Mostrando entradas con la etiqueta Aguirre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aguirre. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de noviembre de 2014

“Guerreros Unidos” y “Guerrero nos une”


6 DE NOVIEMBRE DE 2014 
ANÁLISIS

Abarca y Aguirre. Narcoalianza. Foto: Especial
Abarca y Aguirre. Narcoalianza.
Foto: Especial
MÉXICO, D.F. (apro).- Para explicar el destino de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el gobierno de Enrique Peña Nieto tendrá que dilucidar la relación del grupo delictivo Guerreros Unidos con la coalición política Guerrero Nos Une, que encabezó el PRD en la campaña para gobernador del estado y para presidente municipal de Iguala.
Parecidos hasta en el nombre, esas organizaciones son hasta ahora la más clara muestra ante el mundo del fracaso de “la guerra al narcotráfico” impulsada por Felipe Calderón y mantenida por Peña Nieto, sólo que sin la propaganda violenta del expresidente panista.
Ahora enfrentadas en su afán de negar la paternidad de la candidatura de José Luis Abarca a la alcaldía de Iguala, las tribus del PRD implicadas pretenden deslindarse del papel que tuvieron en el triunfo del ahora procesado, en julio de 2011, bajo la misma coalición que había llevado a Ángel Aguirre al gobierno de Guerrero, en enero de 2011.
Integrada por PRD, PT y Movimiento Ciudadano (MC), la coalición cobró fuerza política en momentos en que Guerreros Unidos se iban haciendo del control del estado en su lucha contra Los Rojos, gracias a la fuerza que concentró el clan de los hermanos Pineda Villa, al que perteneció María de los Ángeles, esposa de Abarca y desde el martes 4 bajo arraigo de la Procuraduría General de la República (PGR).
La llegada de Abarca y su esposa al poder político se explica más allá de la división del PRI con la salida de Aguirre al no obtener la candidatura del que había sido su partido y que lo había llevado a ocupar durante tres años, de forma interina, el gobierno tras la matanza de Aguas Blancas, en 1996.
Es también consecuencia de los efectos de la fallida estrategia de Calderón. Su decisión de atacar a las cabezas de los cárteles, lo único que provocó fue el surgimiento de nuevos y más violentos grupos como Guerreros Unidos, que actúan de forma autónoma sin más control que el que ellos imponen.
Productor de mariguana y amapola, Guerrero ha sido por años también un importante corredor de drogas en la costa del Pacífico. Hasta la ejecución de Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, en Morelos, por parte de Infantes de Marina, en diciembre de 2009, la entidad estaba controlada jerárquicamente por la organización sinaloense de los hermanos Beltrán Leyva.
Los cuñados de Abarca, Mario Pineda Villa, El MP, y Alberto, El Borrado, muertos poco antes que Beltrán Leyva, tenían el control de Morelos y Tierra Caliente, en Guerrero. La zona norte del estado, Montaña, Centro y Costa Chica estaban bajo el control de Jesús Nava, El Rojo, y fundador de la banda criminal de Los Rojos.
En Acapulco, el control era de Edgar Valdez Villarreal, La Barbie, y en la Costa Grande, Gerardo Álvarez Beltrán, El Indio. Muerto El Barbas, fueron detenidos Valdez y Álvarez, tras lo cual Los Rojos y el otro hermano de la esposa de Abarca, Salomón, El Salo, de Guerreros Unidos, se disputaron el control del negocio.
Fueron los años de la definición de candidaturas y en las que los pragmáticos partidos de izquierda postularon a Aguirre y a Abarca.
El gobierno de Peña Nieto no podrá explicar lo ocurrido con los 43 normalistas si no esclarece además esas relaciones político delincuenciales. Nunca como ahora tiene una gran oportunidad para revelar toda la estructura política, policial, empresarial y social detrás de Abarca y sus promotores fuera de Guerrero.
Ahora el evidenciado es el PRD y de paso el PT y MC. Pero no son los únicos. El PRI y el PAN tienen sus propias historias de colusión con el narcotráfico, sólo que no se han desbordado como en Guerrero, pero también tienen que dar cuentas de la proliferación del narco en la entidad cuando y donde han sido gobierno.
Durante la administración pasada, Calderón tuvo una oportunidad similar cuando el alcalde del PAN en Chinameca, Veracruz, Martín Padua Zúñiga, murió como parte de una célula de Los Zetas en un enfrentamiento con el Ejército en Veracruz, en abril de 2012. Como era su partido y contrario a su perorata de combate al narcotráfico, Calderón ni hizo ni dijo nada.
Peña Nieto sabe que un “Pacto por la seguridad” es una salida falsa. Un principio de solución pasa por revelar las estructuras del poder fáctico en Guerrero, pero también en Tamaulipas, Michoacán, Estado de México, Morelos, gobernados por el PRI, a excepción del último, que está en manos del PRD. Veracruz, Chihuahua, Jalisco, por mencionar otros, no se escapan.
Sólo una operación a fondo contra los actuales implicados en el narcotráfico en Guerrero –civiles o militares, funcionarios federales, estatales y municipales, empresarios y todos aquellos que le sirven– podrá ser una respuesta satisfactoria a México y al mundo por la desaparición de los 43 normalistas. Lo demás, sólo será para salir del paso.
Comentarios: @jorgecarrascoa y jcarrasco@proceso.com.mx

