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martes, 8 de octubre de 2013

Hallan cadáver de joven detenido por elementos de la Marina


Militares resguardan la escena de un asesinato en Monterrey, Nuevo León. Foto: Víctor Hugo Valdivia
Militares resguardan la escena de un asesinato en Monterrey, Nuevo León.
Foto: Víctor Hugo Valdivia
MÉXICO, D.F. (apro).- Dos meses después de su detención por parte de elementos de la Secretaría de Marina (Semar), Armando Humberto del Bosque Villarreal fue hallado muerto por un grupo de cazadores que transitaba cerca del campamento de los marinos en la comunidad de Colombia, municipio de Anáhuac, Nuevo León.
El caso de Humberto del Bosque forma parte de las denuncias presentadas por el presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo (CDHNL), Raymundo Ramos, sobre abusos cometidos por fuerzas castrenses, entre ellos la desaparición forzada de cuatro jóvenes (revista Proceso, 29 de agosto de 2013)
En entrevista telefónica, el defensor acusó a la Procuraduría General de la República (PGR) de mantener un “patrón sistemático de protección hacia efectivos castrenses”, debido a que no realizó la búsqueda del joven nuevoleonés –cuyo cadáver fue localizado el pasado jueves 3–, pese al cúmulo de evidencias que presentó la familia de la víctima.
El 3 de agosto pasado, efectivos de la Semar bajaron por la fuerza de su vehículo a Del Bosque Villarreal y posteriormente lo llevaron a su campamento, en la comunidad de Colombia, luego de que el joven acudió a la comandancia de policía para interponer una queja contra un vecino por una trifulca previa. La detención fue negada por los marinos.
No obstante, el padre de la víctima, Humberto del Bosque Gutiérrez, testificó el hecho, y los policías municipales también emitieron un parte para notificar al secretario de Seguridad Pública de Anáhuac, Alfredo Grande Barrera, que el joven y su automóvil, un Ford Mustang modelo 2000, quedó a disposición de los marinos.
“Hasta ahora los marinos han sostenido que criminales con uniformes y vehículos clonados se llevaron Armando, versión inverosímil por las pruebas que hemos presentado y que obligaron a la PGR a darle calidad de averiguación previa a la indagatoria después de un mes de tenerla como acta circunstanciada”, denunció Ramos.
El abogado acusó a la PGR por no investigar los hechos, toda vez que fueron cazadores quienes descubrieron el automóvil y los restos de Armando Humberto, a cinco kilómetros del campamento de los marinos.
“Don Armando fue a Monterrey a reconocer los restos, pero se los entregarán hasta este miércoles 9. El caso pasó de ser una desaparición forzada a una ejecución extrajudicial, pero hasta ahora no hay ni un solo marino detenido por los hechos, lo que habla de un patrón sistemático de protección institucional que se instituyó con el presidente Felipe Calderón y ahora continúa con el gobierno de Enrique Peña Nieto. Todo parece indicar que la orden es que las fuerzas armadas pueden hacer lo que quieran sin que haya un límite para ellas”, subrayó.
El presidente del CDHNL señaló que si bien el jueves 3 de octubre fue localizado el cadáver de Del Bosque Villarreal, “hasta ahora no conocemos el resultado de la autopsia, información que mantienen oculta a los familiares y a los coadyuvantes, es decir, la PGR no es una autoridad colaboradora, sino que pretende ocultar las evidencias que involucren a miembros de la Marina”, apuntó.
Asimismo, recordó que días antes de la detención de Armando del Bosque, elementos de la Marina capturaron el 29 de julio a José de Jesús Martínez Chigo y Diana Laura Hernández, y un día después aprehendieron a Raúl David Álvarez Gutiérrez, todos en Nuevo Laredo, Tamaulipas.
“Tememos que el destino de estos jóvenes sea el mismo que el de Armando, y en estos casos la PGR tampoco ha reaccionado, a pesar de las evidencias que hemos presentado señalando a los marinos. (La PGR) no le da valor a los testimonios, pese a la contundencia y claridad”.
Remató:
“Una vez más se pretende proteger a los violadores de derechos humanos”.

