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jueves, 23 de enero de 2014

Muerte de mexicano en EU, un “asesinato sin justificación”: AI


Amnistía Internacional considera que la ejecución de Edgar Tamayo, "sin respetar su derecho a un juicio justo, y sin tener en cuenta los elementos aportados por la defensa, como una discapacidad mental leve", convierten la muerte del mexicano en "un asesinato sin ninguna justificación".
prisión

Amnistía Internacional lamentó la ejecución del mexicano Edgar Tamayo la noche del miércoles en Texas y aseguró que se trató de un asesinato sin justificación.
En un comunicado, expresó sus condolencias a la familia Tamayo Arias y reconoció el “coraje y dedicación con la cual lucharon hasta el último minuto para evitar que se llevara a cabo el injusto e inhumano castigo“.
“La ejecución se ha llevado a cabo pese a las irregularidades en su proceso que habían sido denunciadas por Amnistía Internacional junto a otras organizaciones sociales, instituciones gubernamentales y organismos internacionales”, señaló.
“Amnistía Internacional considera que la ejecución de Edgar sin respetar su derecho a un juicio justo, y sin tener en cuenta los elementos aportados por la defensa, como una discapacidad mental leve, al establecer la sentencia convierten esta ejecución en un asesinato sin ninguna justificación”, agregó.
La organización indicó que la decisión del las autoridades de Texas de llevar a cabo la ejecución de Tamayo representó una “indudable violación de su derecho a la vida y al debido proceso” y un “claro desacato a una sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que había ordenado suspender tal sentencia en tanto no hubiera una revisión completa de su caso”.
Y abundó: “Las autoridades ignoraron las medidas cautelares dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos mediante las cuales este organismo de la Organización de Estados Americanos había solicitado una suspensión de la ejecución”.
Este es el comunicado íntegro:



miércoles, 22 de enero de 2014

Ejecutan a Tamayo; le niegan suspensión solicitada de último minuto


Edelmira Arias, familiar de Tamayo llora en la residencia de sus padres. Foto: AP
Edelmira Arias, familiar de Tamayo llora en la residencia de sus padres.
Foto: AP
MÉXICO, D.F. (apro).- Esta noche, alrededor de las 21:15 horas, el mexicano Edgar Tamayo Arias fue ejecutado con una inyección letal que le quitó la vida en 11 minutos en la unidad carcelaria Walls, localizada en la comunidad de Huntsville, Texas.
A las 21:32 horas fue declarado oficialmente muerto por las autoridades de ese penal. Así se cumplió la sentencia que le fue dictada hace 20 años por asesinar al policía Guy P. Gaddys el 31 de enero de 1994.
En un comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) confirmó el hecho: “La ejecución viola la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares y contraviene el fallo de la Corte Internacional de Justicia dictado en el Caso Avena (2004)”, precisó.
La Cancillería destacó que el gobierno de México hace un llamado para que tomen acciones efectivas y evite que se ejecuten otras condenas en desacato del fallo Avena que dañen el régimen de asistencia y protección consular acordado entre los países.
Además, anunció que dará apoyo a la familia de Tamayo para el traslado del cadáver a nuestro país.
La ejecución del hombre, originario de Miacatlán, Morelos, estaba programada para este martes a las 18:00 horas. Sin embargo, fue pospuesta en el último minuto, luego de que sus abogados presentaran dos apelaciones ante la Suprema Corte de los Estados Unidos en Washington, lo que retrasó el proceso hasta la medianoche.
Minutos antes de que se cumpliera el plazo para su ejecución y sin que el gobernador de Texas, Rick Perry, le hubiera otorgado el perdón, Edgar Tamayo había expresado ya su resignación.
“Veinte años han sido mucho, estoy listo”, dijo Tamayo, según personal del Departamento de Justicia de Texas que tuvo contacto con el mexicano.
De hecho realizó todo el proceso que lleva a cabo un sentenciado a muerte el día de su ejecución.
A las 08:00 horas, en la unidad Polunski, en Livingston, recibió la visita de sus padres Héctor Tamayo e Isabel Arias con quienes estuvo durante dos horas y se tomó algunas fotografías.
“Está bien”, soltó escueto el padre de Edgar al salir de la visita. Acompañado por su esposa, se disculpó por no hacer más declaraciones “no es el momento”, dijo.
Alrededor de las 11:15 recibió a sus hijas quienes eran niñas cuando su papá fue sentenciado a la pena capital. Las jóvenes se despidieron de su padre antes del mediodía no sin antes tomarse algunas fotos con él.
El martes pasado, Tamayo Arias se despidió de sus hermanos y sobrinos en una visita que se prolongó de las 9:30 a las 16:50 horas y en la que recordaron momentos de la infancia y la adolescencia que vivieron juntos en la comunidad de Miacatlán, Morelos, su tierra natal.
Tras la visita de sus padres, este miércoles, pasado el mediodía, Tamayo fue trasladado, bajo fuertes medidas de seguridad, a la Unidad Carcelaria Walls en la comunidad de Huntsville.
En punto de las 14:00 horas recibió los alimentos que por ley tenía derecho a elegir: arroz, chuletas de puerco, vegetales, café y té.
También hizo algunas llamadas a sus familiares, algunos de los cuales se mantuvieron en las afueras de la prisión junto con activistas defensores de los derechos humanos.
A las 18:00 horas Tamayo estaba listo para recibir la inyección letal pero la sentencia se prolongó tres horas, luego de que sus abogados interpusieron dos recursos de apelación ante la Corte Suprema.
Los defensores del mexicano, encabezados por Sandra Babcock, argumentaron que nunca fue informado que tenía el derecho de contactar al Consulado de México para recibir asistencia legal.
El líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Javier Sicilia, consideró que el gobierno de Estados Unidos tenía la oportunidad de abolir la pena de muerte con el indulto a Edgar Tamayo.
La pena de muerte, dijo el activista, es un acto de barbarie que no recupera la vida sino que “suman dos muertes”. Luego, se alió al llamado de un pueblo que ha recurrido a la oración, para que no lo ejecuten y añadan un crimen más a pesar de ser legal.
Al acudir al altar de las víctimas de la violencia de Morelos, instalado a las puertas de la sede del Poder Ejecutivo Estatal, el poeta opinó que en el mundo tiene que haber gobiernos más justos que no envíen un mensaje estúpido porque la pena de muerte no resolverá el problema de flujo de migrantes pues se trata de un conflicto económico mayor.
Ahí en Morelos, en Miacatlán, pueblo natal de Edgar Tamayo, sus ciudadanos hicieron una vida normal pero en silencio. Sus familiares y amigos prepararon oraciones en cinco lugares diferentes. En la iglesia localizada frente a la plaza pública del pueblo, a 30 minutos del sur de la capital, las religiosas prepararon una concentración para hacer una gran oración después de las cinco de la tarde.
El caso
Tamayo, de 45 años, fue detenido el 31 de enero de 1994 y acusado del asesinato del agente de la policía de Houston, Guy Gaddis.
