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martes, 15 de mayo de 2018

Encuentro con banqueros de Margarita Zavala, marcado por el aburrimiento y el desánimo

Zavala en la reunión nacional de consejeros regionales de BBVA Bancomer, celebrada en el Hotel Camino Real de Polanco. Foto: Eduardo Miranda
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El semblante de la candidata por la vía independiente, Margarita Zavala no fue el más optimista durante y después de la reunión nacional de consejeros regionales de BBVA Bancomer, celebrada en el Hotel Camino Real de Polanco.
Ya de salida del acto con los banqueros y acompañada de su vocero, Jorge Camacho, la esposa del expresidente Felipe Calderón caminó con los brazos cruzados, el rostro sin alegría, apenas esbozos de sonrisa frente a los reporteros, quienes reiteraron las preguntas sobre su posible declinación y las dificultades del escaso financiamiento de su campaña.
Zavala Gómez del Campo respondió como siempre: Que no es partidaria del “voto útil”, que cree en el voto de conciencia, en el voto razonado del ciudadano.
“Nunca he pedido el voto útil, he estado en política desde hace muchos años y nunca lo he pedido. Hay un voto razonado y consciente que es el que debe mantenerse y eso es lo que siempre pediré. Me ha tocado estar desde los ochenta en la política, la primera vez que pedí el voto para alguien me veían con ternura porque ni democracia había”, admitió.
La misma historia dijo ante los ejecutivos y directivos de BBVA Bancomer, quienes las escucharon con semblante adusto, algunos aburridos, otros sin mucha expresión.
Algunos aplausos aparecieron cuando la presentadora preguntó a la expanista sobre sus intenciones al finalizar la elección, y Margarita Zavala aseguró que, en principio, el ser una candidata independiente, “es un acto de libertad y de congruencia” y “una manera distinta de hacer política”.
Pero Zavala no dejó pasar la oportunidad de reprocharle a PAN y PRI se desdén para aprobar la segunda vuelta en las contiendas electorales.
Señaló: “Por la falta de la segunda vuelta electoral, no la quiso el PAN y el PRI, que le gustaría tenerla, pensó que nunca le iba a servir. Siempre que haces leyes, pensando en que si te benefician o te perjudican, pierdes, y la segunda vuelta electoral, en un país como este que piensa distinto, es una manera de respetar la forma en cómo piensa el ciudadano”.
La exprimera dama reapareció en un acto público luego de cuatro días consecutivos de ausencia, excepto el domingo pasado, que hizo un volanteo en Iztapalapa, con menos de 20 seguidores; una sesión en Facebook Live ese mismo día, y el pasado lunes cuando los representantes de la organización Poder del Consumidor visitaron su casa de campaña.
Al preguntarle sobre su ausencia, apenas justificó: “Hay una parte del debate que tenemos que revisar y hay eventos que están aquí, en eso nos estamos concentrando”.
–¿El dinero público está poniendo en riesgo su campaña? –preguntó un reportero.
–No, para mí el dinero no pone en riesgo la campaña, en realidad son decisiones de los ciudadanos. Yo estoy convencida de que las campañas no requieren el dinero que están gastando los otros. Es increíble, en cada evento que hacen se están gastando un millón de pesos y, en algunos casos, como López Obrador, pues ni nos salen las cuentas.
Y sobre un desánimo en su campaña, Margarita Zavala apenas repuso que “nos ha quedado muy claro que tenemos una propuesta distinta a los otros candidatos, distintas a la de los otros candidatos y mucho más fuertes. He trabajado durante muchos años en las propuestas en términos económicos y sociales, en términos de seguridad, de evitar la corrupción y la injusticia, y me he sentido más fortalecida a la hora de hablar en los distintos foros”.
En tanto, Zavala de plano no repunta en ninguna encuesta. Apenas en la que dio a conocer la víspera El Financiero, la candidata se mantiene en el cuarto lugar con 5% de las preferencias; muy lejos de José Antonio Meade, y mantiene abismo de distancia con el puntero tabasqueño que, por cierto, hasta en eventos como el de los banqueros se subraya su ventaja:
“¡Arriba AMLO! ¡AMLO presidente!”, gritó un hombre a la salida del hotel mientras Margarita Zavala atendía a los representantes de los medios.