sábado, 17 de agosto de 2013

Sujetos armados levantan a siete líderes comunales en las cercanías de Aquila


La autodefensa en Aquila, Michoacán. Foto: Enrique Castro
La autodefensa en Aquila, Michoacán.
Foto: Enrique Castro
MÉXICO, D.F. (apro).- Un grupo de sujetos armados levantó al presidente del comisariado de la comunidad indígena de Coire, Michoacán, Solín Reyes Cruz, y a siete personas más en las cercanías de Aquila, donde el pasado miércoles 14 elementos de la Marina, Ejército y Procuraduría General de Justicia (PGJ) del estado detuvieron a 45 guardias comunitarios.
De acuerdo con fuentes policiales, las ocho personas regresaban de una comisión que les asignó la asamblea general y forzosamente tuvieron que pasar por el poblado de Aquila, donde fueron interceptados por varias camionetas con gente encapuchada fuertemente armada, presuntamente policías comunitarios de Chinicuila, y se las llevaron por la carretera a Coalcomán.
Las fuentes señalaron que junto con la autoridad comunal de Coire también fueron levantados su suplente, el jefe de Tenencia de la comunidad y los encargados del orden en las localidades de Chacalapa, El Diezmo, Motín del Oro y Colola, así como una persona más que los acompañaba.
Hasta el cierre de esta edición se desconocía el paradero de Solín Reyes Cruz y las otras siete personas.
Por otra parte, los presidentes de los comisariados indígenas de Aquila, Ostula y Pómaro, así como el de Coire, agradecieron al gobernador interino Jesús Reyna la desactivación del grupo armado que se había apoderado de la cabecera municipal, “afectando la paz, la tranquilidad y la economía de todo el municipio”.
En un desplegado difundido esta mañana, los comisariados señalaron que de acuerdo a sus usos y costumbres, “en nuestras asambleas comunales no se ha autorizado el uso de las armas, no hemos acordado formar ninguna policía comunitaria y por esto rechazamos que el grupo armado del pueblo de Aquila nos represente”.
Ante ello, demandaron al mandatario estatal que no permita “que gente de otros municipios venga a querer imponernos grupos de autodefensa que no apoyamos ni queremos en nuestro municipio”.

jueves, 8 de agosto de 2013

Denuncian desaparición de 20 personas en Veracruz


Elementos de la Agencia Veracruzana de Investigaciones realizaron un operativo en la zona del río de La Maquinaria en el municipio de Amatlán donde presuntamente desaparecieron.
Denuncian desaparición de 20 personas en Veracruz
(Foto:Notimex)
En el municipio de Amatlán, Veracruz, familiares denunciaron la desaparición de 20 personasen la zona de Ojo de Agua Grande cuando fueron informados por elementos policíacos que habían arrojado los cuerpos en río de La Maquinaria pero después de un operativo no encontraron nada.
Los hechos ocurrieron cuando un grupo de personas se “plantó” en la explanada del parque 21 de mayo para exigir a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) la liberación de sus familiares, quienes no aparecen desde el fin de semana, de acuerdo con sus denuncias ante el Ministerio Público.
Los policías ministeriales abordaron 10 unidades y coordinados por el delegado Pablo Rachet, el primer comandante Tomás Espinoza y el comandante Manuel Salas, así como elementos de Orizaba, que arribaron a la zona a las 2 de la tarde para realizar recorridos por las veredas que comunican al río.
Minutos más tarde, 30 personas arribaron al lugar para estar al pendiente de la aparición de los cadáveres. También apoyaron en la búsqueda, pero no localizaron nada.
El delegado de la Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI) Pablo Rachet, se acercó con las personas que estaban con cartulinas, para explicarles el proceso que lleva una investigación.
Una joven, quien se identificó como hermana de Jairo Manuel Flores Donado de 30 años, desaparecido desde el sábado pasado, relató: “A mi hermano se lo llevaron los policías estatales, él es trabajador de Forma Vitrum y acababa de salir del trabajo después se acababa de meter a un bar que está ahí cerca y yo lo fui a buscar, pero en ese momento llegaron los policías que empezaron a golpearlos y a mi me metieron al baño”.
A las 4 de la tarde, la búsqueda culminó sin tener resultados, mientras los familiares continuaban angustiados y llorando por no haberlos encontrado. (Con información de El Mundo de Córdoba y El Buen Tono)

