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martes, 30 de abril de 2019

No pudo ser mi hijo: Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto Wallace


CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El doctor Carlos León Miranda, padre biológico de Hugo Alberto Wallace Miranda, hijo de la activista y empresaria Isabel Miranda de Wallace, descartó que la gota de sangre encontrada en el baño donde supuestamente asesinaron a su primogénito hace 14 años, pertenezca a él.
El ADN hallado podría corresponder, aseguró León Miranda, al de la media hermana de Hugo Alberto, Claudia Wallace Miranda.
Con ello, desmintió que Hugo Alberto, registrado originalmente como Hugo Alberto León Miranda, sea la persona presuntamente secuestrada por la banda de Perugino, a quienes se les atribuye la muerte de una persona de la que jamás encontraron sus restos.
Nueve personas permanecen encarceladas por este supuesto homicidio: Juana Hilda y Armando González Lomelí, Brenda Quevedo Cruz, Alberto Castillo Cruz, Tony Castillo Cruz, Jacobo Tagle Dobín, César Freyre Morales, Jael Malagón Uscanga y George Khoury Layón.
Acompañado de la senadora Nestora Salgado y de la periodista Guadalupe Lizárraga, este lunes León Miranda denunció que, después de la desaparición, la propia Isabel Miranda le pidió mentir cuando éste se ofreció a presentar muestras de ADN.
Nestora Salgado y Carlos León Miranda, en conferencia. Foto: Octavio Gómez
De hecho, no descartó que haya sembrado la prueba:
“Nada más quisiera aclarar una situación acerca de esto: cuando Isabel me comentó el secuestro de mi hijo, me sentí muy afectado. Yo le ofrecí: eso se puede solucionar con una muestra de sangre. Si es necesario, le dije, yo me presento a dar esa muestra”, contó el doctor León Miranda, primo y exesposo de Miranda de Wallace.
“Ella aceptó y después me llamó. En ese momento dijo que viniera a dar la muestra, pero me llamó mucho la atención –y esto está en mi declaración, firmada y avalada– que cuando entramos a la SIEDO… ella lo hizo como si fuera mi casa o la casa de ella. Dando órdenes de cómo debían realizarse el proceso. De cómo debían trabajar las personas”, recordó.
“Una vez adentro, me presentó: ‘Aquí viene Enrique, viene a dar una muestra de sangre. ¿Cómo le vamos a hacer? Pásale al laboratorio’. Previamente me dio un aparato ortopédico, negro, y me lo puso en la mano. Ya estando ahí, dijo: ‘Tu nada más vas a decir que vienes a firmar porque estás incapacitado, te lastimaste la mano’”.
Sin embargo, quien finalmente firmó fue Isabel Miranda de Wallace.
De acuerdo al periodista Ricardo Raphael (Proceso, No. 2217), una gota de sangre, encontrada siete meses después de que fueran hechas las primeras diligencias en el departamento de la banda de secuestradores identificada como Perugino, condujeron a que nueve personas fueran encarceladas por el asesinato y desmembramiento de Hugo Alberto.
Según la versión oficial, el 11 de junio de 2005, Hugo Alberto fue asesinado en el departamento 6 de la calle Perugino, en la colonia Extremadura Insurgentes. Los supuestos secuestradores no se contentaron con matarlo: también lo descuartizaron con una sierra eléctrica al interior del baño y tiraron los restos al canal de Cuemanco, ahora alcaldía de Xochimilco.
Pese a la complicada operación que supuso matar y desmembrar el cuerpo, dentro del baño no se encontraron indicios que condujeran a afirmar el asesinato.
Sólo siete meses después se halló una gota de sangre que coincide con los ADN de Isabel Miranda de Wallace y José Enrique del Socorro Wallace Díaz, con quien se casó ocho años después de que diera a luz a Hugo Alberto.
El ADN no coincidió con el de su primo Carlos León Miranda, con quien se casó el 14 de abril de 1969, relación de la cual nació Hugo Alberto el 12 de octubre de 1969.
“Cabe subrayar que esta prueba apareció siete meses después de ocurrida la presunta desaparición de Hugo Alberto. Durante ese lapso, la autoridad rompió la cadena de custodia del lugar porque, después de realizar un primer cateo el viernes 15 de julio de 2005, no encontró ninguna evidencia relevante”, escribió Raphael.
El cambio de vida ha producido tres identidades del mismo hombre, como lo revelaron las periodistas Anabel Hernández y Guadalupe Lizárraga, desde hace cinco años.
‒ ¿Cuáles son los motivos por los que volvió 14 años después? –cuestionó Proceso, al doctor León Miranda.
‒ Yo no declaré esta cuestión porque, a pesar de los años que han pasado, por lo que mencionó Lupita (Lizárraga). Pero, además de esto, porque quería estar aparte de esta cuestión, nunca me ha interesado meterme en este tipo de borlotes.
“Sin embargo, viendo todo el problema que se ha suscitado con las personas detenidas y ante la incertidumbre personal que yo tengo de si mi hijo vive o está muerto realmente, porque ninguno de los aquí presentes puede afirmar ni una cosa ni otra, esa misma duda me llevó a participar.
“¿Cómo? Pues en caso de que él estuviera vivo, tratando de aliviar el dolor de estas personas detenidas.
“Yo lo único que confieso es que soy el padre biológico. Que estuve casado con Isabel. Y que jamás tuve que ver con la educación o la formación de mi hijo, Alberto”, añadió León Miranda, quien busca liberar a las nueve personas detenidas por el caso Wallace.

