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miércoles, 17 de agosto de 2016

Hallan 12 bolsas con restos óseos en Huehuetoca, Estado de México


La Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) investiga el hallazgo de 12 bolsas de plástico con restos óseos y prendas de vestir, que fueron arrojados a un pozo de extracción de agua, ubicado en la antigua estación de trenes del municipio de Huehuetoca.
“Es importante señalar que el lugar del hallazgo es un medio húmedo, con nivel de contaminación bacteriológico alto, en el cual también se encontraron diversos residuos sólidos, lo que contribuye a un acelerado proceso de degradación. Al respecto, cabe advertir que los restos hallados pudieron haber sido arrojados por lo menos hace seis meses, por lo que ya cuentan con alto grado de descomposición”, señaló en un comunicado de prensa.
El hallazgo lo hizo personal municipal que realizaba maniobras de limpieza en el lugar, informó la PGJEM, por lo que ordenó las diligencias correspondientes para recuperar los restos que fueron encontrados a 30 metros de profundidad.
Indicó que los estudios periciales permitirán establecer el número de cuerpos a los que corresponden los restos, así como su edad aproximada y género.
Comunicó que en la medida de lo posible se recabarán los perfiles genéticos y de acuerdo con las circunstancias de degradación de las muestras biológicas y las particularidades de cada uno de los restos, serán confrontados con la información de la plataforma de la Unidad de Gestión de Personas Desaparecidas o No localizadas del Instituto de Servicios Periciales de la Procuraduría estatal.
(Con información de La Jornada)