lunes, 22 de julio de 2013

Desaparecen 32 músicos gruperos de Iztapalapa en Talxcala


Integrantes de La Devastadora Banda Imperial. Foto: Tomada de Youtube
Integrantes de La Devastadora Banda Imperial.
Foto: Tomada de Youtube
MÉXICO, D.F. (apro).- Un grupo de 32 integrantes de dos bandas gruperas desapareció ayer en el trayecto del Distrito Federal a Apizaco, Tlaxcala, donde supuestamente amenizarían la fiesta del pueblo.
De acuerdo con los familiares, los músicos de “La Devastadora Banda Imperial” y la “Tremenda del Pueblo”, originarios de las colonias Paraje Zacatepec y Santa María Aztahuacán, salieron de Iztapalapa alrededor de las seis de la mañana en un autobús particular que envió la persona que los contrató.
Una de las condiciones que puso el contratante es que los dos grupos musicales viajaran en un solo autobús hacia el municipio de Apizaco, Tlaxcala, y “que dispondría para su traslado en viaje redondo, ya que así era como trabajaba con la caravana de artistas programada para la tocada”, puntualizó uno de los familiares.
Señalaron que uno de los músicos que logró escapar habló con su madre, a quien le dijo: “no sé en qué pueblo estoy, no supe si llegamos a Apizaco”. En ese momento la comunicación se cortó y la mujer marcó de regreso, pero ya nadie le contestó.
Al enterarse de la desaparición de sus hijos, una comisión de familiares se dirigió hasta Apizaco, Tlaxcala, con la esperanza de localizarlos.
“Lo único que sabemos es que en Apizaco no hubo fiesta patronal; al pueblo llegamos hace unas horas y nadie sabe de las bandas. No sabemos qué hacer ni dónde buscarlos”, dijo el padre de uno de los músicos, cuyas edades oscilan entre los 15 y los 40 años.

lunes, 15 de julio de 2013

No tengo idea de cuantos morelenses siguen desaparecidos: alcalde de Álamo, Veracruz


Héctor Hugo Vázquez, presidente municipal de Álamo, Veracruz, afirmó que si hubo presencia de operadores del PRI en el municipio
No tengo idea de cuantos morelenses siguen desaparecidos: alcalde de Álamo, Veracruz
(Foto:Cuartoscuro)

El alcalde de Álamo, Veracruz, Héctor Hugo Vázquez, asegura no tener idea de cuantos ciudadanos morelenses siguen desaparecidos y que su administración brindó apoyo a 27 personas que fueron secuestradas y abandonadas en una carretera limítrofe de ese municipio.
En entrevista con MVS Noticias primera emisión, el presidente municipal comentó que ha enviado instrucciones a comunidades, colonias, agentes municipales y comisariado para que estén pendientes de alguna persona extraña o que pida algún tipo de auxilio para darles pronto apoyo
“Contamos con los nombres de las personas que fueron auxiliadas pero no tengo idea de cuantas personas siguen desaparecidas”, dijo.
El funcionario indicó que si hubo presencia de operadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) el día de la elección, pero dijo que el municipio estuvo resguardado por elementos del Ejército, Marina y Policía Federal.
Vázquez afirmó que su gobierno cumplió al llamado de las 27 personas, a quienes se les dio cobijo y a través del DIF de ambas entidades se tuvo comunicación para que regresaran con sus familias.
Nos comentan que fueron contratados para trabajar aquí en Álamo pero cuando llegaron la situación era otra… lo que ellos dijeron fue no le entramos a esa situación y los abandonaron, y ya por sus propios medios llegaron a la explanada municipal”, dijo.
Señaló que los ciudadanos morelenses tenían mucho miedo de que se les enviaran con otras personas pero fueron ayudados por psicólogos de la alcaldía para después ser enviados al Ministerio Público (MP) para rendir su declaración y quedar a disposición de las autoridades.
El presidente municipal narró que el día que ocurrieron los hechos, se le comentó que había gente de Morelos en la plaza municipal y acudió para dar instrucciones que fueran resguardados en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública local y se les atendiera con agua, comida, colchonetas, etc. “Estaban muy asustados por la situación e inclusive pidieron ir al MP para tener algún respaldo por si algo llegara a pasar, se les llevó al MP, dieron sus declaraciones y las autoridades van a dictaminar a ver que les paso”.
Al ser cuestionado sobre las declaraciones de un testigo que afirma que los morelenses fueron contratados para trabajar como “golpeadores” el día de las elecciones, el alcalde dijo que por ese motivo se les puso a disposición del MP, “porque quizá se involucren temas políticos”.
“Nosotros estuvimos al margen, estuvimos pendientes de la seguridad y ya tenemos presidente municipal y diputado electo”, concluyó.

