Mostrando entradas con la etiqueta movimientos sociales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta movimientos sociales. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de diciembre de 2017

Movimientos sociales de izquierda: ¿qué táctica electoral?

Resultado de imagen para movimientos sociales}
Immanuel Wallerstein
L
a dificultad central de los movimientos sociales de izquierda es determinar la táctica electoral que les posibilitará ganar tanto en el corto plazo como en el mediano plazo. En la superficie parece que ganar en el corto plazo está en conflicto con ganar en el mediano plazo.
En el corto plazo, el objetivo primordial de un movimiento de izquierda debe ser el defender las necesidades urgentes de supervivencia de toda esa franja que constituye 99 por ciento de la población, pero en especial aquella gente situada en los estratos más pobres. Para lograr esto, un movimiento tiene que controlar las instituciones del Estado a todos los niveles. Esto significa participar en las elecciones.
En todos esos lugares donde las instituciones electorales permiten alguna transferencia de poder de una serie de funcionarios electos a otra serie de oposición, la necesidad obvia de los movimientos de izquierda es ganar dichas elecciones. Ganar esas elecciones puede, no obstante, desactivar la capacidad de los movimientos de izquierda para ganar la batalla de mediano plazo que entraña la opción fundamental de cuál sistema (o sistemas) saldrá ganador de la crisis estructural de nuestro sistema-mundo capitalista existente. El modo de evitar esto es nunca involucrarse en la política electoral.
Involucrarse en las elecciones tiene dos efectos negativos sobre los movimientos sociales de izquierda. Primero, los distrae de organizar la batalla de mediano plazo. Y desilusiona a los miembros, que lo ven como venderse por el llamado a votar por personas que no están comprometidas con transformar el sistema-mundo.
¿Habrá alguna serie de tácticas electorales que haga posible escapar a estas consecuencias? Yo pienso que puede haber. La primera, y en un sentido la cosa más fácil de hacer, es discutir en extenso al interior del movimiento de izquierda la diferencia entre las temporalidades del corto plazo y el mediano plazo y el papel de las tácticas electorales en la lucha.
Justo el discutir este aspecto dentro del movimiento social de izquierda ayudaría a mantener junto el movimiento de izquierda y restauraría la confianza mutua. La discusión debería enfocarse en torno a los dos más grandes peligros. En el corto plazo, ganar las elecciones requiere de los votos de muchos que no tienen interés alguno en transformar el mundo. Estas personas exigen un precio por su respaldo.
Qué tan alto es el precio, varía. Qué tan mínimo puede ser el pago que un movimiento social pueda hacer, también varía. Cada batalla electoral es diferente.
El otro peligro es la desilusión. De nuevo, cada situación varía. Pero evitar las ilusiones es siempre la forma de combatir la desilusión. Por supuesto deben celebrarse las victorias nacionales o locales. Pero nunca deben tratarse como algo más que victorias que frenan la brecha, porque se dirigen a proteger a los estratos más pobres.
Creo que es posible para los movimientos sociales el navegar en esos peligrosos bajíos de la política electoral. Al negarse a abrazar o a rechazar definitivamente la política electoral, podemos descubrir que ganar en el corto plazo puede entrenar a los miembros para la batalla de mediano plazo.
De ese modo, los movimientos sociales de izquierda podrían, de hecho, hacer ambas cosas a la vez –ganar las batallas del corto plazo y del mediano plazo. En realidad, lejos de entrar en conflicto una con la otra, ésta es la única forma en que los movimientos sociales de izquierda puedan triunfar en cualquiera de estas batallas.
Traducción: Ramón Vera-Herrera
© Immanuel Wallerstein

jueves, 20 de octubre de 2016

Movimientos sociales, “amenaza” para el Estado: Cisen

Maestros, defensores de derechos humanos y del medio ambiente, sindicatos, campesinos, opositores a megaproyectos, normalistas… “atentan” contra la seguridad nacional, según la Agenda Nacional de Riesgos. Por ello, son víctimas de represión, acoso, espionaje, encarcelamiento y muerte