jueves, 9 de mayo de 2013

Se van duro contra banqueros: los tildan de agiotistas en presentación de reforma financiera

Videgaray, Ortega y Carstens durante la presentación de la reforma financiera. Foto: Octavio Gómez


MÉXICO, D.F. (apro).- Duro y tupido les llovió a los bancos y a los banqueros.
Pasaron una mala tarde hoy en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, durante la presentación oficial de la iniciativa de reforma financiera, acto que encabezó el presidente Enrique Peña Nieto.
El evento, tan esperado –pues se había pospuesto la presentación durante dos semanas, por diferencias entre los firmantes del Pacto por México–, se convirtió en un foro de ataques y críticas en contra de aquéllos.
Todos los que hicieron uso del micrófono –el secretario de Hacienda, los líderes nacionales de los tres principales partidos políticos firmantes del Pacto, y aun el presidente de la República– la emprendieron contra los hombres y mujeres de la élite financiera del país, en particular los que dirigen la banca privada.
Sin pelos en la lengua, sin ambages, el presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Zambrano, se salió de la crítica velada y diplomática de quienes le antecedieron y de quienes le sucedieron en el micrófono:
Se preguntó: “¿Por qué si la banca, el sistema financiero en general tienen los atributos de ser sólidos, saludables y bien capitalizados, no contribuyen a detonar el crecimiento económico del país?”
Y él mismo respondió: “Yo diría, primero, porque no existe una verdadera banca en nuestro país… Lo que tenemos en nuestro país es una banca usurera, que no arriesga, que no apuesta al desarrollo; tenemos lamentablemente una suerte de agio bancario, un moderno agiotismo en nuestro país.”
Un silencio expectante se apoderó de los presentes, en su mayoría directivos del sector financiero, público y privado, del país, que abarrotaron e hicieron ver insuficiente el Alcázar del Castillo de Chapultepec.
No fue muy cortés la vehemencia y el tono tan directo y claridoso de Zambrano para con los invitados especiales –los dirigentes de la banca– del presidente Peña Nieto.
Pero, igual, el perredista no se anduvo por las ramas:
“Una gran parte de las ganancias industriales y productivas en general se las llevan los banqueros por las altas tasas de interés y el alto costo de las comisiones que cobran”.
No daban crédito los banqueros a lo que escuchaban. Miradas de reojo cundieron entre ellos; mohines de disgusto y mandíbulas apretadas se hicieron evidentes. Javier Arrigunaga, director general del grupo financiero Banamex y, a la postre, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), aguantó vara desde su lugar en el presídium, pero con el rostro endurecido.
Pero Zambrano Grijalva no dejaba títere sin cabeza.
La emprendió también contra los bancos de fomento y, aun, contra el Banco de México (Banxico).
Dijo: “Tampoco tenemos una verdadera banca de desarrollo en nuestro país. Las instituciones del Estado cobran más caro que la banca comercial por los factorajes y todo el conjunto de intermediaciones que desarrollan; piden más garantías a quienes les prestan que la banca comercial. No apuestan pues al desarrollo. Piensan solamente en tener números negros y no están pensando en el desarrollo del país.”
También: “El Banco de México –aquí está el gobernador del mismo, dijo señalando con la mirada a Agustín Carstens–, quien tiene facultades para incidir en aspectos fundamentales que obliguen a la banca, a los bancos, a impulsar el desarrollo, pero no ha querido hacer uso de estas facultades”.
Y el gobernador del banco central no tuvo más remedio que compartir una sonrisa con su compañero de al lado en el presídium, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.
Zambrano también reprochó la falta de competencia en el sector. “Cinco instituciones bancarias controlan prácticamente todo el mercado financiero y entonces no hay competencia; hay un sistema bancario monopolizado y tenemos entonces que preguntarnos cómo posibilitar que los pequeños, los intermediarios financieros en general, entren al sistema en verdaderas condiciones de competitividad y se fortalezcan”.