viernes, 24 de octubre de 2014

Tardío deslinde del PRD de Aguirre; Bejarano expone fisuras


Bejarano y Navarrete en conferencia de prensa. Foto: Benjamin Flores
Bejarano y Navarrete en conferencia de prensa.
Foto: Benjamin Flores
MÉXICO, D.F. (apro).- Tarde, el PRD oficializó su deslinde del gobernador de Guerrero, Angel Aguirre, quien se adelantó al partido al solicitar licencia al cargo, debido a la presión social por la desaparición de 43 estudiantes de la escuela Normal de Ayotzinapa.
En un pronunciamiento realizado minutos después de que el mismo Aguirre anunció su salida del gobierno de Guerrero, el Comité Ejecutivo Nacional del PRD admitió que “lo acontecido en Iguala es una tragedia nacional que ha conmocionado a México y al mundo. Lo ocurrido en Iguala ha llenado de zozobra, angustia e indignación al país”.
En voz de su dirigente nacional Carlos Navarrete, presumió que las primeras líneas de investigación dadas a conocer empiezan a localizar a presuntos responsables intelectuales y materiales de lo ocurrido.
“Esto ratifica la realidad que tenemos en el país, el eslabón más débil de las instancias de gobierno, que es el municipal, es acosado por la delincuencia organizada, que toma territorios, penetra policías y funcionarios municipales, llena de violencia a cientos de municipios de todo el país, de todos los partidos”, justificó.
No obstante, añadió que el no haber encontrado aún a los jóvenes estudiantes, mantiene la esperanza de encontrarlos vivos, y por ello pidió que todo el esfuerzo de las autoridades federales debe concentrarse ahora en la localización de los autores materiales e intelectuales de esta desaparición forzada.
“El PRD no es un espectador lejano de las expresiones de angustia, de dolor, de indignación que ocurren en las calles, en los centros de estudio, en los medios de comunicación y en todos los espacios de la vida del país”, reconoció un día después de la magna marcha donde se exigió la renuncia de Aguirre Rivero.
Ante esas demandas, el PRD pidió a Ángel Aguirre que presente al Congreso estatal la licencia para separarse del cargo, “y pedimos a los diputados guerrerenses de todos los partidos el nombramiento de una persona que asuma el Poder Ejecutivo, reorganice al gobierno del estado, abra canales de diálogo con la sociedad guerrerense y se sume a las investigaciones para encontrar a los jóvenes y fincar responsabilidades”.
Al término de la conferencia, René Bejarano, de Izquierda Democrática Nacional (IDN), pidió agregar –“al pronunciamiento de la mayoría de la dirigencia del PRD”– la posibilidad de fincar responsabilidades a funcionarios federales que estuvieran involucrados en hechos delictivos en la entidad.
“El PRD considera que existen responsabilidades del gobierno federal, y plantea la necesidad de que se evalúe la permanencia en sus cargos de los principales funcionarios responsables de la seguridad y procuración de justicia a nivel nacional”, sentenció Bejarano.
En tanto, el excandidato presidencial de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, destacó en su cuenta de Twitter que, “aunque era necesaria la renuncia de Aguirre, sigue sin resolverse lo que más duele, el crimen y desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa”.