viernes, 3 de junio de 2016

Hallan cuerpos de tres niños en fosas de Tetelcingo

Peritos exhuman cuerpos en Tetelcingo. Foto: Germán Canseco
TETELCINGO, Mor. (apro).- En el día 11 de la exhumación de cuerpos en las fosas clandestinas del gobierno de Graco Ramírez en Tetelcingo, fuentes de los equipos periciales participantes confirmaron el hallazgo de los restos de tres niños, de aproximadamente 6 y 9 años, así como de un probable bebé.
De hecho, Procesofoto confirmó la exhumación de tres cuerpos de tamaño pequeño, que después este reportero confirmó con fuentes de al menos dos equipos periciales que se trataba de menores de edad.
“Es indignante. Son menores, indigna el trato que las autoridades dan a todos los cuerpos, en particular éstos”, dijo uno de los peritos totalmente conmovido. Los cuerpos se encontraron después de que en la primera fosa fueron exhumadas 53 personas hasta el viernes pasado, y de que en la segunda, correspondiente a la zona metropolitana de Cuernavaca, se rescataran 50.
“¿Quién puede pensar en que desaparece un niño o una niña y no lo van a buscar? ¿Cómo es posible que se hayan echado ahí bajo 50 cuerpos de adultos?”, se preguntaba indignado.
Entre los hallazgos se encontraron además otras bolsas con partes de cuerpos que no tenían carpeta de investigación ni número de control del Servicio Médico Forense (Semefo).
Y aunque la Fiscalía negó que esto hubiera ocurrido, el reportero pudo observar desde la distancia una bolsa negra de la fueron extraídas alrededor de 10 bolsas más chicas de plástico color rojo.
Por cada uno de estos “restos humanos”, que no se sabe si corresponden a amputaciones de miembros realizadas en hospitales o que forman parte de otros cuerpos mutilados, la Fiscalía abrió una carpeta de investigación.
De hecho, hasta ahora, según información recabada entre los participantes, han sido más de 40 las carpetas de investigación que se abierto, dado que existen cuerpos rescatados de las fosas clandestinas que carecían de datos o porque el número que tenían asignado simplemente “se dañó” o “se borró” por las condiciones de maltrato de los embalajes.
Este jueves, los trabajos concluyeron a las cinco de la tarde con la exhumación de 15 cuerpos, además de los restos humanos rescatados, para hacer una suma total de 109: 53 de la primera fosa y 56 de la segunda, la cual oficialmente tendría 64 cuerpos.
Se espera que este viernes los equipos periciales concluyan con el trabajo de exhumación total.
También se prevé que mañana al mediodía arribe una comisión de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, el 26 de septiembre de 2014, quienes acudirán a exigir la identificación de los cuerpos, el castigo a los responsables y solidarizarse con las familias de las víctimas de desaparición en Morelos.
A las 6 de la tarde se aguarda también la presencia de la periodista Carmen Aristegui, quien acude a la presentación del libro El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, donde la acompañarán el poeta Javier Sicilia y el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Jesús Alejandro Vera Jiménez.
La presentación se realizará bajo el árbol de guamúchil que marca el perímetro de seguridad de las fosas clandestinas del gobierno de Graco, en Tetelcingo.
Familiares de desaparecidos rezan en Tetelcingo, Morelos. Foto: Germán Canseco
Familiares de desaparecidos rezan en Tetelcingo, Morelos. Foto: Germán Canseco
Solidaridad de profesionistas
Representantes de los colegios de Abogados, Biólogos, Ingenieros Civiles, Ingenieros Industriales, Ingenieros Agrónomos, Contadores y Administradores acudieron a las fosas clandestinas de Tetelcingo a brindar su solidaridad con los familiares de las víctimas y exigir al gobierno que castigue a los responsables de los delitos que se derivan de las fosas, así como a expresar su respaldo a la UAEM.
“Consideramos que es prioritario que las cosas se esclarezcan y que se llegue a las últimas consecuencias, no sabemos si es de este sexenio o del anterior. Deben manejarse las cosas con transparencia y que se castigue a los responsables de todas estas cosas inhumanas”, advirtió el presidente de la Federación de Colegios y Asociaciones de Profesionistas del Estado de Morelos, José Alfredo Salgado Salgado.
Los representantes de los colegios reclamaron al gobierno del estado su insistencia en descalificar el trabajo de la casa de estudios y advirtieron que su labor es defender a las víctimas y no criminalizar a sus defensores.
En su momento, el rector Vera Jiménez criticó a la diputada Hortencia Figueroa Peralta, presidenta de la Junta Política y de Gobierno del Congreso local, quien el miércoles, luego de una visita relámpago a Tetelcingo, se apresuró a deslindar al gobernador Graco Ramírez de toda responsabilidad de las fosas clandestinas.
“Quizás la diputada quiere deslindar al gobernador de los crímenes que se derivan de estas fosas, porque no hay que olvidar que en el municipio que ella gobernaba (Jojutla, 2012-2105) hay otra fosa clandestina como estas. Y vamos a ir por ella. Si se apresura a deslindar a Graco es porque se quiere deslindar ella también. Sus palabras la acusan”, asestó.
El rector condenó los intentos de la Secretaría de Salud de tratar de alarmar a la comunidad de Tetelcingo con el rumor de que la apertura de las fosas puede generar problemas sanitarios entre los miembros de la comunidad.
“Los hacemos responsables de cualquier intento de linchamiento contra miembros de la comunidad universitaria, familiares de víctimas y equipos periciales que participan en la exhumación”, concluyó Vera Jiménez.

lunes, 23 de mayo de 2016

Inicia exhumación de más de 100 cuerpos en Tetelcingo, Morelos

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La exhumación de más de cien cuerpos en las fosasubicadas en el predio El Maguey, en el poblado de Tetelcingo, Cuautla, inició este lunes y continuará los días que sean necesarios, de acuerdo con un comunicado del Movimiento por la Paz.
Medios locales indicaron que el proceso de exhumación puede durar alrededor de ocho días, mientras que la obtención de perfiles duraría hasta cinco meses o más.
Los trabajos de exhumación iniciaron esta mañana con una oración.
La Fiscalía General del Estado informó el fin de semana que “cuenta con 88 opiniones técnico científicas, así como con datos de identidad y causa de muerte en la mayoría de los cadáveres; sin embargo, con el claro objetivo de dignificar a las víctimas y para brindar certeza a las familias de personas desaparecidas, se decidió realizar el proceso de exhumación y toma de muestras genéticas de todos los cuerpos”.
La propia FGE se ha encargado de la gestión para el suministro de energía eléctrica, agua, alimentos, servicios sanitarios y de emergencia en el sitio, en donde se encuentran familiares de las víctimas.
Como parte de la logística, personal de de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), la Procuraduría General de la República, la Fiscalía General estatal y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, instalaron camillas y vallas.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