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), el Frente Amplio Social (FAS), el Frente Popular Revolucionario (FPR), el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre (UPVA) y el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) son considerados por el Estado mexicano como un riesgo para la seguridad nacional. Así lo revela la Agenda Nacional de Riesgos –elaborada por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y reservada por 12 años–, con copia en poder deContralínea.
El saldo para todos y cada uno de estos movimientos –así como los opositores a la minería o a los proyectos de infraestructura; también para los que se encuentran en defensa del territorio y medio ambiente y las policías comunitarias– ha sido ser víctimas de represión, espionaje, acoso, abuso de poder, congelamiento de cuentas, detenciones, judicialización y criminalización de la protesta social, encarcelamiento, desaparición, asesinato.
En la Agenda Nacional de Riesgos (ANR), uno de los documentos clasificados como confidenciales por el aparato de inteligencia del país, focaliza a los movimientos sociales como opositores a los cambios hechos a la Constitución, a través de las llamadas “reformas estructurales”, llevadas a cabo en los últimos años.
La versión de este análisis, para el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto, reconoce que las reformas educativa y laboral son de los ejes principales que han movilizado al país. Focaliza los movimientos desde 1999, con la toma de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por los estudiantes que se opusieron al cobro de cuotas en la universidad pública más importante del país.
En 2013, el capítulo “Ingobernabilidad por movimientos sociales” se encontraba en el escaño sexto de la lista de temas revisados por el Cisen –bajo la dirección de Eugenio Ímaz Gispert–; sin embargo, el acceso a los escalafones de la Agenda de 2015 permite observar que la movilización social se ha convertido en el segundo tema de importancia para el gobierno de Peña Nieto, sólo por debajo de la “delincuencia organizada”.
Martín Esparza Flores, secretario general del SME, dice en entrevista que el acoso en contra de los movimientos sociales es “histórico, hay antecedentes en el país de la forma en cómo buscan acabar con un movimiento: primero, se meten, lo dividen, criminalizan y cuando ven el momento ocupan la fuerza del Estado. Recientemente vimos Nochixtlán, vimos la desaparición de los 43 normalistas, mineros asesinados, electricistas golpeados; ¿cuántos dirigentes sociales indígenas en la cárcel o asesinados?”
Riesgo para la seguridad nacional, “así nos han catalogado”, dice el líder de los electricistas, quien asegura que hay un seguimiento permanente del Cisen contra todos los dirigentes, los movimientos y organizaciones sociales.
Esparza Flores expone: “En nuestro caso, hay un expediente grandísimo del Cisen, nos tienen identificados como un riesgo para la seguridad nacional de este país. Cada que se detenía a un compañero [después del decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro, en 2009], las primeras fotos que le pasaban en la cárcel era mía o de los otros compañeros del Comité; incluso, buscaban que los trabajadores dijeran que habíamos sido nosotros que los mandábamos a una movilización. Lo hacían para poder escalar en las averiguaciones contra del Comité Central del sindicato. A algunos les ofrecían trabajo en CFE [Comisión Federal de Electricidad], casas, bienestar para sus familias, con tal y que declararan en contra. Afortunadamente, los trabajadores muy conscientes decían categóricamente: no somos delincuentes, nos estamos manifestando y es un derecho que tenemos para exigir que nos regresen nuestro trabajo”.
contralinea-503-sl