viernes, 17 de octubre de 2014

Grupo de transportistas se movilizan sospechosamente en apoyo a Aguirre: periodista

El director de 'El Sur' alerta sobre la presencia de transportistas en las protestas de maestros y normalistas de Ayotzinapa.
movilización2
Un grupo nutrido de transportistas, que apoyan al gobernador del estado, Ángel Aguirre, se movilizaron sospechosamente este viernes a Acapulco, indicó el periodista Juan Angulo, director de El Sur.
En entrevista para Noticias MVS primera emisión, señaló que previamente los transportistas han estado al pendiente de las manifestaciones de maestros y normalistas.
En ese sentido, agregó que los transportistas estuvieron hace unas horas afuera del Congreso, donde desaforaron al alcalde de Iguala, José Luis Abarca, por posibles protestas de los normalistas.
“En el desafuero de alcalde ahí estaban estos transportistas, no había razón de que estuvieran si no fuera porque podrían llegar normalistas”, refirió.
Para la marcha de este viernes, “hay preocupación de cuál va a ser el comportamiento de estos transportistas”, comentó Angulo.
Al respecto, la revista Proceso publicó que se trata de un grupo de choque conformado por transportistas ligados a la delincuencia organizada. 
Acudieron a Acapulco “con el propósito de encarar a los manifestantes que anunciaron una marcha”. Incluso señaló que el gobierno estatal le paga 500 pesos a cada chofer para resguardar edificios gubernamentales y evitar “actos vandálicos” de manifestantes.
La marcha en Acapulco
Juan Angulo refirió que maestros y normalistas marchan este viernes en “la ciudad más conocida de Guerrero”, en exigencia de que aparezcan con vida los 43 normalistas desaparecidos.
Reconoció que hay “preocupación de que la marcha derive en actos de violencia”. Sin embargo, señaló que fueron las propias autoridades estatales quienes “han creado una suerte de psicosis en el puerto, alrededor de la marcha” e incluso “han estado haciendo llamados a la población para que no salga”.
Ante ello, agregó, hay una gran movilización policiaca, así como la presencia del grupo de transportistas ya expuesto.
La renuncia de Lázaro
Sobre la salida de Lázaro Mazón de la Secretaría de Salud, debido a que él fue quien postuló al alcalde de Iguala, José Luis Abarca, Angulo comentó que “es una medida insuficiente para la magnitud del conflicto que se creó a raíz de esta violencia contra normalistas”.
Apuntó que el propio gobernador pidió el cese, como una “medida del gobernador para quitarse de encima la presión”.
Indicó que es cierto que Mazón fue padrino político de Abarca “y cuesta muchísimo trabajo creer que no conociera las actividades de éste”, por lo que “tiene que pagar un costo político por esa relación”, pero recordó que “no solamente él conocía la situación que se vivía en Iguala”.
Están cerca del alcalde
El periodista calificó como “una manera extraña” la forma en la que desapareció el alcalde de Iguala, hoy desaforado.
Expuso que el día en que solicitó licencia pudo ser detenido y recordó que en el municipio ya había presencia de agentes federales.
“Y que se les haya evadido, que se haya escapado, ha despertado inquietud, reclamos y sospechas, sobre porqué el gobierno del estado incurrió en esta otra omisión”, mencionó.
Ahora, “parece que están cerca de encontrarlo”, pues ayer se informó de un fuerte operativo de la Marina en Morelos, en sus límites con Guerrero.
Sobre la desaparición de normalistas, puntualizó que “ya son 20 días y preocupa la ineficacia en el mejor de los casos de los organismos de inteligencia del Estado mexicano”.
“Ya son muchos días. No sabemos si están administrando información para evitar una escalada de protestas o si de plano no saben nada. Cualquier escenario es preocupante”, finalizó.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Gobierno de Aguirre utiliza a narcotaxistas como grupo de choque contra estudiantes


