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viernes, 1 de noviembre de 2013

“Quisieron apagar mi lucha, pero hicieron que resplandeciera”: Patishtán


En las primeras palabras tras su liberación por indulto presidencial, el profesor tzotzil festejó que pasará tiempo con su familia, dice no guardar rencor y afirma que se dedicará a cuidar su salud, debilitada por un tumor cerebral que afecta su vista.
El decreto de indulto presidencial, que permitirá la libertad de Patishtán

El maestro tzoztil Alberto Patishtán Gómez es libre desde este jueves, luego de 13 años de prisión.
Patishtán fue liberado después de que fue indultado por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, con base en el Código Penal, reformado esta semana por el Congreso,  y que autoriza la libertad para delitos del orden común y federal.
A las 15:30 horas, el profesor ofreció su primera conferencia de prensa en libertad en Casa de la Solidaridad, en donde fue recibido y ovacionado por activistas y representantes varias organizaciones sociales. Allí, Miguel Álvarez Gándara, de Serapaz, agradeció la presencia de personajes que han respaldado su lucha, entre ellos: el escritor Adolfo Gilly, la periodista Blanche Pietrich, o los actores Daniel Giménez Caho y Mardonio Carballo, entre otros.
“Quisieron apagar mi lucha, hacerla restar, pero lo que pasó fue multiplicarla -quisieron ocultarlo-. Lo que hizo (mi lucha) fue resplandecer”, dijo el profesor en conferencia de prensa, acompañado por sus hijos y nietos.
Patishtán pasó los últimos 13 años de su vida en prisión acusado de participar en una emboscada en la que murieron siete policías en el municipio de El Bosque, Chiapas, en el año 2000; sin embargo, no existen pruebas de su culpabilidad.
“¿Quién es Patishtán.  Soy yo, uno que está perdiendo la vista por mi enfermedad, pero los veo con más claridad en mi corazón”, declaró ante activistas y defensores de derechos humanos que aplaudieron su liberación este jueves.
Esta misma tarde, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, indicó que “como resultado de un profundo análisis jurídico y de las circunstancias que imperaron a lo largo del caso, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, en ejercicio de sus facultades contenidas en la Constitución y en el Código Penal Federal, el día de hoy ha determinado otorgar el indulto al profesor Alberto Patishtán Gómez y notificarle su libertad inmediata“.
El funcionario expuso que para sustentar el indulto “se identificaron indicios consistentes de violaciones graves a los derechos humanos, particularmente al debido proceso“.
“No tengo rencor. Estoy vivo, no estoy muerto”
Desde junio de 2000, el profesor tzotzil descubrió que en la cárcel las personas pobres son ignoradas, que no hay acceso a la justicia, entonces se convirtió en un líder y un apoyo social.
“Encontré en la cárcel humillaciones, dije: yo tengo que hacer algo por ellos. La hice de sacerdote, aunque no lo soy, tuve que orar por los enfermos. Ser psicólogo para dar terapias a los que estaban estresados, tuve que ser abogado, aunque no lo soy, porque venían y me decían que estaban sentenciados”, dijo.
Aseguró que fue útil desde la cárcel. Hoy, Alberto Patishtán es víctima de un tumor cerebral que lo mantiene en un tratamiento de radioterapia, por lo que tiene problemas de visión.
“Gracias a Dios, estoy vivo y no estoy muerto. El día que no sonría es un día perdido para mi. Siempre voy a sonreír porque esa es mi profesión”, afirma.
Patishtán se encuentra en un tratamiento de 28 sesiones, hasta que concluya, podrá dar reportes de su salud.
“Lo importante es que no estamos comenzando, solamente hay que continuar la lucha. El mensaje que yo les puedo dar es que nos amemos los unos a los otros“, dijo.
Patishtán-in

"Salí a defender a mi pueblo y por eso me mandaron a la cárcel, sostiene el tzotzil

No guarda rencor, afirma: lo que toca al Estado será del Estado

Como autoridades, sigan haciendo el bien, dice el profesor al presidente Peña Nieto
Foto
Durante la conferencia de prensa que ofreció tras obtener la libertad, Alberto Patishtán Gómez recibió un machete que le entregó Ignacio del Valle, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, símbolo de lucha del pueblo de AtencoFoto Marco Peláez
Fernando Camacho Servín
 