Conferencia en el Senado del caso Wallace. Foto: Octavio Gómez

miércoles, 19 de julio de 2017

La inverosímil carta de Isabel Miranda a su hijo

Foto que utilizó Isabel Miranda para ilustrar la carta a su hijo, a 12 años de la fabricación de su secuestro.
Guadalupe Lizárraga
El pasado 11 de julio de 2017, Isabel Miranda Torres, a quien conocen por su alias “Señora Wallace”, lanzó en algunos medios locales de la Ciudad de México una carta pública a su hijo supuestamente asesinado en 2005. Esa fabricación de secuestro y homicidio que dio pie al Caso Wallace, y con la que ha obtenido poder político y económico.
La carta es un pobre intento de chantaje sentimental a una sociedad consciente de la falsedad del secuestro y cansada de la impunidad de personajes como Miranda. Desde el primer párrafo, resulta inverosímil su voz de madre dolida, incongruente ante tantas evidencias de la falsedad del caso. Por ejemplo, la última línea de ese primer párrafo dice: “es un infierno el ambiente en el que vivo desde que te secuestraron aquel 11 de julio de 2005”.
Un día antes de aquel día, el 10 de julio de 2005, su abogado, Ricardo Martínez Chávez, era nombrado encargado del despacho de Secuestros en SIEDO, de la Procuraduría General de la República. Y tres días después de haber levantado los reportes en las dos procuradurías, la del Distrito Federal y la PGR, Miranda exigió que la atendiera el Ministerio Público Braulio Robles Zúñiga,  amigo personal de su abogado y compañero de trabajo de la misma área de SIEDO. Robles fue el mismo funcionario que coordinó y participó en las torturas de los seis jóvenes incriminados por el falso secuestro.
Isabel Miranda ya desde entonces gozaba del tráfico de influencias que le propiciaba su abogado dentro de la PGR, entraba y salía de los penales a discreción e incluso llegó a presenciar la tortura de dos incriminados. No dejaba de intervenir en el proceso judicial que se abría con el Caso Wallace, porque pretendía controlar cada detalle de su fabricación. Así logró la manipulación y corrupción de los medios, y Felipe Calderón la legitimó como “activista” con el Premio de Derechos Humanos en 2010. Con ello, gozó también del tráfico de influencias en la política local hasta lograr ser candidata del PAN a la gubernatura de la Ciudad de México en 2012, a pesar de su falta de formación profesional y por encima de quienes realmente tenían méritos para serlo como por ejemplo Santiago Creel.
Estas relaciones en la política, le ha ayudado a crecer en su empresa Showcase Publicidad, y sus principales clientes son gobernadores a quienes chantajea con su discurso inconsistente sobre estadísticas de secuestro en la entidad de turno para que le compren los servicios de su publicidad. ¿Le parece a usted lector que es un infierno vivir holgada e impunemente del tráfico de influencias en la política mexicana e intervenir tramposamente en las decisiones públicas del sistema judicial del país? Claramente se ve que Isabel Miranda disfruta el estatus que le dio la fabricación del secuestro y sobre todo las regalías que obtiene de ello.
En el segundo párrafo de su carta, Miranda afirma que “se vuelve loca” cuando se pone a pensar qué sintió su hijo cuando se dio cuenta que lo tenían secuestrado. ¿Realmente una madre a la que supuestamente le mataron a su hijo, se pregunta qué sintió cuando lo secuestraron y no cuando lo mataron? Parecería que Miranda intenta convencer a la opinión pública que es peor tener un hijo secuestrado, porque es el secuestro el tema con el que ella se ha construido.
