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viernes, 10 de enero de 2014

Chomsky: "Las drogas son un instrumento de EE.UU. para criminalizar a los pobres"



El analista político estadounidense Noam Chomsky opina que la guerra contra las drogas en EE.UU. es "un fraude total" y fue utilizada principalmente para criminalizar a las minorías raciales.
Hay cosas que "la clase dirigente blanca liberal no quiere que formen parte de la historia", afirmó Chomsky en una conferencia con estudiantes sobre los logros del movimiento estadounidense por los derechos civiles. Uno de esos aspectos se refiere a la criminalización de la vida de las personas pertenecientes a la raza negra.  

"El movimiento de los negros llegó a su límite en cuanto se convirtió en un asunto de clase", indicó el analista y explicó que la clase media de minorías raciales representaba cierta amenaza para la hegemonía blanca. Por lo tanto, a finales de los años setenta las autoridades empezaron a 'reaccionar' con la "reinstitución de la criminalización de la población negra". 

Chomsky subraya que "el instrumento que se utilizó para recriminalizar a la población negra fueron las drogas". "La guerra contra las drogas es un fraude, un fraude total. No tiene nada que ver con las drogas. […] En lo que ha sido exitosa la guerra contra las drogas es en criminalizar a los pobres. Y los pobres en EE.UU. resultan ser en su mayoría negros y latinos", indica el analista estadounidense.  

Chomsky incluso llegó a calificar la guerra contra las drogas como "una guerra de razas". "Es una guerra de razas. Casi en su totalidad; desde el principio, las órdenes dadas a la Policía de cómo lidiar con las drogas fueron: 'No hace falta ir a los suburbios y detener al corredor de bolsa blanco que esnifa cocaína por la tarde, sino que hay que ir a los guetos, y si un chico tiene un porro en su bolsillo, meterlo en prisión'. Así que todo empieza con la acción policial, no de la propia Policía, sino de las órdenes que se les dan", subraya el experto.   

"La población negra ahora está en condiciones de empobrecimiento y privaciones extremadamente graves, por lo que si nos fijamos en los últimos 400 años de la historia de EE.UU., hay solo 20 o 30 años de relativa libertad para representantes de esa raza. Y eso es una cicatriz real en la sociedad", asegura Chomsky. 
 
El analista concluyó que aunque no se puede negar "el gran logro del movimiento por los derechos civiles" del país, no hay que pasar por alto el hecho de que "puso en marcha fuerzas que podrían tratar de revertir cambios conseguidos con el fin de defender los privilegios de clase”.  


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/116580-chomsky-drogas-negros-eeuu-criminalizar