No hay denuncia por desaparecidos: Graco
El gobernador Graco Ramírez Garrido informó que hasta el momento no se ha presentado ninguna denuncia en la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) por desaparición de personas.
En rueda de prensa, comentó que, “las procuradurías de Morelos y Veracruz se coordinaron para efectuar una revisión del caso (presunta desaparición de personas en aquel estado durante los pasados comicios del 7 de julio), pero no hay nada”, dijo.

CNDH: indicios de desaparición forzada en 2 mil 443 casos


A 4 décadas de la Guerra Sucia, la desaparición forzada en México repunta y se recrudece. Durante los últimos años, la CNDH ha emitido 12 recomendaciones en la materia, pero en sus archivos se cuentan 27 mil 243 expedientes por desaparición; en 2 mil 443 de ellos hay indicios claros de la participación de agentes del Estado, considera la Comisión. Organizaciones civiles identifican, al menos, tres vertientes de las desapariciones que ocurren en la República Mexicana: las realizadas por la delincuencia organizada; aquellas en que las estructuras del Estado detienen a las víctimas y luego las entregan a los grupos criminales, y en las que la autoridad conoce los detalles y los autores de las desapariciones pero no actúa. Militares y policías entre los victimarios, pero también, algunos, resultan víctimas. Para Luis García, primer visitador, un sólo caso de desaparición forzada en el país, “en la segunda década del siglo XXI, es motivo para hacer un escándalo y un pronunciamiento enérgico”

  
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) revela que habrían ocurrido al menos 2 mil 443 casos de desaparición forzada en México, entre 2005 y lo que va de 2013. En otros 24 mil 800 expedientes que integra no descarta que se traten de desapariciones forzadas. A diferencia de los secuestros, levantones y otras formas de privación ilegal de la libertad, en la comisión del delito de desaparición forzada participan agentes del Estado.
 
A mediados de 2011, cuatro jóvenes fueron detenidos por policías de tránsito y entregados a la delincuencia organizada. Los hechos ocurrieron en el municipio de Juárez, Nuevo León. A pesar de que el presidente municipal, Rodolfo Ambriz, ofreció disculpas públicas en cumplimiento de la recomendación 52/2013 emitida por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, aún se desconoce el paradero de los muchachos.
 
Éste y otros casos de desaparición forzada fueron expuestos en la preaudiencia Desapariciones Forzadas y Ejecuciones Extrajudiciales en México: una Política Permanente del Estado, del Tribunal Permanente de los Pueblos, celebrada entre el 28 y el 29 de mayo en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
 
Durante el segundo día de actividades, Luz María Durán Mota se apostó frente al panel de especialistas, designados como jurados del Tribunal. Un auditorio repleto la observaba. Con voz firme, argamasa de dolor y enojo, rememoró los acontecimientos que precedieron a la desaparición de su hijo de 17 años de edad.
 
La noche del 17 de junio de 2011, Israel Arenas Durán, quien laboraba en el vivero familiar, salió de su domicilio a entregar un pedido de plantas. Lo acompañaban Adrián Nava y los hermanos Reynaldo y Javier García. Alrededor de las 22:30 horas, Israel se comunicó con su hermano; le dijo que estaba en el bar California y que necesitaba dinero para pagar las cervezas que consumió.
 
El hermano de Israel se encaminó hacia el lugar referido. Una insospechada escena interrumpió su andar. Mientras esperaba el verde del semáforo, sobre la avenida Eloy Cabazos, presenció una persecución callejera: adelante la camioneta guinda en la que se transportaba Israel y sus amigos; unos metros atrás, dos elementos de tránsito a bordo de la unidad 131.
 
