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viernes, 22 de mayo de 2015

Fabrizio Mejía Madrid: “Nación Tv” o cualquier coincidencia con Televisa es intencional


Álvaro Cepeda Neri*
I. La lectura de esta peculiar novela es para iniciados en el tema de los tres Emilios Azcárraga con el agregado Vidaurreta, Milmo o Jean. Tres personas distintas y una sola verdadera: Televisa. Secretaría de facto de la educación pública y privada; continuadora de violencia como un cártel más de la delincuencia organizada (Charles S Clark, La violencia en televisión; de Karl R Popper, La televisión es mala maestra, Fondo de Cultura Económica). En el Estado mexicano es el cuarto poder. O tal vez el primero, llegando a teledirigir candidaturas. Igual que su competidora compañera de viaje Tv-Azteca, que está por imponer en Chiapas al senador Luis Armando Melgar, como sucesor de Manuel Velasco (el Enrique Peña que busca la candidatura presidencial para 2018, sumándose entre otros a Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio, Pedro Joaquín Coldwell, Rafael Moreno Valle, ¡Aurelio Nuño!, Gustavo Madero, Andrés Manuel López Obrador, Miguel Ángel Mancera, Marcelo Ebrard, etcétera). La última hazaña de Televisa fue hacer del entonces desgobernador mexiquense Peña un galán de televisión; matrimoniarlo con una de sus actrices, la famosa Gaviota, y, finalmente, hacerlo presidente, con la ayuda de Soriana, Monex, Vicente Fox, Felipe Calderón, la caída del Partido Acción Nacional, el entonces Instituto Federal Electoral, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y el ave fénix del Partido Revolucionario Institucional que resucitó de entre sus propios fraudes electorales…
II. En su libro Nación Tv. La novela de Televisa, Fabrizio Mejía cuenta: “Televisa se planteó crear un presidente de México”. Era una tarea enorme, sugerida por el amigo de su padre, el expresidente Carlos Salinas. ¿Cómo crear un personaje elegible? […] una tarea para mercadólogos, para publicistas, para los expertos en tramas ?ABCD? de sus telenovelas. Para ello, Emilio III se quedó pensando con un dedo en el labio y designó a Alejandro Quintero como promocionador de los éxitos del gobernador del Estado de México, el candidato de Televisa a la Presidencia de México; a Pedro Torres, el productor de telenovelas, como jefe de campañas y a Alejandra Lagunes, del sitio de internet de Televisa, jefa de relaciones en la red […] faltaban 7 años para la elección. ‘Habría que escoger a una actriz que haga los promocionales… Guapa, rubia… Quién quita y se hace esposa del gobernador… Imagínate: un presidente casado con una de las nuestras’ […] inicia la trama”. Mejía echó mano de reportajes, referencias bibliográficas y su imaginación de escritor-reportero para convertir la realidad en fantasía y viceversa. Y creó una novela sobre el poder y para el poder.
III. Es la suma de lo fáctico y lo ilegítimo en la amañada elección del jefe tribal de Atlacomulco. Una complicidad-siamés: Emilito apoderándose de Televisa y Peña de la Presidencia de la República. Para a su vez, Peña apoderarse de Televisa y Emilio de la Presidencia, y cogobernar un país de manipulables audiencias y de ricos a los que les sobran los jodidos. Un poder que ha imperado y parece navegar a la deriva, porque topó con las consecuencias de su política económica neoliberal, la inoperancia de sus contrarreformas, la baja petrolera y la devaluación del peso, que devasta a una población manipulada por Azcárraga desde su dorado exilio texano-californiano, y Peña-Videgaray-Osorio no hayan cómo abandonar la nave estatal con 120 millones de mexicanos. Es un libro sin desperdicio sobre la complicidad entre el poder mediático-fáctico delcártel Azcárraga y el peñismo descendiente del alemanismo; drama que ha pervertido la democracia indirecta-representativa al mezclar la realidad con la irrealidad. Como dice su autor, “cualquier parecido con la realidad es culpa de la realidad”.
Ficha bibliográfica:
Autor: Fabrizio Mejía Madrid
Título: Nación Tv. La novela de Televisa
Editorial: Grijalbo
Álvaro Cepeda Neri*
*Periodista
[EX LIBRIS]

martes, 2 de julio de 2013

Nación TV, la mentira como negocio Lydia Cacho

Plan B

Domingo, 16 Junio 2013 21:56
Lydia Cacho


Por :