miércoles, 31 de julio de 2013

Snowden debería ser premiado; no es amenaza para EU: Chomsky

Washington dice luchar contra el terrorismo y diseña políticas para incrementarlo
La única seguridad que está en riesgo es la de los gobiernos ante su propia población
Periódico La Jornada
Miércoles 31 de julio de 2013, p. 4
En mi opinión, Snowden debería ser premiado. Hizo lo que todo ciudadano debería hacer: decirle a los estadunidenses lo que el gobierno está haciendo. Así debe ser. Los gobiernos siempre argumentan la seguridad sin importar cuál sea el motivo. El reflejo defensivo es la seguridad. Pero cualquiera que haya visto lo que ha sido revelado, por lo menos lo que se ha publicado, concluirá que no es ninguna amenaza a la seguridad, con una excepción: la seguridad del gobierno ante su propia población. De hecho, si alguien ha dedicado cualquier tiempo a examinar archivos desclasificados –yo lo he hecho; estoy seguro que muchos de ustedes también– encuentra que, abrumadoramente, la seguridad es la seguridad del Estado frente a su propia población y es por eso que las cosas tienen que ser mantenidas en secreto.
Hay algunos casos donde sí hay preocupaciones de seguridad auténticas, pero estas son bastante limitadas.
El argumento del gobierno de Estados Unidos en este caso, por la vigilancia y más, es que es parte de la seguridad contra el terrorismo. Pero al mismo tiempo la política estadunidense está diseñada para incrementar el terror. El propio Estados Unidos está llevando a cabo la campaña de terrorismo internacional más pavorosa, jamás vista supongo, con la campaña de drones y fuerzas especiales. Eso es una campaña terrorista mayor, por todo el mundo, y también está generando terroristas. Uno puede leer y escuchar eso de las fuentes más altas: el general McChrystal, expertos y otros.
Por supuesto que la campaña dedrones está creando terroristas potenciales y uno puede fácilmente entender por qué. Si tú estás caminando por las calles de Ginebra y no sabes que en cinco minutos habrá una explosión del otro lado de la calle, por algo controlado desde miles de millas de distancia, y que eso aniquilará a algunas gentes y otras más que están pasando por allí, te quedas aterrorizado. No te gusta, y puede que decidas responder. Eso está ocurriendo por todas las regiones que están sujetas a la campaña de terror de (Barack) Obama.
Entonces, no puedes seriamente, por un lado, llevar a cabo terror masivo y hasta generar terroristas potenciales contra ti mismo y, por otro, decir que debemos tener vigilancia masiva para protegernos contra el terror. Eso es una burla, merecería grandes encabezados periodísticos.
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No puedes llevar a cabo terror masivo y hasta generar terroristas potenciales contra ti mismo y decir que debemos tener vigilancia masiva para protegernos contra el terror, sostiene el lingüista, filósofo y activista estadunidense Noam ChomskyFoto Ap
Después está el interesante asunto de la extradición. Estados Unidos acaba de anunciar una vez más que castigará a cualquiera que rehúse extraditar a Snowden. Al mismo tiempo, Estados Unidos es uno de los líderes en negar extradiciones. El caso de Bolivia es interesante. Estados Unidos presionó para intentar bloquear el avión boliviano porque querían que Snowden fuera extraditado (en referencia al incidente con el avión del presidente Evo Morales a su regreso de Rusia, hace un par de semanas). Durante años Bolivia ha estado intentando extraditar de Estados Unidos a un ex presidente que ya está formalmente acusado en Bolivia por todo tipo de delitos. Estados Unidos rehúsa extraditarlo.
De hecho, lo mismo está ocurriendo ahora mismo en Europa. Italia ha estado intentando extraditar a 22 agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) involucrados y acusados por participar en un secuestro en Milán. Secuestraron a alguien, lo enviaron, creo, a Egipto a que fuera torturado. Después reconocieron que era inocente. Hay otros casos como estos, muchos casos en donde Estados Unidos simplemente rehúsa hacerlo.
Uno de los casos más notables es, de nuevo, en América Latina, no sólo el de Bolivia. Uno de los terroristas más importantes del mundo es Luis Posada (Carriles), quien estuvo involucrado en hacer estallar una aeronave de Cubana de Aviación en la que murieron 73 personas, entre otros actos terroristas. Él (Posada) está felizmente sentado en Miami, y su colega Orlando Bosch, otro terrorista mayor, también está ahí felizmente.
Cuba y Venezuela están intentando extraditarlos. Pero ya saben, mo hay posibilidades de hacerlo. Entonces, el que Estados Unidos esté llamando a que otros extraditen a Snowden es un poco irónico. De nuevo, todo esto debería ser de grandes titulares.
Comentarios de Noam Chomsky sobre Edward Snowden y las políticas de vigilancia de Estados Unidos, ante el Club de Prensa de Ginebra, el 26 de julio pasado.

domingo, 8 de abril de 2012

El ataque a la educación pública. Noam Chomsky

 
 
