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lunes, 1 de febrero de 2016

Abultado costo de la deuda del sector público en 2015

Implicó en 2015 un aumento anual de 14.8% o $62 mil millones, según reporte de SHCP
Se gastan $408 mil millones sólo en intereses de la deuda pública
Respecto al débito externo se pagó el equivalente a 1.9% del PIB entre enero y septiembre \del año pasado, que fue la proporción más alta de los últimos 18 años, advierte el Ceesp
Foto
El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en imagen de archivoFoto José Antonio López
Juan Antonio Zúñiga y Susana González
 
Periódico La Jornada
Lunes 1º de febrero de 2016, p. 22
El costo financiero del endeudamiento total del sector público mexicano implicó un gasto sin precedente de 407 mil 893.6 millones de pesos durante 2015, el cual tuvo un incremento anual de 14.8 por ciento en términos reales, indica el Informe sobre las finanzas públicas y la deuda, al cuarto trimestre del año pasado.
Ese aumento porcentual en el pago de intereses y comisiones implicó un alza de casi 62 mil millones de pesos en 2015 respecto al cubierto durante 2014, indicó el reporte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a la Cámara de Diputados.
Del costo total del endeudamiento público, 97.3 por ciento, esto es, unos 396 mil 944.3 millones de pesos, correspondieron al pago de intereses, comisiones y gastos relacionados con el endeudamiento del gobierno federal y el sector paraestatal. Mientras 10 mil 949 millones de pesos, equivalentes a 2.7 por ciento del costo de la deuda pública, fue el monto de los intereses pagados por el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (Ipab) y otros.
Con un incremento anual de 8.2 por ciento en términos reales, por parte del endeudamiento del gobierno federal el costo financiero fue de 311 mil 281.3 millones de pesos, mayor en más de 31 mil millones a lo pagado en intereses en 2014.
Por el lado de las empresas productivas del Estado, como Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, el costo financiero por el incremento de su endeudamiento y el impacto de la devaluación del peso en su monto se incrementó en 54.1 por ciento real durante 2015, hasta ascender a 85 mil 663 millones de pesos en pagos de intereses y comisiones, desde 54 mil 126.2 millones de pesos pagados para lo mismo en 2014.
El aumento anual de 31 mil 536 millones de pesos en el costo de la deuda del sector paraestatal durante 2015 fue similar, incluso mayor, al incremento del correspondiente al gobierno federal, a pesar de que representó 21 por ciento del total de intereses y comisiones cubierto por el sector público mexicano el año pasado.
Los correspondientes al gobierno federal representaron 76.3 por ciento de los 407 mil 893.6 millones de pesos gastados en total como costo financiero en 2015.
Según el reporte de Hacienda, el saldo de la deuda neta total del sector público ascendió a 8 billones 160 mil 589.9 millones de pesos al término del año pasado. Ese monto representó un aumento real de 14.3 por ciento, equivalente a un billón 213 mil 143 millones de pesos durante 2015.
De esa elevación, unos 575 mil 607 millones de pesos correspondieron al aumento registrado en la deuda interna, la cual representa 66 por ciento del endeudamiento total del sector público. En tanto, la deuda externa, que significa 34 por ciento del total, tuvo una elevación anual de 29.7 por ciento, por una cantidad de 637 mil 536 millones de pesos, debido a la mayor contratación de débitos en el exterior y el impacto de la devaluación de la moneda nacional frente al dólar estadunidense.
Con otra fuente de información oficial y con cifras a septiembre de 2015, el Centro de Estudios del Sector Privado (Ceesp) advirtió, por su parte, que por intereses de su deuda externa México pagó el equivalente a 1.9 por ciento del producto interno bruto (PIB) entre enero y septiembre del año pasado, lo que representa la proporción más alta para el mismo periodo de los últimos 18 años.
El gasto neto al respecto ascendió a 16 mil 314 millones de dólares, el mayor monto para el mismo lapso en la serie que publica el Banco de México desde 1995, indicó. El organismo insistió una vez más en quees importante estar atentos a los niveles de endeudamiento público, así como al déficit que han alcanzado las cuentas externas del país.
Es evidente que ante fuentes de recursos internos débiles, la solución ha sido un mayor déficit de las finanzas públicas en los años recientes, lo que ha propiciado un aumento en la deuda pública interna y externa, lo que en ambos casos se refleja en el aumento del pago de intereses al exterior, indicó.
Sobre la cuenta corriente, el Ceesp refirió que hasta el tercer trimestre del año pasado registró un déficit equivalente a 2.9 por ciento del PIB, el porcentaje más alto para el mismo periodo desde 1988, es decir en los últimos 27 años, e incluso pronosticó que rebase el 3 por ciento en todo 2015.

martes, 21 de octubre de 2014

México en insurgencia y endeudado: Saldo de Peña Nieto



La pérdida de la renta petrolera derivada de la reforma energética requiere que obtengan recursos de otro lado, y en consecuencia, la sociedad es la que acaba pagando los negocios petroleros de Peña Nieto con más impuestos y menos crecimiento.