El diagnóstico

Con un nivel de riesgo medio (3.6), el capítulo “Ingobernabilidad por movilizaciones” diagnostica de manera general que “existen organizaciones que adoptan tácticas de presión y motivaciones opuestas al interés colectivo con capacidad de reducir los márgenes de gobernabilidad en zonas específicas.
 “El comportamiento de algunas de ellas busca generar crisis recurrentes de gobernabilidad.”
El documento de inteligencia hace una división en el tipo de “organizaciones sociales que alteran deliberadamente el orden social”. Las primeras, aquellas –según el documento– que tienen “oposición a políticas públicas que eliminan privilegios a grupos de interés, obtenidos mediante la presión política y social (reforma Laboral y Educativa)” (sic).
Víctor Manuel Zavala Hurtado, secretario general de la sección XVII de la CNTE, hace una evaluación de lo que ha ocurrido en el sector educativo desde 2012: “ha habido un sin número de compañeros detenidos de la disidencia magisterial, manifestaciones que han llegado a la muerte en Chiapas y Oaxaca (Nochixtlán).
Además, suma el conflicto “histórico” de las normales rurales [cada año, los alumnos de estas escuelas salen a las calles en reclamo de mayor presupuesto y mejoría en los espacios que ocupan y la ampliación de la matrícula] y la desaparición de los 43 estudiantes normalistas.
 “Por defender la educación pública, 64 luchadores sociales han estado en la cárcel. México ya vive una condición difícil; demandamos que el gobierno federal cese la represión, que se busque una solución distinta a la agresión y se deje de golpear al movimiento social para que se pueda ver cómo se resuelve el conflicto”, comenta Zavala Hurtado.
Desde el 15 de mayo pasado, el magisterio adherido a la CNTE se encuentra en paro de labores a nivel nacional. Líderes de la disidencia magisterial, como Rubén Núñez Ginez, secretario General de la Sección XXII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) –principal bastión de la CNTE–; Francisco Villalobos, de Organización; Aciel Sibaja, de Finanzas y Heriberto Margarito López, representante regional del Istmo de Tehuantepec, fueron llevados al Centro de Readaptación Social (Cefereso) de Hermosillo, Sonora, y luego trasladados a Cefereso de Mengolí, en Miahuatlán, Oaxaca. Entre los cargos que se les atribuía: lavado de dinero. De éstos, los últimos en ser liberados fueron Núñez Ginés y Villalobos, el pasado 12 de agosto.
La agenda también menciona que supuestamente hay “injerencia de actores vinculados a la subversión o grupos anarquistas en movimientos sociales tradicionales como el magisterio disidente, colectivos estudiantiles, organizaciones de defensa de los derechos humanos, agrupaciones campesinas e indígenas, así como iniciativas frentistas multisectoriales”.
Indica que existe una percepción social de ausencia de autoridad por la inacción gubernamental ante acciones radicales de movimientos sociales en determinadas zonas de Guerrero, Michoacán y Oaxaca, estos últimos gobernados por el perredista Ángel Heladio Aguirre Rivero, el priísta Fausto Vallejo Figueroa y el aliancista Gabino Cué Monteagudo, respectivamente.
Añade que ha habido una “provocación de la violencia como argumento para actualizar el discurso sobre la ‘regresión autoritaria’”. Además, de que hay una “tendencia creciente a transgredir el estado de Derecho como mecanismo de presión hacia las autoridades” (sic).
Ejemplifica con el conflicto magisterial en Guerrero y Oaxaca; así como de normalistas, en Michoacán (previo a la realización de esa Agenda, en octubre de 2012 se habían detenido a 176 estudiantes de las escuelas normales de Cherán, Arteaga y Tiripetío; la noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27 de septiembre de 2014 fueron desaparecidos 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, a manos de policías y delincuentes).
El documento del Cisen incluye los “actos vandálicos” del 1 de diciembre de 12 (cuando Enrique Peña Nieto asumió la presidencia de la República) y la toma de instalaciones de la UNAM.
seguridad-nacional-503-03

Los grupos “opositores”

Según el Cisen, los principales movimientos frentistas antigubernamentales son: la  Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), el Frente Amplio Social (FAS), el Frente Popular Revolucionario (FPR), el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), la Unión Popular de Vendedores Ambulantes “28 de Octubre” (UPVA) y el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT).
Éste es uno de los pasajes que se pueden apreciar en la Agenda. Los líderes de  cada uno de estos movimientos han sido criminalizados y judicializados.
Leonel Rivero, abogado y coordinador general de la organización Defensa estratégica en derechos humanos, AC, dice que desde hace varios años ha  llevado la defensa de algunos luchadores sociales, como los de la huelga de la UNAM (1999); luego, en el 2006, acompañando a Atenco, y ahora, con los líderes de la CNTE, se han percatado de que “el Estado ha venido perfeccionando sus métodos de contención de la protesta social: criminalizándola a partir de establecer acusaciones con base en delitos que en su momento han generado gran impacto social en toda la población, como la utilización de la imputación de secuestro. Acusar a un activista de secuestro lleva como objetivo el despertar o revivir en la sociedad experiencias que ha pasado y eso tiene un fuerte impacto de condena mediática”.
En su análisis, dice que “esa situación es sumamente complicada, es grave la forma en cómo se ha utilizado el secuestro y la asociación delictuosa. A ello, se suma que los envíen a cárceles de alta seguridad y a lugares que están como mínimo a mil kilómetros de distancia, lo que implica sacarlos de su base social y desarraigarlos de su gente; por ejemplo, el encarcelamiento de los líderes de la CNTE”.
seguridad-nacional-600