Confió el perredista, por último, en que la iniciativa enviada hoy a la Cámara de Diputados sirva para que haya más competencia entre los intermediarios financieros, para que los bancos sean más agresivos, “comercialmente hablando”, y para que “muestren visos de mayor atrevimiento y creatividad en beneficio de los usuarios del crédito”.
Sorprendió Jesús Zambrano no porque haya dicho algo desconocido o descubierto algo nuevo, sino por haberlo dicho de manera tan clara y en la propia cara de los banqueros, que eran los invitados especiales del Consejo Rector del Pacto por México.
Pero ya antes, como primer orador, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, había iniciado la retahíla de críticas, aunque veladas, a los banqueros.
Por enésima vez dijo que “México tiene una banca fuerte, una banca sólida”, pero que es “una banca que presta poco”.
Y se apoyó en el dato que usa desde que inició el gobierno de Peña: “El crédito asignado por la banca comercial al sector privado es tan sólo de 26% del Producto Interno Bruto, lo que contrasta con el promedio de América Latina, que es superior a 50%, o de países como Chile, que tienen una penetración de crédito con un porcentaje del Producto Interno Bruto cercano a 100%”.
También, que “el crédito al sector privado como porcentaje de los activos de la banca a enero de 2013 se ubicó en apenas 43%, nivel inferior, por ejemplo, también, al de Chile, en donde se indica un nivel de 72%”.
Luego de detallar el contenido de la reforma y señalar sus ejes principales, Videgaray dijo que las iniciativas –en total 13 decretos que modifican 34 leyes– “dan sustancia a algo que está en nuestra ley desde hace muchos años y que a veces se nos olvida, el mandato original que se estableció en la Ley de Instituciones de Crédito, en el artículo cuarto, en el año de 1990”.
Y leyó un fragmento: “El Estado ejercerá la rectoría del sistema bancario mexicano, a fin de promover que éste oriente fundamentalmente sus actividades a apoyar y promover el desarrollo de las fuerzas productivas del país y el crecimiento de la economía nacional, basado en una política económica soberana, fomentando el ahorro en todos los sectores y regiones de la República y su adecuada canalización a una amplia cobertura regional, que propicie la descentralización del propio sistema con apego a sanas prácticas y usos bancarios.”
Dijo Videgaray que “mucho de lo que se busca en esta reforma (financiera), es fortalecer el cumplimiento de este artículo, que hoy es parte ya de nuestro marco jurídico y lo ha sido así desde hace muchos años.”
Los banqueros debieron haberlo entendido bien: el gobierno no permitirá más que los bancos sigan sentaditos, cruzados de brazos, en su zona de confort, apostando sólo a las ganancias fáciles, sino que deberán aplicarse en apoyar la economía del país.
Y fue el propio presidente Peña Nieto quien apuntaló esta idea, de que la banca nomás no hace gran cosa por la economía, que se va por la libre y sólo en su beneficio.
La paradoja es, dijo, que “tenemos en México uno de los sistemas financieros más sólidos y más robustos del mundo, pero al mismo tiempo uno de los que menos prestan a nivel global.
“El bajo nivel de crédito, además, afecta a quienes más lo necesitan: los pequeños y medianos negocios del país. Los datos son reveladores:
“Aunque las micro, pequeñas y medianas empresas generan 74% de los empleos, sólo tienen acceso a 15% del financiamiento.”
Por eso, acotó, para evitar este tipo de fenómenos la reforma financiera, de ser aprobada, facultará a la autoridad “para asegurar que la banca utilice los depósitos que recibe del público para prestar y no sólo para invertirlos en valores, más allá de lo estrictamente razonable.
“Es decir –agregó– la reforma faculta a la autoridad para asegurar que la banca se comporte realmente como lo que debe ser: una banca que capte, por un lado, los recursos de los ahorradores del país y sea un intermediario que preste para el fomento y desarrollo económico del país”.
Y, sí, les llovió duro y tupido a los banqueros.
Por la tarde, en un escueto comunicado de la Asociación de Bancos de México (ABM), éstos respondieron que coinciden “con los planteamientos plasmados en la presentación de la reforma financiera, pero que “sobre aspectos específicos de la reforma la ABM realizará una lectura profunda y detallada de la iniciativa y estará atenta a la valoración y, en su caso, de la aprobación de esta iniciativa (sic)”.

