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sábado, 6 de junio de 2015

Anular el voto beneficia a quien tratan de castigar asegura LA Times

elecciones

(05 de junio, 2015).- “Nos dejan las decisiones en manos de los que menos queremos tomar decisiones”, declaró Viridiana Ríos, presidenta de la organización México ¿Cómo vamos?, para un programa de televisión, que retomó esta tarde el periódico Los Ángeles Times en un artículo a propósito de las elecciones a celebrar el 7 de junio, en donde se elegirán 9 gubernaturas, 16 legislaturas estatales, 500 espacios en la Cámara de Diputados y 887 alcaldías.
La nota del diario estadounidense refiere que el periodo electoral se ha visto marcado por un contexto de violencia y bajos niveles de popularidad de Enrique Peña Nieto, a quien la población busca castigar por su dudoso desempeño desde que éste asumió la presidencia en 2012.
Sin embargo, menciona el rotativo, a pesar de las múltiples protestas y estallidos sociales en diversos estados como Guerrero, Michoacán y Oaxaca, el llamado de un sector de la población para anular su voto, puede resultar beneficioso para el PRI en contraposición con el objetivo que la sociedad se ha planteado: disminuir su poder en la Cámara de Diputados.
“El PRI bien organizado y bien financiado siempre es capaz de ofrecer una base sólida de los votantes en una elección y se espera vuelva a hacerlo” escribe Tracy Wilkinson, periodista de LA Times.  De ahí que el llamado a no votar o anular el sufragio resulte contraproducente para los objetivos que la sociedad se ha marcado, harta del autoritarismo priista reflejado en Enrique Peña Nieto.
La nota destaca  “la mano dura” con la que gobernó el PRI por más de 70 años hasta ser sustituido por el PAN en 2000, partido que aún “sufre la desaprobación por la manipulación del ex presidente Felipe Calderón en la guerra contra las drogas, que ha costado decenas de miles de vidas”. El PRI regresó en 2012 con un plan, fracasado hasta el momento, por modernizar al país, con sus llamadas reformas estructurales. Medidas que han quedado estancadas por la caída del peso frente al dólar, el movimiento magisterial, y sobre todo, la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.
Este último hecho ligado a la izquierda mexicana, específicamente el PRD, quien postuló a un delincuente a la alcaldía de Iguala, Guerrero, y a la postre resultó el autor material del secuestro masivo de los estudiantes normlaistas: José Luis Abarca.
Por eso la sociedad, refiere LA Times, pretende boicotear las elecciones: no encuentran una oposición real-el PRD se alineó al PRI en el Pacto Por México-, la derecha con el PAN es responsable de más de 100 mil muertes en sus dos sexenios, y el PRI es un viejo dinosaurio con prácticas autoritarias. No así, insiste, el estallido social puede beneficiar a éste último por el simple hecho de que el PRI ya cuenta con una base de votos con la que, aunado al anunciado abstencionismo, se puede ungir ganador en las elecciones del próximo domingo.
Por último, destaca a las candidaturas independientes, como la de El Bronco, candidato a gobernador por Nuevo León, y que ha causando un terremoto al interior del PRI, ante la fuerte posibilidad de arrebatarle uno de los estados donde se concentra con más fuerza la riqueza y el poder. El Bronco lidera las encuestas por encima de la candidata tricolor, Ivonne Álvarez.