Periódico La Jornada
Viernes 1º de noviembre de 2013, p. 3
Después de 13 años de permanecer encarcelado injustamente y de una prolongada espera en la que siempre reivindicó su inocencia, el profesor Alberto Patishtán Gómez finalmente obtuvo ayer su libertad, tras recibir de manera oficial el indulto otorgado por el presidente Enrique Peña Nieto.
Más tarde, en conferencia de prensa celebrada en la Casa de la Solidaridad, visiblemente emocionado el indígena tzotzil rememoró la lucha que emprendió contra la esclavitud y la marginación a la que están sometidos los sectores más pobres del municipio chiapaneco de El Bosque, de donde es originario, y su necesidad de luchar contra la autoridad tirana del entonces presidente municipal Manuel Gómez Ruiz.
Yo salí a defender a mi pueblo, a levantar la mano. Esa fue la causa por la que me mandaron hasta la cárcel con una condena a muerte. Quisieron acabar mi lucha, quisieron hacerle restar, pero lo que pasó fue multiplicar. Quisieron ocultarla y lo que hizo fue resplandecer, enfatizó entre aplausos y gritos de apoyo.
En las diferentes prisiones donde estuvo recluido, narró, hizo las veces de sacerdote, sicólogo, abogado y hasta médico para guiar a los reos que lo veían como un alivio y un referente. La mayoría de ellos, dijo, estábamos de pilón, ocupando el lugar de los verdaderos delincuentes.
“Desde el primer día que llegué a la cárcel, me sentí libre. Unas personas me preguntan: ‘¿qué es lo que te mantiene que tú no dejas de reír?’, y yo les digo: es que estoy limpio de conciencia. Si dejo de reír un día, siento que es un día perdido para mí. Por eso, si me ven muy sonriente, no se preocupen, porque esa es mi profesión”, dijo entre carcajadas de los asistentes.
Al preguntarle qué va a hacer tras recuperar la libertad, Patishtán expresó que su prioridad es recuperar la salud y aseguró que no guarda rencor por el proceso injusto al que fue sometido.
En mi corazón hay paz. Lo que le toca al Estado será del Estado. Lo que sigue para mí es estar con mis hijos, ya después Dios iluminará mi pensamiento, indicó ante la insistencia de las preguntas de si va a exigir la reparación del daño.
Finalmente, como único mensaje a Peña Nieto, Patishtán le solicitó: como autoridades, que sigan haciendo el bien.
Antes de dar su mensaje, el maestro fue precedido por sus hijos Héctor y Gabriela, quienes dijeron haberse quedado sin palabras ante la felicidad de tener a su padre de vuelta con ellos, y destacaron su enseñanza de lucha y dignidad.
El hombre que acaparó cientos de miradas, preguntas y abrazos supo mantener la actitud serena que lo distinguió todo el tiempo, misma que le ayudó a enfrentar una condena de 60 años de cárcel por un delito que no cometió.
La jornada en espera de la libertad de Patishtán congregó ayer a decenas de reporteros, fotógrafos y camarógrafos en la Casa de la Solidaridad, en la colonia Del Valle, desde mucho antes de la una de la tarde, hora en que originalmente estaba citada una conferencia de prensa con el activista tzotzil.
Al mismo tiempo, otros comunicadores montaban guardia desde la mañana afuera de la clínica donde Patishtán recibe las sesiones de radioterapia que necesita para combatir el adenoma en la hipófisis que le detectaron sus médicos desde hace más de un año, el cual resurgió unos meses atrás.
A las 2:28 de la tarde apareció en el nosocomio un grupo de funcionarios, encabezado por el oficial mayor de la Secretaría de Gobernación, Jorge Márquez, quien salió minutos después, luego de haber entregado de manera oficial el indulto a Alberto Patishtán, quien estampó su firma en el documento en un trámite que no duró más de 20 minutos.
Cerca de las tres de la tarde, las puertas de la clínica se abrieron. Ahí, Alberto Patishtán subió a un pequeño auto verde, acompañado por sus hijos Héctor y Gabriela, así como por su nieta Génesis, para dirigirse a la Casa de la Solidaridad, donde sus compañeros y amigos, así como reporteros y camarógrafos lo esperaban desde hacía más de dos horas.
A su llegada al sitio donde se realizó la conferencia de prensa, una gran cantidad de reporteros y fotógrafos se arremolinó para tratar de captar una imagen del profesor. Muchas otras personas se acercaron para verlo, escucharlo o darle un abrazo, en medio de gritos y consignas de Libertad, libertad, ¡viva Alberto Patishtán! y Al profe Patishtán nadie lo indultó, el pueblo organizado su libertad logró.

