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lunes, 15 de julio de 2013

CNDH: indicios de desaparición forzada en 2 mil 443 casos


A 4 décadas de la Guerra Sucia, la desaparición forzada en México repunta y se recrudece. Durante los últimos años, la CNDH ha emitido 12 recomendaciones en la materia, pero en sus archivos se cuentan 27 mil 243 expedientes por desaparición; en 2 mil 443 de ellos hay indicios claros de la participación de agentes del Estado, considera la Comisión. Organizaciones civiles identifican, al menos, tres vertientes de las desapariciones que ocurren en la República Mexicana: las realizadas por la delincuencia organizada; aquellas en que las estructuras del Estado detienen a las víctimas y luego las entregan a los grupos criminales, y en las que la autoridad conoce los detalles y los autores de las desapariciones pero no actúa. Militares y policías entre los victimarios, pero también, algunos, resultan víctimas. Para Luis García, primer visitador, un sólo caso de desaparición forzada en el país, “en la segunda década del siglo XXI, es motivo para hacer un escándalo y un pronunciamiento enérgico”

  
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) revela que habrían ocurrido al menos 2 mil 443 casos de desaparición forzada en México, entre 2005 y lo que va de 2013. En otros 24 mil 800 expedientes que integra no descarta que se traten de desapariciones forzadas. A diferencia de los secuestros, levantones y otras formas de privación ilegal de la libertad, en la comisión del delito de desaparición forzada participan agentes del Estado.
 
A mediados de 2011, cuatro jóvenes fueron detenidos por policías de tránsito y entregados a la delincuencia organizada. Los hechos ocurrieron en el municipio de Juárez, Nuevo León. A pesar de que el presidente municipal, Rodolfo Ambriz, ofreció disculpas públicas en cumplimiento de la recomendación 52/2013 emitida por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, aún se desconoce el paradero de los muchachos.
 
Éste y otros casos de desaparición forzada fueron expuestos en la preaudiencia Desapariciones Forzadas y Ejecuciones Extrajudiciales en México: una Política Permanente del Estado, del Tribunal Permanente de los Pueblos, celebrada entre el 28 y el 29 de mayo en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
 
Durante el segundo día de actividades, Luz María Durán Mota se apostó frente al panel de especialistas, designados como jurados del Tribunal. Un auditorio repleto la observaba. Con voz firme, argamasa de dolor y enojo, rememoró los acontecimientos que precedieron a la desaparición de su hijo de 17 años de edad.
 
La noche del 17 de junio de 2011, Israel Arenas Durán, quien laboraba en el vivero familiar, salió de su domicilio a entregar un pedido de plantas. Lo acompañaban Adrián Nava y los hermanos Reynaldo y Javier García. Alrededor de las 22:30 horas, Israel se comunicó con su hermano; le dijo que estaba en el bar California y que necesitaba dinero para pagar las cervezas que consumió.
 
El hermano de Israel se encaminó hacia el lugar referido. Una insospechada escena interrumpió su andar. Mientras esperaba el verde del semáforo, sobre la avenida Eloy Cabazos, presenció una persecución callejera: adelante la camioneta guinda en la que se transportaba Israel y sus amigos; unos metros atrás, dos elementos de tránsito a bordo de la unidad 131.
 
Fue en la avenida Coahuila que los uniformados dieron alcance a los hoy desaparecidos. Los bajaron de la camioneta propiedad del vivero; los esposaron, las manos hacia atrás; los subieron a una camioneta particular, tipo blazer, de color gris.
 
—¿Por qué se están llevando a los chavos? –preguntó el hermano de Israel, incrédulo.
 
—Porque abollaron una unidad. ¿Eres familiar?
 
—No. Nada más estoy viendo qué les hacen –dijo el hermano de Israel, por temor a que a él también lo detuvieran.
 
—Entonces quítate de aquí con tu camioneta y vete.
 
Cuando Luz María, mamá de Israel, se enteró de lo sucedido no hubo 1 minuto de desperdicio. Acudió a la Secretaría de Seguridad Pública, Vialidad y Tránsito, y a la Policía Ministerial, ambas del municipio de Juárez. Visitó también la Secretaría de Seguridad Pública del municipio de Guadalupe. La respuesta fue siempre la misma. Los servidores públicos que la recibieron aseguraron no tener registro de los jóvenes detenidos apenas unas horas antes.
 