15 DE OCTUBRE DE 2014 
DESTACADO

Uno de los mensajes contra la "violencia" en los taxis de Guerrero. Foto: Germán Canseco
Uno de los mensajes contra la "violencia" en los taxis de Guerrero.
Foto: Germán Canseco
CHILPANCINGO, Gro. (apro).- El gobierno estatal utiliza a organizaciones de transportistas vinculadas con el narco como grupos de choque para resguardar edificios oficiales y contener protestas de normalistas de Ayotzinapa.
Los funcionarios estatales y dirigentes transportistas Mario Torres Cerecero y Marco Antonio Oropeza Astudillo convocaron a choferes de esta capital para asumir funciones ajenas a su actividad.
“La orden es partirle su madre a los ayotzinapos si regresan a hacer desmadre”, dijo un chofer a Apro.
Torres Cerecero y Oropeza Astudillo han sido señalados públicamente por sus presuntos nexos con la delincuencia y de permitir que circulen taxis administrados por el narco en ‎las principales ciudades de la entidad.
Autoridades estatales y dirigentes sociales han reconocido que en Chilpancingo circulan ‘narco-taxis’ y la característica principal es que la numeración de estas unidades va del 520 en adelante.
Los transportistas convocados por los líderes de las organizaciones Grupo Élite y Nuevo Horizonte para Guerrero arribaron a las 10:00 horas a la explanada del edificio ‎que este lunes 13 fue destrozado por normalistas de Ayotzinapa y miembros del magisterio disidente para exigir la presentación con vida de 43 estudiantes y castigo a los responsables de la masacre de Iguala.
Los choferes ocuparon las calles aledañas a la sede del gobierno estatal, vestidos de civil, como se los ordenaron sus jefes, y a bordo de unidades de transporte público.
El medallón de taxis y vehículos tipo Van exhibían leyendas que condenan las protestas de los normalistas: “La violencia afecta la economía del estado”, y paradójicamente tenían marcada la campaña impulsada por el gobierno estatal para localizar a los normalistas desaparecidos.
Algunas de estas unidades son consideradas como “pirata” y señaladas de ser utilizadas por la delincuencia organizada para cometer crímenes y realizar funciones de “halconeo”‎ en esta capital.
A pesar de que las autoridades han informado que policías municipales de Iguala y sicarios al servicio del grupo delictivo Guerreros Unidos atacaron a estudiantes, futbolistas y civiles, y desaparecieron a 43 normalistas de Ayotzinapa, ahora el gobierno de Ángel Aguirre Rivero utiliza a transportistas ligados a la delincuencia para contener las protestas.