De Atenco a la CNTE

De la defensa del territorio a las reformas estructurales, comunidades y organizaciones se han manifestado y los intentos por desbaratar los movimientos sociales han dejado muertos, sangre y encarcelamiento.
Sofía de Robina Castro, abogada del área Internacional del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, dice en entrevista que en defensa de los derechos humanos, podemos ver cómo las movilizaciones sociales son un reflejo de lo que vive el país, de la crisis en la que estamos, y cada vez más las calles se convierten en un espacio en donde se vierte todo ese descontento social.
 “Vemos, tristemente, la respuesta que hay de parte del Estado: una respuesta autoritaria. Lejos de permitir que se desahoguen y se ventilen todas las problemáticas, de atenderlas y de resolver, se generan mayores violaciones a través de detenciones arbitrarias, incluso muertes y ejecuciones, como en Nochixtlán [Oaxaca]. Se limita el espacio social. Nos preocupa que ante una situación de crisis la respuesta del Estado sea tan autoritaria”, comenta la defensora de derechos humanos.
En 2006, la defensa del territorio en San Salvador Atenco, Estado de México, y la entrada de la policía a las tierras del poblado, provocó la muerte del estudiante de Economía de la UNAM Alexis Benhumea, y el encarcelamiento de los líderes del FPDT. Las sentencias impuestas a Ignacio del Valle, Felipe Álvarez y Héctor Galindo (opositores a la construcción del aeropuerto en sus tierras) llegaron a rebasar los 100 años. La lucha por la excarcelación duró 4 años y el caso llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El golpe a la población fue dado durante la administración de Enrique Peña Nieto, como gobernador del Estado de México.
El decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009, durante la presidencia de Felipe Calderón Hinojosa, impactó en 66 mil empleados de la compañía estatal. El sindicato, considerado uno de los más fuertes del país y con mayor tradición en la defensa de los derechos laborales, perdió a 27 mil 401 de sus agremiados, porque logaron dividirlos. La base fue reducida a 16 mil 599 trabajadores, ante el acoso permanente que se llevó a cabo a través de campañas mediáticas, el cierre de los empleos y amenazas de imposibilidad de reinsertarse en el campo laboral.
La relación de las administraciones priístas y panistas en el gobierno con sindicatos o movimientos sociales es la misma, afirma Esparza Flores, porque mantienen la misma política económica, “el objetivo es el mismo: se ocupa la fuerza del Estado para reprimirte, hacerte a un lado, criminalizarte y administrar los conflictos”.

Conflictividad regional

La Agenda Nacional de Riesgos hace un análisis de lo que llama “conflictividad regional”, y explica que hay una obstrucción a proyectos de infraestructura (hidroeléctricos, eólicos, termoeléctricos, aeropuerto y refinería), bajo el argumento de “supuesto daño al entorno ecológico y la desatención a las necesidades de las comunidades”.
Asimismo, manifiesta que en el país hay un rechazo a la explotación minera por afectaciones al medio ambiente y saqueo de los recursos naturales, lo que implica la focalización de estos grupos opositores a los procesos extractivos como de interés para la seguridad nacional.
Hace énfasis en la utilización de la “figura denominada como policía comunitaria para conformar grupos con intereses que alteran la armonía comunitaria. Aun cuando los medios de comunicación reflejan la proliferación de estas organizaciones en diversos estados del país, en los hechos de su operación se concentra en Guerrero y Michoacán”.
Nestora Salgado, líder y comandante de la policía comunitaria en Olinalá, Guerrero, fue encarcelada durante 2 años y 7 meses y declarada inocente el 18 de marzo de 2016, acusada de secuestro.
En entrevista con Contralínea, dice que ha sido muy difícil pelear contra el Estado, que “es quien te acusa y fabrica delitos. Yo nunca debí pisar la cárcel, porque nunca cometí un delito, nunca estuve fuera de la ley. La policía comunitaria en Guerrero es reconocida y respaldada por la Ley 701 de reconocimiento, derechos y cultura de los pueblos y comunidades indígenas del estado de Guerrero.
 “La policía comunitaria es algo que necesitamos en los estados y las comunidades. La delincuencia organizada está matando a nuestra gente y ha rebasado al Estado. No nos queda más que protegernos, buscar la forma de defender a nuestra gente y a nuestras familias.”
Considera que México está atravesando una “terrible crisis”, y en todo el país se vive abuso de autoridad y violación a los derechos humanos. “El Ejército y el gobierno mismo están violando todas las leyes; nos está fallando el Estado, nos está matando, nos está reprimiendo por ejercer el derecho a la vida, a la educación, a la salud”, dice.
seguridad-nacional-503-02