    
 
La tarde del 18 de junio, cuando el aliento agonizaba, Luz María se entrevistó con un “comandante” del que jamás supo su nombre; sumida en la angustia por la desaparición de su hijo, no reparó en la importancia del detalle. El encuentro ocurrió en uno de los pasillos de la Secretaría de Seguridad Pública, Vialidad y Tránsito de Juárez.
 
Palabras crudas pero esperanzadoras brotaron de entre el tubérculo y el bermellón labial. El supuesto comandante le dijo, luego de realizar un par de gestiones, que su hijo y los otros muchachos estaban en la Ministerial de Juárez, pero que no los podía ver “porque les pusieron unas cachetaditas y los están investigando para saber si consumen drogas”. Le pidió que regresara al día siguiente, entre las 3 y las 4 de la tarde, para que por fin se los entregaran. Luz María llegó puntual a la cita. La acompañaban su esposo y la certeza de recuperar a su hijo. Ésta última se fue desvaneciendo conforme avanzaba la conversación con los oficiales en turno. Primero les preguntó por Israel y por los tres jóvenes que lo acompañaban; los policías aseguraron no saber nada de ellos. Entonces preguntó por el comandante con el que se había entrevistado el día anterior. “¿Cómo se llama el comandante?”, inquirieron los uniformados. Luz María quedó atónita; supo que desconocía esa información. Para compensar su descuido, proporcionó una descripción del “comandante”: tez blanca, ojos y cabellos claros, complexión media, 1.70 metros de altura, de entre 32 a 34 años de edad. De nada le valió: “nadie con esas características”, aseveraron los uniformados.
 
 
Han pasado ya 2 años de la desaparición forzada de estos jóvenes. De las investigaciones realizadas se desprende que uno de los policías que participó en la detención ilegal de los muchachos los entregó a Los Zetas. Además, que el “comandante” con el que se entrevistó Luz María en la Secretaría de Seguridad Pública, Vialidad y Tránsito es en realidad un jefe de plaza de esa organización delictiva.
 
“Desde entonces, para mí, para mi esposo y para mis otros hijos ha sido de mucha oscuridad, mucha desesperación porque no sabemos a dónde están; de ninguno de ellos tenemos noticias. Mi hijo es un simple trabajador que tiene derecho a la libertad, al amor, a estar con su familia”, concluye su relato Luz María, entre el silencio de los espectadores.
 
Ésta es la nueva cara de la vieja práctica de la desaparición forzada, que de acuerdo con historiadores tiene su origen en la Alemania nazi. Para el caso mexicano, los primeros registros datan de la Guerra Sucia, periodo en el que, de acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, fueron víctimas de desaparición forzada 275 luchadores sociales (Recomendación 26/2001).
 
Ocho lustros después, esta práctica, asociada a dictaduras o regímenes autoritarios, repunta y se recrudece en México. Actualmente, la CNDH investiga 2 mil 443 casos en los que hay indicios de desaparición forzada relativos al periodo 2005-2013.
 
Como lo muestran las 12 recomendaciones que el organismo autónomo ha emitido al respecto (9/2005, 15/2005, 7/2009, 44/2009, 78/2009, 34/2011, 40/ 2011, 43/2011, 34/2012, 38/2012, 39/ 2012, 55/2012), en 30 casos, perpetrados del 26 de agosto de 1997 al 2 de junio de 2011, se ha acreditado ya plenamente la intervención de servidores públicos en las desapariciones.
 
Aunado a lo anterior, la CNDH cuenta con un registro de 24 mil 800 personas cuyo paradero se desconoce. Debido a que se trata de expedientes abiertos, en ninguno de éstos se descarta la desaparición forzada, refiere Luis García, primer visitador de la Comisión, en entrevista con Contralínea.
 
No obstante estas cifras, el funcionario menciona que un sólo caso de desaparición forzada “a estas alturas de la época del país, en la segunda década del siglo XXI, cuando parecía un problema superado”, es “motivo para hacer un escándalo y un pronunciamiento enérgico para que las autoridades del Estado mexicano las prevengan, investiguen y sancionen a los responsables, porque si no estamos generando un ambiente de impunidad”.
 
Dada la magnitud de la problemática, que “se acrecentó en un contexto de inseguridad pública”, producto de la estrategia de seguridad emprendida por el expresidente Felipe Calderón Hinojosa, la “guerra” contra el narcotráfico, la CNDH prepara un informe especial sobre el tema, mismo que hará público a finales de 2013.
 
Por lo pronto, de los casos que han pasado por las manos de esta Comisión se desprende, indica el primer visitador, que los servidores públicos mayormente involucrados en desapariciones forzadas, delito considerado de lesa humanidad, son los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y la Policía Federal.
 