El mexicano tenía derecho a recibir asistencia consular, en virtud del artículo 36 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963 y de la cual Estados Unidos es parte. Pero las autoridades estadunidenses no le informaron de ese derecho y las mexicanas supieron del caso hasta una semana antes del juicio.
Con la ejecución de Tamayo, Estados Unidos incumplió nuevamente los fallos de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, sobre el destino de 51 mexicanos en el pabellón de la muerte.
El 31 de marzo de 2004, la CIJ determinó que la nación norteamericana había violado en esos casos el artículo 36 de la Convención de Viena, por lo que ordenó a Estados Unidos la revisión de las condenas para definir si su defensa había sido afectada por ese quebranto, en lo que se conoce como “Caso Avena” y otros.
El caso Avena ampara a 52 mexicanos sentenciados en Estados Unidos y se le llama así por Carlos Avena Guillén, quien fue sentenciado a muerte en California a los 19 años en 1982, por asesinato.
El 16 de julio de 2008 el CIJ ordenó a Estados Unidos frenar la ejecución de cinco personas privadas de la libertad en Texas hasta que sus expedientes fuesen revisados. Entre ellos figuraba el del mexicano José Ernesto Medellín, sentenciado por el asesinato de dos adolescentes en Houston en 1993.
Sin embargo, la justicia del estado de Texas aplicó la pena capital el 5 de agosto de ese año. Tres años después, el 7 de julio de 2011, el también mexicano Humberto Leal García sufrió ese destino por la violación y asesinato de una adolescente en San Antonio, Texas, en 1994.
En 2009 la CIJ confirmó su resolución original y conminó a Estados Unidos a cumplir con su obligación de atender a la jurisprudencia internacional.
Texas y otros estados han argumentado que ese veredicto no es vinculante, pues no existe una legislación secundaria que permita la aplicación de tratados como la Convención de Viena.
Luego del fallo del órgano de justicia de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el gobernador de Texas, el republicano Rick Perry, comunicó por escrito a la entonces secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y al procurador general de Estados Unidos, Michael Mukasey, su apoyo a la revisión de los casos citados, promesa hasta ahora incumplida.
En 2008, un psicólogo determinó que el funcionamiento intelectual del condenado se situaba en el rango de “discapacidad intelectual leve”, por lo que su ejecución fue considerada inconstitucional, según una postura de la Corte Suprema. Sin embargo, los tribunales desestimaron ese diagnóstico.
En noviembre último, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), perteneciente a la Organización de Estados Americanos (OEA), pidió a Estados Unidos que no ejecutara a Tamayo, mientras esa institución examinaba los alegatos de discapacidad intelectual y el impacto de la violación de la Convención de Viena sobre su caso.
Pero como ha ocurrido ya con otros temas de la agenda bilateral -como la situación de los más de 6 millones de mexicanos indocumentados o el tráfico de armas de Estados Unidos hacia México-, la diatriba mexicana no se reflejó en medidas diplomáticas capaces de influir en el vecino del norte.
En 2013, el estado de Texas aplicó la pena capital a 16 personas. Ocho de ellos eran afrodescendientes, tres latinos y cinco de raza blanca. La más reciente ejecución fue la de Jerry Martin, de 43 años de edad, realizada el pasado 3 de diciembre. Martin fue sentenciado por el asesinato en 2007 de Susan Canfield, guardia de una penitenciaria.
Adicionalmente, las cortes texanas sentenciaron a la pena capital a nueve personas: siete afroamericanos, un latino y un blanco.
Desde 1976, Texas ha matado a casi 500 personas, otras 12 personas fueron liberadas del corredor de la muerte y 289 ocupan el pasillo mortal.
Datos de la Red por una Moratoria en Texas indican que durante la gestión de Perry, quien ocupa el cargo desde diciembre de 2000, han sido ejecutadas 269 personas. En 18 estados no existe la pena de muerte, en otros 29 no se ha practicado en los últimos cinco años y 10 la aplican activamente.
En 1976 la Corte Suprema estadunidense decretó la reanudación de la pena capital, luego de un periodo de cuatro años en la cual fue considerada inconstitucional. Desde ese año, las cortes estatales de justicia condenaron a muerte a mil 347 personas.
En ese país existen mil 427 casos pendientes de aplicarse la sentencia de muerte, de los cuales sólo en Florida hay 403.
Otro mexicano en la lista
Otro mexicano relacionado con el fallo Avena aguarda su ejecución. Se trata de Ramiro Hernández Llamas, acusado de violación y muerte en Estados Unidos quien podría recibir la pena capital el próximo 9 de abril.
Según la consejería jurídica de la Cancillería mexicana, en la lista de ejecutables que defiende la CJI sobre Estados Unidos por no conceder el beneficio de la notificación consular a su país tras ser detenidos, este año podrían ejecutar a uno o dos mexicanos más.
“Posteriormente estaría el señor Hernández en abril que, insisto, todavía no hay una definitividad sobre su caso y todavía se están haciendo gestiones muy importantes que puedan cambiar esta situación, y posteriormente tendríamos del caso Avena involucrados alrededor de cinco o diez connacionales en los próximos años, uno o dos probablemente en este 2014”, dijo.