La educación pública está siendo atacada en todo el mundo. En respuesta, recientemente ha habido protestas estudiantiles en Gran Bretaña, Canadá, Chile, Taiwán y otras partes.
California también es campo de batalla. Los Angeles Times informa otro capítulo de la campaña para destruir al que había sido el sistema de enseñanza pública superior más grande del mundo: Las autoridades de la universidad del estado de California anunciaron planes para congelar las inscripciones la próxima primavera en la mayoría de los campus y poner en lista de espera a todos los aspirantes el siguiente otoño, con miras al resultado de las votaciones de noviembre sobre una iniciativa fiscal.
Desfinanciamiento similar está aconteciendo en todo el país. En la mayoría de los estados, informa The New York Times, los pagos de colegiaturas, no las asignaciones estatales, son lo que cubre gran parte del presupuesto, de tal forma que podría haberse acabado la era de universidades públicas accesibles de cuatro años, fuertemente subsidiadas por el Estado.
Cada vez es más común que los colegios comunitarios enfrenten perspectivas similares –y los déficits se extienden a grados K-12.
Ha habido un cambio de la creencia de que como nación nos beneficiamos de la educación superior a la creencia de que la gente que recibe educación es la más beneficiada y que, por tanto, debería pagar el costo, concluye Ronald G. Ehrenberg, administrador del sistema de universidades estatales de Nueva York y director del Instituto Cornell de Investigación de Educación Superior.
Una descripción más precisa, pienso, es Fracaso por diseño, título de un estudio reciente del Instituto de Política Económica (EPI, por sus siglas en inglés), que desde hace mucho ha sido fuente importante de información y análisis confiable sobre el estado de la economía.
El estudio del EPI analiza las consecuencias de la transformación de la economía de hace una generación, de producción nacional a la financialización y tercerización. Por diseño, siempre ha habido alternativas.
Una de las principales justificaciones para el diseño es lo que el galardonado premio Nobel Joseph Stiglitz llamó la religión de que los mercados llevan a resultados eficientes, que recientemente recibió aún otro golpe devastador con el colapso de la burbuja inmobiliaria, que fue ignorada bajo argumentos doctrinales, desencadenando la actual crisis financiera.
También se hacen afirmaciones sobre los supuestos beneficios de la radical expansión de las instituciones financieras desde la década de 1970. Una descripción más convincente la aportó Martin Wolf, corresponsal sénior de economía de The Financial Times: Un sector financiero descontrolado se está comiendo desde adentro la economía de mercado moderna, de la misma forma en que la larva de una marabunta se come al organismo donde fue depositada.
El estudio del EPI observa que el Fracaso por diseño se basa en clases. Para los diseñadores ha sido un éxito impactante, tal como lo revela la sorprendente concentración de riqueza en el uno por ciento de hasta arriba, de hecho en el 0.1 por ciento superior, mientras la mayoría se ha reducido a un virtual estancamiento o caída.
En pocas palabras, cada vez que pueden los maestros de la humanidad siguen su vil máxima... de todo para nosotros y nada para los demás, tal como lo explicó Adam Smith hace mucho tiempo.
La educación pública masiva es uno de los grandes logros de la sociedad estadunidense. Ha tenido muchas dimensiones. Uno de los propósitos fue preparar a los agricultores independientes para la vida como trabajadores asalariados, que toleraran lo que consideraban virtual esclavitud.
El elemento coercitivo no pasó desapercibido. Ralph Waldo Emerson observó que los líderes políticos apelan por la educación popular porque temen que este país se esté llenando de miles y millones de votantes, y se debe educarlos para que no nos salten al cuello. Pero correctamente educados: limitar sus perspectivas y entendimiento, desalentar el pensamiento libre e independiente, y enseñarles obediencia.
La vil máxima y su aplicación regularmente han generado resistencia, lo que a su vez evoca los mismos temores entre la élite. Hace 40 años había una gran preocupación de que la población se estuviera liberando de la apatía y la obediencia.
En el extremo liberal internacionalista, la Comisión Trilateral –el grupo de política no gubernamental en que se basó gran parte de la administración Carter– emitió duras advertencias en 1975 de que hay demasiada democracia, debido en parte al fracaso de las instituciones responsables del adoctrinamiento de los jóvenes. En la derecha, un importante memorándum de 1971 de Lewis Powell, dirigido a la Cámara de Comercio de Estados Unidos, principal organismo empresarial, lamentaba que los radicales estuvieran apoderándose de todo –universidades, medios, gobierno, etcétera– y exhortó a la comunidad empresarial a que usara su poder económico para revertir el ataque contra nuestra preciada forma de vida –bien conocida por él. Como cabildero de la industria del tabaco estaba bastante familiarizado con el funcionamiento del Estado paternalista para los ricos, al que llamó libre mercado.
Desde entonces, muchas medidas se han tomado para restaurar la disciplina. Una es la cruzada por la privatización –poner el control en manos confiables.
Otra son los drásticos aumentos a las colegiaturas, hasta 600 por ciento desde 1980. Éstas producen un sistema de educación superior con mucho más estratificación económica que en cualquier otro país, según Jane Wellman, ex directora del proyecto Delta Cost, que monitorea esos asuntos. Los aumentos a la colegiatura atrapan a los estudiantes en deuda de largo plazo y, consecuentemente, en la subordinación al poder privado.
Los justificativos se presentan con argumentos económicos, pero son singularmente faltos de poder de convencimiento. En países ricos y pobres, incluyendo a México aquí al lado, la colegiatura sigue siendo gratuita o nominal. Eso también era así en Estados Unidos cuando era un país mucho más pobre, luego de la II Guerra Mundial, y gran cantidad de estudiantes pudieron ingresar a las universidades bajo la iniciativa GI – actor para crecimiento económico singularmente elevado, incluso dejando a un lado la importancia en la mejoría de las vidas.
Otro instrumento es la corporatización de las universidades. Ello ha llevado a un drástico incremento en las capas de administración, a menudo profesional en lugar de sacarla del profesorado como antes, y a la imposición de una cultura empresarial de eficiencia –noción ideológica, no sólo económica.
Un ejemplo es la decisión de los colegios estatales de eliminar programas de enfermería, ingeniería y ciencias computacionales, porque son costosos –y resulta que son las profesiones donde hay escasez de mano de obra, tal como lo informa The New York Times. La decisión afecta a la sociedad, pero se atiene a una ideología empresarial de ganancia de corto plazo sin importar las consecuencias humanas, de acuerdo con la vil máxima.
Algunos de los efectos más insidiosos son sobre la enseñanza y el monitoreo. El ideal de la educación de la Ilustración fue capturado en la imagen de la enseñanza que pende de un hilo que los estudiantes siguen a su manera, desarrollando su creatividad e independencia de pensamiento.
La alternativa, de ser rechazada, es la imagen de vaciar agua en un jarrón –con bastantes fugas, como todo lo sabemos por experiencia propia. Este último enfoque incluye enseñar para exámenes y otros mecanismos que destruyen el interés de los estudiantes y buscan hacerlos a un molde fácilmente controlado. Algo muy familiar en la actualidad.
El nuevo libro de Noam Chomsky, Making the future: occupations, interventions, empire and resistance, es una colección de sus columnas para The New York Times Syndicate.
* Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge.
Distribuido por The New York Times Syndicate.