viernes, 5 de junio de 2015

De la abstención activa al boicot electoral


Eduardo Ibarra Aguirre
Ni siquiera el Partido Comunista Mexicano, en la semiclandestinidad, se atrevió a convocar para las elecciones presidenciales de 1970 al boicot electoral. Llamó, eso sí, a sus militantes y muchísimos más simpatizantes y activistas   del movimiento social en que influía, a desplegar la abstención activa, que en pocas palabras implicaba exigencias para desmantelar la selectiva pero muy eficaz política represiva de Gustavo Díaz Ordaz, quien mantenía como prisioneros a la mayor parte de los dirigentes estudiantiles de 1968, incluida más de la mitad de la dirigencia de la Juventud Comunista y varios del PCM.
Y no lo hicieron los comunistas, sus dirigentes, a pesar de que tres años antes postularon en el Programa el objetivo de una transformación sociopolítica por medio de lo que denominaron “Revolución democrático-popular y antiimperialista”, que tendría “a la vía armada como la más probable” para acceder al poder. Tiempo en que sostenían una relación de respeto y colaboración estrecha con el grupo guerrillero de Lucio Cabañas. Y por si no fuera suficiente la descripción, había sido negado el registro a los candidatos de la alianza del Partido Popular Socialista (revolucionario) y el PCM. Además, advirtieron con insistencia: “El gobierno del presidente Díaz Ordaz camina rumbo a una dictadura militar y policiaca.” (18-V-67).
Por el contrario y guardando las enormes diferencias de tiempo y de espacio, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación acordó el 23 de mayo en su Asamblea Nacional Representativa, compuesta por 132 delegados de 11 estados (de los 31 que integran la Federación), La Laguna (una parte de Coahuila y Durango) y el Distrito Federal, el Plan de Acción que plantea:  
“1) Se ratifica el inicio del Paro Magisterial Nacional rumbo a la Huelga Nacional el 1 de junio de 2015. A partir de esta fecha, se acuerda realizar la Jornada Nacional para concretar el boicot al proceso electoral con acciones sincronizadas en los estados (capitales, distritos electorales y municipios) y en la Ciudad de México, considerando el menú (sic) de actividades propuestas en esta Asamblea Nacional Representativa (…)”
“2) Continuamos exigiendo la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos, justicia para los caídos, abrogación de las reformas estructurales, defensa de la educación pública, libertad presos políticos, alto al Terrorismo de Estado y la renuncia de Peña Nieto.”
No hay, pues, discrepancia con lo observado en algunas ciudades de Chiapas, Guerrero y Oaxaca, lo que llevó a Telesur a informar que “México cerró campaña electoral en medio de la violencia”. O como diría Felipe de la Cruz “¡Y lo que viene!”, en uno de sus arranques oratorios que ni entusiasman ni asustan. Él es el vocero de los padres de Los 43 que en verdad son 42 (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes), y que la CNTE exprime para pujar por sus demandas, a lo que tiene pleno derecho, a movilizarse pero con el límite de respetar la decisión de las decenas de millones de electores de 31 estados y el DF, y también de los habitantes de los sitios en los que realizan actos de vandálicos, “delincuenciales” les llama José Woldenberg, aunque sea políticamente incorrecto, como lo muestra el silencio de la mayoría de los actores políticos y agentes sociales.
Sería muy deseable que los líderes de la CNTE no sobreestimen sus fuerzas y tampoco subestimen las del gobierno, por un repliegue temporal en la evaluación de los profesores y el oportuno retiro de los soldados ante las provocaciones con las que pareciera buscan generar “la chispa que incendie la pradera”.
Acuse de recibo
“Aplausos. Muy claro todo, incluido lo de Ramsés (Ancira, en Acuse de recibo) como muchas veces satisfecha… gracias”; lo anterior dice la periodista Sara Lovera sobre La derrota capitalina que vaticinó Navarrete, del 3 de junio… Y Gustavo Cortés Campa apunta sobre el texto En torno al golpe de Estado electoral PRI-PRD, del día primero: “Pocos conceptos tan manoseados en México como ‘golpe de Estado’, pero me llama la atención que en lo mismo caiga Pascoe, un político nada zafio. En la política hay alianzas desde los comienzos de la historia, de Ciudad del Cabo a Oslo, de La Patagonia a Anchorage. Sólo una supina ignorancia o desfachatez simple, llevaron a Enrique Jackson y Arturo Núñez, en 1997, a descalificar como ‘espuria’, la tetracoalición (PAN-PRD-PT-PVEM), que derrotó al PRI (261 vs. 239) en la Cámara de Diputados. De toda la vida en la democracia moderna, los gobiernos y los partidos de oposición han buscado alianzas: los primeros para conservar el poder, los segundos para conquistarlo. Denominar a una alianza (si fuere cierta, aunque Pascoe sólo hace una conjetura) como ‘Golpe de Estado’, francamente… dejo el calificativo a tu elección”… Economía; ruta b es el nombre del libro en el que Jorge Franco López recopila sus artículos de 2014 (Samsara, 2015, 130 páginas).

lunes, 16 de febrero de 2015

“¿Elecciones sin votos?”, artículo de Lydia Cacho

Un clamor antielectoral comienza a expandirse por todo México. Aquí y allá surgen grupos de activismo anulista o abstencionista...