Afirma también al final de ese mismo párrafo que “un puñado de mal vivientes te escogió para tratar de obtener dinero fácil”. Hay que recordarle a Miranda que, el 13 de julio de 2005, pusieron cuatro reportes de secuestro en menos de 48 horas en las dos procuradurías y nunca fueron exigidos a dar una recompensa. El primer reporte lo puso su exesposo Enrique Wallace; el segundo lo puso el chofer Luis Antonio Sánchez; el tercero lo puso la propia Isabel Miranda y el cuarto lo puso su sobrino. Pese al obsesivo interés de que se aceptara la desaparición de Hugo como secuestro en menos de 48 horas, el agente de la Policía Federal Investigadora, Moisés Castro Villa, adscrito a la Agencia Federal de Investigación (AFI) rindió el primer informe 18 días después, y manifestó que “hasta ese momento no se había recibido alguna llamada en la cual se confirme el secuestro o se haya dado a conocer exigencia alguna a cambio de la libertad del señor Hugo Alberto Wallace Miranda”. Es decir, no se había pedido ninguna recompensa económica ni de otro tipo hasta entonces. Y tiempo después, Miranda inventó que le habían pedido una cantidad, pero ni los mismos ministeriales le hicieron caso porque ya estaba dado el informe del agente de la AFI. ¿Dinero fácil?, es lo que ha obtenido Miranda, especialmente a costa del erario, con la invención del secuestro y la creación de su imagen como “activista” con su organización Alto al secuestro.
En la carta, Miranda hace referencia a “un profundo dolor” porque no tiene el consuelo de al menos haber tenido el cuerpo de su hijo y señala: “sé que tu esencia está con Dios, no deja de dolerme e indignarme la maldad de esos delincuentes”. No obstante, así, sin el cuerpo del supuesto hijo muerto, Isabel Miranda obtuvo un acta de defunción en la que las causas de la muerte se dedujeron de una autopsia ficticia con la complicidad de la médico forense Blanca Olimpia Patricia Crespo Arellano, la juez Décima primera del Juzgado de lo familiar Silvia Araceli García Lara, y la juez 18 del Registro Civil del Distrito Federal, Marsella Lizeth de la Torre Martínez, ésta última dio fe y selló una copia fotostática dándole supuesta legalidad. El acta le sirvió a Miranda para legitimarse como víctima, y el Estado la compensó con 3, 800 000 pesos mexicanos.
Miranda aunque le pide a Dios “que haga justicia aquí y ahora, porque la ley terrenal no la ha hecho”, también sus víctimas piden justicia y parece que están siendo escuchados. Un ejemplo de ello es el esfuerzo que tiene que hacer para mantener la coherencia lingüística sobre la mentira del hijo muerto, y ello se refleja en su estabilidad emocional que ya se ve deteriorada en actos públicos.
Al final de la carta, Miranda escribe: “Muchas personas trataban de consolarme, diciendo que Dios sabe por qué hace las cosas, hoy entiendo que esto no es obra de Dios, sino del demonio”.
Sí, en efecto, para cualquier creyente, no sería obra de Dios que una madre llegué al grado de simular el secuestro de su hijo, lo grite al universo y lo reclame desmembrado, partido con una sierra eléctrica en un minúsculo baño. No sería obra de ningún dios que una madre se ponga furiosa cuando le presentan rastros de vida de su hijo, mientras disfruta influencias y dinero a causa de su desaparición.
En fin, la carta de Isabel Miranda es totalmente inverosímil. Su teatro simplemente ya no es creíble.