lunes, 8 de agosto de 2011

Estados Unidos en decadencia. Noam Chomsky

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El Ejército de Salvación estadunidense reparte agua entre personas sin hogar en Kansas City, MisuriFoto Reuters
 
 
“Es un tema común” que Estados Unidos, que “apenas hace unos años era visto como un coloso que recorrería el mundo con un poder sin paralelo y un atractivo sin igual (...) está en decadencia, enfrentado fatalmente a la perspectiva de su deterioro definitivo”, señala Giacomo Chiozza en el número actual de Political Science Quarterly.
La creencia en este tema, efectivamente, está muy difundida. Y con cierta razón, si bien habría que hacer cierto número de precisiones. Para empezar, la decadencia ha sido constante desde el punto culminante del poderío de Estados Unidos, luego de la Segunda Guerra Mundial, y el notable triunfalismo de los años 90, después de la guerra del Golfo, fue básicamente un autoengaño.
Otro tema común, al menos entre quienes no se ciegan deliberadamente, es que la decadencia de Estados Unidos, en gran medida, es autoinfligida. La ópera bufa que vimos este verano en Washington, que disgustó al país y dejó perplejo al mundo, podría no tener parangón en los anales de la democracia parlamentaria.
El espectáculo incluso está llegando a asustar a los patrocinadores de esta parodia. Ahora, al poder corporativo le preocupa que los extremistas que ayudó a poner en el Congreso de hecho derriben el edificio del que dependen su propia riqueza y sus privilegios, el poderoso estado-niñera que atiende a sus intereses.
La supremacía del poder corporativo sobre la política y la sociedad –por lo pronto básicamente financiera– ha llegado al grado de que las dos formaciones políticas, que en esta etapa apenas se parecen a los partidos tradicionales, están mucho más a la derecha de la población en los principales temas a debate.
Para el pueblo, la principal preocupación interna es el desempleo. En las circunstancias actuales, esta crisis puede ser remontada sólo mediante un significativo estímulo del gobierno, mucho más allá del más reciente, que apenas hizo coincidir el deterioro en el gasto estatal y local, aunque esa iniciativa tan limitada probablemente haya salvado millones de empleos.
Pero para las instituciones financieras, la principal preocupación es el déficit. Por lo tanto, sólo está a discusión el déficit. Una gran mayoría de la población está en favor de abordar el déficit gravando a los muy ricos (72 por ciento, con 27 por ciento en contra), según precisa una encuesta de The Washington Post y ABC News. Recortar los programas de atención médica cuenta con la oposición de una abrumadora mayoría (69 por ciento Medicaid, 78 por ciento Medicare). El resultado probable, por lo tanto, es lo opuesto.
El Programa sobre Actitudes de Política Internacional (PIPA) investigó cómo eliminaría el déficit la gente. Steven Kull, director de PIPA, afirma: “Es evidente que tanto el gobierno como la Cámara (de Representantes) dirigida por los republicanos están fuera de sincronía con los valores y prioridades de la gente en lo que respecta al presupuesto.”
La encuesta ilustra la profunda división: “La mayor diferencia en gasto es que el pueblo favorece recortes profundos en el gasto de defensa, mientras el gobierno y la Cámara de Representantes proponen aumentos modestos. El pueblo también favorece aumentar el gasto en la capacitación para el trabajo, la educación y el combate a la contaminación en mayor medida que el gobierno o la Cámara.”
El “acuerdo” final –o más precisamente, la capitulación ante la extrema derecha– es lo opuesto en todos los sentidos, y casi con toda certeza provocará un crecimiento más lento y daños a largo plazo a todos, menos a los ricos y a las corporaciones, que gozan de beneficios sin precedentes.
Ni siquiera se discutió que el déficit podría eliminarse si, como ha demostrado el economista Dean Baker, se remplazara el disfuncional sistema de atención médica privada de Estados Unidos por uno semejante al de otras sociedades industrializadas, que tienen la mitad del costo per cápita y obtienen resultados médicos equivalentes o mejores.
