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miércoles, 28 de noviembre de 2018

La deuda interna de Peña Nieto

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Enrique Peña Nieto, titular del Ejecutivo. Foto: Miguel Dimayuga
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Cuando Enrique Peña Nieto asumió la Presidencia de la República, los bonos gubernamentales en circulación ascendían a 4.39 billones de pesos (un billón, en español, es un millón de millones; billion, en inglés, son mil millones). Hoy, la deuda interna en bonos asciende a 6.33 billones de pesos, es decir, 45% de aumento.
La diferencia nominal es casi de dos billones. ¿Esta cantidad es igual o menor que la inversión pública fija desembolsada del gobierno federal durante los años del actual sexenio? Pues no. Esto quiere decir que la deuda de los bonos es inconstitucional, al menos en parte, porque la Carta Magna obliga a invertir ese dinero en obras que produzcan incrementos en los ingresos públicos, para asegurar su pago (art. 73, fracc. VIII).
Debe decirse que la deuda externa es un capítulo que se cuece aparte, del cual podremos hablar algún otro día.
Los comunicadores, políticos y empresarios que se dicen preocupados por el “populismo”, no lo están, sin embargo, con el loco incremento de la deuda interna. Éste era el “populismo” de los años 70, 80 y 90 del siglo pasado. Ahora ya no lo es, debido a que, en nuestros días, por “populismo” se entiende tener programa social y procurar medios propios para su financiamiento.
Lo que Peña ha hecho es aumentar otra vez los gastos de operación del gobierno, disecar a Pemex, apoyar a los gobiernos locales priistas y a otros amigos comprometidos, derrochar muchos millones en gastos de propaganda e impulsar proyectos especiales de inspiración presidencial. Estamos en realidad en el viejo populismo, lo que se confirma con el hecho de que no hay plan porque no hay objetivos nacionales. Como país, no sabemos a dónde se quiere ir.
Del total de bonos colocados en el mercado interno (6.33 billones), dos billones se encuentran en manos de extranjeros. Esta última cantidad corresponde en su mayor parte al presente sexenio, ya que hasta el año 2012 sólo estaban en manos foráneas menos de 500 mil millones de pesos.
Se diría que el riesgo es el mismo porque, como sabemos, los inversionistas mexicanos (tienen 70 mil millones de dólares en el exterior) pueden sacar su dinero del país cuando lo desean (muchos de ellos ni siquiera suelen pagar impuesto sobre la renta), al igual que los extranjeros, vendiendo sus bonos y cambiando sus pesos por dólares, pero es mucho más sencillo para los fondos internacionales tomar decisiones rápidas y sorpresivas, con las cuales podrían crear un problema mayor a la economía mexicana. De los dos billones de incremento total de los bonos desde el año de 2012, los inversionistas extranjeros han tomado 1.66 billones, cantidad no tan lejana al monto de la reserva internacional disponible del Banco de México. Mejor no recordar los Tesobonos de Salinas.
La subvaluación del peso, efecto del proceso de desvalorizaciones durante del actual sexenio, se debió a una extraordinaria demanda de divisas que no provenía de necesidades de pago, sino justamente de la venta de bonos gubernamentales y de retiros de inversiones de bolsa.
Recién han vuelto algunos, excitados por el aumento de los intereses. La tasa de riesgo mexicana (diferencial neto de interés entre México y EU) se encuentra ya en un nivel inusitado en muchos años. Lo peor de todo es que el crecimiento del rédito dificulta las inversiones productivas cuando la economía sigue atorada. El Banco de México tendrá que aumentar otra vez su tasa de referencia a partir del incremento decidido por la FED (Banco Central de Estados Unidos) de 0.25%, con el fin de “proteger” la desdichada tasa de riesgo que pagamos los mexicanos para que no nos presione el capital rentista, sólo por ser “pobres e inseguros”. Pero Agustín Carstens podría decidir un mayor aumento para seguir cubriendo una inflación que contrasta ya demasiado con la estadunidense, la cual se está volviendo a ubicar en el 2%, frente al 6% en México.
Debido a la deuda errónea e ilegítima de Peña, se decretó un “superávit primario” para el presente año. Pero, como van las cosas, es difícil que se logre el monto previsto porque la tasa de interés sigue subiendo y, con ésta, el costo financiero de la deuda. Los errores de estos años no se resuelven con un “superávit”, sino se empeoran, porque éste no es otra cosa que hacer crecer la parte del ingreso que el Estado no le regresa a la sociedad.
Entre los países grandes, el Estado mexicano es uno de los fiscalmente más pobres, es decir, con un bajo porcentaje de su Producto Interno Bruto para ser destinado a gastos comunes. Si este asunto no se resuelve, los demás temas siempre serán demasiado complicados. Por ejemplo, México tendría que duplicar el número de estudiantes universitarios tan sólo para alcanzar un nivel internacional mediocre en esta materia.
El problema está en la política económica estructuralmente equivocada que padece el país. Los gobernantes sólo se preocupan de que las cosas no vayan peor, mas con frecuencia también fracasan en ese empeño.
La solución empezará cuando el Estado promueva la inversión, el crecimiento de la economía, el aumento salarial, la redistribución del ingreso y el desarrollo social. Aunque a esto se le llama “populismo”, al menos no llevaría, como lo ha hecho Peña, a ahogar al país en una deuda ilegítima con un entorno de estancamiento y pobreza.

