, pero nos falta todo lo que tiene que ver con la participación de autoridades, dice Marrufo Nava.
Las organizaciones en defensa de los derechos humanos, como Red Mesa de Mujeres, han identificado plenamente a las autoridades involucradas: Por ejemplo, quienes trabajaban en el Cereso que permitían entre 2009 y 2010 la entrada de las jovencitas. Hay testimonios que refieren que los delincuentes que las llevaban, luego sacaban cajas de balas del Cereso.
El Hotel Verde
La esquina de Mariano Samaniego e Ignacio Altamirano, en la colonia Bellavista, donde está ubicado el Hotel Verde o Club Verde, como también se le conoce, ha quedado registrada como símbolo de feminicidios en esta ciudad.
Ahí fueron explotadas sexualmente cientos de niñas y jovencitas, víctimas de una extensa red que aún se investiga. El edificio abandonado era propiedad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público desde el 14 de abril de 2010, y siguió operando comohotel hasta septiembre de 2011, cuando lo clausuraron por el asesinato de dos policías federales, pero no por el delito de trata.
Aquí no se van a terminar las muertas ni las desaparecidas, dice de manera tajante Lourdes Vargas, vecina del lugar. Nada ha cambiado ni nada va a cambiar por la corrupción de las autoridades. Ese lugar era cuidado por policías municipales y nadie les ha hecho nada.
Las paredes de ese edificio, aparentemente abandonado, que permanece igual que cuando fue clausurado, están cubiertas de fotografías de mujeres desaparecidas. Sus madres han exigido que se excave adentro porque aseguran que hay cuerpos enterrados de manera clandestina.
Irma Pérez Franco vivía aquí con su hija Olga Alicia Carrillo, en la calle Oro; en Juan Mata Ortiz y 16 de Septiembre había un despacho delicenciados, donde Manuel Vital Anguiano, alias El Meny, traficó con niñas y jovencitas durante 20 años.
“Él estuvo acosando a mi hija como tres o cuatro días antes de que desapareciera. Le hablaba por teléfono e insistía. Yo le dije: ¿Quién es? y me contestó: ‘Pues El Meny, que quiere que sea su novia’. Te dije que tuvieras cuidado con ese desgraciado, le advertí. Agarré el teléfono y le dije de todo a ese malandro desgraciado. Él se la llevó.”
Durante 20 años, doña Irma se topó con el tratante de su hija a quien denunció en repetidas ocasiones, pero dice que nadie le hizo caso porque estaba protegido por altos funcionarios del gobierno: “Lo veía a cada rato en el barrio. Yo vendía hamburguesas y pasaba por su calle y nos peleábamos. Le gritaba estúpido, y él se ponía al tú por tú conmigo. Méndigo –le decía al desgraciado–, pero un día vas a caer, maldito”.
Doña Irma, insiste: “Aquí está involucrado el policía del estado, el federal y el municipal. Son 20 años. Me consta porque en cada reunión que había yo me aparecía para denunciar aDon Meny, y ellos me decían que no. Él y otros eran los ganchos, ellos enganchaban a las mujeres y se las vendían a otra gente”.
Don Meny vendía dulces y burritos afuera de la estación de policía Delicias, pero ofrecía trabajo con unos licenciados a las niñas y jovencitas que se acercaban a comprarle. Siempre andaba con su velicillo donde guardaba las solicitudes con los datos personales de ellas, e iba dando la vuelta a la colonia. Luego vendía burritos y dulces en la estación; allí enganchó a muchas, luego se descaró. Todos sabían que allí las ocupaba, las desocupaba, se deshacía de ellas y agarraba otras. Las vendía. Luego aparecieron muertas y otras siguen desaparecidas.
Su hija desapareció el 10 de agosto de 1995 y un mes después supuestamente encontraron sus restos en los terrenos de Lote Bravo, a un lado del libramiento aeropuerto: “Yo nunca acepté, nunca di por hecho que mi hija fuera esos huesos que me entregaron. Me pusieron la cabecita, las piernitas y los bracitos. Yo les dije: ‘Esa no es mi hija’”.