Las instituciones financieras y las grandes compañías farmacéuticas son demasiado poderosas para que siquiera se analicen esas opciones, aunque la idea difícilmente parece utópica. Fuera de la agenda por razones similares también se encuentran otras opciones económicamente sensatas, como la del impuesto a las transacciones financieras pequeñas.
Entre tanto, Wall Street recibe regularmente generosos regalos. El comité de asignaciones de la Cámara de Representantes recortó el presupuesto a la Comisión de Títulos y Bolsa, la principal barrera contra el fraude financiero. Y es poco probable que sobreviva intacta la Agencia de Protección al Consumidor.
El Congreso blande otras armas en su batalla contra las generaciones futuras. Enfrentada a la oposición republicana a la protección ambiental, la importante compañía de electricidad American Electric Power archivó “el esfuerzo más destacado del país para captar el bióxido de carbono de una planta actualmente impulsada por carbón, lo que asestó un fuerte golpe a las campañas por reducir las emisiones causantes del calentamiento global”, informó The New York Times.
Estos golpes autoinfligidos, aunque cada vez son más potentes, no son una innovación reciente. Datan de los años 70, cuando la política económica nacional sufrió importantes transformaciones, que pusieron fin a lo que suele llamarse “la época de oro del capitalismo” de Estado.
Dos importantes elementos de esto fueron la financialización (el desplazamiento de las preferencias de inversión, de la producción industrial a las finanzas, los seguros y los bienes raíces) y la externalización de la producción. El triunfo ideológico de las “doctrinas de libre mercado”, muy selectivo como siempre, le asestó aún más golpes, conforme se traducía en desregulación, reglas de administración corporativa que condicionaban las enormes recompensas a los directores generales con los beneficios de corto plazo y otras decisiones políticas similares.
La concentración resultante de riqueza produjo mayor poder político, acelerando un círculo vicioso que ha aportado una riqueza extraordinaria al uno por ciento de la población, básicamente directores generales de grandes corporaciones, gerentes de fondos de garantía y similares, mientras la gran mayoría de los ingresos reales prácticamente se estancaron.
Al mismo tiempo, el costo de las elecciones se disparó a las nubes, haciendo que los dos partidos tuvieran que escarbar más hondo en los bolsillos de las corporaciones. Lo que quedaba de democracia política fue socavado aún más cuando ambos partidos recurrieron a la subasta de puestos directivos en el Congreso, como delineó el economista Thomas Ferguson en The Financial Times.
“Los principales partidos políticos adoptaron una práctica de los grandes detallistas, como Walmart, Best Buy y Target”, escribe Ferguson. “Caso único en las legislaturas del mundo desarrollado, los partidos estadunidenses en el Congreso ponen precio a puestos claves en el proceso legislativo.” Los legisladores que aportan más fondos al partido son los que obtienen esos puestos.
El resultado, de acuerdo con Ferguson, es que los debates “se basan fuertemente en la repetición interminable de un puñado de consignas, que han sido probadas por su atractivo para los bloques de inversionistas y grupos de interés nacionales, de los que depende la dirigencia para obtener recursos.” Y que se condene el país.
Antes del crac de 2007, del que fueron responsables en gran medida, las instituciones financieras posteriores a la época de oro habían obtenido un sorprendente poder económico, multiplicando por más de tres su participación en las ganancias corporativas. Después del crac, numerosos economistas empezaron a investigar su función en términos puramente económicos. Robert Solow, premio Nobel de Economía, concluyó que su efecto podría ser negativo. “Su éxito aporta muy poco o nada a la eficiencia de la economía real, mientras sus desastres transfieren la riqueza de los contribuyentes hacia los financieros.”
Al triturar los restos de la democracia política, las instituciones financieras están echando las bases para hacer avanzar aún más este proceso letal... en tanto sus víctimas estén dispuestas a sufrirlo en silencio.
(El libro más reciente de Noam Chomsky es 9-11: Tenth Anniversary. Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusetts)
Distributed by The New York Times Syndicate