Elecciones_PRD_Acapulco-6

Plan b/ ¿Elecciones sin votos?
La caja de Pandora se abrió en Guerrero luego de los hechos de Ayotzinapa y Cocula.
Aparecieron grupos de activistas, intelectuales y ciudadanos en redes sociales declarando la inminente necesidad de cancelar las elecciones en ese estado sumido en una crisis de gobernabilidad similar a la que ha pasado Michoacán.
El clamor antielectoral comienza a expandirse por todo México, aquí y allá surgen grupos de activismo anulista (que proponen voto anulado con una gran cruz), de abstencionistas (que proponen que nadie, pero nadie, se presente a votar).
Los unos y otros argumentan que es indispensable enviar un mensaje claro a los partidos políticos y a sus representantes para asegurarles que la sociedad comprende que ellos y los candidatos que eligen no tienen credibilidad; que los partidos han pulverizado los procesos electorales y con ellos la democracia electoral mexicana. La han transformado en una máquina burocrática que deja pasar corrupción, mentiras y dinero sucio; es un aparato que simula renovación pero en realidad está destartalado.
Las candidaturas independientes son parte de esa simulación, un logro pírrico, como ha dicho uno de sus principales promotores.
Mientras los partidos siguen sumidos en sus dinámicas de repartición de candidaturas reproduciendo los modelos tradicionales de corrupción, nepotismo, amiguismo, reciclaje  y fusión de compadrazgos e intereses inconfesables, millones de personas en México expresan su desesperación, enojo, o indignación frente a la capacidad de los líderes partidistas para ignorar la crisis política y social en que ellos mismos han sumido al país. Es un hecho que todos los partidos han elegido candidatos cada vez más ineficientes e ignorantes en aspectos de buen gobierno y respecto a la Seguridad Humana.
Todos eligen a personas que tienen suficiente dinero para hacer campañas y comprar votos pero claramente ignoran los orígenes de sus fortunas. Estratégicamente restan importancia a las hojas de vida de sus candidatos y candidatas. No hay nada nuevo en admitir que los líderes de partidos han creado una dinámica operativa que induce a la putrefacción de los liderazgos, que incita a elegir a los más corruptos, los más envalentonados para mentir y sostener sus mentiras públicamente. Las investigaciones periodísticas y académicas han demostrado plenamente que los partidos han destruido paulatinamente el débil blindaje que alguna vez tuvo el sueño dorado del Instituto Federal Electoral; ese IFE que José Woldemberg sigue defendiendo aunque haya perdido el rumbo y el nombre original. (Alguien debe avisarle a Woldemberg que su hijo democratizador ha muerto, en su lugar hay una parvada de buitres afectos a la sabrosa descomposición de los procesos electorales democráticos, expertos en capitalismo electoral a modo).
Basta entender que ni el voto nulo ni la abstención harán mella a los partidos. Con tener un 5% de votos quedarán salvos. Ellos han puesto las nuevas reglas del opaco juego electoral.
¿Qué hacer entonces? Pues el investigador Edgardo Buscaglia propone una estrategia realista y efectiva: que agrupaciones civiles apartidistas exijan a todos los partidos sin excepción que permitan que un consejo civil multidisciplinario investigue y evalúe a sus precandidatos. Desde los bienes materiales hasta el historial político y familiar, sin dejar atrás el coeficiente intelectual y conocimientos mínimos de tareas de buen gobierno. Un examen de conocimientos, un test psicológico, un ejercicio de transparencia aplicada con instrumentos medibles y comprobables (como los que usa la psicología social en áreas de recursos humanos de las empresas). Con todos los partidos se aplicarían  exactamente los mismos instrumentos de medición y transparencia.
Ya Buscaglia planteó esta propuesta a senadores del PRD (que se quedaron mudos). Imaginemos qué sucedería si en verdad un colectivo de mujeres y hombres intelectuales diverso, con credibilidad, creara un modelo de evaluación blindado a la corrupción ¿Qué responderán el PRI, PAN, Morena, PRD, Partido Humanista, PVEM y Nueva Alianza a la exigencia de transparencia? Si quieren que la gente vote, deben admitir que sus elecciones han sido equivocadas.
Si creen que sus candidatos y candidatas son en verdad buenos ¿por qué temerle a la evaluación y transparencia? Después de todo el dinero que usan para sus campañas es el de nuestros impuestos. Las reglas creadas por los que están en la punta de la pirámide política y económica lo han arruinado todo ¿podremos replantear nuevas reglas desde la base cívica? Yo creo que sí, o al menos habremos de intentarlo, aunque nos lleve mucho tiempo y esfuerzo sacar de las boletas a payasos, peloteros, ignorantes, pedófilos, ladrones y miembros de los cárteles.

Green Go