24 restos de Cerro Viejo no son de normalistas: Equipo Argentino

No muestran "probabilidad de parentesco biológico" con ellos, señala; se sigue trabajando con los otros seis restos hallados en Cerro Viejo, añade.
24 restos de Cerro Viejo no son de normalistas: Equipo Argentino
(Foto: Xinhua)
De los 30 restos recuperados en Cerro Viejo, 24 no muestran “probabilidad de parentesco biológico con los 43 normalistas” de Ayotzinapa.
El Equipo Argentino de Antropología Forense(EAAF) informó este martes que en los otros 6 restos se continúa trabajando y se espera resultados a la brevedad.
De acuerdo con un comunicado, la EAAF explica que el peritaje que busca identificación de restos obtuvo los resultados genéticos del Laboratorio The Bode Technology Group ubicado en Estados Unidos .
El reporte concluye que hasta el momento, no han habido identificaciones entre los restos recuperados en las 3 localidades mencionadas (Cerro Viejo, La Parota y el Basurero de Cocula) y los 43 normalistas.
En su conferencia de prensa del viernes 7 de noviembre, el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, informó que algunos de los detenidos por el caso de los normalistas desaparecidos declararon que éstos fueron asesinados, calcinados y sus cenizas dispersas en el río San Juan. No obstante, el procurador aclaró que las investigaciones aún no concluyen y que “mientras tanto, se seguirán considerando como desaparecidos (a) los estudiantes de Ayotzinapa para efectos de la investigación”.
Se reproduce el comunicado de la EAAF:

jueves, 30 de octubre de 2014

No termina el horror en Guerrero: hallan otras dos fosas con 14 osamentas


29 DE OCTUBRE DE 2014 

Elementos de la PGR en busca de fosas clandestinas en Guerrero. Foto: Octavio Gómez
Elementos de la PGR en busca de fosas clandestinas en Guerrero.
Foto: Octavio Gómez
CHILPANCINGO, Gro. (apro).- Al menos 14 osamentas, con signos de ejecución, fueron exhumadas este día en dos fosas ubicadas en los municipios de Zitlala y Eduardo Neri en la región centro de la entidad.
Reportes de la Fiscalía estatal indican que en un predio de la comunidad de Ocotitlán se encontraron 13 cadáveres y uno más en el punto conocido como Puente Blanco, entre el poblado de Zumpango del Río y esta capital.
El primer hallazgo fue a través de un señalamiento directo y las víctimas podrían ser las personas que fueron reportadas como desaparecidas luego de los enfrentamientos armados registrados a principios de julio de este año en el municipio de Chilapa de Álvarez, refieren los informes preliminares.
Ello debido a que las víctimas exhumadas son osamentas y presentan impactos de bala en el cráneo, según los reportes consultados por Apro.
La disputa por Chilapa es protagonizada por Los Rojos, dirigidos por un delincuente identificado como Zenén Nava Sánchez El Chaparro que tiene su bastión en la cabecera municipal de Chilapa y un grupo denominado Los Ardillos, afincado en el poblado de Tlanicuilulco, municipio de Quechultenango, y dirigido por los hermanos del presidente del Congreso estatal, el diputado local perredista Bernardo Ortega Jiménez.
Por su parte, una denuncia anónima ubicó otro cementerio clandestino en las inmediaciones del poblado de Zumpango del Río, cabecera municipal de Eduardo Neri que se encuentra a 15 kilómetros de Chilpancingo.
En este lugar conocido como Puente Blanco, cercano al hospital general de Tierras Prietas, los peritos de la Fiscalía exhumaron otra osamenta y anunciaron que mañana reanudarán labores de búsqueda en el predio donde existen indicios de que se encuentran más cuerpos.
El hallazgo de estas nuevas fosas y la exhumación de cadáveres exhibe que previo a la masacre y desaparición de normalistas de Ayotzinapa, las bandas criminales actuaron bajo el manto protector de las autoridades de los tres niveles.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Tras hallazgo de fosa en Cocula, federales y marinos emprenden redadas