jueves, 31 de octubre de 2013

“Siempre fui libre por saberme inocente”: Patishtán


Patishtán celebra su libertad después de permanecer 13 años en la cárcel. Foto: Germán Canseco
Patishtán celebra su libertad después de permanecer 13 años en la cárcel.
Foto: Germán Canseco
MEXICO, D.F. (apro).- Pequeño y frágil, con una salud deteriorada por un tumor canceroso incrustado en su cabeza, Alberto Patishtán Gómez se asumió como un símbolo de lo “mucho que hay que hacer todavía” en materia de justicia en México para luego advertir que en las cárceles “habrá una mitad que cometió un delito y la otra mitad estamos de pilón”.
El profesor indígena, quien dijo que no guardar rencores contra las personas que lo mantuvieron en la cárcel durante 13 años, sugirió al presidente Enrique Peña Nieto “que como autoridad siga haciendo el bien”.
Activistas y medios de comunicación aguardaban desde el mediodía su llegada, cuando se haría efectivo el indulto presidencial que lo pondría en libertad. Una vez que ello ocurrió, el profesor tzotzil anunció que esperará a terminar su tratamiento de radioterapia para después decidir cómo continuar su misión de ayudar a los pueblos indígenas.
Patishtán, quien fue recibido con marimba, vestía una camisa a rayas azules y pantalón del mismo color, llegó a la Casa de la Solidaridad a eso de las 15:20, dos horas después de que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anunciara la ejecución del indulto presidencial a favor del profesor bilingüe.
En el local ubicado en la colonia Del Valle y donde despachan varias organizaciones sociales, activistas como los macheteros de Atenco, de Amnistía Internacional (AI), jesuitas, universitarios de la Ibero e indígenas chiapanecos con trajes típicos compartían la expectativa por la condición de salud del indultado, por quien demandaban su libertad desde al menos diez años en que el nombre del Patishtán empezó a sonar más fuerte a escala nacional e internacional.
En cuanto Patihstán Gómez se hizo presente, una “nube” de fotógrafos y activistas lo envolvió, grupo que lo siguió incluso cuando pidió ir al sanitario, antes de iniciar el evento.
“Al profe Patishtán/ nadie lo indultó/ el pueblo organizado/ su libertad logró”, era la consigna que salía del cerco de comunicadores.
Luego, el profesor indígena recibió un machete de manos de Ignacio del Valle, líder del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), como un símbolo de “la lucha por la libertad de los pueblos”.
Otro militante del FPDT colocó en el cuello de Patishtán un paliacate rojo, que representa “el sudor del pueblo”.
Emocionado, el profesor blandió el machete, gesto que imitaron otros activistas de Atenco e indígenas chiapanecos presentes en el acto.
Después de una breve cronología de la estancia de Patishtán por las cárceles de Chiapas –Cerro Hueco, Amate y San Cristóbal de las Casas— y una de máxima seguridad –en Guasave, Sinaloa–, detallada por el presidente de Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz), Miguel Álvarez; de la participación de un representante del municipio chiapaneco de El Bosque, Martín Ramírez López, y de Gabriela y Héctor Patishtán, el profesor tzotzil tomó la palabra reconociendo su limitaciones físicas, entre ellas la disminución de su vista: “Ahora veo más claro en mi corazón”.
Alberto Patishtán, quien se asumió como “una persona libre por saberse inocente”, dio cuenta de las injusticias y discriminación que sufren los pueblos indígenas y que lo movieron a actuar a favor de ellos mucho antes de que se le achacara la responsabilidad de la matanza de siete policías municipales en El Bosque.
Para él, su detención el 19 de junio de 2000 fue producto de una venganza del entonces alcalde de El Bosque, el priista Manuel Gómez Ruiz, contra quien encabezaba un movimiento social para su destitución.
En prisión, sometido a una “condena de muerte”, Patishtán Gómez aseguró que al conocer casos de encarcelamientos injustos, la mayoría de indígenas que no hablaban español y que eran pobres, decidió ayudarlos.
Durante su estadía en el penal de Cerro Hueco, gracias a su lucha organizada, logró la libertad de 12 personas, y en San Cristóbal de las Casas, consiguió lo mismo con otro tanto.
En la cárcel, sostuvo, “habrá una mitad que sólo cometió delito y la otra mitad estamos de pilón”.
Con humor, Patishtán contó que durante su estadía en la cárcel fungió como “sacerdote, psicólogo, abogado y hasta como doctor” entre los indígenas que buscaban su apoyo, situación que confiesa fue mal vista por autoridades penitenciaras, quienes buscaron acabar con su labor humanitaria trasladándolo a varios penales.
Incluso, rememoró, lo llevaron a “estrenar” el Centro Federal de Readaptación Social de Guasave.
“Quisieron acabar con mi lucha, quisieron restar pero lo que resultó fue multiplicar, quisieron ocultarla y lo que ocurrió es que resplandeció”, consideró Patishtán sobre los intentos inútiles de las autoridades por ahogar su labor de defensa en los penales en los estuvo recluido.
Después de 13 años de cárcel, el profesor reflexionó: “¿Y qué significa la libertad? Yo desde un principio la libertad la sentí; desde el primer día en que llegué a la cárcel estoy libre, y me he sentido libre siempre”.
De su permanente sonrisa y buen humor, que para él es ya su “profesión”, el maestro rural sostuvo que nunca deja de reír porque está “libre en conciencia y ante los ojos de Dios me bendice siempre, y con esa bendición tengo que contagiar a los demás”.
En la breve ronda de preguntas sobre la posibilidad de buscar la reparación del daño y el castigo para los responsables de su encarcelamiento, Patishtán refirió que “no guarda rencor”; sobre sus planes a futuro, dijo que va a tomarse un tiempo con su familia, atender su salud, y que de eso depende su retorno a su pueblo y del tipo de lucha que emprenderá”.
Entonces los reporteros pidieron a Patishtán que dedicara unas palabras a Peña Nieto, luego de que decidiera indultarlo. Breve, acotó: “Que como autoridad siga haciendo el bien”.
En la conferencia Pedro Alfaro, representante del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, apuntó que sigue en trámite el recurso que interpuso esa organización ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en busca de una investigación exhaustiva sobre la detención ilegal del profesor Patishtán, la reparación del daño y una atención efectiva a su salud.
Patishtán se retiró después del acto para descansar, mientras que activistas de derechos humanos se concentraron en el Ángel de la Independencia para celebrar la liberación del profesor bilingüe.