Doña Irma fue la primera que exigió una prueba de ADN. Se va a tardar de dos a tres semanas y será más su sufrimiento, le dijo un funcionario. Ella le contestó:Pendejo, mi sufrimiento es desde que desapareció y no se me va a quitar hasta que la vea.
Los resultados nunca fueron seguros, por eso sigue buscando a su hija y ahora que testificó en el llamadojuicio histórico quería ver la cara del verdugo, pero una funcionaria le dijo:Vamos a prepararla. Usted va a estar en un cuarto, se va a distorsionar su voz, porque es testigo protegida. Ella le contestó: “¿Para qué tanto pinche pedo? A mí pónganme enfrente de esos cabrones y sobre todo enfrente deDon Meny”.
Cuando lo vio no dudó ni un minuto. Le gritó: ¿Dime qué hiciste con mi hija? ¿Me la mataron? ¿Me la vendieron? ¡Habla, desgraciado! El acusado agachaba la cabeza; nunca tuvo el valor de mirarla. Todo se paga, desgraciado; te dije que ibas a caer.
Mirando a las juezas, añadió: “Yo vengo por este méndigo. Aquí está la prueba. Hace 20 años fue al primer hombre que yo señalé por la desaparición de mi hija. Estos no son los únicos, faltan los meros meros. ¿Dónde están los funcionarios, políticos y policías? No me importa que se necesiten otros 20 años, pero que caiga la cabeza de toda la red. No hay vida para que paguen”.
El juicio sigue
De las 950 pandillas que operan en Ciudad Juárez, tres grupos han incursionado en la trata de niñas y mujeres con fines de explotación sexual: Los Aztecas –el brazo armado del cártel de La Línea–, Los MexiclesLos Artistas Asesinos: Son los tres fuertes de la trata, y nos falta que se investigue quién estaba a cargo de la policía municipal y les daba protección a casas y hoteles donde se obligaba a prostituir a las jovencitas. A esas personas se les tiene que abrir expediente, indagar e investigar, algo que el estado de Chihuahua no ha hecho, dice Marrufo Nava, quien lleva 23 años trabajando con las víctimas.
Además del Hotel o Club Verde, fue señalada una vecindad de la calle Melchor Ocampo 133, en la zona centro, precisamente a unas siete cuadras de la estación de policía Delicias. “También queremos que se investigue al Ejército, en particular a los militares que iban a una vecindad del propio Hotel Verde y a la tienda de abarrotes de Víctor Chavira, que era donde tenían a las mujeres. Ellas dicen que venían policías federales y militares.
Tenemos testimonios de víctimas sobrevivientes que ahora son testigos protegidos, que narran cómo llegaban las unidades de la policía municipal y encubrían a los tratantes. Nosotras solicitamos a las juezas que se abrieran más carpetas de investigación por los delitos cometidos contra las testigos, las sobrevivientes, para procesar a las autoridades que han cometido extorsión y narraron múltiples asesinatos durante el juicio: hombres que llegaban al lugar con cadáveres encobijados y varios asesinatos a disparos en esos lugares.
Ante la exigencia de justicia y del debido cumplimiento de la sentencia del Campo Algodonero, han comprobado la incapacidad del gobierno de César Duarte, que no han investigado a las autoridades cómplices: En este caso hay drogas, trata y feminicidio. Estas mujeres fueron tratadas y después asesinadas para luego ser tiradas en el Valle de Juárez, en el arroyo El Navajo. Y la PGR ha hecho caso omiso de su responsabilidad; brilló por su ausencia. Ahora les toca asumir las consecuencias.

domingo, 8 de noviembre de 2015

"Naciste mujer: te friegas", mensaje en desapariciones en Ciudad Juárez

La seguridad no funciona, nosotras las buscamos, asevera madre de víctima
Niñas de 12 a 14 años se ponen en situación de riesgo, afirma fiscal de género de Chihuahua
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En el antiguo Campo Algodonero, el gobierno levantó un monumento a las víctimas de feminicidio y desapariciónFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 8 de noviembre de 2015, p. 12
Ciudad Juárez, Chih.