viernes, 26 de abril de 2013

Irrita a banqueros nuevo espaldarazo de Peña a Robles



Peña durante su encuentro con banqueros en Guerrero. Foto: Presidencia
Peña durante su encuentro con banqueros en Guerrero.
Foto: Presidencia
ACAPULCO, Gro. (apro).- Supuestamente muy preocupado porque el Pacto por México “no haga agua” –ante el vacío que le han hecho las dirigencias nacionales de PAN y PRD–, el presidente Enrique Peña Nieto hoy no hizo gran cosa por evitarlo.
De manera sorpresiva, ante el asombro de la elite financiera del país, el mandatario se hizo acompañar por la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, en la ceremonia de inauguración de los trabajos formales de la 76 Convención Bancaria que se desarrollan en este centro vacacional.
Rosario Robles y su presunta participación, junto con el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, en el desvío de recursos de programas sociales a fines electorales –en favor del PRI–, fue motivo de que el martes pasado el presidente cancelara el acto, en Palacio Nacional, en el que daría a conocer las iniciativas de modificaciones legales que conformarían la “gran reforma financiera que el país necesita”.
Dicha cancelación dio pie a que, también, el presidente Peña suspendiera todo acto relacionado con el Pacto con México, toda vez que los presidentes de PAN y PRD decidieron no asistir al acto de la reforma financiera, por el nulo caso que les hizo el presidente a las denuncias contra Rosario Robles, a quien, por el contrario, el presidente defendió a capa y espada, y le dijo que aguantara, que no hiciera caso de las críticas relacionadas con los programas sociales.
Hoy, en un evento estrictamente de carácter financiero, la secretaria de Desarrollo Social ocupó un lugar en el presídium –entre Luis Robles Miaja, presidente ejecutivo de la Asociación de Bancos de México, y Fernando Aportela, el subsecretario de Hacienda–, colmado de dirigentes de instituciones financieras, líderes empresariales, funcionarios del sector económico, acompañados del gobernador guerrerense Angel Aguirre Rivero, y el presidente municipal de Acapulco, Luis Walton.
Fue la comidilla entre financieros al terminar la ceremonia.
Robles, que había sido factor para que no se dieran a conocer las iniciativas de reforma financiera y se suspendieran todas las actividades relacionadas con el Pacto por México, hoy tuvo un lugar privilegiado en el encuentro anual de los banqueros.
De hecho, fue la sorpresa del día. Todo mundo, aquí, quería entender la decisión de Peña Nieto; el mensaje que quiso mandar a los firmantes del Pacto, los reticentes PRD y PAN, con un nuevo espaldarazo, contundente, a Rosario Robles, de quien esos partidos exigen su renuncia.
Aunque, en realidad, no fue un día cómodo para los banqueros.
La inauguración fue después de las siete de la noche.
Pero desde muy temprano, a partir de las 8:30 horas, durante el desayuno conferencia tradicional de la ABM con la prensa acreditada, los dirigentes bancarios padecieron el acoso de los periodistas con el tema de la reforma financiera y las críticas recurrentes del gobierno federal, en el sentido de que los bancos prestan poco y caro y poco hacen por impulsar la actividad económica del país.
El tema consumió prácticamente la hora y media de preguntas y respuestas, en la que los dirigentes bancarios explicaron, argumentaron, se defendieron, fijaron posiciones, discreparon del gobierno…
En suma, que no prestan tan poco ni tan caro; que en los últimos años el crédito se ha expandido de manera vigorosa en todos los ramos –consumo, empresarial, vivienda–, al grado de crecer hasta en el triple de lo que crece la economía nacional en su conjunto.
Que ellos sí quieren prestar más, que los bancos están “líquidos” –tienen fondos disponibles para prestar–, y que no hay ningún problema de oferta crediticia… sino de demanda.
Total, que el dinero para prestar ahí está, pero que hay problemas estructurales de demanda de crédito, por la economía informal, por la poca cultura financiera del grueso de las empresas, su inexperiencia crediticia, pero también problemas como los bajos ingresos de la población, entre otros.
Y los bancos –“la industria bancaria”, dijeron– no pueden repetir las historias catastróficas que se vivieron años atrás, cuando por prestar sólo por prestar, es decir, sin rigor ni estudio cuidadoso de sujetos y proyectos crediticios, sobrevinieron quiebras bancarias, el derrumbe del sistema financiero y el colapso de la economía del país, como en la crisis de 1994-1995.
El mensaje de la mañana fue: prestamos bastante, sí queremos prestar más, y más barato, “ese es nuestro negocio, a eso nos dedicamos”, pero el crédito no puede fluir por decreto, a manos llenas, sin ton ni son, y mucho menos a ritmos más acelerados que la propia economía nacional.
Que no se pueden repetir las historias, los errores que han llevado al país a las costosas crisis –social y económicamente– que ya ha padecido.
Se defendieron, pues, los banqueros.
Pero por la noche, en la sesión inaugural fueron olímpicamente ignorados por el joven subsecretario de Hacienda, Fernando Aporterla, quien la volvió a emprender contra los bancos mexicanos.
Hacen poco los bancos en México, dijo. Apenas prestan 26% del Producto Interno Bruto, cuando el promedio de América Latina es de alrededor de 50%.
Enseguida agregó que durante la época del desarrollo estabilizador, hasta 1970, los bancos mexicanos prestaban mucho más que los demás países del subcontinente.
Peor, dijo Aportela, los bancos tienen olvidadas a las micro, pequeñas y medianas empresas, que aportan 74% del empleo en el país y generan poco más de la mitad del PIB, pero apenas reciben 15% del total de los créditos del sistema financiero mexicano.
Nada bien cayó entre los asistentes –más de un millar– el discurso del subsecretario.
La puntilla la dio el nuevo presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Jaime González Aguedé, quien si bien elogió los esfuerzos de la banca por ganar en los últimos años fortaleza, solidez y solvencia, acabó diciendo que el sistema financiero nacional sigue siendo “muy chico” frente al tamaño de la economía del país.
Hasta ahora, en materia de reforma financiera, sólo ha habido, pues, un diálogo de sordos.