En busca de los normalistas desaparecidos en Cocula, Guerrero. Foto: Octavio Gómez
En busca de los normalistas desaparecidos en Cocula, Guerrero.
Foto: Octavio Gómez
COCULA, Gro. (apro).- Los habitantes de la comunidad Vicente Guerrero conocen el predio como “Hoyo del Papayo” y, desde hace un año, las autoridades locales utilizan el lugar como basurero municipal y la delincuencia como un tiradero de cadáveres.
En este sitio, ubicado al oriente de la cabecera de este pequeño municipio de la zona norte de la entidad, peritos de la Procuraduría General de la República (PGR), así como el equipo de forenses argentinos, cumplieron dos días realizando labores para determinar si los restos humanos encontrados en el lugar corresponden a los cuerpos de los 43 normalistas de Ayotzinapa que siguen desaparecidos.
Hasta el momento, el gobierno federal no ha emitido una postura oficial sobre el hallazgo de esta fosa clandestina en la zona norte de la entidad, donde las autoridades siguen exhumando cuerpos pero no pueden localizar a los normalistas desaparecidos.
Este hecho refleja el nivel de impunidad y violencia que se padece en la entidad, donde el tema de los desaparecidos exhibe que todo Guerrero es un cementerio clandestino.
Por su parte, agentes federales y marinos desataron una “razia” en Cocula donde desde ayer están cateando casas y deteniendo a personas, principalmente hombres.
Durante un recorrido por el municipio, un grupo de reporteros documentó la detención de un adolescente identificado como El Bajito, en el poblado de Puente Río San Juan, ubicado entre la cabecera municipal y la comunidad de Vicente Guerrero, lugar donde se encuentra el basurero y la fosa clandestina.
Las acciones policiaco-militares provocaron que familiares de al menos cuatro detenidos se manifestaran públicamente esta mañana en la plaza central.
Incluso, colocaron una manta en el zócalo con un mensaje dirigido al presidente Enrique Peña Nieto, donde reprocharon los operativos y demandaron la liberación de Carlos Cantú Salgado, Francisco Ortiz Fernández y Gustavo Moreno Arroyo.
“Atención: Enrique Peña N; Murillo Karam; PGR; SEIDO. Los hacemos responsables de sus vidas. Exigimos justicia ante tantos atropellos. Expresamos nuestra indignación ante toda esta ola de detenciones arbitrarias en contra de ciudadanos inocentes que las fuerzas federales se están llevando a la SEIDO para torturarlos y hacer que se declaren culpables por delitos graves que no han cometido, como: secuestro, delincuencia organizada y portación de armas prohibidas.
“Los mantienen incomunicados y no les permiten defensa a través de abogados particulares. ¡Este es el gobierno corrupto que tenemos! México despierta, Guerrero despierta, Iguala únamos fuerza, hoy somos otros mañana podrías ser tu”, indica el texto de la lona.