Ordenan libertad inmediata de Alberto Patishtán


Patishtán en el Cereso de San Cristobal de las Casas. Foto: AP / Moisés Zúñiga
Patishtán en el Cereso de San Cristobal de las Casas.
Foto: AP / Moisés Zúñiga
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El presidente Enrique Peña Nieto confirmó hoy su decisión de indultar al indígena Alberto Patishtán Gómez y notificó su libertad inmediata.
Patishtán llevaba 13 años y cuatro meses en prisión, como parte de una sentencia de 60 años luego de ser acusado de participar en la muerte de siete policías durante una emboscada en el municipio El Bosque, Chiapas, en el año 2000.
El titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), Miguel Ángel Osorio Chong informó esta tarde de la decisión del jefe del ejecutivo federal.
Dijo:
“Como resultado de un profundo análisis jurídico y de las circunstancias que imperaron a lo largo del caso, el Presidente Enrique Peña Nieto en ejercicio de sus facultades contenidas en la Constitución y en el Código Penal Federal, el día de hoy ha determinado otorgar el indulto al profesor Alberto Patishtán Gómez y notificar su libertad inmediata.
“Para sustentar el otorgamiento del indulto se identificaron indicios consistentes de violaciones graves a los derechos humanos, particularmente al debido proceso”.
Osorio Chong detalló en conferencia de prensa, en la que no se aceptaron preguntas, que tres funcionarios de la dependencia se trasladarían hasta donde se encuentra el indígena tzotzil para hacer la notificación formal.
Patishtán se encuentra en la Ciudad de México desde el 7 de octubre sometido a radioterapias en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”, luego de que no cediera un tumor cerebral que se le extirpo en el 2012.
De acuerdo con familiares, Patishtán ya recibió oficialmente la notificación de su libertad y en cualquier momento ofrecerá una conferencia de prensa.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Alberto Patishtán y los maestros