lunes, 13 de octubre de 2014

Aguirre, el omiso y desafiante “amigo” de Peña Nieto

PROCESO 1980

Crecido al amparo del PRI y de sus peores prácticas, Ángel Aguirre gobernó Guerrero a finales del siglo pasado y dejó, entre otras cosas, una cauda de perredistas asesinados. Amigo de Enrique Peña Nieto, éste no intervino cuando el guerrerense cambió de chaqueta, despechado con el priismo, y se cobijó en la llamada izquierda para acceder de nuevo al mandato estatal. Ahora, con el crimen de Ayotzinapa, ese manto protector de la máxima autoridad parece desvanecerse y el gobernador busca desesperadamente conservar el cargo, incluso pese a que la orden de matar a los normalistas pudo haber salido de su entorno más cercano, como opina un empresario local.
Nacido políticamente en el PRI, que lo hizo gobernador de Guerrero (1996-1999) y cobijado por el PRD para ejercer un nuevo mandato en el estado, la gestión de Ángel Aguirre Rivero se complica cada día más por el asesinato y desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, calificada por organizaciones como Human Rights Watch como el ataque a estudiantes más grave desde 1968.
El predecesor de Aguirre, Rubén Figueroa Alcocer, resistió ocho meses al frente del gobierno estatal luego de la matanza de 16 campesinos en Aguas Blancas a manos de policías estatales en junio de 1995, pero dimitió por la intervención directa del presidente Ernesto Zedillo.
Arropado por la dirigencia nacional del PRD, presidida ahora por Carlos Navarrete, dirigente de la corriente Nueva Izquierda, ante la presión de miles de voces en el mundo que piden su salida, Aguirre maquinó una estrategia dilatoria.
El jueves 9, primero en Acapulco y en presencia de un público que le lanzaba vivas, y más tarde flanqueado por Navarrete y el secretario general del PRD, Héctor Bautista, respondió al clamor popular en su contra con el anuncio de la próxima presentación de una iniciativa al Congreso local para preguntar a los guerrerenses si debe continuar al frente del Ejecutivo estatal.
En su terruño el gobernador rechazó los señalamientos de “asesino o represor” y de que recibió financiamiento del Cártel de los Beltrán Leyva en su campaña, como señala un video que circula en internet; aseguró que la federación sabía de la infiltración de la delincuencia organizada en las policías municipales, exigió verdad y justicia para el caso y sostuvo que no dejaría el gobierno por los “opinotecnócratas”.
En una conferencia de prensa en la Ciudad de México en la cual no se aceptaron preguntas, Aguirre precisó que al Congreso local le corresponderá procesar la iniciativa que presentará el lunes 13. Navarrete apuntaló: “Si es la decisión de los guerrerenses revocarle el mandato al gobernador, que así sea”.
Amigo de Peña Nieto desde los tiempos de éste como gobernador del Estado de México y cuando él era senador, Aguirre ha sido anfitrión del presidente en 17 ocasiones; los ataques a estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa frustraron la número 18. La gira presidencial programada para el 29 de septiembre a Ometepec y Acapulco fue cancelada horas antes con el argumento de que había “malas condiciones de clima” (La Jornada, 28 de septiembre).
Peña Nieto era uno de los principales invitados a las fastuosas fiestas de cumpleaños de Aguirre cada 21 de abril. Al senador priista (2006-2012) se le atribuye la mediación para que el entonces mandatario mexiquense acudiera en 2008 a un acto de campaña a la alcaldía de Acapulco de su primo, Manuel Añorve Baños, cercano a Manlio Fabio Beltrones.
Apoyo de la izquierda
La elección a gobernador en 2011 enfrentó a los primos originarios de Ometepec. Designado Añorve aspirante del PRI en agosto de 2010, Aguirre fue adoptado como candidato por la coalición PRD, PT y Convergencia, y de manera preponderante por Marcelo Ebrard, entonces jefe de gobierno capitalino.
No importaron los señalamientos de represor contra Aguirre en su primer periodo como gobernador interino, durante el cual fueron asesinados al menos 60 perredistas, casos que continúan sin ser resueltos, ni la militarización de comunidades campesinas e indígenas, que se tradujo en incontables abusos que tuvieron su máxima expresión en la matanza de 11 campesinos indefensos en la comunidad de El Charco, Ayutla, en junio de 1998, crimen que sigue en la impunidad (Proceso 1768).