viernes, 15 de julio de 2016

Reporte echa por tierra investigación sobre el caso Wallace

Isabel Miranda de Wallace, activista. Foto: Germán Canseco
Isabel Miranda de Wallace, la madre que nunca lloró la muerte de su hijo
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Familiares de los procesados por el secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace Miranda, así como miembros de una organización internacional defensora de los derechos humanos, presentaron este día pruebas que, sostuvieron, echan por tierra la investigación sobre el caso del hijo de Isabel Miranda de Wallace.
Esta última, en febrero de 2006, encabezó la búsqueda de los plagiarios y asesinos de su hijo Hugo Alberto, y para ello colocó espectaculares en las avenidas más importantes de la capital con las fotos de los hoy procesados, en las que ofrecía 250 mil pesos de recompensa a quien le diera información sobre los criminales.
Al encabezar la lucha por dar con el paradero de su hijo, secuestrado un año antes, Isabel Miranda de Wallace se ganó el respeto de los mexicanos. Incluso periódicos y programas de radio y televisión exaltaron su lucha y su coraje por encontrar una justicia, que, según ella, le era negada por las autoridades del país.
No obstante, desde esa fecha, comunicadores y especialistas han calificado como una “gran mentira” el caso Wallace y la lucha que encabeza la exaspirante panista a la jefatura de gobierno local.
Este lunes, en rueda de prensa, integrantes de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad (ACDV), familiares de los inculpados y abogados presentaron un análisis contundente del caso, en el que se evidencian declaraciones de los supuestos plagiarios obtenidas bajo tortura y la semblanza de las pruebas que presentó Wallace en la “fabricación del secuestro, el cual ni siquiera tiene existencia legal”.
La ONG canadiense destaca, en un reporte de 30 páginas, que la única prueba pericial de que Hugo Alberto fue descuartizado en el departamento de Juana Hilda Lomelí es una gota de sangre que se encontró en el lugar, cuyo ADN corresponde al sexo femenino, es decir, al de la madre de la supuesta víctima o al de su media hermana, Claudia Wallace.
La evidencia fue hallada ocho meses después en el departamento de uno de los presuntos plagiarios que no fue asegurado por las autoridades, pese a que se investigaba un homicidio, reseñó el portal informativo sin embargo.mx.
También se resalta en el informe que Isabel Miranda también mintió con respecto a la paternidad de su hijo, pues asegura que contrajo matrimonio a los 18 años con su actual esposo y padre de sus hijos, Enrique del Socorro Wallace Díaz, cuando éste tenía 31 años, en 1968. Sin embargo, el acta de matrimonio tiene fecha de 1978, cuando ella tenía 27 años, apenas tres años después de que el empresario se había divorciado de su primera esposa.
De esta forma, Enrique Wallace sostuvo una relación extramarital con Isabel Miranda Torres durante un año, fruto de la cual nació, en 1968, Hugo Alberto.
El documento también indica que una persona identificada como Hugo Alberto Miranda Torres tramitó un juicio ante una Corte en 2010, un lustro después del homicidio del hijo de la activista.
En la conferencia de hoy también participó Daphne, hija de Juana Hilda Lomelí, quien fue detenida el 10 de enero de 2006 por el secuestro y homicidio de Hugo Alberto.
La joven denunció que a su madre, como los otros seis acusados, no se les hizo un proceso jurídico legal.
Luis Castillo, tío de Tony y Alberto Castillo, dijo que ambos fueron interceptados por gente de Isabel Miranda que lo amedrentaron y le dijeron “más te valía meterte con el hijo del presidente que con el mío”.
También declaró que los jóvenes fueron torturados por agentes de la extinta AFI con el fin de que se declararan culpables. Tiempo después, ya presos, se enteraron de que eran acusados de secuestro y homicidio y fue cuando Isabel inició su campaña mediática.
“La señora Wallace se acercó a mi hijo (Jael Malagón Uscanga) solicitándole que inculpara a César (Freyre Morales) prometiéndole la libertad y cambio de identidad”, dijo Elena Uscaganda, madre del afectado.
“La señora Wallace recibió todo el apoyo de la SEIDO, y otras autoridades facilitaron la intromisión en el proceso”, refirió.
Los especialistas refirieron que la organización de Wallace, Alto al Secuestro, no sólo se dedica a fabricar culpables, también engaña a la opinión pública.
Es por ello que la ONG canadiense pidió a las autoridades mexicanas la liberación inmediata de Brenda Quevedo Cruz y Jacobo Tagle Dobin, acusados del secuestro y homicidio de Hugo Alberto Wallace, quien actualmente tendría 47 años.
Por último, exigió la revisión de los juicios contra Juana Hilda Lomelí, César Freyre Morales, Tony y Alberto Castillo, y Jael Malagón Uscanga.

lunes, 31 de agosto de 2015

Isabel Miranda de Wallace, verdugo de Tagle.


Espectacular de la empresa Show Case, de Isabel miranda para acusar públicamente a Jacobo Tagle, en violación al delito de presunción de inocencia. Foto: red
Espectacular de la empresa Show Case, de Isabel Miranda en violación al derecho de presunción de inocencia. 


Por Guadalupe Lizárraga

Cuarta parte

LOS ÁNGELES, California.- Jacobo Tagle Dobín fue uno de los primeros acusados del Caso Wallace por Isabel Miranda Torres. Según ella, “Tagle le presentó una mujer a su hijo Hugo Alberto” con la que habría ido al cine el 11 de julio de 2005, fecha del supuesto secuestro y homicidio en el Distrito Federal. Desde entonces, Miranda Torres no sólo acusó a Tagle ante instancias judiciales y en espectaculares públicos, también participó directamente en su captura, en su tortura y condujo la grabación ante la cámara de video para que se incriminara, según consta el Protocolo de Estambul realizado el 16 de julio de 2013 por la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Así mismo, Tagle Dobín envió una misiva con fecha del 7 de mayo de 2014 enviada a la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, en la que desglosa los pormenores de su detención y la tortura.
A Tagle lo detuvieron cuatro policías ministeriales de Cuautitlán, Izcalli, reza la declaración en el documento de la CNDH, el 4 de diciembre de 2010. Su orden de aprehensión se había girado el 6 de abril de 2006 por la causa penal 35/2006, por el Juzgado 16º de Procedimientos Penales del Distrito Federal. No obstante, después de su detención lo llevaron al Juzgado 4º. de Distrito en el Estado de México por la causa 7/2007.
Sobre ese hecho, Tagle Dobín explicó en la misiva al presidente de la organización canadiense, David Bertet, que de acuerdo a la Constitución mexicana, el deber de la autoridad, después de haberlo detenido, deberían de haberlo puesto a disposición del primer juez que libró la orden de aprehensión; y no fue así, lo que calificó de “una gran violación” a sus derechos, porque en esos días fue torturado, y hasta el 12 de diciembre de 2010 lo pusieron a disposición del Juzgado que realmente le correspondía.