Fue en la avenida Coahuila que los uniformados dieron alcance a los hoy desaparecidos. Los bajaron de la camioneta propiedad del vivero; los esposaron, las manos hacia atrás; los subieron a una camioneta particular, tipo blazer, de color gris.
 
—¿Por qué se están llevando a los chavos? –preguntó el hermano de Israel, incrédulo.
 
—Porque abollaron una unidad. ¿Eres familiar?
 
—No. Nada más estoy viendo qué les hacen –dijo el hermano de Israel, por temor a que a él también lo detuvieran.
 
—Entonces quítate de aquí con tu camioneta y vete.
 
Cuando Luz María, mamá de Israel, se enteró de lo sucedido no hubo 1 minuto de desperdicio. Acudió a la Secretaría de Seguridad Pública, Vialidad y Tránsito, y a la Policía Ministerial, ambas del municipio de Juárez. Visitó también la Secretaría de Seguridad Pública del municipio de Guadalupe. La respuesta fue siempre la misma. Los servidores públicos que la recibieron aseguraron no tener registro de los jóvenes detenidos apenas unas horas antes.
 
    
 
La tarde del 18 de junio, cuando el aliento agonizaba, Luz María se entrevistó con un “comandante” del que jamás supo su nombre; sumida en la angustia por la desaparición de su hijo, no reparó en la importancia del detalle. El encuentro ocurrió en uno de los pasillos de la Secretaría de Seguridad Pública, Vialidad y Tránsito de Juárez.
 
Palabras crudas pero esperanzadoras brotaron de entre el tubérculo y el bermellón labial. El supuesto comandante le dijo, luego de realizar un par de gestiones, que su hijo y los otros muchachos estaban en la Ministerial de Juárez, pero que no los podía ver “porque les pusieron unas cachetaditas y los están investigando para saber si consumen drogas”. Le pidió que regresara al día siguiente, entre las 3 y las 4 de la tarde, para que por fin se los entregaran. Luz María llegó puntual a la cita. La acompañaban su esposo y la certeza de recuperar a su hijo. Ésta última se fue desvaneciendo conforme avanzaba la conversación con los oficiales en turno. Primero les preguntó por Israel y por los tres jóvenes que lo acompañaban; los policías aseguraron no saber nada de ellos. Entonces preguntó por el comandante con el que se había entrevistado el día anterior. “¿Cómo se llama el comandante?”, inquirieron los uniformados. Luz María quedó atónita; supo que desconocía esa información. Para compensar su descuido, proporcionó una descripción del “comandante”: tez blanca, ojos y cabellos claros, complexión media, 1.70 metros de altura, de entre 32 a 34 años de edad. De nada le valió: “nadie con esas características”, aseveraron los uniformados.
 
 
Han pasado ya 2 años de la desaparición forzada de estos jóvenes. De las investigaciones realizadas se desprende que uno de los policías que participó en la detención ilegal de los muchachos los entregó a Los Zetas. Además, que el “comandante” con el que se entrevistó Luz María en la Secretaría de Seguridad Pública, Vialidad y Tránsito es en realidad un jefe de plaza de esa organización delictiva.
 
“Desde entonces, para mí, para mi esposo y para mis otros hijos ha sido de mucha oscuridad, mucha desesperación porque no sabemos a dónde están; de ninguno de ellos tenemos noticias. Mi hijo es un simple trabajador que tiene derecho a la libertad, al amor, a estar con su familia”, concluye su relato Luz María, entre el silencio de los espectadores.
 
Ésta es la nueva cara de la vieja práctica de la desaparición forzada, que de acuerdo con historiadores tiene su origen en la Alemania nazi. Para el caso mexicano, los primeros registros datan de la Guerra Sucia, periodo en el que, de acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, fueron víctimas de desaparición forzada 275 luchadores sociales (Recomendación 26/2001).
 
Ocho lustros después, esta práctica, asociada a dictaduras o regímenes autoritarios, repunta y se recrudece en México. Actualmente, la CNDH investiga 2 mil 443 casos en los que hay indicios de desaparición forzada relativos al periodo 2005-2013.
 
