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viernes, 28 de junio de 2013

“Si me van a matar, ya ni modo, pero quiero justicia”: mujer acosada por jefe de policía


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Ecatepec, Estado De México.- Una mujer a quien le prometieron una plaza en la Policía, luego de que apoyara la campáña de un presidente municipal, encontró a un acosador sexual que le ha hecho vivir un infierno.
Viridiana Hernández Rodríguez presentó una denuncia formal contra el director general de Seguridad Ciudadana y Vial de Ecatepec, Carlos Ortega Carpinteyro, ante la Fiscalía de Corporaciones Policiales en Nezahualcóyotl, por acoso sexual.
El “viacrucis” de Viridiana comenzó en enero pasado, cuando se presentó en la oficina de Ortega Carpinteyro luego de que la canalizaran para obtener una plaza en el Centro de Mando de la Policía Municipal tras trabajar en la campaña de Pablo Bedolla, actual presidente municipal de Ecatepec.
El pasado 4 de enero, la mujer asistió a las tres de la tarde a las oficinas de Ortega Carpinteyro para saber qué documentación llevaría para el empleo, sin embargo, el encuentro se prolongó hasta las 11 de la noche.
Ese día el hostigamiento comenzó con la frase: “güera, tú vas a ser mi vieja, a mí me vale madres si eres soltera o casada” y hubo un señalamiento con las manos hacia la cadera de él de que ya se “imaginaba mis nalgotas ahí”, indicó Viridiana.
La segunda cita se realizó el 5 de enero, cuando el jefe de la policía le reiteró sus proposiciones sexuales, además de afirmarle que él era el único que podía ayudarla a obtener el empleo.
Tras el hostigamiento, Viridiana le dijo que la estaba ofendiendo, a lo que Ortega Carpinteyro le dijo que se callara y le indicó que se reportara a trabajar con Gregorio Flores Arinchu.
Durante el tercer encuentro, el 8 de enero, el funcionario continuó acosándola; ella le expresó que “había trabajado duro en campaña (de mayo a julio de 2012) para ganarse ese trabajo”, pero el acoso del jefe policíano continuó.
Viridiana Hernández trabajó en el Centro de Mando de la Policía Municipal del 6 de enero al 31 de mayo de este año sin ninguna clase de pago, solamente la ayuda para transporte que su jefe (Gregorio) le ofrecía a ella y a sus compañeros.
Además, denunció que el 15 de mayo alrededor de las 11 de la noche cuando llegaba a su domicilio, fue levantada; frente a su casa estaba estacionada una camioneta Suburban blanca con vidrios polarizados, en la cual viajaban cuatro sujetos, uno que manejaba, otros dos con armas largas y otro con un arma corta.
Uno de los agresores que portaba un arma larga le gritó “ya chingaste a tu madre hija de tu chingada madre”, tras lo cual la subieron al vehículo y comenzaron a golpearla.
Los individuos le prohibieron que fuera al Ayuntamiento a denunciar a Ortega Carpinteyro, porque le advirtieron que si lo hacía, la visitarían de nuevo y en esa ocasión la matarían.
Tras recibir las amenazas, la envolvieron en hule espuma, el cual pegaron con cinta adhesiva transparente y la abandonaron en el Panteón Guadalupano.
Dijo que para regresar a su casa subió al tercer intento a un taxi para que la transportara a su casa. Luego de la privación de su libertad, duró una semana sin salir por miedo a que le hicieran algún daño.
La mujer de 30 años, quien es madre de tres menores, de 13, 12 y un año y medio, indicó que el pasado 3 de junio convocó a una conferencia de prensa en el restaurante “Pedro y Sara” donde hizo público su caso por miedo a sufrir represalias por parte de Ortega Carpinteyro.
El día 4 del mismo mes se inició la carpeta de investigación con número 515170360013513 en la Fiscalía Especializada en Neza, y el 5, en Derechos Humanos.
Tras estas acciones, la Presidencia Municipal de Ecatepec emitió un comunicado en el que se indica que ella nunca tuvo relación laboral con el gobierno local.
“Cuando me golpearon dijeron que fue él (Ortega Carpinteyro), no tiene los pantalones para aceptarlo, a mí me gustaría que como tuvo esos pantalones para decirme que yo tenía que ser su vieja, tenga los pantalones para aceptarlo”, declaró.
Viridiana piensa que el presidente municipal de Ecatepec está protegiendo a Ortega Carpinteyro, por eso le hizo llegar una copia de los documentos que ella tiene en contra de Ortega Carpinteyro al gobernador del Estado de México, Erivuel Ávila, aunque no ha recibido respuesta de su caso.
Explicó que su jefe, Gregorio, fue despedido de su cargo de manera injustificada, sin embargo éste no ha firmado su baja de la corporación policial, mientras que otros dos de sus compañeros no han recibido la plaza que se les prometió y una compañera de nombre Karla, quien también sufrió acoso, se escondió y no han tenido información de ella.
Dijo que está dispuesta a someterse a las pruebas necesarias para demostrar que no es drogadicta ni carece de sus facultades mentales como se ha indicado desde que hizo público su caso.
Aunque declaró que en algún momento pensó en que ya no quería vivir porque la situación que vive actualmente le afectó demasiado ya que se la pasa encerrada, se cambió a casa de un familiar donde renta un cuarto.
“No voy a descansar, si me van a matar ya ni modo, pero quiero justicia”, sentenció.