Los conflictos y el medio ambiente

La Agenda Nacional de Riesgos también califica como tema de seguridad nacional la “violencia derivada de las pugnas por tierras y recursos naturales (Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca)”.
Los conflictos socioambientales se han incrementado en los últimos años. Analistas han contabilizado más de 300 en todo el país; y aseguran que su detonante es la amenaza de despojo a la que se enfrentan comunidades indígenas, ejidos y espacios urbanos, principalmente.
El investigados Víctor Toledo, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, indica que las causas de estos conflictos son las actividades industriales llevadas a cabo por empresas o corporaciones, tanto nacionales como extranjeras, frente a las cuales la ciudadanía organizada o las comunidades rurales y urbanas se oponen y resisten. “Ante ello, los organismos estatales, por lo general se ponen del lado de las corporaciones o se mantienen neutrales”.
El investigador identifica que hasta el momento afectan a 180 municipios en todo el país. Los casos de conflictos socioambientales se pueden dividir de la siguiente forma: biotecnológico, nueve; energético, 35; hidráulico, 33; minero, 71; turístico, 12; y urbano, 17.
Para el académico de la UNAM, “los conflictos socioambientales no sólo generan tensión social, sino víctimas: seres humanos privados de sus medios de subsistencia, sus hogares, tradiciones y hasta su vida. Aquellos que defienden in situ a la naturaleza, se enfrentan ineludiblemente a las fuerzas desbocadas del capital, grupos de talamontes locales o regionales, impulsores de megaproyectos, gigantescas empresas y consorcios”. Expone que el Estado actúa, casi siempre, de lado del empresariado bajo los “escudos” justificativos del progreso, la modernización y el desarrollo (Contralínea 493).
El documento del Cisen indica que hay una débil capacidad de administración y gestión de gobiernos estatales y municipales para atender conflictos sociales y políticos (Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca).

ONG, eslabón

Miguel Barrera Rocha, director de la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta, asegura que se ha intensificado la violación de derechos humanos en el país. “Es doblemente preocupante, la gente está reaccionando. Cuando vemos los bloqueos que están haciendo en Oaxaca, no solamente es por Oaxaca, hay que darle la lectura clara de que hay un ejercicio muy injusto de la distribución de la riqueza, del uso y el derecho para el disfrute de las garantías, nos queda claro que los vacíos van aumentando”.
Con respecto de la participación de las organizaciones no gubernamentales en los movimientos sociales dice: “es claro que incomodamos, no sólo con el gobierno federal, también con el local. Si las cosas siguen así, todo este contexto de violencia nos va a rebasar. Como organizaciones somos útiles, pero estorbamos [al poder]. Las organizaciones somos el eslabón, la línea fronteriza de lo que está pasando”.
Érika Ramírez