martes, 29 de mayo de 2012

Banqueros piden a EPN aclarar vínculos del PRI con el narco

El aspirante presidencial priista, Enrique Peña Nieto. Foto: Germán Canseco
 
MÉXICO, D.F. (apro).- Enrique Peña Nieto declinó ante banqueros aclarar las versiones que ligan al PRI con el narcotráfico.
En una reunión a puerta cerrada, a la que los reporteros sólo tuvieron acceso vía un monitor instalado lejos del encuentro del candidato del PRI, el moderador Carlos Elizondo, le pidió detalles sobre sus propuestas ya que les había planteado minutos antes sólo generalidades.
Pero no sólo eso. Le pidió, mientras escuchaban los consejeros de BBVA, les aclarara cómo enfrentar los problemas de seguridad, así como los señalamientos de un posible vínculo entre su partido y el narcotráfico.
Peña Nieto evadió: “este último señalamiento es caer en los señalamientos (sic) de los adversarios y como ya ha dicho mi partido ante los ataques nosotros hacemos propuestas”.
Por el seguimiento que se le pudo dar a la reunión a través de un monitor, el encuentro con consejeros del segundo baco más importante del país, no fue fácil para el priista.
En un pasaje de la misma, Peña Nieto reiteró, con generalidades, las propuestas que ha venido manifestando en diversos foros.
Ante ello, los banqueros le pidieron detallar por lo menos una de las cuatro propuestas de reformas estructurales que según el priísta requiere el país.
Peña Nieto les respondió que para evitar utilizar todo su tiempo describiría la reforma energética. Sin embargo, lo único que hizo fue citar lugares comunes, como el de su admiración por el funcionamiento de Petrobras en Brasil, pero nunca aterrizó en qué consistiría la transformación que propone para ese sector.
Más adelante, cuando se le cuestionó sobre la forma en que abatiría la pobreza, Peña Nieto se dedicó a dar cifras del incremento de pobres en los últios sexenios, pero nunca dijo cómo haría para revertir el problema.

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