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jueves, 31 de marzo de 2016

Absuelve juez castrense a seis soldados por el caso Tlatlaya


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Una de las víctimas del enfrentamiento en la bodega del municipio mexiquenseFoto Agencia MVT /Archivo
Emir Olivares Alonso
 
Periódico La Jornada
Jueves 31 de marzo de 2016, p. 5
Un juez militar absolvió a soldados acusados de participar en la ejecuciónde 22 personas en una bodega ubicada en Tlatlaya, estado de México, en junio de 2014, razón que hace pensar que ese caso ‘‘se encamina a quedar impune’’, aseguraron organizaciones defensoras de derechos humanos.
El juzgado sexto militar, dependiente de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), dictó sentencia absolutoria por el delito de infracciones de deberes militares a seis de los siete elementos castrenses que participaron ‘‘en la masacre de Tlatlaya’’.
Además, el séptimo elemento fue condenado solamente a un año de prisión por el ilícito de desobediencia, pena que el militar ya compurgó.
Los centros de derechos humanos Miguel Agustín Pro Juárez y de la Montaña Tlachinollan, el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, Fundar, Litigio Estratégico en Derechos Humanos, la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos y el Centro Nacional de Comunicación Social firmaron un comunicado en el que exigieron que se haga justicia por estos crímenes.
‘‘La exoneración en el fuero militar de los acusados, que confirma la parcialidad de los tribunales militares y las limitaciones de la reciente reforma a la justicia castrense –dado que ésta permite que se realicen juicios paralelos en instancias civiles y militares de manera simultánea–, consolida la impunidad en una de las más graves violaciones al derecho a la vida en la historia reciente.
‘‘Esta determinación, ilegal por haberla emitido un tribunal carente de competencia, se suma a otras acciones y omisiones institucionales que muestran una preocupante tendencia a dejar el caso en la opacidad.’’ Las ONG lamentaron las omisiones de la Procuraduría General de la República (PGR) en este caso, aun cuando hay procesos iniciados en la justicia civil, sin que hasta el momento se avance.
‘‘Como en otros casos de graves violaciones a derechos humanos, la PGR ha fragmentado la investigación integrando varias averiguaciones previas y ha sido reticente a investigar cabalmente a todos los elementos del Ejército que pudieron estar involucrados en los hechos.’’
Recordaron que el 2 de julio de 2015, el Centro Prodh solicitó, en ejercicio de la coadyuvancia a la PGR, que se desahogaran diversas pruebas para investigar la orden general de operaciones que instruyó a la unidad castrense involucrada en los hechos ‘‘abatir delincuentes en horas de la oscuridad’’.
Entre estas pruebas, la ONG pidió que los mandos militares a cargo de emitir y supervisar dicha orden fueran citados a declarar a fin de deslindar responsabilidades por cadena de mando. ‘‘Sin embargo, tras nueve meses la PGR no ha citado a ningún mando militar, eludiendo así sus deberes y negando un ejercicio elemental de rendición de cuentas’’.
Los organismos civiles también criticaron que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos haya negado el acceso a la información de su recomendación sobre el tema a una de las víctimas, con el argumento que la Sedena ‘‘la había clasificado como reservada’’.
Dada la gravedad de este ‘‘emblemático caso de violación a los derechos humanos”, las organizaciones consideraron que la respuesta debería ser una ‘‘actuación ejemplar de la justicia’’. Por el contrario, ‘‘las recientes determinaciones apuntan a que la impunidad podría prevalecer’’.
Exigieron que se investigue la responsabilidad por la orden de ‘‘abatir delincuentes’’, pues según el relator sobre ejecuciones extrajudiciales de la Organización de Naciones Unidas, Christoph Heyns, ‘‘ésta debe ser indagada cabalmente’’, dado que ‘las órdenes a oficiales encargados de hacer cumplir la ley nunca pueden consistir en salir y matar criminales’’.

domingo, 28 de diciembre de 2014

"A los militares que me violaron nadie los quiere enjuiciar; se declaran incompetentes"

A 15 meses de que una mujer presentó su denuncia, no se ha iniciado proceso penal