sábado, 12 de marzo de 2016

Movimientos sociales y partido político .- Enrique Dussell


M
uchos opinan que los movimientos sociales son antagonistas de los partidos políticos. Se debe esto al descrédito de la representación o de ONG extranjeras que desean tener dominio sobre tales movimientos, dominio que perderían si éstos se articularan con algún partido. Otros piensan que los partidos políticos no necesitan de los movimientos sociales, ya que estos últimos no deben entrometerse en el gobierno del Estado.
Opino que los movimientos sociales sin articulación con algún partido político progresista involucionan auto referentemente a sus fines particulares y pierden el sentido de los problemas globales de la sociedad. Por otra parte, el partido político que no se articula con los movimientos sociales pierde el sentido de los requerimientos incumplidos del pueblo al que dice intentar representar en el ejercicio delegado del poder, cuya única sede es el pueblo mismo y sus movimientos sociales.
Un movimiento social sin articulación con un partido político progresista termina por encerrarse suicidamente en sus estrechos intereses. El partido sin articulación con dichos movimientos se fetichiza igualmente separándose del palpitar del pueblo oprimido y pierde presencia en la base de la sociedad.
Los movimientos sociales deben enriquecerse del diálogo, por la traducción de sus necesidades particulares por las que luchan, con otros movimientos sociales, hasta formar un frente que logre formular un proyecto hegemónico. Pero dicho proyecto hegemónico debe ser emprendido por un actor colectivo, que es precisamente el partido político, que forma los representantes que como gobierno formulan los fines globales que comprenden las necesidades incumplidas de todos los movimientos sociales. Dicho partido no inventa sus propuestas de gobierno futuro, sino que, ejerciendo un poder obediencial, conduce en el consenso los objetivos formulados por los que luchan los movimientos sociales. Son éstos los que planifican los componentes o la materia del proyecto hegemónico. Y es hegemónico porque incluye como fines los requerimientos exigidos para el cumplimiento de las necesidades reales y sufridas por la insatisfacción de los miembros de dichos movimientos sociales; es decir, de la mayoría del pueblo, organizado bajo la conducción de sus líderes naturales surgidos en esas luchas por el reconocimiento de sus derechos y necesidades. El liderazgo social nacido de las bases debe articularse, y no subordinarse, al liderazgo político, y la organización de los movimientos debe siempre guardar autonomía con respecto al partido, que debe respetar su libertad de movimiento. El que manda mandando es el movimiento social, en tanto que propone los fines requeridos por el sector del pueblo que moviliza, fines que se formulan desde la negatividad del sufrimiento padecido por los miembros del movimiento.
El partido debe aprender a mandar obedeciendo el mandato de los movimientos en cuanto a la materia y objetivo de la acción política. Los movimientos, que generan las participación del pueblo, deberán por su parte vigilar al partido (y sus representantes) para verificar si cumplen con los requerimientos estipulados por consenso (del movimiento y del partido) y castigar al partido en el caso de incumplimiento. Los movimientos proponen los fines particulares, vigilan y castigan (invirtiendo la propuesta de M. Foucault) al partido si no cumple con los encargos (hasta con la revocación del mandato). El partido, por su parte, transformará en proyecto global hegemónico del nuevo Estado (que no es dominación sin acuerdo entre los movimientos) las necesidades propuestas por los movimientos para la satisfacción de sus requerimientos (y los medios para su cumplimiento), y ejercerá consecuentemente un poder obediencial con respecto a los movimientos, que le aportarán la fuerza o potencia viva del pueblo (esencia material del auténtico poder político). Sin esta fuerza de abajo el partido se fetichiza, se corrompe y al fin se transforma en un instrumento corrupto de los poderes fácticos (como acontece en el presente) que se sirve del pueblo y no sirve al pueblo.
Los movimientos sociales no deben ser interpretados por el partido como masas numéricas que les aportan votos en las elecciones de representantes del partido. Mucho antes que eso y siempre, los movimientos sociales auténticos, autónomos, dignos (no charros y corruptos) aportarán entonces al partido los objetivos hegemónicos, la fuerza de la vida que requiere cumplir sus necesidades particulares, teniendo gracias al partido progresista un horizonte federal de todo el territorio y de la población global del Estado.
Si en algo Lázaro Cárdenas tuvo un claro sentido político es porque articuló movimientos sociales y partido, aunque después el partido se fue fetichizando y corrompiendo, utilizando los movimientos socialescharros contra el mismo pueblo que los había engendrado. ¿No es el mejor ejemplo un sindicato que ha despolitizando y paralizando a los obreros de la mayor fuente de riqueza federal, como el petróleo, que los abandona en el presente a su propia suerte porque es un simple instrumento humillado de un partido que ya no tiene un proyecto de hegemonía, sino de clara dominación sobre un pueblo empobrecido, oprimido, secuestrado, violentado?
Hoy es tiempo de volver a articular los numerosos movimientos sociales auténticos en lucha por sus necesidades particulares con un partido que se ponga a su servicio, situándose también los movimientos al servicio global (sin perder su autonomía particular) de la regeneración de la Patria ensangrentada en una etapa mucho más grave que la de la coyuntura de 1934 del siglo pasado. Los movimientos de educadores, de electricistas; de las víctimas de los secuestros del crimen, de la droga, de la policía o del Ejército; de las autodefensas cuando son organizadas por las comunidades mismas, de los oprimidos por su género y su color mestizo; de los obreros; de los campesinos; de los pueblos originarios; de los marginales urbanos; de las mujeres y los hombres de la tercera edad; de los ecologistas, y de muchos otros movimientos sociales, en especial de los jóvenes descartados como ninis, siendo que deben ser considerados la esperanza desaprovechada del pueblo, todos ellos constituyen la inmensa mayoría, que si articularan un proyecto hegemónico con un partido progresista y honesto serían una fuerza incontenible que ni el fraude ni la mediocracia podrían vencer.

domingo, 2 de agosto de 2015

Los movimientos sociales en la era de la comunicación digital .- Álvaro Cepeda Neri