viernes, 24 de octubre de 2014

Encuentran otras nueve fosas con restos humanos, mochilas, zapatos, lapiceros…


Continúan pesquisas en fosas clandestinas de Iguala, Guerrero. Foto: Octavio Gómez
Continúan pesquisas en fosas clandestinas de Iguala, Guerrero.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Bruno Plácido Valerio, dirigente de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), informó que su organización encontró ayer nueve fosas clandestinas más, en Iguala, Guerrero.
En entrevista para Noticias MVS, el líder social dijo que tras detectar las nueve fosas, lo reportaron a la Policía Federal. “Anoche nos coordinamos, hoy están saliendo para el lugar de los hechos”, refirió.
De acuerdo con Plácido Valerio, las nueve fosas fueron halladas en “la misma zona geográfica”, en la zona de la Parota, “hacia arriba”, indicó.
“Se revisó, se destapó (la fosa) nada más para identificar carne… es reciente, porque si está semirroja la tierra, significa que es reciente el cuerpo”, dijo, aunque agregó que no se quisiera adelantar a los peritos.
Además de “carne”, mencionó que encontraron mochilas, zapatos, lapiceros, los cuales pudieron pertenecer a las víctimas.
Ahora, “esperamos que las autoridades hagan su trabajo” e identifiquen los cuerpos, señaló Plácido.
Bruno señaló que “la gente tiene mucha información” y aunque hay desconfianza, “están colaborando con darnos datos de los jóvenes” desaparecidos.
Adelantó que ya buscaron a la ONU para que se reúna con las víctimas en Guerrero.
Por su lado, Miguel Ángel Jiménez Blanco, también integrante de la UPOEG, confirmó la existencia de restos humanos en una de las fosas en que se encontraron restos de piel, cabello y unos huaraches “quemados con ácido, no con fuego. El olor es espantoso… Queda un poco de carne. No es posible saber cuántos cuerpos son, pero las fosas son frescas”.
Antes del hallazgo de estas nueve tumbas clandestinas, habían sido localizadas otras 26, en las que se encontraron restos de 28 cuerpos.

UPOEG encuentra otras 9 fosas en Iguala

 “está semirroja la tierra”

"Encontramos carne 'semiroja', reciente, revuelta con tierra. También se encontró cabello... Y mochilas, zapatos, lapiceros", explicó Bruno Plácido", dirigente de la Unión de Pueblos y Organizaciones de Guerrero.
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Bruno Plácido Valerio, dirigente de la Unión de Pueblos y Organizaciones del estado de Guerrero,reportó que su organización encontró ayer 9 fosas clandestinas más, en Iguala, Guerrero, las cuales se suman a las 9 reportadas por el gobierno federal y una decena que previamente encontró la misma UPOEG.
En entrevista para Noticias MVS, el líder social dijo que tras detectar las 9 fosas, lo reportaron a la Policía Federal. “Anoche nos coordinamos, hoy están saliendo para el lugar de los hechos”, refirió.
Las 9 fosas fueron halladas en “la misma zona geográfica”, en la zona de la Parota, “hacia arriba”, indicó.
“Se revisó, se destapó (la fosa) nada más para identificar carne… es reciente, porque si está semirroja la tierra, significa que es reciente el cuerpo”, dijo, aunque agregó que no se quisiera adelantar a los peritos.
Además de “carne”, mencionó que encontraron mochilas, zapatos, lapiceros, los cuales pudieron pertenecer a las víctimas.
Ahora, “esperamos que las autoridades hagan su trabajo” e identifiquen los cuerpos, señaló Plácido.
Bruno señaló que “la gente tiene mucha información” y aunque hay desconfianza, “están colaborando con darnos datos de los jóvenes” desaparecidos.
Y reveló que ya buscaron a la ONU para que se reúna con las víctimas en Guerrero.