¿Por qué siguen desapareciendo mujeres?, se pregunta Anita Cuéllar Figueroa, madre de Jessica Ivonne Padilla, desaparecida en el centro de esta ciudad a los 16 años y a quien busca desde hace cuatro.
“Las desapariciones y los feminicidios nos mandan un mensaje: ‘Naciste mujer y naciste bonita; te friegas, vas a hacer lo que a mí me plazca’. ¿Quién está detrás de esas palabras y acciones? El hombre”, dice Anita, con los ojos llenos de lágrimas.
Y sentencia: Aquí la mujer carece de valor. Ser mujer y ser bonita en Ciudad Juárez es un pecado. Desde el momento en que se vive aquí, se siente mucho machismo, y es el hombre responsable, tenga la posición que tenga; desde mi casa el hombre ya puede estar hostigándome.
Anita está sentada en una sala de la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del delito por razones de género de Chihuahua. La Procuraduría General de la República (PGR) acaba de poner en marcha el programa Sumando esfuerzos en la búsqueda de personas, a cargo de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia Contra las Mujeres y Trata de Personas, de la Subprocuraduría de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad.
Nadie está buscando a las de­saparecidas, sólo nosotras, dice tajante. La seguridad en Ciudad Juárez no está funcionando. Todo es producto de la inseguridad. Nosotros no somos libres de decidir si me quedo en mi casa a dormir o me salgo a estudiar. Cada vez que salgo de mi casa es exponerme. Y por eso no encuentran a estas niñas, y no es una, ni dos, son muchas; son cientos.
Las imágenes de las desaparecidas surgen en distintos puntos de la ciudad con pinturas de artistas locales que colaboran en su búsqueda. En el antiguo Campo Algodonero el gobierno ha construido un monumento a las víctimas de feminicidio y desaparición. Sus fotos aparecen al lado de las cruces con la leyenda: Ni una más.
¿Ausentes o desaparecidas?
Anita está esperando ser atendida, junto a otras madres de desaparecidas, por el fiscal especializado en Atención a Mujeres Víctimas del delito por razones de Género, Refugio Ernesto Jáuregui Venegas, quien en entrevista con La Jornada explica que es necesario hacer una diferencia entre las ausencias voluntarias y los casos de desaparecidas, algo que las madres consideran estrategia eufemística.
En lo que va del año tenemos más de 30 casos de feminicidios y 12 vigentes de reportes de ausencia de poco más de 300 reportes. Me gustaría hacer esa precisión: hay casos de ausencias voluntarias, extravíos y lo que pudiera entenderse como desapariciones.
–Las víctimas se quejan de impunidad...
–Hay muchos casos que aún no logramos esclarecer; tenemos que reconocer también esto. Desde 1993 a esta fecha tenemos cerca de 230 casos de los cuales 70 por ciento está judicializado y tienen sentencia condenatoria en 30 por ciento. Hay cerca de 200 personas detenidas por feminicidios. De esa manera estamos procurando abatir la impunidad”.
–¿Y las desaparecidas?
–La mayoría son voluntarias.
–¿Quién secuestra a las mujeres en Ciudad Juárez?
–Están relacionadas en entornos de grupos que se dedican a actividades ilícitas, y eso las pone en una situación de vulnerabilidad. La mayoría de los casos de mujeres con reportes de desaparición que hemos encontrado sin vida es porque han estado en un entorno que les genera riesgo, como actividades ilícitas. Y ellas de alguna manera están relacionadas con esos grupos.
–¿Están relacionadas?
–Así es.
–Habrá muchos casos en donde a los delincuentes les gustan y se las llevan...
–No muchos. De alguna u otra manera las captan. No olvidemos que estamos hablando de niñas y que son chavos también los que las enganchan.
–¿Quiere decir que ellas tienen la culpa?
–No me estoy explicando. Ellas se ponen en una situación en riesgo porque los grupos que las enganchan son delictivos y ellas ni saben; son niñas de 12, 13 o 14 años...