I. Ya Manuel Castells nos había brindado su monumental obra La era de la información: economía, sociedad y cultura, con traducción de Carmen Martínez Gimeno (sin ningún parentesco, se nos antoja, por el título, con la trilogía de Fernand Braudel: Civilización material, economía y capitalismo). Ahora nos presenta su trabajo Redes de indignación y esperanza. Los movimientos sociales en la era de internet, que tradujo María Hernández. Y que se complementa con el libro escrito por Jorge Riechmann y Francisco Fernández: Redes que dan libertad. Introducción a los nuevos movimientos sociales. Una continuidad en el contexto de que “la historia de las sociedades modernas […] inicia con la Revolución Francesa de 1789, es una historia de los movimientos sociales”. Estos intervienen en el proceso de transformación social, promoviendo cambios u oponiéndose a ellos. Riechmann y Fernández se refieren a estas redes sociales; diferentes a lo que en internet se entiende como “redes” y que también fomentan movimientos sociales, hechos realidad cuando el pueblo sale a la calle demandando de sus gobernantes la solución a sus problemas. O cuando los integrantes de una sociedad, todos a una, se deshacen de los malos gobernantes.
 
II. La introducción es para detenerse en Manuel Castells y su trabajoRedes de indignación y esperanza: los movimientos sociales en la era de internet, donde analiza la conexión entre las redes virtuales que han generado nuevos movimientos sociales. Pues –agrega– “donde quiera que haya poder hay también contrapoder”. El contrapoder es, en este caso, el binomio: internet-comunicación por medio de un factor común: las redes divulgan y convocan a cientos de miles para alimentar los movimientos sociales; dan libertad, reivindican las libertades y las expropian de los que las suprimen o controlan desde los malos gobiernos. Y basadas en la observación, propone hipótesis sobre la naturaleza y perspectivas de los movimientos sociales en red, con la esperanza de identificar los nuevos caminos del cambio social en nuestra época y estimular el debate sobre las repercusiones prácticas (y, en última instancia, políticas), de dichas hipótesis; para –como explica en su penúltimo capítulo– “Cambiar el mundo en la sociedad red”, pues “el legado de los movimientos sociales en red habrá sido vislumbrar la posibilidad de reaprender a vivir juntos. En una democracia real”.
 
III. Se trata de conciliar la democracia representativa o indirecta con la democracia directa, es decir, el pueblo como contrapoder para impedir los abusos del poder de los gobernantes que, una vez electos, creen (fundamentalistas) o piensan que no han de consultar a los gobernados para tomar las grandes decisiones. Porque “los movimientos, y la opinión pública en general, coinciden en denunciar la burla de los ideales democráticos en gran parte del mundo”. En los apéndices nos pone al tanto de la cronología de la Revolución Egipcia, los levantamientos árabes, los indignados de España y la ocupación de Wall Street. Los movimientos-red van contra el triunfo del capitalismo financiero de la globalización, que hace víctimas a los pueblos que se rebelan contra el neoliberalismo económico que ya dividió al mundo en una minoría dueña de la riqueza y una inmensa mayoría pobre.
 
http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2015/08/02/los-movimientos-sociales-en-la-era-de-la-comunicacion-digital/
 
Ficha bibliográfica:
 
Autores: Jorge Riechmann y Francisco Fernández
Título: Redes que dan libertad. Introducción a los nuevos movimientos sociales
Editorial: Paidós
 
Autor: Manuel Castells
Título: Redes de indignación y esperanza. Movimientos sociales en la era de internet
Editorial: Alianza
 