Respecto de las entidades con más incidencia, señala que se trata de las que se ubican en el Norte del país, como Tamaulipas, Chihuahua y Coahuila. También incluye en los focos rojos a Michoacán y Guerrero.
 
“Se entenderá por desaparición forzada el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de la libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de la libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola de la protección de la ley”, se lee en el artículo 2 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, de la Organización de las Naciones Unidas.
 

Las nuevas desapariciones forzadas

 
Además de perder a su sobrino, Víctor Manuel Rolón perdió lo que cosechó durante más de 50 décadas de vida: su empleo en una compañía petrolera de Houston, Texas; su vivienda; el automóvil que pagaba en cuotas; los ahorros acumulados…
 
Devastado por la desaparición de Adrián Domínguez Rolón, policía federal de 33 años de edad, por la “desganada” actitud de los agentes del Ministerio Público a cargo de la investigación y por la posible complicidad de las autoridades con el crimen organizado, Víctor ha dedicado los últimos 2 años de su vida a la búsqueda de su consanguíneo.
 
“Dejé de lado todas esas cosas ya que para mí la familia es lo más importante. Con el tiempo veré qué puedo hacer para resolver mis demás problemas”, declaró a Human Rigths Watch, el 21 de septiembre de 2012. En febrero pasado, la organización internacional presentó el informe Los desaparecidos de México. El persistente costo de una crisis ignorada, en el que documentada 249 desapariciones; en 149 de éstas hay evidencias de desaparición forzada.
 
Como parte de la denuncia pública del caso, Víctor acudió al Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), estrado no gubernamental conformado por personalidades de reconocida autoridad moral que examinan presuntas violaciones a los derechos fundamentales. Ahí narró lo sucedido.
 
Adrián Domínguez Rolón y Miguel Gutiérrez Cruz, policías federales, desaparecieron el 17 de febrero de 2012. Ambos se encontraban de comisión en Uruapan, Michoacán, como parte de los operativos conjuntos contra el crimen organizado. Fue hasta 2 días después que sus familiares se enteraron de los hechos. La exnovia de Adrián les informó que la Policía Federal los había reportado como desaparecidos.
 
 Para seguir leyendo :
Fuente: www.contralinea.com.mx Periodismo de investigación http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/07/14/cndh-indicios-de-desaparicion-forzada-en-2-mil-443-casos/