Se despide Édgar Tamayo de su familia horas antes de su ejecución

Héctor Tamayo e Isabel Arias pasaron dos horas con su hijo, a fin de que las otras dos horas autorizadas para esta última visita, sean aprovechadas por las dos hijas de Édgar, quienes eran unas niñas cuando su padre fue procesado y sentenciado a muerte por el homicidio de un policía en Houston el 31 de enero de 1994.
Los padres del mexicano Édgar Tamayo Arias se despidieron esta mañana de su hijo, horas antes de que sea conducido a la cámara de la muerte, donde de no proceder algún recurso de último momento, será ejecutado por inyección letal en punto de las 18:00 horas.
Héctor Tamayo e Isabel Arias pasaron dos horas con su hijo, a fin de que las otras dos horas autorizadas para esta última visita, sean aprovechadas por las dos hijas de Édgar, quienes eran unas niñas cuando su padre fue procesado y sentenciado a muerte por el homicidio de un policía en Houston el 31 de enero de 1994.
"Está bien", comento escuetamente el padre de Édgar, al salir de la visita acompañado de su esposa. Visiblemente compungido, Héctor Tamayo se disculpó de hacer declaraciones "no es el momento", dijo.
Tamayo se despidió la víspera de varios de sus hermanos y sobrinos en una prolongada vista en la que se revivieron momentos familiares de la infancia y adolescencia de Édgar en la comunidad de Miacatlan en el estado mexicano de Morelos de donde es originario.
Al término de las visitas de sus padres e hijas este miércoles, Tamayo será trasladado a la Unidad Carcelaria Walls en la comunidad de Huntsville donde se ubica la Cámara de la muerte.
El traslado de 65 kilómetros se realiza bajo fuertes medidas de seguridad y no se da aviso del mismo hasta una vez que el reo llega a la Penitenciaria Walls.
Tamayo recibirá lo que podría ser su última cena, en punto de las 14:00 horas.
Uno de los escasos privilegios que se les concede a los sentenciados a muerte en esta entidad, es el de escoger lo que desea comer antes de recibir la inyección letal siempre y cuando los alimentos estén disponibles en la cocina de la prisión.
El Departamento de Justicia Criminal de Texas no ha informado aún si Tamayo hizo alguna petición especial para una posible última cena, no a quienes ha designado a atestiguar su ejecución.
De no posponerse por la intervención en último momento de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos o del gobernador de Texas, Rick Perry, Tamayo será ejecutado a las 18:00 horas de este miércoles mediante inyección letal por el homicidio del policía Guy P. Guddis el 31 de enero de 1994 en Houston.