viernes, 7 de noviembre de 2008

"La crisis financiera marca el fin de un modelo cultural cuya doctrina es el fundamentalismo del libre mercado"

Entrevista a Noam Chomsky
Agencia Reforma

La crisis financiera actual representa también la crisis de un modelo cultural que tiene como principal doctrina al fundamentalismo del libre mercado, aseguró en entrevista Noam Chomsky (Philadelphia, 1928), calificado como el intelectual más influyente del planeta por las revistas Foreign Policy y Prospect Magazine en 2005.

"Donde la liberación financiera ha tenido lugar, a menudo resulta ser desastrosa, un hecho que debe ser suficientemente familiar en América Latina", dijo el lingüista y profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts."Este modelo intelectual ha sufrido un duro golpe. Ha sido modificado radicalmente por la intervención del Estado, el mismo tipo de intervención que ha sido prohibida para los países pobres. El modelo será objeto de nuevas modificaciones de acuerdo a los intereses de los centros de poder económico que en gran medida controlan la política estatal".

Estados Unidos (EU) ha destinado 700 mil millones de dólares para salvar a los bancos, el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan dijo que cometió un error al confiar en el libre mercado, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz comparó la caída del sistema financiero con la caída del Muro de Berlín, a diario pierden las bolsas de valores y se dice que lo peor está por llegar.

-¿Cuál es la magnitud de la actual crisis económica?

Nadie sabe qué tan grave será. Y no es una sola crisis: hay varias. Una es la crisis financiera que se encuentra en las primeras páginas. Otra es la recesión en la economía real, es decir, la economía productiva. Una tercera, en EU, es la inminente crisis del ineficiente y costoso sistema privado de atención a la salud, que socavará el presupuesto federal a menos que se aborde en serio. Estos interactúan de manera compleja.No veo ninguna utilidad en compararla con el Muro de Berlín. Ese fue un paso crucial para la caída de la URSS. No hay indicios de que las instituciones del Estado capitalista estén enfrentando un destino similar, excepto sectores como los bancos de inversión y algunas otras en el sector financiero, y por muy diferentes razones, sectores industriales como el automotriz en EU.