Adolfo Gilly
L
a denegación de justicia al profesor tzotzil Alberto Patishtán es una decisión material y simbólica capital en la política de desmantelamiento de los pilares constitucionales de la nación emprendida por el gobierno de Enrique Peña Nieto (elegido apenas con 37 por ciento de los votos atribuidos) y por sus aliados en el Pacto por México, el PAN y el PRD.
Los maestros movilizados en las plazas y calles de México y de otras muchas ciudades del país son, por el contrario, símbolo y realidad, en conciencia y en acción, de una nación que busca cómo defenderse y resistir al vendaval de las finanzas, los ricos, el crimen, la intromisión policial, militar y logística del poderoso vecino del norte y la ineptitud –real o simulada– de sus propios gobernantes.
* * *
La televisión, en tanto instrumento de Estado, está cumpliendo en esta ofensiva, hoy como nunca, la función de punta de lanza de la desinformación y la deseducación del pueblo; y de ariete brutal hoy contra los maestros, ayer contra los estudiantes de #YoSoy132 y siempre contra toda movilización de este pueblo en defensa de su vida, su nación y sus derechos.
Esa ofensiva plagada de mentiras, ignorancia e interés se propone desmantelar a sabiendas y con prisa los cimientos constitucionales sobre los cuales se alza todavía hoy el pacto estatal mexicano: con prisa, porque no quieren dar tiempo a la organización de la resistencia nacional contra esos planes; a sabiendas, porque la propaganda para la entrega del petróleo y de otras riquezas de la nación al capital extranjero –y a su poderío militar– está hecha de un indescriptible tejido de mentiras y falacias que sus autores no pueden ignorar.
No es la menor de ellas la afirmación de que la entrega de la explotación del subsuelo a los capitales extranjeros sería la continuación fiel del pensamiento y la política del presidente Lázaro Cárdenas. Es preciso carecer de escrúpulos morales e intelectuales para decirlo.
En estos días y meses el gobierno federal, con sus aliados y subordinados en el Pacto por México, quiere destruir, en una especie de guerra relámpago, los pilares legales seculares alzados por el pueblo de México y una generación de gobernantes leales a la nación y a su pueblo, y no al dinero.
* * *
La joya de la corona política que esta ofensiva se propone recuperar para el mando presidencial es la ciudad autónoma de México, perdida para ellos desde la insurrección cívica y electoral de 1997.
La Presidencia sueña con restablecer su mando inmediato sobre la sede de los poderes nacionales, esta ciudad antigua, democrática, organizada, solidaria, plebeya y respondona. En estos días quiere que el gobierno de la ciudad se haga cargo de la represión contra los maestros, los estudiantes, los trabajadores electricistas, los universitarios y otros sectores que se han plantado en las calles frente a la ofensiva privatizadora.
Los maestros tienen razón. Sin movilización, las declaraciones, las reuniones y los diálogos no bastan. Un gobierno que mantiene en ruinas tantas instalaciones escolares y publica libros de texto plagados de errores de ortografía, dice querer evaluar a los maestros cuando lo que en realidad se propone es destruir sus derechos laborales y sus organizaciones.
El mismo sentido tienen las intenciones y la política para destruir a las normales rurales, focos de enseñanza para los pueblos campesinos e indígenas y de resistencia en defensa de sus derechos, sus bienes, sus historias, sus idiomas y sus vidas.
* * *
En esta turbulencia la confirmación de la arbitraria condena al profesor Alberto Patishtán, la decisión judicial según la cual debería pasar en las cárcel los próximos 47 años de su vida, adquiere un peso y unas dimensiones de alcance nacional mucho más allá del tribunal que la dictó.
Esta decisión dice que el gobierno federal está decidido a cumplir las amenazas del candidato presidencial Enrique Peña Nieto en la Ibero:responder con la violencia del Estado a las demandas y las acciones de los pueblos campesinos e indígenas en defensa de sus derechos, sus pueblos y sus vidas.
La condena contra el profesor Patishtán es una amenaza declarada contra los maestros en movimiento; contra los pueblos indígenas en todo el territorio nacional; contra los pueblos zapatistas de Chiapas y sus gobiernos autónomos; y, a más largo alcance, contra la autonomía, la independencia y los derechos de maestros, profesores y estudiantes en todo el sistema educativo nacional.
Tomemos muy en serio esta sentencia contra un hombre inocente.
Los maestros tienen razón. Alberto Patishtán debe ser liberado. Los derechos laborales no se tocan. El subsuelo y el suelo de México pertenecen a la nación y al pueblo mexicano.

Green Go