Como lo muestran las 12 recomendaciones que el organismo autónomo ha emitido al respecto (9/2005, 15/2005, 7/2009, 44/2009, 78/2009, 34/2011, 40/ 2011, 43/2011, 34/2012, 38/2012, 39/ 2012, 55/2012), en 30 casos, perpetrados del 26 de agosto de 1997 al 2 de junio de 2011, se ha acreditado ya plenamente la intervención de servidores públicos en las desapariciones.
 
Aunado a lo anterior, la CNDH cuenta con un registro de 24 mil 800 personas cuyo paradero se desconoce. Debido a que se trata de expedientes abiertos, en ninguno de éstos se descarta la desaparición forzada, refiere Luis García, primer visitador de la Comisión, en entrevista con Contralínea.
 
No obstante estas cifras, el funcionario menciona que un sólo caso de desaparición forzada “a estas alturas de la época del país, en la segunda década del siglo XXI, cuando parecía un problema superado”, es “motivo para hacer un escándalo y un pronunciamiento enérgico para que las autoridades del Estado mexicano las prevengan, investiguen y sancionen a los responsables, porque si no estamos generando un ambiente de impunidad”.
 
Dada la magnitud de la problemática, que “se acrecentó en un contexto de inseguridad pública”, producto de la estrategia de seguridad emprendida por el expresidente Felipe Calderón Hinojosa, la “guerra” contra el narcotráfico, la CNDH prepara un informe especial sobre el tema, mismo que hará público a finales de 2013.
 
Por lo pronto, de los casos que han pasado por las manos de esta Comisión se desprende, indica el primer visitador, que los servidores públicos mayormente involucrados en desapariciones forzadas, delito considerado de lesa humanidad, son los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y la Policía Federal.
 
Respecto de las entidades con más incidencia, señala que se trata de las que se ubican en el Norte del país, como Tamaulipas, Chihuahua y Coahuila. También incluye en los focos rojos a Michoacán y Guerrero.
 
“Se entenderá por desaparición forzada el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de la libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de la libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola de la protección de la ley”, se lee en el artículo 2 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, de la Organización de las Naciones Unidas.
 

Las nuevas desapariciones forzadas

 
Además de perder a su sobrino, Víctor Manuel Rolón perdió lo que cosechó durante más de 50 décadas de vida: su empleo en una compañía petrolera de Houston, Texas; su vivienda; el automóvil que pagaba en cuotas; los ahorros acumulados…
 
Devastado por la desaparición de Adrián Domínguez Rolón, policía federal de 33 años de edad, por la “desganada” actitud de los agentes del Ministerio Público a cargo de la investigación y por la posible complicidad de las autoridades con el crimen organizado, Víctor ha dedicado los últimos 2 años de su vida a la búsqueda de su consanguíneo.
 
“Dejé de lado todas esas cosas ya que para mí la familia es lo más importante. Con el tiempo veré qué puedo hacer para resolver mis demás problemas”, declaró a Human Rigths Watch, el 21 de septiembre de 2012. En febrero pasado, la organización internacional presentó el informe Los desaparecidos de México. El persistente costo de una crisis ignorada, en el que documentada 249 desapariciones; en 149 de éstas hay evidencias de desaparición forzada.
 
Como parte de la denuncia pública del caso, Víctor acudió al Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), estrado no gubernamental conformado por personalidades de reconocida autoridad moral que examinan presuntas violaciones a los derechos fundamentales. Ahí narró lo sucedido.
 
Adrián Domínguez Rolón y Miguel Gutiérrez Cruz, policías federales, desaparecieron el 17 de febrero de 2012. Ambos se encontraban de comisión en Uruapan, Michoacán, como parte de los operativos conjuntos contra el crimen organizado. Fue hasta 2 días después que sus familiares se enteraron de los hechos. La exnovia de Adrián les informó que la Policía Federal los había reportado como desaparecidos.
 
 Para seguir leyendo :
Fuente: www.contralinea.com.mx Periodismo de investigación http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/07/14/cndh-indicios-de-desaparicion-forzada-en-2-mil-443-casos/

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