    Corte federal de EU se niega a detener la ejecución de Edgar Tamayo

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    Huntsville. Una corte federal se negó el miércoles a detener la ejecución de un ciudadano mexicano en Texas luego de que el estado ha rechazado medidas jurídicas y la presión diplomática para salvarle la vida.
    Edgar Arias Tamayo, de 46 años, será ejecutado por inyección letal en las próximas horas por el asesinato en 1994 del agente Guy Gaddis, de 24 años.
    La Corte Federal de Apelaciones del 5to Circuito consideró una apelación según la cual Tamayo por ser mentalmente deficiente y por lo tanto inapto para ser ejecutado. Pero la corte dijo que la apelación, presentada la semana pasada, llegó demasiado tarde.
    Los abogados de Tamayo apelarán ahora a la Corte Suprema de Estados Unidos.
    Gaddis, que sólo llevaba dos años en la policía, trasladaba a Tamayo y a otro hombre desde el lugar de un robo cuando, según las pruebas, recibió tres impactos de bala en la cabeza y el cuello de una pistola que Tamayo tenía oculta en los pantalones. El carro patrullero se estrelló y Tamayo huyó a pie pero fue capturado a pocas cuadras de distancia, todavía con las esposas puestas, con el reloj de la víctima y su cadena el cuello.
    Los abogados y el gobierno mexicano han alegado que el caso de Tamayo no se desarrolló debidamente porque no le informaron, según indica un acuerdo internacional, que podía recibir asistencia jurídica de su país tras el arresto.
    El secretario de Estado John Kerry había pedido al procurador general de Texas, Greg Abbott, que demorara la ejecución, diciendo que "pudiera impactar la forma que los ciudadanos norteamericanos son tratados en otros país". El Departamento de Estado repitió esa postura el martes.
    Pero el despacho de Abbott y la fiscalía de distrito del Condado Harris se opusieron a posponer lo que sería la primera ejecución este año en el estado con mayor cantidad de reos ejecutados: Texas ejecutó a 16 personas en 2013.
    Al menos otros dos reos fueron ejecutados en circunstancias similares en Texas en años recientes.
    El gobierno mexicano expresó en un comunicado esta semana que "se opone con fuerza" a la ejecución y recordó que no revisar y reconsiderar la sentencia sería "una clara violación de Estados Unidos a sus obligaciones internacionales".
    Funcionarios mexicanos y los abogados de Tamayo dijeron que estaba protegido por una cláusula de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963. La asistencia jurídica que garantiza ese tratado pudiera haber descubierto pruebas para impugnar el cargo de asesinato o que evitaran que Tamayo fuese condenado a la pena de muerte, dijeron.
    "Seguimos estudiando nuestras opciones de apelación y la vindicación del derecho del señor Tamayo a la revisión de la infracción de sus derechos consulares", dijo Maurie Levin, uno de los abogados de Tamayo.
    La apelación de Tamayo a un tribunal federal en Austin solicitaba una orden judicial contra el gobernador de Texas, Rick Perry, y la Junta de Perdón y Libertad Condicional, que Perry nombra. La junta puede recomendar a Perry que otorgue clemencia, pero esa decisión se toma muy pocas veces.
    "No importa de dónde sea la persona", dijo Lucy Nashed, portavoz de Perry. "El que cometa un crimen despreciable como éste en Texas, queda sujeto a nuestras leyes estatales, como un juicio justo con jurado, y la pena máxima".
    Tamayo estaba en Estados Unidos sin autorización y tenía antecedentes penales en California, donde cumplió una pena de prisión por robo y recibió la libertad condicional, según registros de la prisión.
    "Nadie alega que no mató a Guy Gaddis", dijo Ray Hunt, presidente del Sindicato de Policías de Houston. "El disfrutó los mismos derechos que tenemos todos.
    "Esto se ha estudiado, escuchado, examinado y es hora de que se cumpla el veredicto del jurado".
    Los retos jurídicos a la notificación consular y los ciudadanos mexicanos en la galera de la muerte en Texas no son nada nuevo. Por lo menos otros dos reos en circunstancias similares fueron ejecutados en Texas en años recientes.
    Tamayo estaba entre más de 40 ciudadanos mexicanos condenados a muerte en Estados Unidos cuando la Corte Internacional de Justicia de La Haya, Holanda, falló en 2004 que no les habían informado debidamente de sus derechos consulares. La Corte Suprema indicó posteriormente que audiencias solicitadas por la Corte Internacional sobre los casos de esos reos sólo eran obligatorias si el Congreso emitía una ley al respecto.
    "Desafortunadamente, esa ley nunca se aprobó", reconoció la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