-¿Cuáles son las lecciones de esta crisis?

La más inmediata es que el fundamentalismo de mercado fue un desastre, lo cual no debería sorprender a los latinoamericanos o a otros sometidos a esta disciplina. Más específicamente, la liberalización financiera conduce al desastre. También, que la liberalización es un serio golpe c ontra la democracia. Otra lección subraya la sensible observación del principal filósofo social estadounidense del siglo 20, John Dewey: la política es "la sombra que las grandes empresas proyectan sobre la sociedad".

-¿Será el ocaso del poder de los Estados Unidos y el inicio de la hegemonía de China o la India?

Es muy poco probable, a pesar de que la crisis puede llevar adelante el proceso de diversificación de la economía mundial. Los EU tienen enormes ventajas, aparte de su abrumador poderío militar. Europa tiene una economía de escala comparable, pero es heterogénea, y ha sido renuente a dar un paso adelante en los asuntos mundiales, prefiere permanecer bajo la sombra de EU. China y la India han estado creciendo, al igual que otros países de Asia que desafían la ortodoxia neoliberal, pero tienen enormes problemas internos. Un indicador está dado por el Índice de Desarrollo Humano de la ONU: China ocupa el lugar 81; India, el 128 (apenas por encima de Laos y Camboya). Y eso es sólo la superficie.

-¿Es la crisis de las finanzas o la crisis de un modelo cultural?

Es la crisis de un "modelo cultural" si por esto nos referimos a un sistema doctrinal: el fundamentalismo del libre mercado. Pero, a pesar de las pretensiones, esa doctrina nunca fue aceptada por los mismos centros de poder occidentales, pese a que fueron felices en predicarlo a los demás. Esto es un patrón histórico que se remonta por siglos, y es un importante factor en la creación del Tercer Mundo en las regiones colonizadas. Autor de "Hegemonía o supervivencia. La estrategia imperialista de EU", Chomsky menciona que Ronald Reagan, quien es reconocido como el "sumo sacerdote de los libres mercados", incrementó el tamaño del gobierno, rescató el Continental Illinois Bank y fundó el consorcio Sematech para salvar a la industria de semiconductores estadounidense, entre otras acciones. La crisis económica también ha evidenciado el "desmantelamiento" que sufre la democracia a causa del sistema del libre mercado, consideró Chomsky, quien se ubicó en la onceava posición de la lista de junio pasado sobre los intelectuales más influyentes del mundo. En la lista elaborada por Foreign Policy, editada por el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, los primeros 10 fueron musulmanes. "En una democracia, las organizaciones populares, sindicatos, partidos políticos y otros, podrían estar formulando soluciones y presionando a los representantes políticos para ponerlas en práctica y no hay ninguna señal de eso", sostuvo.Es sorprendente, agregó el icono de la izquierda internacional, que los principales medios de comunicación estadounidenses insistan en invertir recursos públicos para salvar a los bancos, sin ningún tipo de control público, mientras que condenan el rescate de la industria automotriz.Los empleados de la industria del auto ganan 56 mil 650 dólares al año, casi lo que gana en un día Robert Rubin, actual presidente del Comité Ejecutivo de Citigroup, y uno de los responsables del actual desastre económico, en su calidad de ex Secretario del Tesoro de Bill Clinton, apuntó.

-¿Qué puede esperar el mundo y Estados Unidos si Barak Obama gana las elecciones?

Las bases de Obama parecen ser las de un demócrata centralista, tal vez no como Clinton. Un análisis más detallado tendría que considerar caso por caso.

-¿Qué representa el que un afroamericano pueda llegar a ser presidente de EU?

Es bastante significativo, como el hecho de que en las elecciones del partido Demócrata los candidatos fueron una mujer y un negro. Hace 40 años habría sido prácticamente inconcebible. Este es uno de los muchos indicios de la militancia popular de la década de 1960 y sus secuelas.

-¿Cuáles serán las consecuencias de la crisis económica en el ámbito cultural?

Eso es impredecible. Las crisis económicas a menudo se han visto acompañadas por la aparición del gran arte.

Green Go