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domingo, 17 de agosto de 2014

Sacerdote de SLP es detenido en flagrancia de abuso sexual


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Periódico SUPREMO.- José de Jesús, párroco del templo de Nuestra Señora de Fátima, en la capital potosina, fue detenido por uniformados de seguridad pública municipal cuando abusaba sexualmente de un joven.
El sacerdote, de 39 años de edad, cometió el delito a uno de tres jóvenes, todos menores de edad, que llegaron al templo procedentes del municipio de Salinas, y que, según uno de ellos, durante el trayecto de aproximadamente una hora, estuvieron bebiendo alcohol.
Tras llegar al templo, fueron recibidos por el religioso. Ya por la noche, dos de los jóvenes se quedaron dormidos a consecuencia del alcohol, mientras que el tercero salió a comprar algo para cenar.
A su regreso, se percató del abuso sexual y dio aviso inmediato a las autoridades.
Al arribo de las autoridades municipales, el párroco fue detenido y puesto a disposición de la Subprocuraduría Especializada para la Atención de Delitos Sexuales de la Procuraduría de Justicia del Estado.
Posteriormente, José de Jesús fue recluido en un área del centro de Internamiento “La Pila”.
Cabe señalar que no sólo este párroco está recluido en ‘La Pila’, también el padre Guillermo Gil se encuentra en las mismas instalaciones, mientras que el ex sacerdote Eduardo Córdova es prófugo de la justicia y dos sacerdotes más están bajo investigación por el delito de abuso sexual de menores.

sábado, 31 de mayo de 2014

“Es un sacrificio que tienes que aguantar”, decía sacerdote a niño al que violaba

El padre Francisco Javier Castillo Ríos. Foto: Tomada de video Canal 7 de SLP
El padre Francisco Javier Castillo Ríos.
Foto: Tomada de video Canal 7 de SLP
SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P. (proceso.com.mx).- El sacerdote Francisco Javier Castillo Ríos, uno de los tres miembros de la jerarquía de la Iglesia católica de San Luis Potosí denunciados por abusos sexuales ante la Procuraduría de Justicia del estado, violó durante dos años a un menor al que le decía que eso era “parte de los sacrificios que debía aguantar” si quería también ser sacerdote.
“Que con esa boca y esas manos tan sucias estén hablando de Dios; no puede ser. Él le hacía unas cosas horribles a mi hijo”, fue el testimonio de la madre de José en un reportaje del canal 7 de San Luis.
El padre Castillo conoció a José en unos retiros espirituales en el Seminario menor. El niño tenía 8 años.

Un día, José se lastimó un pie y el sacerdote lo llevó a su casa. “Ahí lo conocimos y empezamos una relación de amistad con él. Empezó a visitarnos constantemente. Luego lo trasladaron al Seminario del terremoto y nos pide que lo mandemos con él a que le ayude a las misas… que le dejen acompañarlo para que fuera aprendiendo el sacerdocio, porque el niño decía que de grande quería ser padre”.
Al mismo tiempo, el sacerdote se convierte en un allegado de la familia, en su confesor y un frecuente invitado a las reuniones. “Venía a la casa, aquí nos confesaba, se daba cuenta de todos nuestros problemas”, describió la madre de la víctima al Canal 7.
El niño cenaba con regularidad con el sacerdote. Un día, a sus 12 años, despertó en la cama del padre Castillo. “Él lo tenía penetrado. El padre abusaba de él, al parecer lo drogaba” con alguna sustancia que le ponía en la cena sin que el menor se percatara.
Pero esa noche, debido a que José no se había comido todos los alimentos, despertó y se dio cuenta de lo que el sacerdote hacía con él. Estaba aturdido, se sentía sin fuerzas, y volvió a quedarse dormido. Por la mañana, el sacerdote se comportó como si nada hubiera sucedido.
Días después José lo enfrentó. Castillo lo amenazó entonces con hacerle daño a su familia, o con hacerles lo mismo a otros niños pequeños si él no aceptaba. Después comenzó a darle dinero para que se quedara callado y mantuvo sus amenazas para continuar abusando del menor.
La mamá de José no se explicaba los cambios de conducta de su hijo y un día, en el 2012, revisando su teléfono celular, encontró varios de los mensajes del sacerdote.
“Encontré unos mensajes de que le iba a dar un dinero; que se lo había aventado atrás de la puerta, que lo recogiera y no me dijera nada, que era para que no hablara, que nos iba a pasar algo, que me iba a pasar algo a mí. Que lo iba a buscar donde fuera si se escondía; que a fuerzas se tenía que ir con él”.
Al día siguiente, la mujer conversó con su hijo y le preguntó por qué no le había dicho lo que le hacía el padre Castillo. “Él empezó a llorar y llorar; no paraba. Por la tarde platico con él, me dice:-que te va a matar, mamá; me dice que es un sacrificio que tengo yo que hacer para ser sacerdote”.
“Le quitó todas las ilusiones a mis hijos, me destruyó a mi familia”, señaló la mujer, quien acudió a la Procuraduría y presentó la denuncia, que quedó asentada en el expediente AP/PGJE/SLP/SDSCF/209/VI/2012.
Sin embargo, la madre de José también contó que no recibió el apoyo esperado de las autoridades. Se le impidió estar presente cuando José rindió su declaración, y luego se dio cuenta de que había cosas escritas que su hijo no había dicho al Ministerio Público.
“De los abogados del CAVID (Centro de Atención a Víctima del Delito) no sentí el apoyo, ni las ganas de sacar un caso como éste”, mientras que los psicólogos que atendieron a su hijo lo dejaron más inestable emocionalmente, asegura.
Castillo oficia en la iglesia del Sagrado Corazón, en Ojocaliente. Tiene un amparo gracias al cual no ha sido detenido.

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