lunes, 17 de junio de 2013

Taquilleras del Metro responden a Espino: miente, sufrimos hostigamiento constante


Una taquilla en la línea 12 del Metro. Foto: Miguel Dimayuga
Una taquilla en la línea 12 del Metro.
Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Las cuatro trabajadoras de taquilla del Sistema de Transporte Colectivo Metro que denunciaron sufrir presión y acoso laboral, reviraron al líder sindical Fernando Espino Arévalo, quien desestimó sus acusaciones.
“Varias de nosotras continuamos padeciendo la represión selectiva, negándosenos prestaciones y bajo un hostigamiento constante”, escriben en una carta dirigida a Proceso.
El pasado siete de junio, el periodista Juan Pablo Proal publicó en su artículo de opinión semanal el testimonio de las trabajadoras Nélida Reyes Guzmán, María del Socorro Romano Castro, Guadalupe Reyes Hernández y María del Rocío Hernández López, quienes acusaron a Espino de orquestar una campaña de presión psicológica y acoso contra las taquilleras, con el fin primordial de desviar recursos públicos.
En respuesta, Espino envió una carta a este semanario para rechazar esta versión y desestimar el testimonio de sus detractoras. Dicha misiva se publicó como respuesta al artículo.
En primera instancia, Espino negó que se utilicen acusaciones falsas contra taquilleras del Metro para señalarlas por desvío de dinero de la venta de boletos:
“Por lo que respecta a los procesos de investigación por supuestas irregularidades en los depósitos de recursos producto de la venta de boletos de acceso al Metro, éstos como ya señalamos, se encuentran regulados por nuestros Reglamentos internos y, para su conocimiento, la inmensa mayoría de los trabajadores se conducen con apego a estas normas y en caso contrario, esta dirigencia sindical asiste con toda oportunidad a los compañeros sujetos a investigación administrativa, velando siempre porque se respeten sus derechos. Las minorías que se encuentran afiliando a sindicato diverso al nuestro, se hacen asesorar por los representantes de sus sindicatos”.
Además, Espino rechazó que existiera una queja en su contra presentada por las taquilleras ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos: “Llama la atención la presunta queja interpuesta ante la Comisión de Derechos Humanos, misma que de existir, estamos seguros que esa Institución procederá a realizar las indagatorias correspondientes y esperamos que con justicia emita su veredicto, dando cuenta de la realidad que vivimos los trabajadores del Metro”.
En respuesta, las taquilleras mencionadas enviaron una misiva de réplica al líder sindical:
“Es necesario hacer algunas precisiones con respecto a la carta del Sr. Fernando Espino Arévalo, referente al artículo de Juan Pablo Proal del pasado 7 de junio.
“Es verdad que existe un Reglamento que fija las Condiciones Generales de Trabajo en el STC, también es verdad que hay Comisiones Mixtas; pero el Sr. Espino omite de forma dolosa y manipuladora, que son sus allegados quienes gozan de lo establecido entre las autoridades y su sindicato.
“Nosotras, quienes nos presentamos a denunciar estas realidades, no somos informantes de nadie, ni somos nuevas en la lucha, tenemos más de 25 años impulsando la vida democrática en el STC. El obstáculo más infranqueable ha sido Fernando Espino y sus prácticas porriles.
“Entre los ‘logros’ de que se jacta el sindicato nacional, figura el golpe político y destitución del Comité Ejecutivo de Ariel Macías Valdés en 1983, por representar intereses de ideología de izquierda, contrarios al nuevo e impuesto Comité Ejecutivo encabezado desde entonces por Fernando Espino Arévalo.
“Durante años, vivimos con el estigma de ser llamadas ‘contras’, con el afán de desvirtuar nuestras posturas políticas, nosotras no somos ‘contras’, somos disidentes al charrismo en el metro. La ‘contra tiene una connotación de ser mercenarias, nosotras no percibimos ningún incentivo monetario por nuestra ideología.