*Periodista

sábado, 18 de mayo de 2013

Movimientos Sociales Latinoamericanos construyendo el futuro


Los Movimientos Sociales debaten los desafíos frente a la crisis del capitalismo

por Prensa ALBA de los Movimientos Sociales
Sábado, 18 de Mayo de 2013 15:56

Los Movimientos Sociales debaten los desafíos frente a la crisis del capitalismo
La Asamblea de Movimientos Sociales hacia el ALBA inició este jueves con más de 150 delegados y delegadas de todos los países de América Latina y el Caribe.
Durante cinco días los representantes de más de 22 países debatirán los desafíos de la integración popular desde abajo y a la izquierda en el marco del proyecto continental del ALBA.
En la jornada de hoy el integrante de Economistas de Izquierda (EDI), Claudio Katz, y la filósofa y educadora popular Isabel Rauber disertaron sobre los desafíos de la clase trabajadora y los movimientos sociales frente a la crisis del capitalismo.
Katz se refirió al proceso actual de crisis del capital, originado por las propias contradicciones del sistema y analizó iniciativas populares que podrían permitir la defensa de las grandes mayorías sociales afectadas por la crisis. En el caso del modelo regresivo implantado en América Latina a mitad de los 80, Katz consideró que sigue asentado en cinco pilares: la agroexportación, la minería a cielo abierto, el extractivismo a gran escala, los esquemas industriales de maquilas, la nueva y significativa gravitación del turismo y la masificación de las remesas, como correlato de la emigración forzosa que sufren los empobrecidos de nuestro pueblo.
Frente a esta coyuntura y a las respuestas dadas por las clases dominantes de la región, el economista propuso la implementación de medidas económicas que, desde una óptica popular, permitan a América Latina avanzar en la integración y defender a los pueblos de la crisis global.
Algunas de las medidas planteadas fueron la aplicación del fondo cambiario común, que no se ha llevado a la práctica; la aplicación del sucre como una moneda regional; un control de cambio efectivo y la nacionalización de un sistema financiero en el área. Por último, destacó la importancia del Banco del Sur, y la necesidad de la obtención de fondos para que este pueda actuar en procesos de reconstrucción de América Latina.
Finalmente, Katz abordó la importancia de que los movimientos sociales, con sus demandas puedan generar programas precisos para conseguir y conquistar la soberanía financiera, alimenticia y el sueño de la soberanía energética.
“Tenemos propuestas para enfrentar la crisis, revertir el modelo y enfrentar las políticas imperiales. Podemos hacerlo porque tenemos un horizonte, una estrategia, una aspiración, que es el socialismo, una sociedad sin explotadores ni explotados, de democracia e igualdad”, afirmó.
Por su parte, la investigadora y educadora popular, Isabel Rauber, habló del paradigma civilizatorio heredado y los desafíos de los movimientos sociales en la actualidad.
“Después de la caída de los socialismos reales plantearon que era el fin de la historia. Se cayeron los paradigmas. Se terminó la idea de pensar que el poder era una cosa y la revolución era un acto. Hoy peleamos contra el capital pero también con los viejos paradigmas. Debemos cambiar nosotros mismos, debemos empoderarnos para revolucionar la construcción de poder y cambiar el rumbo de la historia”.
Rauber además se refirió a los desafíos de los movimientos sociales, entre ellos, la construcción de un sujeto colectivo, que permita avanzar en una fuerza político-social de liberación. La educadora comentó la importancia de que se multipliquen sujetos conscientes y experiencias de lo alternativo.
“Tenemos grandes riquezas que nos hacen posible discutir el mundo de hoy. Este nuevo poder se construye desde abajo, desde la raíz del problema. Tenemos que llegar a cambiar el modo de producción y reproducción de la vida. Hacer aquello que el Che nos enseñó, ser capaces de hacer carne con nuestras acciones lo que pensamos, nuestras ideas”, enfatizó.
Finalmente, Rauber habló de la necesidad de doblegar la coyuntura para que estos momentos sumen a favor de nuestro proyecto estratégico.
“Esta Asamblea es un mensaje de esperanza. Aquí venimos con todas las construcciones, con la fuerza de sobrevivencia de siglos. Somos sobrevivientes, que no nos hemos quedado arrodillados, sino que seguimos creando y hoy vemos los avances en común”, concluyó.



domingo, 12 de mayo de 2013

#YoSoy132: el renacer de los movimientos sociales (VIDEO)



Publicado por: 


1
Redacción / @Revolucion3_0
La contienda electoral mexicana del 2012 se sabía injusta incluso meses antes de que comenzara. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) recibió durante meses el apoyo de la televisora con más recursos en el país para proyectar al candidato Enrique Peña Nieto hacia la presidencia del país.
Aunado a eso, ya durante la campaña, fue obvio el despilfarro del PRI en publicidad, viajes de primera clase para su candidato, compra de “regalos” a cambio de votos. La explosión del descontento ciudadano era sólo cuestión de esperar.
Una mañana en la Universidad Iberoameriocana (Ibero), en una cita que el mismo candidato y su equipo de campaña habían postergado, sirvió para que se tambaleara el candidato estrella que, según encuestas manipuladas, iba de puntero en el camino a Los Pinos.
Los jóvenes detrás de la famosa protesta antiEPN en la Ibero no son el resultado de un trabajo espontáneo. Lo que sí fue inesperado fue la empatía que generó en otros jóvenes, estudiantes o no, e incluso en otros grupos de la población que apoyaron al colectivo #YoSoy132.
El equipo de REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO realizó este documental con los protagonistas del movimiento que le regresó las voz a los jóvenes y demostró que el letargo y la apatía que le adjudicaban a toda una generación era sólo parte del discurso oficial.

Green Go