lasillarota

Las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto y el Pacto por México no sólo no han generado crecimiento económico ni han creado los empleos que tanto se prometían en la propaganda del régimen sino que, han desatado polarización social, encono e irritación, mandado a la informalidad a miles de comerciantes y pequeños empresarios y multiplicado la delincuencia en casi todo el territorio nacional.
De igual manera han generado un brutal endeudamiento en el país. El endeudamiento del Ejecutivo federal aprobado en la Ley de Ingresos 2015 es por 595 mil millones de pesos y 6 mil millones de dólares (a 13.40 pesos por dólar son 80,400 millones de pesos), es decir, entre el financiamiento interno y externo: el endeudamiento total es de 675,400 millones de pesos, esto equivale a 1,850 millones de pesos diarios.
El manejo económico ha sido desastroso, cada trimestre se ha tenido que ajustar a la baja los pronósticos de crecimiento y se ha desatado la turbulencia cambiaria en detrimento del peso. Llevan dos años equivocándose y todo apunta a que se volverán a equivocar, porque las causas del estancamiento permanecen intactas. Hasta el 2013 la deuda representó el 35.5% del PIB, se espera que a finales de este año esto se incremente a 40.28 por ciento. Las cifras expuestas evidencian que se produjo un aumento de 5 puntos porcentuales en tan sólo 19 meses, lo cual, de seguir la tendencia, superará el 50% a final del sexenio.[1]
¿Cómo se podrá hacer frente a una deuda tan grande, cuando la capacidad recaudatoria del país es deficiente?
¿Qué mecanismos se tienen previstos para evitar que lo preliminar comprometa la estabilidad macroeconómica de la nación?
¿De dónde provendrán los recursos para pagar los empréstitos contraídos?
Han entregado el petróleo y los hidrocarburos a los extranjeros apostándole a que este acto privatizador y corrupto motivará una catarata de inversiones sin valorar el boquete fiscal y la nula integración a las economías regionales y la nacional de estas supuestas “inversiones”, porque no hay ningún elemento que obligue en los hechos a los piratas petroleros extranjeros a utilizar proveedores del país.
En su voracidad recaudatoria el gobierno aumentó los impuestos cuando la economía está débil.
Peña Nieto y su equipo siguen aplicando una política económica procíclica en lugar de contracíclica, persisten en el error del terrorismo fiscal, apretando a los mismos contribuyentes cautivos y manteniendo los mismos privilegios fiscales para un puñado de grupos monopólicos y oligopólicos nacionales y extranjeros.
La pérdida de la renta petrolera derivada de la reforma energética requiere que obtengan recursos de otro lado, y en consecuencia, la sociedad es la que acaba pagando los negocios petroleros de Peña Nieto con más impuestos y menos crecimiento.
La “nueva estrategia” es: aumentar el gasto para activar la economía - ¡pero con deuda! -  y la economía sigue sin reaccionar. Las tiendas departamentales como Wal-Mart y Soriana han bajado en sus ventas. En el gasto público sigue prevaleciendo la corrupción y el derroche, como con el avión presidencial de 7,500 millones de pesos. ¡El modelo no funciona! genera debilidad estructural al concentrar el ingreso y castigar a los consumidores.
En ese contexto, en un México estancado y endeudado, no se ha logrado frenar la delincuencia ni las graves violaciones a los derechos humanos, que son cosa de todos los días, con un Ombudsman omiso y entregado al poder presidencial. No es sólo Guerrero un estado con una aguda problemática social y delincuencial, son contados los estados y regiones que no son azotados por la delincuencia. El Estado de México, Michoacán, Morelos, Tamaulipas, Zacatecas son otras de las entidades con altos niveles de violencia. Es Iguala, pero también están Tlatlaya, Estado de México; San Fernando, Tamaulipas; Chalchihuapan, Puebla; etc, etc.
México es, utilizando una expresión que se ha vuelto ya una definición popular, una fosa clandestina. Tan sólo en Durango capital en 2011, en plena zona urbana, se encontraron más de 300 cuerpos en fosas.
Si a este escenario de economía estancada, delincuencia desatada y complicidades políticas se le suman los agravios de las reformas de Peña Nieto y el Pacto por México, bien puede entenderse el enojo social y las movilizaciones crecientes en las calles y en las redes sociales. La reforma educativa y las medidas que la rodean han propiciado que maestros y estudiantes tomen las calles y muestren su insatisfacción con el régimen. Han radicalizado sus posturas a raíz de la violencia criminal de Iguala, pero ya antes habían encabezado fuertes movilizaciones de protesta e indignación. Antes de Ayotzinapa, estuvo el Instituto Politécnico Nacional con movilizaciones estudiantiles masivas.
Los hechos de Iguala por la brutalidad incalificable que les rodea y el involucramiento de policías municipales, por el asesinato de jóvenes normalistas, menores deportistas y civiles y la desaparición forzada de 43 jóvenes ha merecido la condena nacional e internacional y la solidaridad de todos los sectores sociales que demandan la localización de los jóvenes, pero este evento criminal e inhumano ha sido un catalizador del clima social de agravio y de rechazo a instituciones que impera en un sector cada vez mayor de la población.
Además de la fuerte protesta contra autoridades locales, lo de Iguala ha motivado una insurgencia nacional que no se puede soslayar. Resulta de una gran hipocresía y una posición muy cómoda voltear la mirada frente a la devastación que ha motivado el gobierno federal. No hay enmienda peñanietista que no haya agraviado a algún sector, por eso en este mismo espacio hemos hablado de una República de agravios, por eso en las redes sociales hay voces que no sólo hablan de la salida del cargo de un Gobernador sino que directamente piden la renuncia del Presidente de la República.
Con sus reformas del Pacto por México, las violaciones recurrentes a los derechos humanos y la fallida estrategia de combate al crimen organizado y la delincuencia que viene desde Felipe Calderón, Peña Nieto y sus aliados han despertado al México bronco.

Green Go