miércoles, 5 de junio de 2013

Narcoguerra de Calderón detonó crisis económica y de seguridad: Europarlamento


Galván, Calderón y Saynez en una foto de febrero de 2011. Foto: Eduardo Miranda
Galván, Calderón y Saynez en una foto de febrero de 2011.
Foto: Eduardo Miranda
MÉXICO, D.F. (apro).- Un documento interno del Parlamento Europeo sostiene que la lucha emprendida por Felipe Calderón contra la delincuencia organizada llevó a México a una crisis económica y de seguridad.
El documento, titulado México Country Briefing 2013, refiere que la estrategia contra las drogas de Calderón provocó fuga de inversión, pérdida de empleos, hogares abandonados y una escalada de violencia que representan una amenaza creciente para la seguridad nacional.
“La violencia relacionada con las drogas se intensificó dramáticamente durante la presidencia de Felipe Calderón y se convirtió en una amenaza cada vez más grave para la seguridad”, advierte el informe elaborado por el Departamento de Políticas Exteriores del Parlamento Europeo, según publicó Reforma.
De acuerdo con el reporte, la violencia también ha afectado las actividades económicas y la inversión en las zonas más afectadas, en particular los estados fronterizos del norte.
“En estas zonas, el aumento de la violencia del narcotráfico ha ido acompañada por el cierre de muchas pequeñas empresas y el aumento de las tasas de desempleo”, abunda el texto.
Con base en datos de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), así como de representantes de la banca privada, el informe refiere que, en 2011, unos 160 mil negocios suspendieron sus actividades debido a las acciones del crimen organizado, y en 2010 México perdió cerca de 4 mil millones de dólares en inversión directa, equivalentes a 20% del total de ese año.
Al margen del costo económico, el análisis sostiene que la influencia de los cárteles de la droga ha tenido “severas” consecuencias sociales y políticas y ha dejado 140 mil desplazados, aunque refiere que otras fuentes mencionan cifras de hasta un millón 600 mil.
“El enorme poder corruptor del narcotráfico es una amenaza para el funcionamiento de las instituciones judiciales y de otra índole del Estado, incluyendo las fuerzas de seguridad.
“En los últimos años, cientos de policías, jueces, funcionarios de alto rango y políticos locales han sido detenidos y acusados de colaborar con cárteles de la droga”, refiere el documento.
Añade que sólo en 2010, cerca de 3 mil 200 policías federales fueron cesados por no superar las pruebas de control de confianza.
Peor aún, afirma que la infiltración de los cárteles de la droga en instituciones públicas “alimenta la preocupación de que su influencia corruptora podría extenderse a los políticos y las instituciones políticas”.
En ese sentido, el Parlamento Europeo considera que hay “una fuerte presión sobre Enrique Peña Nieto y su gobierno por reducir los niveles de violencia y de alguna manera frenar el poder de los cárteles de la droga y el crimen organizado”.
Sin embargo, con base en cifras extraoficiales, el documento señala que en marzo de este año murieron mil 25 personas en incidentes relacionados con el crimen organizado, lo que –afirma el documento– representa un “alarmante” crecimiento con respecto de los tres primeros meses del gobierno de Peña Nieto.
Además, refiere que el número de víctimas de la violencia durante el sexenio de Calderón fue “muy superior” a lo reconocido por el procurador Jesús Murillo Karam –alrededor de 70 mil–, aparte de que crecieron “exponencialmente” la tortura, detenciones arbitrarias y desapariciones, estas últimas estimadas en 24 mil.
Al comparar la estrategia del gobierno actual con el de Calderón Hinojosa, el Parlamento Europeo es claro:
“Mientras que el nuevo presidente se ha comprometido a continuar un combate implacable de los cárteles del narcotráfico, es poco probable que haya algún cambio radical con respecto de las políticas del gobierno de Calderón”, afirma.
De acuerdo con el informe, el Parlamento Europeo confía en que Peña Nieto dé prioridad a la reducción de los delitos violentos y la protección ciudadana por encima de la intercepción de droga y la aniquilación de los líderes de las organizaciones criminales.
“La detención de líderes de cárteles y otros logros en la ofensiva contra la droga no han dado lugar a una significativa disminución de la violencia. A veces, parece que la violencia se ha exacerbado o que las actividades delictivas se han trasladado a nuevas áreas geográficas”, sostiene el reporte.

lunes, 20 de agosto de 2012

Subió a 27 mil 199 el número de homicidios en 2011: Inegi

La proporción fue de 24 por cada 100 mil habitantes. Chihuahua, la entidad con mayor número de muertes, en tanto que Yucatán registró el menor.
Notimex
Publicado: 20/08/2012 12:05

México, DF. El año pasado se registraron 27 mil 199 homicidios en México, cifra superior a los 25 mil 757 de 2010, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de acuerdo con datos preliminares a partir de la estadística de defunciones.
El organismo expuso que la proporción de homicidios durante el año pasado fue de 24 por cada 100 mil habitantes, dato que se compara con los 23 por cada 100 mil habitantes en 2010.
Indicó que Chihuahua fue la entidad con mayor número de homicidios, con 131 por cada 100 mil pobladores y Yucatán con el menor índice, con tres casos. Precisó que en el primer caso se observa una reducción de 30 por ciento respecto al indicador observado en 2010.
En un comunicado, el Inegi explicó que las cifras se derivan de la información sobre las estadísticas vitales captada de los registros administrativos, básicamente de defunciones accidentales y violentas.
Refirió que esta información contiene registros de cuatro mil 723 oficialías del Registro Civil y mil 096 agencias del Ministerio Público que mensualmente proporcionan información al Inegi.
Detalló que en las oficialías del Registro Civil se captan datos de las defunciones (homicidios) a través de certificados de defunción emitidos por un médico legista, información que se complementa con la que proporcionan las agencias del Ministerio Público mediante los cuadernos estadísticos.
En el reporte, el Inegi incluyó la serie histórica de la estadística definitiva de homicidios registrados en los últimos años, con el propósito de facilitar su comparación.
Así, en 2005 el registro de homicidios fue de nueve mil 921, en 2006 de 10 mil 452, en 2007 de ocho mil 867, en 2008 de 14 mil 006, en 2009 de 19 mil 803, en 2010 de 25 mil 757 y en 27 mil 199.
Además, el organismo hizo una comparación de los datos de homicidios por cada 100 mil habitantes: en 2005 fue de nueve, en 2006 de 10, en 2007 de ocho, en 2008 de 13, en 2009 de 18, en 2010 de 23 y en 2011 de 24 por cada 100 mil habitantes.

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