´”En 1989, las compañeras Nélida Reyes y Guadalupe Reyes, realizaron una huelga de hambre, como parte una lucha laboral para la reinstalación de compañeras y compañeros despedidos por haberse opuesto a las políticas represivas del sindicato, apoyado éste, por cada administración priísta. La huelga de hambre fue levantada después de 18 días, con el compromiso del cumplimiento de nuestro pliego petitorio. Hoy, a casi 24 años, seguimos trabajando bajo condiciones que violan nuestros derechos humanos y laborales.
“Varias de nosotras continuamos padeciendo la represión selectiva, negándosenos prestaciones y bajo un hostigamiento constante. Hasta que algunas decidimos impulsar la formación de otras expresiones sindicales.
“Al finalizar la huelga de hambre, la represión ha sido menos agresiva, pero no menos violenta, se ha desempañado de forma sutil y selectiva. Ejemplo de esto, fue la compañera Nélida Reyes, quien durante 7 años estuvo sometida a cubrir vacaciones, es decir, cada 15 días era movida de taquilla, turno y línea; durante 7 años no tuvo descansos definidos y cada que solicitó su cambio, tanto las autoridades en turno, así como el sindicato nacional le negaron su derecho. En el año 2000, el Subdirector de Administración y Finanzas, le otorgó su cambio a una taquilla fija en Línea 8 y, pese a ello, el sindicato nacional giró las instrucciones para que las Supervisoras no aceptaran su asistencia y al cuarto día fue provocada su baja. Solo a través del Secretario de Transporte del D. F., fue que se logró su reinstalación.
“Es pertinente aclarar que nuestra compañera Guadalupe Reyes Hernández, sí pertenece y cotiza sus cuotas sindicales al sindicato nacional, es más, ha sido Delegada de la Línea 8 del 1er. turno y ha impulsado corrientes de pensamiento libertario para democratizar la vida interna en su sindicato, pero el Sr. Fernando Espino la desconoce ya que para él, no existe lo que le estorba.
“La aseveración de que el año pasado recibimos una ‘respetable retabulación’, carece de total veracidad. Se nos otorgó un reajuste salarial de $24.00 (veinticuatro pesos m. n.) diarios para desmovilizar la creciente inconformidad frente a las recargas de tarjetas para Metrobus, ya que terminaremos trabajando para STC, Metrobus, Transporte eléctrico, Plan Verde y SETRAVI, con un solo contrato y sin incremento salarial. Exigimos entonces, que se de vista de los documentos que sustentan dicha “respetable retabulación” y se implemente de forma inmediata.
“’La presunta queja en derechos humanos’, no es presunta y será del conocimiento público cuando la CDHDF termine sus indagatorias y se concluya.
“Cuando alguna trabajadora de taquilla es requerida a la mal llamada Mesa de Investigación, recibirá una sanción si no cuenta con el respaldo de la cúpula charril y si pertenece a otro sindicato, siempre será sancionada, aunque el representante sindical no firme la sanción.
“Es de llamar la atención que la rabiosa respuesta del Sr. Espino Arévalo se centre en su intento de desvirtuar nuestra denuncia laboral y, se le olvide de dar respuesta a su nepotismo imperante.
“Lo que es evidente, es que su pronta respuesta justifica y solapa las prácticas de hostigamiento y acoso laboral impulsado por su operadora Rebeca Hassan Barrera. Esta persona desempeña el cargo de Coordinadora de Taquillas y representa los intereses de Fernando Espino Arévalo, a pesar de que es un área administrativa. Ella ostenta el poder de sancionar al personal de taquilla sin tener la preparación académica, ni el nombramiento para ello, y la Coordinación Jurídica se somete a sus caprichos. Esta situación es exclusiva de nuestra área, ya que en las demás áreas, es el Jurídico el que investiga y sanciona.
“Quienes decidimos salirnos del sindicato nacional e impulsar la creación de otras expresiones sindicales, lo hicimos con el firme convencimiento de que en el sindicato nacional no existe la vida democrática para la libre expresión de las ideas.
“Hacemos responsables a Fernando Espino Arévalo y a Rebeca Hassan Barrera de cualquier acto de represión que ponga en riesgo nuestra vida laboral, integridad física y/o moral, así como la de nuestras familias.
“Atentamente: Nélida Reyes Guzmán. Guadalupe Reyes Hernández, María del Socorro Romano Castro y María del Rocío Hernández López”

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