En México la impunidad está desbordada: presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo
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Cuartel militar Macario Zamora, ubicado en Nuevo Laredo, TamaulipasFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 28 de diciembre de 2014, p. 6
Laura lleva esperando 15 meses que la autoridad judicial inicie un proceso penal contra dos militares que la violaron en las instalaciones del cuartel Macario Zamora de Nuevo Laredo, Tamaulipas.
El titular de la segunda agencia investigadora del Ministerio Público Federal, Jorge Hernán Díaz López, se declaró incompetente para investigar la denuncia de hechos presentada ante la Procuraduría General de la República (PGR) dentro de la averiguación número AP/PGR/TAMPS/NL-II/2882/2014 por privación ilegal de la libertad, violación, lesiones, abuso de autoridad, delitos cometidos contra servidores públicos, tentativa de homicidio, robo y amenazas.
Durante cuatros meses el agente del Ministerio Público Federal dio largas al asunto y al final simplemente dijo a la víctima que no puede enjuiciar a los presuntos agresores porque gozan de fuero militar.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos abrió el expediente de queja número 2/3447/2014/Q, pero lleva más de tres meses decidiendo si designa una visitadora femenina para atender el caso y dar seguimiento a la víctima, que sigue esperando el apoyo sicológico y la atención especializada para inspeccionar el cuartel militar donde ocurrió la agresión.
Los protegen porque son militares. Es fecha que no los citan a declarar; ni siquiera los han molestado. No se vale. No tienen perdón de Dios, se supone que ellos son militares para cuidarnos y protegernos, no para cometer delitos. No es justo que la gente piense que son buenos y leales, cuando son de lo peor y pueden seguir violando mujeres, dice Laura, nombre que utiliza para proteger su identidad.
Angustiada, con severas secuelas por la violación, dice que la cicatriz a consecuencia de los golpes que sufrió no se compara con las huellas emocionales y sicológicas que padece:Me siento muy impotente. Ellos andan tan campantes, como si nada. No se me hace justo. Lo que quiero es que los metan a la cárcel, porque no nada más a mi me han hecho daño, pero nadie los quiere enjuiciar. Todos se declaran incompetentes.
La víctima ha tocado todas las puertas, según cuenta Raymundo Ramos, presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, que lleva su defensa: “La víctima anda mendigando justicia; la Procuraduría General de la República (PGR) mandó el asunto a la Procuraduría de Justicia de Tamaulipas, y ésta a su vez lo devolvió a la PGR, que lo envió a una fiscalía especial en el Distrito Federal, la cual lo regresó a Reynosa, donde actualmente están ‘determinando’ quién va a atenderlo. En México la impunidad está desbordada”.
Dentro del cuartel
Laura entabló amistad con el militar Ángel de Jesús Castillejos, quien a su vez la recomendó con sus compañeros José Roberto Acosta Vargas y Édgar Díaz Frías, para asistir a un espectáculo musical. Son militares, son gente buena que se dedica a proteger a los ciudadanos, no desconfíes. Jamás te harían daño, le dijo su amigo.
Luego del acto musical, Acosta Vargas y Díaz Frías se ofrecieron a llevarla a su casa. José Roberto conducía el coche, ella iba en el asiento del copiloto y Édgar atrás. “En el trayecto Édgar me insistía que si podíamos ir a otro lugar a seguirla, pero yo le respondí que no, que me llevaran a mi casa porque me tenía que despertar temprano para ir a trabajar y necesitaba dormir... hasta ese momento todo parecía normal”.
Cuando observó que el conductor se desviaba del camino a su casa, solicitó que le permitieran bajar del vehículo: Édgar me sujetaba del cuello con uno de sus brazos y me presionaba hacia el respaldo del asiento, entonces intenté abrir la puerta, pero tenía seguro.
Los militares, la llevaban al cuartelMacario Zamora y antes de llegar al puesto de revisión la sometieron en el piso del coche y Édgar le advirtió:Más vale que te quedes callada o te va a cargar la verga. En el portón de acceso bajaron el vidrio, se identificaron con un militar de guardia diciendo: teniente Roberto y teniente Édgar, y les permitieron entrar.