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De acuerdo al documento certificado de la CNDH, los oficiales lo subieron a una camioneta blanca. Tagle les preguntó por qué le hacían eso. Y en respuesta le pisaron la espalda, le patearon los testículos tres veces y le ordenaron que se callara. Unos cuarenta minutos después de camino, detuvieron la camioneta y abrieron la puerta:
–Señora, aquí le tenemos su paquete –dijo uno de los policías a Isabel Miranda Torres.
–Ya saben lo que tienen qué hacer para que diga todo –respondió Miranda.
Cerraron las puertas y anduvieron en el auto por unos quince minutos más. Cuando llegaron, Tagle escuchó que alguien dijo: “aquí están las cosas”. Después lo bajaron de la camioneta, lo desnudaron, le pusieron una venda apretada en los ojos, lo maniataron y lo empezaron a golpear en la espalda y de nuevo en los testículos. Le cubrieron la cabeza con una bolsa de plástico para generarle asfixia y luego se la quitaban para que tomara aire, así repetidamente.
La tortura duró como una hora, según lo declarado ante la CNDH, y luego lo vistieron y lo llevaron a la Policía Ministerial de Tlalnepantla, a un primer piso. En esa oficina llegó Isabel Miranda Torres:
“Entró la señora Wallace con otras personas, se acercó a él, lo jaló del pelo, le escupió en la cara, y lo amenazó diciéndole «te vas a morir, ya le quitamos la casa a tu mamá, tu hermano está preso, y le vamos a meter un delito a tu mujer, tengo luz verde para matarte»”.
En la página ocho del expediente número CNDH/3/2011/2802/Q  también está asentado que Isabel Miranda Torres ordenó que le llevaran una laptop y su sobrino llegó con una cámara de video. Lo sentaron en una silla, y la mujer le ordenó:
–Refunde a otras personas, y en recompensa le vamos a regresar la casa a tu mamá y a sacar de la cárcel a tu hermano –dijo Miranda.
Tagle, después de ser presionado, dio el nombre de César Freyre. Pero precisó, en la declaración, que no le regresaron la casa a su madre y su hermano todavía seguía preso en ese tiempo.
–Te vamos a llevar a lugares donde vas a decir que allí tiraron el cuerpo de mi hijo y te vamos a hacer preguntas –instruyó Miranda a Tagle.
La hija de Miranda, Claudia Wallace, según el protocolo de la CNDH, también se encontraba en el lugar, y escribió en la computadora la declaración que querían que dijera Tagle frente a la cámara. Lo obligaron a que se la aprendiera, y él estuvo repitiéndola una y otra vez. Si se equivocaba, los agentes lo encañonaban con las armas y le golpeaban la cabeza. Así fue como filmaron el video. Cuando terminaron de grabar, lo llevaron a otra oficina y lo obligaron a firmar unos documentos que no supo de qué trataban y fue supervisado por Miranda Torres y su hija Claudia.
Miranda promueve video que ella filmó como propiedad de la PGR en sus redes sociales. Foto: pantalla
Miranda promueve video que ella filmó como propiedad de la PGR en sus redes sociales. Foto: pantalla
Tagle declaró que lo llevaron a Cuemanco a “buscar” el supuesto cuerpo de Hugo Alberto, y le dieron instrucciones de que ahí dijera dónde estaba, mientras el sobrino de Isabel Miranda lo grababa en video.
Al día siguiente, Tagle fue trasladado a la Procuraduría General de Justicia del Estado, en la ciudad de Toluca, donde estuvo varias horas en el estacionamiento, mientras Miranda Torres hablaba con la prensa. Luego lo llevaron al baño para que se lavara, y ahí le dijeron los agentes que si decía algo de lo que le habían hecho lo matarían. El siguiente traslado fue a la SIEDO, donde estuvo durante tres días más. En ese tiempo, lo llevaron al departamento de Perugino #6, para la “reconstrucción de hechos”.
Isabel Miranda declaró sin titubeos en aquel 5 de diciembre de 2010 que la detención de Tagle tenía importancia “porque él conocía el paradero de los restos de su hijo”. Y en esa misma declaración agradeció a Enrique Peña Nieto la detención del inculpado: “Agradezco al gobernador Enrique Peña Nieto, quien se coordinó con el procurador Alfredo Castillo, cuando se supo de la permanencia de Tagle Dobín en la entidad”.
El análisis del Protocolo de Estambul sostiene que:
“De acuerdo con el relato del agraviado, lo incomunicaron, lo desnudaron, amenazaron su integridad física, mediante el vendaje de los ojos lo privaron de orientación espacial y temporal, por medio de la sujeción le imposibilitaron todo tipo de control sobre su cuerpo, le provocaron asfixia y recibió amenazas en contra de su familiares; aunado a que, a decir de él, en el penal donde se encuentra recluido está ubicado en un módulo donde permanece encerrado todo el día y está procesado por varios delitos graves, le han obstaculizado su defensa, y su familia está sufriendo daños y amenazas de la persona que acusa…”.
Cronología de la detención y tortura
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La carta a David Bertet, desde el penal
En la misiva enviada a David Bertet, de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, y  de la que Los Ángeles Press obtuvo copia, Tagle narra cómo fue su detención y destacó las discrepancias con la declaración del video que le obligó a grabar Isabel Miranda Torres y sus familiares.
Escribió a Bertet que lo torturaron para que se incriminara frente a una cámara de video, lo que coincide con lo declarado ante la CNDH para el análisis del Protocolo de Estambul. Después de ser detenido y torturado, llegó Isabel Miranda y condujo la filmación del video. Este material, posteriormente lo presentó Miranda al juzgado como prueba de culpabilidad de Tagle, y hasta la fecha lo promueve en las redes sociales por su organización Alto al Secuestro.
“El jefe del Cefereso Número 5 de Seguridad era el comandante Jiménez Santana, él fue el que permitió que me torturaran y es el mismo que permitió que a Brenda la torturaran en Islas Marías”, denunció. Tagle se refirió al comandante  de custodios Javier Jiménez Santana, quien en 2010 fue director de Seguridad del complejo federal penitenciario Islas Marías y el responsable de trasladar a Brenda Quevedo  Cruz a la Isla María Madre, la mayor del archipiélago, a un cuarto abandonado donde cinco hombres la torturaron y la humillaron sexualmente.
Tagle –en su misiva– señaló que la segunda tortura de la que él fue víctima también estuvo permitida por el mismo comandante Jiménez Santana, quien en 2013 fungía como director de Seguridad ahora en el penal federal de Perote, Veracruz, por lo que puso la denuncia número AP/PGR/Ver/Xal/235/2013.