En la campaña por la gubernatura en Guerrero, Peña Nieto tuvo poca presencia para favorecer a Añorve, y confirmado el triunfo de su amigo Aguirre, el 31 de enero de 2011 refirió que la derrota del PRI en esa contienda “era una lección que había que asimilar”, sin tomar en cuenta que su partido interpuso cerca de 100 quejas contra la coalición Guerrero los Une, que llevó a Aguirre al gobierno, por presuntas irregularidades durante el proceso electoral (Proceso 1788).
En su gobierno Aguirre ha gozado de la deferencia de Peña Nieto con sus constantes visitas, que se multiplicaron luego de los desastres que dejaron los huracanes Paulina e Ingrid, el 13 de septiembre de 2013. Esa noche, mientras el mandatario departía en una fiesta en Casa Guerrero con los exgobernadores priistas Rubén Figueroa Alcocer y René Juárez Cisneros, pueblos completos en la Sierra y la Montaña eran arrastrados por ríos y sepultados por cerros desgajados (Proceso 1925).
Tras los atentados a los normalistas de los pasados 26 y 27 de septiembre, el discurso presidencial hacia el gobierno guerrerense cambió conforme aumentaba la presión nacional e internacional por el castigo a los responsables de los seis asesinatos y la presentación con vida de los 43 estudiantes desaparecidos.
La situación es tan compleja que el gobierno de Peña Nieto pidió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos una prórroga para responder a los lineamientos del organismo, tras el otorgamiento de medidas cautelares para los 43 desaparecidos. El plazo fijado en el escrito firmado por el secretario ejecutivo de la CIDH, Emilio Álvarez Icaza, vencía este domingo 12 (Proceso 1980).
Del aparente respeto a la soberanía estatal en su discurso del 30 de septiembre –“Merece Iguala una especial atención, pero también demandando que el gobierno del estado asuma su propia responsabilidad”–, 10 días después de los acontecimientos Peña Nieto pasó a la intervención directa en las investigaciones y la búsqueda.
El lunes 6, en un mensaje de cuatro minutos en cadena nacional, informó de la orden que dio “a los elementos o a las instituciones que forman parte del gabinete de seguridad (…) para contribuir al debido esclarecimiento de estos hechos, a dar con los responsables y aplicar la ley de manera estricta”.
En paralelo, los mensajes de Aguirre en actos públicos y medios pasaron por el reconocimiento de la infiltración de la delincuencia organizada de las corporaciones policiacas municipales (30 de septiembre), al compromiso con la justicia –“caiga quien caiga se le va a aplicar la ley”, el miércoles 1– y el ofrecimiento de 1 millón de pesos por la localización de cada normalista desaparecido, a la oferta de su cabeza por “si mi renuncia resuelve el caso” –el domingo 5–, para quedar en el anuncio del proyecto de consulta popular.
Su cuestionado séquito
Florencio Salazar Adame, coordinador del Congreso local en la primera gestión de Aguirre y quien renunció al PRI en 2000 para sumarse a la campaña de Vicente Fox, advierte que Guerrero tendría que ser visto por el gobierno de Peña Nieto como “un serio problema de estabilidad política”.
En entrevista con Proceso Salazar describe a Guerrero como una entidad “donde la vida gira en torno al gobierno, donde elegimos no pensando en el mejor sino quién nos va a salpicar de lo que el gobierno maneja y reparte; en donde no hay diferencia entre los gobiernos del PRI y PRD. La crisis que estamos viviendo ahora en una administración perredista es la crisis que vivió una administración priista con Rubén Figueroa”.
Aclara que durante el tiempo en que su vida política coincidió con la de Aguirre el trato fue de respeto y cordialidad, el cual se rompió cuando el entonces gobernador interino pretendió imponer a su primo Manuel Añorve como sucesor, y añade que la principal falla de la actual administración radica en que ha delegado el poder en tres personas: Humberto Salgado Gómez, coordinador de asesores; el secretario de Finanzas, Jorge Salgado Leyva, y Ernesto Aguirre Gutiérrez, “asesor externo” y sobrino del mandatario estatal.
Este último, quien fungió como coordinador de Proyectos Estratégicos, fue mencionado por primera vez en el diario electrónico Sin embargo en noviembre de 2011 como parte de una lista de 93 familiares de Aguirre Rivero incrustados en la administración guerrerense. En 2009 La Jornada Guerrero lo acusó de haber sido destituido como subdelegado de Prestaciones del ISSSTE por “desviar recursos” a la campaña a diputado federal de su tío. En 2013 reapareció como “asesor externo”.