jueves, 9 de mayo de 2013

Llegó a 753 mil 51 mdd la deuda de Pemex con bancos a diciembre de 2012


Creció el gasto en sueldos, según la cuenta de la hacienda pública

Roberto Garduño y Enrique Méndez
 
Periódico La Jornada
Jueves 9 de mayo de 2013, p. 35
El endeudamiento de Petróleos Mexicanos (Pemex) con bancos extranjeros y nacionales a diciembre de 2012 ascendió a 753 mil 51 millones 693 mil pesos. Los principales acreedores de la paraestatal en el exterior son el Deutsche Bank, BBVA Bancomer, The Bank of New York Mellon, City Bank, el Credit Agricole CIB, Credit Suisse, el HSBC Bank y JP Morgan Chase Bank.
La cuenta de la hacienda pública 2012 enviada a la Cámara de Diputados por la Secretaría de Hacienda revela también que Pemex incrementó su gasto corriente en 7.7 por ciento el último año de gobierno de Felipe Calderón, al pasar de 141 mil 230 millones de pesos autorizados por el Congreso de la Unión a 152 mil 128 millones.
El aumento de esas erogaciones se explica por un repunte en servicios personales, en el rubro de sueldos y salarios, y por gastos de operación para adquirir ropa de trabajo, equipo y materiales de seguridad, almacenamiento y reparto, e insumos y refaccionamiento crítico enfocado al mantenimiento.
La información de Hacienda refiere que la petrolera mexicana adeuda a instituciones que operan dentro del país 149 mil 530 millones de pesos; de ese monto, la empresa tendrá que pagar por intereses 15 mil 299 millones entre este año y 2014.
Según el documento, el banco con el que Pemex tiene una de sus principales deudas en el interior es Invex, por 85 mil millones de pesos; después, con Scotia Inverlat Casa de Bolsa, con un total de 54 mil 664 en dos créditos distintos; HSBC México giró un préstamo de 3 mil 500 millones de pesos, que le redituará intereses en los próximos cuatro años por 574 millones. También Nacional Financiera (Nafin) es acreedora de la empresa por 5 mil 780 millones.
Los empréstitos del extranjero son los que implican un mayor monto de pago por la paraestatal. Éstos suman 594 mil 709 millones de pesos.
Con el Deustche Bank Trust Company Americas, Pemex tiene compromisos que ascienden, a diciembre, a 226 mil 712 millones, pero que con una tasa de 7.59 por ciento anual, a 10 años entre 2014 y 2024 le implicará un pago de 203 mil 627 millones.
Además, Pemex tiene contratados con el mismo banco seis créditos más por 131 mil 757 millones de pesos, por los que tendrá que pagar intereses de 69 mil 538 millones, también a un plazo de 10 años, a partir de 2013.
Por su parte, BBVA Bancomer prestó a través de sus filiales españolas 26 mil millones de pesos; le sigue The Bank of New York Mellon, con 23 mil 215 millones; después, City Bank, 17 mil 88 millones; Credit Agricole CIB, 15 mil 612 millones; Export Import Bank of The United States, 13 mil 75 millones; Mizuho Corporated Bank LTD, 12 mil 742; JP Morgan Chase Bank, 11 mil 701 millones; BNP Paribas, 9 mil 994 millones; Sumitomo Mitsui Banking Corporation, 9 mil 644 millones; y Export Development Canada, 9 mil 629.
También Pemex adeuda a HSBC Bank PLC 6 mil 664 millones; a Bank of America 5 mil 341 millones; a Societe Generale, 4 mil 963 millones; a Japan Bank for International Cooperation, 3 mil 959 millones; a Banco Bilbao Vizcaya Argentaria-GRA 3 mil 157 millones, y Bergesen Worldwide Limited, 3 mil 205.

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