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Firma de Jacobo Tagle en la carta enviada a David Bertet, de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad. Copia completa: LA Press


En audiencia pública del Juzgado Décimo Sexto de Procedimientos Penales, del 5 de marzo de 2014, Tagle pidió la palabra al juez cuando identificó por su voz a un agente ministerial como su torturador cuando dio lectura a un documento. El juez dijo a Tagle que no era el momento ni las formas de presentar la denuncia, que respetara el proceso. Tres meses después –que fue la semana pasada– el juez le notificó que dos agentes del Ministerio Público realizarían un nuevo Protocolo de Estambul por la denuncia de esta segunda tortura perpetrada en Veracruz, en la que participó el ministerial Oswaldo Jiménez Juárez.
 “Después de mi detención llegó la señora Wallace. Obvio que ya sabía que era yo, Jacobo, hicieron la filmación de un video donde yo declaro a base de torturas y amenazas.  Esa grabación fue sin un mandato o autorización judicial y ese video lo metieron como prueba documental en el juzgado y no debe tener ningún valor probatorio”.
Jacobo Tagle fue detenido por la denuncia de su expareja Edith Nava Sánchez con el propósito de obtener la recompensa de 5 millones de pesos (USD $400 000) que ofrecía la Procuraduría General de la República, mientras que Isabel Miranda de Wallace ofreció otros 250 mil pesos (USD $20 000). Tagle precisó que la declaración de su exmujer también fue alterada por la Procuraduría General de la República (PGR) “quizá para no darle el dinero de la recompensa”.
Sobre el parentesco biológico de Enrique Wallace
Desde la cárcel, Jacobo Tagle preguntó en la misiva: “¿Por qué no se hace una prueba de ADN al papá de Hugo con la hija de Hugo? Ahí saldría que Hugo no es hijo de ese señor y se demostraría todo…”.
Tagle recordó en la misiva al activista canadiense, David Bertet, que:
“cuando se llevaba con Hugo, le dijo que él no era hijo legítimo de José Enrique Wallace Díaz,  que él solo era papá de su hermana Claudia, entonces, ¿cómo es posible que haya salido positiva la supuesta mancha de sangre de ADN que se encontró en el departamento de Perugino, donde salió que era mancha de sangre femenina? Y pues es obvio, esa sangre la sembraron de la hermana de Hugo y sí tiene compatibilidad con la de la de Enrique del Socorro Wallace Díaz, y argumentan que fue un error de dedo al decir que la mancha es femenina”.
Por la observación de Tagle, Los Ángeles Press entrevistó a la Doctora Mercedes Alemañ Romero, experta en genética y directora del Centro de Fertilidad y Genética (Cefegen), a quien se le preguntó expresamente si era posible verificar con una prueba de parentesco entre abuelo y nieta, el parentesco biológico de Enrique Wallace Díaz y Hugo Alberto Wallace Miranda.
La científica explicó puntualmente el proceso de discriminación de alelos que tienen los genes y que para una prueba de ADN con fines a verificar el parentesco biológico entre Enrique Wallace y Hugo Alberto, sería conveniente que participara la madre y la hija de Hugo Alberto, Isabel Miranda y Enrique Wallace. Comentó que es una prueba un tanto complicada, pero no imposible y con altas probabilidades de conocer la verdad.
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Nuevas contradicciones de la novia de Hugo Alberto