Ambos la bajaron del coche y la llevaron a empujones a una habitación: “Me encontraba en shock emocional y llorando, con miedo de que fueran a matarme. Cuando traté de salirme para pedir auxilio me di cuenta que habían cerrado con llave”.
Édgar la amenazó: Más vale que te quedes callada, pinche puta, o voy a matar a tus papás y a toda tu familia; te vieron la cara de pendeja.
Laura prosigue el relato: “Jalándome de los cabellos muy fuerte, Édgar me sujetaba de los brazos y Roberto se subió a mi cuerpo, me penetró muy fuerte, luego Édgar también me violó y me dijo: ‘Esto te pasa porque eres una pinche ofrecida’”.
Laura llora unos minutos y continúa: Yo les pedía que no me lastimaran más, que ya no me hicieran daño, les preguntaba qué les había hecho para que me trataran así, para que me hicieran eso. Ellos sólo se burlaban.
Los golpes en el estómago y otras partes del cuerpo la debilitaron aún más. Édgar le advirtió: Si no quieres que a tu familia se la cargue la verga, quiero que finjas tener sexo con nosotros; si haces algo malo te voy a matar; si nos muerdes los penes te voy a matar.
Luego, el militar la grabó con el celular, mientras abusaban sexualmente de ella: Me sentí la peor mujer, asquerosa, triste, humillada... me preguntaba cómo me podían estar haciendo eso si se supone que ellos deben cuidar a los ciudadanos.
Antes de salir del cuartel militar, Édgar le advirtió que no denunciara, aunque riéndose a carcajadas le dijo:Sería un honor, un orgullo que me denunciaras por violación, aunque nadie te va a creer.
Luego de patearla y golpearla en diferentes partes del cuerpo, Laura fue subida al auto y sacada del cuartel en el mismo vehículo. Roberto le advirtió mientras conducía: Te voy a matar a ti y a toda tu familia; ya sé dónde vives, en dónde trabajas y sé a qué se dedica toda tu familia. Hija de tu puta madre, eres una zorra, ya quedaste quemada. Después fue lanzada debajo de un puente.
Sin acceso a la justicia
Laura ha denunciado a sus agresores ante todas las instancias, sin resultados. El delito cometido en un cuartel militar fue considerado del fuero federal y denunciado ante la PGR.
Presentamos los nombres y fotografías de los agresores militares, también testigos de los hechos, pero el Ministerio Público Federal lo único que hizo fue solicitar al Ejército que confirmara si esas personas laboran allí, y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), como siempre, se negó a dar información. Deberían de poner todo el aparato de procuración de justicia en favor de la víctima, pero lamentablemente lo están poniendo en favor de los agresores porque son militares, comenta el presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo.
Añade: Queremos que detengan a los agresores. Es una pandilla de criminales. Hay una cínica asociación delictuosa entre militares, agentes del Ministerio Público, la PGR y funcionarios del gobierno de Tamaulipas y de la República. Todos los esfuerzos para crear mecanismos, protocolos y leyes son solamente papel desechable. Así de fácil.
Para este defensor de derechos humanos, el delito es muy grave porque sucedió dentro de un cuartel militar: Implica la interacción de cómplices, guardias que permitieron el ingreso de un vehículo particular con una víctima en el interior. Los altos mandos militares en Nuevo Laredo que tuvieron conocimiento no actuaron de inmediato deteniendo a los responsables para una investigación. Ambos pertenecen a la Sedena, pero en cualquier momento pueden darse de baja y escapar y nunca los vamos a encontrar. Corremos el riesgo de que tomen alguna venganza contra la víctima para terminar con su vida. Eso es lo más grave, agrega Ramos.
Explica que cuando Enrique Peña Nieto habla de las víctimas lo hace sin ponerles rostro. Cuando demostramos que aquí están las víctimas con denuncias documentadas, simplemente la justicia no llega, las víctimas caen en una burocracia enorme y cínica, porque aparte los funcionarios responsables de las investigaciones actúan con cinismo, burlándose de las víctimas.
Deprimida, sin atención sicológica y con graves problemas emocionales, Laura continúa su periplo por el laberinto burocrático: Culpo directamente a la PGR de no querer actuar, de poner trabas y no darle seguimiento. Por más que les he dado pruebas, fotos y documentos, no han hecho nada. La justicia es muy lenta.

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