–Pero, ¿qué es lo que sucede en Ciudad Juárez para que la vida de las mujeres no valga nada?
–Han sucedido estos hechos lamentables que nos han permitido ver que ese índice que existe de feminicidios debe erradicarse completamente y prevenirlo. La prevención es impostergable.
–Sin embargo, Ciudad Juárez sigue siendo el foco rojo...
–Es el estigma que se ha creado para la ciudad.
–¿Y cómo va a reducir esos altos índices de desaparecidas y feminicidios?
–Tenemos ese objetivo y una de las acciones es la transparencia y compartir la información para generar una conciencia y un reconocimiento del problema.
–¿Cuáles son los grupos que están secuestrando a mujeres? ¿Los Aztecas, La Línea...?
–No puedo afirmarle que se trate de un grupo que está operando la trata en estos casos que le estoy comentando.
En el centro de la ciudad
Aquel 11 de julio del 2011, Jessica Ivonne Padilla Cuéllar salió a buscar trabajo al centro de esta ciudad, el mismo lugar donde decenas de niñas y mujeres han desaparecido.
Su madre ha recorrido estas calles día y noche, buscándola: Estábamos pasando una mala racha económica; hasta las colegiaturas estábamos debiendo. Yo no quería que trabajara, obviamente, pero ella me dijo que así me ayudaba con la inscripción y los uniformes. Finalmente accedí.
Durante dos años, su hija hizo el mismo recorrido para ir a estudiar a la preparatoria: Ella ya era conocida o muy vista en el centro. Atravesaba el centro para ir a la escuela, y empezó el martes a buscar trabajo, salió también el miércoles, y el jueves ya no regresa.
Ese día le dijo: Voy a ver cómo me va hoy. Regreso si no consigo nada, pero en caso de que me quede, le aviso. Sin embargo, jamás volvieron a saber nada de ella, aunque a los tres meses de desaparecida les dijeron que estaba detenida en Estados Unidos por indocumentada: Fuimos a checar y no era ella. Han sido cuatro años con muchísimo trabajo, con angustia y muchas necesidades de todo. Desde el momento que ella ya no regresa, mi esposo y yo dejamos de trabajar para dedicarnos a buscarla. Nos ha afectado la economía y la estabilidad emocional porque no está.
Días antes de su desaparición, su hija le contó que un señor como de unos 40 años, le dijo: ¿Te gustaría ser modelo?, por eso piensa que fue víctima de una red de trata con fines de explotación sexual, particularmente porque sus características físicas coinciden con las de otras víctimas.
“Mi hija es víctima de trata. Lo sé porque desde el momento que ella estaba buscando trabajo estuvo expuesta y más vulnerable a esos delitos. Pasaba todos los días por el centro y ya sabían quién era; ya la tenían ubicada y a lo mejor alguien ya le había echado el ojo y la había señalado para secuestrarla.
Es muy bonita físicamente, con un cuerpo que llena perfectamente el ojo libidinoso de cualquier hombre. Medía 1.68, delgadita con 16 años; son las características perfectas para encuadrar dentro de ese tipo de delitos.
A sus 49 años, Anita se ve prematuramente envejecida. Lleva el cabello cano recogido, tiene ojos negros sobre unas pronunciadas ojeras y una expresión de desesperación permanente. Trae puesto un botón con la foto de su hija que dice:Búsquenla, un botón que usa cada vez que sale de su casa ubicada en la colonia López Mateos, uno de los centros neurálgicos de las redes de trata con fines de explotación sexual:
Tengo esperanza de encontrarla con vida y bien. Ella no estaba en el grupo de jovencitas que se han localizado muertas o en calidad de osamentas; eso me da más esperanzas de que mi hija vive. Mientras yo esté de pie, con vida y respirando, no voy a dejar de buscarla. Y advierte con absoluta entereza: No me voy a quedar con los brazos cruzados ni quietecita en mi casa.

viernes, 17 de julio de 2015

Feminicidios en Juárez, con alta carga de “pornografía sádica”: CIESAS


El hallazgo de una pareja asesinada el 11 de marzo de 2015 en Ciudad Juárez, Chihuahua. Foto: Ricardo Ruíz
El hallazgo de una pareja asesinada el 11 de marzo de 2015 en Ciudad Juárez, Chihuahua. 