Un último punto aludido por Tagle en su misiva fue respecto a la declaración de Geazul Ponce Juliá, novia de Hugo Alberto hasta esa fecha de su desaparición. El 3 de noviembre de 2005, en su declaración ministerial Ponce reconoció, junto con otras cuatro personas, la voz de Hugo Alberto en el mensaje grabado en el celular de José García Sepúlveda realizada el 1 de noviembre de ese año, cuatro meses después de la presunta muerte de Hugo Alberto. Y en esa misma declaración señaló que Geazul negó la declaración de la empleada doméstica de que ella había sacado de la habitación una maleta con droga y joyas, más aparte tres pistolas que había en los cajones de arriba del clóset de Hugo Alberto. Geazul también declaró este día que su novio tenía problemas con el publicista Ricardo Escoto de la empresa Rentable.
Sin embargo, en otra declaración ministerial del 14 de noviembre del mismo año, Geazul Ponce Juliá dijo que “después de haber escuchado la grabación que le fue puesta, al principio se le hizo parecida la voz a la de Hugo Alberto, pero no está segura de que sea la voz de éste”. El asunto de la maleta con la droga y los problemas con Ricardo Escoto ya no fue ratificado.
Para el 20 de junio de 2006, confirmó estas declaraciones ministeriales ya cortadas y reconoció como suyas las firmas. En el interrogatorio que le formuló en ese entonces la defensa particular de la inculpada Juana Hilda González Lomelí, una de las preguntas fue: “A la primera que diga la testigo, si recuerda cómo era la audición de la grabación que refiere en su segunda declaración”.  Geazul Ponce Juliá respondió: “no se acuerda, porque tiene mucho tiempo en que la escuchó”.
Jacobo Tagle hace algunas alusiones más en su misiva, y  cuestiona: “¿Cómo es posible que Hugo haya llamado por teléfono en noviembre, si supuestamente murió en julio?”. Insiste en que personas muy cercanas a él, reconocieron su voz, pero sólo la familia lo niega. Y concluye el párrafo:
“La verdad, David, Hugo está vivo. Estoy seguro de eso”.
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martes, 11 de agosto de 2015

Isabel Miranda de Wallace: La mentira del hijo muerto

Isabel Miranda de Wallace- La mentira del hijo muerto
(04 de junio, 2014).- Quién niega un hijo, desciende al nivel moral de las bestias; pero ¿Quién dice muerto a su propio hijo?…
El 3 de Junio de 2014, circula en varios medios de comunicación que el Hijo de Isabel Miranda de Wallace tal vez no fue secuestrado ni mucho menos asesinado. Los medios mencionan que la periodista Anabel Hernández, en una nota publicada en el número 1961 de la Revista Proceso, titulada: “El caso Wallace, más turbio que nunca”, menciona lo que fue un plan macabro de la señora Miranda de Wallace y que consistió principalmente en fingir el secuestro y asesinato de su propio hijo Hugo Alberto. ¿Con qué fin Isabel Miranda de Wallace podría haber planeado algo tan atroz? Sencillo, ahora se ostenta como presidenta de la asociación “Alto al Secuestro”, cargo que sin duda le da muy buenos dividendos económicos, además de otorgarle un cierto poder político; recordemos que fue candidata a Jefa de Gobierno del Distrito Federal, apoyada por el Partido Acción Nacional. Todo apunta a que la señora planeó todo precisamente, para saltar a las esferas políticas, cosa que logró muy bien.
Entre las cosas que menciona la periodista Anabel Hernández al respecto del caso Wallace, figuran: la existencia de dos actas de nacimiento de Hugo Alberto, ambas con distintos apellidos, ya que en una se apellida “Miranda de Wallace” y en la otra “Wallace Miranda”, y existe un CURP para cada una de las actas; el registro de una llamada telefónica hecha en 2005 desde el teléfono de Hugo Alberto; y movimientos bancarios en tarjetas de crédito de Hugo Alberto. A todo lo anterior se suma, que a pesar de haber detenido a los presuntos culpables de secuestro, el cuerpo de Hugo Alberto nunca apareció; por lo que también se presume que “fabricó” culpables y promovió tal vez la tortura, con tal de mantener su mentira.
Todo lo anterior no se podría comprender sin cierta complicidad política del gobierno de Felipe Calderón, gobierno que utilizó muy bien la mentira de Miranda de Wallace para justificar, en parte, su lucha contra el “crimen organizado”; y los medios de comunicación, que hicieron de Isabel Miranda de Wallace una figura pública de mucha influencia, a pesar de ser una persona con antecedentes sospechosos, ya que incluso en 1998, estuvo en el Reclusorio Norte por tentativa de homicidio.
Ahora al parecer, la “mentira del hijo muerto” sale a la luz y deja serios cuestionamientos en la sociedad; en una sociedad que insiste en fabricarse héroes sin cerciorarse de la calidad moral de los mismos, y otorgando toda la credibilidad al instante, cómo si se tratara de un amor a primera vista…
… Quién dice muerto a un hijo, por meros fines egoístas no puede ser ni bestia… ¿Qué será Isabel Miranda de Wallace?…

domingo, 7 de septiembre de 2014

Presentan denuncia contra Isabel Miranda de Wallace


Wallace, presidenta de la organización Alto al Secuestro, negó firmemente las acusaciones.