Apunta Salazar: “En la larga vida política que tengo nunca lo vi (a Ernesto Aguirre) en ninguna actividad política significativa, nunca vi que se formara en ningún partido ni tuviera algún cargo administrativo relevante ni ocupara un cargo de elección popular. Entonces, el que de pronto Aguirre le entregue la operación del gobierno me sorprende; obviamente puede operar con el respaldo del gobernador, con la prepotencia que suele acompañar ese tipo de decisiones, pero no necesariamente con eficacia”.
Salazar Adame lamenta que Aguirre haya desaprovechado la amistad que evidentemente le proveía Peña Nieto para “empezar a cambiar la condición de Guerrero”. En cambio, apunta, “ha dejado que se acumulen los problemas”.
Con todo, dice no creer que Aguirre Rivero “tenga las manos ensangrentadas” en el caso específico de los ataques a los estudiantes, pero lo que sí tiene, aclara, es “una responsabilidad política”, pues “estuvo ausente” y no pudo evitar la tragedia.
“Me parece que Aguirre peca de omisión, incluso de soberbia, pero desde luego no lo vi en el primer periodo y no lo veo en éste como un gobierno literalmente represor”, sostiene.
Para el empresario Pioquinto Damián Huato, la tragedia de Iguala es de tal magnitud que Aguirre es insostenible: “El gobernador se tiene que ir. La única oportunidad de encontrar vivos a los 43 muchachos es que el gobernador despeje dudas de haber sido omiso o de haber actuado para que el alcalde de Iguala se fuera; además nadie puede ser juez y parte en un conflicto. Si pidiera licencia le haría muy bien al estado”.
En enero de este año, Damián Huato y su familia fueron víctimas de un ataque en el cual murió su nuera, Laura Rosas, y dejó herido a su hijo Walter Damián Bautista.
El empresario considera que es inconcebible que tras la masacre de los normalistas el gobernador argumente la infiltración del crimen organizado en los municipios, “cuando lo característico de su gobierno ha sido el apapacho a los alcaldes señalados”.
Ejemplifica con tres casos: el asesinato del diputado federal Moisés Villanueva Luz, en el que se señaló como responsable al alcalde de Tlapa, Willy Reyes; la muerte de Arturo Hernández Cardona, en mayo de 2013, en la que tuvo responsabilidad el munícipe de Iguala, Abarca; y el suyo propio, agresión de la que acusó al presidente municipal Mario Moreno Arcos.
En todos esos casos, asegura, Aguirre acudió a los municipios a tomarse la foto con los señalados. Mientras el Congreso desechó la petición de desafuero del alcalde de Tlapa, en el de Moreno Arcos la Procuraduría General de Justicia descartó cualquier involucramiento y a Abarca “ni se le investigó”.
Tras responsabilizar a Aguirre Rivero de lo que le pueda pasar, Damián Huato insiste: “El señor gobernador debe analizar sus posibilidades. Conoce al presidente de la República y yo he visto reacciones de mucha molestia en él, pero creo que este problema le va a brincar a la federación, como le brincó de la alcaldía al gobierno estatal”.
Damián Huato, quien fue colaborador de Aguirre cuando el primero era presidente estatal del PRI y durante nueve meses fungió como secretario de Educación en el interinato de aquél, sostiene: “El gobernador Ángel Aguirre tiene un odio muy particular en contra de los muchachos de Ayotzinapa. ¿De dónde le viene? Eso yo no lo sé, pero es indiscutible que tiene una animadversión personalísima”.
El empresario asegura que una vez que él dejó el cargo, y lo suplió Eduardo Maliachi, el gobierno de Aguirre “daba unas palizas tremendas a los muchachos de Ayotzinapa, eran perseguidos por Chilpancingo y encarcelados”.
Por ello, dice, no deben extrañar tragedias como la del 26 y 27 de septiembre ni la del 12 de diciembre de 2011, cuando los estudiantes bloquearon la Autopista del Sol y en el desalojo violento murieron dos de ellos, caso que ameritó la intervención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, cuya recomendación no ha sido cumplida.
“No tengo la prueba pero tengo la hipótesis de que la orden del asesinato y la desaparición de los muchachos de Ayotzinapa salió de Casa Guerrero. La orden ni siquiera la dio Aguirre; la debió haber dado Ernesto, su sobrino”, acusa.

Green Go