En 1970, cuando yo tenía siete años, en casa sabíamos que en este lugar que llamaban patria cohabitaban dos países; uno de la pobreza, el racismo brutal, el de las rebeliones estudiantiles y el movimiento feminista en el que vivían mis tíos y mi madre. Y  ese otro que narraba Jacobo Zabludovsky en su noticiero de Televicentro. En línea directa desde Los Pinos las noticias se reconstruían, se manipulaban, desparecían evidencias y fabricaban enemigos a modo. Sin duda mi generación creció escuchando a quienes construían una sociedad civil incluyente a cada paso, en contraste con los que hacían todo lo posible para pulverizar esos esfuerzos, para desacreditar los movimientos que buscaban la pluralidad, la democracia, la educación progresista, la igualdad y todas esas quimeras libertarias que siguen cobrando vida en nuestros labios cuarenta y tres años después. 
Hace unos meses mi sobrina de me dijo que le indigna le manera en que Televisa y algunos diarios dispuestos a reinventar la realidad a modo de los gobernantes, retratan al país y sus problemas. A ella como a millones de jóvenes le inquieta esa narrativa mentirosa que teme a los pasamontañas, que promueve un Estado Policiaco que se vanagloria en perseguir a la libertad a punta de golpes y balazos, que ridiculiza el disenso. Que utiliza la justicia como escarmiento y el micrófono como amplificador de la ignominia.
Pensé en darle a leer La terca memoria, un pequeño libro en cuyo autor, Julio Scherer, confiesa cómo él y otros periodistas que ahora son los adalides de la libertad de expresión, se casaron con el poder. Recibían obsequios a manera de cochupo; el presidente les daba órdenes, los gobernadores lisonjas a cambio de lisonjas. Pero llegó otro libro, el que ella y su generación necesitaban. Una biografía novelada de la vida y obra de la familia Azcárraga, propietarios de Televisa, la revelación detallada de cómo y por qué llegamos a este momento en que esas dos patrias, la real y la ficticia, se enfrentan como nunca antes. El nombre no podía ser mejor: Nación TV, la novela de Televisa (Ed. Grijalbo).
Su autor, Fabrizio Mejía Madrid, nació en 1968 junto al movimiento estudiantil. Como algunos de mi generación se ha convertido en crítico de la escuela de periodismo corruptor que hoy se resiste a morir. Ese que reinventa la historia bajo el suave manto, también, de una izquierda poco crítica cuando de sus santones se trata; esos patriarcas de medios que no le han pedido perdón al país por haber sido parte de esa nación que Fabrizio describe con la puntualidad del cronista más avezado, del biógrafo que no da concesiones.
Paso una a una sus 192 páginas casi olvidándome de respirar. Se reconstruye una historia conocida, se acomodan las piezas faltantes para comprender lo que hace dos décadas parecía incomprensible. Claro, claro me digo en voz alta como si esto no fuese una lectura solitaria sino un diálogo con el valiente autor que no se guarda un sólo nombre real, que no se arredra ante las anécdotas más escalofriantes de cómo, desde Gustavo Díaz Ordáz hasta la fecha, la presidencia  ha creado sus propios medios y los medios su propia presidencia.
Qué necesario e importante es este libro. Justo mientras se debate la ley de medios, y algunos se niegan a la autocrítica, porque aunque no sean Televisa han sido prohijados por esa escuela de las infamias que vende, como dice Mejía, la fantasía como realidad rentable. Esos comunicadores de las élites favorecidas por el poder que, desde su atalaya intelectual, o pseudo-intelectual en algunos casos, venden versiones blanquinegras de un país multicolor.
Fabrizio nos recuerda que los medios en nuestro país han sido un cuarto poder, interconectados para cumplir la función de falsear ciertas historias a cambio de amasar fortunas; que como ajedrecistas mueven las piezas electorales. Pienso al terminar el libro que la prensa socialmente útil no es el cuarto poder, debe ser un contra-poder, como ha dicho una colega española.
Y que bien que justo ahora llega este libro, que se suma a otros críticos de la corrupción mediática; porque si bien ha sido novelado como recurso narrativo, la urdimbre anecdótica y la base histórica son más que reales.
Habremos de cuidar al autor de  Nación TV, quien recibió una amenaza por esta obra. Vale la pena leer el libro que los medios cercanos al poder no quieren que sea conocido por las nuevas generaciones. Mejía pone en nuestras manos la historia que faltaba para comprender al poder detrás de algunos medios y a esos medios como instrumentos de ocultamiento de la realidad.
@lydiacachosi

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