domingo, 12 de octubre de 2014

Las fosas mejor planeadas de Iguala

Continúan pesquisas en fosas clandestinas de Iguala, Guerrero. Foto: Octavio Gómez
Continúan pesquisas en fosas clandestinas de Iguala, Guerrero.
Foto: Octavio Gómez
IGUALA, Gro., (procso.com.mx).- Nunca vi nada así, se le escucha decir al nervioso policía apostado en la punta del monte, el rifle atento. A unos pasos la tierra cortada; hay seis hoyos bien trazados, son seis fosas* que escondían los fragmentos de 23 cuerpos calcinados. Bajo la arena retirada a golpes de pala se logran ver troncos de árboles chamuscados, ramas marchitas manoseadas por el fuego. Un pedazo de pantalón de mezclilla. Banderines rojos que marcan el terreno y una cinta amarilla desmayada con el rótulo “Escena del crimen”.
“¿Te imaginas todo lo que pensaron mientras llegaban acá?”, suelta una fotógrafa jovencita, la mirada de tristeza. El silencio que se impone.
La identidad de esos cuerpos no está confirmada, pero nadie puede espantar de la mente el testimonio de los dos detenidos que declararon a la Procuraduría General de Justicia de Guerrero que ahí asesinaron y enterraron a 17 de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos; los que fueron arrestados por policías municipales y entregados a sicarios de la narcomafia local Guerreros Unidos.
El pesado silencio queda ahogado por un zumbido: es el concierto de las moscas.
Un reportero local lanza como telegrama los que imagina fueron últimos momentos de los condenados a muerte: “Los obligaron a subir caminando. Los ejecutaron. Pusieron una cama de troncos. Los quemaron. Ahí mismo los enterraron. A ellos mismos les hicieron cavar sus tumbas”.
La fragancia de la muerte impregna el monte. Ese olor cada vez más frecuente en esta interminable fosa común en la que se ha convertido México. El mismo lodo podrido, con mezcla de masa orgánica, que se pisa en Tijuana, en los terrenos regados con ácidos con los que los cadáveres son disueltos. El mismo olor que despiden las fosas donde quisieron ser reducidos a nada los migrantes masacrados en San Fernando, Tamaulipas. El mismo que se hace presente, cada vez con más frecuencia, en episodios que por comunes pasan desapercibidos para la prensa.
Es un olor dulzón y rancio que hace nido en las fosas nasales, asfixia la garganta, se atenaza en el cerebro. No se quita por más que te bañes o recurras a los perfumes. Es un recordatorio que deja el sufrimiento de un ser humano que se niega a ser desaparecido, enterrado a escondidas martirizado.
Una mariposa negra y amarilla aletea al borde del corte de la tierra. Avanza y retrocede. Testigo de primera fila. Centímetros abajo agua de lluvia que al contacto con la tierra se convirtió en un caldo pútrido, un charco estancado, con nata en la superficie que impide cualquier reflejo.
Para subir a las fosas de Iguala hay que salir de esta ciudad –la tercera más importante de Guerrero– y dirigirse a la periferia, donde la ciudad se convierte en campo. Hay que guiarse por un cerro con pelo verde, andar por calles sin pavimento, preguntar por Jardín Pueblo Viejo, luego por la vereda a La Parota.
Derecho por la vereda formada por piedras hay que seguir el camino marcado por las pisadas pioneras. Es un sendero paralelo a un maizal del que se va perdiendo la perspectiva porque a lo largo se extiende una bóveda de ramas y arbustos que hacen pensar en la entrada a una selva.
No hay pérdida si se sigue la vía marcada por los cubrebocas azules colgados de los matorrales, tirados en el piso, aventados en la cuneta, como en una urgencia de quienes querían desprenderse pronto de la peste. Para más referencias se pueden buscar las marcas que dejó en algunos arbustos el enviado de una televisora deseando que nadie se perdiera.
Impresas en el lodo del suelo se notan huellas de distintos tamaños, de botas, de tenis, de huaraches. Son las huellas de la gente que ha subido a ese cerro. Me pregunto si alguna de ellas será de los asesinados, si sabrían que ese iba a ser su destino, que ese es monte sería su cementerio. Pocas, casi ninguna huella van en sentido contrario. Claro, ellos no bajaron. Ellos se quedaron arriba.
Caminar. Subir. El único ruido es el de la propia respiración y la orquesta de insectos. Hasta que se llega al lugar marcado por las moscas, el inconfundible sitio de la muerte. El lugar que condensa el horror de la narcopolítica mexicana. La presentida confirmación de la identidad que nadie desea. ¿Asesinaron aquí a los estudiantes normalistas rapados durante la novatada que les hicieron en su escuela que ni siquiera habían cumplido los 20 años? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quiénes? ¿Por qué así?