Foto: Ricardo Ruíz
MÉXICO, D.F., (apro).- Los crímenes de mujeres cometidos en Ciudad Juárez, Chihuahua, de 1993 a la fecha registran un móvil de ‘pornografía sádica’ porque una buena parte de las víctimas presentan Mutilaciones de mama, ocular y vísceras; lesiones dentales, cortes en piel y cortes irregulares del cabello.
A pesar de ese patrón y de las evidencias forenses, el gobierno de Chihuahua sigue sin reconocer la existencia del feminicidio en la entidad.
Según una investigación realizada por Patricia Ravelo Blancas, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), “estos modos de violencia contra el sexo femenino se incorporan al fenómeno de la trata de las personas, debido a que la mayoría de las marcas dejadas en sus cuerpos corresponden a las que provocan los actos de tortura sexual y sexo violento, usualmente practicados por traficantes de mujeres”.
En su investigación Feminicidio y violencia de género, la académica señala que la pornografía sádica encaja en lo que define como “Industria criminal trasnacional”, una tendencia que, aunque surge en los años 40 del siglo pasado en México, se ha modernizado gracias a la tecnología y la informática.
A través de éstas, dice, se han creado consumos sexuales “exóticos” que implican desapariciones y crímenes de mujeres y niñas, quienes en su mayoría son levantadas con engaños y/o seduciéndolas.
Otro factor que impulsa ese fenómeno, afirma, es el capitalismo trasnacional y nuestro mundo cada vez más globalizado, donde confluye fácilmente el tráfico de personas, la explotación sexual y la violencia feminicida.
Desde los orígenes del capitalismo, explica, las mujeres han tenido características particulares respecto a las maneras en las que son sexualmente explotadas y comercializadas.
“La prostitución forzada dentro del capitalismo ha sido una práctica mercantil recurrente, alcanzando proporciones que aún desconocemos en el mundo globalizado, donde se somete a estas mujeres y niñas a condiciones específicas de una esclavitud moderna, de explotación humana y de muerte violenta, propias del tráfico internacional en esta etapa del capitalismo global”, señala.
A lo largo de su investigación, Ravelo Blancas detectó que las mujeres “están permanentemente expuestas al peligro. Su cuerpo y su sexualidad están inmersos en una violencia estructural, donde la misoginia, la moral represiva y los prejuicios sociales, fortalecen un sistema económico y político más amplio, como el de la globalización”, fustiga.
Y estos elementos, apunta, hacen que la violencia sexual trascienda las fronteras de lo local y opere a escala transnacional.
En el caso de Ciudad Juárez, donde mil 24 mujeres han sido brutalmente asesinadas desde 2008, la violencia contra ellas se exacerba con el crimen organizado, pues “el comercio sexual aumenta, los cuerpos femeninos se cotizan en el mercado sexual y representan elevadas ganancias económicas y políticas para los traficantes de mujeres”.
Las cifras de feminicidios presentados en el Plan Estratégico de Juárez en su informe de 2015, son alarmantes y dan una idea del problema: En 2008 se registraron 111 feminicidios; en 2009, 125; en 2010, 401; en 2011, 220; en 2012, 108, y en 2013, 59.
Si bien, sostiene la académica, la tendencia ha disminuido “en lo absoluto significa un cambio radical en los motivos, los métodos y los patrones de los crímenes contra el sexo femenino. Estamos hablando de 1024 mujeres asesinadas de manera violenta desde 2008”, alerta.
Para la investigadora del CIESAS la educación es una de las soluciones para erradicar ese fenómeno. En su investigación propone acciones transformadoras para revertir la tendencia de estos feminicidios.
Por ejemplo, sugiere que desde el ámbito educativo se fomenten prácticas que sirvan para cambiar los comportamientos de violencia, los estereotipos donde el ser heterosexual es lo correcto, y forjar una cultura de respeto en las relaciones de género.

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