    lunes, 20 de enero de 2014

    En carta de despedida, Tamayo reprocha poca ayuda del gobierno mexicano


    Édgar Tamayo, sentenciado a pena de muerte de EU. Foto: AP
    Édgar Tamayo, sentenciado a pena de muerte de EU.
    Foto: AP
    CUERNAVACA, Mor. (apro).- Desde la cárcel de Livingston, Texas, Estados Unidos, Edgar Tamayo Arias se despidió de los mexicanos, dos días antes de que se cumpla su sentencia de muerte y le apliquen la inyección letal: “perdónenme por llegar encajonado”, escribió en una carta con dedicatoria a sus paisanos, los morelenses.
    La noche del 7 de enero a las 21:57 horas, Edgar redactó una misiva a Pablo Antonio Castro Zavala, presidente de la Confederación de Asociaciones y Clubs de Morelenses de Estados Unidos y Canadá, misma que fue recibida el pasado jueves 16.
    En el documento da gracias a “Pablo” por su intervención en el proceso penal y le pide apoyo para cubrir los gastos de su traslado a Miacatlán, Morelos, cuando ya esté sin vida. El propósito: no pedirle nada al gobierno mexicano a quien acusa de haberle brindado poca ayuda.
    “Tú sabes que esas cosas son un poquillo caras. Y no quiero que meta mano el mentado consulado!, la verdad que esta gente me decepciona son puras pinches mentiras con esa gente y la S.R.E. no hacen nada y tampoco los de D.H… nunca hicieron nada”, se queja el mexicano en la carta.
    Relata que cuando su madre lo visitó en la cárcel, coincidió con personal del Consulado, quienes le entregaron una tarjeta y se pusieron a disposición para ayudarle. Sin embargo, asegura que su mamá los buscó telefónicamente pero nunca contestaron. “Esto me  llenó el plato de rabia y por eso no quiero que metan mano en nada”, asegura.
    Además, recrimina:
    “Siempre que un paisano va ser ejecutado, siempre quieren quedar bien ante la cámaras para verse bien con el gobierno de México y los paisanos. No quiero que me usen! Y claro que ya se los dije”, dice en la carta.
    Esa noche, a las 22:57 horas, con melancolía Edgar Tamayo Arias agradeció al representante de los migrantes mexicanos. En la carta se despide, aunque avizora:
    “Si pierdo, no te preocupes pues yo me iré bien contento de llegar a mi pueblo (Miacatlán) y así ya no tengo que estar chingando con mi mismo gobierno… no se diga con esta gente de aquí. Pero si Dios no quiere que me baya… pues aquí me quedaré dando lata otro rato. Haber que dios dice y la santísima virgen de Guadalupe. Y siempre he tenido fe a mi Sr. De Chalma…”.
    La despedida continúa: “El mensaje que quiero darle es, que si me ejecutan, por favor les digas a todos mis paisanos, mi mexico entero que me disculpen por haberles fallado y llegado encajonado. Y ojala que lo mio sirva  de ejemplo para otras  personas. Y recuerda que la carcel no come… pero si mata a nuestros seres queridos. Y siempre vamos a ser las victimas de nuestra pobreza y de nuestro propio color” (sic).
    Al final de la misiva, el mexicano afirma que a una mujer cercana al compositor Teodoro Bello, envió varias canciones “muy bonitas” que ha escrito durante su reclusión. Dice que espera que sean grabadas por “algún buen grupo y reciban premios”.
    Edgar Tamayo Arias, de 45 años, fue acusado de asesinar al policía estadunidense Guy P. Gaddis el 31 de enero de 1994. A 20 años de los hechos, este martes 22 de enero por la tarde está programada su ejecución a través de una inyección letal.
    Ayer, familiares y habitantes de Miacatlán, protestaron en su pueblo y anunciaron que mañana se trasladarán en camiones a Cuernavaca para seguir sus manifestaciones en espera de “un milagro” para detener la muerte de su paisano.
    Hoy, el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, prácticamente se dio por vencido, al decir que su gobierno hizo lo que legalmente se tenía que hacer.

    Green Go