Sólo queda lanzar en silencio un rezo en este espacio de muerte y pedir que (sea quien sea) quien murió aquí encuentre la paz, que sus restos regresen a su casa.
A unos metros del área marcada, en un claro aplanado se ven un montículo formado por ropa, basura, plásticos, cobijas. Es fácil pensar que esa era una guarida de los dueños de estos caminos prohibidos. Donde descansaban porque las masacres implican trabajo.
El camino de regreso a la ciudad lo marca el botadero de bolsas de basura de plástico rojo con signos que indican toxicidad. Y más cubrebocas, decenas de ellas, guantes de látex, botas de plástico, empaques de geles o desinfectantes tiradas a lo largo del camino, como si quienes participaron en las exhumaciones hubieran querido quitarse de encima el horror aferrado en la piel. Como si quisieran dejar atrás la pesadilla.
Un reportero local dice que este horror no es peor que el de las fosas de los 18 turistas michoacanos enterrados en una huerta de coco en Acapulco y exhumados un mes después de sus asesinatos. Su error fue haber viajado juntos a bordo de un autobús que llevaba placas del lugar equivocado, de su estado natal que engendró también un cártel rival a los de Guerrero.
Estos duelen distinto porque las declaraciones apuntan a que aquí quedaron puros estudiantes, los mejores de sus pueblos, los que se inscribieron a la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa porque desafiaron su destino y quisieron ser alguien.
Iguala es tierra fértil para la siembra cadáveres.
Según el Departamento Municipal de Panteones, 76 personas no identificadas han sido enviadas a fosa común del cementerio durante la administración interrumpida del alcalde perredista prófugo José Luis Abarca (quien gobernó dos años).
Los cuerpos de desconocidos provienen de diferentes hallazgos.
En mayo de 2013, en San Miguelito, parte trasera del Cerro de La Parota, fueron desenterradas 33 osamentas. Hace cuatro meses, de camino al municipio vecino de Taxco, en Mezcaltepec, se descubrieron 17 cuerpos (el sexenio pasado encontraron a 55 adentro de un pozo). Ahora la tierra engendró cadáveres en La Parota, ese cementerio clandestino que algunos funcionarios locales dicen que era usado desde hace más de un año para eliminar seres humanos.
Esto ocurre en Iguala, la cuna de la bandera nacional. La ciudad que se ufana de tener el lienzo tricolor más grande del país enarbolada desde uno de sus cerros. Por toda la ciudad se ven bardas ilustradas con episodios de la Independencia que se comenzó a esbozar aquí hace 200 años, aunque al día de hoy la gente vive como esclava, sometida por el crimen organizado que de día impone su ley y en las noches su toque de queda.
Antes de subir a La Parota un reportero local que acudió a la despedida de los policías municipales enviados voluntariamente-a la fuerza a reeducarse en una academia de policía en Tlaxcala me mostró una fotografía que lleva en su celular: tirados sobre el piso se encuentran seis cuerpos inflados, brillosos, tapizados por arena café.
El reportero aseguraba que corresponden a los cuerpos recuperados de esa fosa, que son la prueba de que los exhumados no son los de los normalistas. “No son los estudiantes –afirmaba mientras agrandaba con sus dedos la fotografía en su celular–, estos cuerpos son de adultos, no son de jóvenes. Este cinturón de cuero no es del que usan gente como los normalistas”.
Yo veo bultos inertes. No sé distinguirles la humanidad, salvo por la silueta. No sé qué cinturones usan los estudiantes más pobres de México, los que buscan superarse estudiando la carrera de maestro en una escuela normal.
Más tarde un forense que participó en las exhumaciones corregirá la información sobre esa foto de los cadáveres inflados que se publica en un diario de nota roja.
Asegura que las personas enterradas en La Parota podrían haber sido asesinadas ocho días antes. Los restos recuperados no estaban completos. Estaban podridos. Quemados. Fragmentados.
“Quién hizo esto trató de no dejar huella, fue como una cremación. Sabía. Trataba de borrar rastros”, explicaría el especialista bajo la condición del anonimato.
Según se rumora, la noche que cavaron su propia tumba en La Parota, después de que fueron asesinados una lluvia impidió que esos cadáveres rociados con diesel y prendidos con lumbre quedaran reducidos a cenizas. Como si la naturaleza se hubiera resistido a destruir la evidencia. Como si ella también esperara a que en México algún día se haga justicia.
*Se veían seis fosas. Un día después se supo que en la sexta no se encontraron restos humanos.

Green Go