POR:   DPA 

 viernes, 05 de septiembre del 2014
  • La denuncia, presentada ante la Procuraduría General de la República, está dirigida contra Isabel Miranda de Wallace. Foto Archivo
México, D.F..- Una importante activista mexicana contra el secuestro fue denunciada penalmente por familiares de los secuestradores de su hijo por supuesta fabricación de pruebas para inculparlos, informó una organización que los representa.
La denuncia, presentada ante la Procuraduría General de la República, está dirigida contra Isabel Miranda de Wallace, que se convirtió en un referente en México en la lucha contra la inseguridad y la impunidad, al buscar personalmente y ubicar a los secuestradores de su hijo, desaparecido desde 2005.
Los familiares de cinco personas condenadas a penas de hasta 93 años de cárcel por el caso de Hugo Wallace acusan a su madre de haber inventado el secuestro y de haber fabricado pruebas, con apoyo de agentes del ministerio público.
"Ya no nos cabe duda de que la historia del supuesto secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace ha sido fabricada por la familia del desaparecido, que cuenta con antecedentes penales, y con la complicidad de altos funcionarios del Estado", dijo el presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, David Bertet, en un comunicado
Wallace, presidenta de la organización Alto al Secuestro, negó firmemente las acusaciones.

martes, 19 de agosto de 2014

Se internacionaliza caso Wallace: activista canadiense denuncia amenazas

Isabel Miranda de Wallace, activista. Foto: Germán Canseco
Isabel Miranda de Wallace, activista.
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (apro).- El presidente de la Asociación Canadiense por el Derecho y la Verdad, David Bertet, presentará en la Gendarmerie Royale du Canada una denuncia por la investigación penal que se sigue en su contra en México, luego de que la revista Proceso y el diario digital Los Angeles Press publicaron la existencia de documentación oficial duplicada sobre Hugo Alberto Wallace, declarado oficialmente muerto.
“Acudiré ante la Gendarmerie Royale du Canada (GRC) para interponer una denuncia desde Canadá en contra de quien o quienes, en México, resulten responsable de las amenazas de las que soy víctima”, escribió el activista en una denuncia de hechos que hizo pública tras presentarla ante la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), de la Procuraduría General de la República (PGR).
La denuncia es por “hechos ilícitos de intimidación, represalias y abuso de autoridad” por parte de personal de la Unidad Antisecuestros de la misma PGR, en relación con la averiguación previa AP/SEIDO/UEIDMS/464/2014.
Dicha averiguación, a cargo de la agente del Ministerio Público federal Lourdes López Lucho Iturbide, tiene al activista canadiense como uno de los indiciados por la publicación de dos actas de nacimiento y dos claves únicas de registro de población de Hugo Alberto Wallace.
También es investigada Enriqueta Cruz, madre de Brenda Quevedo, una de las acusadas en el llamado caso Wallace, así como las periodistas Guadalupe Lizárraga, de Los Angeles Press, y Anabel Hernández, quienes publicaron esos documentos (Proceso 1961).
“La averiguación previa está dirigida en mi contra, aunque ningún delito haya cometido, ya que los documentos que publicaron esos medios es información pública que cualquiera puede obtener”, precisa el activista canadiense en su denuncia de hechos dirigida a la fiscal Laura Angelina Borbolla.
Añade: “Quiero denunciar como represalia e intento de intimidación contra mi persona las actuaciones recientes de la Unidad Antisecuestro de la PGR; represalia e intimidación que son la consecuencia de mi trabajo de investigación, el cual se hizo de manera legal y profesional, sobre el supuesto secuestro y muerte de Hugo Alberto Torres Miranda y/o Hugo Alberto Wallace Miranda”.
A raíz de ese trabajo, dice, “la asociación que encabezo demostró que las acusaciones en contra de las víctimas de Isabel Miranda de Wallace Torres fueron fabricadas con la ayuda inestimable de eminentes funcionarios públicos”.
La actuación del personal de la Unidad de Antisecuestros de la PGR “no nos sorprende” y “nos confirma las sospechas en cuanto a la existencia de una red amplia de corrupción y de tráfico de influencias dentro de la institución encabezada por Jesús Murillo Karam”, apunta Bertet, quien también promovió la liberación de la ciudadana francesa Florence Cassez.
“Como activista extranjero y defensor de los derechos humanos, preocupado por la situación en la que se encuentra México, resulta una verdadera decepción constatar que, aun cuando el Estado mexicano recibe subvenciones de un país como Canadá para mejorar sus propias capacidades de lucha contra la delincuencia, así como el sistema de impartición de justicia en conformidad con los estándares internacionales, una institución como la PGR sigue siendo cómplice del crimen organizado, roída por la corrupción, movida por intereses ajenos a la justicia”, subraya.

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